Recuento de la historia del mundo maravilloso que creo Charlaine Harris desde el punto de vista de Eric; va perfectamente con el desarrollo de los libros, muchos de los diálogos sé han sacado directamente de ellos.
Disclaimer: Todos los personajes y la Saga Sookie Stackhouse no me pertenecen; pertenecen solo y únicamente a Charlaine Harris.
Esta es un fic original de la genial DeeDeeINFJ.
Capitulo 6: Locura
"Sookie, apártate del vampiro", ordenó el hombre. Eric podía oler el alcohol en su aliento.
"No" dijo Sookie, apretándose a Bill con más fuerza.
La chirriante puerta de la cabaña protestó al abrirse y los invitados de la 'fiesta' salieron deprisa para ver que estaba pasando. El hombre de la pistola no pareció inmutarse por su amplio público. Eric podía oír sus susurros desde el porche. "Nunca antes había visto tan borracho a Bellefleur ". "¿Qué le está pasando a Andy?"
"Hueles a Eric", le dijo Bill a Sookie de nuevo, aún más enfadado.
¿Eso era realmente su mayor preocupación en este momento?
Sookie aparentemente compartía la molestia de Eric porque replicó con furia: "Si, claro, ¡Yo ni siquiera sabría decir a qué hueles tú! ¡Hasta donde yo sé, has estado con seis mujeres! No es muy equitativo ¿No crees?"
La expresión del rostro de Bill no tenía precio y Eric no pudo contener la risa.
"¡Júntense!" demandaba el atacante borracho.
"¿Alguna vez has tratado con vampiros, Bellefleur?" Eric preguntó casualmente. No tenía ninguna intención de obedecer y este borracho podría estar agradecido si esa fuese la acción más descortés del Sheriff esta noche.
"No, pero puedo disparar a matar. Tengo balas de plata". Su adición "ballas de plasta" hizo su declaración aún menos amenazante.
Bill sabiamente amortiguó una protesta de Sookie y Eric decidió acceder a la petición de Andy. Por una cosa, las balas de esa arma podían herir a Sookie y Andy estaba bebido más allá del punto de la racionalidad. Por otra parte, Sookie se había metido en medio de esta mierda por una razón, después de todo. Los asesinos estaban en ese porche y aquí estaba el policía que tenía la capacidad y autoridad para hacer algo al respecto. Eric caminó de vuelta al porche, lo que indicaba que Bill y Sookie deberían seguir su ejemplo.
"¿Cuál de ustedes fue?" Andy gritó, tropezando entre ellos. "¿O fueron todos?" No obtuvo respuesta. "¡Sookie, ven aquí!"
"No," dijo Bill.
"¡Si no está a mi lado dentro de treinta segundos, le pegaré un tiro!" Le apuntó con el arma – o lo estaba intentando – a Sookie de nuevo.
La voz de Bill fue fría y firme. "No vivirás otros treinta segundos, si lo haces."
Prueba cuatro segundos, Eric pensó.
"No me importa. No será una gran pérdida para el mundo."
La rabia se esparció en el interior de Eric como fuego salvaje y apretó los puños. Un segundo después, se dio cuenta de que la ira que sentía era también de Sookie. Ella se deshizo de la presa protectora de Bill y fue tras Andy. Trató de sentir miedo en ella, pero allí no había nada. Sólo ira y resolución. La admiraba por ello.
"Ahora, Sookie," dijo Andy, "vas a leer la mente de esa gente y me vas a decir quién lo hizo". Él la manejaba como a una muñeca de trapo, sujetándola del cuello para obligarla a enfrentar a la patética asamblea en el porche.
"¿Qué diablos crees que estaba haciendo aquí, estúpido de mierda?" ella atacó. "¿Crees que así paso mi tiempo, con imbéciles como estos?"
Eric sonrió y deseó tenerla una vez más tendida por debajo de él en el capó de su coche. Quería besar esa hermosa y desafiante boca más que cualquier cosa en el mundo. El borracho no sentía lo mismo, evidentemente, porque la sacudió con impaciencia.
