Sherlock y John no habían dejado la mano del otro por una semana, y se estaba convirtiendo en un problema. Salió a la luz un día cuando la Sra. Watson tiró de la mano de John para mostrarle algo en otra habitación y la mano de John se resbaló de la de Sherlock. Él comenzó a híperventilarse y a empujarla. Cuando perdió la vista de Sherlock comenzó a chillar como loco contra el agarre de su madre y a luchar para volver con el dormido Sherlock. Sherlock se había despertado, sentándose en la cama, sus ojos dementes y salvajes buscándolo. Cuando John llegó corriendo a la habitación, Sherlock dejó escapar un suspiro de alivio. Se conectaron de nuevo. Eran como imanes que harían estallar paredes solo para llegar al otro. Esto había cruzado la línea de lo romántico a lo enfermizo.
Irene había llamado a Rachel, y ella forzó a los dos a sentarse frente a la computadora.
"¡John!" Dijo. "¡Oh, he oído tanto sobre ti!" Su rostro ardía en felicidad. Sherlock sonrió ligeramente hacia ella.
"Hola, Rachel." Dijo Sherlock
"Erm… hola." Dijo John, sonriendo amablemente.
"Él es tan dulce como lo describiste. Irene me dijo todo acerca de ustedes. Casi todo. Dijo que era una situación de vida o muerte. Yo más o menos lo suponía. Siempre sentí que había algo que me estabas escondiendo."
"Había." Admitió Sherlock. "Pero todo está bien ahora. Puedo atraparlo. Tengo a John."
Rachel apretó los labios y suspiró.
"No… no puedes."
El rostro de Sherlock cayó. "Rachel—"
"¿Sabes cuál es mi título, John?" Dijo Rachel, mirando hacia John. Él se comenzó a tensar.
"Tú aconsejaste a Sherlock a través de su adicción, ¿no es cierto?" Preguntó. Rachel asintió.
"Y necesito ayudarlo con su segunda adicción." Ella lo miró. "Y esa eres tú. Tú y Sherlock son adictos el uno al otro. Ustedes son individuos muy fuertes. Sé que pueden hacer esto."
"No estás sugiriendo que nos separemos." Dijo Sherlock, molesto.
"Físicamente. Sí." Dijo de manera simple. La mano de John comenzó a temblar y cerró fuerte los ojos en la ansiedad que trepaba en él. "¿Ves lo que estás haciendo, John?" John levantó la vista, alarmado. "Estás temblando. Nervioso. No quieres estar sin Sherlock. Esos son signos de ansias." John sacudió la cabeza.
"No puedes volverte adicto a una persona… es no es posible." Dijo John, desafiante.
"Está bien, entonces ve con tu madre a conseguir comestibles. Estate lejos de Sherlock por más de dos horas. De hecho, deja su mano por dos minutos."
John miró su mano y mordió su labio. Cerró sus ojos y sacudió la cabeza de nuevo. Rachel suspiró. Este realmente era el amante de Sherlock.
"Realmente eres su pareja en todo sentido." Murmuró. "Aún." Dijo firmemente. "Ambos necesitan ser capaces de moverse independientemente."
"¿Por qué?" Dijo Sherlock. La barbilla de John estaba temblando mientras peleaba contra las lágrimas.
"Este personaje Moriarty, es inteligente, ¿sí?"
"¿Pensé que habías dicho que ella no te había contado todo?" Sherlock frunció el ceño.
"Mentí. Demándame." Dijo ella. "Ahora. Él supo de su adicción a la cocaína y la usó contra ti, ¿sí?"
"Él ya usó a John contra mí una vez."
"Entonces sé fuerte. Volverá a usar a John en contra tuya, Sherlock. ¿Cómo se supone que lo defiendas si no pueden dejarse por dos minutos?" John la miró. Ella estaba completamente en lo correcto. ¿Cómo podría siquiera intentar de pelear contra Moriarty? "Te sientes invencible en estos momentos, pero nunca has estado más vulnerable."
Sherlock desvió la vista, pero John la miró, endureciendo su mandíbula.
"Está bien." Dijo firme. Apretó la mano de Sherlock una vez, cerrando los ojos. Resbaló su mano del agarre de Sherlock y levantó sus manos hacia la cámara. Su corazón estaba golpeando. Los ojos de Sherlock se abrieron y trató atrapar otra vez la mano de John. Estaba entrando en pánico cuando John evadió su agarre. John estaba contando hacia atrás desde 120, con sus ojos cerrados. Se puso de pie y trató de evadir el agarre de Sherlock. Este presionó sus uñas en sus palmas y esperó. La cara de John estaba afligida. No sabía cuanto más podría seguir con esto.
