Milo los dejó en la puerta, dándole a John un firme apretón de manos y haciéndole prometer que se verían otra vez. Lo juró. El estómago de John estaba hirviendo con emoción mientras el ascensor los llevaba al cuarto piso. Sherlock apretó sus temblorosas manos tranquilizadoramente cuando golpearon la puerta.

"¡John!" Escuchó emocionadamente tras la puerta. Casi lo lleva a las lágrimas el escuchar que su madre llegara bulliciosamente hasta la puerta. La abrió y lo miró a los ojos, para luego lanzarle una mirada a la sonrisa de Sherlock. Sus ojos se abrieron aún más. "¡Y Sherlock!"

"Mamá." Dijo casi sin respiración, abrazando a su madre con un brazo mientras su otra mano se rehusaba a soltar a Sherlock. La besó en la mejilla. "Lo siento tanto. No quería molestar, mamá, pero él… yo…" Sintió como su garganta se cerraba.

"Sí, John… es suficiente. ¿Por qué no me dejas explicarle la situación a tu madre?" Dijo Mycroft, adelantándose. Miró a Mycroft agradecidamente antes de recordar su enojo.

"Escuché que se han hecho amigos en mi ausencia." Dijo John.

"¿Qué?" Sherlock se inclinó hacia delante, mirando a su hermano.

"Mis sospechas surgieron cuando supe que él no le había siquiera contado a su madre que se iba a unir al ejército y fue muy cauteloso de decírselo porque su padre estaban en el ejército y era una persona terrible."

"Siempre me sentí culpable de que no tuvieras una figura paterna mientras crecías." Dijo ella, pensativa. "Pero razoné que era mejor no tener una a que tener una entidad negativa en la casa."

"En mi caso," dijo Mycroft. "No sospeché que John estaba en peligro ni nada de eso hasta que enviaste cuatro casos que estaban ligados. Cuando encontraste sobre Moriarty, me di cuenta de qué tan obsesionado estaba él contigo y cuán abrupta fue la desaparición de John. No conecté los dos hasta recientemente—me ha estado dando una terriblemente gran cantidad de problemas."

"Sí, él tiende a hacer eso." Dijo Sherlock. John sonrió y se acercó más a él.

"Sí, bueno…" Contestó Mycroft. "Espero que me pagues de vuelta, Sherlock, fue una terriblemente gran cantidad de problemas el asegurar la seguridad de John. Necesitamos a Moriarty, y tú eres la única persona capaz de atraparlo."

"No te preocupes, Mycroft, lo atraparé. Pero no para ti." Dijo. "Ahora si nos disculpan, creo que John está un poco cansado."

"Cómo…" Alcanzó a decir John asombrado. Aún estaban sintonizados a las emociones y peculiaridades del otro— incluso luego de todos estos años. Sherlock le sonrió.

"Bienvenido a casa, a todo esto." Dijo la Sra. Watson, mirándolos a ambos. John apoyó su cabeza en el hombro de Sherlock y cerró sus ojos.

"No entiendes cuán bien es estar en casa." Sherlock exhaló.

"¿Dónde está Harry?" Preguntó John.

"Está en Bromley. Consiguió un apartamento con su nueva novia."

"La tenemos bajo vigilancia, solo en caso de que Moriarty se dirija hacia ella en alguna forma." Dijo Mycroft. "Tu familia está a salvo, John. Solo en caso de que estuvieses preocupado."

"Gracias Mycroft. Incluso sabiendo que los estás manteniéndolos a salvo por Sherlock. Con tal de que estén a salvo, no me importa por qué lo haces."

"Heey. No es solo por Sherlock, ¡espero!" Dijo la Sra. Watson. "Diría que con Mycroft nos hemos acercado lo suficiente para que él se preocupe de mi seguridad." Comenzó a agitar las manos. "Váyanse ustedes dos ahora. No vamos a interrumpirlos en todo el tiempo que necesiten para reencontrarse."

