Recuento de la historia del mundo maravilloso que creo Charlaine Harris desde el punto de vista de Eric; va perfectamente con el desarrollo de los libros, muchos de los diálogos se han sacado directamente de ellos.

Disclaimer: Todos los personajes y la Saga Sookie Stackhouse no me pertenecen; pertenecen solo y únicamente a Charlaine Harris.

Esta es un fic original de la genial DeeDeeINF.

Capitulo 8: Jackson

El edificio de apartamentos en Jackson de Alcide Herveaux fue fácil de encontrar con la dirección que le dio. A pesar que no estaba familiarizado con la ciudad, le hubiera localizado sin dificultad. La mayoría de persianas en el edificio estaban cerras por la noche, pero levitó y las rondó hasta que sintió fuertemente su presencia detrás de una ventana oscurecida. Llamó suavemente y esperó a que el Were no oyera nada.

Sookie, como siempre, echó a perder su plan dando un agudo chillido. Unos momentos después, la persiana se levantó y Sookie estaba detrás de la pantalla y el cristal, su cabello casi brillando en la oscuridad. Le frunció el ceño antes de girarse hacia la lámpara y encenderla. Él le hizo gestos para que abriera la ventana y ella empezó a quitar los seguros.

"¿Qué demonios quieres?"Le preguntó. Detrás de ella, el Were corrió semidesnudo dentro de la habitación. Sookie le ignoró. "Mejor me dejas en paz y me dejas dormir un poco y ¡Mejor dejas de aparecerte fuera de las ventanas en medio de la noche y esperar que te deje entrar!"

Sonrió a pesar de su regaño, cuando termino, simplemente le dijo. "Sookie, déjame entrar."

"¡No!"Espeto, luego agregó. "Bueno, de hecho, esta es casa de Alcide. Alcide ¿Qué quieres hacer?"

Eric no daba una mierda por lo que Alcide quisiera hacer, desde que nada podía impedirle hablar con Sookie como lo estaba haciendo ahora. Pero prefería estar en la habitación, así que mordió de vuelta las rudas palabras de la punta de su lengua.

Alcide se vio resignado; parecía saber que no tenia opción excepto admitir a Eric. Tenían un trato, después de todo. "¿Qué quieres, Eric?"

"Necesitamos hablar." respondió.

El Were se giró hacia Sookie. "Si le dejo entrar ahora ¿Puedo rescindir su invitación?"

Sookie levanto una ceja en dirección a Eric y sonrió mordazmente. "Claro. En cualquier momento, puedes rescindirla."

"Está bien," Alcide suspiro. "Puedes entrar, Eric." Removió la pantalla y Eric trepó a través de la ventana con la mayor gracia posible.

Mientras examinaba su habitación, Sookie bajo la ventana de nuevo a su lugar. Se giro hacia ella y encontró que sus ojos estaban fijos en el pecho desnudo de Alcide, mientras un leve sonrojo barría su rostro. Luego sus ojos encontraron los suyos y le mantuvo la mirada. ¿Se había follado al Were? Seguramente no. Se convenció así mismo de que ella era demasiado buena para hacerlo, porque no tuvo el estomago para pensar en la alternativa.

"¿Qué averiguaste, Sookie?" preguntó.

Ella había cruzado los brazos a través de su pecho y estaba temblando. "Los vampiros de aquí le tienen."

Lo había asumido, pero saberlo con certeza era otro asunto. Si Edgington estaba envuelto, como sabían ahora, eso complicaba aun más todo el problema. Esto tendría que manejarse con mucha precaución y fineza, al menos, pensó retorcidamente, él era conocido por una de esas cualidades.

"¿No es un poco peligroso para ti, estar en el césped de Edgington, sin anunciarte?"

Eric parpadeo y miro al Were, arrancándose de sus pensamientos. "Oh, sí." respondió, incapaz de seguir sonriendo. "Muy peligroso."

