El final empezó algo como así. John y Sherlock habían hablado frecuentemente por teléfono al principio del semestre. Luego comenzó a ser menos y menos cuando John estaba enterrado en el trabajo y tenía que dedicar su tiempo a sus estudios. Una de las peores partes de todo era que no pudo volver a casa para Navidad como había prometido porque necesitaba ponerse al día con el trabajo que se le había acumulado. Lloró el día de Navidad, la mitad debido al pánico de las pilas de trabajo que tenía, la otra mitad porque había echado de menos a Sherlock y a su madre, más de lo que podía expresar. Aún echaba de menos a Sherlock de vez en cuando y podía escabullirse lejos del estudio para llamarlo. A veces sacaba la caja de música y la ponía a funcionar hasta que se quedaba dormido—hasta que tuvo un compañero de cuarto. Para su palabra, John nunca le había mostrado a un alma la caja de música que Sherlock le había dado.
Eventualmente, cerca del verano, no podía siquiera ser capaz de tener una conversación con Sherlock. En el verano, juró John. Durante el verano él tenía que ir a casa. Podría beber de Sherlock, podría recostarse en la cama con él hasta memorizar cada característica suya. Mientras imaginaba estas cosas, John podría llamarlo justo antes de desmayarse y murmurar un buenas noches. Sherlock se echaría a reír y retornaría el sentimiento.
Esa era una de las cosas que John deseaba poder hacer más. Deseaba que poder quedarse en el teléfono para siempre y solo escuchar a Sherlock hablar acerca de nada. Deseaba poder pasar todo el día escuchándolo. Deseaba que nunca hubiera tenido que ir a la Universidad. John Watson deseaba muchas cosas, pero desear no hizo absolutamente nada para cambiar los eventos que ya habían ocurrido.
El compañero de habitación de John había salido esa noche y John estaba tratando de capturar algunos momentos de sueño realmente necesarios. Estaba encima del sofá, con la televisión apagada. Estaba acariciando su caja de música y pensó en abrirla y escucharla, pero oyó pisadas acercándose a su habitación. Guardó la pequeña caja plateada dentro del bolsillo en sus pantalones y cerró los ojos. Escuchó el chasquido de la puerta y los lentos pasos hacia la habitación en donde John estaba descansando encima del sofá.
"¿John Watson?" Llamó una voz alta. John se sentó y pretendió parpadear quitándose el sueño de los ojos. Miró hacia el hombre parado a unos pocos pies de él. Estaba vistiendo traje y corbata, se veían increíblemente costosos, pero él los vestía tan flojamente, como si no se molestara por su precio. Era rico. Su rostro pueril parecía ser transparente a la siniestra naturaleza detrás de ella. John instantáneamente de alertó al máximo. "Jim Moriarty."
"¿Qué estás haciendo en mi habitación?" Dijo John lentamente, enderezándose.
"Oh…" Se encogió de hombros. "Solo estaba en mi calendario, ves." Dijo, sacando una pequeña libreta desde el interior de su chaqueta. La guardo de vuelta en ella. "Mi encuentro contigo."
"¿Y por qué querías encontrarte conmigo?" Preguntó John lentamente. Moriarty se encogió de hombros y enterró sus manos en sus bolsillos.
"Quiero que hagas una llamada."
"No."
"Ni siquiera sabes a quien quiero que llames." Moriarty puso mala cara.
"No me importa. Sal de mi habitación." Dijo. Moriarty se rió, fuerte y fríamente. El sonido casi hoz a John temblar.
"Oh, todos los reportes están en lo correcto sobre ti, John. Ciertamente serás un excelente soldado." Sacó una pistola de su bolsillo y la apuntó a la cabeza de John. Los ojos de John se agrandaron y su corazón dio un vuelco. Sus sentidos se afilaron y repentinamente se dio cuenta de cada posible salida y como Moriarty se había posicionado estratégicamente para estar entre cada una de ellas.
"Si me disculpas," Moriarty arrastró sus palabras. "Me aburrí de jugar."Sacó el teléfono de John con su mano libre. "Tu pequeño novio… ¿Sherlock? Me ha estado causando un poco de pesadumbre recientemente." John instantáneamente se enfureció cuando mencionó a Sherlock. "Se está poniendo en mi camino."
