John estaba nadando. Estaba nadando en una calma laguna que era fresca y dulce. El cálido sol de verano estaba alto en el claro cielo. John cerró sus ojos y se sintió contento. Sherlock estaba sentado en un árbol en una rama que estaba sobre el agua. Estaba recostado con un traje de baño y sonreía soñolientamente hacia John. Él giró en su espalda y flotó hacia el árbol así podía mirar hacia arriba a Sherlock. Sherlock lo miró hacia abajo. Estaba sonriendo tan serenamente. John sintió una sensación de picada en su estómago cuando lo miró.

Bruscamente, la expresión de Sherlock se redujo, su cara mostraba su dolor. Estaba a punto de llorar-¿cómo podría él estar a punto de llorar? John trato de salir del agua para llegar a él, pero encontró que el agua se había vuelto pegajosa como sirope. Trató de llamarlo, pero su garganta se paralizó y fue sacudido por tos. Miró nuevamente hacia a Sherlock, quien estaba convulsionando con lágrimas. John trató de decirle que se detuviera, asustado de que podía caer del árbol, pero no podía decir ni una palabra. Sherlock cayó del árbol, inconciente. Y salpicó dentro del agua. John estaba sollozando, aún incapaz de gritar. Trató todo lo que podo para llegar al lugar en donde Sherlock había caído, el agua de melaza lo estaba hundiendo. Para el tiempo al que llegó ahí, Sherlock ya no estaba. John estaba solo. La almibarada agua se convirtió en arena. John estaba hasta la cintura de arena polvorienta y el cielo se desvaneció de su azul delicado, a un duro y furioso rojo.

"No es nada personal, niño Johnny…" Siseó el cielo rojo. "Solo son negocios…"

John se despertó de una sacudida, sus ojos se precipitaron nerviosamente alrededor del techo. Sus fosas nasales fueron llenadas con el vicioso aroma a linóleo.

"¡Está despierto!" exclamó un joven sentado en el catre a su lado. "¡Bienvenido al mundo conciente!" Una doctora vio despertar a John y chequeó sus signos vitales.

"No exactamente la mejor primera impresión, joven." Dijo amablemente. "Bienvenido a la práctica, Sr. Watson."

"Llegaste aquí un poco atrasado. Soy Milo Wallace." Tendió su mano para un apretón y John la tomó. "Aparentemente has tenido una reacción alérgica a alguna droga que tu primo te dio. Estaba todo alterado."

Su estómago se redujo. "¿Tenía cabello oscuro, y un tipo ojos con mirada malvada?"

"Sí." Dijo Milo, frunciendo el ceño. "¿No sabes como luce?"

"Solo estoy tratando de recordar cuál primo. Él tiene un hermano, ves." Dijo John, evasivamente. "¿Qué me perdí, exactamente?"

"Las introducciones, donde vamos a dormir y quienes serán tu pelotón. Estamos separados basados en donde queremos ser útiles en el campo. La mayoría de nosotros somos soldados, pero hay algunos niños, como mi compañero Roger, quienes quieren meterse en el aspecto de la ingeniería. Quieres ser un doctor, ¿cierto?

John asintió. "Solo he estado un año en la escuela de medicina." Dijo.

"Eso es más que muchos de nosotros aquí." Dijo. "Estoy viendo en ser un soldado así que no voy a estar contigo durante esas sesiones de entrenamiento, pero para todo lo demás yo creo que estaremos atascados juntos."

"¿Es por eso que estás aquí ahora?" Dijo John.

"Sí."

"Bueno." John se encogió de hombros. Lanzó sus piernas sobre la cama del hospital. Repentinamente todo lo golpeó—todo lo que le había dicho a Sherlock, la amenaza que estaba en su vida—todo. John echó hacia atrás, como si hubiera sido golpeado en el estómago, su corazón se aceleró y su respiración se detuvo.

"Woah, Watson…" Dijo Milo, inclinándose hacia delante. "¿Estás bien?"

"Yo—" John se agarró la cabeza, el pánico crecía progresivamente.

"Hombre... el TEPT no es si no después de haber visto la batalla…" Milo bromeó tentativamente.

"¿John Watson?" un hombre con mandíbula recta y turbios ojos marrones buscó la habitación. John se levantó. "Soy el Capitán Dowinger."

"¿Sí, señor?" Dijo, tratando de empujar su temor por un momento.

"Necesito que vengas conmigo." Dijo, dándose media vuelta. John lo siguió obedientemente. Su corazón estaba martillando. Un millón de diferentes posibilidades corrieron por la mente de John. ¿Estaba Sherlock muerto? ¿Sabían que fue forzado a esto? ¿Atraparon a Moriarty? ¿Estaba llevándolo a Moriarty ahora mismo? ¿Estaba equipando a John con algún tipo de dispositivo de rastreo, así podrían saber donde estaba en todo momento? El Capitán Dowinger abrió la puerta y John entró en la caja fría.

