Resplandores de bombas, el calor derrite carne tan solo detrás de sus ojos—Sherlock. Debo mantener a Sherlock a salvo. Enfermizo, destruyéndose, quebrándose—a salvo. Mantenerlo a salvo. No puedo hacerlo. Sherlock quemándose, llorando, implorando, muriendo

John lentamente se forzó a despertar. Nada podía ser tan aterrador en la vida real. Sherlock se acercó con ojos preocupados y quemaduras en su rostro. Tan pronto como los ojos de John se abrieron apresuradamente, su rostro se rompió con una gran sonrisa. Era pegajosa, y John se encontró sonriendo con él, la pesadilla desvaneciéndose en su mente.

"Estás bien…" susurró. "Estás bien."

"Diciéndolo de alguna forma, creo que sí…" John trató de alejar el sueño y el terror que lo acompañaban. "Eso no salió como se había planeado."

"Realmente no sabía qué esperar. No había realmente un plan."

"¿Qué?" John frunció el ceño.

"Yo… yo no tenía idea que habrían bombas, pero estaba seguro que haría algún tipo de acto de desaparición."

"¿Así que fuiste sin un plan?"

"El plan era escapar vivo. Y puedo decir que fue un éxito."

"A penas."

"No realmente." Sherlock abrió dificultosamente sus brazos. "Míranos. Estamos quemados, amoratados, cortados y destruidos, pero no estamos muriendo ni muertos. Es mejor de lo hubiese podido predecir. Además tenemos a Sebastian Moran en custodia."

"Debe haber algo. Ha dejado mucho." John sacudió la cabeza. Los labios de Sherlock se apretaron en una línea.

"Reportes de mal función de variados servidores en la cuidad. Edificios en llamas por el país" Dijo Sherlock, volviendo a su propia cama y sentándose sobre ella, mirando a John. "Se ha ido completamente."

"¿Qué sobre las explosiones?" John trató de sentarse mejor, pero encontró que sus manos estaban envueltas y tirantes.

"No hay posibilidad de que haya sobrevivido a eso."

Sherlock miró sus manos, refunfuñando.

"Encontraron un cuerpo."

El corazón de John dio un salto. Nunca había sabido que se podía sentir tan feliz por la muerte de alguien más.

"Entonces él está muerto, ¿no es así? Es Moriarty."

"Luce como él, pero el rostro está achicharrado." Gruñó Sherlock.

"Así que está muerto." Dijo forzadamente. "¡Has ganado, Sherlock! ¿Por qué no me dijiste eso primero?"

"Porque no está muerto. Es solo que él es bueno, muy bueno jugando a hacerse el muerto."

"¿Por qué haría eso?"

"Necesitará comenzar de nuevo. Desde el principio. Necesitará encontrar una forma entre todo esto en lo que se ha metido. Ahora sabe de lo que realmente soy capaz, no volverá a subestimarme otra vez."

John cerró sus ojos. "Objeto inmóvil que se encuentra con fuerza imparable." Murmuró. "Así que, ¿por qué exactamente estás quemado? Recuerdo haber sido una fantástica barrera anti fuego."

Sherlock refunfuñó. "Si no me hubiese puesto encima de ti, habrías muerto. Habías perdido el conocimiento y quemado. No había forma de que dejara que te hicieras daño de nuevo." John suavizó sus facciones.

"Gracias." Murmuró. Sherlock era horrible para mostrar compasión y esto era lo suficientemente cercano a ello para merecer un dulce sonrojo de sus mejillas. "Pero eres incontrolable a veces." John rompió el momento cursi. Sacudió sus manos vendadas hacia Sherlock.

"Sabes, eso es tú culpa." Tocó sus manos. "Qué estabas pensando cuando estabas exponiendo tus manos al fuego, nunca lo sabré."

"¿Por qué querías proteger mis manos?"

