Cuando me dijo que su Rose era diferente en todos los aspectos algo dentro de mí se quebró. La prefería a ella. Sin dudas. El momento que compartimos solo fue especial para mí. No sé si será orgullo, celos o simple rabia pero yo no me iba a arrodillar de amor en frente del Sr. Edward Cullen. Primero… tenía que hacerlo él
*Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la Historia a Adna Montiel.
La esposa (+18)
Capitulo XI: El profesor
Entré al closet y elegí unas sandalias. Cuando salí ya me esperaba la comida. Comimos en un silencio muy cómodo. A veces me dio de probar en la boca, a lo que yo accedía un poco apenada. Pasamos un buen rato ahí. Al terminar fui a lavarme los dientes. Renata ya estaba recogiendo todas las cosas. El Sr. Cullen me dio un beso en los labios y se despidió de mí. Como 5 minutos después llegó Renata y me anunció que el profesor ya me esperaba en el despacho del Sr. Cullen. Me guió hasta ahí, me presentó con el profesor y nos dejó a solas.
-Muy bien Sra. Cullen. Como ya le dije mi nombre es Laurent- era un hombre un poco alto, con el cuerpo tonificado, de color. Tenía el cabello negro y largo, le llegaban a sus hombros, en unas crinejas un poco extrañas. Parecía que no se peinaba desde hace algunos meses. Sus ojos eran muy abiertos y su mirada me incomodaba. Esto no iba a funcionar. Estaba segura. –necesito saber hasta que punto usted está calificada. Le haré un corto parcial para empezar a darle los temas- no contesté, solo asentí. Colocó la hoja en la mesa y empezó a dar vueltas por ella, como examinándome. O esperando que no hiciera trampa. Por Dios yo no agarraba un lápiz desde hace tiempo. Estuvo un poco sencilla, aunque hubieron cosas que n respondí completamente. Pero mintió. No era corto. Esto prácticamente abordaba TODO el contenido de primaria. Antes de entrar al instituto. Yo iba un año menor. Me retrasé mucho debido a que mi madre y yo a veces viajábamos con papá y yo faltaba a la escuela.
Multiplicaciones, divisiones, problemas matemáticos, fracciones, números romanos, plano cartesiano, ecuaciones, inecuaciones. No era buena con los números. Cuando llegó la parte de literatura sonreí. Se me hacía muy fácil. A lo ultimo varias partes de temas generales y terminé. El profesor dejó de dar vueltas alrededor de la mesa. Agarró el examen y se sentó frente a mí. Me miró por un largo rato con una mala intención oculta y empezó a revisar el examen. La calificaron final fue 83% del 100%. Según él, reprobé. La nota mínima era de 85% ¿no se supone que se aprueba con la mitad del examen bien? Pues no, al parecer no. El resto de la clase se dedicó a explicarme las cosas que no respondí y me dio un repaso de lo demás. El sr. Cullen había dejado útiles para mi en la mesa. Los utilicé para tomar apuntes. Renata entró y trajo un refrigerio. No sabía cuanto tiempo había pasado pero debían ser varias horas porque tenía hambre. Comí un trozo de torta casera de chocolate con agua mineral. Luego un yogurt de durazno que estaba muy rico. El profesor solo estaba sentado en la silla mirándome. Me incomodaba su mirada. No me gustaba para nada. Me veía así como… con deseo. Deseo que yo no sentía corresponder. Que asco. Renata llegó y empezó a retirar las cosas
-¿está bien Sra?- preguntó
-Si Renata- le mentí. Supongo que vio mi nerviosismo. ¿Cómo se supone que le diría al Sr. Cullen que reprobé la primera prueba? ¿Acaso no debía estar aquí para dar lo mejor de mí? ¿Qué dirá? ¿Me quitará el apoyo que me estaba dando? Ella se retiró y nos dejó a solas de nuevo
-muy bien. Seguimos princesa- dijo Laurent
-Para usted soy la Sra. Cullen- le dije tangente. Que no se le olvidara quien era yo
-Te ves muy niña. No debes ser señora- dijo con una sonrisa malvada
-Eso no es asunto de usted. Simplemente llámeme así-
-¿y si no quiero? ¿y si usted mi querida Sra. Me provoca cosas? ¿Como hacemos?- dijo acercándose a mi ¿era broma? Sabía que algo no andaba bien
-hágame el favor y mantenga su distancia porque le aseguro que si me toca va a salir muy perjudicado de aquí- lo amenacé
-Bien. Se que con los días cambiaras de parecer-
-no lo creo- murmuré
Para mi alivio las horas de clase se acabaron. Renata vino buscando al profesor y luego me llevó al cuarto. Entré al baño e hice pis, luego me acerqué a la pequeña biblioteca y me puse a repasar matemáticas. No sabía como le iba a decir al Sr. Cullen. No quería que entrara a la habitación. Cuando terminé de practicar me acosté a leer el libro que él me había dado. Estaba muy interesante. Renata llegó con el almuerzo.
