"Escuché que perdiste el control en tu primera sesión de terapia." Dijo Irene varios días después mientras Sherlock estaba recostado en su cama. Ella no le hablaba mucho. Era una de las únicas cosas que él apreciaba sobre ella. Porque cada vez que le hablaba era entrometida y molesta. "Las palabras corren rápido por aquí."
"Apuesto que esa maldita piscina está rodeada de pirañas." Refunfuñó Sherlock.
"No lo está." Dijo Irene. "Más tarde podríamos ir a nadar."
"¿Qué, y perderte mi último episodio? De ninguna manera." Dijo sarcásticamente. "¡ESTOY DISFRUTANDO MI ESTADÍA AQUÍ!" Bramó enfadado, girándose para quedar sobre su estómago. Irene levantó sus manos y verificó sus uñas. Vendó los cortes que él había sido capaz de auto infligirse.
"No te preocupes. No tengo una perversión sexual con las manos o algo."
"Ciertamente no." Sherlock murmuró. "Has estado libre de tu adicción desde hace bastante tiempo."
"Sí, ¿cómo lo sabes?" Preguntó. Sherlock dio vuelta su sudoroso rostro hacia Irene.
"Lo observé."
"¿Qué había para observar?"
"Solo tu comodidad alrededor del personal, el obvio aire relajado que sientes alrededor de otra gente— por lo que obviamente no estás anhelando sus cuerpos. Todas las ropas en tu vestidor son o antiguas y huelen a ti o nuevas y huelen a este lugar. Generalmente no compras ropa mientras estás aquí si solo vas a quedarte un año."
Sherlock se encogió de hombros. "Y por la cosa del poder, te ves como una mujer que toma cargo. Lo supuse. Lo que fue estúpido. Porque nunca supongo. Nunca."
"Bueno, supusiste bien, Detective Holmes." Dijo Irene, sorprendida, envolviendo su mano izquierda fuertemente. Le ordenó a Sherlock a quitarse la camisa. Él obedeció. "Me gusta estar aquí y sentir que soy dueña del lugar. Me gusta que la gente piense eso también." Dijo mientras limpiaba los cortes de Sherlock en su pecho y brazos con agua y pañuelos de papel. "Nunca he pensado sobre lo que ellos piensan una vez que se van." Murmuró mientras presionaba vendajes en las heridas.
"Estás bien, Irene." Sherlock meneó su cabeza, su discurso se arrastró por el dolor que sentía en su cabeza y su pecho. "Sal del infierno. Los demonios te atraparán de nuevo si no lo haces." Irene rió levemente.
"No pueden atraparme si soy uno de ellos ahora, ¿no?" Presionó el último vendaje en el cuello de Sherlock. Él frotó su rostro y arañó los vendajes. Ella alejó su mano de un manotazo. "No te atrevas."
"¿Puedes por favor traérmelo?" Dijo Sherlock, rodando para quedar de lado, cubriendo sus ojos con sus manos. "Por favor, Irene. ¿Tráelo?
"¿Quién? "¿Traerte a quién?" Irene frunció el ceño. Esta era una de las primeras veces que Sherlock se había abierto, incluso si no fuese capaz de darse cuenta de que lo estaba haciendo.
"A él. Tráelo a él." Sherlock gruñó, girándose sobre su estómago otra vez. "Estoy tan cansado. No puedo dormir y estoy tan cansado."
"¿A quién quieres que traiga? ¿A un ayudante?"
"No…" Dijo Sherlock. Suspiró y apuntó hacia su escritorio. "Saca el primer libro… abre el primer libro." Dijo.
Irene se puso de pie y recuperó el libro. Sherlock se sentó lentamente, su cabeza estaba dando vueltas y tomó el libro. Lo abrió para revelar el interior vaciado. Dentro estaba una pequeña y dorada caja con cristales azul profundo alrededor de sus esquinas. Irene se sorprendió por su belleza. Sherlock lanzó el libro hacia un lado y cautelosamente desenganchó la llave de la parte de abajo. La dio vuelta y la dejó en la pequeña mesa a su lado. Irene lo miró expectante. Él abrió la caja y miró a la sonrisa serena de John. La extrañamente hermosa melodía de su amor cayó en la habitación. Se coló en los más pequeños rincones de los paneles de yeso, y se filtró a través de las barras de la ventana. Sherlock se recostó de espaldas y dejó que una lágrima cayera de su ojo.
"¿Quién es él?" Irene preguntó suavemente.
"Él es… ese es él." Respondió, dolosamente.
"Pero Sherlock… ¿quién es él?"
"John Watson." Sherlock comenzó cuando caminó hacia la terapia, dos semanas después. Luego de sueño irregular, ser transferido a aislamiento dos veces y perder su última sesión, Sherlock había estrellado en el anhelo máximo. "Comencé por John Watson." Había pasado ya casi un mes desde que llegó y había sido el peor mes de su vida. El filtro que podía usualmente utilizar para bloquear las dolorosas emociones que tenía estaba quebrado y lo dejó temblando y llorando en agonía. Irene le habló luego de que él no le contestó la pregunta de a quién estaba dedicada esa caja. Obviamente decía John Watson en el exterior, pero ella quería saber más. Sherlock se había recogido lo suficiente para crear una pequeña cantidad de discreción. Pero no había hablado sobre John por años. No había… hablado.
