Cuando John finalmente recuperó la conciencia, no lo podía creer. Realmente no lo podía creer. Rió. Se despertó magullado y dolorido, y tuvo que luchar para mantenerse despierto, pero rió de todas formas. Estaba feliz. No había estado tan feliz en años. Estaba vivo—había sobrevivido. Su brazo estaba en un cabestrillo y su hombro dolía demasiado. Sus piernas estaban rígidas y entumecidas y su cabeza estaba palpitando. Podía sentir un ligero escozor en su mejilla y frente. Miró hacia cama de al lado. Milo estaba sentado, su hombro envuelto apretadamente. Estaba pasando las páginas de su libro cuando miró a John. Su rostro se partió en una sonrisa.

"¡Está despierto!" Dijo Milo alegremente. "¡Bienvenido al mundo viviente, compañero!"

"Milo… ¿Cómo hicimos para salir de allí?" Dijo.

"Convenientemente, estábamos lo suficientemente cerca de la otra base. Ellos escucharon todo el lío y volaron derecho a vernos." Milo dudó. "Casi mueres, John."

"Sí, lo sé." Murmuró John. "Lo puedo sentir."

"¿Tuviste alguna experiencia cercana a la muerte o algo?" Preguntó Milo. John mordió sus labios antes de responder.

"No." Movió sus hombros un poco. "Fue solo… oscuridad. Oscuridad interminable."

"Oh." Dijo Milo. "Eso es malo. Quiero decir, si ibas a casi morir debería haber sido de igual forma una situación interesante."

Uno de los doctores entró y le sonrió a la atención de John.

"¡Ah! Bueno verte despierto, Dr. Watson. Estaba esperando conocerte en una mejor condición."

"Yo esperaba lo mismo."

"Bueno." Dijo ella sonriendo mientras tomaba el expediente. "Vamos a ver. Descanso por dos semanas más—vamos a seguir con los injertos de piel en tus piernas quemadas y cambiar tus vendajes… y luego cuatro semanas de terapia física para su brazo y piernas, ¿está bien?"

John asintió con la cabeza. "¿Qué ocurre luego de eso?"

"Bueno…" Ella suspiró. "Tenía muchas ganas de trabajar contigo, John. Pero vas a tener que terminar tus estudios en casa."

Los labios de John se entreabrieron y sus ojos se agrandaron. Los pitidos del monitor cardiaco aumentaron en ritmo. "Yo… ¿Quieres decir que volveré a casa? ¿Voy a volver a Inglaterra?"

"Sí." Ella asintió. "Le hemos informado a tu madre de tu retorno. Te mandaríamos a casa antes, pero tu piel no está tomando suficientemente bien los injertos." Se encogió de hombros. "Lo está, pero está tardando un rato."

"Yo no estoy tan mal, pero quería volver a casa contigo. Tengo un brazo muerto, esencialmente, y se contrae muchísimo. Creo que la bala tocó un nervio porque apenas puedo moverlo. Pude haber tomado el siguiente avión, pero quiero estar contigo." Dijo Milo alegremente. "Básicamente es terapia física aquí o en casa."

"¿Dónde vives?"

"¡Cuatro años y medios que él me conoce y ahora pregunta!" Milo rió. John suspiró.

"Como sea, no quiero saberlo si vas a hacerte el inteligente."

"Northampton." Dijo. "Quiero vivir en Londres cuando vuelva.

"Yo vivía en Bromley." Dijo John. "Era lindo, supongo. Mi mamá no podía permitirse mucho, pero vivíamos lo suficientemente bien. Yo también quiero vivir en Londres."

"Nunca siquiera he ido." Dijo Milo.

"Yo sí. Un par de veces. Con un amigo."

"¿Sherlock?" Preguntó Milo. El corazón de John se calló por el nombre. Sherlock. Claro. Iba a volver a Londres. Moriarty los mantendría separados con todo el esfuerzo que pudiese reunir. El avión caería. El primer intento de matarlo había fallado, ahora él tendría que dispararle al avión o algo. Cerró los ojos y suspiró. Podía disfrutar las últimas semanas que tenía para estar vivo. Podría tratar y recuperarse lo suficiente para la oportunidad de que sobreviviera a la caída del avión.

La felicidad que había sentido por estar vivo lentamente se evaporó a su nivel común. Se había acostumbrado a cerrar sus ojos y limpiar su rostro de cualquier emoción. Milo le dijo que la gente pensaba que él era misterioso cuando hacía eso. Él le aseguró a Milo que lo era.


Insisto, muchas gracias por comentar, y, en realidad, por leer. Otra cosa, tranquilos, el sufrimiento que les estoy infringiendo tendrá buenos frutos, eventualmente.