Cuando me dijo que su Rose era diferente en todos los aspectos algo dentro de mí se quebró. La prefería a ella. Sin dudas. El momento que compartimos solo fue especial para mí. No sé si será orgullo, celos o simple rabia pero yo no me iba a arrodillar de amor en frente del Sr. Edward Cullen. Primero… tenía que hacerlo él

*Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la Historia a Adna Montiel.

La esposa cap. EL ENOJO DE EDWARD

-Buenas noches- Saludó Alec y le tendió la mano -sé que nos hemos visto en varias ocasiones pero quiero presentarme formalmente. Soy Alec Vulturi.-

-Sé quién eres- respondió Edward con odio en la mirada y sin corresponderle el saludo de manos -¿Qué piensas que soy? ¿El padre de Bella? ¿Por qué tienes que hablarme de esa manera? Yo no necesito que te presentes formalmente. A mí no me interesa lo que quieras-

-Edward- le dije y puse los ojos como plato. ¿Qué le ocurría? ¿Dónde estaban los modales? Él me vio por un instante y luego suspiró y bajó la cabeza.

-Disculpa- le dijo Edward y le tendió la mano, Alec le correspondió –Soy Edward Cullen. Pasa, estás en tu casa. ¿Tomas café?- hizo un ademán con las manos para que entráramos.

-Solo vengo a dejar a Isabella. Ya tengo que irme. Con permiso- dijo Alec. –Buenas noche Isabella- se despidió con la mano me guiñó un ojo y se fue. Tranqué la puerta y me enfrenté al enojo de Edward

-¿puedes explicarme que fue todo eso?- le dije

-¿Qué cosa?- se hizo el inocente

-¿Cómo que… que cosa? ¿No te das cuenta lo que acabas de hacer? Actuaste como… Uff… Yo mejor voy a bañarme- dije molesta

-Tú no vas a ningún lado Isabella. Ven aquí- gritó mientras yo subía por las escaleras. No le hice caso y me metí a duchar. Cuando salí del baño en paño, él estaba encima de la cama. Y entre sus manos tenía el portarretrato con la foto de él y su familia –Tiempo sin ver esta foto- dijo aún mirándola. –Fue en unas vacaciones. Todavía solíamos viajar juntos-

-¿por qué ya no lo hacen?- pregunté sentándome en la cama, aun mojada.

-mis padres están molestos conmigo. Por más que intento arreglar lo de Dubái ellos siguen molestos-

-¿Arreglar?-

-Te dije que ellos no están de acuerdo con lo que yo hago allá. Bueno… todo este tiempo he estado arreglando eso. He buscado sitios donde ubicar a cada una de las mujeres, les he dado trabajo y algo de capital para que puedan empezar una vida. A todas las he sacado del país. No me gustaría dejarlas ahí. En la casa todavía quedan cinco. Las demás ya tienen una vida, pero mis padres aún están resentidos. Alice me apoya y eso hace que también la paguen con ella-

-Precisamente de Alice quiero hablar-

-ya me contó lo que ocurrió-

-¿Todo?- me alarmé. No me gustaría que el supiera que me besé con su hermana

-sí, bueno, me dijo que se había acercado a ti, que eran amigas pero no sabías que era mi hermana. Y cuando te diste cuenta te molestaste y ahora no quieres hablarle-

-no es que no quiera hablarle. Es que… No tuvo por qué hacer eso de esa manera-

-solo quería estar cerca de ti. Te cuidaba-

-¿y acaso Renata no sabía que yo estaba con Alice? Me decía cosas horribles-

-Ya hablé con ella. No volverá a ocurrir- me miró y sonrió. Pero sus ojos estaban oscuros

-¿qué pasa?- pregunté acercándome a él

-¿te gusta?-

-¿quien?-

-Alec-

-Por Dios Edward es solo un amigo-

-Pues él te ve como algo más-

-Por favor Edward no me digas que estas celoso-

-Vámonos-

-¿qué?-

-regálame unos días-

-Hoy a penas es lunes. Estoy en clases-

-eso se arregla. Un justificativo medico y ya.-

-Está bien- dije con ilusión de pasar días a solas con él. Lo extrañaba demasiado.

-vístete. Nos vamos-

-¿ahorita?-

-sí. ¿Qué tiene?- dijo saliendo del cuarto sin darme oportunidad para hablar.

Me coloqué una ropa deportiva, un mono fucsia, una camisa blanca de tiras y encima un suéter, conjunto del mono y me calcé mis Adidas blancos ya que no sabía para donde íbamos. Me amarré de nuevo una cola de caballo alta. Fui al closet a agarrar mi maleta pero no estaba. Salí del cuarto y Edward está ahí esperándome.

-¿nos vamos?- inquirió

-¿no llevaré ropa? No encuentro mi maleta-

-ya está lista. Tráete a Holly- agarré a Holly y bajé las escaleras. Él esperaba dentro del carro que manejaba Ben. Abrí la puerta del copiloto y me senté. Holly se fue para el asiento de atrás y se acostó ahí. Me coloqué el cinturón y él arrancó.

