Terapia física había sido un regalo de cielo. Ser incapaz de mover su brazo izquierdo, especialmente cuando era zurdo, fue posiblemente lo más frustrante que John hubiese experimentado. A Milo le gustaba reír de él porque se enojaba muy rápidamente. John se reiría sarcásticamente y luego derramaría su agua sobre sí mismo tratando de beberla con su mano derecha. Lo que solo haría a Milo reír más. Milo había desarrollado un incontrolable temblor en su brazo izquierdo, el lado en donde había sido herido. Era tan incapaz de sostener sus tazas como John, y John se reiría amargamente de él. Milo respondería lanzándole el agua.
Por la última semana de terapia física, había sido capaz de trabajar sus músculos de vuelta a su condición, la medicación para el dolor había sido disminuida y su cojera casi desaparecida. Le recomendaron ciertos ejercicios para que practicara cuando volviera a casa y le recomendaron que continuara yendo a terapia física para deshacerse de la cojera. Su pierna quemada estaba aún mal cicatrizada, pero la piel estaba ahora gruesa en vez de viva y nueva.
A veces visitaba a la Comandante Tyler en su cama. Al contrario de John, este era su trabajo. Podría ser herida y tirada de vuelta justo luego de recuperarse. John podía ser un doctor en cualquier lado. La Comandante podía ser Comandante solo en la milicia.
La herida de Milo estaba completamente curada, salvo por el temblor incontrolable. Solo estaba esperando para ir en el mismo avión que iría John. El Capitán Robinson estaba siempre escondido en su habitación. Quizá esta era solo una de las tantas misiones que le salían mal. John no quiso preguntar.
Representó estos momentos como los últimos momentos tendría antes de morir. Ciertamente no era terrible— Milo bromeando todo el tiempo, la Comandante Tyler hablando sobre su nieta de cinco años. La comida podría ser mejor pero la compañía era cómoda. Como siempre, se puede pedir por otra persona más, pero esa era la razón por la cual él estaba en este desastre, en primera instancia. Suspiraría, dejando de sentir pena por sí mismo, y aceptaría su sentencia sabiendo que Sherlock estaba a salvo en América, aún tras la huella de Moriarty. Quizá Sherlock averiguaría la naturaleza de su muerte— porqué John murió. Quizá Sherlock no lo odiaría tanto si supiera. Pero no mantuvo su esperanza. Si este era su último trabajo, estaba seguro de que Moriarty haría tanto como fuese posible para hacerle creer a Sherlock que no lo amaba. Podría considerarlo como una victoria, incluso si es que Sherlock lo captura.
Vistiéndose en sus frescamente limpias ropas de camuflaje del ejército, pensó en esto. Su mochila colgada sobre sus hombros, la caja de música de Sherlock en su bolsillo, miró detenidamente el espejo antes de darse vuelta a Milo, quién asintió seriamente.
Él tenía una pequeña sonrisa en el rostro, como la que nunca se borraba. John estaba agradecido de ello porque podía alimentarse de eso si era necesario. Lo necesitaba ahora.
Abordaron el avión. Se elevaron al cielo. John miró alrededor a todos los buenos soldados que iban a morir por él. Luego de dos horas de inquietud nerviosa, Milo puso una mano en su hombro.
"John, ¿estás bien?"
John lamió sus labios y negó con su cabeza. Milo buscó en su rostro.
"¿Quieres pastillas para dormir? Deberían noquearte por el resto del viaje." Asintió con la cabeza, cerrando sus ojos y aceptando las pastillas de parte de Milo. No había tomado su medicación porque realmente no tenía sentido si iba a morir de todas formas. Tomó agua y se tragó la pastilla. Luego de 20 minutos, miró a Milo tristemente. Este frunció el ceño.
"Lo siento." Murmuró, poniendo sinceramente su mano sobre la de él. Estaba siendo arrastrado hacia el sueño. "Lo siento tanto."
"¿Por qué…?" John a penas capturó las palabras antes de sus ojos se cerraran. Mucho de sus últimos pensamientos fueron sobre Sherlock. Sonrió un poco antes de estar completamente noqueado. No podía ser tan terrible, morir. Quizá reviviría sus momentos favoritos con Sherlock. No tenía idea cómo reviviría tres años completos en unos pocos segundos, de todas maneras. Sherlock parpadeó una vez y John se había ido como una luz.
Milo agitó a John para que despertase. John despertó de inmediato, la droga completamente fuera de su sistema. El avión estaba detenido. Los soldados estaban poniéndose de pie, sacando su equipaje. Sus ojos se abrieron con sorpresa, su corazón latió dos veces más rápido.
"¡Vamos, dormilón!" Dijo emocionadamente Milo. "¡Es territorio británico bajo estos neumáticos!"
John estaba temblando, híper ventilándose. No podía ser. No había forma de actualmente se encontrara en Londres. No. Se rehusó a creerlo. Quizá era el cielo. Quizá esta es la forma como murió.
"¿Estoy muerto?" preguntó sinceramente. Milo se rió.
"¿No…? ¿Tuviste un sueño sobre la batalla o algo? Parecías feliz mientras dormías."
John se peñiscó. Sus manos aún estaban sacudiéndose incontrolablemente. Su madre. Su madre y Harry. ¡Y su perro! Ahora tenían un perro, se llamaba Gladstone. Sherlock estaba en América, pero Mycroft. Él podría… quizá podría conseguirle… un teléfono…
Su corazón de cayó un poco, sabiendo que Sherlock estaba aún a miles de millas, y que había mucho tiempo para matar a John mientras tanto, pero aquí estaba. Estaba en Inglaterra. Estaba en casa.
Es impresionante como uno revive ciertas cosas al leerlas. Comprendo tan bien la frustración de John de no poder usar su mano fuerte. Hace dos años me fracturé la muñeca izquierda, y bueno, también soy zurda, y la recuperación fue un caos (aunque igual es difícil comprarar un fractura a un impacto de bala, y... en diferentes lugares). No podía escribir, y acciones tan simples como sujetar una cuchara con al mano derecha era tedioso, te hacía sentir completamente inútil. Finalmente me recuperé y las secuelas básicamente fueron la perdida de bastante fuerza y un poco de movilidad en la rotación de la muñeca. En fin, esa es mi pequeña historia.
Espero hayan disfrutado esta doble actualización.
