Cuando me dijo que su Rose era diferente en todos los aspectos algo dentro de mí se quebró. La prefería a ella. Sin dudas. El momento que compartimos solo fue especial para mí. No sé si será orgullo, celos o simple rabia pero yo no me iba a arrodillar de amor en frente del Sr. Edward Cullen. Primero… tenía que hacerlo él
*Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la Historia a Adna Montiel.
La esposa (+18)
Capitulo VI: De regreso a la realidad
-Valla, valla- dijo Rosalie acercándose a mí. –Por fin la señorita se digna a aparecer- se plantó a mi lado y empezó a observarme de cerca –todas queremos saber que hiciste Isabella- me decía hipócritamente moviendo un mechón de mi cabello. Yo solo me mantuve ahí parada sin decir algo
-No es cierto- dijo otra de las chicas –que tu estés celosa y quieras saber es otra cosa-
-¿querida, acaso me dirías que no te gustaría pasar una noche con Cullen?- le dijo mirándola con una sonrisa
-eh… Pues… Todas queremos- respondió tartamuda
-Exacto- volvió a mirarme –así que cuéntanos ¿Qué tal tu noche?-
-Normal- dije por fin. Todas se impresionaron por mi respuesta
-¿No me vas a decir que probaste el dulce que yo me como?-
-Si lo probé o no, es asunto mío-
La mano de Rosalie impactó en mi mejilla. ¡Me había pegado! Todas estaban mirando la escena con los ojos como platos pero no se interpusieron. Algunas tenían la boca abierta y una mano encima la cual la tapaba. Yo tampoco imagine que llegaría hasta ahí. Cuando el Sr. Cullen se enterara seguro abría otra pelea. Rosalie me odiaría más y mi estancia aquí no sería agradable. Por mi parte el no se enterará.
-¿Por qué me pegas?- le pregunté sosteniendo mi cara. Si que ardía
-Por mosquita muerta. ¿Quién te crees? La verdadera esposa aquí SOY YO-
-Yo no me creo, yo soy. Y tu aquí, igual que todas eres una mas. Sino, hubieses pasado la noche con el y yo sola-
-¿te crees muy valiente verdad?- preguntó irónicamente
-No tengo nada que temer- la reté
Y volvió a pegarme. Así como jamás lo habían hecho mis padres. Me cacheteó con todo el odio posible. Una, dos, tres y cuatro veces. Ya no me quedaron mas ganas de decir algo. Que ella pensara lo que quisiera. No estaba aquí para abrirle los ojos. Ese no era mi lugar en esta casa.
-¿aun quieres decir algo?-
-No- le conteste
-Bien, así me gusta- sonrió con suficiencia. –Sigamos con la clase- y todas volvieron a sus lugares como si nada hubiese ocurrido. No me quedó de otra que situarme en mi lugar y aguantar la humillación.
La noche volvió y mis nervios estaban más revueltos que nunca. Dentro de una hora estaría con el Sr. Cullen y con Rosalie en una misma habitación. Seguro esta vez la mandaría a ella a dormir y me diría para segur leyendo. Por lo menos. Me bañé cuando casi todas salieron del baño y se dirigieron al cuarto a vestirse. Otra ducha rápida. Ya iban saliendo al gran salón y yo me vestí apresuradamente. Quería volver a verlo. Estar cerca de él. Que me tocara. Quien sabe si uno de estos días de tanto tenerme cerca le provoca estar conmigo y no se niega. Quien sabe.
Con mi ilusión y mis esperanzas a flor de piel corrí rápido hasta el salón. En un minuto empezaríamos a bailar. Fuimos entrando y posicionándonos. Allí estaba él. Impecable, hermoso, radiante. Tenía una sonrisa en la cara y miraba a… ¡Rosalie! Ella también lo miraba con una sonrisa. Sus ojos delataban el calor que tenía por dentro. Movía sus caderas muy sensualmente, mas de lo normal. Sacaba su lengua y mojaba su labio inferior, a veces lo mordía levemente. El baile se extendió más de lo normal, ya que Rosalie repetía una y otra vez la mayor parte de los movimientos. Y se los dedicaba a él. Poco a poco iba mandando a salir a cada una. Hasta que quedamos las mismas tres de siempre. Le dijo a Iris que se retirara y le picó el ojo. Esperen ¿Qué significó eso? ¿Acaso el caballero de ayer solo existió por una noche?
-acércate Rosalie- le pidió. Le dijo algo en el oído y ella lo miro confundido, después sonrió.