-cuando vuelvas todo será diferente- murmuró pero no quise preguntar. Estuvimos un buen tiempo en el carro. Al parecer íbamos al centro de la ciudad. No dije algo en lo absoluto. En el camino debí haberme quedado dormida porque Edward me despertó y el carro ya no estaba en movimiento. Cuando pude ver bien estamos en el Puerto de Toronto. Edward tenía a Holly en sus brazos y me tendía una de sus manos para que bajara del auto. Me quité el cinturón, le tomé la mano y bajé del carro. Le dio las llaves a un señor que había ahí, me abrazó pegándome a su cuerpo y susurró en mi oreja

-Ya las maletas están adentro- besó mi frente y nos dirigimos a un yate que nos estaba esperando. Era enorme. Por un momento me sorprendí pero después recordé "es Edward" he hice como si estuviera acostumbrada a todo esto. No miré mucho hacia los lados. Realmente tenía sueño. Había sido un día largo.

-quiero dormir- le susurré

-está bien, ya vamos a eso- entramos y habían varias personas moviéndose alrededor. No les presté atención y él tampoco. Caminamos un poco introduciéndonos más, abrió una puerta, me llevó hasta la cama y caí rendida. Sentí un calor a mi lado y supe que él estaba ocupando su espacio. Junto a mí. Dormí feliz y plácidamente. No sé a qué hora exactamente me levanté. Esto era extraño. Volvía a estar a su disposición sin tener control absoluto de mi vida. Me levanté de la cama y observé la habitación. No era grande. Solo tenía un pequeño vidrio (tipo ventana) por donde no entraba aire, frente a la cama y lo cubría una cortina de persianas. Empecé a respirar agitadamente. Sentía que me faltaba el aire. Todo empezó a darme vueltas, escuché a Holly ladrar a lo lejos y unas manos que me sostuvieron luego… todo se volvió negro.

Poco a poco la conciencia me fue volviendo. Sentí aire fresco en mi cara. Olía a mar. Delicioso olor a mar. Abrí mis ojos y me maravillé. Estaba acostada en una cama blanca fuera del yate. Había muchas almohadas por lo que me sentía muy cómoda. Holly estaba acostada a mi lado. Podía ver la mar. Era inmenso. Una vista espectacular. Cerré los ojos y respiré profundo disfrutando del momento

-como que te gusta ¿no?- inquirió él desde atrás. Tuve que pararme para poder verlo

-¿Qué haces ahí?- pregunté

-esperando que te despertaras. Es increíble las cosas que no sé acerca de ti. Esto es lo que no se puede conocer a través de cartas, fotos y conversaciones- dijo y luego suspiró

-¿cartas, fotos y conversaciones?- repetí

-Sí. Alice me mandaba fotos tuyas. Hablábamos de ti por teléfono. Me mantenía al tanto de todo: Como te iba, como te sentías, lo que te gustaba. Renata por su parte me mandaba cartas. Supongo que es un poco mas su estilo- admitió

-Ósea que Alice… ¿me vendía? ¿Me hacía creer que era mi amiga y luego iba a ti con información?- pregunté molesta. Se sentó a mi lado y colocó una de sus palmas en mi mejilla

-Mi hermana te adora Bella. Discúlpanos por comportarnos de este modo. Ahorita lo pienso y no parece el comportamiento de una persona de mi edad. De verdad lo siento-

-¿y Alice qué?-

-Ella solo hizo lo que yo le pedí. Te cuidó, te distrajo, te abrió puertas para que conocieras personas. No es su culpa. Solo quería ayudarnos. No te enojes con ella. De verdad te aprecia-

-Bien- dije en un murmullo sus orbes verdes brillaban. Los tenía muy cerca de mí. Podía oler su aroma. Podía sentir su respiración

-Volvemos con lo que no se aprende con la distancia- dijo alejándose un poco pero acomodándose en la cama –No sabía que eras claustrofóbica-

-Sí. Cuando era pequeña quise saber si realmente las plantas nos daban oxigeno así que agarré una maceta con una flor y me metí bajo una ponchera. Cuando la bajé me di cuenta que el piso estaba mojado así que me arrimé, tópese y algo cayó encima de la ponchera. Cuando fui a quitármela a ver qué sucedía no podía con el peso, esperaba que la flor me diera oxigeno pero cada vez necesitaba más. Me desesperé y empecé a darle puños a la ponchera. Mi mamá me encontró cuando casi me desmayo. Desde esa vez me da miedo estar en un lugar pequeño sin ventilación. Después mi madre me explicó como los árboles nos proporcionan oxigeno y todo ese tema- lo vi y su mirada era tierna

-entiendo. Puedo ver que también te gusta el mar-

-la mar- le corregí –Dentro tiene vida. Es "la mar". Es muy relajante. Me encanta. Puede ser tranquila, puede estar molesta. Puede devolver el daño que le hemos hecho. Es impresionante todo lo que puede hacer. Da vida así como también puede quitarla-

-Comprendo tu punto. "La mar"- se corrigió

-¿Qué más te gusta? Cuéntame de ti-

-como dijiste: hay cosas q simplemente no pueden contarse. Te invito a que te quedes en mi vida y me conozcas en persona y por experiencias- me miró y algo en sus ojos cambió.

-Acepto- respondió con esa sonrisa que me paraba el corazón

Chan chan chan! Hola chics ¿Cómo están? Sí lo sé, he desaparecido pero ya saben qe las actualizaciones no dependen de mí, saben que no soy la autora y no puedo andar tomándome historias que no son mías C:

Bueno solo les estoy dejando el cap, espero qe lo disfruten y besitos lindas C: 3