Aquí estoy otra vez con un nuevo capítulo de esta historia, espero que les guste y que pongáis vuestra opinión en un review. No muerdo. El capítulo lo había terminado ya pero como puse en un review de uno de los fics que leo, mi ordenador esta hecho una virria (8 años) y no va bien el Internet. Pero por fin convencí a mi padre para que me comprara otro y acabo de estrenarlo.

Quiero agradecer a Marice Nieve, a Raven Beth Herondale Salvatore y a Duenede 91 por sus amables reviews y por sus ánimos hacía mi.

Este capitulo es un poco corto pero se revela un secreto, el de Ayleen.


2

Tres demonios y un cuchillo

John, Melinda, Daren y Madelane estaban sentados en unos bancos de la plaza esperando el regreso de Juliett y probablemente de Dylan ya que Juliett sabía hacer que la obedecieran de una forma o de otra porque la conocían todos desde hace varios años excepto John. Tenía una sensación un tanto rara respecto a Juliett, un sentimiento como el que sintió cuando el hermano Zachariah murió.

John empezaba a impacientarse, ya que Ayleen le había pedido que fuera urgentemente a su casa y él había optado por esperar e ir al Instituto del que hablaba Madelane. Donde seguramente lo interrogarían, pero desafortunadamente tenían que esperar a que Dylan y Juliett regresaran para marcharse. Sabía que pronto ese silencio sería interrumpido por algún comentario de uno de los que se encontraba sentado en aquel banco pero no le importó y disfrutó de aquel silencio todo lo que pudo ya que se sentía un poco incomodo con tanta gente que no conocía, su hermana incluida porque no la conocía del todo.

- Deberíamos irnos, Dylan y Juliett irán después. Tenemos que llevar a John ante mi madre – dijo Daren muy convencido de sus palabras.

- Ya iré otro día, hoy tengo que ir a casa de una amiga, al parecer es urgente – dijo John buscando una excusa para no ir allí ya que no le apetecía que le echaran la bronca por acercarse a un demonio.

- ¿Con urgencia no te referirás a que se le ha roto una uña verdad? Esperemos que no, porque mi madre se pone muy furiosa cuando un mundano se entromete entre los cazadores de sombras y los demonios – dijo Daren.

- Pero no se ha entrometido – dijo Melinda saliendo en defensa de John ya que él parecía no estar allí - ¿verdad John?


Melinda se dio la vuelta para oír lo que iba a decir John en su defensa pero se llevó una sorpresa cuando vio que él ya no se encontraba allí ya que se había ido hace ya cosa de unos segundos. A veces su hermano era sorprendentemente silencioso para ser solo un mundano y esa era una de las razones por la que sus padres lo adoptaron cuando tenía nueve años, ya que apareció detrás de ellos sin que se dieran cuenta en el Orfanato y por eso sus padres lo habían elegido pero ella intuía que había algo más que ya averiguaría otro día.

Dylan intentó no mirar a esas criaturas a su único ojo ya que si lo hacías te quedarías paralizado un día entero y despertarías con un gran dolor de cabeza, eso si no te habían matado antes. Juliett estaba totalmente inmóvil por haber mirado a los feroces crauch y a Dylan le costaba mucho cogerla en brazos ya que al levantarse se había cortado con una botella rota al apoyar la mano en el suelo y como no había tiempo para iraztes no había podido curar la herida de la que en esos momentos le salía sangre fluida.

Los demonios crauch son los demonios con un gran ojo en la cabeza, con seis feroces bocas y un cuerpo musculoso y verdoso con seis brazos y dos piernas, y que utilizan el gran ojo para inmovilizar a las presas.

Alguien apareció en el callejón y se acercó a Dylan y a Juliett como si los demonios no lo vieran y lo sorprendió cuando estaba a escasos centímetros suyos. Dylan al principio no supo quien era porque no había mucha luz en el callejón. Pero enseguida distinguió al mundano que le sonreía con aire de suficiencia.

- ¿Te ayudo? – preguntó John.

- No hace falta, me las arreglo yo solo – dijo Dylan – y además solo eres un mundano.

Un demonio se abalanzó sobre Dylan y lo hizo caer al suelo con Juliett en brazos dejándolo magullado en el duro suelo del callejón, pero antes de que el demonio lo rematara John le clavó un cuchillo por la espalda al demonio, que no le hizo mucho efecto pero lo dejó aturdido el tiempo suficiente para que John se lo volviera a clavar. Dylan por su parte decidió coger a Juliett para protegerla de los demonios y John le clavó una última vez el cuchillo al demonio, que desapareció al instante de sacarlo de su cuerpo.

