Es como la continuación del anterior~
Disclaimer: Jo, ¡ya dije que es de Trey y Matt!
Capítulo 3 — La entrevista
¿Cuál es tu motivación en la vida?
Gran pregunta, pensó Georgie mientras caminaba junto a su grupo entre unas calles algo deshabitadas.
—Aquí es—indicó Karen deteniéndose frente a una casa pequeña y algo destruida—esperen un momento—indicó antes de entrar. A los minutos salió—pasen, mis padres no están—comentó feliz. Los tres asintieron y fueron llevados hasta unos sillones algo viejos—¡Kenny, ya llegamos!
—¡Ya voy!—se oyó como respuesta desde el pasillo. Ninguno hizo comentario alguno hasta que el rubio llegó—¡Hola, pequeñines!—saludó revolviéndoles el cabello a todos los invitados. Hubo un silencio por la sorpresa/molestia de tanta familiaridad—Bien, ¿cuál es la pregunta?—inició sentándose frente a los cuatro visitantes.
—¿Cuál es tu motivación en la vida?—ahí iba de nuevo, el gótico aún no sabía cómo habían llegado a algo tan profundo como tema del proyecto.
—Bueno—inició Kenneth a los segundos—supongo que…
—Espera, espera—interrumpió Ike antes de buscar en su bolsillo y sacar una grabadora. La puso en medio y la encendió—ahora sí, puedes empezar.
—Bien, si me preguntan sobre la motivación de mi vida…—inició lentamente—diría que son las mujeres.
—¿Mujeres?—preguntó Ike, quien había sido elegido como entrevistador en el grupo. Ni Georgie ni Ruby eran de hablar demasiado y Karen solía irse por la tangente cuando lo hacía.
—Claro, mujeres—corroboró formando curvas con las manos—las mujeres son…arte—inició mirando hacia arriba con ojos soñadores. Los niños dirigieron su mirada al lugar y no hallaron nada—bellas, distintas, complejas, pero creadas para ser observadas…y observarlas, claro, es lo que a mí me motiva—siguió, levantando las cejas de modo sugestivo. Los tres se quedaron mirándole seriamente ante tal respuesta, sólo Karen parecía no demostrar saber que su hermano era un pervertido.
—Vaya, no lo sabía—comentó la menor.
—Pero, aunque hallan muchas bellas flores en el mundo que admirar, sin duda, la más bella, es mi princesa—agregó guiñándole un ojo a la pequeña. Ella sonrió y se le tiró a los brazos.
—¡Y tú eres mi príncipe!
—¡Aww, ven aquí!—y ambos se abrazaron dando vueltas.
El resto de individuos se quedó paralizado, sin saber qué rayos acababa de suceder.
La siguiente casa fue la de Ruby, pues estaba a unas calles después de salir de la zona pobre de South Park. La niña les abrió la puerta y con una mirada indicó que se sentasen antes de perderse en un pasillo. A los minutos salió con Craig detrás, este movió la cabeza a modo de saludo y se sentó. Esta vez Ike sí puso la grabadora antes de preguntar.
—¿Cuál es tu motivación en la vida?—el pelinegro los observó sin cambiar el gesto. Pasaron minutos y nada. El tic tac del reloj invadió la cabeza de los menores desesperándolos—Ehm…—quiso decir algo, pero fue interrumpido.
—El Skate—afirmó. Pasaron más minutos y los niños seguían observándole, esperando algo más—y…—le miraron expectantes— Red Racer—agregó, sonriendo levemente mirando a algún punto del salón.
—¿Nada más?—insistió el canadiense, pero sólo recibió un movimiento de hombros a modo de negación. Todos suspiraron—bueno, gracias—Craig les sacó el dedo medio, se levantó y regresó por donde había venido.
Tomaron asiento cuando Ike se los indicó y agradecieron a la Sra. Broflovski cuando ésta les dejó jugo y unas galletas antes de retirarse del salón. Kyle había estado ahí desde que llegaron, con una revista en manos. Les saludó y sonrió antes de pedirles que empezaran.
—¿Cuál es tu motivación en la vida?—el pelirrojo frunció el ceño ante lo formulado por su hermanito menor.
