Cuando me dijo que su Rose era diferente en todos los aspectos algo dentro de mí se quebró. La prefería a ella. Sin dudas. El momento que compartimos solo fue especial para mí. No sé si será orgullo, celos o simple rabia pero yo no me iba a arrodillar de amor en frente del Sr. Edward Cullen. Primero… tenía que hacerlo él

*Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la Historia a Adna Montiel.

La esposa cap. DE NUEVO EN MI VIDA

Edward y yo comíamos viendo la mar. Buceábamos. Nadamos con delfines. Veíamos películas, jugábamos ajedrez. Yo me creía buena hasta que descubrí que él sí que lo es. Me contó cosas de su infancia, de Alice, de sus padres, su Tía Renata. Me explicó que ella era la única que siempre lo había apoyado en todo (a parte de Alice) lo apoyaba sin pensarlo y él sentía gran agradecimiento y respeto. Eso lo acepté pero de ahí a que ella sintiera amor… no entendía. ¿Será que el todavía no se había dado cuenta que ella lo amaba?

-Bella- escuché a lo lejos y una caricia fue la que me trajo a la realidad. Edward me estaba llamando- ¿Qué pasó contigo preciosa? –Dijo con ternura- ¿en qué mundo estaba esa cabecita?- negué para que no le diera importancia al asunto –te estaba preguntando cuando querías regresar- ya teníamos una semana por aquí. En medio del mar. Moviéndonos para el sur y para el norte.

-La verdad no tengo ganas de que se acaben estos días. Pero tengo compromisos que cumplir-

-Por supuesto, tienes toda la razón- por un momento me quedé pensando. Era maravilloso poder pasar los días con Edward. Dormir y despertar a su lado. Como la única mujer de su vida. Como si ese fuera mi verdadero lugar. Como si fuera mi hogar. Mi fuente de poder. Mi todo. Al llegar no sabía si las cosas cambiarían. Si se iría de nuevo o lo que sucederá. El prometió que cuando llegara todo sería diferente. Pero… ¿esa diferencia era buena para mí o para él?

-quiero quedarme un día mas- el asintió

-Si el yate empieza ahorita a moverse llegaremos en varias horas. Estamos lejos. Podemos quedarnos en una isla cercana hasta que decidas regresar-

-me parece perfecto- dije sonriendo. Sus ojos brillaron y le dio la orden al marinero para que moviera el yate. Nos pusimos en camino y la noche empezó a caer sobre nosotros. La brisa era fría. El chef nos trajo unos postres y champaña. No sé qué celebrábamos pero para mí era perfecto.

-¿tiene ron blanco?- le pregunté antes de que abandonara el lugar

-Por supuesto señorita-

-tráigame la botella por favor-

-enseguida- dijo con un asentimiento y se retiró en busca de lo que pedí.

-Bella- me llamó Edward

-¿que?-

-¿Ron blanco?- inquirió con una nota de incredibilidad

-si. A mí me gusta- dije como si nada

-eres menor de edad- me recordó

-Alice me lo daba en el club. Es culpa de tu hermana-

-claro, supongo que debí saberlo. Quería champaña para celebrar pero veo que tú celebras con otra cosa-

-¿y qué vamos a celebrar?- le pregunté sentándome en sus piernas. Primero miró mis ojos, luego mis labios, mi cuello y mis senos. Solo traía el traje de baño puesto y un mini pareo blanco. Sentí como tragó en seco y desvió la vista. Agarré su cara y la puse en la misma sintonía que la mía. Lo miré a los ojos y acorté la distancia entre nuestros labios y lo besé. Fue un beso rico, lento, tierno pero luego él perdió el control y me estrechó más a su cuerpo. Una de sus manos agarró mi cintura y me pegó a la suya. Su otra mano agarró mi cuello. Al sentir la pasión de Edward mi cuerpo revivió y respondió a todos los estímulos. Pasé mi otra pierna por el otro lado hasta quedar sentada encima de él. Puse mi entrada (aun con el traje de baño) encima de su ya despierto miembro me senté derecha de modo que mis nalgas y mis senos sobresalieran y aprisione su cabeza entre mis brazos. Lo besó con todo el deseo que tenía acumulado por él. Un carraspeo se hizo oír de repente

-Puede dejar la botella ahí. No se preocupe- le dije como pude y seguí besando a Edward. Pero mucho duró mi fantasía porque antes de que el chef terminara de traspasar la puerta para retirarse yo ya estaba sentada en la cama y Edward buscaba la botella. ¿Cómo lo hizo tan rápido?

-¿y bien?- preguntó con la botella en la mano.

-Haremos un juego que suelo hacer con Alice- dije parándome, dirigiéndome hacia él y agarrando la botella. –se llama: solo la verdad. Nos haremos preguntas y quien responda con una mentira tendrá que tomarse un trago. Pues el que quiera ganar tendrá que decir SOLO LA VERDAD. Para que quede sobrio- sonrió

-bien. ¿De cuánto es el trago?-

-me da fastidio pedir esos vasos así que lo haremos directo de la botella.- le informé –pero aquí es como muy publico ¿no? (estábamos en la cama de afuera)- así que lo arrastré hasta mi habitación (una diferente a la primera. Ahí si había un gran ventanal)

Llegamos al cuarto, nos tiramos en la cama y yo no perdí el tiempo para comenzar.

