Hola de nuevo, se que he tardado un montón en actualizar pero es que me había tomado unas vacaciones para despejarme.
Espero que después de leer el cap no me mateis ni nada por el estilo.
7
Muerte
Todos salieron corriendo de la casa antes de que Elor y Aaron llegaran, estaban escondidos en unos arbustos para ver su reacción, cuando los vieron aparecer ¿con John? ¿Imaginaciones suyas? Seguramente. John tenía que estar ahora mismo durmiendo en su habitación del Instituto, seguro en su cama, ya que el plan había salido bien y ya tenían a Madelane con ellos. Solo habían sido alucinaciones de Melinda porque nadie más lo había visto o no parecía aparentarlo.
Habían pasado diez minutos desde que entraron en la casa y aún no había indicios de que hubieran descubierto que Madelane había desaparecido. Lo mas extraño era que Elor y Aaron estaban muy felices cuando llegaron, cuando tendrían que estar enfadados porque les habíamos tomado el pelo, era demasiado extraño.
Esperaron veinte minutos más y al ver que no ocurría nada, decidieron volver al Instituto para descansar de toda la acción que habían tenido Carolina, Catherine y Santiago. Allí esperarían a que viniera John de vuelta de la casa de Irina, que estaría a punto de llegar al Instituto por las horas que eran.
Cuando llegaron al Instituto todo estaba oscuro y en silencio, no había ni una sola alma dentro, así que John aún no había llegado, era extraño.
Si en una hora John no aparecía, llamarían a Ayleen al móvil, por si el plan había salido mal.
Una hora más y seguía sin haber noticias de John ni de Ayleen e Irina, muy extraño por cierto, habían llamado a Ayleen y ella no contestaba y también habían llamado a John.
Cuando estaban a punto de marcharse a sus habitaciones a dormir, sonó el teléfono. Melinda cogió el teléfono y miró que el que llamaba era John.
- ¿Si? – preguntó Melinda.
- Hola soy un amigo de tu padre, ¿puedo hablar con él? – preguntó una voz a través del teléfono.
- Claro, ahora te lo paso – le extendió el teléfono a su padre.
- ¿Si? – preguntó cogiendo el teléfono.
- Hola viejo amigo, ¿echas de menos algo? – preguntó una voz al otro lado.
Santiago no sabía a que se refería con eso, pero intentó seguirle el juego.
- No, no se a donde quieres llegar – dijo Santiago intentando parecer curioso.
- ¿No echáis de menos a alguien? un amigo, una mascota, un hijo adoptivo… - dijo la voz burlona.
- ¡Qué le has hecho a John! – gritó Santiago al teléfono.
- No le he hecho nada, aún, eso depende de ti, amigo mío – dijo misterioso
- Hace años que no somos amigos, Aaron. ¿Qué quieres? – preguntó Santiago rendido.
- Quiero a Juliett – y colgó.
Santiago tiró instintivamente el móvil al suelo y lo estampó en el suelo. El plan había salido mal porque Irina los había traicionado, otra vez, pero si Irina estaba con Ayleen, ella también los había traicionado, que confuso era todo.
Por la mañana ya nadie estaba de buen humor, el plan había sido un fracaso. Sophie era la que peor lo estaba pasando, su parabatai llevaba años desaparecido y cuando por fin lo encontraba, lo secuestraban.
Ahora se encontraba sentada en el sofá de la biblioteca, llorando en silencio, por esos amargos recuerdos que tanto daño le hacían, pero que a la vez le mostraban que aún estaba viva. No podía mentirse a si misma, sentía que había traicionado a John, tenía que haberlo impedido.
No notó que alguien se acercaba hasta que sintió que alguien mas se sentaba en el sofá, nunca espero encontrarse con quien se encontró, delante suyo se encontraba Daren.
Se quedaron en silencio unos minutos hasta que Daren empezó a llorar en silencio pero Sophie se dio cuenta y se quedó sorprendida.
- ¿Porque lloras? – preguntó Sophie en un susurro.
- Por… Jessica – dijo Daren con dificultad.