"Gracias, mamá." Contestó sinceramente. Los dos caminaron hacia la segunda habitación, pasando a Irene que estaba tumbada en el sofá, vigilándolos.

Compartió con Sherlock una mirada que John no pude leer antes de que continuaran. Eso lo frustró, pero todos los pensamientos se fueron de su mente cuando la puerta se cerró tras de él, encerrándolos en el silencio de la habitación del hotel.

Miró fijamente a los ojos de Sherlock. Sintió una calidez en su pecho en algún lado arriba de su corazón y justo debajo de su estómago. Mirando a sus ojos, bebiendo en el amor de Sherlock… era más de lo que podía contener. Sherlock se mantuvo de pie, sosteniendo sus brazos mientras lo besaba en la boca. Ambos mantuvieron sus ojos abiertos, atemorizados de que el otro desapareciera si lo perdía de vista. Lentamente, Sherlock los llevó a la cama. John estaba desvistiéndolos, pieza por pieza hasta que quedó con su camiseta y boxers—Sherlock estaba en su camisa y calzoncillos.

"Yo…" Sherlock susurró gentilmente contra la piel de John. "¿Podrías por favor quitarte toda la ropa?"

John gimió mientras una temblorosa lágrima cayó de su ojo. Él y Sherlock eran iguales. Él podía leer su mente mejor que nadie. Sherlock desabotonó su camisa y se quitó los calzoncillos mientras John se quitaba su camiseta y sus boxers. Observó a Sherlock desnudo—las marcas que arrastraban sus venas… las cicatrices de los rasguños auto inflingidos… las prominentes costillas por la malnutrición. Esas eran las cosas que eran diferentes en Sherlock. Contaban la historia de su vida sin él. La forma en que su cuello era siempre delgado y firme. Y, claro, sus ojos. Sus ojos brillando como gemas preciosas cuando eran dirigidas hacia él.

Sherlock tomó un momento para vigilarlo. Su cara tostada y su pelo decolorado por el sol eran diferentes. Sus hombros y la parte baja de su cuello habían desarrollado pecas luego de lo que parecían haber sido quemaduras de algún tipo. La sucia y fea cicatriz que estaba aún con suturas en su hombro izquierdo, sobre el corazón… Sherlock trazó alrededor de ella con dedos gentiles. Vio la pierna de John. Una pierna había sufrido claramente quemaduras mayores, la piel de un tono más rosado y brillante de lo que debería ser. Besó su pantorrilla derecha suavemente. Volvió a encontrarse lo con sus ojos llenos de lágrimas y colocó sus manos en sus mejillas. John puso sus brazos alrededor de su cuello y se besaron. Se conectaron con alma y cuerpo; conectaron sus mentes a través de sus labios. Separándose, John se acurrucó en los brazos de Sherlock, a la distancia de una nariz de la boca del otro. Sonrió antes de agacharse y acurrucarse aún más en el abrazo.

Necesitaban hablar. Necesitaban hablar sobre tantas cosas—Moriarty y cómo todo había sucedido. Necesitaban hablar sobre los siguientes movimientos y venganza, pero podían hablar de eso mañana. La venganza era una odiosa emoción y ahí no había nada más que amor entre ellos en ese momento. En este momento donde ellos se quedaron dormidos desnudos bajo las desconocidas sábanas en un desconocida habitación sintiéndose más en casa de lo que han sentido en seis años.


Despertarse fue hermoso. John se despertó sintiéndose contento, con su espalda contra el pecho de Sherlock, el brazo de este cubriéndolo perezosamente. Él aún estaba durmiendo cuando despertó, y John podía ver el interior de de su antebrazo. Lo acarició tristemente, marcando con sus dedos las cicatrices.

"Bueno días…" La voz profunda de Sherlock gruñó en su oído. John sonrió serenamente. "Veo que has descubierto sobre mi pequeño hábito."

John se dio vuelta hacia él.