"Si le has hecho algo vil bastardo-"
"¡Ooh!" Moriarty se rió tontamente. "¡Luchador! No le he hecho nada hasta ahora, Johnny. Es por eso que estoy aquí. Esto es lo que haré para resolver mi problema."
"¿Qué quieres conmigo?" Dijo John. Moriarty le pasó su teléfono.
"Quiero que hagas una llamada. Pero no ahora." Dijo. Le pasó un auricular. "Ponte esto." John dudó, pero Moriarty suspiró y sacó el seguro de su pistola. John se lo colocó en la oreja.
"¿Qué quieres conmigo?" Repitió, más fuerte.
"Quiero que rompas con él." Jim sonrió. "No hay nadie en el mundo que pueda dañar tanto a Sherlock como tú."
"No." Escupió John. "No lo voy a hacer."
"Te mataré si no lo haces."
"Entonces mátame." Respondió John.
"Watson corazón sangrante. De todas formas, no te estoy dando una opción." Respondió Moriarty. Él suspiró. "Tengo un hombre –un excelente tirador- que podría disparar un hilo a través de una aguja desde doscientos metros de distancia." Se encogió de hombros. "Está posicionado para dispararle a Sherlock, ahora mismo, en el apartamento de su hermano." El corazón de John cayó a su estómago y tragó. Moriarty comenzó a pasearse. "Le gusta sentarse cerca de la ventana mirando su teléfono, sabes. Es el problema que tiene. Te extraña." Se burló Moriarty. John lo fulminó con la mirada.
"Estás fanfarroneando." Murmuró.
"Pruébame." Moriarty replicó peligrosamente. "Ahora, estas son las reglas. Diré las palabras exactas que tú dirás.. Tienes que hacerme creer que ya no lo amas más." Moriarty se encogió de hombros, moviendo la pistola. "U ordenaré que se le dispare mientras habla contigo. No en la cabeza. Quiero que lo escuches decir tu nombre mientras se ahoga en su propia sangre." Los ojos de Jim brillaron de alegría homicida y algo en lo profundo de John sabía que Moriarty no estaba mintiendo. Podía ser los ojos maníacos o el lenguaje corporal pero de alguna manera, todo en este hombre gritaba 'loco'. "Y luego, claro, te dispararé en la cabeza. Pero si no, y yo te creo… los dos vivirán."
"¿Por qué?" Dijo John.
"Eso lo herirá aún más." Dijo fácilmente Moriarty. "Sabrá si mueres. Tomará consuelo en tu muerte, porque por lo menos no podrás encontrar a nadie más. No. Te mantendré vivo, John. Pero solo si rompes con él."
"Lo haces sonar tan trivial." Dijo John.
"Puedo asegurarte que no me estoy tomando esto a la ligera." Dijo Moriarty. "He tomado medidas para asegurarme que esto vaya sin fallas. Ahora deja de perder tiempo y has tu decisión." John cerró sus ojos. Tomó el teléfono.
"Por supuesto." Dijo Moriarty. "Hazme creerte, ahora." Dijo en un medio murmuro. Moriarty puso su propio teléfono en su oído, escuchando la conversación. Su dedo estaba listo sobre el botón asesino para Sherlock. John trató de calmar sus furiosos nervios, pero no pudo. El teléfono estaba marcando. Cada cabello en su cuello se estaba erizando.
"¿John? ¡John!" Sherlock dijo felizmente. "Tenía la esperanza de que llamarías hoy. He estado un poco ocupado con algunos cosas de Mycroft—"
"Sherlock, para." Moriarty dijo. John lo repitió, tratando de controlar su voz temblorosa.
"¿John?" Murmuró Sherlock. "John, ¿estás bien?"
"N-no. No lo estoy." Dijo. "Tengo que hablar contigo." Hubo una pausa en donde Sherlock se detuvo y esperó para que John aclarara su intención. John fulminó a Moriarty con la mirada quien comenzó a decir. "He… estado pensando cosas últimamente."
"No deberías hacer eso."