"Voy a necesitar más detalles que eso." Dijo Rachel, dejando su sándwich. "Hermano, primo, mejor amigo—"
"Amor." Dijo Sherlock suavemente. Sus ojos estaban nublados. Era capaz de caminar de un lado a otro fácilmente. Aún estaba irritable y depresivo algunos momentos, pero los gemidos y la inconciencia habían terminado. Irene le informó que cuando fuese capaz de quedarse dormido, los demás adictos a la cocaína en rehabilitación harían tanto silencio en la sala como les fuera posible para dejarlo dormir. Dormir era una tan rara comodidad para ellos que era respetado. Aparentemente era una cosa en la que cada ala participaba. Era difícil para el ala de la Heroína y Metanfetamina. A veces no podían dejar de gemir.
"Oh, eso lo explica." Dijo Rachel, limpiándose la boca con una servilleta. "Ven aquí, siéntate." Guardó el resto de su sándwich. "Me alegro de que quieras hablar sobre esto, Sherlock."
"No, no lo estás. Solo quieres arreglarme, ponerme un listón en la cabeza y presentarme al mundo como 'limpio'. Tú no quieres saber sobre John."
"Oh, pero sí quiero." Dijo Rachel. "Parecer ser increíblemente cerrado. ¿Asexual, con solo un compañero romántico? ¿Quién pudo penetrar tu duro exterior y conseguir al dulce y sensible hombre en el interior?"
"El problema es que no hay un 'dulce y sensible hombre'." Sherlock resopló. "Ni siquiera para él a veces. Era ocasional y solo para él."
"Está bien. Cuéntame sobre él."
Sherlock apretó los labios antes de que su corazón se sacudiera y comenzó a explicar a John Watson.
"Imagina un chico llegando a la edad viril. Tenía cabello rubio sucio que usualmente estaba corrido hacia la derecha. Su piel contenía un bronceado tan fácilmente, sus ojos… un azul profundo. Siempre tenía sus manos en forma de puños, sobando su pulgar sobre los nudillos. Siempre inconcientemente lamía sus labios. Tomaba su café solo. Amaba jugar con mi cabello. Amaba escucharme tocar el violín. Amaba…" Sherlock se pausó aquí, cerró sus ojos. "Era pequeño. Tenía alrededor de 1 metro 80 a la edad de 18. Incluso a pesar de ser bajo, era firme. Podía arremolinarme alrededor de él en frenesí como un huracán y él se mantendría calmado en medio de todo. A veces si me exaltaba demasiado rápido, lo miraba y él estaba calmo y me detendría. Y luego el mundo se detenía. Todo desaparecería menos él. Era…" Sherlock lamió sus labios. "Hace cuatro años… me llamó desde la Universidad. Había estado fuera por un año completo. Él… me llamó y… él…" Sherlock tragó. Peleó contra el deseo de arañar su piel. "Después de eso… me sentí completamente solo. No podía creer que había hecho eso por teléfono-" se detuvo. "Y caí en depresión. No era tan malo como esto… por alguna razón mi mente quería que reviviera cada bella cosa que hicimos juntos. Hacer que me diera cuenta de lo que había perdido." Sherlock abrió sus ojos y vio que los de Rachel estaban cerrados. Estaba escuchando completamente… lo que era más de lo que Sherlock pudiese pedir. Ella no lo estaba observando… estaba solo escuchando sus palabras. Sherlock continuó.
"Bueno… Mycroft había insistido a que tomara medicamentos… pero boté cada medicación para la depresión que él me ofrecía." Sherlock rascó la piel de sus dedos. "Quería ayudarme a mí mismo. No quería los medicamentos de mi hermano. Mi madre acostumbraba usar oxicontina para las fiestas, pero a veces la escuchaba llorar y ella tomaba una pastilla y se sentía bien. No quise tratar oxy porque… tenía miedo…" Sherlock rió y sonrió irónicamente. "Tenía miedo de volverme adicto como ella." Cruzó sus manos en su regazo. "Eso es lo que es John Watson. Esos es por lo que comencé."
Rachel abrió sus ojos. "¿Por qué no fuiste donde John y tratar de rectificar todo? No lo dijiste."
"Oh." Sherlock forzó una sonrisa. "Él se fue a entrenamiento el día siguiente. Se unió al Ejército. Él… él ha estado en Afganistán por los pasados tres años." Rachel parpadeó en sorpresa.
"¿En serio? ¿Solo así?"
"Sí." Sherlock dijo cortamente. "Eso me golpeó como un camión. Estoy asustado de que él muera antes de que yo vuelva a poder verlo una última vez." Dijo. "Es peligroso allá afuera."
Rachel sintió la sensación del entendimiento caer sobre ella y se inclinó hacia él.
"Aún lo amas."
Sherlock rió mientras giraba la vista. "Siempre lo amaré."
Hoy estoy motivada, así que más rato, cuando termine el siguiente, lo subo de inmediato.
