Cuando me dijo que su Rose era diferente en todos los aspectos algo dentro de mí se quebró. La prefería a ella. Sin dudas. El momento que compartimos solo fue especial para mí. No sé si será orgullo, celos o simple rabia pero yo no me iba a arrodillar de amor en frente del Sr. Edward Cullen. Primero… tenía que hacerlo él

*Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la Historia a Adna Montiel.

La esposa (+18)

Capitulo X: Verdades

-te escucho- le dije. Nos acomodamos en la cama y me contó toda la historia

-Hay un grupo de delincuentes aquí, en este país. Que se dedican a obtener todo lo que ellos quieran a como de lugar. Una de esas cosas son las mujeres. Aunque lo que mas le importa es el dinero. Ellos hacen las guerras con los otros países. Pasan meses planificándolo, por esa razón jamás pierden. Buscan diferencias políticas y se aprovechan de eso. Reclutan muchas personas, su ataque es letal. Tratan de ser los mejores.- me miró a los ojos y prosiguió –Cuando escuché el nuevo lugar de ataque intenté comunicarme con la guardia nacional de la localidad y todos los medios posibles. Había un soldado que sabía quienes eran el grupo. Y sabía que no podrían contra ellos. El fue el soldado más resaltante. Podía sentir su verdadera pasión. Realmente le gustaba su trabajo. Me habló de su familia. Me tocó el corazón. Yo le di la oportunidad de que se fuera. Le ofrecí un alojamiento en otro lado. Le dije que correría con los gastos pero el no quiso abandonar su país. Me dijo que ese era su trabajo y que para eso se había formado. "Un buen soldado muere en la guerra" esas eran sus palabras. Me pidió que cuidara del resto de su familia y yo se lo prometí- con una de sus manos limpió las lágrimas que caían sin control. Por mi cara.

-¿Cómo se llamaba el hombre?-

-Charlie Swan. Tu padre Bella- ahí recordé una discusión que tuvieron mamá y papá. Él le dijo que nos fuéramos de vacaciones, que saliéramos del país por unos días. Y ella dijo que sin el, nosotras no saldríamos. Que disfrutaría todos los días que la vida le podría dar junto a el. Por esa razón nos quedamos. Él quería protegernos

-le prometiste que nos cuidarías ¿Qué pasó con mi madre? ¿Por qué no la trajiste?-

-ella no quiso-

-¿Cómo que no quiso?-

-no quiso. Me dijo que le diera varios días. Que no superaba lo que sucedió. Que necesitaba a tu padre. La hospedé en un hotel de la zona y al tercer día me llamaron. Se suicidó. Yo lo siento muchísimo Bella. No quería que todo esto pasara. Te juro que te protegeré con mi vida-

-¿Por qué estoy aquí? ¿Solo porque le prometiste a mi padre que me cuidarías?-

-al principio si-

-¿y ahora?-

-eres diferente a las demás-

-hay por favor, no me vengas con eso. Lo he escuchado muchas veces en las novelas y es mentira. Papá me decía que eso es lo primero que dice el hombre a TODAS las mujeres-

-eres la primera a la cual se lo digo, lo juro-

-¿Por qué soy diferente?-

-porque eres real. Eres la única que de verdad vive. Todas están aquí y pretenden que las mantenga de por vida y por encima de eso las haga felices. Ninguna sueña con un futuro. Ninguna se procura por ser alguien en la vida. Ninguna quiere aportar algo para ayudar-

-tal vez es porque se acostumbraron y se les olvidó sus prioridades- las defendí

-las prioridades no se olvidan Bella. Se supone que son lo primero en la vida. Ahora dime ¿por qué razón pospusiste la libertad que te ofrecí?-

-Porque tú no vienes conmigo. Porque renunciaría a ti-

-¿Cómo que renunciarías a mí?-

-ya te respondí. Esa es la verdad. Piensa y analiza la respuesta. Sé que eres un hombre inteligente-

-ok, una niña acaba de manipularme-

-No soy una niña-

-sé que puedo ser tu hermano mayor. Quizás hasta tu padre-

-asco. Jamás vuelvas a repetir eso-

-¿por qué?-

-el simple hecho de imaginar llevar tu sangre me da repulsión- arrugó la frente y preguntó de nuevo

-¿por qué?-

-no podría hacer esto- le dije, agarré su cara y lo besé. El correspondió el beso. Fue muy tierno y dulce.

-¿Cómo sabes de mi shampoo favorito?-

-tu papá y yo hablamos en varias ocasiones, me comentó de ustedes y lo que les gustaba, ya sabes-

-entiendo- dije un poco pensativa

-descansa Bella. Duerme en mis brazos- y ahí tendida después de saber y decir todas esas verdades, me quedé completamente dormida.