Sookie dio un fuerte y teatral bostezo. Aparentemente aburrida por el hecho de que se estaba poniendo a sí mismo en grave peligro. "¿Necesitas algo mas, Eric?"

Necesito que el Were se vaya a su propia habitación, luego necesito desvestirte de esa bata y cualquier cosa debajo, tenderte cobre la cama y follarte hasta el amanecer. "¿Tienes algo más que reportar?"

"Si." Bajo sus ojos para perforar un punto imaginario en la alfombra. "Le han torturado."

"Entonces, no le dejaran marchar." Dijo con calma, observándola. Por la forma en que sus ojos se lazaron y la tensión en su mandíbula, vio que ella entendió lo que le estaba diciendo.

"¿Atacaras?"

Esa era una buena pregunta. Atacar era la respuesta apropiada, pero causaría un infierno de desastre. No quería explicar eso ahora, especialmente delante de Alcide Herveaux. "Déjame pensarlo." Le dijo. "¿Iras al bar de nuevo mañana por la noche?"

"Si." Dijo. "Russell nos invito especialmente."

Alcide, quien se había quedado apropiadamente callado, agregó. "Sookie atrajo su atención esta noche."

"Pero ¡Eso es perfecto!" dijo con demasiado entusiasmo, tratando de levantarles el espíritu. Todo lo que sentía venir de ella era desesperanza. No podía dejarla caer en eso, porque todavía la necesitaba. "Mañana por la noche, siéntate con el grupo de Edgington y busca en sus cerebros, Sookie." dijo.

Ella encontró sus ojos de nuevo. "Bueno, eso jamás se me habría ocurrido, Eric. Dios mío, me alegro que me despertaras esta noche para decírmelo."

Su rudeza era preferible a su autocompasión, así que se la trago fácilmente. "No hay problema." Sonrió. "En cualquier momento que quieras que te despierte, Sookie, solo tienes que decirlo." En cada sentido de la palabra.

"Vete, Eric". Se giro hacia el Were. "Buenas noches de nuevo, Alcide."

No se libraría de él tan fácilmente. Se quedo donde estaba, esperando a que Alcide les dejara solos, pero el Were tenía la ventaja.

"Rescindo tu invitación a mi departamento."

Mierda. No había nada que pudiera hacer para evitar que abriera la ventana y regresara afuera. Pero se obligo a sonreír mientras se giraba y decía buenas noches a Sookie con la mano.

Su próxima parada era Pat's, un pequeño bar vampiro en Raymond, a las afueras de Jackson. El bar debía su éxito, mayormente a su ubicación cercana a la Universidad Comunitaria Hinds. Tenía una buena oportunidad de conocer al menos a un vampiro que podría darle información útil acerca de Edgington.

"Leif," dijo brevemente en la puerta, asintiendo en dirección al guardia. Fue admitido sin una segunda mirada.

El bar no había cambiado desde la última vez que lo visito, muchos años atrás. Se parecía más a un típico bar universitario, que a un bar vampiro, con estandartes, posters autografiados por atletas y entrenadores, todo de Hinds o de otras universidades cercanas. Un cartel grande en la entrada prometía acceso a internet gratis. Estaba relativamente vacio esta noche, sus ojos cayeron en una vampira que se veía como si acabara de salir de una casa de "muñecas". Era rubia y delgada, largas piernas y un pequeño y redondo trasero en perfecta armonía con sus apretados vaqueros. Se giro hacia él mientras se le acercaba y vio que vestía una camiseta de Hinds.

"Hola," dijo ella. Mirándole hacia arriba bajo sus pestañas tiesas con mascara.

"Leif," dijo, tomo su mano y la besó. "¿Y tú eres…?"

"Lauren. Nunca te había visto antes." Su tono implicaba que si le hubiera visto, le hubiera follado allí mismo, encima de la barra.

Sonrió con su sonrisa más encantadora. "Hubiera visitado la ciudad más pronto, si hubiera sabido de las numerosas…. Atracciones" mientras decía la última palabra, la recorrió con los ojos apreciativamente, luego la miro a la cara otra vez. "¿Te sentarías conmigo?"

