Cuando me dijo que su Rose era diferente en todos los aspectos algo dentro de mí se quebró. La prefería a ella. Sin dudas. El momento que compartimos solo fue especial para mí. No sé si será orgullo, celos o simple rabia pero yo no me iba a arrodillar de amor en frente del Sr. Edward Cullen. Primero… tenía que hacerlo él

*Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la Historia a Adna Montiel.

La esposa (+18)

Capitulo V: el reemplazo.

Edward le había cumplido el caprichito a su rubiecita. Ella era su favorita, lo sabía. Rosalie en ningún momento me sonrió, me desvistió casi a la fuerza y me tocó sin nada de cuidado. Cuando se cansó y se dio cuenta que no podía hacerme sentir el orgasmo le dijo a Edward "Hice lo que pude". Había olvidado lo bello que era el Sr. Cullen. Tenerlo cerca me descontrolaba todo. Después que Rosalie intentara lo que no logró me mandaron para mi cuarto. Me sentí utilizada. Él se calentaba con las dos y solo cocinaba con una. Eso no era nada justo. Ya entendía por qué Iris se metió con Emmett. El punto era porque Rosalie se metió con él si ella tiene todo. Yo jamás lo haría teniendo a mi lado un hombre como el Sr. Cullen.

A partir de esa noche yo fui solo el reemplazo de Iris, aunque a veces lo dudo, ya que un reemplazo hace el trabajo del anterior, yo no. Yo simplemente aportaba mi presencia porque nunca me concentré en sentir nada. No eran las manos de Rosalie las que yo quería en mi cuerpo y mucho menos de la manera en que ella lo hacía, tan rústicamente y sin nada de cuidado. A veces lo disimulaba. Eran las manos de aquel hombre en esa silla, aquellas manos que complacían a la rubia, aquellas manos que daban caricias limitadas a una sola persona. Lo aceptaba, ese hombre me importaba, me gustaba y me volvía loca. Pero nadie tenía porque saberlo. Seguiría asistiendo cada noche a ese salón, seguiría prestando mi cuerpo para que Rosalie después lo disfrutara a él, sola. Y todo para cumplir sus fantasías. Para estar mirándolo por un poco de minutos más. Para poder permitirme el soñar dejar de ser un reemplazo para ser la protagonista.

-Sra. Cullen, El Sr. La espera en su despacho- me dijo una de las empleadas interrumpiendo la clase de protocolo y etiqueta que daba Rosalie. Una cosa si voy a admitir, a pesar de todo aquella rubia era refinada. Pensaba las palabras que iba a decir y los insultos no eran groserías como tal. Pero el odio que no decía con las palabras sus ojos se encargaban de transmitirlo, como ahora, en este preciso momento.

-Disculpeme, pero usted no puede interrumpir la clase así- le dijo a la empleada

-Lo siento Sra. Cullen. Sé que no pedí permiso ni nada pero el Sr. Me mandó a llevarla lo antes posibles y sin demoras, aún así si interrumpía un compromiso, palabras citadas por él- decía la mujer un poco asustada

-Está bien. Retírese- le ordenó Rosalie

-Creo que no me ha entendido mi Sra. El Sr. Quiere que yo la lleve- decía con pena

-Yo iré a hablar con él. Después la mandaré-

-Esperaré aquí por ella. Son órdenes-

-Bien. Ya vengo.- dijo Rosalie molesta y se fue

-¿Y a ella que le pasa?- me preguntó Angela –Está loca para desacatar una orden- yo solo me encogí de hombros

-y dime ¿Cómo es el Sr. Cullen en la cama?- dijo una de las chicas con una sonrisa. Por una milésima de segundo por mi mente pasó aquel día en su despacho. Recordé aquel orgasmo tan frescamente que se me erizaron los bellos del cuerpo. Pero se supone que yo no debería decir nada. Primero porque eso es intimidad y segundo porque en realidad no sabía exactamente como era en la cama. Solo sabía que era muy, pero muy bueno con la boca.

-Eso ella no lo sabe- respondió Iris. –No llega tan lejos- terminó de decir sonriendo

-¿Cómo así?- preguntó Ángela

-Ella solo desnuda su cuerpo para el Sr. Cullen. Él ve todo y después se desahoga con Rosalie. Solo la utiliza- informó a todas –Rosalie es la única que sabe cómo es en la cama- me dio coraje, vergüenza y dolor a la vez. Era cierto lo que ella decía. Ese era mi puesto, yo lo sabía y lo peor de todo es que lo aceptaba.

