Cuando me dijo que su Rose era diferente en todos los aspectos algo dentro de mí se quebró. La prefería a ella. Sin dudas. El momento que compartimos solo fue especial para mí. No sé si será orgullo, celos o simple rabia pero yo no me iba a arrodillar de amor en frente del Sr. Edward Cullen. Primero… tenía que hacerlo él
*Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la Historia a Adna Montiel.
La esposa (+18)
Capitulo XIII: Esto no lo tenía pensado
Cuando regresé a la realidad ya estaba montada en el avión. Íbamos en primera clase. Si, íbamos. Renata venía conmigo. Todavía no me había explicado nada pero ya tenía la idea de lo que ocurría. Recordé una conversación que una vez tuvimos Edward y yo
Flashback
-¿te gusta tu nuevo cuarto?- preguntó una vez mas con el tono de voz un poco fuerte
-si, es precioso, gracias- dije con toda la sinceridad -Ahora dime de que se trata todo esto- dejó el libro a un lado, se levantó de la cama y se paró frente a mi
-no habían mas camas disponibles, así que mandé a hacer una habitación para ti y le di tu cama a Victoria, espero y no te moleste. Ya tus cosas están aquí. Renata se encargó de eso mientras comíamos- dijo de la más natural
-¿te estas dando cuenta de lo que estas diciendo?- pareció pensarlo sarcásticamente y luego me dijo
-si, no veo algún problema-
-pues yo si, estas loco, cuando las demás se enteren… y Rosalie ¿Qué dirá? ¿Te imaginas lo que puede hacer…?- hacerme, eso era lo que iba a decir, pero el no podía saber los problemas que ella y yo habíamos tenido. Era yo la que no quería problemas. Sabía que si le decía discutiría con ella y yo tendría que cuidarme aun más.
-nadie tiene por qué enterarse, pensaran que ya no vives aquí y listo-
-¿y no comeré, no saldré, pretendes tenerme aquí encerrada como una prisionera?- arrugó la frente
-Si deseas irte yo te dejaré. Te pago el vuelo al país que desees, te compro una casa pequeña y eres libre. No quiero obligarte a estar aquí- dijo melancólicamente y con voz un poco ronca ¿Qué le pasaba a este hombre?
-soy menor de edad, no puedo vivir sola-
-Renata se irá contigo como tu tutora hasta que cumplas la mayoría de edad, te ayudará en todo, podrás estudiar, iras a la universidad, te graduaras, harás una vida normal si así lo deseas y no volverás a saber de mí, ni de esta vida- en eso apareció Renata
-Renata ella se llama Isabella Swan. Prefiere que le digan Bella. Pronto cumplirá los 15 años. Cuando se decida se irán del país. Serás como su tutora. Quiero que la ayudes en todo lo posible en los tres años y medio que vienen, hasta que cumpla los 18. Quiero que la cuides con tu vida, que veles por su seguridad y que te asegures que tenga todo- Renata solo se le quedó mirando a los ojos como diciéndole algo y al rato fue que asintió
-Por supuesto que si Sr.- le dijo a el, después se dirigió a mi y me habló -¿Cuándo salimos Sra. Cullen? ¿Quiere que le haga su maleta?-
Fin del flashback
Eso era lo que ocurría. Ahora mi pregunta era ¿por qué? ¿El profesor le habrá dicho que reprobé? ¿Se habrá enfadado mucho conmigo? Volteé y miré por la ventana hasta la estación, donde todos esperaban y en un vidrio estaba él. Vestía con una franela verde. Un jeans y una chaqueta de cuero. Me vio por unos segundos y después desapareció…. O tal vez solo fue mi imaginación. Limpié las lágrimas que caían por mi rostro y me acomodé bien en el asiento. Sería un viaje largo. Pasé muchas horas preguntándome el cambio de todo esto. Por un lado quería saberlo, por el otro no. No sabía a donde llegaría. No sabía que sería de mi vida de ahora en adelante. Recordé como era estar en casa. Con mamá. Salía cuando yo quería. Íbamos al cine, hacíamos compras, veíamos películas. Pero no sería igual. Porque ahora estaba sola. No iba a haber alguien que me regañara. No iba a haber quien compartiera conmigo. Renata solo estaba para cuidar que no me pasara algo malo. Y para tener un representante legal. Como lo habrán conseguido no lo sé. Si el me compró en su país en cualquier otro país normal eso no existiría. Entonces ¿Cómo podría tener poder legal sobre mí? Ni idea.