"Cuando estaba en el Ejército, todo lo que podía pensar era sobre la melodía en la caja de música que me diste. Todo lo que podía imaginar era a ti tocándola en tu violín. Cuando tus manos se queman, Sherlock, es como estar quemando tu lengua. Necesitas hablar a través de tu violín y no iba a permitir que unas estúpidas quemaduras te detuviesen."

Sherlock quedó mirando fijamente a John, sus labios se abrieron lentamente.

"¿Y pensaste todo eso en un segundo?"

"Realmente, fue más que nada '¡Violín!' pero sí. Generalmente." Replicó John. La sonrisa de Sherlock era casi como un beso, era tan dulce.

"Quizá no eres tan idiota como pensé que eras." John rodó los ojos dramáticamente. La expresión facial de Sherlock y sus palabras eran tan diferentes.

" 'Ocho años luego de conocerlo, Sherlock Holmes se da cuenta de que John Watson no es un completo imbécil. Más a las 11.'" Sherlock meneó su cabeza en molestia. Estuvo tranquilo por un largo rato.

"Gracias, John."

John le restó importancia, a pesar de que secretamente estaba inmensamente complacido. Valía la pena las manos quemadas y las costillas maltratadas para ver esa mirada en los ojos de Sherlock.

"Ah, Sr. Watson." El doctor entró. "Soy el Dr. Stevenson. Apuesto que ha visto demasiados hospitales en su tiempo, ¿no es así?"

John suspiró y asintió. El Dr. Stevenson acercó la tablilla de John a su rostro y leyó.

"Tuvo una contusión, algunos moretones en el cráneo, tres costillas rotas, una rodilla doblada, un hombro dislocado y varias quemaduras en su espalda, brazos, manos— la peor fue su pierna. Fue quemada en Afganistán también, ¿no?"

"Sí, señor."

"Bueno, la piel aún estaba dura y se quemó fácilmente. Las quemaduras no fueron tan severas como las que ocurrieron en su viaje, por lo que logramos salvar mucha más piel. Necesitará ir a terapia física para trabajar ese músculo otra vez."

John gruñó. A pesar de la beneficiosa que era la terapia física, odiaba cada momento de ella.

"Para ser honesto, somos afortunados de que no cayera en un coma. Su contusión era bastante severa y se desmayó. Somos afortunados de haberlo encontrado cuando lo hicimos."

"¿Qué sobre Sherlock? Está en una cama de hospital, ¿cómo fue herido?"

"Obtuvo quemaduras en el cuello, rostro y espalda y tiene la muñeca fracturada. Contusión menor. No necesita ir a terapia física. Debería estar completamente sanado en unas pocas semanas."

"¿Qué tan pronto podemos irnos?" Preguntó Sherlock.

"Tú eres libre de irte, Sherlock, pero John se va en una semana."

"Entonces en ese momento me iré. Mycroft pagará por mi estadía." Dijo firmemente. El Dr. Stevenson apretó los labios y se encogió de hombros.

"Si eso es lo que quieres."

"Lo es."

"Entonces eres bienvenido a quedarte, Sherlock." Dijo concisamente. Le dio unas palmadas la cama a los pies de John y se fue.

"Necesitamos irnos pronto."

"¿Por qué? ¿No podemos solo detenernos y solo pasar el rato, por un momento?" Dijo John, cerrando sus ojos y estirándose. Podía sentir los vendajes de algodón en su espalda chocar contra las duras sábanas. Odiaba el fuego. Odiaba las quemaduras. Eran la peor forma de herirse.

"Necesitamos visitar a Sebastian Moran. Quiero interrogarlo antes de que escape."

"¿Cómo sabes que va a escapar? No hay evidencia que alguien más trabaje con Moriarty y este mismo no arriesgaría su propia piel por alguien como Sebastian.

Sherlock sonrió irónicamente. "Él tiene otro cómplice. Estoy seguro. La información que hemos extraído de las bodegas que fueron atacadas no valía la pena. Eran acciones pasadas; ninguno de ellos eran planes futuros. No había nada que pudiésemos detener. Estaba casi seguro que al menos una de las bodegas mantenía información valiosa, pero ninguna tenía.

