Graduarse fue fácil. No fue tanto como una graduación mas que Rachel firmando un pedazo de papel y pasándosela a los médicos internos. Ella también firmó por Irene. Sherlock, con disgusto, le pedió que lo acompañara a Inglaterra. Estaba muy emocionada y un poco pretenciosa pero aceptó.

Rachel se puso de pie en la entrada principal, con sus manos juntas detrás de ella.

"Ha sido un placer y un honor, Sherlock Holmes." Dijo Rachel, estirando una mano. Sherlock la tomó agradecidamente y dudó antes de abrazarla rápidamente. Fue extraño cómo él había reaccionado bajo este techo. No sería así cuando se fuera. Ella sonrió brillantemente y le pasó un pequeño pedazo de papel.

"Si alguna vez vienes a los Estados Unidos de nuevo." Dijo. "Me encantaría hablar."

"Ciertamente." Dijo Sherlock, guardando el número en el bolsillo de su abrigo. "Gracias, Rachel." Murmuró. "Gracias."

"No hay problema." Le restó importancia. "Eres el paciente más interesante que he tenido." Bajó su mano y dio un paso atrás.

"Adiós." Dijo Sherlock

"¡Adiós!" Dijo felizmente Irene. Salieron al patio delantero y caminaron hacia el taxi esperando por ellos. Al entrar, el taxista dijo:

"Puedo llevarlos a cualquier parte de Nueva Jersey, Nueva York o al este de Pensilvania gratis."

"Deben pagarte muy bien."

"Sí, lo hacen." Rió.

"¿Dónde queda el aeropuerto más cercano?"

"Ese sería… Filadelfia." Dijo el taxista. "Es como una hora desde aquí."

"¿Podrías llevarnos allí?" Dijo Sherlock.

"No hay problema." Se dio vuelta y encendió el automóvil.

"¿Compraste los pasajes?" Preguntó Irene.

"No, pero estoy seguro de que Mycroft lo hizo." Dijo Sherlock, jugando con sus uñas.

"Deja de hacer eso." Irene golpeó sus manos.

"Está bien, entonces dame cocaína" Dijo sarcásticamente. "No estoy haciendo nada malo, es solo un hábito nervioso."

"Dos semanas." Dijo amablemente. "¿Cómo te sientes por ello?"

"Oh, estoy calmado como siempre." Dijo instantáneamente. "Mírame, Sherlock 'no me importa nada en el mundo' Holmes. No es como que no lo haya visto en cinco años o algo."

"Jesús, Sherlock." Dijo ella. "Ya entendí que estás nervioso o lo que sea."

"Realmente no quiero hablar sobre eso." Dijo.

"Nunca quieres hablar sobre nada."

"Y aún intentas hacerme hablar sobre mi vida—y tus intentos son patéticos." Estaba mirando por la ventana. Irene estaba acostumbrada al abuso y solo se encogió de hombros mientras sacaba su iPod de su mochila. Sherlock empacó su equipaje en la parte de atrás, exceptuando por su computadora portátil, un libro corriente, algunos lápices y su caja de música. Irene se rehusó poner cualquier cosa en la parte trasera. Sherlock entendió. Todas sus posesiones mundiales estaban empacadas en esa mochila y no quería perderlas. Lo que le recordó.

"¿Qué tan actualizado está tu pasaporte?"

"Salí un par de semanas atrás y lo renové." Dijo, sacándolo de su bolsillo. "Justo después de que me pediste que fuera contigo." Sherlock asintió.

"Bien." Murmuró y volteó su cabeza hacia la ventana.


Llegando al aeropuerto, Sherlock recobró algunos recuerdos. Mycroft había descendido en este aeropuerto cuando llegaron aquí hace un año. No había tomado un vuelo comercial, pero recordaba haber caminado por los monótonos pasillos.

"Que lugar tan depresivo." Murmuró en la entrada de una de las puertas giratorias de cristal. Un hombre con traje se acercó a él.

"¿Sherlock Holmes?" Preguntó. Tenía un acento británico fantástico que casi hace sonreír a Sherlock. Estaba enfermo de la forma en que los americanos hablaban. "Su jet está listo."

"¿Jet?" Dijo Irene, con ojos sorprendidos. Sherlock se encogió de hombros.

