Lo siento muchísimooooooo, lo digo en serio, creía que había subido este capítrulo ya y como estaba muy ocupada no me he dado cuenta hasta hoy, perdón.
Llamamiento especial a Marice Nieve ¿Por qué? Porque me pase un poco con lo que le puse en el review de su historia pero es que ese día tenía mal humor, por mis admiradoras-acosadoras.
Un día os contaré sus hazañas.
Os dejo con el capitulo.
6
Traición
¿Qué acababa de decir? ¿Como era posible que Aaron fuera el marido de aquella mujer tan dulce y preciosa?
Eso parecía otra broma pesada de John y nadie pareció creérselo, teniendo en cuenta que Carolina y John ya lo sabían. La verdad era que si que era la mujer de Aaron, pero ella no parecía conforme con lo que había echo desde que quemó el Instituto o eso era lo que ella había dicho.
- Si hombre, y Valentine es mi padre – dijo Dylan sarcásticamente.
- ¿Podrías creerte alguna vez algo que ha dicho mi hermano? – preguntó Juliett molesta.
- Me creeré algo que diga tu hermano cuando sea verdad – dijo Dylan divertido.
- Es verdad. Hace unos veinte años, cuando estudiábamos en Idris, Carolina era muy amiga mía y mi hermano William y mi marido Aaron era muy buenos amigos de Santiago. Ellos nos presentaron hace quince años, cinco años antes de que Aaron comenzara con sus planes maléficos – dijo Irina poniendo comillas en el aire a maléficos.
¿Qué más les habían ocultado? Aaron, William y Santiago habían sido amigos hace veinte años, que vueltas daba la vida. Ahora eran enemigos y nunca más volverían a ser amigos, bueno no por ahora.
- Bueno, estáis aquí para que os ayude, el plan va a ser este. John se viene a mi casa, le digo a Aaron que le he atrapado y vienen a recogerlo, mientras vosotros salváis a Madelane con ayuda de Ayleen – dijo Irina seriamente.
-Perfecto – dijeron John y Juliett al unísono.
- Esta vez estoy de acuerdo – admitió Dylan.
- Pues no se hable más – dijo Carolina contenta.
Todo parecía tranquilo en el Instituto, casi todos estaban repasando el plan en casa de Irina. Melinda estaba entrenando con la supervisión de Daren cuando alguien entro a la sala de entrenamiento, parecía alarmado.
- ¿Y John? – preguntó preocupado Santiago.
- Esta con los demás repasando el plan de Irina en su casa – contestó rápidamente Daren.
- ¿La esposa de Aaron? Esto me da mala espina, Irina siempre fue muy leal a Aaron, me parece muy raro que de pronto esté de nuestro lado – dijo Santiago.
- No creo que nos traicione – dijo Melinda también dudosa.
- Eso espero – dijo Santiago y volvió a salir por la puerta.
Todo se había quedado en silencio tras la marcha de Santiago y ellos siguieron con su entrenamiento. Ya había pasado más de una hora y no tenían señales de vida de ninguno de ellos, Daren y Melinda ya estaban muy preocupados. No sabían que hacer porque si avisaban a la Clave no les harían caso.
- Yo ya estoy harto – dijo Daren levantándose – voy a buscarlos.
- Te acompaño – dijo Melinda ya en la puerta.
- Tú te quedas – dijo Daren.
Eso no se lo creía ni él, Melinda tenía siempre un as en la manga y lo iba a sacar.
- ¿De verdad que no me vas a dejar? – dijo con una mirada asesina – no me lo puedes impedir – dijo ella con una mirada asesina – no te conviene hacerme enfadar.
- No me das miedo – dijo burlándose de ella un poco y al mirar a los ojos a Melinda un escalofrío le recorrió todo el cuerpo, por eso continuó hablando – vale puedes venir.
- Gracias, gracias, gracias – dijo Melinda abrazando a Daren y dándole besitos en la mejilla – eres un hermano genial, corrijo eres el mejor hermano que he tenido nunca.
Melinda no tenía hermanos, a parte de John porque él no contaba porque no podía hablarle de su mundo de cazadores de sombras y Daren era muy bueno con ella, por eso él era su hermano mayor cuando no estaba John. La cuidaba y la aconsejaba en todo lo relacionado al mundo de las sombras.
- Si interrumpimos podemos volver dentro de una hora – dijo Dylan carraspeando con la garganta en la puerta al lado de Juliett y John en la sala.
- ¿No entiendes que se llama a la puerta? ¡No vuelvas a entrar sin permiso! – dijo Melinda enfadada y dándole una pequeña patada en la espinilla.