- ¿Como lo has hecho? ¿Y de donde has sacado el cuchillo? – dijo Dylan aturdido por l escena.

- Pues el cuchillo se lo he quitado al violador de la calle de enfrente y lo he hecho porque tengo poderes mágicos – dijo John riéndose.

- No. En serio – dijo Dylan.

- Si te soy sincero no tengo ni idea. El cuchillo se lo he quitado a Madelane del cinturón porque he tenido un fuerte dolor de cabeza y después he tenido una visión en este callejón de ti y de Juliett – dijo John quitándole importancia a lo sucedido.

- Tienes suerte de que no es un cuchillo serafín porque si no…

- Ahora lucha – dijo John señalándole otros dos demonios que se abalanzaban sobre ellos.

Los demonios se abalanzaban sobre ellos y Dylan miró a John en un auto reflejo para ver el miedo en sus ojos y se percato de que John no estaba asustado si no que se reía descaradamente. No tuvo tiempo de pensar en lo que hacía porque un demonio lo derribó y cayó a unos centímetros de donde se encontraba Juliett tirada. Se percató de que se le había puesto la piel de color blanco y le brillaba intensamente.

Se levantó justo a tiempo para esquivar al demonio que volvía a abalanzarse sobre él y miró en dirección a John, para descubrir que su demonio había desaparecido al instante, como por arte de magia y que el suyo también. John se acercó a él para ayudarle con el cuerpo de Juliett que no paraba de susurrar Frederick. No parecía estar herido en absoluto pero se dio cuenta de que algo iba mal, porque cuando se acercó a él, no llevaba el cuchillo y en ese instante se desmayó.


Melinda se había quedado a esperar a Juliett y a Dylan ya que los otros se habían marchado porque ya había anochecido y tenían que volver al Instituto lo antes posible para que no descubrieran que se habían marchado ya que estaban castigados.

Aunque le habían ordenado que no se acercara al callejón para dejarles a los dos algo de intimidad a Melinda le pareció raro que no habían vuelto ya, así que se acercó al callejón. Al principio, no vio gran cosa nada más asombroso que un contenedor de basura y unas cajas viejas pero luego distinguió el olor de demonio del callejón y se acercó más y para su sorpresa vio a Juliett en el suelo y a Dylan agachado sobre un cuerpo. El de su hermano.

Al principio su mente no procesó las imágenes y se quedó paralizada durante unos segundos pero al oír que Dylan le llamaba para pedirle ayuda despejó la mente y corrió hacia él pensando en que tal vez su hermano ya estuviera muerto. - ¿Que ha pasado? ¿Estáis los tres bien? – preguntó Melinda intentando ocultar su pánico.

- Si lo que preguntas es que si tu hermano está muerto es un no, porque respira perfectamente solo que tiene una herida muy grave en el pecho y por eso se ha desmayado pero se recuperará y en cuanto a Juliett esta perfectamente solo que le ha paralizado un demonio crauch. Había tres demonios y tu hermano ha matado a uno y los otros dos se han marchado – dijo Dylan en un tono de admiración.

- Sigue con tus bromas, en serio, ¿que ha pasado? – dijo Melinda.

- Es verdad si no pregúntale a él cuando se despierte y ahora te importaría cargar con Juliett es que con los dos no puedo por muy fuerte que sea y como se que tu eres muy buena…

- Vale lo haré, si me dibujas una runa de fuerza porque si no será imposible– objetó Melinda - pero te importaría llevar a John a mi casa es que no quiero que vaya al Instituto aún.

- Vale como quieras pero si me castigan sin salir, será culpa tuya – dijo Dylan riendo.

- Pero si ya os habían castigado por lo del vampiro que creíais que salía con vuestra madre – dijo Melinda - ¿Como se llamaba? ¿Christian?

- Ya pero como ahora saben que nos hemos escapado pondrán cámaras de vigilancia en todo el Instituto, pondrán conjuros y será un poco más difícil escaparse – dijo Dylan ignorando por completo su pregunta pero como era propio de él no contestar a las preguntas como si no las hubiera escuchado no se lo repitió.

Dylan le dibujó la runa a Melinda y ella le dibujó una a él porque no podría con John, lo sabía por propia experiencia.


Ahora él estaba cargando con Juliett de vuelta al Instituto donde le darían la bronca del siglo y se estaba planteando la posibilidad de no volver nunca y hospedarse en casa de Melinda, pero no soportaba ver a John.

Ya se divisaba la iglesia cristiana Ríos De Agua Viva que había sido construida para la adoración de Dios en Chicago donde convivían montones de culturas diferentes. Se suponía que no estaba en funcionamiento desde hace dos años cuando hubo el gran incendio y todo el Instituto se quemó y fue trasladado aquí porque su madre conocía al dueño que le debía un favor así que se mudaron. No tenía el aspecto de una iglesia normal pero eso no importaba mucho ya que era su única opción.