"Lo sabía. Mi mamá me mantuvo… al día con ello. Me dijo que estabas usando y que una carta de mi parte podría subirte el ánimo. Me contó que perdiste el conocimiento en un callejón. Me dijo que sufriste una sobredosis y fuiste enviado a un centro de rehabilitación en América." Sherlock no podía mirarlo a los ojos. "Sobredosis. ¿Cómo pudiste caer en sobredosis?"

"No fui yo, fue Moriarty." Dijo finalmente mirando hacia arriba. "Él… él estaba ahí. Dijo que estaba vigilándote- dijo que estabas más feliz en el ejército…" Sherlock tragó. "Él fue el que me hizo hacerlo."

"¿Él te inyectó?" Preguntó John.

"N…no."

"¿Entonces qué hizo?"

"Yo estaba… yo no había tenido una dosis en unos pocos días porque había estado ocupado con un caso. Y cuando llegué a casa y Mycroft se había deshecho de todas mis drogas. Estaba furioso así que… fui donde Anderson-"

"Ese maldito pendejo." Gruñó John.

"John…" Suspiró Sherlock. "Yo fui donde él. La primera que fui, él me preguntó dónde estabas y qué pensabas sobre esto. No es su culpa." Dijo. "De todas formas, fui a la casa de Anderson y… este hombre está de pie en este lindo traje con esos ojos demoniacos…" John se puso rígido. Moriarty. "Y estaba diciéndome todas estas terribles, terribles cosas- y sacó esta jeringa llena y no pensé dos veces, para ese punto ya estaba lejos. Solo me inyecté. Él sacó su teléfono móvil y llamó a una ambulancia. Me dijo que era una sobredosis. Yo… eso fue demasiado para Mycroft y me envió lejos."

"Pensé que aún estabas fuera cuando llegué. Estaba pensando en todas las formas en las que podía llegar a ti." Dijo John. "Realmente no esperaba que estuvieses en la estación."

"Yo no esperaba que te fueras conmigo." Dijo Sherlock. "Agradable sorpresa. Ahora, ¿cómo estaba realmente el ejército?"

John suspiró y miró sus manos. "Estaba de alguna forma disfrutándolo en año pasado. Es decir… estaba aprendiendo demasiado, pero era increíblemente difícil, sabes. Tenía que apagar todas mis emociones y solo… como que… enfocarme en el problema que tenía entre las manos. Cerca del final se hacía más fácil sonreír, pero no hacerlo enserio."

"¿Quieres alguna vez volver?"

"No te quiero fuera de mi vista." Dijo John seriamente. "Como que disfrutaba la estructura de la milicia pero estando lejos de ti por tan largo periodo de tiempo era imposible. No lo haría de nuevo, incluso si supero esta cojera." Sherlock dejó escapar una bocanada de aire. "¿Realmente estabas preocupado por eso?" Dijo John, asombrado. "Sherlock, no hay ninguna lugar más en el que me gustaría estar."

"Bien." Dijo Sherlock, firmemente. "El sentimiento es mutuo."

La Sra. Watson sacó su oreja de la puerta y sonrió brillantemente hacia Irene quien estaba recostada en el sofá.

"Son tan adorables, esos dos, cuando piensan que nadie puede oírlos."

"¿Cómo son cuando la gente los puede ver?" Preguntó Irene inclinándose hacia delante.

"No son para nada románticos." Dijo, encaminándose hacia la pequeña cocina. "Son un poco como dos personas que… es difícil de explicar, tendrás que verlo." Le sonrió. "Pff, no tenemos comida." Miró en el refrigerador y no había nada excepto por una cartón de huevos vació y una caja de pizza. "Mycroft me ha mantenido aquí por un tiempo, supongo que estaba preocupado de mi seguridad."

"Bueno, es seguro que eso es amable de parte de él."

"Sí." Sacó su abrigo del colgador y miró a Irene. "Voy a recoger algo de comida para ustedes. ¿Serás capaz de manejarlo?"

"Seguro." Irene se encogió de hombros. "Estaré bien."