De pronto la brisa trajo consigo un nuevo aroma, uno que era ambos una amenaza y un alivio. Sabía que Bill lo había percibido también, porque el vampiro más joven se tensó... aunque podría deberse también al hecho de que un borracho armado estaba tratando a su novia como si fuera mierda. Eric se acercó más a la joven pareja que parecían ser amigos de Sookie cuando ellos estaban en la cabaña. La mujer solo vestía ropa interior roja.
"¿Una extraña mujer ha estado rondando por aquí?" preguntó en voz baja.
Antes de que uno de ellos pudiera contestar, un perro aulló y Eric se volvió para ver a un collie salir de los bosques. Era un cambiante.
"Ese es mi collie," dijo Sookie. "Dean, ¿Recuerdas?"
"Sí," dijo Andy. "¿Qué hace tu perro aquí fuera?"
"No lo sé. No le dispares, ¿De acuerdo? "
"Yo nunca dispararía a un perro", protestó Andy.
Sookie rodó los ojos. "Oh, pero dispararme a mi está bien."
El perro trotó hasta al lado de Sookie, pero más importante, el olor de la ménade se estaba volviendo más y más fuerte.
"Atrás, perro" gruñó Andy.
Las emociones Sookie eran un revoltijo, pero una cosa estaba clara. Estaba planeando una valiente pero estúpida maniobra. "Dile que pare lo que sea que esté haciendo" Eric le susurró a Bill.
"No, cariño" llamó Bill a Sookie.
Y allí estaba la criatura. La ménade venía de los bosques directo hacia ellos. Estaba desnuda, salvaje, claramente capaz de desgarrar a un toro con las manos desnudas y llevaba una vara de vid. "Oh, ¿A quién tienen agarrada como a una pequeña cachorrita?" preguntó. "Pero ¡Si es mi mensajera!" Camino alrededor de Andy y Sookie. "Hola, mensajera. Olvidé presentarme la última vez, mi amigo canino me lo ha recordado. Soy Calisto."
Eric tocó el brazo de Bill indicándole con la cabeza de retirarse lejos del porche lleno de desnudos y semidesnudos humanos. Muy sutilmente, se alejaron. Esa gente estaba a punto de morir, eso estaba claro.
"Señorita Calisto." Incluso esta noche, frente a un desnudo ser mitológico, Sookie Stackhouse no perdió su cortesía sureña.
"¿Quién es este fornido valiente que te apresa?" La ménade preguntó.
"Este es Andy Bellefleur. Tiene un problema."
Se dirigió a Andy después. "Nunca has visto nada como yo, ¿Verdad?"
"No" dijo el policía borracho.
"¿Soy hermosa?
"Sí."
"¿Merezco un tributo?"
"Sí."
Se lo mereciera o no, ella tendría su tributo esta noche. Y no sería vino ni un toro. Mientras tanto, él y Bill ya habían alcanzado una distancia más adecuada y segura de los humanos en el porche, que seguían mirando a la ménade con asombro y confusión.
"Amo la ebriedad," dijo, todavía hablando con Andy. "Y tu estás muy ebrio. Amo los placeres de la carne y esas personas están llenas de lujuria. Este es mi tipo de lugar."
"Oh, bien, pero una de esas personas es un asesino y necesito saber cual."
"No sólo una," dijo Sookie en voz baja. La ménade devolvió su atención a Sookie y con la punta de sus dedos acarició suavemente un lado de su cara.
"No estás ebria."
"No, señora" respondió Sookie. Eric sonrió. Probablemente llamaría al mismo diablo "señor".
"Y no has gozado de los placeres de la carne esta noche", dijo la ménade.
"No, gracias a ti," Bill murmuró a su lado y Eric volvió a sonreír.
"Oh" respondió Sookie, "deme tiempo."