"Sherlock, estoy hablando en serio." Dijo John. "He estado pensando acerca… acerca de nosotros." "De cómo estamos fuera de tiempo. De cómo estoy muy, muy arrepentido de lo que quizá diré. No son mis palabras." El corazón de John estaba golpeándole en el pecho y sus miembros comenzaron a sentirse como gelatina. No había forma de detener esto. No había forma de detener esto… "Y pienso… que esto se ha convertido en demasiado."
Hubo una pausa increíble. John podría casi escuchar el cerebro de Sherlock dando vueltas a un millón de millas por horas.
"¿Qué?" Sherlock susurró finalmente. Él casi nunca pedía que le repitieran las cosas.
"¡No voy a seguir haciendo esto, Sherlock!" Las palabras de Moriarty eran ácidas en su lengua. "La verdad es… no he estado llamándote mucho este último tiempo, porque he estado tratando de ver si puedo vivir sin ti. Y puedo." "Lo siento, lo siento. Estoy haciendo esto por ti, lo hago para salvarte. No lo sabes, y quizá lo sabrás después pero… lo siento." John estaba tratando duramente de no llorar, pero era una prueba difícil. Moriarty le mandó una mirada de advertencia cada vez que su voz se quebraba. "Me aburrí de esto. Estoy aburrido de esta co dependencia que tenemos. Este tiempo lejos realmente ha aclarado mi cabeza y… no creo que deberíamos seguir viéndonos más." La peor parte era que esas palabras eran tan sinceras y suaves… si John fuera alguna vez a romper con Sherlock, esas palabras serían las que él diría. Excepto que no. Porque John nunca podría romper con Sherlock. Sherlock estuvo tranquilo por el tiempo más largo. John tuvo que enterrar sus uñas en sus palmas para mantenerse de llorar.
"¿Estás bien?" Dijo Sherlock eventualmente. "¿Estás cautivo?"
John mordió su labio dolorosamente. Sherlock tenía que saber. Tenía que saber que no eran las palabras de John. Pero Moriarty estaba alimentando esa pequeña sospecha en Sherlock que susurraba 'John no te ama tanto como tú lo amas a él.'
Moriarty suspiró sobre el comunicador y John lo repitió. "No, Sherlock. No todo es vida o muerte." "Maldito bastardo, Moriarty."
"John, no te preocupes, te ayudaré. Te salvaré."
"No, no- Sherlock." John intentó lo más duro que pudo para sonar exasperado. "Estoy bien. Solo… ya he terminado con todo esos juegos." De nuevo silencio. Un pesado silencio. Pesaba hasta los oídos de John con su vacío. Moriarty estaba cubriendo su boca y riendo tontamente. John estaba lleno de una mezcla de burbujeante furia y profunda tristeza.
"Por favor…" Susurró Sherlock. Eso casi mató a John. "John… no puedes decirlo en serio."
"Lo digo en serio, Sherlock. Lo siento… de veras. Pero no puedo hacer más esto." "Quiero estar contigo mi vida entera."
"¡No!" Su voz estaba temblando. John podía escuchar qué tan cerca Sherlock estaba de las lágrimas. "¿Ni siquiera puedes hacer esto en persona?" Sherlock estaba temblando. Podía escucharlo.
"No quería que trataras de cambiar mi opinión."
"John… Por favor, John—"
"Por favor deja de llorar." Dijo John suavemente, enterrando sus uñas en su muslo. "Solo estoy tratando de recuperar mi mente." "No creas ni una palabra de lo que dice, Sherlock. Por favor… deja de llorar…"
"Te amo." Susurró Sherlock. John se congeló en el lugar. Sus ojos se agrandaron y su boca se abrió, y sus respiraciones temblorosas se detuvieron cuando escuchó a Sherlock hablar. En los tres años que habían estado juntos, Sherlock nunca había pronunciado esas palabras en ese orden. Él nunca había pensado que necesitaba hacerlo. Eran palabras finales; traían demasiada emoción. John alejó el teléfono de su boca y ahogó un sollozo. No podía hacer esto. Era tortura. Era peor que tortura. Jim estaba aún riendo desquiciadamente e indicó a John que se pusiera nuevamente el teléfono al oído. Sherlock estaba prácticamente sollozando en el otro lado.
"¿Me escuchaste?" Dijo delicadamente. "Dije que te amo, John. ¿Eso no significa nada para ti?"
"Lo siento…" Dijo John, capturando su voz. Moriarty lo fulminó con la mirada. "… pero no." "Yo también te amo." John no se pudo controlar. Alejó el teléfono de su boca otra vez y tomó muchas respiraciones temblorosas. Él no quería nada más que decirle todo a Sherlock. En todo lo que John Watson había conocido a Sherlock Holmes, nunca había sabido de Sherlock llorando tan abiertamente. Pero ahí estaba. Llorando en serio.
"¡No hagas esto John, por favor!" Lloró. "¡No!"
"Ya está hecho. Me voy mañana." "¿Qué?" John miró hacia Moriarty rápidamente y este le guiñó un ojo. "Me uní al ejército. Siempre he querido."
"¡Mañana!" Sherlock siseó. "¿Eso es? ¿Solo vas a irte? ¿Sin una última despedida?"
"Esta es mi última despedida." Dijo John suavemente. "No puedo creer qué está ocurriendo. Él estará vivo… pero Dios sabrá dónde."
"Por favor, John. Por favor, por favor."
"Por favor deja de suplicar, Sherlock." Dijo John. "Moriarty, tú, maldito bastardo. Voy a rasgar tu garganta."
Sherlock hizo un sonido ahogado como un animal pisoteado.
"No puedo." Susurró Sherlock. John dejó salir unos pocos sollozos en el teléfono, incapaz de mantenerlos. Cubrió rápidamente su boca y miró a Moriarty, suplicando con sus ojos. El rostro de Moriarty estaba duro con furia y caminó hacia él de forma asesina. Levantó su propio teléfono, poniendo un dedo en un botón amenazadoramente.
"¡Deja de hacer esto!" Chilló John por su propia voluntad. "Ya he terminado, Sherlock. ¡Ya he terminado! ¿Está bien? Acéptalo y los dos podremos seguir adelante." Moriarty sonrió. Tiró las cuerdas de John otra vez y él parloteó la información que se le estaba diciendo. "Por favor no trates de encontrarme. Será más fácil para los dos si solo no lo haces."
"Esta será la última vez que hables conmigo." Moriarty arrulló en la oreja de John. La garganta de John se paralizó. "Dilo John."
"Esta será… la última vez que me hables conmigo…" Repitió John.
"Adiós, Sherlock." Siseó Moriarty.
"Adiós, Sherlock." Susurró John.
"…Adiós John." La voz de Sherlock fue menos que un suspiro. "Te am—" El teléfono se desconectó. John estaba en tal shock como para darse cuenta de lo que le había hecho a Sherlock. Se sentó inmóvil en el suelo. Moriarty sonrió burlonamente.
"Un trabajo muy bien hecho. Vamos a revisar tu pequeña improvisación por algún código. Aunque estoy bastante seguro de que no deslizaste ninguno allí." Unió sus manos. "Así que. ¿Alguna pregunta?"
"Puedes irte al infierno." Escupió John.
"¿No quieres sabes hacia dónde te diriges?"
"La única cosa que quiero es ver un agujero de bala en tu cráneo." John se sentía bastante vicioso. Todavía no tenía ganas de llorar. Cuando lloró en el teléfono, fue porque pudo escuchar a Sherlock y las cosas que él estaba diciendo estaban hiriéndolo. Pudo sentir a Sherlock rompiéndose. John no quiso pensar sobre como Sherlock podría hacerle frente. No podía pensar en eso. No quiso pensar en eso.
"Sorpresa." Jim aplaudió. "Será una sorpresa entonces."
"Quien quiera que seas, Sherlock te encontrará. Te encontrará, tú, hijo de puta."
"No, él no lo hará." Jim avanzó hacia delante. "Seguro, está arañando la superficie. Él sería capaz de encontrarme, ciertamente, pero nunca será capaz de detenerme. Especialmente no con él estando emocionalmente paralizado."
"Jódete."
