Pues como están cayendo meteoritos en Rusia, decidí que era un buen momento para actualizar. Y recuerden, puedo tardarme años en actualizar pero jamás dejaría tirado una historia, pero en este momento de mi vida estoy muy ocupada (escuela, servicio social, poca vida social…) y no es como cuando traducía Resistiendo a Edward que no tenía nada que hacer, así que paciencia niñas, pueden contactarme en el grupo de Facebook o en mi perfil.
¡Disfruten!
Capitulo 6. For You I Will.
Nothing tastes as sweet as what I can't have
Nada sabe tan dulce como lo que no puedo tener
Like you and the way that you're twisting your hair round your finger
Como la forma en la que enrollas tu cabello en tu dedo
Tonight I'm not afraid to tell you What I feel about you.
Esta noche no tengo miedo de decirte lo que siento por ti.
For You I Will by Teddy Geiger.
Una vez que Jasper me aconsejara preguntarle directamente a Edward quien era la chica que le gustaba… bueno, me imagine caminando tan segura como modelo de pasarela hasta donde estaba él, y con voz seductora le preguntaba quién era la chica que quería, después no lo dejaba hablar porque le decía con la misma voz sexy "no importa, porque yo soy la mujer de tu vida" y seguido le daba el mejor beso de nuestra corta existencia… ¿La realidad? No le pregunte nada, pasé toda la mañana en depresión mientras veía de lejos como la linda Bree Tanner le clavaba sus perfectas garras.
No debía extrañarme era una cobarde para esas cosas. Podía mandar al carajo a cualquier persona sin importar quien fuera, podía enfrentarme a los más populares de la escuela sin pestañear y temer por mi inexistente status social, podía cantar frente a un montón de personas sin sudar porque eso era lo que se esperaba de mí, de la rebelde social que le importaba una mierda la opinión de los demás, esperaban que por ser un poco diferentes a los demás debía ir por la vida sin miedo a nada, pero la verdad me aterraba acercarme a Edward, o cualquier otra persona que estuviera fuera de mi familia o círculo de amigos que me hiciera sentir tan vulnerable e insegura. Que me gustara comportarme como si no tuviera sentimientos no significaba que no los tuviera y yo sabía que Edward no sentía lo mismo que yo y no se fijaría en mí, eso dolía… y mucho.
Al terminar las clases caía una lluvia ligera y se sentía el viento frío, haciendo que me sintiera un poco más triste. Cuando llegue a mi auto casi doy un brinco de dos metros cuando vi el pequeño cuerpo de Alice recargado contra mi puerta, y estaba casi segura que no estaba ahí hace cinco minutos, a veces -bueno, siempre- Alice me ponía los pelos de punta, era como si fuera una con la naturaleza y pudiera aparecer de la nada como un hada, o como un endemoniado gnomo del inframundo.
— ¡Con un carajo, Alice! ¿Saliste de la tierra? Casi me matas de un susto…
—No es tiempo para maldecir, es tiempo para celebrar. Por fin encontré a mi alma gemela y vengo a contagiarte mi alegría y buena suerte. ¡Abrázame, hermana del alma!
Gemí. No estaba de humor para Alice ni para su felicidad. Principalmente su felicidad, pero la abracé de todas formas porque muy en el fondo de mi alma le tenía miedo porque de verdad creía que era medio bruja y tenía pacto con las criaturas mágicas del bosque de Forks. Al separarnos me tomó de las mejillas y me miró directo a los ojos.
—Nuestras vidas están trazadas incluso antes que naciéramos, y todos estamos unidos a otra persona con el hilo rojo y tu alma gemela llegara cuando deba llegar no desesperes y pon atención a tu alrededor y no quieras ver lo que quieres ver, tienes que ver más allá de tus inseguridades.
Pestañe. Como dije, en ocasiones así no le tenía miedo, le tenía horror.
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Resulta que Alice quería celebrar la unión con su alma gemela en una ceremonia bajo la luna donde ella y todos los que estuvieran presentes debían bailar desnudos mientras Jasper hacia una corona de flores para ponérsela a la medianoche. Logre convencerla de hacer una simple "fiesta" donde pudiéramos comer a reventar y alcoholizarnos un poco.
Una vez que todo estuvo organizado, cosa que no fue nada fácil porque no puede ser una fiesta muy buena cuando piensas invitar a menos de diez personas y Alice quiere dar solo comida orgánica y agua de rio, Rosalie llego con cara de histérica y la cara bañada en lágrimas.
— ¿Qué te pasa Rosalie?, tu aura esta en total descontrol y desequilibrio —pregunto Alice.
— ¡Por supuesto que está en desequilibrio! ¡Yo estoy en desequilibrio, todo está en desequilibrio!
Vi con un poco de miedo como Rose, paseaba por mi habitación como una leona enjaulada, bufando, con la cara roja y una que otra lágrima en la mejilla. Y decía con miedo porque sentía que en cualquier momento agarraría mis cosas y las arrojaría por todos lados, como un niño haciendo berrinche; así que al ver mis cosas en peligro me puse de pie y me le acerque con cuidado, ella me observo con cautela y un poco de miedo y luego lentamente le puse las manos en los hombros y empecé a sacudirla.
— ¿Qué te sucede? — le dije entre sacudidas.
— ¡No le hagas eso! ¡El alma le va a rebotar en su interior!
Me le quede viendo a Alice con los ojos bien abiertos no sabiendo si reírme o no, pero estaba segura que lo que le contestara Rose me haría reír. Para mi sorpresa Rosalie se puso a llorar otra vez.
—El corazón es lo que me va a rebotar, los millones de pedacitos de lo que quedo de mi corazón deben estar bailando por todos lados dentro de mí.
Y siguió llorando, pero de esa forma fea y tan raro de Rose, con la cara roja y mojada de lágrimas, la boca abierta donde salían gemidos y sollozos, y después quito mis manos de sus hombros y me abrazó fuerte. Yo estaba con la boca abierta y sin saber qué hacer, Rose no lloraba, NUNCA, ni siquiera cuando murió Dobby o Fred Weasly y eso a mi parecer la hacía completamente inhumana. Así que torpemente le di unos golpecitos en la espalda y la ayude a sentarse en mi cama. Después de quince minutos de lo mismo Alice comenzó a sacar cuarzos de quien sabe donde para equilibrar su aura y yo comencé a fastidiarme, esto era muy raro de Rose y seguía sin decirnos que carajos le pasaba.
— ¿Vas a decirnos que te tiene así o vas a seguir llorando como loca?
Respiró profundo intentado calmarse, se secó las lagrimas y se sonó la nariz.
—Lauren me dijo que ayer en la tarde vio a Emmett y a Jessica en el cine de Port Ángeles y que después se fueron a cenar. Y conociendo lo puta que es ella, no quiero pensar en lo que…- y se puso a llorar otra vez. La volví a tomar de los hombros y la miré directo a los ojos.
— ¡CALMATE! ¡Mira como estas! Así no vas a llegar a ninguna parte. Respira hondo… —me miro con ojos tristes y llenos de lágrimas pero me hizo caso. —Ahora, límpiate la cara y pensemos con calma ¿sí?
Le di un pequeño abrazo y ella se levantó al baño para arreglarse un poco, le regreso un cuarzo a Alice y le dio las gracias. Después regreso con la cara limpia y más tranquila y las tres nos sentamos en el suelo.
—Rose las dos sabemos que Lauren es una mentirosa y Jessica una puta, así que o Lauren inventó cosas o Jessica hizo algo para que esto pareciera algo que no es, ¿ya hablaste con Emmett? —negó con la cabeza. —Entonces no te preocupes hasta que hables con él, ve a su casa y mañana nos vemos en la escuela, veras que todo es un gran mal entendido.
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A la mañana siguiente llegue temprano -algo que pasaba una vez al año- con los nervios de punta, Rose no me había llamado así que no sabía que había pasado, estaba en el estacionamiento para ver si Rose y Emmett llegaban juntos y contentos o separados y listos para la Tercera Guerra Mundial, después de un rato Edward se estacionó junto a mi camioneta y me miró mientras me mordía las uñas.
— ¿Todos bien? Pareces nerviosa.
Escupí un uña.
—Todavía no lo sé —el auto de Rose entró a toda velocidad. —Pero estoy a punto de averiguarlo.
Edward solo frunció el ceño.
Rosalie se estaciono junto a Edward y yo de inmediato fui hacia ella. Cuando abrió la puerta supe de inmediato que las cosas no iban a estar bien porque Rose estaba furiosa, di un paso hacia atrás no muy segura de que hacer y de la nada llego el auto de Emmett que se metió junto al de Rosalie, me quede congelada mientras veía para todos lados, Edward se acercaba con cautela mientras Emmett se acercaba a nosotras, pero una mirada llena de miedo de Rose me puso en marcha.
—Rosie… —susurró Emmett y estaba segura que había estado llorando por lo rojo de sus ojos.
— ¡No, Emmett! No me digas Rosie, no te me acerques, no me hables, ¡No nada!
Edward y yo veíamos a Rosalie y Emmett con los ojos bien abiertos y nerviosos.
—Pero no fue nada, no paso nada, solo se dieron así las cosas, tú sabes que te quiero a ti.
—Eso no lo sé Emmett, no sabía que estábamos en una relación abierta donde ¡tú podías salir con putas! Debiste habérmelo dicho antes, hay una fila de universitarios que se mueren solo porque les hable.
Emmett estaba pálido y con cara de ponerse de rodillas si Rosalie así se lo pedía, pero no le tenía ni un poquito de consideración, había lastimado a mi amiga… y se había ido con una puta. Él empezó a acercarse lentamente y Rose de verdad se veía un poco asustada.
— ¡No te acerques! ¿No fue suficiente lo de ayer? Te dije mil veces que no te quería ver, que no quería que me tocaras y no escuchaste. ¡No seas testarudo y déjame en paz!
—No.
Rose parecía a punto de una crisis de nervios y Emmett parecía que estaba a punto de echarla a su lomo y llevársela lejos de aquí. Así que me puse entre los dos.
—Emmett, no te lo está preguntando, ¿no te das cuenta? No te acerques, déjala en paz.
—No te metas Bella, esto no te incumbe.
— ¡Claro que me incumbe! Es mi amiga, ¿Tú crees que me voy a quedar cruzada de brazos mientras la haces sufrir? ¡No! No le tengo miedo a un gorila de cien kilos como tú.
Se siguió acercando con gesto amenazador y yo me puse derecha, lista para atacar.
Edward se puso frente a mí.
—Vámonos Emmett.
—No.
—No quiere hablar contigo, estás haciendo una escena. Vámonos.
—La cague Edward, tengo que arreglar esto.
—Sí, pero no así, y mucho menos acosando a Rosalie. Deja que se tranquilice.
Y como si fuera un niño de cinco años se lo llevo de la mano a la parte de atrás de la escuela. Rose de inmediato se puso a llorar y se metió al auto, escuche risas a lo lejos y cuando me di la vuelta vi a Jessica partiéndose de la risa junto con Lauren y otra puta rubia que no tenía idea de cómo se llamaba. La sangre me empezó a hervir, para burlarse de mis amigas, ¡solo yo!
Camine con paso decidido hacía ellas, mientas escuchaba que alguien gritaba mi nombre, pero no me importaba, mis manos clamaban sangre.
Sangre de zorra.
— ¡Tú! —me paré frente a Jessica, que se estaba limpiando las lagrimas de la risa.
— ¿Qué le pasa a Rosalie? ¿Está bien?
Justo cuando estaba a punto de darle una bofetada, sentí dos brazos tomarme por la cintura y levantarme del piso.
—Tranquila, Bella.
Reconocería esa voz donde fuera.
— ¡Suéltame! No te metas, Edward.
—No la sueltes, Edward. ¡Es una salvaje! Quien sabe que pueda hacerme.
Yo me movía como gusano en los brazos de Edward, y estaba más que furiosa, era la primera vez que estaba tan cerca de él y era porque me estaba sujetando para no matar a esta zorra.
— ¿Qué voy hacerte? ¡¿Qué voy hacerte?! ¡PATEARE TU PLANO CULO BLANCO, eso es lo que voy hacerte!
Edward me arrastro hasta el auto donde Rosalie estaba llorando y me soltó hasta que se sintió seguro y que no iba a regresar a golpear a Jessica.
—Tienes que calmarte, esto no es como lo de los conejitos. Te puedes meter en problemas, mejor tranquilízate y lleva a Rose a tu casa y ya después ella y Emmett pueden hablar.
— ¿Los conejitos? ¿De qué hablas?
— ¿Cuáles conejos?
—Tú dijiste…
—Yo no dije nada, vamos con Rosalie para convencerla de que hable con Emmett.
—Rosalie no va a hablar con Emmett, ni hoy ni nunca, mira como esta.
—Emmett quiere hablar con ella, decirle como fueron las cosas.
—Salió con Jessica, no hay nada más que decir.
—Sí, pero las cosas no fueron así.
— ¡Edward, no lo defiendas!
—Pero tienen que hablar, es un gran malentendido, Emmett se equivocó pero la verdad no es para tanto.
Me le quede viendo y después me metí al auto furiosa y luego me di cuenta que era el de Rosalie, y que ella lloraba desconsolada en el asiento del copiloto, así que con toda la dignidad que me quedaba salí del auto y me fui al mío mientras veía como Edward se alejaba a buscar a Emmett. Llamé a Alice para que llevara el auto de Rosalie a mi casa, y empezar el fin de semana un poco antes.
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Horas después estando todas en mi casa y con una Rosalie más tranquila, no sabía si era conveniente seguir con la "fiesta de celebración" de Alice, porque bueno Rose dijo que no quería festejar nada, que solo quería embriagarse y maldecir a Emmett toda la noche y yo quería llorar por los rincones porque Edward no me quería. Después de hablarlo un poco decidimos que cada quien haría la fiesta de lo que quisiera, así que aprovechando que era viernes y que en mi casa solo estaría Jake, fuimos a conseguir alcohol ilegalmente y sinceramente me preparaba para una noche de locura…
Y no me equivoque.
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Horas después, no sabía bien como sucedió todo pero estábamos en la sala Jake, Leah, Rosalie, Alice y yo, además de una botella y media de tequila que todos habían tomado menos Jake y yo. Alice bailaba en ropa interior cerca de la ventana donde se alzaba la luz de la luna -o eso decía ella-, Rose tenía más de una hora llorando y gritándole obscenidades a Emmett y Leah tenía veinte minutos intentando violar a Jake mientras yo estaba parada en medio de la habitación con cara de idiota mirando a todos sin saber qué hacer.
Leah sentada a horcajadas mientras le susurraba cosas a Jake, mientras él se ponía rojo e intentaba calmar las manos traviesas de la chica. Cuando Alice amenazaba con quitarse el sostén, corrí hacia ella con una sábana que estaba sobre el sofá y se la puse sobre los hombros mientras evitaba que se quitara más ropa.
— ¡Todos son iguales! ¡Los hombres no valen nada! —estaba harta de los gritos de Rose, así que le regrese su celular, sabía que había una razón por la cual no debía dárselo pero estaba demasiado fastidiada para recordarla, así que también tomé la botella de tequila y decidí unirme a la ebria locura que parecía estar en todas las mujeres de mi casa.
Media hora después más relajada con el alcohol en mi cuerpo y sin preocuparme lo que pudiera pasarle a mis amigas me sentía muy bien, en ese estado en el cual no estás borracho pero tampoco estas sobrio, donde simplemente te sientes feliz y contento. No me importaba que Leah estuviera inconsciente en el sofá, que Alice estuviera hablándole en lenguas a las estrellas o a la luna o que Rosalie no se despegaba del celular, mandando mensajes a quien sabe quien, cuando de repente tocaron la puerta seguido de susurros al otro lado de la puerta, al abrirla me lleve la sorpresa de mi vida al ver parados en mi puerta a Emmett, Jasper y… Edward.
— ¿Qué están haciendo aquí?
Emmett se veía como si tuviera horas llorando, Jasper se veía ansioso y Edward como si no tuviera idea de porque estaba ahí.
— ¿Podemos pasar? —preguntó Edward nervioso mientras él y Jasper sostenían a Emmett de los codos.
Levanté una ceja.
— ¿Para qué exactamente? Nadie sabía que nosotras estábamos aquí y además no quiero a Emmett dentro de mi casa.
—Por favor Bella, solo quiero hablar con Rosalie ella me dijo que estaba aquí y que podía venir.
¡Oh! Ya recordaba porque no debía darle el celular a Rose.
—No creo que sea una buena idea que estén aquí, Emmett.