Pasaron varias horas. Renata al ver que tenía frío me dio una chaqueta la cual abrigué mucho a mi cuerpo. Miró mis ojos llorones y me sonrió son ternura infundiéndome valor. Yo solo pude devolverle la sonrisa. Fue un viaje cómodo. Comparado con el ultimo que tuve (cuando llegué donde Edward) no quería ni recordarlo. La aeromoza pasó varias veces pero no comí algo en lo absoluto. Lo menos que quería era comer. Creo que dormí un par de horas y cuando me levanté tenía los ojos más hinchados y me dolían. Seguí mirando por la ventana. Mi mente vagaba en la nada. Me sentí como la primera noche en aquella casa. Sin vida. Sin destino. Sin algo por lo que luchar o siquiera sobrevivir. Después de una hora informaron que nos abrocháramos los cinturones. Íbamos a aterrizar. Lo hice sin preguntar. Renata me miró una vez mas y me ofreció unos lentes oscuros para ocultar mis ojos. Los tomé y me los coloqué. Cuando bajamos del avión nos encontramos con el gran Aeropuerto Internacional Toronto Pearson. Así que este era nuestro destino. Aquí se le ocurrió mandarme. A Toronto, Ontario, Canadá.
Renata suspiró al terminar de bajar del avión -linda ciudad ¿no?- inquirió oliendo el aire humedo. Solo la ví con recelo.
-me imagino- murmuré
-te encantará todo-
-no tengo ganas de conocer algo- dije con voz lo suficientemente alta para que me escuchara
-para eso habrá tiempo. Lo prometo- sentenció
-no creo en palabras y mucho menos en promesas. Así que puede ahorrárselas- le respondí lo mas pedante que pude.
-Tranquila Bella, todo se arreglara-
-Para usted y para todo el mundo soy Isabella. Que no se le olvide- repiqué fríamente.
-Ok. Isabella- aceptó
Estábamos a mitad de abril. La temperatura estaba a -15° C después de meses en un país de sol y tierra, el frío y la nieve, era espantoso. Un carro nos esperaba. Subieron nuestras maletas y nos montamos. Nos llevaron al Downtown, Old Toronto (centro del viejo Toronto) entramos en un conjunto residencial llamado Rosedale. Lo supe porque vi el cartel. Mientras íbamos avanzando la mandíbula casi se me cae. Esto era espectacular. Casas enormes y hermosas. Nos detuvimos en una casa no muy grande. De dos plantas. Era de piedras grises y el techo era un azul oscuro. Se veía pequeña en comparación con las demás. Desde la entrada se podía apreciar las escaleras de bienvenida para subir a la casa. Grandes ventanas y la bajada de la entrada al garaje.
-¿de quien es esta casa?- pregunté. Quería saber si viviría con alguien más
-Edward la alquiló por un tiempo- respondió ella –Viviremos aquí, las dos- sacaron las maletas. Yo agarré una y la subí. No sabía si habían metido mi ropa. La noche anterior no había dormido en mi cuarto. –Gracias Ben, puedes guardar el carro y descansar- le dijo al conductor –ayúdame a subir las maletas Isabella- lo dijo mas como una exigencia que como un favor. Aún así ayudé. Me dio señas para que dejara la maleta en el suelo a penas entramos. En ese momento pude apreciar la vista. Hacia el lado izquierdo nos recibía una hermosa sala. Sus muebles eran elegantes, de un color crema, casi blancos. Las paredes eran de un color verde agua, claro. Solo el rastro. En una esquina había varios bambúes y un televisor simulaba la llama de una chimenea. Agradable. Relajante. Pude apreciar que en ese lado también hay una puerta hacia fuera de la casa. No la había visto desde afuera. Nos fuimos por un pasillo. Hacia el interior de la casa. Se paró frente a una puerta y me dijo:
-Aquí dormirá Ben. Será el chofer. Lo que necesites avisa y él sale a comprarlo o te lleva. Alguna emergencia o algo- abrió la puerta y dejó ver un cuarto sencillo pero muy lindo. La cama era color caoba y los adornos eran verdes. Del lado izquierdo tenía como una estatua parecida al oscar. Había una alfombra. El cuarto estaba iluminado y tenía una ventana hacía algún lugar de la parte trasera de la casa. Cerró la puerta y seguimos por otro pasillo.