-¿con cuantas mujeres has estado?- le dije

-muchísimas- respondió con una sonrisa –te tienes que tomar un trago-

-¿por qué?- inquirí

-porque dije la verdad-

-pero yo no he mentido-

-si lo hiciste. Este juego se lo enseñé yo a ALICE. Así que tomate tu trago- Rayos. Me había descubierto. Cuando la persona decía la verdad la otra tenía que tomarse un trago por elegir una pregunta que lo hizo ganar (al contrincante) y esa parte del juego yo inocentemente la omití. Agarré la botella paré la respiración y me tomé un traguito haciendo un además de haberme tomado un gran trago. Tragué y el líquido empezó a quemar mi garganta. Era ron puro. Extrañaba esa sensación

-Pero eso es trampa. No dije en qué sentido- le reclamé

-pues…. Yo he estado con muchas mujeres: en un mismo lugar, en mi casa cuando esta la familia completa. En el banco cuando hay más personal femenino. En el club de mi hermana, siempre esta full. Si, definitivamente he estado con muchas mujeres-

-eso no se vale. Eres un tramposo. No me refería a eso-

-entonces para la próxima has mejor tus preguntas bellita- me contestó sarcásticamente.

-¿te gusta Alec?- preguntó. Quise dejarlo con la duda así que agarré nuevamente la botella sin contestar respuesta alguna y tomé un trago dando a entender que era mi penitencia. Edward 0- Bella 2

-¿besaste a alguien en mi ausencia?- volvió a preguntar ya que cuando uno no respondía el contrincante podía volver a atacar

-si- contesté de inmediato. El volvió a tomar su trago.

-¿me extrañaste?-

-con mi vida- respondió. Me tomé el mío

-¿con cuantas mujeres has tenido sexo?-

-te sorprendería la respuesta- dijo

-esa no es la respuesta a la pregunta tomate tu trago- agarró la botella con una sonrisa y luego me sonrió cuando su sonrisa torcida apareció en su cara me di cuenta que esa era precisamente la respuesta que él quería dar. Para no contestar con la verdad y para no revelarme esa información. Para mi mala suerte: no se podía repetir las preguntas.

-¿me pedirás que sea tu esposa?- le pregunté. El se tomó su trago, para no responder pero en sus ojos había un brillo nada normal.

-¿te gustaría?- preguntó

-lo espero con ansias- volvió a tomar dos tragos ya que él no podía preguntar.

Así estuvimos un rato yo preguntaba y él se dedicaba a tomar. No quería responderme. El juego estaba saliendo exactamente como yo lo quería. Él tenía tragos de más y yo estaba en perfectas condiciones para conseguir lo que quería. Le quité la botella y la coloqué encima de una mesita que había en una pequeña salita enfrente de la cama. Me acosté y empecé a besarlo. Rápidamente todo subió de temperatura muy rápido. Su miembro empezó a tomar volumen y mi centro se mojo por completo. Al fin me haría suya. Seguimos besándonos y pude quitarle la camisa. Punto a mi favor. Al rato me quite el delgado vestido blando que tenía y quedé solo en traje de baño. Le di besos en su pecho y bajé hasta su bermuda. Empecé a desabrocharlo…

-¿Qué crees que haces?- me pregunto Edward sosteniéndome las muñecas e interrumpiendo mi tarea

-¿es obvio no?- inquirí con la sangre en la cabeza ¿será que jamás me haría suya?

-ni lo sueñes Isabella. No en este estado- dijo firmemente –estás loca- murmuro al final

-¿en qué estado?-

-no estamos en nuestros 5 sentidos-

-Yo sí. Y tú también, sino no me estuvieses halando de esto. Sabes perfectamente todo. Estas consiente- en un ágil movimiento me subió a su lado.

-mírame bien- me dijo abriendo los ojos –te lo puedo ofrecer de una mejor manera-

-¿Cuándo?-

-cuando tú quieras, pero así no- me dijo

-bien, mañana en lo que te levantes quiero que me hagas tu mujer- me abrazó y besó mi frente

-Duerme Bellita hermosa- y entre sus calientes brazos me quedé completamente dormida. Y mi sueño empezó ahí, donde él me había detenido

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Holaa chicas C: la verdad estoy algo sentida con ustedes ¿Qué pasó? En el cap anterior solo escribieron 4 o 5 reviews :C Sé que no actualizo seguido pero ustedes saben que no depende de mi, quería recordarles que por más que tarde en actualizar NO DEJARE LA HISTORIA! ¿Ok?

El próximo cap lo subiré entre 8 a 10 días C: ya que adna, me dejó un solo cap mas y no me enviara más hasta enero.

Espero que comprenda, las quiero mucho y por favor DEJEN REVIEWS si tienen alguna duda se las contestaré con gusto, si quieren insultarme por tardar, por esta vez lo aceptare C:

Besos hermosas!

Otra cosa, alguna me puede recomendar historias? Me quede sin nada que leer, me gustan las que son de muuucho drama y espero que me hagan llorar xdd

Byee!