Ella poco a poco se fue acercando a mí. Movía sus caderas en un vaivén excelente y él, desde su silla le miraba el trasero. Colocó sus manos en mi cara y me miró a los ojos. No se que pretendía ni que era lo que estaba haciendo. Lentamente se acercó y me besó. Fue un beso muy lento y delicado. Sus pechos estaban pegados a los míos. Sentía su movimiento. Pasó su lengua por mis labios y los abrí. Ella gustosamente metió su lengua en mi boca y tocó mi paladar. La sacó y mordió mi labio inferior sensualmente. Sus manos se posaron en mis caderas y empezó a masajearlas. Me estaba tratando con cariño, delicadeza tal vez. Me pegó a su cuerpo y me besó mas profundo. Acunaba mis labios en una caliente saliva y no me quedó de otra que responder el beso. Cerré los ojos y traté de no pensar en cuanto me odiaba y lo que me hizo más temprano. Sus manos pasaron a mis senos. Poco a poco me fue quitando las pocas prendas hasta dejarme desnuda. Hizo lo mismo con las de ella mientras me bailaba y me miraba directo a los ojos. Desnudó su perfecto y envidiable cuerpo para mí. Sus senos los veía un poco más grandes. Sus caderas más jugosas. Sus piernas más firmes. Su cabellera de oro caía en diferentes partes de su cuerpo. Sus hombros, su frente, algunos mechones es sus senos, otros en la espalda. Sin darme cuenta la estaba detallando, estaba admirando cada una de sus partes, las estaba deseando.
-¿te gusta lo que ves?- me preguntó ofreciéndoseme. No respondí –es normal. Ven- me tendió su mano y me invitó a acercarme más. –Puedes hacer lo que quieras- se acercó a mi oído, exhaló aire caliente, mordió levemente mi oreja y me dijo –Quiero portarme mal y de una manera muy perversa. Seguro que le encantara- dijo dirigiendo la mirada al Sr. Cullen que nos observaba desde la silla con cara de deseo.
Tal vez es por esa razón que él no había estado conmigo. Porque yo no era como Rosalie, no lo provocaba. No tenía esa chispa que hacía que su deseo despertara. Si esa era la razón a partir de hoy empezaría a cambiar. Estaba dispuesta a seguir a Rosalie para convertirme en una experta en ese arte. Tal vez el lo que buscaba era una esposa con talentos ahí, en la cama. Por eso solo lo hacía con Rosalie. Me convertiría en su complemento, haría que al desearla a ella también me deseara a mí. Que no pudiera ver la cara de Rosalie sin acordarse de la mía.
Rosalie, Rosalie, Rosalie. Tan mal que nos la llevábamos y a partir de ahora seríamos una solo pieza del sexo frente al Sr. Cullen. Porque con Emmett jamás me metería. JAMAS.
Sonreí para mis adentros. Si él quería que lo conociera, también me iba a conocer. Se iba a dar cuenta que luchaba hasta conseguir lo que quería. Todo lo que quería. Con pasos firmes y mucha seguridad me volví a acercar a Rosalie. Me pegué a ella, me alcé en puntillas, agarré su cuello y la besé. Demostrando pasión y deseo. Eso era lo que él tenía que observar. Ella al principio se quedó inmóvil pero luego sonrió en mis labios y me siguió. Mientras mis brazos estaban en su cuello los de ella estaban en mi cintura. Apretándome a su cuerpo. Empezó a masajear mis nalgas con mucha delicadeza. Yo le aparte el cabello de la cara y empecé a bajar con pequeños besos a su pecho. Le besé la comisura de la boca, la mejilla, la mandíbula, el cuello en toda su extensión. De sus labios salían pequeños jadeos, lo estaba haciendo bien. Besé sus hombros. Acaricié sus brazos y llegué ahí, a las perfectas y voluptuosas montañas que tenía. Agarré uno de sus pezones con mi boca y empecé a chuparlo. Q raro era todo esto. Pero si era lo que quería, bienvenido al espectáculo Sr. Cullen. Con una de mis manos le agarré el seno que le estaba chupando y empecé a masajearlo, he igual hice con el otro. Saqué el pezón de mi boca y le pasé la lengua, gimió. Así que se la pasé constantemente. Luego hice las tres, lo chupaba, lo sacaba y le pasaba la lengua. Sus manos estaban alborotando mi cabello. Sentía como abría las piernas y se apoyaba un poco en mí. Iba bien. Descansó sus manos en mis hombros y empezó a estrujarlos. Bajé hasta su plano y liso abdomen con solo la respiración. Ella gemía más fuerte. La llevé al frente del Sr. Cullen. Muy en frente. Donde pudiera ver todo con claridad. La acosté y metí mi cabeza en si intimidad. Estaba muy mojada y era abierta. Recordé lo que el Sr. Cullen me hizo en su despacho y traté de hacerlo igual. Agarró mis manos, que sostenían sus piernas separadas y las llevo a sus senos. Empezó a masajearlos con sus manos encima de las mías. Quería que yo lo hiciera. Y así fue. En un momento su respiración fue más entrecortada. Sabía lo que pasaría. Yo también estuve en ese lugar. Seguí. Exactamente como él lo hizo y un minuto más tarde bajó un líquido de su interior. No sabía qué hacer con él. Estaba demasiado mojada. Levanté mi cabeza y él tenía su miembro desnudo en sus manos. Lo acariciaba de arriba abajo. Me miraba con deseo. Mordía su labio inferior. Y aplicaba mucha fuerza en su mano. Lo estaba haciendo bien y lo terminaría. Volví al centro de Rosalie y chupé todo lo que había. Dejando la zona totalmente limpia. El gimió cuando al acabar me lamí los labios. Fue delicioso haberlo complacido. A él, no a ella.