"Sherlock, ¿qué dices?"

"Estoy diciendo que alguien le avisó. Alguien que conoce nuestros planes y le dio una ayuda. Cambió la información real con trivialidades inútiles para hacerme pensar que estaba a la cabeza. Estaba seguro de que no podría retenerme más, él estaba seguro de que encontraría luego al traidor, por lo que Moriarty desapareció.

"Sherlock." John dijo seriamente con los ojos cerrados. "Sherlock, todas esas veces que tú estabas fuera, haciendo tu trabajo de campo, yo estaba hablando con Milo. Me quejaba de todas las cosas que tenías que hacer y le dejaba entrar a la habitación algunas veces para ver una película o tomar una cerveza. Nunca salí con él, pero él vino un par de veces. Yo… le conté mucho.

Sherlock miró a John reprendiéndolo con los ojos antes de sacudir su cabeza.

"Entiendo. Pero… ¿por qué lo invitarías? ¿Por qué arriesgarías tu seguridad de esa forma?"

"No sabía- ¡cómo podría haberlo sabido! Sentía como que se la debía. No me conociste en el ejército, Sherlock, era un cascarón de persona. Estaba cerrado y Milo solo… él siempre… parecía estar preocupado por mí…" John cerró sus ojos. "Siempre pensé que era raro que me siguiese a todos lados. Siempre era elegido como mi pareja en todos los lugares a lo que iba…" John se quedó callado.

"Bueno, es natural sentir una conexión con Milo, no te culpo, John." Dijo Sherlock. "A pesar de que esto es completamente tu culpa.

John estaba insultado. "Hey- no es como que fui hacia Moriarty diciendo 'hola Jim, ¡Sherlock y yo estamos conspirando en contra tuya! Tengo un serio y racional miedo a las explosiones, así que si puedes usar cuantas sean posibles cuando te encuentres con Sherlock, eso estaría genial."

"Actuaste contra mis órdenes, me desafiaste."

"No eres mi sargento de disciplina."

"Lo soy cuando intento mantenerte vivo." Gruñó Sherlock.

"¿Qué quieres que diga, Sherlock?" John levantó la voz. "Lo siento, ¿está bien? ¡Lo siento! ¡Siento haber pensado que podía tener un amigo para ir por una cerveza, siento haber decidido hablar con otra persona que no fueras tú, siento haberle confiado a alguien algunos detalles menores de mi vida!" John nunca le había gritado a Sherlock de esa manera. "¡Realmente siento haberle contado tanto a Milo, pero no, ni por un segundo me culpes por todo lo que está ocurriendo! Ya tengo demasiado con lo que lidiar."

Sherlock jugó con sus dedos y rasguñó su piel tranquilamente. No dijo nada mientras John hervía con su furia.

"No era mi intención acusarte." Murmuró finalmente.

"Sí, lo hiciste."

"¿Me vas a dejar?"

John se asustó. "¿Qué? ¡No! No… Sherlock…" suspiró. "Solo necesitas pensar en lo que dices. A veces lo que dices puede herir mucho, ¿está bien?" Sherlock asintió una vez. Tocó todos sus dedos con su pulgar antes de comenzar a jugar con sus uñas.

"La última vez que gritaste así fue por teléfono."

"No-"

"Fue solo… estaba teniendo un vívido recuerdo." Dijo Sherlock.

"Por favor no intentes y me hagas sentir culpable, ya me disculpé por eso. No me voy a ningún lado. Lo prometo."

"Está bien."

John lo miró. "Así que." Cambió el tema. "Tú y Moriarty."

"Una fuerza imparable y un objeto inmóvil, como tu cliché demuestra tan acertadamente-"

"Cuando una fuerza imparable se encuentra con un objeto inmóvil es seguro que haya una explosión. Esta explosión va a tocar a todos en tu vida." Las palabras de John eran bravas. Sherlock lo miró. "No sé si pueda manejar otra quemadura."