Ella asintió y le siguió hasta una par de taburetes cerca de la barra. Se había puesto mucho perfume, se dio cuenta, pero podía detectar trazas de Were. Interesante.

"Entonces ¿Qué te trae a nuestra casita del bosque, Leif? ¿Negocios o placer?"

"Negocios," respondió, "aunque confieso que deseo un poco de lo último, también."

Lauren sonrió más que feliz de satisfacer este deseo, pero dijo. "Genial."

"Mañana por la noche tengo una reunió con el rey." Descanso una mano sobre su antebrazo y comenzó a acariciarla con las puntas de los dedos. "¿Algunas vez le has conocido?"

"Nope, pero no creo que seas su tipo, de todos modos."

"¿Cómo es eso?"

"Bueno, él es gay. Mi novio va a su casa todo el tiempo, para fiestas y esas cosas."

Levantó la mano de su antebrazo. "¿Novio?"

"Pero no somos exclusivos, ni nada." Dijo rápidamente y sus ojos agregaron 'gracias a Dios, porque quiero llevarte a casa esta noche y lamer cada pulgada de ti'. "Algunas veces, cuando regresa de esas fiestas, puedo decir que ha estado con uno de ellos."

"Entonces, tu novio ¿Es humano?"

"Were," ella puso una mano en su muslo y se inclino hacia él. "Él no estará esta noche."

"Desearía tomar su lugar," Eric mintió sin problemas y se quedo mirando sus labios con demasiado gloss. "Pero me esperan en otro sitio. ¿Por qué no escribes tu numero en una de esta servilletas y te llamo la próxima vez que este en la ciudad?"

La joven prácticamente salivaba mientras cumplía con su pedido y Eric deslizo la servilleta dentro de su bolsillo para ser descartada mas tarde. Dejo Pat's y regreso a Jackson en frustración, habiendo aprendido nada útil –a menos que las preferencias sexuales de Edgington probaran ser de utilidad, lo cual dudaba. Faltaban muchas horas para el amanecer y registro Jackson hasta que se asomo el primer rayo de sol. No encontró nada.

Se levantó inmediatamente después del atardecer esa noche y se metió en el traje que había traído con él. Si iba a visitar el club de Edgington, quería verse tan atractivo para el rey como pudiera. Y quería verse bien para Sookie, quien podría convertirse en suya esta noche. Las oportunidades de Bill de seguir vivo eran pocas y ella buscaría a Eric –finalmente- por consuelo y protección. Ansiaba darle ambos. Con la experiencia de siglos, peino su cabello en una trenza, luego termino su atuendo con unas pequeñas gafas, en un intento por disfrazarse.

Cuando se acercó a la ventana de Sookie esta vez, escuchó la voz de Alcide y la de otro hombre dentro, así que llamó lo suficientemente fuerte para que solo ella le escuchara. Ella apareció momentos después con un dedo sobre sus labios. Sonriendo le indico que le dejase entrar, pero ella sacudió la cabeza y de nuevo le señalo mantenerse en silencio. La observo mientras iba de regreso a la puerta y pegaba una oreja contra ella.

Ella le miro y le hizo señas de que espere un poco más. Se preguntó perezosamente, quien era el otro hombre, especialmente desde que Sookie parecía tan cautelosa de interrumpir su conversación.

La voz del otro hombre desapareció y Alcide entro en la habitación de Sookie, haciendo una mueca cuando miro más allá de ella y vio a Eric flotando afuera.

"Alcide, escuche la mayor parte," Sookie le decía al Were. "Lo siento si he fisgoneado, pero parecía que me concernía. Umm … Eric está aquí."

"Me doy cuenta. Supongo que mejor le dejo entrar." Se dirigió a la ventana y la abrió. "Entra, Eric."