"Pensé que Mycroft haría que me sentara en un avión comercial, pero supongo que se siente simpático. No importa, al final es mi beneficio."

"Necesitaremos revisar sus pasaportes y equipaje." Dijo, acompañándolos. Sherlock se encogió de hombros. Irene lo siguió.

"¿Jet privado? ¿Eres adinerado?" Preguntó calmadamente.

"Mi hermano lo es."


La belleza de un jet privado era la que se esperaba. No había niños llorando, sobre entusiasmados turistas, gente con sus mp3s demasiado fuerte. Una vez que el avión llegó a la altitud de vuelo, Sherlock realmente apreció todas estas cosas. Irene estaba relajada en su asiento, sin sus zapatos y sus pies bajo ella, mirándolo intensamente.

"¿Qué, qué es?" Dijo instantáneamente.

"Estoy tratando de descubrir qué tipo de amante eres." Dijo. "Todos caen en una cierta categoría."

"No soy una persona sexual, Irene." Suspiró. "No voy a caer en un lugar—"

"No estoy hablando de sexo."

"Primera vez en semanas." Sonrió amargamente.

"Estoy hablando de qué tipo de amante eres." Dijo. Sus ojos eran aburridos agujeros en Sherlock. "Cómo amas." Se levantó, su larga falda sonando, y se sentó en frente de su asiento.

"¿Eras un amante gentil? ¿Uno pegajoso? ¿Eras espontáneo, necesitado o tranquilo?" Sherlock no la miraría, en vez miraría por la ventana. "Tomas orgullo de tu pareja o te mantienes tranquilo y los conservabas todo para ti."

"No entiendo." Dijo Sherlock luego de un rato. "El tipo de persona que soy determina el tipo de amante que soy. No entiendo qué estás preguntando."

"Cuando estabas alrededor de él, ¿cómo actuabas?"

"Yo simplemente era." Frunció el ceño.

"¿No eras juguetón? ¿Lo tentabas? ¿Te ponías en una posición dominante y le sonreías? Puedo ver la última siendo tú."

"No… ninguna de esas realmente. Éramos solo…" Sherlock apretó los labios. "Esta conversación se acabó."

"Solo quiero saber—"

"Entre más pronto aterricemos puedo mandarte de vuelta." Siseó "No importa qué tipo de amante era porque se acabó. Él tomó su decisión y voy a vivir con ella si lo desea. Tendré una recaída. Volveré a América y seré compañero de Rachel por otros dos años más, pero tendré el cierre y eso es todo lo que soy capaz de conseguir. Amante o no." Dijo.

Irene miró sus manos. "Pero qué si no se acabó. Qué si te ve y recuerda—"

"¡Cállate!" Bramó. "No voy a entretenerme con esa posibilidad porque ya no la tengo en mí como esperanza. La esperanza es debilidad— una debilidad que aplasté con cocaína y ¿ahora estás tratando de implantar nuevamente en mi cabeza? ¿Realmente piensas que aplastar mis esperanzas va a ayudar a impedir la recaída?"

"No vas a recaer, porque no voy a dejarte."

"No me podrías detener." Siseó. "Ese no es el punto. No voy a comenzar a imaginar que algo bueno va a suceder en dos semanas. Solo quiero verlo. Ese placer es suficiente para mí."

Irene estaba tranquila. Se puso de pie y se sentó en su asiento. "¿Crees que volverás a amar?"

"No."

"¿Pero qué si sucede?"

"No sucederá."

"¿Te mantendrás amargado hasta que mueras solo, entonces?"

"En mi línea de trabajo, eso sería en unos pocos años." Murmuró Sherlock. Encendió la televisión, solo para ahogar la voz de Irene. Alguien puso El Señor de Los Anillos en el reproductor de DVD. Sherlock cerró sus ojos y la puso a funcionar. No vio la película.

¿Qué importaba qué tipo de amante era Sherlock? No importaba. Ese tipo de cosas solo importan si estuviera buscando a alguien, si quisiera ser compatible con un montón de otra gente. Sherlock solo era compatible con una persona en el mundo entero.


Quizá suba otro capítulo más en lo que va del día, para recompensarlos por la espera (si es que lo termino antes, también).