"No tendrás que." Replicó. "Ganaré. Siempre gano y volveré a ganar. Lo prometo.


Una semana después John era capaz de caminar de alguna forma. Siempre podía apoyarse en su bastón, su cojera era severa. Sus manos no estaban tan quemadas como había esperado, a pesar de que un le dolía flexionarlas. Las palmas estaban bien, pero el dorso de sus manos estaban aún con cicatrices. La rodilla que se había doblado estaba en la misma pierna que contenía esas horribles quemaduras. Era capaz de caminar, pero siempre necesitando su bastón. Sherlock le aseguró que le quitaría esa cojera luego de unas pocas corridas en la ciudad tras criminales. Inmediatamente desde el hospital, Mycroft los llevó a la prisión en donde Moran era retenido. Sherlock estaba demasiado entusiasmado mientras a John no podía importarle este tirador que había tirado con sus rangos con Moriarty.

Para él no había nada interesante sobre el tipo. Aunque sí quería conocer a contraparte.

La prisión estaba limpia, aunque oscura y era ordenada, aunque siniestra. Cojeando por los pasillos, John podía sentir cada ojo en Sherlock, Mycroft y él. Mycroft los llevó a una habitación trasera para interrogación y cerró la puerta detrás de ellos. Ahí estaba sentado Sebastian Moran, inclinado hacia adelante en su silla, viéndose desordenado pero orgulloso.

"Ahí estás, doctor. He tenido un ojo sobre ti." Sonrió. "Es decepcionante, te lo aseguro."

"Sabes que está muerto, ¿no?" Dijo Sherlock. "Tu amo."

"Él no era mi amo, era mi amigo." Espetó Sebastian. "Y él no está muerto. No puede."

"Un cuerpo fue encontrado." Replicó John. "Se chequeó el ADN. Se chequearon las huellas digitales. Es él, Moran, y no tienes a nadie más para vivir."

"Oh, cállate idiota." Espetó Sebastian. "Todo lo que puedo escuchar es un vago gruñido saliendo de tu boca mal educada."

"Escuchaste lo que dije." Dijo John simplemente. "No importa lo que pienses de mi porque mi amigo está vivo y el tuyo muerto. Podemos ver quien es verdadero ganador en esta situación, ¿no?"

"Controla a tu mascota." Le dijo a Sherlock. "Parece como que quisiera morder o algo."

"Tú no eras más que una mascota también." Dijo Sherlock. "Él solo creía en dos personas. En mí y en él mismo."

La mandíbula de Sebastian se apretó. Sherlock lo notó y sonrió. "Oh… ¿así que ya lo sabías? Sabías que sin importar cuanto te dedicaras a él, él siempre te vería como un ser insignificante. Muy poca cosa. "

Sebastian no respondió. Sherlock continuó. "¿Sabes que dijo justo antes de morir? Dijo, 'trata terriblemente a Sebastian. No debería haber sido capturado.' ¿No suena eso como un amo entrenando a su mascota?" Su voz estaba falsamente entusiasmada.

"Le di todo. Mi identidad. Mi cuerpo. Mi vida." Miró fríamente a Sherlock. "¿Qué te hace más importante que yo? ¿Hmm? ¿Por qué tú consigues monumentos y yo soy dejado para pudrirme en prisión?"

"Porque yo soy inteligente y tú no. Porque eres ordinario y yo extraordinario. Tu error es pensar que él podía preocuparse por alguien como tú en primer lugar." Dijo Sherlock. "No se suponía que yo debía saber sobre ti. Ahora que lo hago, él piensa que yo pensaré que seré capaz de usarte como una carta de negociación. Él odia tener una debilidad. Él odia a las cosas como tú." Sherlock lo rodeó. "Así que él no picará el anzuelo. Él animará tu tortura, así parecerá que realmente no le importa tu bienestar. Quizá lo haga. Probablemente no."