Se preguntó si su madre estaría durmiendo pero lo descartó porque su madre no dormía desde lo de Jessica y ahora que su hijo y Juliett habían desaparecido aún menos.

Dylan abrió la puerta de la extraña iglesia y se adentró en ella rápidamente in tirar a Juliett al suelo y pulsó el botón del ascensor que tardó un rato en bajar y se metió en él antes de que se cerrara. Estaba siendo muy duro llevar a Juliett aunque llevaba la runa de fuerza y no pesara tanto como John, pero como las manos empezaban a adormecérsele dejó a Juliett en el suelo del ascensor para que sus brazos descansaran.

Cuando se abrió la puerta para su sorpresa estaban las luces apagadas y aliviado por que su madre no estaba despierta se dirigió a la cocina para picar algo antes de irse a dormir. Cuando encendió las luces le sobresaltó que su madre se encontrara frente a él cuando no la había oído llegar y que también se encontrara Daren también conocido como el ojito derecho de mamá desde lo de Jessica.

- Te estábamos esperando – de repente se fijó en el cuerpo que llevaba en las manos - ¿que le ha pasado? ¿Esta viva? – preguntó Catherine.

- Está bien solo ha mirado a un demonio crauch a los ojos y se ha paralizado, se despertara por la mañana – dijo Dylan.

- Esto es horrible, los demonios crauch fueron una creación de Aaron al mezclar varias razas de demonios. Esto significa que no solo ha vuelto William, si no que también lo ha hecho Aaron solo que William ya no es un problema ahora que es el nuevo jefe de la manada de hombres lobo de Chicago.

- Esperemos que Aaron no vuelva a atacar antes de que sepamos cual es su nuevo objetivo – dijo Daren – que no nos pase como la última vez.

- Lo de Jessica no fue culpa tuya – dijo Dylan.

- ¡Podría haberlo evitado! - gritó Daren – yo estaba allí.

- Cambiando de tema, vuestro padre volverá mañana de Idris porque le intriga ese tal John que ni Carolina ni Santiago nos habían mencionado. El hermano Zachariah le interrogará por la tarde – se paró porque se percató de que John no había venido con él - ¿Donde está?

- Pues, en casa de los Cathungry – dijo Dylan.

- ¿Queeee? Estas loco ¿verdad? Es un testigo de actividad demoníaca que además esta relacionado con nuestros amigos los Cathungry - dijo Catherine gritando.

- Es un mundano, no un asesino en serie peligroso y no ha sido testigo técnicamente, lo ha liquidado mientras yo miraba – dijo Dylan en defensa de él.

- Ahora si que estoy enfadada contigo. ¡Como puedes dejar pelear a un mundano contra un demonio él solo! – dijo Catherine más enfadada aún.

- Ayudé. Le pegué una patada a uno de ellos en su ojo – dijo Juliett.

- Frederick – acababa de murmurar Juliett en sueños cuando empezaron a gritar histéricamente.

- Que detalle por tu parte enfadar mas aun al demonio – dijo Daren de repente.

Se callaron porque oyeron unos pasos acercándose a esa sala y se quedaron alertas aunque sabían que solos cazadores podían entrar pero podía volver a ocurrir lo que le pasó a Jessica, así que se pusieron en guardia hasta que apareció por el umbral de la puerta alguien que ellos conocían muy bien.

- Cariño, pensaba que volvías mañana – dijo Catherine sorprendida.

- Ha pasado algo y he tenido que volver antes de tiempo – dijo Adam, el padre de Dylan y Daren – ha llegado un aviso de que Elor Frey va a atacar la casa de los Cathungry.


Había sido muy duro llevar a John hasta casa de Melinda porque la casa se encontraba en la otra parte de Chicago y hacían paradas cada diez minutos para descansar pero lo había sido aún más para Melinda que aunque era fuerte y Juliett pesaba poco para su edad le había costado gran trabajo llevarla.

Ahora Melinda estaba esperando en casa a que sus padres volvieran de su reunión con algunos miembros del Conclave, por si habían percibido algo extraño.

No sabía cuanto mas iban a estar preguntando en casas de cazadores de sombras pero sabía que no tardarían mucho más ya que ya era muy tarde y ellos le habían asegurado que volverían antes de las once y ya eran las diez y medio en el reloj del salón que por fin le habían puesto pilas. No podía aplicarle a John iraztes porque no era cazador de sombras y sería peligroso, pero lo que si que hizo fue intentar taponar la herida y vendarla, después se hecho una cabezadita que duró diez minutos escasos.