"Bien, querida." Dijo afectuosamente. "Bueno, Volveré luego." La puerta de la habitación del hotel se cerró e Irene se sentó en la sala de estar, donde puso oír los profundos murmullos de Sherlock hacia su amante.

Estaba viendo la televisión hasta que Sherlock y John emergieron, desaliñados y vistiendo solo ropa interior, tomados de la mano y con un cambio de ropa en la otra.

"Oh. Irene." Dijo Sherlock.

"Aún aquí." Dijo ella ligeramente, mirándolos. "Veo que los dos tuvieron buen sexo." Sonrió por sus palabras.

"No lo hicimos." Dijo John, sonrojándose.

"Lo sé. Solo estaba molestando." Respondió. "Tu madre fue a buscar comida."

"Bien." Dijo Jon. "Estoy hambriento."

"Vamos a tomar una ducha." Dijo Sherlock.

"¿Los dos?" Siempre pensé que estabas asustado por la desnudez, Sherlock."

"Nunca he tenido miedo de la desnudez, solo no me excito con ella." Respondió rodando los ojos.

"Es raramente acerca de sexo, para ser honesto." John le dijo. "Y me gustaría tomar una ducha." Sherlock lo apuró tirando de su mano y lo llevó al baño.

Cuando salieron del baño, sin toallas, estaban aún tomados de la mano. Irene se rió.

"¿Cómo se pusieron sus camisetas, tomándose las manos así?" Preguntó.

"¿Qué?" John frunció el ceño. Miró hacia la mano de Sherlock, la misma que estaba sosteniendo. "Oh…" Sherlock se encogió de hombros.

"Supongo que estábamos inconcientemente tocándonos todo el tiempo." Replicó Sherlock. "John es zurdo y yo soy diestro así que sostenemos la mano no dominante del otro."

"Los hace parecer como… una unidad." Dijo Irene, sentándose y mirándolos fijamente. "Como si uno fuera la extensión del otro."

"Sí, eso me parece correcto." Dijo John. "Y si dejara de tocarlo por mucho tiempo, tengo una ansiedad considerable de que va a desaparecer."

"¿Qué si pierdes la vista de él?" Sugirió Irene. John cerró sus ojos y dio vuelta la cara.

"No ahora, por favor. No quiero pensar sobre eso ahora." Los flashes de la televisión capturaron su atención mientras los titulares sonaban,

Diecisiete mueren en un masivo incendio. Sherlock se acercó a Irene por el control de la televisión y subió el volumen.

"El fuego empezó aproximadamente a las 4 esta mañana en Newport devastando esta bodega abandonada. Diecisiete personas fueron atadas, torturadas y empapadas con gasolina. El incendiario ha desaparecido pero la policía está investigando."

El estómago de John se retorció. Moriarty. La mano de Sherlock se apretó a la de él.

"¿Estás bien?" Preguntó. John frunció el ceño.

"Si, Ciertamente lo estoy." Dobló su cabeza. "¿Por qué no debería estar bien?"

"Yo… tu usualmente estabas asustado en este punto." Dijo Sherlock. "Odiabas la persecución fuera el momento que fuese que te llevara conmigo."

"Los tiempos son diferentes ahora." Contestó John firmemente. Estaba tan decidido que Sherlock sintió como se relajaba alrededor de él.

"Esto es personal."

"Lo es."

"Entonces lo atraparemos."

"Lo he descubierto." Interrumpió Irene. "Sherlock. Lo he descubierto." Sherlock se tensó y la miró.

"¿Qué has descubierto?" Preguntó.

"Que tipo de amante eres." Murmuró. Miró a Sherlock y luego a John con ojos tristes. "No creí que fuese posible."

"¿Qué? ¿De qué estás hablando?" John frunció el ceño.

"Irene está tratando de adivinar qué tipo de amante soy. Pensó que quizás era el amante dominante. O uno pegajoso. Nunca le acertó, no le respondería. Ni siquiera le dije qué tipo de amante eras tú…"

Las cejas de John se levantaron, y luego se fruncieron otra vez. "Yo… no lo sé. No eres realmente… algo." Dijo John.

