Cuando me dijo que su Rose era diferente en todos los aspectos algo dentro de mí se quebró. La prefería a ella. Sin dudas. El momento que compartimos solo fue especial para mí. No sé si será orgullo, celos o simple rabia pero yo no me iba a arrodillar de amor en frente del Sr. Edward Cullen. Primero… tenía que hacerlo él

*Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la Historia a Adna Montiel.

La esposa (+18)

CAPITULO V: Ilusionada

-Si lo supieras todo cambiarían muchas cosas- le dije un poco molesta

-¿Cómo cuales?- inquirió

-Sabes cuales. El gran Sr. Cullen lo sabe todo. Así que no preguntes-

-No te imaginas cuanto me encantas- me dijo abrazándome de frente. Pegó su frente a la mía cerró sus ojos y de sus labios brotó un suspiro que acabó con mi autocontrol. Mis piernas empezaron a temblar y tenía sed de sus labios.

-Bésame- le pedí

-¿Qué?- dijo alejándose un poco. Me armé de valor y se lo volví a pedir

-Bésame-

-Estás loca- respondió alejándose completamente. Se montó en la cama y se acomodó de nuevo.

¿Por qué estaba loca? ¿Acaso no dijo que yo le encantaba? Entonces ¿Qué significaba eso? Me quedé ahí parada. No sabía que hacer. Me sentía par el piso. Me ofrecí y el me rechazó. Estábamos en un buen momento ¿Qué pudo haber salido mal? ¿Acaso cree que no puedo ser suficiente para él? A estas alturas ¿Quién era el gran Sr. Cullen? Y ¿por qué se creía tanto? Claro, seguro ya todas han lucido su talento frente a él y terminaron igual q yo. Ofreciéndosele. Ya debe de estar cansadito del mismo procedimiento.

-Me voy a mi habitación- le informé

-Tu de aquí no te mueves- dijo serio. Y lo se por su voz gruesa y firme, mas no porque me atreví a mirarlo.

-Te dije que me voy a mi habitación- le repetí

-Y yo te dije que no te mueves de aquí. ¿A parte de que no bailas tampoco escuchas? En eso no tienes q hacer tanto esfuerzo. Solo escucha y haz caso-

-no me da la gana de quedarme aquí-

-Y a mi no me da la gana de que te vallas. Agarra el libro y sigue leyendo. Para eso estás aquí-

-Pues que venga Rosalie y te lea. A mi no me da la gana de seguir-

-¿Rosalie? ¿Que tiene q ver ella?- preguntó frunciendo el ceño

-¿Ella no es tu perfecta "Rose" pues? ¿Ella no es la que te da todo? Bueno que venga ella y haga lo que se te antoje-

-¿estás celosa?- preguntó a punto de la risa

-¿por qué debería estarlo? ¿Quién eres tú? No te conozco como para que me gustes y estar celosa-

-¿ah sí? Pues me vas a conocer. Y después me dirás si estas celosa-

-¿y quien te dijo que yo quiero conocerte?-

-Nadie te preguntó. No me importa si quieres o no. Me conocerás porque a mi me da la gana. Me importa saber que piensas de mí-

-¿perdón?-

-Lo que escuchaste- se limitó a decir

¿Acaso escuché bien? ¿Le importaba saber que pensaba yo de él? ¿Por qué para él eso era importante? ¿Estaba jugando conmigo? ¿Qué pretendía este hombre? No quiere besarme, no quiere tocarme pero le interesa lo que piense y como lo vea. ¿Qué significaba todo esto?

-Agarra el libro y vuelve aquí- me dijo palmeando la cama a su lado. ¿y yo que podía hacer? Nada. Como el mismo lo dijo, es el jefe.

Volví a aquel karma. Me acosté a su lado y le seguí leyendo. Aunque en realidad yo también disfrutaba de la lectura. Estaba entretenida. Mientras pasaba cada página quería saber mucho más. Varias veces me detuvo y me ofreció agua y jugo. Comí otro postre una vez más y seguí. El Sr. Cullen olía realmente bien, estaba siempre atento a la lectura y me hacía cariñitos. Me tenía dentro de sus brazos. Su respiración llegaba a mi rostro, sus calidas manos recorrían mi piel. Que bien se sentía. De un momento a otro se quedó dormido. Su cabeza estaba en mi hombro derecho y sus brazos alrededor de mi cintura. Cerré el libro y aproveché mi oportunidad. Lentamente fui quitando sus brazos de mi cuerpo. Su cabeza la coloqué en la almohada y me fui moviendo para salirme de la cama. Lentamente, para poder llevar a cabo con éxito lo que me proponía. Pero el colchón era muy suave. Y cada movimiento que hacía estaba segura que él lo sentía. Me quedé quieta por un momento y luego volví a intentarlo.

La misión iba bien. Estaba a punto de salirme completamente de sus brazos, lo que tenía que hacer después era bajarme de la cama y buscar una puerta abierta. Logré quitar con totalidad su brazo de mi cintura, iba a pararme cuando…

-No te vallas- me dijo dormido y se movió atrayéndome más a él y apretándome con su cuerpo. Se acostó en mi pecho y colocó una de sus piernas encima de las mías. Tenía medio cuerpo encima del mío, su respiración traspasaba la fina tela de mi camisón y llegaba a la piel ya erizada de mis pechos. Podía sentir todo su cuerpo. Me quedé estática ¿ahora que iba a hacer? No sabía que hora era, pero estaba segura que había pasado bastante tiempo con él. A solas.

-Relájate- volvió a murmurar dormido. Por una extraña razón hice lo que me pidió. Me relajé. Se sentía muy cómodo. Empecé a acariciarle el cabello. Hace tiempo que no dormía con alguien más. Se le escaparon varios suspiros los cuales me encantaron.

Se acomodó a mi lado y se montó más en mi cuerpo. Su cara quedó a pocos centímetros de la mía. Podía saborear su aliento, su pecho quedó a la altura del mío. No me aguanté y pasé mi mano por el. Era duro y podía sentir sus músculos bien marcados. Pasé a las fracciones de su cara. Su mandíbula era cuadrada, sus labios finitos y rosados, suaves. Su nariz un poco torcida, árabe tenía que ser. Su cuerpo seguía respondiendo a mis caricias. De sus labios cada vez brotaban más suspiros. Sentí como de un momento a otro su parte sexual se fue agrandando y endureciendo. Muchas noches soñé como sería estar tan cerca de el en un momento así. Por esa razón no paré. Me le acerqué más a su boca y uní nuestros labios. Había olvidado como era su sabor. A pesar de tener los ojos cerrados me respondió el beso y lo hizo con pasión. Agarró mi cabeza entre sus palmas y me sentí volando. Me besaba tiernamente y con delicadeza. Como si pudiera romperme en cualquier momento.

-Me encantas- susurró. Y se que fue conmigo. No era la primera vez que me lo decía.

Volvió a capturar mis labios y se montó aun más encima de mí. Empezó a mover su pelvis contra la mía y me tensé. No se si de verdad quería llegar mas lejos.

-Relájate- volvió a pedir por segunda vez.

Sus manos cobraron vida y empezaron a tocar mi cuerpo. Las bajó a mis senos y los masajeaba lentamente. Sus manos expertas se movían a un ritmo exquisito. Mi cuerpo poco a poco se fue calentando y me fui soltando más. Tocó mi cintura y mi cadera. Se despojó de su camisa y me dio el acceso a su maravilloso torso. Lo toqué sin miedo. Su espalda era caliente y suave al igual que su pecho. Era blanco. Muy blanco. Su respiración entrecortada me recordó todo lo que había pasado aquel día en su despacho. Glorioso momento. Me quitó el camisón y me miró a los ojos. Por supuesto, ya no estaría dormido. Los volvió a cerrar y me besó. Bajó por mi cuello y se instalo en mis senos. Uno por uno. La danza de su lengua sobre mi pezón era el único baile que empezaba a gustarme. Abrí mis piernas y metió su pelvis ahí. Frotaba contra la mía. Y quise más.

Agarré su nuca fuertemente y lo pegué a mí. Lo besé con deseo y necesidad a lo que respondió de la misma manera. Se levantó y quitó mi larga falda. Tocó mis piernas en toda su extensión. Agarró uno de mis pies y empezó a besar mis dedos. Eso provocó algo en mi estomago. Y me moví inconcientemente. El rió y metió uno en su boca. Sentí que desmayaba. Me sentía derritiéndome.

-Un punto débil. Interesante- dijo riendo y volvió a meter otro. Los sentidos se me fueron. Solo sentía lo que él me hacía y lo mojada que estaba ¿era normal esto? Fue bajando su boca hasta mi talón y luego la paso a mi pierna. La cual fue acariciando también con sus largos dedos. Esto era el cielo. Exquisito manjar.

-Hazme el amor- le pedí entre jadeos y… se detuvo. Me miró serio y me acomodó en la cama.

-Duerme- me pidió

-¿que?- pregunté atónita

-Duerme Isabella-

-No quiero dormir. Quiero que me hagas el amor- le dije

-No sabes lo que dices. Duerme por favor-

-No dormiré. Te dije-

-No lo pongas difícil. Duerme- volvió a pedir con los ojos cerrados y apretándose la nariz.

-¿Qué es lo que pasa?- le pregunté arrodillándome en la cama y tomando su rostro entre mis manos. Sus ojos estaban más claros de lo normal. Un verde casi agua. Pasando a azul. Eran hermosos

-No quiero esto así para ti. No puedo hacerte daño. Duerme por favor-

-no quiero dormir. No puedes dejarme así. Todas las noches te veo y…- colocó un dedo en mi boca y no me dejo terminar.

-Durmamos juntos- me pidió.

Se acostó y me acomodó a su lado. Me puso en su pecho. Estábamos con muy poca ropa y todavía su erección era pronunciada. Sin embargo no le tomó atención. Me acarició y empezó a cantar algo. No sabía que cantara. En cuestión de segundos… me quedé dormida.

Me levanté y estaba desorientada. No sabía donde estaba ni porqué la cama era tan grande. Con la vuelta que di debí hacerme caído. Me senté, froté mis ojos y miré a todos lados. En una esquina estaba él. En ropa interior. ¿Cómo podía hacerme eso?

-Buenos días dormilona- me dijo

-¿buenos días?- pregunté apurada -¿Qué hora es? Debo estar con las demás chicas- dije parándome de la cama y vistiéndome

-Tranquila. Aquí el jefe soy yo ¿recuerdas?- solo asentí y rodé los ojos

-tienes cosas en el baño. Puede bañarte-

-¿aquí?- inquirí

-si. ¿O quieres que las demás te vean?-

-no- le dije de una vez

-Bueno tienes el baño para ti sola. Te espero aquí- besó mi frente y se acostó. Sacó un control y de repente bajó un plasma de algún lugar.

-¿tienes televisor?-

-si ¿todavía estas dormida?-

-¿Por qué nosotras no?-

-No lo necesitan-

-claro- murmure entrando al baño

-te escuché- medio gritó para que escuchara

-Aja. También lo esperé- dije en voz normal

-eso también lo escuché- volvió a gritar. Bueno ¿acaso este hombre tenia un micrófono en su cama?

Me bañé con toda la calma del mundo. Sin estar apurada por que alguna de las chica pudieran venir. Dejé que el agua caliente me relajara. Labé mi cabello. Estaba ahí mi shampoo de fresas. El que usaba antes de llegar aquí. Salí y había una ropa en la cama. El no estaba. Me sequé y me vestí precisamente cuando terminé él entró.

-el desayuno- avisó y me sonrió

Comimos en silencio. Un silencio muy agradable. A veces me daba algún bocado en la boca. Me sentía realmente bien. Esto si era vida

-tengo que hacer algunas cosas- me dijo cuando terminamos. No entendí asi que no dije nada –tengo que salir-

-Oh claro. Me voy. Gracias por la noche-

-No tienes que agradecer. Soy yo el que da las gracias. Nos conoceremos Bella. Sabrás quien soy- me prometió. Solo me quedó asentir. ¿Qué más podía decir?

Me llevó a donde estaban las demás chicas. Dio los buenos días. Rosalie de una vez nos miró con odio. Él no le prestó atención.

-en cuanto pueda te mandaré a buscar de nuevo- me dijo al oído y me besó. En la sala se sintió un gran silencio. Pero el solo me besaba. Así que respondí el beso y me olvidé de las demás. ¿Qué te parece esto Rosalie? JA! Se despegó me dio un beso corto, beso mi frente y se despidió de todas con la mano.

Ahí quedé yo parada e ilusionada. ¿Qué pasará de ahora en adelante?

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Regalito! besitos a todos chicas, gracias por los reviews y sigan dejandome comentarios (:

estoy apurada asi que bye!