- Vale, la próxima vez dejaré mas intimidad entre mi hermano y tú por si queréis hacer algo además de hablar como… - dijo Dylan pero fue interrumpido.
- ¡Dylan! – gritó quejándose Melinda.
- Tranquila, iba a decir como jugar a algún videojuego, no pienses mal – dijo Dylan riendo – os lleváis cinco años.
Parece que Juliett fue la única que se dio cuenta de que dijo "mi hermano" y no "cualquier persona en su sano juicio". ¿Eso significaba que Dylan sería capaz de hacerlo? No creía que fuera capaz, pero lo miró para ver su expresión. Él se dio cuenta de que ella lo miraba, se giró para mirarla y le guiñó un ojo.
- Bueno, ¿queréis saber cual es el plan? – preguntó Juliett ignorando a Dylan.
- Claro – dijo Daren ansioso.
Elor intentaba calmarse un poco y Aaron parecía verse muy feliz, aunque lo disimulaba bastante bien.
- ¿Qué dijo exactamente? – preguntó Elor nervioso.
- Me dijo que tenía la confianza de los Daroway y de los Cathungry y que en una hora pasáramos por nuestra casa porque tendría ya a John bajo su poder – dijo Aaron contento.
- ¿Los dos? Bueno pero antes de irnos dejaré una sorpresita por si alguien se atreve a entrar – dijo Elor sonriendo.
- Perfecto, vámonos te espero, se hace tarde – dijo Aaron apresurándolo.
Después de diez minutos el jardín de aquella grandiosa casa estaba repleto de cazadores de sombras, Juliett, Daren, Dylan, Melinda, Catherine, Carolina y Santiago.
Todos estaban ya en la entrada cuando Daren abrió la puerta con una runa de apertura y todos se adentraron en la casa. No parecía que había nada inusual cuando empezó a formarse niebla.
- Saludos cazadores – dijo Elor en un holograma – bienvenidos. Sabía que intentaríais colaros así que os he dejado una pequeña sorpresita, bueno tres en realidad. Tendréis que superar las tres pruebas y después descubrir como abrir la puerta donde se encuentra Madelane. Os deseo suerte.
Todo estaba resultando demasiado fácil, todo brujo tenía trampas escondidas por todas partes de su casa cuando ocultaba algo.
Al cabo de unos segundos un bebé apareció gateando por la sala y Melinda se intentó acercar, Daren era incapaz de moverse ni respirar, Dylan estaba en estado de shock como su madre y Carolina parecía asustada.
- Estúpido Elor y sus juegos – dijo mirando al bebé con el rostro de la pequeña Jessica un año antes de que Aaron y Elor la quemaran viva – es una ilusión, solo quiere dejaros traumatizados para que estéis desprevenidos cuando os ataque.
- Tiene razón, yo lucharé contra este pequeño demonio, vosotros seguid – dijo Carolina señalando al bebé que al instante se convirtió en un demonio rapiñador.
Avanzaron hasta el pasillo donde algo se opuso entre ellos y las habitaciones, algo que Santiago conocía muy bien, pero no conseguía adivinar de que. Hasta que sus ojos se posaron en los de ella, esos ojos grises que tanto conocía, que tanto añoraba, que tanto anhelaba.
- ¿No estabas muerta? – preguntó asombrado a la silueta de la mujer.
- Recuerda que es una ilusión – le recordó Melinda.
Ella se transformó en un enorme demonio alado y les siseo furiosa, abalanzándose hacia ellos.
- Yo y Santiago nos encargamos – dijo Catherine señalándoles para que siguieran.
- Santiago y yo. El burrito delante para que no se espante – le corrigió Dylan mientras se alejaban.
- Gracias por la clase de gramática – dijo gritando sarcásticamente para que le escuchara.
Unas manzanas más y llegarían a casa de Aaron y de Irina donde le esperaba el misterioso John. A Elor le costaba creer que a Aaron le interesara tanto un simple mundano.
Ya en la puerta, Aaron cogió las llaves pero antes de abrir la puerta, las llaves se le cayeron de los nervios y cuando por fin consiguió meterlas en la cerradura, abrió la puerta con cuidado.
- Aaron – Irina salió a abrazarle.
- Hola mi pequeña, ¿Dónde esta John? – preguntó amablemente con una sonrisa.
- Esta durmiendo en el salón, ya que tuve que administrarle somníferos para que se estuviera quieto – dijo Irina como si eso fuera lo mas normal del mundo.
