Los personajes pertenecen a SM y la historia a Adna Montiel, ella me dio el permiso de publicarla aquí, espero qe les guste (:
La Esposa (+18)
Capítulo II: El no es el Sr. Cullen.
Jamás había visto una película pornográfica pero esto era extraño. Sabía que no debía estar aquí pero no podía irme. Estaba embelesada con la escena. El hombre chupaba con mucha pasión los senos perfectos de la mujer. Ella no se veía obligada, más bien complacida. No parecía estar en un lugar desagradable y mucho menos sufriendo. Los labios pasaban por su cuello y regresaban a su boca. Ella lentamente se bajó y dejó a mi vista su admirable trasero. Éste si era un cuerpo de modelo. Se arrodilló ante él y metió su masculinidad en su boca.
-que rico, sigue- decía entrecortadamente el Sr. Cullen. –Así, como me gusta. Como siempre mami-
De pronto la agarró la arrodilló en la silla y entró en ella muy fuerte, lo pude observar. El trasero de él se movía a una velocidad increíble. Me pregunté si a ella no le dolía pero supe que no porque pidió más. Esto ya se estaba pasando de lo que esperaba así que me levanté y sin ser vista me fui a la habitación. No quería tener ningún problema. Y esta noche sencillamente no vi nada, yo tampoco tendría que estar fuera de mi cama. Me acomodé y me dormí al instante.
Al día siguiente vinieron a levantarnos temprano. La rubia tenía ojeras, seguro fue una larga noche para ella. ¿Tendría yo que hacer lo mismo algún día? Ni pensarlo, el tipo se veía agradable pero no me gustaba. Para nada. Con una sonrisa agarró unas cosas y entró a una puerta que había al final de la habitación. Muchas hicieron lo mismo así que agarré mi neceser y fui también. El baño era espectacular. Había diez duchas de último modelo, todas de vidrio. Podía ver los diferentes cuerpos bajo el agua. ¿Tendría que bañarme así? Esperé un rato y casi todas estaban saliendo. Me desvestí rápidamente y tomé la ducha más rápida de mi vida, pero asegurándome de lavar todo bien. Por lo menos no nos obligaban a usar las mantas que usaban todas, no podía decir que era ropa exclusiva pero tampoco era fea. Un poco holgada sí. Fuimos al comedor y nos trajeron el desayuno. Mucha comida. Nos trataban como reinas, nos servían con mucho respeto. Al terminar el Sr. Emmett entró y habló.
-El Sr. Cullen llega al medio día. Todo tiene que estar preparado para esa hora. No falten a sus lecciones del día de hoy y estén en sus respectivos puestos. Las dos últimas Sras. Cullen después de la bienvenida tendrán que ir a su despacho para que las conozca personalmente. Con permiso- dijo y se retiró
No entendí nada. ¿Qué viene el Sr. Cullen? ¿Y acaso él no era el Sr. Cullen? Entonces ¿Qué hacía la rubia con él? ¿Por qué tenían sexo? Al salir del comedor todos estaban haciendo algo. Limpiaban detalladamente todo. Nos llevaron a un salón grande. No tanto como el de anoche pero grande, ahorita fue que me di cuenta que ese era el ultimo salón. El más apartado de todo. Nadie entraba ahí. Parecía como prohibido. Nos dieron unos minutos para bajar la comida y después empezaron con una sesión de baile. Aquella rubia era experta y lo presumía bastante. A las que no sabíamos nos dieron otra rutina y nos enseñaron cosas fundamentales. Ensayamos con vestimenta y todo. Ya era cerca de la hora. Se olía un delicioso olor que me imagino y venía de la cocina. Tremendo banquete.
-Hey Rosalie ¿Cómo haces para que te salsa seguido?- le preguntó una chica a la Rubia
-Practica mi amor- le dijo con veneno destilando en sus ojos. –Si no practicas bailaras como la monja- me miró y se echó a reir.
-¿y a qué hora practicas? Yo jamás te he visto-
-En las noches. Yo si la vi- dije entre dientes
-¿Qué dijiste?- me gritó
-Nada- le respondí y salí del lugar. Iba directo a mi habitación, caminando tan rápido que no vi quien tropezó conmigo, o con quien tropecé como sea. Choqué con un cuerpo y del impacto me fui para atrás, esperaba sentir el golpe pero me agarraron.
-¿Estás bien?- me preguntaron. Levanté la mirada y quedé hipnotizada. Sin duda era el hombre más bello que había visto en mi vida. Tenía una sonrisa hermosa y unos ojos… para que decirlo si no tenía palabras. Me separé rápido de él y me acomodé mi ropa
-¿va a algún lado la Srta.?-
-Voy a mi habitación y para usted soy la Sra. Culen- le dije. Ya que Emmett nos dijo que para todos debíamos ser Sra. Cullen.
