Tres Meses Después
Sherlock no había dejado la cama si no para orinar y ocasionalmente Mycroft le pondría comida bajo su nariz y lo forzaría a comerla. Muy raramente Sherlock lo haría. Bebería hasta hartarse de la llave del baño y volvería a la cama. El Nyquil lo ayudaba a dormir sin tener sueños. Dormía tanto como era posible así podía olvidar que estaba vivo. En un momento él odiaba apasionadamente dormir, ahora no podía hacerlo lo suficiente. Quería dormir porque cuando estaba despierto se daba cuenta de todas las cosas que había perdido. Se odiaba por haber sido tan solo un esclavo de sus emociones, pero John lo había dejado tan despellejado y vacío que no podía si no someterse a su naturaleza humana de llorar. Mycroft podría a veces ir y gritarle, pero no podía encontrar en él algo que le importara. Mycroft amenazó con echarlo, pero él sabía que no había nada de convicción detrás de aquello.
Este particular día, Mycroft se acercó tranquilamente a él.
"¿Querrías escuchar un reporte sobre John Watson?" Murmuró. Sherlock se movió y le miró. Mycroft miraba el papel en frente de él. " 'John Watson es un soldado nato. La mezcla de determinación y habilidades lo benefician. Es conciente de la tarea a realizar, excede físicamente y parece suficientemente estable emocionalmente para ser proactivo a la vista de sangre derramada. Tiene manos firmes y una mente brillante. Watson no dice mucho, pero sus gestos representan nada más que el mayor respecto a sus superiores y una calma tolerancia hacia sus compañeros soldados. Es el más rápido aprendiz de todos mis estudiantes de medicina, y estoy seguro de que podría completar cualquier tarea que se le dé con no solo habilidades, sino la gracia que es necesaria.' "
"Eso es mío." Sherlock arrastró las palabras, aturdido con sueño. "Ese es mi John."
"No más, Sherlock." Dijo Mycroft. "Necesitas trabajar en algunos casos. Tengo muchos que podrías encontrar fascinantes."
"Lo dudo."
"Son una completa adivinanza por lo que la policía no los está siguiendo. Y cada día hay datos perdidos." Dijo. "Vas a perder esas oportunidades."
"Las perderé entonces." Se quejó Sherlock, metiéndose en las ya muy usadas frazadas. "Y hablaba en serio sobre eso de que la persona que describieron era mi John. Ese era el John que yo conocí, no alguien bajo ese nombre. Tuve un indicio de que él había sido llevado lejos y amenazado o algo parecido."
"¿Por qué sucedería eso?"
Sherlock sonrió irónicamente.
"Por mí."
"Bueno, no fue así, ¿está bien?" Dijo Mycroft. "Él está ahí por su propia elección, está prosperando en su ambiente. Él lo está haciendo bien sin ti y deberías hacerlo bien sin él."
"No puedo."
"Al infierno con que no puedes." Soltó Mycroft. "Eres Sherlock Holmes, puedes hacer cual maldita cosa que quieras."
"Necesito ayuda."
"Estoy aquí para ayudarte." Dijo seriamente.
"No tu ayuda." Dijo Sherlock. Se sentó, el Nyquil desapareciendo lentamente de su sistema. "Voy a… voy a parar este periodo de luto. Voy a salir y espero tener el escritorio lleno de expedientes cuando vuelva, ¿está claro?"
Mycroft pestañeó con total shock. "Oh… sí. Sí, por supuesto."
Sherlock asintió y caminó al baño, sus pies como bloques de cemento y sus piernas como fideos. Se quitó la ropa mientras se acercaba al baño, alistándose para fregar el hedor fuera de él.