"Eso es lo que estoy tratando de decirte." Murmuró Irene. "No eres un tipo. Eres… eres un amante verdadero." Frunció el ceño. "Es… hermoso, pero…" Tragó y lamió sus labios. "Estoy celosa."

Sherlock y John se miraron y luego volvieron a mirarla.

"Viéndolos juntos… no es como nada que haya visto antes. La sutileza de sus acciones es increíblemente… no puedo explicarlo." Rió. "Tu madre estaba en lo correcto."

John miró a Sherlock y se encogió de hombros. Sherlock negó con la cabeza.

"¡Lo ven!" Exclamó apuntándolos. "¿Ven lo que están haciendo?"

"No." Respondieron al mismo tiempo.

"Ustedes dos están tan sincronizados con el otro que difícilmente siguen siendo dos personas. Son este… súper ser." Irene suspiró. "Voy a tomar una ducha." Se levantó. "Ustedes quédense aquí y ámense mientras no estoy."

"E…está bien." Contestó John, perplejo. Nunca nadie les había dicho ese tipo de descripción. La Sra. Watson solía darles una mirada conmovedora. Solo ahora John se dio cuenta de que ella estaba tratando de decirle todo lo que Irene había dicho. Ella se retiró al baño y Sherlock miró a John.

"Sabes que Moriarty ha revelado su posición en Gales, ¿cierto? ¿Entiendes que esto es más importante, no es verdad?

"Desde luego, Sherlock." John rodó los ojos y se acercó a los brazos de Sherlock, cogiendo ambas manos. "Pero por ahora, no quiero pensar en eso." Estuvo quieto un largo momento antes de murmurar, "¿crees en el amor verdadero?"

Sherlock se retorció. Las conversaciones sobre sus emociones realmente no le gustaban. Necesitaba y amaba a John y eso era todo de lo que estaba seguro.

"Bueno, eso depende de tu definición personal." Murmuró jugando distraídamente con sus dedos.

"Que naciste para completar a alguien más. Que estabas esperando toda tu vida para conocer a esa persona. Y solo tan poca gente es capaz de hacerlo." Murmuró.

"No." Replicó Sherlock, John lamió sus labios y trató de esconder su decepción. "No creo en la suerte o en las coincidencias y no creo en el destino. No creería en el amor si no lo hubiese experimentado de primera mano y tan poderosamente. Por lo que no creo en el verdadero amor, John, lo siento si esto te molesta."

"Sí." John se encogió de hombros. "No sé qué estaba esperando de ti."

"Por lo menos puedo ser sincero contigo."

"A veces eres demasiado honesto conmigo."

"Si creo, de todas formas, que no hay nadie en este mundo a quien pudiese amar como te amo."

"¿Sabes qué es divertido?" Dijo John, trazando círculos en las manos de Sherlock. "Nunca habías dicho 'te amo' antes de Moriarty."

"Nunca necesité hacerlo."

"No necesitas hacerlo más."

"De alguna forma sí." Hubo otro largo silencio en donde Sherlock miraba la televisión mientras distraídamente enrollaba sus dedos en el cabello de John de forma cariñosa. John estaba cayendo lentamente en el sueño cuando Sherlock susurró otra vez, "te amo."


"Puedo sentirlo." Susurró esa noche. La diferencia entre esta y la noche pasada era que ambos estaban completamente vestidos. "Qué ocurre, por qué estás molesto."

"No es nada, vuelve a dormir." Dijo John, apoyado en la almohada.

"No te guardes cosas de mí." Dijo Sherlock. John volteó su rostro hacia él.

"Pensarás que es tonto." Dijo suavemente. Sherlock apretó los labios y lo quedó mirando, hasta que John se rindió. "Es solo… esas diecisiete personas." Contestó. "Traté…. Traté de utilizar toda mi mentalidad militar y pensar en ello como una jugada táctica pero… no puedo, Sherlock no puedo…" Sherlock no sabía qué decir. No sabía que John seguía pensando sobre el reporte de noticias de la mañana. "Toda esa gente…. Todos murieron porque yo estoy vivo. Porque sobreviví, todos murieron."

