Cuando me dijo que su Rose era diferente en todos los aspectos algo dentro de mí se quebró. La prefería a ella. Sin dudas. El momento que compartimos solo fue especial para mí. No sé si será orgullo, celos o simple rabia pero yo no me iba a arrodillar de amor en frente del Sr. Edward Cullen. Primero… tenía que hacerlo él

*Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la Historia a Adna Montiel.

La esposa cap.Intrusa en mi Casa

-cállate Edward-

-¿y ahora que hice?-

-me estás haciendo sentir como una estúpida. Se supone que debería ser yo la que se levante temprano para hacerte el desayuno, la que termine de acomodar el nudo de tu corbata, no somos novios, no soy tu esposa, ¿Cuándo va….?-

-CALLATE TU ISABELLA- me gritó, volteé a verlo sorprendida -¿acaso tu no ves lo que significas para mí?- preguntó molesto –con solo respirar yo me conformo. A mí no me importa hacerte de comer. El nudo de mi corbata siempre me lo he hecho solo. ¿Qué estupideces dices?- me guindé a llorar. Al principio él pensó que era un juego pero con los segundos se dio cuenta que no. Para ese entonces ya estábamos frente al instituto. Se estacionó e hizo el intento de abrazarme

-no me toques Edward- le dije con rabia

-Perdóname mi amor-

-Olvídalo- le dije –hoy no tengo ganas de estudiar. Llévame a la casa, por favor-

-Has perdido días de clase. Creo que deberías bajarte y estudiar-

-¿ACASO NO VES COMO ESTOY?- le grité y levanté mi cara bañada en lágrimas –no puedo salir así- agarró el volante de nuevo y se puso camino a la casa. Cuando llegamos se estacionó al frente.

-¿quieres acompañarme al trabajo?- me preguntó con una sonrisa. Le puse malos ojos y me salí del auto. Después de haberme gritado, de haberme hecho sentir mal y casi obligarme a ir a clases ¿Cómo me va a preguntar que si lo quiero acompañar? Pff estaba loco. Saqué mis llaves y entré a la casa. Holly al oír el ruido salió inmediatamente corriendo a mi lugar. Le había prestado poca atención más temprano. La acaricié fui a mi cuarto (señal de que quería estar sola) con ella en brazos y me tumbé en la cama a llorar. Después de un rato caí profundamente rendida. Me levanté y bajé. La casa estaba en total silencio. Era extraño esto. Holly se quedó acostada en su cama. Dejé la puerta abierta por si quería salir después. Bajé, agarré mi bolso de donde lo había tirado y saqué mi celular. Pasaban de las 3 de la tarde. Edward no había llamado ni escrito. Y al parecer no había ni venido. Suspiré y me puse a hacer uno de los mejores platos que sabía hacer. A las 5:30 pm la puerta de la entrada se abrió. Sonreí y salí a la sala a recibirlo. La rabia ya se me había pasado. Pero al entrar en la sala vi que no estaba solo. Unos rizos rojizos se asomaron tras de él. Su blanca piel se veía más iluminada. Sus hermosos labios estaban levemente sonrojados.

-Victoria- susurré ¿Qué hacía ella aquí?

-Hola Isabella- me saludó Edward ¿Isabella? ¿De cuándo acá…? ¿Estaría molesto todavía? Solo me limité a mirarlo. Algo no estaba bien -¿recuerdas a Victoria?- me preguntó

-Por supuesto-

-Bueno, se quedará unos días aquí-

-¿por qué?- pregunté fría y con voz alta y clara, para que ella supiera que por mi parte no era bienvenida aquí

-Vive en este país. El contrato del alquiler que le proporcioné se venció y necesita un lugar donde vivir. Mientras tanto se quedará con nosotros-

-¿no puedes simplemente darle dinero y que se quede en un hotel mientras consigue un lugar?-

-¿te gustaría que te hiciera eso a ti?- inquirió. Lo vi sin expresión alguna en los ojos y me volteé. Fui a la cocina y me serví mi plato. De nada valía todo esto. Pero tampoco iba a dejar de comer por ella. Cuando estaba casi terminando ellos entraron a la cocina riendo.