La ménade se echó a reír, lo cual fue afortunado, porque Eric estaba riéndose también. Bill le fulminó con la mirada, pero no podría importarle menos. Mientras la ménade reía, Andy liberó a Sookie, a la cual se le doblaron las piernas. Se dejó caer sobre la hierba junto al perro, mientras la ménade coqueteaba con Andy.
Uno de los hombres del porche llamó, " Sube aquí, chica nueva. Queremos echarte un vistazo." Tonto.
La ménade no le hizo caso. "Ahora" Le dijo a Andy en voz baja, "¿qué quieres saber?"
"Una de esas personas mató a un hombre llamado Lafayette y quiero saber quien fue."
"Por supuesto que sí, cariño. ¿Quieres que lo averigüe para ti?"
Eric y Bill, como si tuvieran una sola mente, se alejaron aún más del grupo de humanos.
"Por favor," dijo Andy.
La ménade le sonrió. "De acuerdo"
"No la mires a los ojos" Eric le murmuró a Bill.
Cualquier vampiro que cayera bajo el hechizo de una ménade sería presa de un hambre y sed de sangre incontrolables. Si se las arreglaba para encantar a Bill o a él mismo, cada humano aquí sería descuartizado miembro por miembro en cuestión de minutos - incluyendo a Sookie. Enfoco su mente en ella, lo cual fue fácil de hacer cuando estaba con los ojos fijos en el capó de su coche.
La ménade estaba hablando con uno de los fiesteros, pero él pensó solo en Sookie, quien apareció en su visión periférica arrastrándose hacia Bill. Calisto se estaba acercando más al porche y se detuvo junto a él. Sabiendo mejor que nadie que no debía ofender a una ménade, se giró hacia ella. Pero mantuvo los ojos fijos en sus pechos en lugar de su cara. Si no podía mirarla a los ojos, tendría que coger otro punto que pudiera ser igualmente fascinante. De repente fue plenamente consciente de que vestía Lycra rosa de pies a cabeza.
"Encantador, sencillamente encantador," dijo en una voz rica y seductora. "Pero no para mi, precioso trozo de carne muerta."
Para su alivio, se apartó de él y siguió su camino al porche, donde procedió a hablar con los humanos. Eric bloqueó su voz y observó a Sookie en lugar. No podía dejar que la ménade lo arrastrara en su frenesí, no con ella aquí. Sabía muy bien que si él cedía, Sookie sería la primera, no la última, en morir en sus manos. La violaría hasta que muriera desangrada; lamería hasta la última gota de su sangre, hasta que no fuera más que un frío y blanco cadáver. La idea le repugnó, pero eso la protegió.
"Amo la violencia del sexo," Calisto respiró roncamente desde el porche. "Amo el hedor de la bebida. Puedo correr kilómetros de distancia para estar allí para el final."
De repente, una gran marea de miedo se apoderó de él, inundando cada célula de su cuerpo como un pantano inundándose por un huracán. No era su miedo. Bill estaba aferrando a Sookie con todas sus fuerzas y Eric se apresuró para ayudar a contenerla. No, Sookie, le rogó. Olía su sangre y se dio cuenta que ella se había mordió la lengua. No ayudaba. Se protegió hasta cierto grado del terror que la embargaba y trató de enviarle tranquilidad. Pero su vínculo era débil en el mejor de los casos, no suficientemente fuerte para que un humano, incluso uno tan dotado como Sookie, pudiera recibir cualquier cosa de él. Mientras Calisto seguía confrontando a los humanos en el porche, Sookie se consumía más y más. Estaba temblando ahora y algo de la sangre de su lengua se filtró por una esquina de su boca. Mierda.
Luego de un momento de silencio. Eric encontró los ojos de Bill y asintió, confirmando lo que ambos sabían que iba a suceder. Apretaron aún más la jaula de sus brazos para mantener a Sookie segura. El hechizo de la ménade descendió sobre los humanos y mientras sus mentes se desgarraban y enloquecían, también lo hacia la de Sookie. Si sólo la maldita criatura terminara esto antes de matar a Sookie junto con los asesinos. Apretó los dientes, luchando para que el hechizo no se lo llevara a él también.