Sookie reparó en él y estuvo complacido ante el ramalazo de atracción que sintió de ella. "¿Estas disfrazado?" pregunto.

"Si, lo estoy. ¿No me veo diferente?"

Ella tragó. "Si, te ves como Eric, vestido bien por una vez."

"¿Te gusta el traje?" pregunto, sonriendo, ya sabiendo que le gustaba. Y mucho.

"Claro." Sus ojos y el sonrojo de sus mejillas desmintieron su corta respuesta. "¿Quién hizo tu cabello?"

"Oh, ¿Celosa?" sonrió mas ampliamente y pensó de forma ausente que siempre sonreía como loco en su presencia.

"No," dijo rodando los ojos, aunque sonrió. "Solo pensaba que podría enseñarme a hacerle lo mismo al mío."

Estaba a punto de asegurarle que lo haría encantado, pero Alcide habló primero. "¿Qué querías demostrar dejando un hombre muerto en mi armario?"

¿Qué mierda….? Se quedo mirando al Were en silencio, pero no recibió más explicación. "No era Bubba el del armario, ¿Lo era?" pregunto finalmente.

Bubba le había ayudado a buscar unas cuantas horas la noche anterior, pero no sabía nada del vampiro descerebrado desde entonces.

Le estudiaron por un momento, luego Sookie repitió. "¿Bubba? Pero…" se giro a Alcide para explicarle. "Bubba en realidad en Elvis. Fue convertido por un fanático cuando estaba a punto de morir de sobredosis. Él no está bien de la cabeza."

"Entonces, eso explica los avistamientos. Diablos… ¡Eran reales!"

Eric puso una sonrisa boba. "El grupo de Memphis quería quedárselo, pero era imposible. Él seguía queriendo ir a casa y hubo algunos incidentes. Así que comenzamos a pasarlo entre nosotros."

Alcide regresó la sonrisa boba de Eric con una propia. "Y ahora le has perdido."

"Es posible que las personas que quisieron llevarse a Sookie en Bon Temps se llevaran a Bubba en su lugar." Que lidien con él si pueden. Sonrió a pesar de sí mismo y aliso las arrugas de su traje por haber trepado por la ventana. "Entonces," dijo secamente, regresando al asunto que de verdad había picado su interés, "¿Quién estaba en el armario?"

"El motorista que marco a Sookie anoche. El intentó un rudo pase con ella mientras yo estaba en baño."

"¿La marcó?" repitió Eric. El hombre debería estar agradecido, donde sea que este ahora, ya que estaba muerto.

"Si," dijo Alcide. Mirando seriamente a Eric. "Ofensa de sangre."

Eric se giro hacia Sookie. "No dijiste nada de esto anoche."

"No quería hablar de ello," respondió en voz baja. Luego su expresión se tornó desafiante. "Además, no fue demasiada sangre."

"Déjame ver." Le dijo en un tono que no admitía replica.

Ella hizo a un lado el cuello de su camiseta y el tirante de su sujetador para revelar cuatro hinchadas y enrojecidas heridas. "Ves, no es gran cosa." Dijo ligeramente. "Estaba más furiosa que asustada o herida."

Se quedo mirando las heridas. Aunque eran pequeñas, la ira y el ultraje detrás de ellas estaban claros. La piel intacta de su hombro estaba tal como la recordaba, lisa y suave. Capto el aroma de su loción. Sookie liberó el cuello de su camiseta para cubrir nuevamente las marcas y Eric se sacudió a sí mismo de su ensueño.

"Y ¿Él estaba muerto en el armario?" le pregunto a Alcide.

"Si. Estuvo muerto por horas."

"¿Qué le mató?"

Sookie respondió su pregunta no dicha. "No fue mordido. Se veía como si le hubieran roto el cuello. No le vimos tan de cerca." Le estudio por un momento, su escepticismo era obvio. "¿Estás diciendo que no eres el responsable de esta fiesta?"

"No," dijo sombríamente, "aunque habría sido un placer." Más que un placer. Hubiera sido sublime.