-¿Qué has hecho de delicioso?- me preguntó Edward con voz dulce mientras se acercaba a mí y estiraba sus brazos para abrazarme. Fui a la dirección contraria, dejé el plato en la mesa y salí del lugar. Era lamentable que no supiera manejar porque habría agarrado el carro y habría salido volando de aquí. Volví a meterme en mi cuarto y me duché. Mientras peinaba mi cabello se me ocurrió una gran idea. Agarré mi teléfono y lo llamé

-Hola Bella ¿como estas? Pensé que no me llamarías jamás-

-Hola Alec. No estaba en la ciudad. Yo estoy bien ¿y tú?-

-Pues… ahora… muy alegre, la verdad-

-¿Qué haces?-

-Manejando a mí casa. Acabo de salir de trabajar-

-¿podrías venir a buscarme?-

-¿en tu casa?- inquirió

-si-

-¿y Cullen no está?-

-si, aquí está-

-¿y no se molesta?-

-no sé. Ese no es mi problema- le dije. Escuché unas risitas por lo bajos y luego dijo

-Ya voy preciosa. Te llamo a lo que esté afuera-

-Te espero. No tardes- y colgué. Me vestí, amarré mi cabello y puse dos gotas de perfume en mi cuello. Quería sentirme natural. Cuando terminé me despedí de Holly y bajé

-Hay un carro afuera- escuché que dijo Victoria

-¿Cómo es?- gritó Edward de alguna parte. No les hice caso, salí y me monté. Imagino que Victoria ya debió haberle dicho

-Hola Isabella. ¿Qué tal tu día?-

-agotador- hice una mueca el rió

-¿Qué quieres hacer?-

-me gustaría ir al cine- le dije ilusionada

-por supuesto ¿Qué te gustaría ver?- dijo poniéndose en marcha para el lugar

-la verdad no se qué películas hay en cartelera- le dije con sinceridad. Volteó y puso una laptop en mis piernas.

-puedes buscar, si quieres-

Me metí en la página, vi unas cuantas y elegí una de comedia.

-¿te gusta la comedia?- le pregunté

-claro ¿a quién no?- dijo sonriéndome. Si mi corazón no le perteneciera a Edward, Alec sería un buen candidato.

-bien. Veremos esta- le dije enseñándole la pantalla. -El punto es que la próxima función comienza dentro de una hora y media-

-No hay problema. Podemos ver que hacemos. Asegurémonos primero de comprar los boletos- llegamos al centro comercial y compramos las entrada. Caminamos por ahí hablando de cosas triviales cuando nos topamos con un lugar de juegos. Lo vi a los ojos y los suyos se iluminaron.

Entramos y jugamos en casi todas las maquinas. Tenía tiempo que no me reía tanto. 10 minutos antes de la película nos acercamos al cine, compramos palomitas de maíz, chocolate para él, tequeños para mí y una ración de nachos para los dos. Entramos y disfrutamos de la película. Él estuvo muy entretenido. En ningún momento intentó propasarse o algo parecido. Salimos, fui al baño y luego caminamos un poco más el centro comercial. Fuimos al estacionamiento, entramos en el auto y se puso en marcha para mi casa. Prendió el estéreo y empezó a tatarear la canción como un niño de cinco años mientras se movía de un lado para el otro. Al principio me reí pero luego me uní a él. Era muy agradable pasar tiempo a su lado. Al pasar varias canciones le bajé el volumen y me le quedé mirando. Sin dudas sería un buen candidato.

-Alec- lo llamé

-dime- volteó y luego volvió a poner la vista en la carretera

-¿Cuántos años tienes?- le pregunté él volteó a verme con una incógnita en su rostro pero pude oír el clic que hizo su cabeza cuando pensó en Edward

-¿por qué ese repentino interés por mi?- preguntó con una sonrisa

-Pues… Somos amigos y no se casi nada de ti-

-Tengo 23 años- dijo. Me quedé pensando. –Te debo llevar más de cinco años-

-ocho, me llevas ocho-

-no es mucho- mintió él. –mi padre le lleva 10 a mi madre- me impresionó

-¿en que trabajas?-

-soy asesor de préstamos. Trabajo en una oficina. Busco clientes que necesitan préstamos, les hago una evaluación económica selectiva, si lo aprueban se le da el préstamo y a mí me corresponde un cierto porcentaje dependiendo de la cantidad que el cliente pida de préstamo-

-Uhmm… interesante-

-al principio es un poco extraño ya que se tiene que ser amable con todo el mundo y estar siempre de buen humor pero cuando le agarras el ritmo todo va bien- me sonrió

-¿y dónde vives?-

-Cerca del parque. No es tan lejos de tu casa. Si quieres algún día puedo llevarte-

-¿y vives solo?-

-No. Soy hijo único y vivo con mis padres. Una vez me fui de casa pero me sentí culpable por abandonarlos así que volví. Solo estamos los tres-

-¿y no tienes novia, prometida, o algo así?-

-¿crees que me atrevería a salir contigo si tuviera a alguien esperándome en casa?-

-uno nunca sabe. Las posibilidades existen- le dije

-claro- asintió sonriendo. Paró frente a mi casa y se bajó del auto. Me abrió la puerta y me dejó frente a la puerta de la casa

-gracias- le dije con verdadero agradecimiento

-gracias a ti por incluirme en tu vida. Buenas noches Isabella-

-Buenas noches Alec- me dio un beso en la frente y se fue.