—¿A qué te refieres? ¿A salir y socializar, seguir una vida a la que muchos llamarían normal u ordinaria? ¿O a la razón por la cual no he terminado con mi vida? Quiero decir, ¿te refieres a una vida biológica o espiritual?—Georgie, Ruby y Karen quedaron sorprendidos y sin habla, aunque la última fue la única en hacerlo notar.
—A lo primero, la razón por la que día a día te levantas para comer, ir a la escuela y todo lo demás—respondió con bastante naturalidad el entrevistador.
—En ese caso, diría que hay muchos factores para saberlo con claridad.
—¿Qué clase de factores?
—Está, por ejemplo, el deseo de saber. El querer conocer más sobre el mundo me hace ir a la escuela y esperar seguir aprendiendo por el resto de mis días. Está, también, el cariño por mi familia y amigos, porque sé que despreocuparme de mis acciones afectarían como consecuencia cada lazo que he formado. O mis necesidades naturales, como animales que somos, la mayoría de los seres humanos que gocen de estabilidad emocional tiene como deseo el preservar la especie y dejar su huella en el mundo, lo cual no nos deja tranquilos hasta lograr nuestro objetivo. En general, hay más motivos, pero tardaría en mencionarlos todos—lo explicó todo tan fluido, tan deprisa y tan tranquilo, que los invitados no estaban seguros de haber entendido todo.
—Entiendo—afirmó Ike, bastante convencido—gracias—apremió antes de despedirse, aún tenían que arreglar las cosas antes de dar por terminada su reunión grupal.
—No hay de qué—contestó tranquilo regresando a su lectura, los tres siguieron a su amigo y salieron del lugar.
—No entendí nada—confesó confundida Karen.
—Oh, pero lo dijo en palabras simples—comentó extrañado su amigo, sin ánimos de ofender. Se dio cuenta de que ella no era la única—Bu-bueno, aún podemos entrevistar a alguien más, ¿no? Ha sido más corto de lo que creí—agregó. Los demás pensaron un poco.
—¿A quién escogeremos?—preguntó Ruby.
—Mmm, no sé—dijo Ike, pero luego se dirigió a su amigo—Eh, Georgie, ¿qué tal si propones a alguien?—el gótico se lo pensó un poco.
—Ya que.
—¿Qué sucede?—preguntó Ethan después de darle un sorbo a su café, tenía una ceja levantada y no se había movido de su lugar desde que los vio aparecer.
—Tarea—explicó el pequeño gótico, antes de hacerle una señal a su amigo para que empezara. Ike asintió, aunque vio necesario el explicar un poco.
—Buenas tardes, como tarea escolar debemos entrevistar a alguien, ¿les importaría responder una pregunta?—pidió amablemente. Dylan soltó una sonrisita sarcástica.
—Vaya, vaya, así que el pequeño Georgie se preocupa por sus tareas—dio una calada a su cigarro antes de mover su flequillo rojo y continuar—te estás volviendo como el resto de los conformistas—comentó mirándole con algo de superioridad.
—Déjalo, Dylan, te recuerdo que ganaste un estúpido concurso conformista de ciencias una vez—intervino Henrietta quitándose la pipa de la boca—todos pasamos por esas necesidades, pero tú sí que te esmeraste—le recordó. Él sólo chasqueó la lengua y miró a un lado. Se quedaron en silencio y ninguno de los no góticos entendía qué debía hacer.
—La pregunta—dijo el mayor.
—Oh, claro—reaccionó Broflovski—¿Cuál es su motivación en la vida?—preguntó acercando el pequeño aparato a los más altos. Los tres le miraron con la misma ceja levantada.
—Estar inconforme con la vida me hace seguir en ella—inició Ethan.
—El suicidio es demasiado conformista—le siguió Dylan.
—Querer ver a los estúpidos conformistas cuando se den cuenta de la realidad, observar el pánico en su mirada y sus vanos intentos para superarlo. Ver cómo caen en la desesperación—Ike y Karen observaron con horror a Henrietta, creían que era la más blanda y normal entre ellos. El resto de los góticos afirmaron con la cabeza dando a conocer su aprobación a tal respuesta, incluso Georgie.
—Bu-bueno, gracias por todo—finalizó el canadiense.