- Claro, vamos a verlo – dijo Aaron mirando a Elor.
Entraron en un pequeño salón formado por un sofá con un televisor en frente y una pequeña estantería en un rincón. John dormía plácidamente y Ayleen le sujetaba la mano absorta en sus pensamientos.
- Mi pequeña, ¿qué tal fue tu misión? – dijo Elor abrazando a Ayleen.
- Muy bien – dijo Ayleen con una sonrisa en los dientes.
- Aaron, ¿no marchamos ya? – preguntó Elor.
- Si pero antes me gustaría cenar, ¿podrías preparar la cena? – dijo dirigiéndose a su mujer.
- Claro, Ayleen ayúdame – dijo mientras se iba a la cocina.
Cuando Ayleen entró, Irina ya había sacado algunas cosas de la nevera e intentaba pensar en una receta sencilla para cocinar. Estuvieron en silencio un largo rato, Irina cortando la cebolla y Ayleen sacaba el tomate frito del bote.
- Los hemos traicionado, entregando a John…- dijo Irina preocupado.
- No te preocupes no se darán cuenta hasta mucho tiempo después – dijo relajándola mientras cogía la cebolla que Irina había picado y la introducía en la sartén.
Y así se quedaron, hablando y cocinando mientras dejaban pasar el tiempo muy despacio, no podían dejar que la tristeza las embargara.
Se encontraban frente a la única puerta cerrada de la casa y Daren se disponía a abrirla con una runa, cuando la estela casi rozaba la cerradura Dylan lo empujó.
- ¿Te acuerdas de que Elor dijo que eran tres pruebas? Solo hemos hecho dos y eso significa que esta es la última – dijo señalando la puerta que parecía tener aire fantasmal.
- ¿Cómo la abriremos? – preguntó Daren nervioso.
- Conozco lo suficiente a Elor para imaginarme que tendremos que adivinar un enigma – dijo Santiago aproximándose, con las ropas echas jirones. A ellos se unieron también Catherine y Carolina que parecían haber tenido la misma suerte con sus ropas.
Y efectivamente, se percataron de que de pronto, aparecieron unas palabras doradas en la puerta:
Si soy joven, joven quedo.
Si soy viejo, viejo quedo.
Tengo boca y no te hablo,
tengo ojos y no te veo.
¿Quién soy?
Todos se quedaron pensativos y un profundo silencio se apoderó de la casa, excepto por los gritos de Madelane al otro lado de la puerta.
Todo el mundo tenía pensado algo como respuesta, Juliett y Daren pensaban que se trataba de un vampiro, Dylan, Santiago y Catherine que era una tontería resolver ese acertijo y Carolina que era un boceto, pero nadie se atrevía a responder.
Madelane no paraba de gritar pero ya se había quedado sin fuerzas y se sentó en la cama a observar la habitación más detalladamente. Había una estantería llena de libros pero le llamó la atención uno entre todos los libros, El retrato de Dorian Grey.
Lo abrió por la primera página y descubrió una dedicatoria escrita con bolígrafo rojo:
Para mi pequeña Ayleen,
Esta es la respuesta al acertijo que me formulaste hace una semana, debo reconocer que me costó adivinarlo
La respuesta es un retrato, por eso elegí este libro para regalarte, a parte de que este género literario es tu favorito
Espero que disfrutes este libro tanto como yo disfruté esos hermosos años
De tu Elor
Madelane comprendió que esa era la respuesta al acertijo y gritó desde la puerta.
- ¡La respuesta es un retrato! – dijo chichando y la puerta se abrió de golpe.
La corte Seliee de Chicago era un tanto peculiar, comparadas con otras cortes que Nathalie había conocido en sus numerosos viajes por el mundo, cuando se encargaba de las misiones secretas.
Nathalie estaba frente al trono de la reina de la corte Seliee, esperando su respuesta. Se veía que a ella también le parecía lo mejor y por eso no le extrañó su respuesta.
- Perfecto, es lo mejor que podías haberme propuesto, pero nadie debe saber esto nunca – dijo la reina con una sonrisa en la cara – ni siquiera tu hija.
- Claro, ocultar secretos es mi especialidad – dijo Nathalie sonriendo y se estrecharon las manos en un pacto irrompible.
¿Qué les pareció?
No me odien pero era necesario hacer esto y el próximo capitulo aclarará cosas importantes y aparecerá el hermano de Irina, William Highwater, su nombre es muy importante para mi porque es el nombre de mi primo pequeño, bueno es Guillermo pero es lo mismo.
Me estoy desviando del tema, si quereis matarme lo entenderé.
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