-¿Acaso ninguna de ustedes ha estado con él?- pregunté. Algunas rieron

-quisiéramos nosotras- me dijo una

-Le daría lo que me pidiera- contestó otra segura de sí misma

-Nosotras somos como la pandilla de admiradoras y Rosalie es como su esposa. SU VERDADERA ESPOSA- dijo Mafer

-Él solo nos mantiene. Le debemos respeto y lealtad- agregó María José.

-debería dejarnos tener nuestra pareja. Tampoco somos monjas- habló Lisi

-Él pagó por nosotras, es el colmo que otro hombre nos disfrute- todas empezaron a decir lo que pensaban. Yo solo estaba callada y observaba. No fue bueno preguntar eso.

-Algunas llegamos aquí a la fuerza. Recuerda eso-

-Pero si no hubiésemos llegado aquí estuviéramos peor. Aquí tenemos todas las comodidades y no nos maltratan-

-No me importa, debería complacernos a todas-

-Una por noche. No me quejaría. jajajaja-

-SILENCIO- gritó Rosalie entrando al salón –Las dejo solas y se vuelven locas-

-Tú eres aquí una más de nosotras. Así que no se te suban los humos- le dijo Iris. Rosalie la ignoró

-El Sr. Cullen te espera en su despacho- me dijo con la misma mirada de odio de hace un rato. O tal vez con más.

La empleada me esperaba fuera del salón de donde no se había movido. Mientras caminábamos mis piernas temblaban y mis manos sudaban. ¿Qué quería ahora el gran Sr. Cullen? A pesar de que su despacho estaba un poco lejos se me hizo muy cerca. No quería llegar. Quería correr, escapar y esconderme, quizás por eso iba escoltada por la señora. Ella solo me miraba y me sonreía, yo le dediqué una sonrisa tímida y le di las gracias cuando llegamos a la puerta del despacho. Ella le dio tres toques y de adentro gritaron "que pase". Me abrió la puerta lentamente como haciendo este momento más trágico. Con un ademan de la mano me dio a entender que pasara. Me paré frente a la puerta y di un paso hacia delante. Ella asomó su cabeza y le dijo

-Como usted mandó Sr. Cullen.-

-Gracias Renata. Te puedes retirar. Ah por cierto recuerda que por favor nadie nos moleste-

-Sí Sr. Con permiso- dijo y se retiró

-Hola Isabella. ¿Cómo estás?-

-Bien - respondí mirando el suelo

-¿Cómo te has sentido?- ¿en serio quería que le dijera como me sentía?

-¿Cómo se supone que debería sentirme?-

-Excelente. Lo tienes todo ¿no?-

-Lo que quiero no- musité muy bajito

-¿Qué es lo que quieres?- me dijo. Me sorprendió el hecho de que me escuchó. Cuando alcé mi cara lo tenía en frente de mí. Muy en frente.

-Por lo menos hacer algo que me guste. A parte de cumplirte en las cosas ridículas que nos mandas a hacer- le dije

-¿son ridículas las cosas que hacen?-

-Sí- afirmé. No me iba a intimidar

-¿Cómo cuales?-

-Bailar por lo menos. No todas tenemos el don. A mí no me gusta y es como si me obligaran. Las clases que da Rosalie no son necesarias-

-si lo son-

-¿Cómo para qué?- le pregunté

-Para que sean mujeres educadas-

-¿Y de que nos sirve? De aquí no salimos salvo para lo necesario y tu a veces te vas. ¿A quién le demostramos lo que somos?-

-¿Qué más?-

-Podrías presumir los talentos de tus mujeres si nos dejaras hacer lo que nos gusta- le dije para no tocar el tema del sexo. Realmente no quería que estuviera con una diferente todas las noches. Prefería tener una sola rival a unas nueve.

-Presúmeme tu talento a mí- me dijo extendiéndome un libro

-¿Para qué se supone que es esto?-

-¿para qué son los libros?-

-para leer pero ¿Cómo voy a presumir eso?-

-A partir de ahora leerás para mí- me anunció con una sonrisa -¿o tampoco te gusta leer en voz alta?- inquirió sarcástico

-No, está bien. Claro que puedo hacerlo. ¿Cuándo empiezo?-

-En este momento-

Me acerqué a uno de los maravillosos muebles que tenía ahí dentro, me senté y me recosté sobre el espaldar. Era suave y acolchonado. Crucé mis tobillos y acaricié la cubierta del libro. "El ave Fénix" se llamaba. Empecé a pasar las hojas lentamente hasta llegar al primer capítulo: el inicio. La revolución.

-Todo empezó hace cientos de años atrás- leí detenidamente

-espera- me dijo -¿Qué crees que haces?-

-leyendo- contesté sin entender

-¿y piensas que me quedaré sentado en mi silla mientras me lees todo eso?- no supe que responder. Se acercó a mí. Me tendió su mano y me invitó. –ven conmigo-

Caminamos hasta su escritorio, detrás de éste movió algo de madera y se abrió una puerta. Pasó y luego la sostuvo para que yo lo hiciera también. Cuando lo hice la cerró con llave. Estábamos en una habitación. Imagino que era de él. Todo muy ordenado y lujoso. Se subió en la gran cama y arregló unos cojines, los palmeó y se acostó. Yo solo me le quedé mirando. No sabía qué hacer.

-¿Qué haces parada?- preguntó. –Ven conmigo- me senté en la cama, él me jaló, me acomodó a su lado y pasó uno de sus brazos detrás de mi cabeza. Extrañamente me sentí muy cómoda. Su cuerpo desprendía un calor abrazador y su aliento lo sentía en mi cabello. –Ahora sí. Empieza-

Ignoré desde su calor y su aliento hasta su cuerpo pegado al mío y sus dedos recorriendo uno de mis brazos.

-Todo empezó hace cientos de años atrás…- volví a comenzar.

Al parecer el libro se trataba de superhéroes. Interesante elección. No imaginé que le podría gustar eso. Los llamaban "los elegidos". Sucedió cuando unos hombres implantaron genes ajenos en futuros humanos. Así como los alimentos transgénicos. El ADN cambió y se creó como una nueva raza de humanos, capaces de desarrollar dones. Leía con toda mi concentración. Estaba totalmente sumergida en aquel maravilloso libro. Cuando de pronto mi estómago sonó tan ruidosamente que El Sr. Cullen lo escuchó y rió.

-Creo que debemos parar un momento- dijo. Agarró el teléfono e hizo una llamada.

-Renata por favor trae comida para dos a mi habitación- y colgó

-¿comeremos aquí?- le pregunté. Era extraño, pues el siempre que estaba aquí comía con nosotras en el comedor. Jamás faltaba y menos con una de nosotras.

-¿Qué tiene de malo?- inquirió –Yo soy el jefe- sonrió y mi cuerpo tembló

-Claro, el gran Sr. Cullen-le insinué dándole aires de grandeza, a lo que él respondió con carcajadas.

-me llamaste mucho la atención desde el primer momento que te vi- me dijo mirando detenidamente mis ojos, lo cual me intimidó. –Dices las cosas tal cual como las piensas, no tienes miedo-

-¿y de que se supone que debo tener miedo? ¿De usted?- inquirí –ya perdí lo que más me importaba: mis padres. No tengo porque sentir miedo-

-Eso es bueno- me dijo acercándose peligrosamente a mi rostro y respirando muy cerca. ¿lo hacia inconsciente o de verdad sabía lo que provocaba en mí? –Una mujer sin miedo a nada, me gusta-

-Si claro, me imagino- dije. También le gustaba Rosalie y quien sabe cuantas más.

-¿Qué tiene de malo que me gustes?- preguntó acercándose aún más.

Detallé su hermoso rostro. Tanía cejas gruesas, sus ojos esmeraldas eran la perdición, su nariz un poco torcida quedaba excelente con su cuadrada mandíbula y sus delgados labios rosados me llamaban para hacerlos mi vicio. Me quedé sin palabra alguna. ¿Realmente le gustaba? No creo, yo solo era el reemplazo. Alzó una mano y tocó mi rostro, instantáneamente yo cerré mis ojos entregándome completamente a su caricia. Sus gruesos y suaves dedos se deslizaron por todas mis fracciones delineando cada una de mis partes hasta llegar a mi cuello y detenerse ahí. De repente abrí mis ojos, ¿Qué había pasado? ¿Por qué se detuvo? Lo miré y él observaba mis labios con deseo, de su boca entreabierta sacó su lengua y la pasó por sus labios provocando de todo en mí. Me miró a los ojos pero no hizo ningún intento de acercarse. ¿Qué esperaba? Tanto fue mi deseo que unos de mis pies avanzó dando un paso; quedé aún más pegada a él. Entendió que ambos queríamos y empezó a juntar nuestros labios. Su deliciosa boca estaba demasiado cerca, todos mis sentidos se agudizaron esperando esa respuesta deseada, poco a poco casi dolorosamente. Cuando estuvo lo suficiente cerca y sus labios empezaban a capturar mi labio inferior…