-no sabía si te gustaría que te llamara así. Te ves muy niña. ¿ya quieres ser una señora?-
-No tengo por qué darte explicaciones. Por favor retírese-
-¿A dónde vas?- preguntó -Puedo acompañarte-
-No necesito que nadie me acompañe. Si no se aleja le diré al Sr. Cullen-
-El Sr. Cullen- se carcajeó –¿Le eres fiel y todavía no lo conoces?-
-Yo le soy fiel a mis principios y si mi puesto es otro no debería de estar con usted, así que permiso- y me retiré ¿Quién se creía este hombre? ¿Acaso todos eran así? ¿será Emmett un empleado y Rosalie se acuesta con él? ¿sabra el Sr. Cullen eso? Solo tenía una respuesta y para la última pregunta: Lo dudo.
El fulano Sr. Cullen llegó porque de repente todos empezaron a moverse más rápidos. Entré a mi habitación y me di un merecido baño, sin que ninguna de esas mujeres me estuviera espiando, al rato llegaron y se bañaron. Encima de la cama de cada una había un vestido. No me gustaba mucho porque exhibía mucha piel. Pero era para bailarle al gran Sr. Se supone que soy de su propiedad ¿no? Primero bailaron las que tenían más tiempo y luego nos llamaron a nosotras. Mientras caminaba escuchaba los comentarios de algunas
-Que hombre tan hermoso- decía una
-Es lo más rico que he visto- dijo otra
-Lástima que sea yo quien más lo disfrute- dijo Rosalie con una cara de burla y una sonrisa triunfante.
-Es cierto, se queda solo con ella- murmuró una tan bajo que a penas lo oí.
-Debe ser un dios en la cama- decían en otro grupito
Recorrimos el largo pasillo y llegamos al último salón, el mismo de anoche. Donde Rosalie y Emmett tuvieron sexo. Empezamos la rutina, yo trataba de mirar a todos lados excepto a aquella silla. Donde sabía que estaba sentado el Sr. Cullen. Por un momento lo odié. ¿Quién se creía que era para comprar a un poco de mujeres? Y lo peor es que yo pertenecía a ese poco.
Escuché como iris soltaba un suspiro muy audible, segunda vez que la oía reaccionar por la presencia de un hombre así que levanté mi mirada y me encontré ese hermoso rostro de ojos verdes de hace un rato. ¿Cómo era esto posible? Había hablado con el Sr. Cullen y no me dijo nada. Me miraba divertido, con esa sonrisa de la primera vez. Simplemente hermoso. ¿este era mi dueño? Dios… Toda rabia se desvaneció. Mis pies como siempre jugaron en mi contra y caí arruinando todo el número de baile. Todos se quedaron petrificados, con los ojos como platos. El Sr. Cullen se levantó de su asiento y me ayudó a levantarme.
-Gracias- le dije con mi cara ardiendo –No soy buena para el baile- le dije
-Lo pude notar- me sonrió – ¿Quién eres?- me preguntó. Dudé, no sabía si decir Sra. Cullen o…
-¿Cuál es tu nombre?- dijo interrumpiendo mis pensamientos
-Bella- dije, puso una cara extraña y le rectifiqué -Isabella-
-Muchas gracias a todas chicas, vallan a cambiarse y las espero para almorzar- nos dijo yo estaba a punto de salir cuando –Vamos a mi despacho Isabella.- me dijo -Que le lleven la ropa hasta allá- le ordenó a alguien. ¿Acaso pretendía que me vistiera en frente de él? Rosalie me miró muy furiosa y las demás con sorpresa. Lo seguí en total silencio y entramos a una especie de biblioteca. Había un escritorio muy grande y lindo. Me quedé parada en la puerta.
-acércate- ordenó y lo hice sin chistar –Isabella, ¿cuántos años tienes?-
-14 Sr. Cullen-
-deja la formalidad. Puedes llamarme Edward. Pero no le digas a nadie. Pocas personas saben cómo me llamo- me picó el ojo y sentí de todo. –Bueno Bella, se lo que pasó contigo. Lamento que estés aquí porque te compré y no porque lo quieres pero de verdad este será un buen lugar para ti. No querrás estar con los babosos viejos verdes ¿cierto?-
-¿y que se supone que tengo que hacer darle las gracias?- le pregunté irónicamente
-Para empezar sí- tocaron la puerta el Sr. Cullen dio la orden de entrada y me trajeron la ropa. -Cambiate- me dijo
-¿frente a usted?- inquirí
-Sí- afirmó –Eres mía, ¿hay algún problema?-
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Holaa! Chicas espero que les guste el cap y que porfiss dejen reviews porque en el cap anterior no dejaron ninguno :C pero tuve muchas alertas y favoritos y eso se los agradesco enormemente!
Dejen Reviews! Atte. Danny!