"¡Cierra tu jodida boca!" Sebastian se puso de pie, sus muñecas aún esposadas a la mesa. "¡No sabes mierda sobre él! ¡Lo conociste dos veces y una de ellas fuiste noqueado con drogas! ¡Yo lo conozco! Yo lo conozco y él sí da alguna mierda por mí, ¿está bien? ¡A él le importo!"

Sherlock sonrió y eso enloqueció Sebastian hasta casi el punto de perder la razón. "Si realmente le hubieses importado, si no tuvieras ninguna duda en tu mente de que él se preocupaba por ti, entonces no tendrías que estar de pie tratando de defenderte contra mis acusaciones. Tan solo podrías aceptar que estoy equivocado." Sebastian estaba respirando por su nariz, su pecho subiendo y bajando violentamente. "Él te tenía cerca por el sexo. En lo profundo, sabías eso. ¿No?"

Sebastian gritó y se abalanzó sobre Sherlock, sus muñecas amoratándose. La mesa titiló un poco contra los tornillos de metal que la mantenían en el piso.

"¡Voy a cortar tu cuello y mirar cómo te desangras lentamente, tú, estúpida mierda ignorante! ¡Voy a poner una pera en la estúpida boca de tu perro y abrirla hasta que su mandíbula se rompa por la mitad! ¡No sabes! ¡No sabes sobre nada!

"Eso es suficiente." Dijo suavemente Mycroft. Sherlock y John no lo oyeron entrar a la habitación. Sherlock se giró hacia él.

"Sí, creo que ya hemos tenido suficiente tiempo con el Sr. Moran." Sherlock salió de la habitación.

Sebastian se quedó callado al ver a Mycroft. John lo miró otra vez y pudo captar la vista de su rostro. Estaba agitado. La rabia se había extinguido a casi la nada misma y se veía exhausto. Trataba desesperadamente de forzar una expresión dura en su rostro, pero no se quedaría. John sacudió su cabeza. Nunca podría entender cómo Sebastian encontraba atractivo a Moriarty, pero podía entender ese sentimiento de un genio atrapado en sí mismo, desesperado de probarse—y consiguiendo terminar muerto.

A veces John odiaba ser tan jodidamente empático.

"Así que, encontré un lugar." Dijo Sherlock, tomando sus manos en su espalda, caminando por el pasillo. Redujo el paso sol un poco para que John pudiese seguirlo con su cojera.

"¿Perdón?" Dijo John volviendo de sus pensamientos.

"Un piso. Para nosotros. Encontré uno. O algo así, me ofrecieron un gran trato por uno." Era tan de Sherlock que cambiase el tema tan rápidamente. A veces John se sentía como en un vehículo que avanzaba y retrocedía cuando se trataba de la mente de Sherlock.

"¿Te ofrecieron un trato? ¿Por qué?"

"Hace unos años cuando estaba usando droga, ayudé a esta mujer. Caso de violencia doméstica, terrible. Difícilmente lo recuerdo, pero ella lo hace. Quería saber si me gustaría ir a ver un apartamento sobre el de ella. Ella sería la propietaria. Sra. Hudson es su nombre."

"Oh. Bueno, es lindo saber que tus puzzles tienen méritos." Dijo John.

"Ciertamente los tienen en ocasiones." Ambos caminaron hacia la calle y John hizo parar un taxi. Se agachó para entrar al vehículo. Sherlock se deslizó a su lado.

"He visto fotografías del lugar y pienso que luce suficientemente bien. Hay una perfecta cantidad de espacio, aunque no un lugar bueno para mantener el set de química." Reflexionó. En todo su tiempo juntos, nunca habían tenido realmente un lugar que se sintiera como hogar. Siempre estuvieron entre la casa de su madre y el apartamento de Mycroft. Nunca estuvieron realmente en casa. John esperaba que este Nuevo apartamento pudiese ser ese hogar que estaba buscando para ambos.

"¿Hacia dónde?" Preguntó el taxista.

Sherlock sonrió y respondió,

"221B calle Baker."