-Mi turno- dijo ella levantándose. No entendí. ¿Qué turno? Me acostó en la misma posición en la que estaba ella y empezó a besar mi cuerpo. Sus manos expertas lo recorrieron por completo, primera vez que me sentía tan desnuda. Supongo que el pudor tengo que dejarlo si quiero hacer esto bien. Cerré mis ojos y me limité a sentir para que el Sr. Viera lo que hacíamos juntas.
Besó mis senos, mis piernas, mis brazos, mi vientre, mi centro. Se concentró en mi centro y me dio un buen placer. No como el del Sr. Cullen. Jamás. Pero tampoco fue malo. Esta vez había delicadeza, pasión. Algún interés debía tener ella. No hace las cosas porque si. Tenía mis piernas completamente abiertas, sus dedos acariciaban mis labios vaginales, tocó con ellos un punto que había tocado el Sr. Cullen. Y que por supuesto yo también le toqué. Sentí que todo empezaba a hervir. Un fuego se apoderaba de mi cuerpo. Y de pronto asomó dos dedos en mi cavidad. Me tensé y abrí los ojos. No tenía previsto eso. Yo no se lo hice.
-No lo hagas Rosalie- dijo él con voz ronca
-¿Qué sucede?- preguntó ella confundida
-No toques ahí-
-¿por qué?- inquirió molesta. Él solo la miró y ella sacó los dedos. Al rato sonrió, alzó las manos y volvió a donde estaba. Pasaba su lengua por toda mi parte íntima. La chupaba y se sentía bien. Al rato volví a sentir aquel fuego y me dejé consumir en el. En ese momento sentí un profundo suspiro masculino. Era él. Estaba esparramado en su silla y sonriendo.
-¿acabó?- se preguntó Rosalie bajito pero la oí. ¿Qué significaba eso? Ella también estaba extrañada. Su cara era una mueca de confusión. Lo miraba y no lo podía creer. El solo estaba ahí, tirado en su silla. Con los ojos cerrados y una sonrisa.
-puedes retirarte Bella. Muchísimas gracias. Estuviste excelente esta noche- dijo él
Un momento ¿Qué cosa? ¿Qué me podía retirar? ¿Esto era todo? ¿Seguía estando en el mismo puesto? ¿Hice todo esto por nada?
-¿no escuchaste?- preguntó Rosalie. –Puedes retirarte Bellita- me dijo sarcásticamente moviendo un mechón de mi cabello.
La rabia invadió mi cuerpo. Ambos me utilizaron. Y yo como una estúpida me deje utilizar. Sentía ganas de llorar. Sentía que mi mundo se venía encima. ¿Cómo él podía decirme eso después de lo que me dijo la noche anterior? ¿Este era el Sr. Cullen? ¿Esta porquería era lo que él quería que yo conociera? Realmente no valía la pena…. Pero igual dolía.
-que te vayas mi cielo- repitió Rosalie. Agarré mi ropa, me vestí y me fui a esconder al lugar de siempre.
Rosalie se paró, se sentó encima del Sr. Cullen y empezó a besarlo. Al principio él correspondió el beso. Pero luego negó y la paró. La escena cambió totalmente y en un segundo se convirtió en una palea. No escuchaba pero ella estaba molesta, señalaba la parte sexual del Sr. Cullen y luego "la puerta".
El volvió a negar con la cabeza. Recogió la ropa de ella y se la entregó. Yo me fui de prisa a la habitación. Ya todas estaban dormidas. Me metí en el baño y me di una ducha. Al ratico rosalie estaba frente a mi ducha con los brazos cruzados. Salí, agarré la toalla y me tapé.
-¿Qué pasa Rosalie?- le pregunté no muy segura. La mueca en su cara no era nada agradable. La cambió y se echó a reír -¿y ahora?- inquirí
-sigues siendo virgen. No has estado con Cullen. No eres su mujer. Sigo siendo la única. Eres solo un reemplazo. Como siempre. No le apeteces. No eres suficiente- me dio un piquito en los labios y se fue.
Mi rabia aumentó. A parte de que se habían burlado, ella me lo restregaba en la cara. Seguro la pelea de ahorita fue una simple pelea de pareja. Ellos sí eran pareja.
Entré al cuarto y ella no estaba. Quién sabe si estaría con Emmett o volvió con Edward y ahora si le está haciendo el amor. Y yo aquí, en esta habitación. Como todas las noches. Sola. Sin un futuro en el cual pensar, sin nadie importante en mi vida. Sin ninguna meta. Y sin él.
De regreso a mi triste vida.
De regreso a la realidad
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Holaa chicas! ¿Como estan? wow ps espero qe super! Aquí les dejo un nuevo cap espero qe les guste
Muchisimas gracias por dejar reviews! no saben cuanto me alegra, cada vez qe subo un cap nuevo reviso cada 5 minutos para ver si comentaron (:
BkPattz: Tenías razón! Rosalie no le pone las cosas tan fáciles a Bellita jajaja
Bueno chicas, eso no mas por ahora, besitos! y porfis, Dejen Reviews!