Pensé que Edward estaría sentado en la sala esperando a que traspasara las puertas para regañarme pero no. Todo estaba en silencio y las luces estaban apagadas. Me quité los zapatos para no hacer ruido subí a mi habitación. Pero una duda entro en mi cuerpo y seguí hasta la habitación que compartía con Edward. Abrí la puerta con cuidado y ahí estaba él. Acostado boca abajo. Se veía hermoso. Entré y me le acerqué. Su frente estaba arrugada y tenía mi almohada abrazada. Deslicé uno de mis dedos por su frente y la relajó al instante.

-Bella- murmuró. Al principio me tensé pero después vi que seguía dormido.

-Ya llegué- le dije al oído y le besé la cabeza. Volteé a ver la puerta, Holly estaba en el otro cuarto "está durmiendo, quédate con él" me dijo una vocecita en mi cabeza. Me bañé rápido, me sequé y me metí en la cama completamente desnuda. Le quité mi almohada y me acosté. Instintivamente él me abrazó y metió su cabeza en mi cuello. Aspiró mi aroma y suspiró.

-llegaste- murmuró entre dormido –te esperaba- y volvió a caer rendido. Después de él, caí yo.

Me levanté y él ya no estaba en la cama. Volví a ducharme y me fui en paño para mi otra habitación. Holly estaba tendida en su cama. Era raro, normalmente se levantaba a esa hora

-Holly- la llamé mientras me vestía -Hooollyyy- repetí ya que no despertaba. Terminé de arreglarme y me acerqué a ella. No se movía y cuando la toqué estaba tiesa.

¿Qué? ¿Tiesa? Ya va… ¿tiesa? Eso solo pasaba cuando…. No podía ser. Esto no era verdad. Me alejé por miedo

-EEEDWAAARD- grité lo más fuerte que pude. Me arrinconé en la cama y mis lágrimas empezaron a salir. Él entró corriendo, abrió la puerta y me vio. Se acercó a mí corriendo y me tomó en sus brazos.

-¿Qué pasa Bella? mírame- decía nervioso

-Holly- fue lo único que pude pronunciar. Me entendió se paró y fue a verla. La tocó pero el animal no se movió.

-está muerta- susurró.

-¿Qué fue lo que pasó Eddy?- dijo Victoria entrando

-FUISTE TÚ- le grité y me le lancé encima –FUISTE TU. ERES UNA DESGRACIADA. ERA UN ANIMAL. NO TE HIZO NADA- decía mientras intentaba quitarle todos los cabellos de su cabeza pero Edward me sostenía

-¿de qué hablas Isabella?-

-TU SABES DE QUE HABLO RIDICULA. MATASTE A MI MASCOTA- le seguía gritando con lágrimas en los ojos. Edward la miró con interrogación

-Yo no fui Eddy- le dijo la muy perra

-Creo que esto tiene una explicación- dijo Edward sin apoyar a ninguna de las dos

-LA UNICA EXPLICACION ES QUE ELLA LA MATÓ- grité

-sería incapaz Eddy. Es un animal. ¿En qué cabeza cabe?-

-Isabella creo que no estás siendo racional- dijo Edward. Lo miré con furia. Agarré mi bolso y salí

-No quiero ver eso cuando llegue- le dije a Edward pasándole por un lado. Salí de la casa y empecé a caminar sin sentido alguno. Llorando por todo el trayecto. De un momento a otro me sentí cansada y me senté. En eso apareció el carro de Alice y ella bajó. Corrí a abrazarla y me derrumbé de nuevo en sus brazos. Fuimos a su casa y dormí un poco. Cuando me levanté me bañé, Alice me prestó ropa y comimos algo.