"Tú le diste emociones, John Watson y luego con una sola mano se las arrancaste " Rió. "Ay, eres frío—"
John se abalanzó hacia Moriarty pero él lanzó un disparo hacia el piso. Los ojos de John se abrieron de golpe; cada uno de sus sentidos estaban en gran alerta.
"Alguien debió haber escuchado eso…" Susurró John.
"Sí, por supuesto que lo hicieron." Moriarty se encogió de hombros. "Lo que pareces ignorar es que el edificio entero está vacío. Soy más poderoso de lo que puedes comenzar a imaginar, John."
"Ilumíname."
"¿Piensas que actualmente caería en eso?" Dijo Jim.
John se encogió de hombros. "Supongo que no."
"Yo soy Sherlock Holmes antes de que te conociera. Podría fácilmente solo haberse unido a mí antes de que vinieras y lo hicieras inherentemente bueno. Aburrido. ¡Pero lo que es fantástico sobre es que te convertiste en su pequeño punto débil! El eje central de su fantástica mente. Y yo solo lo removí." Moriarty rió desquiciadamente. "No entiendes qué tan especial eres, John Watson. ¿Sabes cuántas artimañas he tenido que hacer para tenerte en cierto lugar? ¡Oh, esto va a ser muy divertido!" Gritó, rodando hacia delante y atrás con sus pies mientras sonreía. "Vas a estar atrasado para tu vuelo." Abofeteó a John en el rostro con su pistola y este cayó al piso, noqueado.
Sherlock estaba temblando y llorando. Esas emociones se estaban apoderando de él y eso le asustaba. Estaba comenzando a sentir que John se estaba alejando de él este año. No tenía idea por qué su cuerpo lo estaba traicionando al sentir emociones tan duramente en un momento cuando él necesitaba no tenerlas. Mycroft se puso en el umbral de la puerta, apoyándose contra esta, sus ojos llenos hasta el borde con preocupación por su hermano
"¿Hace cuánto tiempo lo sabías?" La voz de Sherlock era débil y triste.
"Firmó los papeles hace tres semanas. Lo vi. Es su firma."
"Esto no puede ser real." Susurró Sherlock. "Algo está mal, algo está mal-"
"Sherlock." Mycroft dijo suavemente. "Lo siento-"
"¡No!" Gritó Sherlock, con su rostro contorsionado en dolor. Sus mejillas estaban enrojecidas, sus dientes apretados y sus ojos en llamas. "No… Mycroft . ¡Lo amo! Lo amo…"
"Sherlock-"
"¡No es JUSTO!" Gritó, volcando una silla y pateándola a ciegas a través de la habitación. Lanzó todos sus papeles y cosas al piso, enfadado, y accidentalmente se cortó la mano con un lápiz, pero no notó el dolor.
Sangre manchaba todos sus papeles. "Esto no es… no es justo…" Sollozó, hundiéndose en el piso. Mycroft estaba asombrado. Este nivel de emoción era algo que Sherlock nunca había demostrado en su vida. Nunca. Se puso como una pequeña bola, sus ojos cerrados. Los documentos estaban en todos lados.
Eventualmente, muy eventualmente, Sherlock se quedó completamente inmóvil en el suelo. Mycroft lo movió a su cama y puso las sábanas sobre él. Estaba completamente impasible, el único resto de su furia estaban en el rojo de sus ojos y en el corte de su mano. Por un momento, un pequeño momento, Sherlock resurgió de las piscinas de su estupor para pronunciar solo una cosa.
"Este es el inevitable destino para quienes se preocupan, ¿no?" Respiró. "Todo este asunto es… no sé como sucumbí ante esos… ante…" Se dio vuelta y enterró su rostro en la almohada. Ya había terminado. No iba a volver a intentar y sentir ni la más pequeña emoción. Le pesaban, le impedían—John le había enseñado que tener emociones era bueno, pero Sherlock le tendió las herramientas para su propia muerte.
Sherlock pensó que quizá se podría arreglar a si mismo en un día, despojarse del abrigo que era John y levantarse como nuevo en la mañana. Las emociones podían alzarte, pero eran las únicas que podían elevarte tanto como para aplastarte.