Sookie abrió la boca para gritar, pero Eric la detuvo rápidamente con la mano. Luego le mordió. No. Estás. Ayudando. Cerró los ojos y sintió como una o dos gotas de su sangre pasaban a formar parte de su cuerpo. Incrementó muy poco su pequeño vínculo, pero fue suficiente para enviar más de la locura que se estrellaba contra las barreras que intentaba mantener a toda costa.
Los humanos en el porche gritaron y luego Calisto imprimió su sangrienta marca de violenta justicia. El aroma de la sangre inundó el aire y permaneció allí como una macabra e invisible nube; Sookie cayó exhausta contra sus brazos, no pudiendo luchar más. Bill la levantó y la llevó hasta el coche, donde la recostó sobre el capó. La ménade se les acercaba, por lo que Eric y Bill retrocedieron con cautela.
Pero Calisto no estaba interesada en ellos. Habló con Sookie. "Estuviste cerca. Estuviste muy cerca. Puede que más cerca de lo que jamás estarás, o quizás no. Nunca había visto a nadie enloquecer con la demencia de otros. Es una idea entretenida."
Dale a esto el primer lugar - un vampiro en peligro de enloquecer por la demencia de otros, a través de un tenue lazo de sangre con una humana telépata - y lo encontrarías aún más "entretenido".
"Entretenido para ti, tal vez", dijo Sookie.
La ménade ignoró la observación de Sookie y se despidió del cambiante en su lugar. Así que este perro era Sam Merlotte. Muy... entretenido.
Mientras Calisto hacia su salida, Eric y Bill caminaron hacia el porche empapado de sangre, donde trozos de cuerpos estaban desperdigados, indistinguibles de si se trataban de uno u otro individuo.
"¡Jesucristo!", Bill susurro.
Eric empezó a recoger pedazos y a juntarlos en un improvisado montón. "Tendremos que quemar la cabaña. Desearía que Calisto se hubiera encargado de su propio desastre."
"He oído que nunca lo hace. Es la locura. ¿Qué le importa a la verdadera locura ser descubierta?"
"Oh, no lo sé", respondió mientras levantaba lo que parecía ser un torso. Él no estaba de humor para las inclinaciones filosóficas de Bill. Agregó el torso sin extremidades a la pila. "He conocido a unos cuantos que se han vuelto completamente locos y no son menos astutos por ello." Algunas hadas le venían a la mente. Hazel la bruja, le vino a la mente.
"Eso es cierto."
Eric sinceramente esperaba que Sookie no estuviera viendo esto. Había visto muchas cosas en su larga vida, pocas tan perturbadoras, la carnicería en este porche encajaba como una de ellas.
"¿No deberíamos dejar un par de ellos en el porche?" Bill preguntó.
Eric sonrió ligeramente y le indicó el revoltijo de extremidades. "¿Cómo puedes saberlo?"
"Eso es cierto, también. Es una rara noche para estar tan de acuerdo contigo." Bill le dio una significativa mirada, luego asintió en dirección a Sookie en al capó del coche.
Eric entendió lo que quería decir. "Me llamó y me pidió ayuda."
"En ese caso, está bien. Pero ¿Recuerdas nuestro acuerdo?"
"¿Cómo podría olvidarlo?" Si hubiera olvidado su deseo de proteger a Sookie, ¿Por qué diablos iba a estar en una orgía de pueblo vestido de lycra rosa?
"Sabes que Sookie puede oírnos", señaló a Bill.
Tú eres el que saco el tema. "Me parece bien." Se echó a reír y sacudió la cabeza mientras caminaba hacía el porche por última vez. Entonces vio a la amiga de Sookie, la de la ropa interior roja. "Vaya, ¡Aquí hay una vida!"