-Esta es la cocina- anunció. Espectacular. Solo eso podía pensar. Luego fuimos al comedor –este es un comedor informal. Para el diario- dijo como si por cada fecha feriada existiera otro. También era agradable. Inspiraba paz y tranquilidad. Tenía ese mismo toque de bambúes. Era blanco con caoba.
-Detrás de las puertas- señaló unas puertas –hay otro comedor que es para las ocasiones especiales. Cuando quieras te asomas para que lo veas- en ese momento no lo hice. Ya tendría tiempo. La seguí. –Este es el baño de visita de la planta baja- lo abrió y se mostró un pequeño espacio bien decorado. –Arriba hay otro- Arrastramos las maletas hasta una puerta. La abrió y metió una -Ésta es mi habitación. Cuando necesites algo aquí estoy disponible- subimos me mostró el baño de invitados de arriba, un cuarto de relajación y una sala de estar. Me abrió la puerta de una habitación.
-esta es la tuya- me dijo dándome la vista a un lindo cuarto. Lo primero que pude observar es que había libros en unas repisas encima de la cama. Como otras partes de la casa estaba sencillo. Había un pequeño escritorio con una computadora portátil. Varias gavetas para guardar la ropa. Dejé la maleta y bajamos. Me mostró las escaleras hacia el patio trasero. Allí abajo estaba el carro. Había una decoración pequeña de muebles y una mesita la cual me intrigó ya que estaba al aire libre
-cuando nieva se baja una panorámica de vidrio- me explicó Renata yo solo asentí. Volvimos a subir a la cocina y tomamos un poco de jugo. Ella se puso a hacer la comida y yo me retiré a mi cuarto. Antes de entrar me percaté de un pasillo por el cual no habíamos pasado. Entré y me encontré con varias puertas. Eran cuartos. Solo estaban decorados. No parecía que convivía alguien. Por Dios Bella la casa es alquilada. Seguro son cuartos de visitas. Jah! Yo no tendría ninguna. Tal vez por esa razón Renata no me los mostró.
Abrí mi maleta y encontré varias prendas que había visto en el closet de la antigua casa, todo estaba nuevo. Lo saqué y empecé a doblar. Cuando abrí el closet vertical estaba lleno de ropa de invierno. Y debajo había botas de diferentes modelos. Empecé sacando algunas prendas para verlas, todas tenían la etiqueta y eran de mi talla. Abrí el otro y había ropa de verano. Diferentes sandalias, muy lindas. Me fui a las gavetas que estaban debajo de la cama y tenían ropa casual. Solo una de ellas estaba desocupada, ahí metí lo que me mandó. Me lancé en la cama. Recordándolo. ¿Qué sería de mi vida ahora? ¿Qué quería él para mi? En ese momento recordé su boca y sus ojos. Ese verde tan espectacular. Abrí mis ojos lentamente y miré alrededor. Todos los detalles de la habitación eran verdes. Ese era el color de casi todos los rincones de la casa ¿ahora como podría olvidarlo? ¿Pero… Realmente quería olvidarlo? No Bella, no te engañes. Jamás podrías olvidarlo, ni aunque quisieras. Me dije. Que cambio tan grande. Una vez más, esto no lo tenía pensado. Comimos los tres en silencio. Lavé los platos (Renata me mandó) y luego fui a mi habitación ¿Dónde más podría ir?
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Hola mis nenas hermosas (:
¿Cómo están? Pss… espero qe no muy enojadas conmigo :S ¿RAZÓN POR LA QUE NO HABÍA ACTUALIZADO? Pues fue porque la verdadera autora de la historia no me mandaba caps desde el 25 de JULIO, sii… mucho tiempo, durante la semana por fin me pude comunicar con ella y me prometió que durante esta semana me enviaría cap así que por eso no había actualizado porque no quería estar TAAN "cerca" de ella con respecto con los caps (:
Les prometo que actualizaré el Miércoles (:
Besos