"Entonces ¿Quién le puso ahí?" dijo ella en voz alta.

"Y ¿Por qué?" agrego Alcide.

Eric se pregunto, porque todavía no habían ofrecido mostrarle el cadáver. "Sería mucho pedir el saber ¿Dónde está él ahora?" pregunto secamente.

"Umm…" dijo Sookie, "Bueno, él esta…"

Él levanto la cabeza ligeramente y olfateó el aire. Nada. "El cuerpo no está aquí."dijo despacio. "¿Llamaron a la policía?"

"Bueno, no." Admitió Sookie. Miro a Alcide. "En verdad, nosotros…" su voz se apagó.

"Le tiramos en el campo." dijo Alcide, yendo al punto.

Quería sonreír otra vez, pero lo suprimió con gran esfuerzo. "Bueno ¿No son ustedes emprendedores?"

"Trabajamos juntos en ello," la voz de Sookie tenía un borde afilado, le gustó oírlo.

Esta vez se permitió sonreírle. "Si, apuesto que a que lo hiciste."

Las esquinas de su boca se elevaron, pero Alcide habló antes que ella. "El packmaster vino a verme hoy. Hace un momento, exactamente. Y él no sabía que Jerry está perdido. De hecho, Jerry fue a quejarse con Terence después que dejó el bar anoche, diciendo a Terence que tenía un agravio en mi contra. Eso quiere decir que fue visto y oído después del incidente en Josephine's."

"Entonces, puede que ustedes se libren con eso."

Alcide asintió y se cruzo de brazos. "Pienso que lo hemos hecho."

"Debieron quemarle. Así hubieran borrado cualquier rastro de su olor en él." Y el aroma de Sookie era inconfundible.

"No creo que nadie pueda coger nuestro olor, aunque quisiera" le aseguró Sookie. "No creo que ninguno de nosotros le haya tocado con las manos desnudas."

El Were asintió de nuevo. "Estoy de acuerdo y yo soy uno de dos naturalezas."

Los vampiros pueden oler el aroma de los humanos en personas o cosas que no estuvieron cerca de piel desnuda, necesariamente. Vampiros no estarían buscando a un Were perdido, de todos modos. "No tengo idea de quién podría haberle matado y puesto en el armario." Les dijo, estaba listo para terminar con este asunto. "Obviamente, alguien quería que se les culpara por su muerte."

Sookie frunció el ceño. "Entonces ¿Por qué no llamar a la policía desde un teléfono público y decirles que hay un muerto en el 504?" pregunto.

"Buena pregunta, Sookie y una que no puedo responder ahora. Estaré en el club esta noche." Dijo, cambiando el tema abruptamente, a uno más urgente. "Si necesito hablar contigo, Alcide, dile a Russell que soy un amigo de fuera de la ciudad y que me has invitado para conocer a Sookie, tu nueva novia."Le costó decir eso, pero era un experto en pretender ser despreocupado y entusiasta.

"Está bien, pero no entiendo porque querrías estar allí, buscando problemas. ¿Qué pasaría si uno de los vampiros te reconoce?"

Eric se encogió de hombros despreocupadamente. "No conozco a ninguno de ellos."

"¿Por qué está corriendo el riesgo?" pregunto Sookie, después de una breve pausa. Encontró sus ojos y le mantuvo la mirada. "¿Por qué iras, de todos modos?"

"Puede haber algo de información que yo pueda recoger que tu no escuches o Alcide no sepa de que se trata porque no es vampiro," explico. Ella no sabía todavía con lo que estaban tratando y era hora de decirle. Para hacerlo, el Were tenía que irse. "Discúlpanos por un momento, Alcide. Sookie y yo tenemos asuntos que discutir."

El otro hombre se giró hacia Sookie para ver si esto era aceptable y Eric se tragó un rudo insulto. No necesitaba el permiso de Alcide Herveaux para nada; le había preguntado solo por cortesía. Su buen humor solo le permitía llegar hasta ahí. Finalmente los dejó solos.