El cambiante, ahora en su forma humana, llamó a la asustada mujer y ella corrió hacia él y Sookie. Se lanzó a si misma a los brazos de Sookie - Eric no podía culparla por tener ese impulso - y lloró. Él se giró de nuevo hacia los restos humanos en el porche.
"¿Te pidió que la sedujeras también?" Bill preguntó, usando la punta de su bota para empujar un brazo más cerca del montón.
"Estábamos en una orgía. Ciertas cosas eran de esperar."
El cambiante trotó hasta la cabaña, desnudo, y entró. Un momento después salió con una manta, que llevó a las dos mujeres.
"¿Cómo están Eggs y Andy?" Eric oyó a Sookie preguntar.
Su amiga Tara dejó escapar una risita histérica. "Suenas a un programa de radio".
"Siguen de pie donde ella los dejó. Con la mirada perdida.", dijo el cambiante.
Tara parecía encontrar eso divertido también, porque se puso a cantar las palabras. Eric se echó a reír, sin inmutarse por la mirada de desaprobación de Bill y se reunieron con los humanos.
Bill puso una mano en el brazo de Tara. "¿En qué coche has venido?"
"Ooooh" arrulló ", un vampiro. Eres el cariño de Sookie ¿Verdad? ¿Por qué estabas en el partido de la otra noche con una perra como Portia Bellefleur?"
Eric sonrió. "Es tierna, también." Había pensado que Sookie podría encontrar mejores amigos. Por supuesto, Bon Temps no parecía tener mucho de donde escoger.
Bill insistió. "¿En qué coche viniste? Si hay algo de cordura dentro de ti, quiero verlo ahora."
"He venido en el Camaro blanco. Conduciré a casa. O tal vez mejor no. ¿Sam?"
"Claro, te llevaré a casa", dijo el cambiante. No parecía en absoluto avergonzado por el hecho de estar desnudo. "Bill, ¿Necesitas que te eche una mano?"
"Creo que Eric y yo podemos ocuparnos. ¿Puedes encargarte del tipo delgado?"
"¿Eggs? Voy a ver."
El cambiante se acercó al primer hombre que había hablado con la ménade desde el porche, Eric le siguió. "Eggs" estaba allí de pie en una especie de trance, misericordioso para él.
"¿Puedes levantarle?" Eric preguntó. Sam estaba sólidamente construido, pero no era un hombre alto. Fracasó en su intento de levantar el peso muerto de Eggs. "Yo lo haré." Eric levantó a Eggs por encima de su hombro, como había cargado a Sookie en la orgía temprano esa noche y lo llevó al Camaro de Tara. Tara miró a Eggs con una expresión indescifrable... ¿Era preocupación? "Él no recordará nada de esto", le aseguró Eric.
Ella tragó y miró hacia otro lado. "Desearía poder decir lo mismo. Desearía nunca haber visto esa cosa, lo que sea que ella fuese. Desearía nunca haber venido aquí, para empezar. Odiaba hacer esto. Pensé que Eggs valía la pena. Pero no lo vale. Nadie lo vale."
Tal vez no era tan mala amiga para Sookie, después de todo, aunque sus divagaciones eran aburridas. "Puedo eliminar tu memoria, también", le dijo Eric.
"No, necesito recordar algo de esto y vale la pena llevar la carga de los demás. Pero están todos muertos, todos menos yo, Eggs y Andy. ¿No temes que hablemos? ¿Vas a venir tras nosotros? "
Todo esto era muy cierto. Miró a través del coche a Bill, luego se giró de regreso a Tara. "Mira, Tara ..." Cuando ella encontró sus ojos, utilizó su glamour para borrar cada recuerdo de esta noche. Su brújula moral no apuntaba siempre al norte - si alguna vez llegó a tener una brújula moral - pero quitar memorias era algo que rara vez hacia; parecía casi como robar una parte de la vida de una persona. Pero no había una buena razón para que una mujer humana recuerde lo que había sucedido aquella noche, y el riesgo de que le cuente a alguien, incluso años más tarde, era demasiado grande para ignorarlo.
