Recuento de la historia del mundo maravilloso que creo Charlaine Harris desde el punto de vista de Eric; va perfectamente con el desarrollo de los libros, muchos de los diálogos sé han sacado directamente de ellos.

Disclaimer: Todos los personajes y la Saga Sookie Stackhouse no me pertenecen; pertenecen solo y únicamente a Charlaine Harris.

Esta es un fic original de la genial DeeDeeINFJ.

Capitulo 3: Ménade

El e-mail de Sophie-Anne - bueno, de uno de sus ayudantes - le esperaba cuando regresó a su oficina. Así que Bill Compton era ahora un investigador del Área 5. "Considéralo a él y sus posesiones oficialmente bajo tu protección." Eric no podía dejar de sonreír. Asuntos personales, en verdad. Bien hecho, Bill. Dejar a tu novia sola cuando se encuentra en grave peligro, así tú puedes correr a las faldas de la Reina en un esfuerzo para que no te robe la novia. Al parecer mis encantos son una amenaza mayor para el bienestar de Sookie que un asesino en serie. Era un grito a la inseguridad, aún el vampiro más joven parecía perfectamente seguro de que Sookie nunca lo abandonaría voluntariamente. Los humanos no eran exactamente "posesiones", desde que pueden optar por pertenecer a otro. ¿Bill sinceramente creía que esto era imposible? Y aún así, ¿No le había dicho ya Eric que quería a Sookie bajo su protección?

Eric rodó los ojos y eliminó el correo electrónico.

Otro mensaje, éste procedente de Monroe. Una ménade había sido vista en el bosque a unas diez millas fuera de la ciudad. Imágenes de San Petersburgo y el enloquecido vampiro Gregory vinieron a su mente, pero las expulsó. Por todos los dioses, esperaba que ésta se quedara muy lejos de Fangtasia. Pero si alguien tenía el orgullo de atraer la atención de la Bassarid, era él mismo. Sonrió a pesar de sí mismo, envió el correo a la carpeta "SAVED".

Algunas semanas más tarde, recibió una llamada de Stan Davis. Era temprano por la noche, alrededor de las 19:00 y el bar aún no contaba con su público habitual. Eric se deslizó casualmente en una cabina al otro lado de Pam, ajustando cuentas en una hoja de cálculo en su portátil mientras ella hojeaba las páginas de Redbook.

Sus ojos se posaron en una de las páginas de la revista. "'¿Comida Fácil en 10 minutos, Pam?" preguntó, sonriendo. "No es difícil encontrar de esos por aquí."

"Tú sabrás", replicó ella.

Se rió y volvió a su hoja de cálculo. Pam siempre fue buena compañía: inteligente, divertida, sin carga emocional. Constantemente sin emociones de ningún tipo, al parecer, pero lo encontraba relajante. A veces se preguntaba cómo hacía para ser tan desapasionada. Muy conveniente para él, sin duda, pero se imaginaba que eso haría la vida más aburrida de lo que ya era.

El teléfono, que estaba en la mesa entre ellos, empezó a sonar y Pam contestó. "Fangtasia, donde todos tus sueños mas oscuros s - Oh, hey. Sí, está aquí mismo." Le pasó el teléfono a través de la mesa y volvió a su revista.

"Estoy aquí".

"Sheriff, hola. Estoy llamando en nombre de Stan Davis del Área 6 en Texas". La voz hizo una pausa, como esperando algún tipo de reacción, pero Eric no tuvo ninguna, así que continuó. "Tenemos un vampiro desaparecido en nuestro nido y Stan quería saber si Ud. tiene algún investigador que pudiéramos tomar prestado."

"¿Acaso no tienen varios investigadores en Dallas?" Eric preguntó.

"Ninguno está especialmente capacitado, Sr. Northman. Pero Ud. rara vez parece tener problemas en su área, así que imaginamos que tendría gente buena."