Alcanzó el cero y corrió hacia Sherlock, tomando su mano y besándolo en la frente. Su respiración se hizo más lenta, nivelándose y su rostro estaba sereno.
"Puedo hacer esto. Necesitamos atraparlo." Le dijo a Rachel, con ojos firmes. Estaba conmovida, pero trató de no mostrarlo. Él era exactamente como Sherlock lo había descrito —el ojo en el centro de la tormenta.
"Eso estuvo muy bien, John. Fue un muy buen comienzo."
"Dinos qué hacer. Lo seguiré." Dijo John.
"Está bien." Sonrió. "Empecemos."
Los ejercicios eran en teoría suficientemente fáciles, pero eran difíciles de ejecutar. Fueron instruidos a sentarse al lado del otro sin tomarse de las manos por otros dos minutos, y luego otro, y otro hasta que fueron capaces de hacerlo fácilmente. Siempre estuvieron los suficientemente cerca para buscarse inmediatamente luego de que esos dos minutos terminaran. Después de eso, fueron ordenados a arrastrar dos sillas y ponerlas a través de la habitación. Se les fue dicho que se sentaran en esas sillas por diez minutos. Fallaron las primeras dos veces. La primera, a tres minutos, John rompió en un llanto histérico y corrió a abrazar a Sherlock, sus ojos se cerraron con su rostro en una desesperación absoluta. Irene Adler intervino, cortando las uñas de Sherlock como siempre solía hacerlo. Él estaba cavando cortes en sus palmas. También cortó las de John, pues estaba haciendo lo mismo. La segunda vez, Sherlock tuvo un ataque de pánico, Irene le facilitó una bolsa para que respirara, pero John se quedó sentado firmemente en su silla, sino dolorosamente. La tercera vez, se quedaron viendo la cara del otro. A los siete minutos, Sherlock y John se rieron, sonriendo. El corazón de John dio un salto. Quizá podría hacer esto. Se tomaron de las manos en el intermedio, y les dijeron que lo hicieran otra y otra vez hasta que pudieran hacerlo cómodamente. Les costó alrededor de una hora hacerlo correctamente. Irene se sentó con las piernas cruzadas entre la computadora y el par. Conversaron con los brazos cruzados sobre temas al azar, sobretodo para sostener sus manos temblorosas.
"Esto es agotador." Rió John, volviendo al medio con Sherlock, entrelazando dedos. "Tengo miedo de escuchar qué sigue."
"La retirada nunca es fácil. Solo pregúntale a Sherlock." Dijo Rachel. "Por suerte esto es puramente psicológico. Cualquiera con una mente fuerte puede superar. Agradecidamente tenemos dos. No es como si tuvieran que dejarse por completo el uno al otro. Es solo la habilidad de controlarse a sí mismos. Tienen que ser capaces de estar sin el otro por un periodo de tiempo razonable."
"¿El que es?"
"Como dos días." Dijo. El corazón de John calló a su estómago. No quería pensar en eso. "Pero obviamente no estamos en eso todavía. Solo hemos tenido éxito en diez minutos. Quiero dos horas, por lo menos. ¿Está bien? Ahora." Ella se enderezó. "Quiero que intenten diez minutos sin estar a la vista del otro."
Y así fue. Ida y vuelta, diferentes ejercicios fuera la vista del otro, capaces de hablarle al otro, sin poder hablarle al otro— para el final del día, habían conseguido dos horas. Les ordenaron caminar lentamente cuando se reunieron. Lo hicieron. Rachel les dijo que estaba orgullosa de ellos.
"John, eres todo lo que Sherlock me dijo y más. Porque él no reveló todo." John sonrió.
"Muchas gracias por ayudarnos."
"Practiquen ustedes, ahora. Tómense de la mano escasamente." Dijo ella. "Y los veré mañana."
"Adiós, Rachel."
"Adiós, Sherlock."
El computador se apagó y Sherlock y John exhalaron un suspiro simultáneamente y se encontraron con sus bocas. Se besaron ferviente y profundamente antes de apoyarse en sus frentes.
"Esto es tan difícil." Murmuró John. "No sabía que era malo amar tanto."Supongo que es sólo perjudicial para nuestro bienestar. Es... es algo poco saludable." Dijo Sherlock. Cerró sus ojos y retrocedió de John. Dejaron de tocarse por unos momentos, Sherlock solo mirando a John. No se estaban tocando. John sintió pánico al principio pero luego se acomodó. Podrían hacer esto. Rió y limpió su cara.