Bill se dedicó a la tarea de hacer el fuego, mientras que Eric regresó al porche para comprobar que no había nada fuera de lugar. Nada aparte de huesos, tejidos y sangre, de todos modos. También entró en la cabaña para comprobar los bolsillos de los abrigos en busca de llaves de coches, recuperó su abrigo y el suéter de Sookie ya que estaba allí. Salió al patio y se acercó a Sookie, que estaba de pie junto a Andy.
"¿Por qué Bill odia tanto a los Bellefleurs?" preguntó distraídamente mientras él le cubría los hombros con su suéter.
"Oh, eso es una vieja historia, de antes de que Bill haya sido trasformado." Tiró el abrigo en su coche y regresó a la cabaña para ayudar a Bill con el fuego. "Sookie está preguntando por los Bellefleurs", dijo. La mandíbula de Bill se tensó, pero no dijo nada. "¿Debo iniciar otro fuego en el frente? Mientras más rápido se queme esto, mejor."
Un auto se detuvo por el camino de grava y ellos regresaron al frente de la cabaña, dejando a su pequeño incendio alimentarse a sí mismo. Parecía estar arreglándoselas bien solo. El conductor, una mujer, estacionó y se quedó mirando el cuadro horripilante a través de su parabrisas.
"No podemos iniciar el fuego desde más de un lugar", Bill le dijo, continuando su conversación, " o pueden ser capaces de decir que no fue natural. Odio estos avances en la ciencia policial".
Eric rodó los ojos con impaciencia. "Si no hubiéramos decidido hacernos públicos, tendrían que echarle la culpa a uno de ellos." Hizo una seña a la pila de cuerpos. "Pero así es como es, somos atractivos chivos expiatorios. Es humillante cuando se piensa en lo mucho más fuertes que somos."
"Hey, chicos," llamó Sookie, agitando una mano en frente de ellos. "No soy un marciano, soy un humano y puedo oír muy bien."
La mujer del coche eligió ese momento para salir de su vehículo, corrió hacia Andy, que seguía de pie como tonto en el patio. "¿Qué le han hecho a Andy?" Preguntó. "Malditos vampiros."
Eric alzó una ceja. ¿Otro Bellefleur? ¿Tal vez la "perra" mencionada anteriormente por la elocuente Tara?
"Ellos le salvaron la vida", dijo Sookie.
Esto era aburrido. Eric cogió todas las llaves de sus bolsillos y se acercó a los coches aparcados al lado del camino. Oyó a Bill, Sookie y Andy hablar de los acontecimientos de la noche, pero les escuchaba a medias. Los coches no contenían nada interesante. Tazas de comida rápida, latas de cerveza, cintas de video y discos compactos, una bolsa de lavado en seco. El último coche fue un Lincoln y cuando abrió el maletero, inmediatamente olió la sangre.
"Pero no tengo ninguna prueba," Andy estaba diciendo malhumorado.
"Oh, ya lo creo que la tienes" Eric les llamó. Se unieron a él para mirar la ropa ensangrentada y la billetera que estaban en el maletero. Eric tomó la billetera y buscó en el interior por un nombre.
Andy miró por encima de su brazo. "¿Puedes leer de quién es?"
La licencia de conducir estaba un poco descolorida, pero el nombre estaba claro. "Lafayette Reynolds."
Tuvo que acelerar todo el camino de vuelta a Shreveport, compitiendo con el sol, pero vigiló cuidadosamente por si había coches de policía. Ellos no serían muy indulgentes con un vampiro vestido con Lycra rosa.
::: Con esto terminamos el libro 2 (A mi particularmente no me gustó mucho, por eso me estoy apresurando para llegar al libro 4 ) ¿Ya mencioné que me estoy muriendo esperando la cuarta temporada de True Blood? WAITING SUCKS !
Se agradecen los reviews. Saber si es de su agrado o no es importante para mí , me impulsa a continuar y saber si lo estoy haciendo bien ;) :::::