Toc…Toc… Pegué un brinco y retrocedí muy rápido. Sí, la puerta. Dios… Bendita comida inoportuna. El Sr Cullen se apartó y se encaminó a abrir la puerta sonriendo. ¿Realmente le causaba gracia eso?

-Aquí está lo que pidió Sr. Cullen- dijo Renata afuera

-Muchísimas gracias Renata- le dijo y empujó el carrito de comida hacia la habitación.

-Disculpe Sr. Cullen unas de las Sras. Cullen quiere saber si ustedes irán a comprar ahorita con ellas-

-Está bien Renata, gracias. Y dile a Rosalie que no iremos. Estaremos muy ocupados-

-Sí señor, con permiso-

-¿Qué te provoca?- preguntó colocando delante de mí el carrito con una cantidad de comida como para seis personas.

Elegí un plato de pasta. Mi favorito. El cual estaba delicioso. Lo acompañé con jugo de parchita granizado y al final me comí una torta tres leches con un vaso de agua. Tenía mucho tiempo que no disfrutaba tanto una comida. Esto definitivamente era diferente. Estábamos solo él y yo. Me dedicaba toda su atención. Por un momento me pregunté si así se sentía Rosalie cuando él le dedicaba toda su atención pero después recordé a Emmet, ella no puede sentirse de la manera que yo me siento con Edward. Si se sintiera así con él, entonces no lo engañara. Me dio rabia. Ella siempre tiene todo y no lo valora. Ella es LA VERDADERA ESPOSA mientras todas nosotras simplemente somos reemplazo y relleno.

-¿te pasa algo?- preguntó con el ceño fruncido

-No. ¿Por qué?-

-Tu cara dice lo contrario-

-Solo pensaba-

-¿puedo saber en qué?-

-No. ¿O es que uno tampoco puede tener pensamientos? ¿Todo lo tiene que saber Sr. Cullen?-

-Tal vez no tenga que saber todo, sin embargo, lo sé-

-No lo creo- murmuré. Y como siempre me escuchó. Me miró a los ojos y me dijo

-Créeme que lo sé todo- y dio esa sonrisa torcida que le salía de vez en cuando y me paralizaba el corazón para después hacerlo arrancar desbocado.

Eso quiere decir que… ¿lo sabe todo? ¿Todo, todo? ¿Entonces porque sigue con Rosalie? ¿Por qué ella sigue siendo la principal? O una pregunta mejor ¿Por qué sigo siendo… simplemente el reemplazo?

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Holaa mis chicas lindas (: ¿Como estan? espero que muy biien, mil perdones por estar subiendo cap hoy Lunes, tenía que hacerlo ayer :C pero como recompensa subiré otro mañana ¿Sí? Porfis no se enfaden conmigo u_U

Jime: Nena lamentablemente no quiero respoder tus dudas, porque de que puedo, bueno si puedo jaja pero no quiero hacerlo porque te arruinaria la historia :C pero te puedo acegurar que TODAS tus dudas se van revelando poco a poco en los capítulos, no puedo decirte que tan pronto pero sí que todas están esparcidas como en 3 caps. distintos (:

Para las que leen mi historia de "un amor imposible" les pido disculpas por no actualizar :C pero ando con falta de inspiracion, ademas las clases me tienen mal jajaja pero les prometo qe intentaré subir la prox semana un nuevo cap (:

Besitos y porfis! DEJEN UN REVIEWS! (:

Subo a esta hora porque estaba leyendo un fic y me tenía pegada jajaja se llama la madrastra y es de sistercullen! se los recomiendo, encontre a esta chica ayer por casualidades de la vida y comencé leyendo su primera historia y es G-E-N-I-A-L.