Caminó hacia su escritorio y hurgó en el cajón. Colocó la pequeña y plateada caja de música que Sherlock le había dado, encima de la mesa. El ritmo del corazón de John se volvió aún más rápido. ¿Moriarty le dio eso al Capitán? ¿Moriarty sabía de esto? El capitán sabe de esto, ¿quién más?

"¿Qué es esto?"

"Esa es una caja de música, señor." Dijo John, mirándola con nostalgia. No podían habérsela quitado. Era su último enlace a Sherlock y no podría haber dejado que se lo quitaran. No podía. Correría fuera de aquí con ella, si pudiera.

"¿Por qué estaba dentro del bolsillo de tu pantalón?" Preguntó planamente.

"No tengo permitido mostrársela a nadie."

"¿Por qué no tienes permitido mostrarle a nadie esta caja?"

"Porque Sherlock me pidió no hacerlo, señor." Respondió tranquilamente John.

"¿Por qué te pidió no mostrarle a nadie esta caja?"

"Ese fue uno de los únicos momentos que fue sentimental." Dijo John, riendo tristemente. Trató de aquietar su mirada y miró al Capitán, rogando con sus ojos. El Capitán Dowinger suavizó sus duros ojos.

"Ábrela para mí, por favor, Sr. Watson." Ordenó. John obedeció. Dio un paso adelante y desenganchó la llave desde abajo y la puso en la caja. Desencajó el cerrojo y abrió la pequeña caja. Su hermosa música con pequeños ajustes embrujó la habitación y John tuvo que morderse el labio y mirar hacia otro lado y no a la caja. No podía mirar la foto de Sherlock mirándolo con tanto anhelo.

El Capitán Dowinger examinó la caja abierta y miró a John luego de a esta.

"¿Es este… es él tu novio?"

"Él… era." Dijo John, roto. "Yo… él… es…" John sacudió su cabeza y aclaró sus pensamientos. "No quiso que me metiera al Ejército y yo le dije que quería hacerlo. Pero le dije que estar en una relación no sería sabio, así que rompí con él, señor."

"Y aún así llevas este recuerdo."

"Esto… fue una separación tentativa." Dijo John, su mandíbula se cerró. Estaba decidido a crear las durezas necesarias para decir cosas sin un tono de agitación. El Ejército era ciertamente un lugar para crear justo esas durezas.

"Debería confiscar este artefacto."

"¡No-!" Dijo John, sus ojos se abrieron de golpe, antes de cubrirse la boca. "Yo… realmente… realmente apreciaría tenerla de vuelta, señor. Por favor." El Capitán lo miró.

"Esto es solo entre tú y yo, ¿está claro?" Dijo el Capitán, sentándose. "Sé que aún te preocupas por este… Sherlock Holmes. Quieres mantener este recuerdo para recordarlo. No tengo ningún problema con que—los hombres mantengan cosas que sus mujeres les dan para recordarles que las tienen esperando. Pero este no es una mujer. Y sugiero que lo mantengas en privado. Los chicos aquí no toman muy amablemente a los homosexuales. Mi hijo es gay, así que entiendo que no hay nada de malo acerca de ello, pero… te sugeriría que mantuvieras esto a bajo perfil."

"Lo iba a hacer de todas formas." Dijo John, seriamente. "Después de todo, ya no somos más una pareja y… nadie se supone que tiene que ver la caja."

"Bueno, yo la he visto, y no diré ninguna palabra sobre ella." Dijo seriamente el Capitán. "Pero por favor no causes problemas, durmiendo en una habitación con otro hombre."

"Yo… ¡yo nunca lo haría, señor!" Dijo, frunciendo el ceño. "¡Esto es una escena profesional!" John no se iba a molestar en tratar de explicarle la regla de 'la única excepción' con Sherlock.

"Okay, bueno, hemos tenido problemas en el pasado, ¿de acuerdo? Necesitaba ser dicho." El Capitán Dowinger cerró la pequeña caja y se la pasó a John. Él sintió el peso en sus manos y rápidamente la guardó en sus pantalones.

"Ahora ve a cambiarte. Y descansa. Empiezas el entrenamiento en el campo militar mañana a las 0500." Dijo. "Buena suerte."

"Sí, señor. Gracias, señor." Dijo John. Sintió que debería hacer un saludo o algo antes de dejar la habitación, pero no tenía el conocimiento de cómo hacerlo así que solo salió y regresó al ala del hospital.

"¡Hey!" Dijo Milo felizmente. "¡Ahí estás! ¿Qué quería?"

"Solo decirme que empiezo el entrenamiento en el campo mañana." Masculló. Milo se encogió de hombros.

"Yo podría habértelo dicho." Era un chico con ojos brillantes, e hizo que John se sintiera más adulto que diecinueve.

Manoseó la fría caja plateada en su bolsillo y dejó que Milo le hablara. Estaba dolido por Sherlock, pero no dejó que sus emociones se mostraran en su rostro. Para el final de la prueba, sería un experto en esconder sus verdaderos sentimientos.