Los ojos de Eric cayeron en el hombro de Sookie, como si pudiera ver sus heridas a través de su camiseta. "¿Quieres que cure las marcas de tu hombro?" Casi estaba salivando ante la idea de probarla otra vez –posiblemente darle algo más de su sangre.

"¿Cómo lo explicaría, Eric?" le preguntó. "Todo el bar le vio agarrarme."

Si fuera suya, no tendría nada que explicar. Todo el mundo sabría que fue su sangre la que sanó sus heridas, su sangre dentro de ella, atándole a él. Pronto seria suya. Por ahora, tenía que dejar las feas marcas en su sitio. "Es cierto. Por supuesto. No eres Were y no eres una no muerta. ¿Cómo podrías sanar tan rápido?" Se puso a escuchar los estables latidos de su corazón por unos segundos, después alcanzo su mano y la sostuvo entre las suyas. En lugar de curar sus heridas, tendría que hacerle algunas el mismo. "He buscado en todo Jackson," dijo despacio, manteniendo sus ojos en los suyos. "He buscado en cobertizos, cementerios, graneros y cualquier lugar que haya tenido aroma de vampiro –cada propiedad de Edgington y de algunos de sus seguidores." Apretó su mano, cálida entre las suyas. "No encontré ningún rastro de Bill. Me temo, Sookie, que es muy posible que Bill este muerto. Finalmente muerto."

Sus piernas cedieron, pero le atrapo antes que cayera y le cargo hasta una silla cercana. Se sentó y le acunó contra su pecho como a un niño, peinando con los dedos su cabello fuera de su rostro. La última vez que había sostenido a alguien de esta manera, fue a un niño: su hijo más pequeño. "Te perturbe demasiado." Le dijo, levantándole la barbilla, así podía mirarle. "Trataba de ser practico, en su lugar fui…"

"Brutal," terminó por él.

Lagrimas escaparon de sus ojos y las probo antes de poder detenerse, a ella pareció no importarle; es más, cerró los ojos y se quedó quieta, inclinándose un poco. Después, recostó su cabeza en su hombro otra vez, permitiendo a todo su peso descansar contra él. Así sería su vida ahora, se dio cuenta, si Bill de verdad se había ido. Ella finalmente permitiría que le dé todas las cosas que había querido darle: protección, seguridad, dinero, placer. Incluso afecto. Podría darle cualquier cosa que quisiera.

Pero ella quería a Bill.

Bien, entonces, si el bastardo seguía vivo, podía tenerlo, también. "El único lugar que no he registrado es la base de Russell Edgington," dijo en voz alta. "Su mansión y los edificios de los alrededores. Sería increíble si Russell fuera tan temerario para mantener a otro vampiro prisionero en su propia casa. Pero ha sido rey por cien años. Podría haberse vuelto confiado. Quizás pueda infiltrarme por la pared, pero podría no volver a salir otra vez. Los terrenos están patrullados por Weres. Es muy improbable que logremos entrar a un lugar tan seguro y él no nos invitaría a excepción de circunstancias muy inusuales." Se sentó en silencio por algunos minutos, luego agrego con cuidado. "Creo, que debes decirme lo que sabes del proyecto de Bill."

Su cuerpo, que había estado relajado y pesado contra el suyo, ahora se tensó. "¿A esto se deben los abrazos y la amabilidad?" dijo fríamente. Se aparto de él y salto fuera de la silla. "¿Para sacarme algo de información?"

Era una tontería tan injusta y desagradecida que le desconcertó por medio segundo, después se puso de pie y se enfrento a ella, fulminando a su rostro fruncido. "Creo que Bill esta muerto y estoy tratando de salvar mi vida y la tuya, estúpida mujer." Siseo.

Sus ojos jamás se apartaron de los suyos como los de todos los demás hacían cuando los enfrentaba así. "Encontrare. A. Bill."