— ¡Es lo que yo les dije! Que no debíamos venir pero como siempre no me hicieron caso —dijo Edward molesto.
Me le quede viendo, no sabía sentirme ofendida o no.
— ¡Rosalie! —grité pero no importó porque Emmett y Jasper entraron a la casa sin que los invitara y me quede con Edward parada en el marco de la puerta.
—Edward, si no quieres estar aquí te puedes ir. Sé que Jasper no me dará problemas y Jake puede ayudarme si Emmett se pone pesado.
—No, me gustaría quedarme si te parece bien.
Me hice a un lado, lo deje pasar y caminamos juntos a la sala donde Alice estaba colgada del cuello de Jasper mientras gritaba que las estrellas le habían entregado su mensaje y donde Rosalie estaba gritándole a Emmett, Jake se asomó de la cocina, vio la escena y se regreso a terminar su sándwich.
—Tanta locura hace que me duela la cabeza —murmure de mal humor.
— ¿Estas ebria? —pregunto Edward mientras veía mi rostro.
—No, no tome mucho. Me siento relajada pero la verdad los gritos de Rosalie y las extravagancias de Alice hacen que me vuelva loca.
— ¿Quieres salir? Para que puedas tomar un poco de aire fresco.
Me encogí de hombros, de pronto muy nerviosa como para poder hablar.
Salimos al patio trasero y nos sentamos en el pasto, el aire estaba fresco y ayudaba a despejar mi cabeza pero también me causaba frio, de la nada sentí a Edward poner su sudadera sobre mis hombros, haciendo que su delicioso aroma me rodeara, sin pensarlo me recargue en su hombro y para mi enorme sorpresa el paso su brazo por mi cintura.
El momento era ahora o nunca.
—Edward, a ti… ¿te gusta Alice? —pregunte con una voz tan pequeña y baja que no estaba segura si me había escuchado.
— ¡Por supuesto que no! ¿De dónde sacas eso?
—Porque, bueno te la pasabas preguntándome de Alice y yo pensé… —su risa queda me detuvo. —Tampoco es para que te burles de mi, Edward.
—No me estoy burlando —se movió un poco para poder verme a la cara, se me quedo viendo a los ojos y me quito un mechón de la cara. —Es solo que toda esta situación me saca de quicio, yo le advertí a Jasper que era una mala idea que fuera yo quien investigara de Alice, que debía ser él porque si lo hacía yo las cosas se podían malinterpretar, pero le debía un favor y al parecer no era tiempo para hacer lo que yo quería…
—Edward, no entiendo ni un carajo de lo que me dices.
Respiro profundo.
—A mi no me gusta Alice, siendo honestos me asusta un poco, todo lo que te pregunte lo hice por Jasper. A mí me gusta otra chica, una chica que… —suspiró. —Es demasiado para mí. Ella es valiente, no teme decir lo que piensa y a pesar de que piensa que es ruda y mala, no lo es, en el fondo es una chica adorable que haría cualquier cosa por sus amigos y para que se haga justicia en el mundo.
Sus cálidas manos tocaron mis frías mejillas, el corazón me latía tan fuerte que sentía que se me iba a salir del pecho, pero estaba atrapada en su mirada incapaz de mover o decir algo.
—Esa chica… eres tú, Bella.
Sentí su aliento en mi cara y sus labios contra los míos, de inmediato cerré los ojos para saborear el momento. La suave brisa alborotaba nuestro cabello, las manos de Edward en mi cara y sus pulgares acariciando mis mejillas, mis manos en su cuello no queriendo dejarlo ir. Su sabor, su olor dulce, masculino y delicioso. La forma en que bajo sus manos hacia mis hombros, mis brazos y luego bajándolas hasta quedar en mi cintura para terminar abrazándome.
— ¡Oh Madre Naturaleza! Bella y Edward se están besando. Rosalie deja de atacar a Emmett y ven a ver esto…
En muchas ocasiones estaba agradecida por tener a las amigas que tenía, eran buenas y me querían a pesar de todo, pero en ese momento quería estrangularlas y quemarlas vivas…
Pensé en cortarlo en donde los chicos tocaban la puerta, pero sabía que me iban a matar, así que no lo hice jajaja.
¿Qué les pareció? ¿Su parte favorita?
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