-Sra. El Sr. Dijo que tenía que hacer unas diligencias y que no podría almorzar con usted- me informó. Eso me desilusionó un poco, pero a la vez me alivió
-¿Y usted ya comió Renata?-
-No Sra. Cuando termine de servirle voy a comer-
-¿no te gustaría comer conmigo?-
-No se si sea bueno Sra.- dijo con una mueca de confusión
-¿por qué?- inquirí
-se supone que ustedes no deben mezclarse con la servidumbre-
-ok. Se supone que yo ya no soy una de ellas ¿no?- le pregunté
-supongo-
-ajam. Y estoy segura que tú eres mas que una empleada. Así que podemos compartir la mesa- dudó un poco –tranquila no se lo comentaré al Sr.- le di mi palabra
-Yo no lo oculto las cosas- dijo mas para si misma que para mí
-ok, podemos comentarle después, ven, siéntate- me miró con una pizca de algo q no supe descifrar y se sentó conmigo. A media comida empecé a preguntarle
-¿y… cuanto tiempo tienes trabajando con el Sr. Cullen?- le pregunté inocentemente. Me miró pero no respondió. –lo pregunto porque le tiene mucha confianza a usted. Puedo notarlo-
-Disculpe Sra. Pero no puedo hablar de eso-
-entiendo- dije asintiendo -disculpa-
-no se preocupe. Se que no lo hizo con otra intención- ¿perdón? ¿Qué otra intención puede haber? ¿Qué otra intención puede ocultar? Aquí había algo raro. Terminamos de comer y empezó a recoger las cosas
-puede descansar un rato. Espere que le baje la comida. Le va a dar algo-
-no se preocupe Sra. Cullen, puedo hacerlo-
-Renata, deja las cosas y descansa- volví a decirle
-ya veo por qué tanto amor. En algo tenían que parecerse. Son iguales de necios- murmuró bajito y siguió recogiendo las cosas.
-Renata te exijo que dejes las cosas ahí si no quieres que se lo diga a Edward- le grité. Ella puso los ojos como platos y se quedó petrificada
-¿te dijo su nombre?- preguntó sorprendida
-eh… si- dije extrañada –en algún momento lo hizo-
-ósea, que ¿sí es en serio?-
-no se de qué me habla. Es en serio ¿que?-pregunté sin entender
-nada Sra. Yo me entiendo. Disculpe- dijo y se sentó a reposar un rato.
Después que ella recogió las cosas, se despidió y se retiró fue que yo caí en cuenta que ella se sorprendió de que yo supiera el nombre mas no de haberlo oído. Eso significa que ella también sabía el nombre de él. ¿Qué era todo esto? ¿Quién era el Sr. Cullen? Ahora si me interesaba saberlo. Me di una ducha larga.
El Sr. Cullen apareció de repente. Observé detalladamente: Su cuerpo, sus labios, sus ojos, su cabello, sus labios, su sonrisa, su picardía, sus labios, sus labios, sus labios, sus besos, sus labios, esos labios. Afff. Que rico. En un extraño momento sus ojos verdes se convirtieron en unos temibles ojos negros que me miraban con deseo. Relucían como hambrientos de sexo. Empecé a correr y a tratar de alejarme pero me seguían. Me sentía burlada. No había quien los detuviera.