- ¿Jessica no era tu hermana? – preguntó Sophie un poco confundida, si era su hermana ¿porque la llamaba Jessica en vez de hermana?
- No merezco que sea mi hermana, murió por mi culpa y no lo impedí – dijo Daren derramando una lágrima.
- No digas eso, no fue por tu culpa – dijo Sophie intentando consolarlo.
- Si fue por mi culpa, mentí, no dije lo que ocurrió de verdad… – dijo apenado.
- No tienes por qué contármelo – dijo Sophie interrumpiéndolo.
- Pero quiero hacerlo, si se lo cuento a alguien de mi familia, me odiarán y no se porque pero confío en ti – dijo un poco mas animado – Pero te aconsejo que te prepares para lo peor, la historia no es muy agradable.
- Lo haré, es mi hermano no permitiré que le pase nada, no me lo perdonaría – dijo Juliett muy segura.
- No podemos garantizar que todo salga bien, no sabemos que busca de ti – dijo Catherine advirtiéndola.
- Ya esta decidido, en dos horas me marcho – dijo Juliett sonriendo.
- Yo voy contigo, no me fio de Aaron – dijo Melinda desde la puerta.
- Melinda, eres muy pequeña – le riñó su padre.
- ¡Por Dios ya tengo trece años! ¡No me trates como una niña! – gritó Melinda mientras se marchaba a su habitación.
- La tratas como a una niña Santiago, es una cazadora de sombras – dijo Catherine – morirán jóvenes de todas maneras, aunque los protejamos – dijo suspirando.
- Lo sé pero no me hago a la idea – dijo nostálgico.
- Lo buscan abajo – dijo Dylan al entrar, mirando a Santiago.
Santiago se despidió con la mano y corrió todo lo rápido que le permitían las piernas, sabía de quien se trataba, le había mandado un whatsapp nada mas haber colgado Aaron. Ahora tenía que esperar su YA TE LO DIJE.
- Ya te lo dije, Irina no es de fiar, pero Ayleen, es extraño que nos traicione, nunca le gustó Aaron por ser el lacayo de él – dijo pensativo.
- Bueno, pasa vamos a hablar en la sala de armas – dijo haciendo señas con las manos.
Cuando llegaron solo se encontraba allí Juliett y Melinda, ya preparadas para irse.
- William esta es mi hija Melinda y ella es su amiga – dijo señalándolas.
Juliett se quedó mirando a su supuesto tío, aún no se sentía preparada para hablar con él, así que en silencio se marchó de allí.
John se encontraba tirado en el suelo con la boca ensangrentada y el ojo morado, por lo demás había tenido demasiada suerte, Aaron aún tenía un poco de piedad, no era como Valentine.
- Si no me lo dices, tendré que darte una lección – dijo Aaron alterado – como no te importa que te torture, mataré a tu hermana.
- No sé por qué les mentiste – dijo Ayleen pensativa.
- No tenían por qué enterarse de que Aaron no es mi marido, eso ya no importa y tú también les has ocultado algo – dijo Irina quitándole importancia.
- Pero tenían derecho de saber que eres su hermana y no su mujer – dijo Ayleen nuevamente.
- No era la única que lo sabía, Carolina y Santiago nos conocían desde siempre – dijo Irina excusándose – además, nadie podría casarse nunca con el idiota de mi hermano, aunque lo sigo queriendo no me gusta que trabaje para él.
- Aunque estés en lo cierto Aaron podría haberle dicho que no, ¿desde cuándo Aaron recibe órdenes? – dijo contratacando.
- Bueno es hora de que hables con ella, en este momento te estará odiando – dijo cambiando de tema.
- No sé cómo empezar, y si no me cree ¿qué hago? – preguntó Ayleen casi llorando.
- Te creerá, ahora ve.
Ayleen sabía que si ella se daba cuenta de que era ella la que la había citado para hablar, no se presentaría a la reunión, por eso en ningún momento dijo su identidad.
Esperó impaciente en el parque a que viniera, estaba muy nerviosa porque quería que la creyera pero iba a ser muy complicado decírselo sin que intentara tirársela al cuello.
Cuando la divisó a lo lejos solo pudo esconderse en un árbol cercano y se aplicó el glamour más fuerte que pudo crear, rogando para que Melinda no la reconociera antes de que pudiera explicarse.
- Hola – dijo Ayleen saliendo de entre el árbol.
- ¿No serás un acosador? Te advierto que voy armada – a Ayleen se le olvidó el medio hecho de que con ese glamour parecía un acosador.
- Melinda, se dónde está tu hermano – dijo intentando parecer segura.
- ¿Quién eres? – preguntó Melinda con miedo.
- Melinda, no es necesario que lo sepas – dijo Ayleen advirtiéndola.
- Dímelo – dijo Melinda poniéndose en posición para atacarla.
- No salgas corriendo – advirtió Ayleen.
- ¡Que me lo digas! – gritó aún más fuerte.
- Prometheus – dijo Ayleen y el glamour desapareció.
- ¡Tu! – gritó Melinda furiosa y se lanzó hacia ella.
"Corría el 20 de Enero de 2005, solo quedaba un año para que mi hermano y Juliett, que acababa de llegar, pudieran elegir parabatai, tenían diez años."
"Mi madre decidió que hicieran una misión de prueba con su tutela, mientras que Nathalie y yo nos quedaríamos en el Instituto con la bebé Jessica, mi hermanita pequeña. Lo que pasó después fue inevitable, unos demonios comenzaron a atacar la entrada a la corte Seliee y Nathalie decidió ir a ayudar dejándome a mí a cargo de Jessica, porque aunque tenía doce años recién cumplidos, era muy responsable. Lo que pasó después no se lo he contado a nadie y es lo que me come la conciencia."
"Eran las siete de la tarde, ya había oscurecido y yo me encontraba leyendo un libro cualquiera en la habitación de Jessica, que dormía plácidamente en la cuna. Había oído unos ruidos y había decidido ir a investigar, tampoco pasaría nada porque me separara de Jessica unos cuantos minutos. Cuando bajé abajo no encontré nada, no había nadie y cuando iba a volver a subir a la planta de arriba, alguien bajo por el ascensor."
"Era un hombre que rozaba los cuarenta, no sabía quién era pero poco después descubrí que era Aaron, llevaba la manta que Jessica siempre llevaba para dormir. Me asusté.
- ¡Que le has hecho a mi hermana!
- Nada, sigue durmiendo, pero no puedo decir lo mismo de todo el Instituto, ahora mismo está ardiendo en llamas – dijo Aaron muy tranquilo.
- ¡Mi hermana sigue dentro! – grité desesperado."
- Pero no recuerdo mucho más, Aaron se marchó, me desmayé y me desperté en el hospital – explicó Daren.
- No fue culpa tuya – replicó Sophie.
- Sí que lo fue porque… - dijo Daren.
- William Highwater ha llegado – anunció Dylan.
- Oh, yo me tengo que ir a hacer unos recados que me ha mandado Catherine, adiós – dijo Sophie apresurándose.
- ¿No quieres conocer a William? – preguntó Daren a Sophie.
- Eeee… ya lo conoceré más adelante – dijo Sophie nerviosa y se marchó.
En la cocina se encontraban Dylan, Daren, Juliett, Catherine y William, charlando animad amente.
- ¿Mi sobrina? – preguntó William por segunda vez extrañado.
- Aja, no sé quiénes son mis padres, solo sé que mi madre se apellidaba Highwater – explicó Juliett.
- Mi hermana, hace tanto que no la veo, desde que ocurrió eso – comentó William.
Nathalie se encontraba revisando unos papeles cuando tocaron a la puerta de su despacho.
- Pasa – dijo Nathalie distraída.
En la habitación entró su hija, Madelane y se sentó en una silla que había en un lado de la habitación, tenía expresión seria cuando anunció la noticia:
- Han encontrado a Melinda muerta – anunció Madelane.
No me matéis.
¿Me dejáis un review por pena?
He matado a Melinda que era una hija para mi.