Eric sonrió. "Oh, tengo gente muy buena. Gente muy cara". Pam levantó la vista y le sonrió, mientras él esperaba ante el largo silencio en el otro extremo.

"Define 'muy buena'", dijo la voz al fin.

"Tengo una telépata".

"¡No me jodas! He oído que había uno de ellos en Montana de regreso a-"

"Eso no me podría importar menos" Eric interrumpió. "¿Cuánto estás dispuesto a pagar por ella?"

"Uhm... ¿Le puedo volver a llamar?"

"Claro que sí. Y ya que estamos, quiero alojamiento, transporte y todas las comodidades incluidas. No solo para la telépata, también para su escolta. Ella no será enviada a ustedes sola bajo ninguna circunstancia."

"Comprendo. Nos pondremos en contacto con Ud. pronto."

Eric apagó el teléfono y volvió a su trabajo. Deliberadamente ignoró los ojos de Pam en él hasta que se dio por vencida y volvió a su revista. Esa era otra virtud de Pam. No le importaba lo suficiente acerca de nada para dar problemas a alguien, incluida ella misma.

Estaba sorprendido cuando sólo 5 minutos pasaron antes que el teléfono volviera a sonar. Esta vez, él contesto "Si."

"Diez mil, además de todo lo requerido."

"Hecho. Me pondré en contacto cuando tenga todo arreglado." Colgó y sonrió a Pam. "Hora de llamar a Bill. Sookie se va a Dallas".

Pam levantó una ceja. "Al igual que tu, entiendo."

"¿Y eso qué significa?"

"Oh, creo que lo sabes." ella dijo, sus ojos de regreso en la columna de consejos de Redbook.

Sí, Pam era inteligente.

Sookie llegaría con Bill tarde esa noche y Eric no estaba del todo complacido por el alcance de su expectación. Una noche simplemente tendría que tomarla y deshacerse de una vez por todas de esta fascinación irracional que tenía por ella. Se dijo a sí mismo que si satisfacía su lujuria, sería capaz de dejar de pensar en ella tan a menudo como lo hacía. Pero si él la tomaba, si él la reclamaba aquí sobre el sofá de cuero de su oficina, ¿No desearía estar con ella en otras posiciones y otros lugares? Sus ojos vagaron hacia el sofá y la imaginó allí, mientras él acomodaba su suave y bronceada pierna por encima de su cadera...

Sus colmillos se extendieron y él cerró los ojos. Maldita sea.

Hubo conmoción en el exterior y oyó claramente la voz de Pam y Bill. Al mismo tiempo que se ponía en pie, Bill irrumpió en su oficina con Sookie colgando de su hombro. Sookie estaba cubierta con su propia sangre y olía como el Valhalla. Los colmillos de Eric aún estaban extendidos y se tocó los labios con la punta de la lengua, esperando una explicación de Bill.

Bill sacudió a Sookie. Eric podía imaginar que eso no podía haberse sentido bien. "¡Esta me la debes!" Bill le dijo furiosamente.

Antes de que Eric pudiera responder, la débil voz de Sookie vino de por encima de su hombro. "Vete al infierno."

"¿Que, cariño?" Preguntó Bill.

"! Que te vayas al infierno ¡" repitió ella.

Eric sonrió. Cada vez que se encontraba con esta mujer, ella ganaba más puntos a su favor. Pero no había tiempo para pensar en eso. Ella estaba perdiendo sangre y debía estar en tremendo dolor .Podría discutir con Bill - y fantasear con Sookie - más tarde.

Se movió de detrás de su escritorio y se acercó a la pareja. "Debemos ponerla boca abajo en el sofá, permíteme", agregó, tomando sus piernas. La depositaron suavemente en el sofá y Eric luchó contra una sonrisa cuando se dio cuenta de que aquí estaba ella, en efecto, en su sofá. No exactamente en las circunstancias que había imaginado, pero aún así. Levantó la vista viendo a Pam en la puerta, mirando el cuerpo ensangrentado de Sookie con lujuria. "Pam, llama a la doctora", le dijo con firmeza, luego se agachó junto al sofá. Quería lamer la sangre de su rostro, susurrarle, acariciar su cabello entre sus dedos. Deseaba hacerle el amor; quería follársela hasta que perdiera el sentido. Más tarde. Paciencia. En su lugar, le preguntó: "¿Qué te ha pasado?"

Sus ojos estaban ardiendo y admiró su coraje. "Soy un mensaje para ti. Esa mujer en el bosque hizo detener el coche de Bill, tal vez incluso nos hizo discutir y luego ella se presento ante mí con un cerdo."

Los ojos de Eric se ampliaron al recordar el reciente mensaje sobre la ménade que rondaba por la zona. "¿Un cerdo?" repitió.

"Oink, oink", Sookie dijo secamente. "Jabalí. Cerdo salvaje. Y ella me dijo que quería enviarte un mensaje, me giré a tiempo para evitar que alcanzara mi cara, pero me dio en la espalda y luego se fue."

La ira ardía en su interior ante la idea de que la ménade dejara cicatrices en el encantador y desafiante rostro de Sookie. Sería un crimen contra el arte, una ofensa contra cualquier dios, contra él. Sospechaba que la ménade podría venir tras él, pero Sookie nunca habría entrado en la ecuación.

Bill caminaba por la oficina. "Tu cara. Te habría dado en la cara. Eric, sus cortes no son tan profundos… ¿Qué es lo que le pasa?"

Eric ignoró a Bill y se dirigió a Sookie con tanta ternura como pudo a través de su furia. Su rostro estaba tan cerca del suyo, podría haberse inclinado sólo unos centímetros para besarla. "Sookie, ¿Cómo era esa mujer?"

"Parecía una chiflada, eso es lo que parecía. Y te llamó Eric Northman."

"Ese es el apellido que uso para mis negocios", explicó. Por muchos siglos había sido Erik el Vikingo.

Necesitaba atraerla de vuelta al asunto de la ménade. "Al decir chiflada", dijo lentamente: "Quieres decir que lucia... ¿Cómo?" Sabía lo que la jerga "chiflado" quería decir, pero necesitaba una descripción más detallada de la criatura si pretendía dar con ella exitosamente.

"Su ropa estaba raída y tenía sangre alrededor de la boca y en los dientes, como si hubiera comido algo crudo." Lo cual, sin duda, había hecho. "Llevaba algo así como una vara", continuó Sookie, "con algo en el extremo. Su cabello era largo y enmarañado." Hizo una pausa, su miseria estaba escrita en toda su cara. "Mira, hablando de cabello, el mío se me está pegando a la espalda."

Eric miró la hinchazón y los sangrientos trozos de carne en su espalda, donde su largo cabello estaba de hecho adherido a sus heridas. "Sí, ya veo." Se permitió tocarla cuidadosamente para guiar su cabello lejos de la piel en carne viva.

Justo cuando terminó, Pam regresó con la Dra. Ludwig. Eric se puso en pie y se apartó de su camino, cruzando sus brazos mientras observaba como atendía a Sookie.

"¿Qué clase de médico es usted?" Sookie preguntó.

Eric sonrió mientras la pequeña mujer respondía: "De los que curan. Has sido envenenada."

La Sookie voz era triste. "Entonces es por eso que sigo pensando que voy a morir".

"Y así será, muy pronto." La Dra. Ludwig, siempre directa. Esa era una de las razones por las que le gustaba a Eric y la mantenía cerca. No tenía tiempo que perder con alternativas.

"Muchas gracias, Doc" dijo Sookie sarcásticamente, ganándose otra sonrisa de Eric, a pesar de que no podía verlo. "¿Qué puede hacer al respecto?"

Su mente vagaba mientras la doctora explicó a Sookie el asunto de los mordiscos de las ménades. Él había sido mordido en San Petersburgo y el dolor era algo que no olvidaría en mucho tiempo. Debe ser aún peor para un humano. La mención de sangre lo arrastró al presente.

"Tu torrente sanguíneo ha sido comprometido", la Dra. Ludwig estaba diciendo. "Y tu sangre debe ser removida y sustituida. Eso es un trabajo para los vampiros."Se apartó de Sookie y se dirigió a los vampiros, los cuales –si los propios sentimientos de Eric fueran algún indicativo– estaban positivamente mareados con la posibilidad. "Si sólo uno de ustedes toma la sangre envenenada, ese uno será bastante miserable. Es el elemento mágico que tienen las ménades. Las mordidas de los dragones de Komodo no serían un problema para ustedes chicos. Por eso, cuando acabe, cada uno tomara un turno, tomando solo un poco. Después le haremos una transfusión."

Eric miró a Sookie, que estaba llorando ahora. Quería sacudir a la pequeña doctora y exigirle que se diera la jodida prisa. Sookie estaba sufriendo y él estaba prácticamente salivando ante la idea de probar la sangre de esta mujer por primera vez. Las circunstancias no eran las ideales, pero a este punto ya no le importaba. Pero le tomaría toda su concentración y contención para tomar "solo un poco."

La dolorida voz de Sookie llegó desde el sofá. "De sangre humana", dijo con determinación.

Ella no parecía darse cuenta de lo que estaba pidiendo, pero Eric se lo daría. No había nada suficientemente difícil como para negárselo a esta mujer, y la idea le molestaba en lo más hondo.

La Dra. Ludwig fue la que respondió. "Si Eric puede tirar de algunos hilos y obtener algo de sangre humana, al menos la mitad de la transfusión puede ser sintética. Soy la Dra. Ludwig, por cierto."

Eric siempre tenía hilos disponibles de que tirar. "Puedo conseguir la sangre y le debemos a ella la curación. ¿Cuál es tu grupo, Sookie?"

"O positivo".

Perfecto. "No habrá problema. ¿Te puedes encargar, Pam?" Encontró los ojos de su niña a través de la habitación y ella se fue en un flash.

Se giró de nuevo hacia el sofá, donde la Dra. Ludwig había empezado su tratamiento en la espalda de Sookie. ¡Cómo envidiaba a aquella pequeña mujer en este momento! Sookie emitió un fuerte sonido de protesta y Bill trató de calmarla con una explicación.

"! Pero se envenenará ¡" Sookie protestó.

Eric le habló con firmeza, como si hablara con un niño asustadizo. "Ella es la que cura. Debes aceptar su tratamiento"

"Oh, de acuerdo", dijo en una voz que era ambas, sumisa y desafiante. "Por cierto, no he escuchado un 'lo siento' de tu parte todavía."

Él se estaba divirtiendo, pero mantuvo su voz conciliadora, con solo un rastro de burla. "Siento que esa ménade se metiera contigo."

"No es suficiente."

Podía decir que ella estaba al borde de la inconsciencia. Un poco de broma le ayudaría a aguantar, y, después de todo, no podía dejar de sonreír ante su audacia. "Angelical Sookie," canturreó, " visión del amor y la belleza, estoy postrado ante el hecho de que la perversa y malvada ménade haya violado tu suave y voluptuoso cuerpo en un intento de enviarme un mensaje." En cierto modo, era cierto, pensó. Ella seguía llorando por el dolor , quería arrodillarse junto a ella y lamer sus lágrimas.

"Eso está mejor", dijo ella. "¿Entiendo por su mensaje, que te ha declarado la guerra?"

"No exactamente," dijo vagamente, notando que estaba perdiendo color rápidamente. Su rostro era casi completamente blanco. Si la Dra. Ludwig permitía que esta mujer muera... Apretó los puños. ¿Dónde estaba la maldita sangre? "¿Pam?"

Pam se paro junto a él. "Ya viene. Se ve mal."

"! Empieze ¡ ¡Está cambiando de color!" Bill exigió, con la cara llena de preocupación.

Estaban perdiéndola. Lo único que la mantenía consciente a este punto era el dolor y ella había comenzado a llorar abiertamente. Eric le dio una mirada afilada a la Dra. Ludwig, quien estaba mirando intensamente en los ojos de Sookie.

"Sí" dijo la doctora "Puede que haya esperanza."

Ignorando a todos los demás, Eric se apresuró al lado de Sookie. Iría primero. Estaba cansado de perder el tiempo. Mientras se inclinaba hacia ella, captó su mirada y le hizo un guiño. No se le ocurrió otra manera, en este momento, para asegurarle que cuidaría de ella y tratar de tranquilizarla. Pero ella sólo duró un segundo más antes de que se hundiera en el consuelo de la inconsciencia.

Sus colmillos se extendieron. "Tendremos que quitarle la camisa", dijo. Bill emitió un sonido de protesta, pero Eric alzó la mano para silenciarlo. "No hay otra manera de hacer esto."

Levantó ligeramente a Sookie mientras Bill llegaba a su lado y quitaba suavemente la prenda. Eric le ayudó con la parte trasera, ya que trozos de la camisa se habían quedado pegados con su sangre. Afortunadamente estaba inconsciente en el proceso. Eric se tomó un momento para admirar sus pechos; no hacerlo habría sido un insulto. Eran todo lo que había imaginado y eso era mucho decir.

"¡ Eric !"Dijo Bill.

Sonriendo al vampiro más joven, bajó la cabeza hacia la espalda de Sookie y comenzó a extraer la sangre envenenada de sus heridas. Mientras lo hacía, Bill la levantó ligeramente y se deslizó debajo de ella, sosteniendo su busto en su regazo.

Incluso a través de la terrible magia de la ménade, pudo saborear su dulzura. Se estaba excitando, pero no podía evitarlo. Gimió de placer mientras su sangre llenaba su boca, luego relamió sus labios y dientes, no queriendo perderse una sola gota. Después de un tiempo, con gran desgana, levantó la cabeza, sus ojos nublados en deseo.

"No debería tomar más", dijo. "¿Bill?"

Mientras Bill tomaba la anterior posición de Eric, Eric se puso donde había estado Bill. Quería abrazarla como Bill había hecho, y no, sus motivos no eran enteramente puros. Pero, se dijo, no eran completamente impuros, tampoco.

"¿Qué estás haciendo?" Bill preguntó, entrecerrando sus ojos.

"Es más fácil así", dijo Eric. "Tendrás mejor acceso a su espalda."

"Y tú tendrás mejor acceso a sus pechos", murmuró Bill, pero no dijo nada más mientras se inclinaba para extraer más veneno del cuerpo de Sookie.

Eric estaba orgulloso de sí mismo por portarse tan bien; no puso ni una mano encima a sus pechos. No: la primera vez que pondría sus manos sobre ellos, estarían solos y ella estaría consciente. Pasó su la lengua por su boca otra vez, esperando de que su sabor todavía estuviera allí en alguna parte.

Vio como Pam los observaba con interés. "Trae a Chow", dijo. "Necesitaremos más de tres para esto."

Los cuatro se turnaron para sostenerla y extraerle la sangre. Cuando la Dra. Ludwig regresó para hacerle la transfusión, debió haberse divertido ante la idea de estar en la misma habitación con una mujer moribunda y cuatro muy encendidos y frustrados vampiros.

Pam se inclinó hacia él para susurrar en su oído. "Ella es tan..." Su voz ronca se apagó.

"Sí", él dijo.

Después de unos minutos de ansiedad, la Dra. Ludwig se giró hacia ellos. "Se recuperará."

Bill dio un visible suspiro de alivio, pasando sus manos a través de su desordenado pelo."Gracias."

"Quédate con ella", Eric le dijo a Pam. "Iré con Bill y Chow fuera del bar. Ella puede vestir una de mis camisas cuando despierte."

"¿Por qué yo?" preguntó Pam.

"Ella se sentirá más cómoda, creo, con una mujer en lugar de un hombre."

Pam sonrió."¿Y por qué no su novio?"

"Él necesita calmarse", dijo Eric sensatamente.

"Tú eres el jefe."

Horas más tarde, Pam salió para informarles que Sookie estaba despierta y bañada, esperando en la oficina. Al segundo, Bill saltó para ir junto a ella. Pamela tomó su lugar.

"¿Cómo se encuentra?" Le preguntó a Pam.

"Oh, ella está bien. Aunque molesta porque todos le vimos los pechos, pero por otro lado, intacta."

Eric se echó a reír. "Bien. Ve y cierra el local. Págale a la Dra. Ludwig lo que pida." Pam se fue y él llamó por encima de su hombro "¡Chow!, ven conmigo."

El nuevo cantinero le siguió a la oficina, donde encontraron a Bill cepillando el cabello mojado de Sookie. Eric casi se mordió la lengua. Sookie estaba sentada en su silla, vistiendo su camisa, sin sostén, ni bragas, ni pantalones. La ducha caliente se había llevado tanto la sangre como los olores de su piel y la habitación estaba llena de ella. Nunca había deseado a nadie, humano o vampiro, con tanta urgencia.

"Todo está cerrado", dijo Pam, deslizándose en la habitación detrás de él, sacándolo de su ensoñación. "La Dra. Ludwig también se ha marchado."

Sookie parecía avergonzada, pero encontró de los ojos de cada uno por turnos. "Gracias a todos por haberme salvado la vida."

"Fue un verdadero placer", dijo Chow con aire de suficiencia. "Hubiera sido perfecto sin el veneno."

"Mereció la pena ingerir el veneno." Eric le sonrió y se besó la punta de los dedos.

"Cuando quieras, Sookie," agregó Pam.

Sookie inclinó la cabeza hacia atrás contra Bill y le dio las gracias también. Aunque Bill estaba claramente incómodo con el hecho de que otros tres vampiros hubieran probado a su novia esa noche, respondió: "Fue un privilegio."

Suficiente de tonterías sensibleras. "¿Ustedes dos tuvieron una pelea antes del encuentro con la ménade? ¿He oído bien lo que decía Sookie?"

Sookie lo fulminó con la mirada. "Ese es asunto nuestro". Ah, tema delicado. Eric se giró y sonrió ligeramente a Pam. No todo estaba bien entre Bill y su humana. "Por cierto" continuó, " ¿Por qué querías que nos presentáramos aquí esta noche, de todos modos?"

Stan Davis y su compañero de nido desaparecido estaban muy atrás en su mente en este momento, pero los arrastro de regreso a primer plano. "¿Recuerdas la promesa que me hiciste, Sookie?" preguntó con suavidad. Él era sincero en su deseo de no disgustarla otra vez; había pasado por suficiente esta noche y quería que estuviera de buen humor cuando le contara de su asignamiento. "¿Que usarías tu habilidad mental para ayudarme, siempre y cuando dejara que los humanos implicados viviesen?"

"Por supuesto que me acuerdo" dijo ella, sonaba a la defensiva.

"Desde que Bill ha sido nombrado investigador del Área 5, no hemos tenido demasiados misterios. Pero el Área 6 en Texas, requiere de tus cualidades especiales. Así que te hemos prestado".

Ella parecía estar procesando la información, pero no apartó los ojos. Al final dijo, "No iré sin Bill."

Le sonrió, dándose cuenta de que sus colmillos seguían extendidos. Bueno, no creyó que tuviera nada de malo que supiera que él la deseaba. "Va a estar allí. Pero nos costó mucho convencerles. Teníamos miedo de que te matasen o se quedaran contigo, así que una escolta fue parte del trato. ¿Y quién mejor que Bill?" ¡Yo! "Si algo le impidiera cuidar de ti, enviaremos otro escolta de inmediato. Además, los vampiros de Dallas han accedido a proporcionar un coche y un conductor, alojamiento, comida y por supuesto, una buena suma. Bill se quedará con un porcentaje. Tendrás que arreglar los asuntos financieros con Bill. Estoy seguro de que él te recompensará por el tiempo que te mantengas apartada de tu trabajo en el bar".

El final de su breve discurso estaba destinado a molestar a Bill, naturalmente y por la mirada en el rostro del vampiro más joven parecía haber funcionado.

Pero Sookie ya había cambiado a otro tema. "¿Por qué una ménade?" le preguntó. "Náyades son del agua y Draíadas son de los árboles, ¿Cierto? Entonces ¿Por qué una ménade en medio el bosque? ¿No eran las ménades sólo mujeres enloquecidas por el dios Baco?"

Se le quedó mirando, esta pequeña camarera y su conocimiento de la mitología clásica – sin mencionar su capacidad para tomarse con calma cuando un vampiro tachó a su novio de proxeneta. "Sookie," dijo lentamente, "tienes profundidades inesperadas" No sabía qué más decir. De hecho, realmente no recordaba la pregunta.

Chow fue el que contestó, explicando por qué una ménade tendría interés en un orgulloso dueño de bar.

"Apenas habían llegado rumores de que había una en el área hasta que Bill te trajo ", agregó Eric.

"Entonces ¿Qué advertencia te quería hacer llegar?" Sookie preguntó. "¿Qué es lo que quiere?"

"Tributo, creemos," dijo Pam.

"¿De qué tipo?" Ninguno de ellos respondió. "¿Y qué pasa si no?" Una vez más la habitación quedó en silencio. Sookie se estaba impacientando. "¿Que hará si no le pagan el tributo?"

"Lanzará su locura", dijo Bill sombríamente.

"¿Contra el bar? ¿El Merlotte?"

Miró a Chow y Pam, dándoles permiso en silencio para ser más abiertos con ella; Chow respondió: "O contra uno de nosotros. Ya ha ocurrido antes. La masacre de Halloween de 1876, en San Petersburgo."

Eric se estremeció. "Yo estaba ahí. Tomó 20 de nosotros para limpiarlo todo. Tuvimos que estacar a Gregory. Todos tuvimos que colaborar para hacerlo. La ménade, Phryne, recibió su tributo después de aquello, puedes estar segura."

Sookie lo miraba con los ojos muy abiertos. En cuanto a él, estaba sorprendido de haber sido tan explícito sobre un episodio tan desagradable de su pasado. Pero había muchos más de donde ese había venido.

"¿Le darás un tributo a esta ménade?" Sookie preguntó.

"Sí, es mejor si lo hacemos", respondió Eric.

Bill parecía inquieto. "Supongo que las ménades son muy difíciles de matar."

Pensó en Phryné y la sangrienta ruina que dejó tras ella. Probablemente todavía estaba viva hoy en día, aunque solo los dioses sabían dónde. "Oh, sí". Miró a Sookie, quien finalmente parecía tan asustada como debería estarlo. "Oh, sí". Observando el movimiento de su garganta al tragar, dijo en una voz más suave "Dallas ¿Querrás ir?"

Ella asintió pero no dijo nada.

"¿Cuándo?" Preguntó Bill.

"Pronto. Me pondré en contacto contigo."

Poco después la pareja se fue y Eric se acomodó en su silla, que todavía estaba caliente por el cuerpo de Sookie. Él mismo tenía preparativos que hacer, ya que también iría a Dallas.

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