- ¿Melinda? – dijo una voz tan suave como un susurro.

Melinda se giró y vio que la que la llamaba era Ayleen que intentaba entrar en la casa, aunque ella sabía que podía entrar pero pensó lo hacia por educación mas que nada. Melinda se apresuró a abrir y nada mas sentarse en el sofá le ofreció un café que ella aceptó encantada. No sabía porque estaría ahí pero por lo tarde que era intuyó que sería algo serio y como parecía que no había dormido mucho se preocupó por ella como buenas amigas que son.

- Voy a contárselo a John. Tú deberías hacer lo mismo – dijo Ayleen apresuradamente.

- Ya sabe que soy cazadora de sombras – dijo Melinda y a continuación le contó que Madelane se había encontrado con John y que estaba peleando con un demonio y luego le contó su segundo encuentro con los Darkway y que luego había ayudado a Dylan a luchar.

- Pero, ¿está bien? – preguntó Ayleen apresuradamente.

- Si pero está herido. Duerme en la habitación de al lado – dijo Melinda leyéndole los pensamientos.

Ayleen se sentó en el sofá del salón y cerró los ojos para centrarse en sus pensamientos, pero eso solo la ponía mas nerviosa todavía. Esa mañana había seguido a Elor, su padre y ahora tenía que contarle lo que había descubierto.

- En realidad no he venido por eso – al ver la cara de Melinda prosiguió – he seguido a Elor y planea un ataque contra esta casa y no me pregunte los motivos porque no los sé. Solo sé que atacará esta casa en unos diez minutos y he venido para avisaros, pero como sabes no os puedo ayudar ya que si lo hago Elor sospechara, porque sigue pensando que estoy de su parte y debemos dejar que siga creyéndolo.

- Por favor haz una excepción, John es tu amigo y esta herido no podré llevármelo al Instituto sola, ayúdame – dijo Melinda suplicando – Por favor.

- Vale pero eso tendrá un precio. No trabajo gratis – dijo Ayleen seriamente.

- Los magos y sus costumbres. De acuerdo – dijo Melinda.

Ayleen rió maliciosamente e hizo saltar unas chispas de sus manos y apareció un teléfono en la sala, que casi se le resbala a Melinda de las manos.

- Llama al Instituto – ordenó Ayleen.

- No. Voy a llamar a Adam y el se lo comunicara al Instituto y a la Clave – dijo Melinda.

- ¿Estas peleada con el Instituto o que? – dijo Ayleen.

- Quieren interrogar a John – dijo Melinda con voz triste.

En ese momento quedaron alerta porque oyeron un ruido fuera, en el jardín distinguieron unas sombras que se acercaban a la puerta y Melinda reconoció que tres de ellas eran demonios rauch y otra pertenecía a un cazador de sombras odiado por todo el mundo, Aaron.

En ese momento Melinda también distinguió a Elor que se encontraba entre ellos y le dio un escalofrío aún sabiendo que John creía que ese era el padre de Ayleen, lo veía imposible ya que tenía pinta horripilante y siniestra.

Al que no vio fue al mejor amigo de Aaron, William Highwater el cazador de sombras que ayudó a Valentine para que Jonathan se hiciera pasar por Sebastián, aunque desde hace un año, cuando este murió pasó a las órdenes de Aaron.

La marca de brujo de Elor eran unos cuernos de toro que solía tapar con un sombrero, en cambio la marca de Ayleen eran unas garras en vez de dedos en los pies, por eso no quería ir a la playa porque sabía que John tenía la visión y podría descubrirla aunque se pusiera un glamour como los magos normales.

Ayleen se dio cuenta de que estaban apunto de entrar en la casa, así que se dirigió a la habitación de John seguida de Melinda, cerró la puerta con un hechizo y se puso a trazar círculos y grabados en el suelo en un idioma que Melinda no conocía.

Al cabo de un minuto se oyó el estruendo de la puerta al ser abierta con un hechizo y Ayleen se dio prisa para terminar de crear el portal. Ya se oían los ruidos de los cristales al romperse y de los muebles al caer al suelo. Cuando terminó el portal, con ayuda de Melinda arrojaron a John dentro y ellas fueron después, pero Ayleen antes de irse deshizo el hechizo de la puerta y saltó.


Me merezco un review por desvelar que Ayleen es una bruja, o ¿no? Pero cuidado, no es una simple bruja, será imprescindible en la historia.

Soy paciente, aún espero reviews de gente que está leyendo y no se anima a poner reviews.

No seáis vergonzosos y dejar vuestros reviews, también acepto críticas.

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