Desperté en medio de la noche (supuse yo, ya que estaba oscuro) mi cuerpo estaba totalmente descubierto, no tenía ninguna prenda encima. Miré alrededor y escuché el agua de la ducha. Alguien se bañaba. ¿Qué era esto? ¿Acaso había estado con el Sr. Cullen y ahora no me acordaba? No podía ser cierto. Tenía que recordar mi primera vez. Al minuto siguiente noté la toalla encima de la cama. Debí quedarme dormida después de bañarme. Estaba desorientada. No sabía lo que ocurría.
-hasta que se despierta la Bella durmiente- dijo Edward a un lado de la cama. Instintivamente tapé mi cuerpo con la sabana, desordenando la cama. -¿Qué pasa Bella?-
-No recuerdo que ocurrió- dijo un poco desorientada mirando a la nada
-¿por qué te tapas?- me dijo un poco confundido –yo sería incapaz de tocarte, debería quedarte muy claro-
-no es eso. Me siento desorientada- quise excusarme
-¿y por qué tienes que taparte? ¿Te sientes abusada?-
-no lo sé-
-¿Cómo que no lo sabes Bella? ¿De verdad piensas que sería capaz de hacerte algo?- gritaba -¿Sabes? Entré y estabas totalmente desnuda. Al principio no entendí por que razón estabas así hasta que vi el paño. Intuí que habías salido de la ducha. No voy a negarte que te vi. Sí, me deleité observándote por un buen rato. Lo siento pero es imposible no verte- me tapé más, llevando mis rodillas hasta mi pecho y abrazándolas –después que recordé la reacción que hace tu cuerpo con él mío, pues ya era tarde. Y tuve que darme una ducha de agua muy fría para no sufrir consecuencias- no pronuncié palabra -¿sabes? Yo creo que estoy haciendo mal en dormir aquí. Me voy a mi habitación- quise detenerlo pero no me salían las palabras. Después de la pesadilla lo que mas quería era dormir abrazada junto a él. Se vistió, agarró su ropa y salió de la habitación tirando la puerta tras él. Ahí quedé, desnuda, intentando cubrirme de una pesadilla. Y lo necesitaba a él. Necesitaba a Edward Cullen.
Me vestí y salí de la habitación. Tenía que hablar con él. Debía escucharme. Todo estaba vacío. Transitaban los oscuros pasillos. Solo había pocas luces que alumbraban lo necesario. Reconocí el camino a su despacho. Entré y él no estaba así que me quedó salir y cerrar la puerta tras de mí. Fui al último salón y no se desarrollaba ninguna actividad, eso me alivió. Confieso que estaba nerviosa por encontrarlo desahogar su rabia con Rosalie o Victoria. Porque esa era otra. Entendí el porque tenía sexo con Rosalie pero…. ¿Y Victoria? ¿Cuál era la razón? Fui al comedor y también estaba vacío. Entré a la cocina y todo estaba impecable. Era más grande de lo que recordaba. En una pared había un reloj que marcaban las 2:36. De la madrugada por supuesto, afuera estaba oscuro. ¿Por cuánto tiempo estuve durmiendo? ¿Por cuánto tiempo me estuvo viendo el? Llegué hasta una de las neveras, agarré una manzana, la mordí y seguí mi búsqueda. Entré a mi antiguo cuarto y todas estaban ahí. Dormían. Bueno… casi todas. La cama que pertenecía a Rosalie estaba vacía y la que pertenecía a Iris también. ¿Estarían con el Sr. Cullen? Esa idea me llenó de celos. Él era mío. Si, no me importaba lo que dijeran. Era mío por voto propio y por ser el único: ¡yo ganaba! Por un momento me quedé ahí, parada en las cortinas de aquella habitación. ¿Por qué precisamente Rosalie e Iris? ¿Qué estaría pasando? ¿De verdad estarían con Edward? Eso iba a averiguarlo. Así tuviera que recorrer cada rincón de la casa
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PERDON PERDON PERDON PERDON! Lo siento mucho mis chicas hermosas por no haber actualizado antes :C Les juro qe actualizaré el Lunes ya qe mañana Domingo no sé si pueda, MIL PERDONEES!
¿Qé creen qe está haciendo Edward? Y ¿Con quién? ¿Estará con Rose e Iris? ¿Qe creen? ¿Qé opinan sobre el profesor? Es medio muy pervertido ¿No?
Gracias por sus Reviews y Gracias también a los Favorites y los Alerth
Besitos chicas y dejen Reviews (:
