Este es un recuento de la historia del mundo maravilloso que creo Charlaine Harris desde el punto de vista de Eric; va perfectamente con el desarrollo de los libros, muchos de los diálogos sé han sacado directamente de ellos.
Disclaimer: Todos los personajes y la Saga Sookie Stackhouse no me pertenecen; pertenecen solo y únicamente a Charlaine Harris.
Esta es un fic original de la genial DeeDeeINFJ.
CAPITULO 4: Vidrio y Balas
Eric condujo a Dallas el viernes por la noche y llegó al nido de Stan Davis antes que Bill y Sookie lo hicieran. Se presentó a sí mismo como Leif de California - un alias que utilizaba con frecuencia - y fue recibido amablemente por los otros vampiros. Después de su breve recorrido por la casa, esperó noticias de su investigador y su telépata, disimulando su impaciencia pareciendo especialmente locuaz.
Olió la presencia de Sookie mucho antes de que se corriera la voz por la habitación de que Stan estaba reunido con algunos visitantes de Louisiana. Su esencia era revitalizante, como aire limpio cortando en el hedor de una cloaca.
Más tarde, una tal Isabel entró en la habitación donde él estaba charlando con varios de los otros. "El sheriff desea verte, Leif," le dijo.
Siguió a Isabel a la habitación donde los demás esperaban, procurando no mirar a Bill y Sookie, y sonrió a Isabel cuando le presentó a Stan.
Stan le saludó superficialmente. "Leif, bienvenido a mi nido. Esta noche tenemos un problema."
"¿En qué puedo ayudarle? " Eric preguntó, muy a lo visitante inocente y útil. Se permitió echar una mirada por la habitación, pero no dejó a sus ojos descansar sobre el objeto que mas quería ver. Ella estaba de pie junto a Bill y ambos parecían demasiado tensos.
"Al parecer alguien ha entrado en esta sala y ha perpetrado un acto de espionaje."
Eric sonrió y respondió con calma: "Soy un visitante en tu nido, no tengo ningún problema contigo ni con ninguno de los tuyos." Estaba a punto de comenzar con su historia inventada del porque vino desde de California, pero Sookie habló primero.
"Disculpe. El uhm... objeto tuvo que haber sido colocado antes del día de hoy para haber captado los detalles de nuestra llegada a Dallas." Ella vaciló como esperando a que Stan respondiera, pero el Sheriff no dijo nada. "Y excúseme," continuó después de un momento, "pero de verdad estoy agotada. ¿Sería posible que Bill me llevara de vuelta al hotel?"
"Tenemos a Isabel para llevarte de vuelta solo a ti."
Eric se tragó una protesta. No tenían ninguna buena razón para separar a Sookie de Bill. Si realmente se iba con Isabel, tendría que encontrar una manera casual para salir y seguirlas.
"No, señor" dijo Sookie con firmeza. Buena chica.
"¿No?" Stan repitió.
"De acuerdo con las condiciones de mi contrato, no voy a ninguna parte sin un vampiro de mi área." Ella alzó su barbilla. Eric esperaba no parecer radiante de orgullo. "Bill es ese vampiro", continuó. "No voy a ninguna parte si no es con él, de noche."
Eric miró a Stan, quien estaba evaluando a Sookie como si fuera algo ajeno a él. Lo era, por supuesto. Ella era ajena a ellos.
Cuando Stan finalmente les dio permiso para irse, Bill y Sookie hicieron una salida precipitada, seguidos de Isabel. Eric captó la mirada de Bill al pasar, pero Sookie no miró en su dirección.
"Humanos" murmuró Stan, rodando los ojos. "Sin embargo, ella es una cosita realmente apetecible, ¿No es así?"
Me alegro de que no sepas cuan apetecible. "Imagino que así es" respondió con un encogimiento de hombros.
"Y… ¿Cuánto tiempo estarás con nosotros, Eric? "
Así que Stan se merecía el cargo que ocupaba. Eric encontró los ojos del otro sheriff ligeramente. "Hasta que su trabajo aquí este hecho. No tengo interés en interferir en tus asuntos o en los de tu nido."
"Bien," Stan asintió. "No quiero más problemas de los que ya tenemos."
Se registró en el Silent Shore y uso su glamour con la joven recepcionista para que le revelase el número de la habitación de Sookie. Después de dejar sin cuidado su equipaje en su propia pieza, se dirigió a su habitación. Justo cuando levantaba la mano para tocar la puerta, oyó el inconfundible sonido de susurros, jadeos y besos que preceden al sexo. Tocó.
"¡Largo!"dijo la voz de Bill.
Ni de coña. "Necesito hablar contigo" Eric dijo, hablando muy cerca de la puerta.
Pudo oír la frustrada voz de Sookie después. "Nooo. Dime que no es Eric."
Sonriendo ampliamente a la puerta, respondió: "Soy Eric."
Unos momentos después, Bill desbloqueó y abrió la puerta, fulminado a Eric con su mirada rencorosa. "Eric... ¿Qué?"
"¿Puedo pasar?"
Bill se hizo a un lado y Eric entró en la habitación. Sus ojos cayeron sobre trozos de la ropa interior de Sookie. Vaya, vaya.
"¿Qué quieres, Eric?" Bill preguntó de nuevo.
"Sólo quería decirte que has hecho un buen trabajo esta noche." Hubo un pequeño chasquido desde el cuarto de baño y Eric observó como Sookie salía con una diminuta bata. "Y, por supuesto, estuviste maravillosa, Sookie." Su garganta se sentí repentinamente seca. Calculó las consecuencias de echar a Bill de la habitación, bloquear la puerta y enseñarle a Sookie lo que es el verdadero placer.
Ella entrecerró los ojos. "Oh, muchas gracias por venir y decírnoslo. No podríamos habernos ido a la cama sin una palmada tuya."
"Oh, querida, ¿Interrumpí algo?" preguntó con una sonrisa. Recogió uno de los trozos del suelo. "¿Podrían estos – bueno, esto– ser tuyo, Sookie?" Era difícil seguir sonriendo ahora que estaba distraído con la visión de ella realmente vistiendo la tanga.
La única respuesta de Sookie fue una mirada furiosa, entonces Bill habló por ella. "En una palabra, sí. ¿Hay algo más que quieras hablar con nosotros, Eric?"
"No tenemos tiempo esta noche desde que el amanecer esta tan cerca y hay cosas que debo revisar antes de dormir." Como llamar al servicio de habitaciones y follársela contra la pared. "Pero mañana en la noche debemos reunirnos. Cuando sepas qué es lo que Stan quiere que hagas, déjame una nota en recepción y haremos un arreglo. "
"Adiós, entonces "dijo Bill.
Miró alrededor de la habitación, luego posó sus ojos en Sookie. "¿No quieres una copa? ¿Tibia, directo del envase?"
Los dos permanecieron en silencio y Eric retrocedió unos pasos hacia la puerta, nunca dejando de mirar a Sookie hasta que Bill la cerró, corriendo el pestillo.
"¿Crees que se haya quedado escuchando afuera?" Oyó a Sookie decir.
No se permitió escuchar más.
En su salón, una atractiva rubia con uniforme del hotel levantó la vista de su carrito. "¿Un trago antes del alba, señor?"Le preguntó.
Miró la botella de Trueblood que le ofreció, luego la miró a ella. "¿Del cuello o del muslo?"Murmuró, acercándose.
"Oh, Dios mío" suspiró ella.
Llamó a su dios muchas más veces mas antes de que terminara con ella.
Lo siguiente de lo que fue consciente fue del sonido del teléfono. "¿Qué?" dijo entre dientes.
"Sookie," dijo la voz de Bill. "La Comunidad del Sol tiene a Sookie."
"Mierda". Saltó de la cama, desnudo aún y abrió la cremallera de su maleta con tanta fuerza que casi la arrancó. Su traje a rayas estaba un poco arrugado, pero le serviría suficientemente bien. "¿Cómo te has enterado?" preguntó mientras forcejeaba con la ropa.
"Uno de los empleados del hotel, Barry, parece que es telépata. Sookie... bueno, contactó con él y le dijo dónde encontrarla. Yo ya voy de camino."
"Guárdame algunos de esos hijo de puta", gruñó Eric.
"Creo que deberías quedarte en el hotel. ¿Y si se contacta con Barry de nuevo? "
Suspiró y se sentó en la cama. Odiaba aceptar que tenía razón, especialmente cuando había posibilidades de matar implicadas."Está bien. ¿Stan sabe lo que está pasando? "
"Sí."
"Bien. Llámame cuando la tengas." Antes de que Bill pudiera responder, ya había azotado el teléfono."Mierda" repitió, dejándose caer sobre la delgada cama. "Mierda."
Permaneció allí unos minutos, imaginando creativas formas de matar a cualquiera que dañara a Sookie; después dejó su habitación en busca de Barry. Se dirigió al mostrador de recepción, donde encontró al joven hombre charlando con otra empleada.
"¿Puedo ayudarle, señor?" La otra empleada preguntó.
"Barry", dijo escuetamente. "Ven conmigo". Condujo a Barry a la pequeña sala de estar donde el hotel servía a los huéspedes humanos su desayuno continental cada mañana. Lanzó algunos cientos de dólares sobre la mesa y dijo, "Siéntate."
"¿Pu- puedo ayudarle?" Barry dijo. Su temor no pareció haberle impedido deslizar los billetes en su bolsillo.
Eric disminuyó su paso y giró sobre sus talones. "Dime todo lo que has oído de Sookie. Cada detalle que recuerdes."
Mientras Barry relataba su inconexa "conversación" con Sookie, Eric continuo paseándose, interrumpiéndole con alguna pregunta ocasional. Se dio cuenta con frustración que no había nada más que pudiera hacer por el momento. Barry se fue y Eric se sentó en la silla que él había ocupado.
Pasó las horas siguientes fuera del hotel, de pie en el arcén con las manos en los bolsillos. Jodidamente inútil, pensó.
Bill llamó dos veces: primero para informar que Sookie había escapado de alguna manera de la Comunidad por su cuenta, aunque estaba herida y tuvo que ser llevada al hospital; después para decirle que Sookie había dejado el hospital y estaba... ¿Quién sabe dónde? También recibió noticias de Stan, informándole de la redada que el nido había hecho en la Comunidad del Sol. Godfrey, el cual había empezado todo este lío, había escapado.
¿Y por su cuenta? No tenía nada mas que hacer excepto esperar. Pero sin saber cómo, se alegró de estar allí.
Un coche se detuvo a un lado del hotel. La puerta se abrió y Sookie - con los ojos vendados con un pañuelo - salió. "¡Sookie!" exclamó, empezando acercarse a ella. La puerta se cerró, el coche se machó y Sookie fue dejada allí de pie, tratando de deshacerse de la venda con manos temblorosas. "¿Sookie?" dijo de nuevo.
"¿Eric?"
Ella todavía no había tenido éxito con la venda, así que se acercó a su espalda y se la quitó fácilmente en un solo movimiento. Ella estaba hecha un desastre. Su rostro estaba magullado y ensangrentado, sin mencionar el resto de su cuerpo. Parecía tener fragmentos de vidrio incrustados en el brazo. Su ropa apenas colgaba sobre ella. En otro momento podría haberse tomado un instante para admirar la prominencia sus pechos detrás de los botones que faltaban en su camisa o la suave línea de su pierna por debajo de la falda rota, pero estaba demasiado ocupado controlando su ira.
La tomó del brazo - suavemente, esperaba - estabilizándola. ¿Podría convencerla de tomar su sangre? No, Bill se pondría furioso y Bill también podría sanarla igualmente. La miró y trató de determinar el motivo del porque quería darle su sangre a ella. Como siempre pasaba cuando pensaba en ello, ninguna respuesta vino a él.
"¿Qué te ha pasado?" le preguntó.
"Yo fu..." Hizo una pausa y sacudió la cabeza. "Bueno, es difícil de resumir. ¿Dónde está Bill?"
Le contó sobre las aventuras de Bill esa noche, frustrado una vez más por no haber participado. "Y luego perdimos tu rastro por completo.", concluyó. "El botones sólo te escuchó una vez, mentalmente."
"Pobre Barry. ¿Está bien?"
Eric le dedicó una sonrisa burlona. "Es unos cientos de dólares más rico y está bastante contento al respecto. Ahora sólo necesitamos a Bill." Esta vez su sonrisa se convirtió en algo más genuino. "¡Que montón de problemas eres, Sookie!" dijo, sacando fuera su móvil y marcando a Bill.
"¿Hay novedades?" Bill preguntó sin preámbulos.
"Bill, está aquí. Unos cambiantes la han traído"
"¿Está herida? Me dijeron que no debería haber dejado el hospital."
"Magullada, pero caminando", respondió. Se dio cuenta de que seguía sosteniendo su brazo.
"¿Ella todavía tiene su llave?"
Eric repitió la pregunta a Sookie, que registró sus bolsillos."Sí," respondió mientras el alivio inundaba su rostro.
"Bien" dijo Bill al oírla.
"¡Oh, espera!"Ella exclamó. "¿Han encontrado a Farrell?
"Si, dile que ellos…" Bill comenzó, pero Eric le interrumpió, alzando la mano para indicar que Sookie debía esperar un minuto. El ya conocía la historia y podría contársela de camino a su habitación. Debía estarle doliendo y mientras más pronto la ayudara, mejor.
"Bill, la subiré y empezaré a curarla."
"¡No!"
Se le ocurrió en una buena cantidad de insultos y maldiciones para Bill Compton en ese momento, pero él sólo dijo: "Bill..." Ahora no era momento para una mezquina escena de celos del vampiro más joven. Sookie necesitaba atención y no debería esperar a que su novio llegara para obtenerla.
Bill suspiró. "Tan solo no le des sangre."
"Está bien. Entonces, Adiós. "Cerró el teléfono y asintió en la dirección a la puerta principal del hotel. Caminó despacio mientras ella cojeaba a su lado, mantuvo su mano bajo su codo para ayudarla. "Sí, Farrell está a salvo ", le dijo mientras caminaban. "Ellos registraron la Comunidad."
"¿Hay... hay muchos heridos?"Preguntó, mirándole con los ojos muy abiertos.
"La mayoría de ellos estaban demasiado asustados como para acercarse. Se dispersaron y volvieron a casa. Farrell estaba en una celda subterránea con Hugo".
"Ah, sí, Hugo ", dijo. "¿Qué pasó con él?"
La miró, preguntándose cómo podía estar pensando en todos esos inútiles cuando ella misma estaba tan conmocionada y lastimada. Solo debería estar pensando en sí misma en este momento. Sin duda ella era la única persona o cosa en su propia mente.
"¿Puedo cargarte?" El preguntó. Llegaron al ascensor y apretó el botón. Quedaba todavía un buen tramo hasta su habitación.
"Oh, no creo que haga falta", dijo a la ligera. "He llegado bien hasta aquí."
Él levantó la vista hacia las luces que indican la posición del ascensor. Ella era orgullosa y obstinada, rasgos que normalmente admirada. Ahora solo lo frustraban, aunque comprendía su deseo de recuperar el control después de una situación en la cual había sido retenida y maltratada en contra de su voluntad. ¿Podría ser también que ella todavía no confiaba en él? ¿Le temía?
El ascensor por fin llegó y él la siguió al interior. Apretó el botón de su piso y se apoyó contra la pared, observándola. Ella encontró sus ojos por un momento, luego su mirada se desvió a la pared detrás de él. El ascensor estaba forrado con espejos y supo lo que ella estaba mirando.
"Oh, no... oh, no." Ella extendió la mano a su cabello, de todo lo que podía escoger. Y su rostro se convirtió en un mar de lágrimas.
No podía soportar su llanto, no de alguien tan valiente y orgulloso como ella. No de alguien cuyas lágrimas probablemente sabían más dulces que las de cualquier otra persona. "Sookie, con un baño y ropa limpia te repondrás enseguida", dijo con suavidad. ¿Se resistiría si intentaba abrazarla?
Ella parpadeó y forzó una sonrisa. "La mujer lobo pensó que eras lindo." Su intento por animarse no tuvo éxito porque se echó a llorar con más fuerza.
Las puertas del ascensor se abrieron. Entraron al largo pasillo y la cogió entre sus brazos, sosteniéndola contra su pecho.
"¿La mujer lobo?" repitió, hablando contra su enmarañado cabello. "Sookie, si que has tenido aventuras esta noche."
Era la primera vez que la abrazaba, realmente abrazarla, a solas y sintió como si estuviera absorbiendo su calor como una esponja. Mientras ella lloraba contra su pecho, sus lágrimas realzaban el olor de la sangre seca de su cara. Se mordió la lengua, negándose a permitir que sus colmillos se extendieran.
Ella retrocedió repentinamente. "Oh, lo siento," dijo rápidamente. No se dio cuenta de que se refería a su traje hasta que empezó a frotar su camisa con el pañuelo que antes cubría sus ojos.
"No llores otra vez. Sólo no empieces a llorar otra vez y no me importará llevar esto a la lavandería. Ni siquiera me importará comprarme un traje completamente nuevo". Las comisuras de su boca se elevaron y luego el temblor de sus sollozos se convirtió en una risita. "¿Qué es tan gracioso?" preguntó con curiosidad.
Sacudiendo la cabeza, abrió la puerta de su habitación. Entro cojeando al interior con una mueca de dolor y lanzó el pañuelo sobre la cama. Sabía instintivamente que lo que ella quería era un baño. La idea lo excitaba a pesar de sí mismo. Él nunca dijo ser perfecto. Y él deseaba ayudarla.
"Te ayudaré a entrar en la bañera si así lo quieres, Sookie."
Su voz era ligera y despreocupada mientras se negaba, el ya sabía que lo haría. "Oh, no lo creo."
Sonrió. "Apuesto a que eres una delicia desnuda."
"Ya lo sabes" respondió mientras se sentaba en una silla. "Soy tan sabrosa como un bocadillo dulce, aunque en este momento me siento más como un budín".
Arrastró otra silla cerca de ella y le elevó la pierna depositándola encima. Mientras ella ajustaba su bolsa de hielo y trataba de relajarse, cogió el teléfono de la habitación y llamó a recepción.
"Recepción. ¿Cómo podemos ayudarle?"
"Necesitamos pinzas, un tazón, algún tipo de pomada antibiótica y una silla de ruedas. De inmediato, si no le importa."
Sin esperar respuesta, dejó el teléfono en su lugar. En el pequeño cuarto de baño tomó una de las toallas cuidadosamente dobladas del soporte junto al lavabo, la humedeció con agua caliente en el fregadero y la retorció para escurrir el exceso. Con eso hecho, no había nada más que hacer hasta que llegue el servicio de habitaciones. Se sentó en la cama cerca de ella y se inclinó hacia delante, apoyando los codos sobre las rodillas. Ella estaba recostada en la silla con los ojos cerrados, así que aprovechó la oportunidad para disfrutar de la vista.
"Lamento lo que te ha pasado, Sookie," dijo eventualmente.
Abrió los ojos y se giro ligeramente para mirarlo. "No ha sido culpa tuya."
"No, pero lo siento igualmente."
Pasaron el resto del tiempo en silencio hasta que llegó un empleado del hotel con los suministros dentro de la silla de ruedas. Eric recompensó al joven hombre y se puso a trabajar inmediatamente. Movió un pequeño escritorio junto a Sookie y puso su brazo derecho sobre él con cuidado, luego encendió la lámpara.
Utilizó la toalla húmeda para limpiar la superficie tanto como fue posible sin herirla, cogió las pinzas y se inclinó sobre ella. Cada pequeño fragmento aterrizó en el tazón vacío con un tintineo suave. Ella estaba mordiendo su labio inferior.
"Si fueses una chica normal, usaría mi glamour y no sentirías esto". Levantó la vista hacia ella. "Sé valiente." Palabras inútiles para alguien llamada Sookie Stackhouse, pero poco más podía decirle para reconfortarla. Tenía que doler como el infierno.
Ella asintió, se echó hacia atrás y cerró los ojos otra vez. Incluso con los ojos cerrados, lágrimas caían por sus mejillas en una corriente constante y necesitó de todo su auto-control para evitar lamerlas. De vez en cuando soltaba un jadeo suave o un quejido apenas audible, pero estaba tranquila mientras la atendía. Quería decirle que no tenía nada que demostrar ante él. Una o dos veces se inclinó más cerca para lamer la sangre, eso también ayudaría a curar más rápido sus heridas.
Oyeron a Bill insertando su llave y luego él entró, haciendo una mueca de dolor al ver el rostro de Sookie. Eric conocía la sensación. Después de que Bill comprobara el trabajo de Eric con su brazo, le tocó la mejilla.
"¿Cómo ha ocurrido esto?" preguntó. Eric también estaba interesado en saberlo.
Mientras continuaba removiendo cristales del brazo de Sookie, Bill acercó una silla y ella comenzó.
"Bueno, llegamos y nos reunimos con los Newlins. Ellos nos querían mostrar las instalaciones. Usé todo tipo de excusas para sacarnos de allí, pero continuaron llevándonos más adentro. Terminamos bajando a unas mazmorras que tienen. Empecé a sentir verdadera claustrofobia, así que traté de correr hacia las escaleras. Pero este tipo, Gabe, me tomó del tobillo. Ahí fue cuando me caí y fue donde la mayoría de todo esto... "Se detuvo e hizo un movimiento con la mano para indicar su cuerpo. "sucedió. Bueno, ellos sabían quiénes éramos realmente, porque Hugo estaba con ellos en todo esto. Y nos atraparon a ambos ahí abajo. Hugo me explicó por qué lo hizo y todo eso. Luego Gabe regresó." Su voz se apagó y dejó de hablar por completo.
Eric terminó su trabajo de extracción en su brazo y comenzó a extender la pomada con suavidad, difumándola con los dedos sobre su piel. Se hizo un pequeño pinchazo en el dedo con uno de los fragmentos de vidrio del tazón y esparció la sangre sobre su piel junto con la pomada. Ni ella ni Bill se dieron cuenta.
"Continua, Sookie," dijo Bill suavemente.
"Él puso a Hugo en la celda con Farrell, luego vino a por mí." Tragó saliva. "Trato de violarme. Le ataqué con una silla, pero él tenía una pistola eléctrica. Sus pantalones estaban abiertos... desgarró mi camisa... no paraba de llamarme puta..."
Una vez más la voz le falló. Bill se inclinó y levantó lo que quedaba de su camisa. Su sostén también estaba roto. "¿Qué pasó con este Gabe?" la voz de Bill se tensó con el autocontrol que estaba tratando de mantener.
"Bueno, está muerto. Godfrey lo mató. "
Eric alzó las cejas y se inclinó hacia delante. "¿Viste a Godfrey?"
Asintió. "Tenías razón, Bill. Fue él quien raptó a Farrell, aunque no se los detalles. Godfrey impidió que Gabe me violara". Ella levantó su barbilla y sonrió un poco. "Aunque tengo que decir, que no me he librado de algunos buenos lametones."
Eric sonrió. Envidiaba a Godfrey por haber tenido el placer de matar a ese miserable hijo de puta. La idea de Sookie siendo violada de esa manera... Cerró sus puños, pero no dijo nada.
"No presumas tanto," dijo Bill, sonriendo para sí mismo. "Así que está muerto."
"Godfrey se portó muy bien al detener a Gabe y ayudarme a escapar" Dijo Sookie. "Especialmente porque sólo pensaba en ver el amanecer. ¿Dónde está? "
"Corrió y se perdió en la noche durante nuestro ataque a la Comunidad. Ninguno de nosotros pudo atraparlo."
"¿Qué pasó en la Comunidad del Sol?" preguntó.
Era evidente que ella estaba más allá del punto de contar su propia historia, además todo lo que quedaba ahora era información que Eric esencialmente ya sabía. Se levantó con el tazón, la toalla, la pomada y las pinzas y se fue a ponerlos sobre el mostrador junto al fregadero.
"Te lo contaré, Sookie," dijo Bill, "Pero será mejor que nos despidamos de Eric. Te lo diré mientras te baño."
"Está bien. Buenas noches, Eric. Gracias por los primeros auxilios."
¿Eso es todo? Miró a Bill, esperando algo más que eso, ya que no estaba satisfecho. Bill permació muy serio. Y Sookie tenía que estar desesperada por un baño. Ese pensamiento fue lo único que lo apaciguó y se dirigió hacia la puerta.
"Creo que esos eran los puntos principales," dijo Bill. "Si hay algo más, iré a tu habitación más tarde."
Y una mierda "Bien", dijo Eric. Miró a Sookie de nuevo, difícilmente sabía qué más decirle. Se sentía inexplicablemente atraído por ella, incluso más que antes. "Que descanses, Sookie," dijo al fin.
"¡Oh!" dijo ella de pronto. "Le debemos una a los cambiantes." Debió haber visto las miradas de ambos, porque agregó rapidamente. "Bueno, puede que ustedes no, pero de seguro yo sí."
Eric sonrió. "Oh, reclamaran su recompensa. Esos cambiantes nunca hacen un favor gratis". Y felizmente pagaría la prenda, desde que se la habían devuelto viva y relativamente bien. "Buenas noches, Sookie. Me alegro de que no te hayan violado ni asesinado". Le sonrió ampliamente; creía lo que dijo, pero lo había dicho principalmente para alegrarla.
"Caramba, muchas gracias. Buenas noches." Se había inclinado hacia atrás y cerrado los ojos otra vez. Eric se preguntó si ella conseguiría finalmente meterse en la bañera esa noche.
Pasó el resto de la noche respondiendo algunos correos electrónicos y otros asuntos en su portátil, luego se rindió ante el amanecer.
Sookie se veía mucho mejor la noche siguiente cuando la vio de nuevo en el nido de Stan. Su rostro seguía muy magullado y cojeaba, pero su color había regresado. Llevaba un vestido de punto color marrón grisáceo sin sujetador. Su boca se secó. Uno de las colmilleras acababa de dejar un espacio vacío junto a ella en el sofá y tomo ventaja de la situación sentándose a su lado.
Sin bragas tampoco, le confirmó su nariz. Ella se avergonzaría si supiera que cualquier vampiro que pasara a menos de cinco pies sería consciente de ello. Se obligó así mismo a pasar por alto su creciente lujuria.
"¿Cómo estás?"Le preguntó, mirando a su brazo.
"Mejor de lo que aparento," dijo evasivamente.
"¿Has visto Hugo e Isabel?" Jugada maestra por parte de Stan, todo había que decirlo.
"Sí."
"Apropiado, ¿No crees?"
"Sí, en cierto modo" admitió. "Siempre que Stan cumpla su palabra."
Eric sonrió. "No le dijiste eso, espero." Una pequeña parte de él deseaba que se lo hubiera dicho y estar allí para verlo.
"No, no lo hice. No con tantas palabras. Todos ustedes son tan condenadamente orgullosos."
Puede que ella no fuera capaz de leer sus mentes, pero sin duda los conocía."Sí" dijo lentamente, "Supongo que es verdad."
"¿Has venido sólo para controlarme?"
"¿A Dallas?" preguntó, sin saber si se refería a esta noche o a todo el viaje. Ella asintió. "Sí". Se encogió de hombros casualmente, como si hubiera hecho lo mismo por cualquier enviado suyo. "Es la primera vez que te prestamos. Quería asegurarme de que las cosas iban bien sin necesidad de recurrir a mi capacidad oficial." Era pura mierda y no tenían sentido del todo, pero ella lo aceptó.
"¿Crees que Stan sabe quién eres?" le preguntó.
"No es descabellado", dijo después de decidirse por una respuesta neutral. "Probablemente el habría hecho lo mismo en mi lugar."
"¿Crees que será posible que, de ahora en adelante, me puedas dejar quedar en casa y a mí y a Bill solos?"
La pregunta fue como un puñetazo en el estómago, pero se obligó a sonreír. "No. Eres demasiado útil. Además, espero que cuanto más me veas, mas te guste y con tiempo el 'más' crezca en ti." Eso era más verdad de lo que estaba dispuesto a admitir esta noche.
"¿Cómo un hongo?" preguntó ella, devolviéndole la sonrisa.
Todo en lo que podía pensar era en sentarla sobre su regazo, levantar un poco ese vestido y tomarla en medio de la multitud. En su lugar, se echó a reír.
"Estás especialmente apetecible con ese diminuto vestido y nada debajo." Aunque pretendió sonar gracioso, sus pensamientos se volvieron más serios. "Si dejaras a Bill y vinieras a mí por tu propia voluntad, él lo aceptaría."
"Pero no voy a hacer tal cosa."
Estaba a punto de sugerir que podría cambiar de opinión algún día, pero de pronto ella le puso sus dedos sobre la boca. Los hubiera lamido si no se hubiera visto tan seria. Movía la cabeza como si estuviera intentando oír algo... cosa que, por supuesto, hacía.
"Ayúdame a levantarme". Él hizo lo que le pidió y mirándola, esperando por algún indicio de lo que estaba pasando. "Eric..." murmuró, luego le gritó a toda la casa, "¡Al suelo!"
Se arrojó sobre ella cuando varios tipos de armas desde fuera de la casa hacían llover balas sobre ellos. Sookie había cerrado los ojos, pero se sintió vigorizado. Había querido luchar contra esos bastardos y aquí estaba su oportunidad. Cuando miró a Sookie de nuevo, había abierto los ojos.
Lucia aterrorizada, entonces él le sonrió. "Sabía que terminaría encima de ti de algún modo," bromeó.
"¿Estas tratando de enfadarme para que olvide lo aterrada que estoy?" preguntó con voz temblorosa.
"No, solo soy oportunista." Luchó para liberarse, pero la situación no era muy segura todavía, pero la detuvo al decir, "Oh, has eso otra vez. Me encanta."
Se quedó muy quieta mientras brotaban lágrimas de sus ojos. "Eric," dijo lentamente, "esa chica con la que estaba hablando, está a tres pies de nosotros y le falta parte de la cabeza."
Disminuyo un poco la presión de su peso, aunque se mantuvo sosteniéndose sobre ella. Allí había un dolor punzante en su hombro, pero lo ignoró. "Sookie, llevo varios siglos muerto. Estoy acostumbrado. Ella no se ha ido del todo. Aún queda una chispa. ¿Quieres que la traiga sobre?" Ella no dijo nada durante mucho rato y sintió que la vida de la muchacha se había ido para siempre. "Ella se ha ido", murmuró.
La casa se sumió en la calma cuando cesó el tiroteo y el chirrido de los neumáticos al alejarse, entonces los gritos de rabia y dolor explotaron en el lugar.
Eric pretendió suspirar al separarse Sookie. "Ya no hay excusa para seguir así." Al darse cuenta de que su propia sangre se filtraba a través de la tela de su camisa recién estrenada, añadió con indiferencia. "Siempre se me arruinan las camisas cuando estoy cerca de ti. "
"Oh mierda, Eric, estás sangrando. Te han dado", repitió, como si él no se hubiera dado cuenta. "¡Bill! ¡Bill!"
Sabía muy bien que Bill se había ido con los otros a cazar a los atacantes. Eso sólo reforzó su determinación de introducir algo de su sangre en ella. Bill no siempre estaría alrededor y necesitaba la protección adicional. Se convenció de que su deseo por ella eran sólo una pequeña fracción de la razón que justificaba lo que estaba a punto de hacer.
Se quitó la camisa ensangrentada. "La bala está atascada dentro de la herida, Sookie. Succiónala".
Su reacción fue exactamente lo que esperaba: "¿Qué?"
"Si no la succionas, se curará con la bala dentro de mi piel", mintió. "Si eres tan escrupulosa, ve a buscar un cuchillo y corta."
"Pero, no puedo hacer eso", dijo , en parte para sí misma.
"He recibido esta bala por ti", gruñó. "Puedes sacármela. No eres ninguna cobarde."
Parecía resignada, así que cogió su camisa, limpió el exceso de sangre y apretó su boca contra la herida.
Estas no eran las circunstancias que él hubiera elegido, pero la sensación de tenerla tomando su sangre era puro placer. No pudo evitar soltar un gemido. Se apartó de él con la bala entre los dientes y se giró a un lado para escupirla -junto con la mayor parte de su sangre- en el suelo. Pero supo al instante que ahora formaba parte de ella. Había tragado algo de su sangre, como se proponía y mientras su sangre se propagaba por su cuerpo, sintió como fluían sus emociones a través de su conciencia.
Miedo, frustración, preocupación...
"Esta habitación apesta a sangre", oyó su propia voz ronca.
Lo miró como si no lo hubiera oído. "Bueno, eso ha sido lo más asqueroso… "
En ese momento él la deseaba como nunca había deseado a nadie en su larga vida. La emoción de la batalla, la nueva sensación de ella formando parte de él, la lujuria que sentía por desde esa primera noche en Fangtasia, el deseo que sentía por ella esta noche mientras se sentada junto a él sin nada más que un trozo de tela que le separaba de lo que mas anhelaba - todo ello le exigía una respuesta. "Tus labios están ensangrentados," dijo, su voz nunca no dejó de ser un susurro.
Sin detenerse a pensarlo, le tomó la cara entre las manos y la besó con toda la pasión que tenía para ofrecerle. Sus colmillos se habían extendido en algún momento sin su conocimiento - ¿durante el tiroteo, tal vez? - y gimió de nuevo al sentir su lengua enrollándose en uno de ellos. Ella de hecho estaba respondiendo a su beso lo que lo excitaba aún más.
Pero ella rompió el beso. Sintió su deseo como si fuera el propio... era el suyo y el de ella también. Pero entonces su miedo y preocupación comenzaron a invadirla otra vez.
Se lamió los labios y probó su propia sangre . "Busca a Bill", atinó a decir. Difícilmente podía reconocer el sonido de su voz.
Antes de irse, vio como recogía la bala, la envolvía en un trozo de su camisa y se la guardaba en el bolsillo.
:::Se agradecen los reviews. Saber si es de su agrado o no es importante para mí :::::