"¿Estás arrepentido de sobrevivir?"

"No."

"¿Entonces cuál es el problema?"

John suspiró. "¿Esa gente? ¡Esa gente murió por mi culpa! ¡Soy responsable de sus muertes y sus familias ni siquiera lo saben! ¡No saben que su hijo, su esposo o su hermana murieron! ¡No saben que se afligen porque un doctor de ejército tuvo los amigos correctos quienes fueron lo suficientemente inteligentes como para estar fuera de la vista de Moriarty! No lo saben y nunca lo sabrán, Sherlock."

Sherlock estaba sorprendido por las emociones de John. "Bueno… no había nada que pudiéramos hacer para salvarlos. Nos ayudaron, como ya dije."

"Aún no detiene el hecho de que murieron."

"No tienes que sentirte culpable por ellos."

"Sí, tengo que."

"No, no tienes que, John. No entiendo por qué lo haces."

"Y quizá nunca lo entiendas, y eso está bien porque así es como eres, Sherlock. Yo solo… me siento tan culpable incluso si no es mi culpa."

Sherlock apretó los labios y miró su triste rostro.

"Creo que he estado guardando mis emociones desde el Ejército y necesitaba sentir algo." Se sobó la nariz. "Las emociones son estúpidas."

"No, no lo son." Respondió Sherlock. "Las emociones son la materia prima en la humanidad. La culpa que estás sintiendo es natural, incluso si es irracional."

John se detuvo antes de sonreír ligeramente. "Eso es algo que nunca pensé que te escucharía decir."

Sherlock se encogió de hombros. Entrelazó sus dedos con los de John y se puso sobre él, besándolo suavemente. "Hay demasiadas cosas en mi mente que usualmente no están allí."

"Sherlock Holmes, ¿estás insinuándote?" Sonrió seductoramente. Sherlock movió sus caderas contra las de John y este jadeó. Su mente estaba dando vueltas. No había tenido ningún encuentro sexual o siquiera algún pensamiento sexual durante el Ejército. Ahora, con Sherlock dispuesto y capaz sobre él, John lanzó su cabeza hacia atrás y presionó sus caderas contra él. Sherlock se acercó y besó su cuello. Estaban a punto de deleitarse el uno con el otro.

Estaban perdidos entre sí. Sus mentes se nublaron al mismo paso. Juntos se movían con ritmo, despojados de sus ropas, sus respiraciones se apresuraban, sus corazones latían como si fuesen uno. . Cada vez más rápidamente continuaron—más apasionadamente que nunca. Sherlock nunca había sido capaz de mantenerse por tanto tiempo. Nunca había mostrado tanto deseo sexual. John bebió cada pulgada de él. Persuadieron los gritos del otro, agarrando, besando y lamiendo—memorizaron las reacciones del otro. John exploró el cuerpo de Sherlock y encontró un punto que sacó largos y desesperados gemidos de su parte. John gimió por el sonido y continuó en su aventura alrededor de las partes sensibles del cuerpo de Sherlock, trazando con sus dedos y creando ritmos con sus manos.

Sherlock se permitió quedar a merced de los toques de John, sin censurarse, sin dudar antes de gritar de placer. Entrelazaron sus dedos y besaron sus labios. Se frotaron, rodaron y amaron hasta que sus cuerpos estaban cansados.

Se quedaron dormidos desnudos otra vez. Enredados entre sí bajo las sábanas. John besó el cabello de Sherlock mientras este se quedaba dormido primero, nunca soltando su mano. No sabía cuantas veces más sería capaz de sentirse absoluta y totalmente completo antes de perder su identidad a causa de Sherlock. No sabía si le importaría en ese momento. Mientras enterraba su nariz en el cabello de Sherlock, respirando su densa esencia, estaba seguro que no habría ninguna forma en la que le pudiese importar.