Su ira se esfumo tan rápido como había venido. Amaba su espíritu, pero pragmatismo no era uno de sus puntos fuertes. "No puedes hacerle ojitos a Russell, Sookie." Explico. "No está interesado en mujeres. Y si yo flirteo con él, seria sospechoso. Un vampiro emparejándose con otro –es inusual. Edgington no ha llegado donde está por ser manipulable. Quizás su segundo, Betty Joe, estaría interesada en mí, pero ella también es vampiro y la misma regla se aplica. Puedo decirte cuan inusual es la fascinación de Bill por Lorena. De hecho, desaprobamos a los vampiros que aman a otros de nuestra clase."

Aunque eso no les detuvo a algunos de hacerlo; la misma reina de Louisiana estaba enamorada de otro vampiro y Edgington era conocido por sus largas relaciones con otros reyes. A algunos no les importaba hacerse a sí mismos vulnerables y sumisos ante otro igual en la forma que un humano podría ser. Tal conducta en un rey o reina era sumamente inapropiada, pero él no estaba en posición de corregirles.

"¿Cómo averiguaste todo eso?" le preguntó.

"Conocí a una joven vampiro anoche y su novio también asiste a las fiestas en la casa de Edgington."

"Oh ¿Él es bi?"

No tenía el tiempo ni las ganas para explicarle que muchos seres sobrenaturales –particularmente vampiros- eran bisexual. Cuando uno vive cientos de años, esos tipos de líneas se funden en el olvido. Mientras su humanidad se desvanece, también lo hace las percepciones de raza o género… junto con muchas otras características humanas. Le dijo simplemente. "Él es un hombre lobo, supongo que es dos naturalezas en más de un sentido."

"Pensaba que los vampiros tampoco salían con hombres lobo." dijo.

"Ella está siendo perversa. A los jóvenes les gusta experimentar."

"Entonces, lo que me estás diciendo es: ¿Qué debería concentrarme en conseguir una invitación a la base de Edgington, desde que no hay ningún otro lugar en Jackson donde Bill pueda estar escondido?"

Seguía refiriéndose a Bill como si estuviera vivo en alguna parte, si eso es lo que ella necesitaba creer para seguir trabajando en este rompecabezas, que así sea. "Podría estar en alguna otra parte de la ciudad… pero no lo creo. La posibilidad es casi nula." Aunque estuviera vivo, no se podía decir en qué condiciones estaba. Escogió sus palabras cuidadosamente. "Recuerda, Sookie. Le han tenido por varios días."

"Entiendo," dijo, asintiendo con la cabeza.

De pie allí, en su vieja camiseta, repentinamente se vio tan pequeña y frágil como en realidad era. Se estiro y tomo una de sus manos. "Arréglate bien," le dijo con una sonrisa. "Tenemos seducciones que hacer." Casi agregó. "No te preocupes, le encontraremos." Pero no podía mentirle. Esas trivialidades eran para personas que eran demasiado débiles para la verdad.

"Está bien," dijo. Soltó su mano y se arregló el cabello suelto detrás de su oreja. "Te veré pronto."

Se deslizo a través de la ventana hacia el exterior, donde ahora brillaba la luna llena. Ahora, al Club Muerto.

::: Continuamos con la maratón!::::

Estoy corriendo contra HBO, quiero llegar al libro 4 antes que empiece la nueva temporada de True Blood, se que la serie y los libros no son lo mismo –especialmente desde que a Alan Ball le dio por acostumbrarse a que se le valla la olla con los cambios que le hace- pero ambos son igual de fascinantes y me declaro Trubie 100% XD. Tengo varios amores, pero estos dos se llevan la partida.

Ahora, estoy algo triste porque casi nadie me deja un review pasa saber si estoy metiendo la pata o voy bien. Necesito saber su opinión, criticas, insultos, lamentos, cualquier cosa… siempre y cuando sea de corazón. Hay que aprender de Eric, "Mierda emocional y honestidad, en uno" XD.