"¿Quieres ver una película conmigo?" Preguntó John.
"Sí." Respondió Sherlock. Irene se apoyó en el umbral de la puerta.
"¿Puedo unirme?"
"Sí, desde luego." Dijo John. Sherlock y John se acurrucaron en el sofá mientras Irene elegía una película.
Tomó cuatro días más del entrenamiento de Rachel antes de que Sherlock y John pudieran ser capaces de existir en un espacio independiente uno del otro. Tomó mucho esfuerzo— una vez fueron capaces de tomar duchas por separado cómodamente, Rachel les dijo que deberían ser capaces de estar separados por extendidos periodos de tiempo. La primera vez que John fue por comestibles con su madre, Sherlock y él tuvieron ataques de pánico. Sherlock tuvo un pequeño deseo por cocaína, en el cual Irene estaba ahí para persuadir. John cayó en el cuerpo sin vida que era en el Ejército. Le explicó todo esto a Rachel y ella les dio indicaciones para su ansiedad. La segunda vez, John estuvo más en control de sí mismo y fue capaz de hablar y reír con su madre. Sherlock fue capaz de tomar los archivos de los casos que Mycroft le había dejado y comenzó a buscar apartamentos en el periódico, un deber que luego se le fue confiado a John.
La tercera vez, John estuvo fuera por cerca de cuatro horas. Cargaba los alimentos y otros artículos diversos para hacer la habitación del hotel un poco más acogedora Mycroft había jurado en pagar esa habitación hasta que Sherlock pudiera encontrar un apartamento para que ellos se mudaran. La madre de John había vuelto a su casa en Bromley hacia varias semanas atrás. John colocó las bolsas en la mesa, donde Sherlock estaba desplazándose a través de los anuncios de "en renta" en Internet por lugares en el centro de Londres. John besó a Sherlock en la frente y le ordenó sacar la comida. Él caminó hacia el baño. Ninguno de los dos admitió al otro cuán preocupados habían estado, pero se estaba poniendo cada vez más fácil, no había duda de eso.
"Pienso que podemos hacerlo ahora." Anunció John felizmente a Rachel. "Pienso que podemos ser capaces de estar sin el otro por un poco."
"Sí, deberías haberlo visto." Dijo Irene, cruzándose de brazos. "Sherlock no vio una película porque no quería, así que John y yo nos sentamos en el sofá solos. Sherlock estaba en la habitación y en el computador todo el tiempo."
"Wow." Dijo Rachel. "¡Eso es maravilloso!" John y Sherlock sonrieron, claramente complacidos consigo mismos.
"¿Entiendes que tenemos razones válidas para preocuparnos, correcto?" Dijo John.
"Por supuesto que sí." Dijo Rachel, ligeramente. "Fuiste obligado a separarte, forzado a herir al único hombre que has amado con el fin de garantizar su vida. Ambos tienen razones válidas y es saludable tener un poco de ansiedad. Pero el nivel que tenían hace cuatro días era demasiado alto. Sin control durante demasiado tiempo, ustedes dos podrían haber necesitado medicación." Dijo Rachel seriamente. John levantó las cejas. "Y créanme, eso no es preferible."
"Gracias por atraparnos a tiempo."
"No me agradezcan a mi, agradézcanle a Irene. Ella fue quien lo llevó a mi atención." John se dio la vuelta hacia Irene, quien sonrió y se encogió de hombros.
"Yo solo estaba preocupada por ustedes. Ustedes dos necesitan estar atentos en algo más que el uno del otro."
"Gracias." Dijo Sherlock seriamente. Irene se tambaleó un poco con ese último, sorprendida. "Por todo."
"De nada…" replicó Irene.
"Bueno, tengo unos adictos que atender." Dijo Rachel, juntando sus manos. "Espero verlos pronto alguna vez."
Sherlock sonrió. "Voy a estar seguro de ello."
La llamada terminó y la sonrisa John y Sherlock se desvaneció de sus rostros. Se soltaron las manos y miraron a la cara contraria. John sabía lo que Sherlock estaba pensando y estaba de acuerdo de todo corazón.
Te amo más que a nada, pero hemos perdido mucho tiempo en el otro.
Necesitamos atrapar a Moriarty.
Necesitamos atraparlo ahora.
Tuve un pequeño retraso (chan), por cosas típicas de vísperas de navidad pero creo que todavía voy a poder hacer lo que quería. Disfruten. Se me había olvidado lo mucho que me gustaba esto.