—Al final no tenemos ninguna respuesta normal, por así decirlo—comentó Ike mientras regresaban a la casa Broflovski, revisarían los audios y escribirían el informe ahí.
—Tienes razón, no entendí a tu hermano, el hermano de Ruby no dijo mucho y los amigos de Georgie me dieron miedo…
—Y tu hermano dijo algo no apto para muchos de la clase—intervino Tucker, Karen sólo asintió. Los cuatro quedaron en silencio mientras arrastraban los pies hacia su destino.
—¡Hola chicos!—levantaron la vista al oír el saludo y se toparon con un pelinegro viniendo en sentido contrario—¿qué tal?—preguntó al acercarse un poco más.
—Bien—Ike era el que tenía más confianza con él. El mayor no se convenció mucho al verlos tan cansados, pero supuso que no querrían hablar del tema.
—Por cierto, ¿está Kyle en casa?—quiso saber Stan.
—Él…
—¡Oh, ya sé! ¡Ike, preguntémosle a él!—ofreció Karen interrumpiéndole. Al principio no entendió a qué se refería, pero entonces sus ojos se iluminaron.
—¡Claro, Stan es el más normal que conozco!—aceptó.
—Un chico ordinario de vida ordinaria—comentó Ruby.
—Buen candidato—incluso Georgie habló para dar su aprobación.
—Ehmm…¿me perdí de algo?—Marsh estaba confundido, primero estaban decaídos, les preguntó qué tal les iba y se animaron como si de un montón de helado se tratase.
—Eh, Stan, ¿te importaría ayudarnos? Sólo debes responder algo—pidió Ike.
—Claro…—aceptó aún no muy seguro de qué forma les sería útil.
—Bien, ¿cuál es tu motivación en la vida?—una grabadora apareció frente a él, pero no pareció amedrentarse. Sonrió y después de tan sólo tres segundos, respondió.
—Creo que la motivación en mi vida es la misma que la de todo el mundo—empezó muy seguro—y es alcanzar mis sueños. Cuando una persona tiene un deseo muy grande que quiere lograr, se esfuerza al máximo hasta cumplirlo. Estos sueños pueden ser millones en la vida de una persona o tan sólo uno, cada quien es distinto, pero si de algo estoy seguro, es que todos vivimos para sentirnos realizados algún día—finalizó.
—Vaya…—soltó Karen asombrada—qué inspirador—agregó feliz—¡Muchas gracias, Stan!
—Sí, salvaste nuestro proyecto—comentó el canadiense. Stan les miró algo sorprendido.
—En ese caso, me alegra haberles sido útil—correspondió.
—Ahora debemos hacer la parte escrita, adiós—se despidió el entrevistador.
—Adiós—también dijo Karen, los otros dos sólo se despidieron con un movimiento de cabeza y así el grupo siguió su camino, aunque esta vez casi corrían. Marsh se quedó un rato parado.
—¿Me dijo si Kyle estaba?—se auto cuestionó.
¡Ya estuvo! ¿Qué tal? Espero que les gustara. Actualizo a la una y tanto de la madrugada del Lunes porque recordé que saldré y estaré ocupada, si no lo hacía esta madrugada, lo hacía la madrugada del Martes y eso sería muy tarde e0e
He decidido publicar los Lunes y Jueves -w-
En fin, algunas cosillas como, ¿le puse demasiados 'Mmmkay' a Mr. Mackey? No pude evitarlo, lo escuchaba hablar en mi mente y así lo ponía xD
Ahora, el 'ordinario' Stan. Sé que nuestro pelinegro no es nada ordinario considerando las aventuras que ha vivido, un padre como el que tiene e incluso el famoso Asperger que tuvo que lidiar con alcohol, pero, siendo francos, a los ojos de los demás (o sea, fuera de su Team) lo único raro que tiene es a Randy(?)
¡Oh, claro, casi lo olvido!
Si tienes alguna idea, situación, sugerencia o lo que sea para este Team, sólo dímelo y hago un capítulo sobre ello, ¡acepto todo tipo de sugerencias!
Ahora sí no tengo mucho que agregar, tengo sueño~
Nos leemos,
Lis.
PD: Los Reviews son para los autores lo que las historias para lectores -w-