No recuerdo que soñé. Pero sé que dormí placidamente. El olor del Sr. Cullen siempre estuvo ahí. Cuando me levanté el dormía a mi lado. Y uno de sus brazos aún tenía mi cuerpo envuelto. Me quedé un rato ahí, pensando. ¿De verdad estaba dispuesta a renunciar a mi libertad para estar encerrada en este cuarto? ¿Después que todo volviera a la normalidad cuanto tiempo iba a pasar el Sr. Cullen conmigo? ¿Qué sería de mi cuando él se fuera varios meses de viaje? No tenía respuesta para ninguna de esas preguntas. Sin embargo, por alguna extraña razón no me arrepentí de haberme quedado aquí.

Le di un beso en la frente y me levanté de la cama para darme un baño. Llené la tina, eché un poco de esencia de fresa y me metí, lavé muy bien mi cuerpo y mi cabello. Al rato salí y el seguía durmiendo. Abrí la otra puerta y era un gran armario. Había más variedad de lo que pensé. Normalmente nuestro vestuario eran unas mantas largas y holgadas. A veces un camisón con un mono. Aquí había varias franelas, las cuales yo utilizaría perfectamente en mi país, para una reunión familiar, casual. Monos de distintos colores (nada fuerte), algunas faldas largas con pequeños detalles (los cuales eran hermosos), sandalias bajas, varios modelos de pijamas para dormir. Incluso de short, batas cortas, lencería fina. Ropa interior de encaje. Todo era muy diferente. Llegué a preguntarme si de verdad era para mí. Y como siempre ahí estaba, dando respuesta a lo que yo ni pronunciaba.

-Si, es para ti. Espero te guste- dijo a mis espaldas. Me volteé y le dije

-disculpa, pero aún no entiendo que es lo que pasa ¿por qué este cambio? ¿Qué es lo que pretendes?-

-Pretendo darte la oportunidad que deseas. Quiero que seas feliz. Quiero que vivas una vida que de verdad provoque vivirla. Quiero que seas alguien importante. Quiero que seas una gran mujer Bella-

-¿por qué?-

-Porque te amo- confesó con sus ojos cerrados

-No digas estupideces. No soy tan básica para caer delante de ti con solo una habitación privada y un par de cositas. No soy interesada en lo material. ¿Qué te crees que soy?-

-es esta la razón por la que te amo. Porque no eres igual a todas. Porque no te da miedo decir lo que piensas-

-lo siento pero no puedo creerte- le confesé. Era imposible. Él me rechazaba sexualmente cuando a otras se lo hacía con todo el placer del mundo. No podía amarme. TENÍA que ser mentira. DEBÍA ser mentira. Porque si era verdad… No se hasta donde podía aguantarme… sin confesarlo yo también.

-Te entiendo- dijo y una lágrima corrió por su mejilla izquierda.

-Edward…- le dije con intención de acercarme y explicarle

-No te preocupes- me cortó, alzando su mano y colocando una distancia prudente entre nosotros. –de verdad te entiendo. Es muy difícil todo lo que ha pasado. Y el porqué llegaste aquí. También entiendo que eres una niña y que probablemente me veas como un viejo. Debiste aceptar tu libertad y vivir lejos de aquí-

-¿Cuántos años tienes Edward?-

-32 Bella. Te llevo 17 años, contando este año que no has cumplido-

-no eres tan mayor- quise disimular

-sabes bien que si lo soy. Cuando tengas 30 que ya empieces a sentar cabeza yo seré un viejo de casi 50. y no podré ayudarte con lo que necesites-

-siempre hay formas- reproché

-¿pretendes dejar tu juventud a un lado para poder tener hijos temprano, por el simple hecho de que cuando tú quieras, seré muy viejo?-

-¿no tienes hijos?- pregunté embelesada

-aún no-

-¿quieres tenerlo?-

-sí- aseguró con una sonrisa –me encantaría tener tres-

-¿por qué tres y no uno?-

-Es muy diferente ser hijo único, me gustaría que tuviera hermanos-

-¿Y por qué piensas en que yo tendré hijos? Tus hijos-

-sé que sientes algo por mi- aseguró. –y yo te amo. Podría hacerte mi señora. Podríamos casarnos, tener hijos y envejecer juntos. Claro, yo envejeceré más rápido que tú. Pero luego tu velaras por ellos… Y por mí si sigo vivo-

-¿me… estas… proponiendo…?-

-No- dijo con su frente arrugada –no quiero que renuncies a tu vida. Solo quería saber si estabas dispuesta a…- pareció pensarlo –olvídalo, es lo mejor- y salió del armario.

Me vestí con un mono color cielo y una camiseta blanca. No me coloqué algo en los pies ya que no saldría. No se para qué tantas sandalias. Ni las utilizaría. Cuando salí escuché el ruido de la ducha. Me pareció extraño. Y ahí estaba él, bañándose. El vidrio dejaba ver su escultural y hermoso cuerpo masculino. Me vio y siguió bañándose como si nada. Se enjabonó sin despegar su mirada de la mía. Que bello se veía. Eso sí era un hombre. Al terminar salió y empezó a secarse en la alfombra que había al pie de la ducha. Pasó aquel trapo sin desviar su vista. Se rió torcidamente y se acercó a mí.