-debes regresar a tu casa- me dijo

-no quiero regresar ahí Alice. No mientras ella esté ahí-

-¿Acaso no lo ves Isabella? Si ella fue quien hizo esa monstruosidad, es apenas el principio de su plan. Tienes que ir allá y defender lo que es tuyo. Cuidarlo ¿O vas a dejar que ella se salga con la suya?-

-Tienes razón Alice. Tengo que regresar y pelear- dije decidida. Con intención de levantarme

-Ok. Pero será más tarde porque son las cuatro de la mañana-

-¿LAS CUATRO DE LA MAÑANA?- grité

-oye, vivo sola pero no grites-

-¿he dormido tanto Alice?-

-si. Tal vez tenías cansancio acumulado. O puede ser estrés. Lloraste en sueño como dos horas, eso también cuenta. Es la presión- dijo y me abrazó –pero si luchas no le darás el gusto-

-claro que si amiga. Gracias- la abracé

Hicimos un poco de ejercicio (cosa que tenía días que no hacía) para quemar energías. Volvimos a comer algo ligero. Me bañé, me coloqué de nuevo el uniforme y Alice me llevó al instituto.

-Edward pasará a recogerte- me dijo antes de bajarme. Asentí le di un beso en la mejilla y me bajé.

-Srta. Swan. No esperaba verla aún por aquí. Su reposo dice que le quedan tres días más-

-me sentí mejor y vine- mentí

-que bueno que ya está bien. Nos da gusto tenerla de nuevo por aquí-

Hablé con mis amigos. Parecía que había sido mucho tiempo sin verlos. Me pusieron al corriente de todo e hicimos bromas un rato.

-Isabella, en la noche iremos al club de Alice ¿vendrás verdad?- me dijo una de las muchachas cuando estábamos todos sentados en la mesa comiendo. ¿Cómo iba a dejar a Edward otra noche solo con esa mujer?

-¿por qué no vienen a casa? Podemos estar en la piscina un rato- les dije. Ya que no podía salir llevaría el exterior para dentro de mi casa para tenerla vigilada. Todos aceptaron. Les comenté que Edward estaba ahí, algunos se impresionaron otros lo aceptaron normal. Y les conté de la "visita" que tenía. Y de la nada salió el plan "Hundimos a la pelirroja". Quedamos así y nos fuimos a clase.

Al terminar Edward fue a buscarme. Vi el auto aparcado en el estacionamiento, me despedí de los muchachos y me dirigí ahí. Abrí la puerta de copiloto y estaba Victoria con una estúpida sonrisa en su cara. Cerré la puerta con todas mis ganas, abrí la de atrás y me monté.

-¿Qué tal tu día?- preguntó la muy perra

-eso no es problema tuyo- le respondí con rabia

-Bella esa no es manera de contestar- me dijo Edward

-Tú cállate-

-Hay Eddy ¿por qué ella te habla así?- le dijo fingiendo molestia y pasando su mano por todo su brazo. ME LAS PAGARÍA

-Es parte de su encanto- le dijo a victoria. Yo sonreí

-¿y tiene encanto?- preguntó ella sarcástica

-no te imaginas cuanto- respondió Edward sonriendo y mirándome por el retrovisor. Solo pude sonreír y ver por la ventana. -Bella- me llamó, yo lo miré

-Te extrañé hoy- me dijo y sentí como las mariposas volaban en mi estomago.

-Yo también te extrañé. No te imaginas cuanto- le respondí con el corazón en la mano.

-¿podrías regalarme unos minutos cuando lleguemos?- lo miré y lo pensé

-claro-

-en NUESTRA habitación- recalcó y sentí que fue para qué victoria lo oyera

-en NUESTRA habitación- repetí y asentí. Llegamos, metió el carro en el garaje y salimos. Cuando llegamos a la sala Victoria empezó su juego

-Eddy podrías…- Edward no la dejó terminar

-Después, ahorita voy a estar ocupado- le dijo Edward tirando mi bolso en uno de los muebles y cargándome –muy ocupado- medio gritó y me beso frente a ella. Luego empezó a subir las escaleras conmigo en sus brazos. Volteé y ella me miraba con furia. Solo le di una gran sonrisa. PERRA.

Edward me depositó en la cama y me miró con adoración.

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Hola chicas! Lo siento mucho por no actualizar pero de un día para otro me fui da vacaciones por 2 semanas y acabo de llegar, y al llegar me entere de que el novio de la autora de la historia falleció, les pido que recen por ella para que pueda superarlo y les pido un tiempo, ya tengo el siguiente cap pero después de ese no sé cuándo volverá a actualizar ;C eso si ella no quiere dejar la historia pero debemos darle un tiempo

Espero que disfruten el cap, el prox lo subiré el 25 o 26 porque si lo subo al tiro se les hará demasiada larga la espera

Besos!