-¿Qué miras?- preguntó divertido

-a ti- susurré mientras desviaba la vista. No lo niego. Sentí pena y me arrepentí de hacerlo, iba a irme del baño pero agarró mi muñeca

-¿ah, si? ¿Te gusta?- se acercó peligrosamente, ofreciéndome su cuerpo

-Mucho- confesé

-¿por qué te quedas en las noches mirando a través de la cortina?- preguntó sonriendo. Quise correr

-no lo sé. Supongo que….- acercó su boca a la mía. Podía sentir su calido aliento

-continua- pidió

-Quería ser yo- confesé

-¿querías ser tú de que?-

-quería ser yo a la que le hicieras el amor-

-¿te gustaría?- preguntó y me besó. Fue un beso lento y suave. Provocativo. Se separó un poco pero dejó sus labios cerca

-Me encantaría- musité

-Jamás he hecho el amor- dijo. Yo arrugué mi frente y me separé sin entender

-eso era sexo- me explicó mirándome a los ojos –todas las noches te veía e imaginaba que fueras tu. Estaba conciente que no lo eras, pero necesitaba engañar a mi mente. Y cuando miraba tus ojos podía lograrlo. No sabes como te deseo. Quiero hacer el amor por primera vez, contigo-

-¿y por qué siempre me has rechazado?-

-porque no quiero que lo hagas por compromiso, porque es mi rutina o porque te sientas obligada. Quiero que salga de ti. Quiero que tú lo anheles. Quiero que tengas las mismas ganas que yo-

-te deseo. No sabes cuanto-

-no lo suficiente- me dijo mirándome tiernamente. ¿Cómo que no lo suficiente? ¿Qué esperaba él? ¿Qué estuviera loca de deseo hasta ya no aguantar?

-¿Cómo que no lo suficiente?- le exigí saber, molesta –tu no sabes lo que siento-

-Estas un poco confundida Bella, prácticamente soy el único hombre aquí. Tus hormonas están muy… revueltas. QUIERO que estés segura de lo que vas a hacer, lo NECESITO. No es cualquier cosa. Es tu primera vez. La recordaras por siempre. Y no quiero ser un mal recuerdo-

-eres el hombre mas hermoso que he visto. Y claro que estoy segura-

-no lo estas Bella-

-Si fuera por mis hormonas fuera como Rosalie y ya habría estado con Emmett. O hubiera buscado la manera. Eres tu Edward. Eres tu el que me provoca todo esto-

-Ellos se aman- dijo simple

-¿quienes?- pregunté dudosa

-Rosalie y Emmett se aman-

-¿y lo dices así tan sencillo? ¿Lo aceptas? ¿Sabes lo que ellos hacen?-

-Ya te he dicho que lo se TODO Bella. Pero ellos se aman. Desde la primera vez que se vieron. Por eso fue que Rosalie no llegó virgen aquí. Se le entregó a él, en el camino. Le dio lo más importante de su vida. Lo dejó dentro de ella por siempre-

-no entiendo el porqué de las cosas-

-Rosalie no vivirá aquí por gusto. Yo sé que ellos se ven a escondidas y que tienen relaciones. Ese es el motivo por el cual ella es la que tiene que complacerme. Ella sabe perfectamente que no la amo. Ni siquiera la quiero. Se que te parecerá mal pero digamos que es una manera de que me pague el haber buscado "una virgen" y que llegue sin ese privilegio. Por eso fue que dije que ella es diferente, tiene que cargar con lo que hizo. No le será tan fácil. Lo respeto porque se aman, pero tampoco puedo aceptarlo así tan fácil-

-ella se cree tu única esposa-

-ninguna es mi esposa Bella. No he asistido a una iglesia ni he firmado ningún papel-

-Se siente superior. A todas nos trata muy mal-

-eso se acabó. Desde ayer muchas cosas cambiaron-

-¿Cómo cuales?- pregunté

-Rosalie ya no da las clases de protocolo y etiqueta. Tienen una nueva maestra profesional de baile. Como te pudiste dar cuenta dormí contigo. Quiere decir que no tuve relaciones con ella. No volverá a pasar.- prometió con los ojos fijos en mí –a Emmett le encargué hacer otras cosas, lejos de aquí. Ya no lo verás más por estos lados. Y arreglé varios detalles, por ahí-

-¿piensas que todo estuvo bien?-

-hasta ahora si- me dijo y me dio un pequeño beso en los labios. –Colócate unas sandalias, viene un profesor a darte clases-

-¿en serio?- pregunté ilusionada

-si, te dije que te daré todo lo que me pidas. ¿Quieres ser alguien? Pues, estudia-

-Gracias- le dije, lo abracé y volví a besarlo. Si así iba a ser de ahora en adelante podía acostumbrarme. Sonreí para mis adentros.

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¿qué les parece este cambio en Edward? ¿Les gusta? Jaja, se les aclararon dudas? Muchas querían qe Edward se enterara de los encuentros de Rose y Em pero creo qe nadie esperaba qe el ya supiera TODO como muchas veces lo ha dicho jajaj

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