Disclaimer: Todos los personajes y la Saga Sookie Stackhouse no me pertenecen; pertenecen solo y únicamente a Charlaine Harris.

Esta es un fic original de la genial DeeDeeINFJ.

El título original es "High Stakes" es un juego de palabras ya que "Stake" significa estaca y alto riesgo o apuesta; creo que se refiere a la estaca que le clavaron a Sookie y el riesgo que corren al meterse al nido de Edgington.

Errores, horrores, por favor repórtenlos, he subido este cap con una prisa que flash me ha visto el polvo, please, gracias.

Capitulo 9: Apuestas Altas

Eric se ubicó en una parte no tan concurrida del bar, apoyándose contra la pared, sorbiendo de forma ausente su botella de sangre y charlando con facilidad con cualquiera cerca suyo. Sookie no se fijo en él cuando entro, pero el si le dedico toda su atención al vestido dorado pálido que cubría su pecaminoso cuerpo, cuerpo que le hacía agua la boca. Corrió los ojos sobre ella con la lenta apreciación que uno dedicaría solo a una obra de arte. Aunque uno usualmente no quiere follarse a la Mona Lisa.

Considerando que era una noche de luna llena, nada remotamente interesante paso hasta que Sookie –quien todavía no se había fijado en el- y su amiga Tara, la de la orgia, se pusieron de pie para bailar. Era claramente un baile que habían ensayado e interpretado antes y fue sexy como el infierno. Movía las redondeadas caderas y el culo como una diosa; cuando terminaron sus mejillas estaban sonrojadas con la sangre que nunca se cansaría de saborear.

La multitud se disperso después de aplaudir a las bailarinas y finalmente capto la atención de Sookie. Todavía sonrojada, le sonrió ampliamente. Ella raramente le saludaba con tal placer. La emoción que recogió de ella fue un fuerte sentido de orgullo. Estaba demasiado consumido por la lujuria en el momento como para devolver la sonrisa, pero pareció captar la idea.

Las cosas volvieron al tedio de nuevo y el cayo en una conversación con una Were que no hacia ningún intento por disimular su deseo de llevárselo a la cama. De repente, desde la dirección de la barra, escucho el grito de pánico de Sookie: "¡Estaca!"

Se giro tan deprisa que casi golpeo a la Were y empezó a empujar a la gente para abrirse camino. ¿Por qué corres hacia una estaca, cuando ni siquiera puede herir a un humano? Su lado racional pregunto. A la mierda con su lado racional. La multitud se arremolinaba alrededor, lejos de la pelea y empezó a empujar el apretado anillo de personas en un esfuerzo por acercarse. Maldijo bajo su aliento.

Sookie estaba sosteniendo el brazo del hombre, negándose a liberarle a pesar que el acompañante del atacante la golpeó. Ella era increíble. El imbécil pareció darse cuenta que simplemente podía sostener la estaca con su mano libre. Sookie se tambaleo un poco en sus altos tacones mientras el compañero del atacante aprovechaba su oportunidad para correr hacia la salida. Parte de la multitud fue tras él, haciendo más fácil para Eric empujar acercándose a Sookie.

Pero mientras miraba con horror y furia –y con enloquecedora impotencia- el hombre clavo la estaca en unos de los costados de Sookie. El intoxicante aroma de su sangre ondeo hacia él y tuvo que cerrar los ojos por unos segundos. No ahora. Devolvió su atención a la escena, donde la segunda en comando de Edgington había matado al bastardo, robándole a Eric el placer de hacerlo el mismo.

Ambos, el muerto y Sookie colapsaron hacia el suelo. Eric azoto personas fuera de su camino hasta que estuvo en el frente del pequeño círculo que la rodeaba. No podía dar ninguna señal de conocerla, o las vidas de ambos estarían en peligro, Russell Edgington no era estúpido. Y si se acercaba demasiado a ella y a su dulce sangre…

Tara grito y cayó de rodillas junto a su amiga. "¡Que alguien llame al 911!" vocifero.

Idiota. Como si una multitud de Weres y vampiros fueran a llamar al 911 a una escena con humanos muertos. Con voz inestable Sookie le explico esto a su amiga.

"Los vampiros no te dejaran morir," insistió Tara. "¡Acabas de salvar a uno de ellos!" Ciertamente no sabía nada de vampiros, a pesar que parecía estar saliendo con uno.

"Tara, tienes que salir de aquí," dijo Sookie débilmente. "Esto es una locura y si hay alguna posibilidad de que venga la policía, no puedes estar aquí."

"No te dejare hasta que consigas ayuda," Tara miro alrededor, esperando a que uno de ellos diera un paso adelante e hiciera algo. Pareció no reconocer a Eric, disfrazado como estaba. Aunque había utilizado su glamour en ella después de la masacre de la orgia. Si las circunstancias hubieran sido diferentes, Sookie ya habría estado en brazos de Eric y en camino a un doctor de confianza. Trato de encontrar sus ojos, comunicarse con ella silenciosamente. Su rostro se estaba poniendo más pálido con cada minuto.

"El rubio alto me ayudará," ella dijo y señalo hacia él.

No, no, no, pensó. Sookie, ten cuidado. Gracias a los dioses, no había dicho su nombre.

Tara le miro. "Por favor, ayude a Sookie."

Su cita miró a Eric con amenaza en los ojos. "Este joven hombre estará encantado de ayudar a tu amiga."

Joven hombre, ciertamente. "Por supuesto," respondió Eric fácilmente. "Soy buen amigo de Alcide."

Era irrisoria la idea de un vampiro y un Were siendo buenos amigos, pero a estas alturas, nadie parecía prestar atención a los detalles. Joder, ella podría haber gritado, "Eric Northman me ayudará porque yo soy Sookie Stackhouse, la invaluable telépata," y nadie habría parpadeado siquiera.

Se arrodillo a su lado, el aroma de su sangre se volvió casi inmanejable. Oh, mierda, MIERDA. Trató de concentrarse en su rostro intentando forzar a su mente a doblegar cualquier otro instinto. Casi tomo su mano antes de recordar su papel. "No sabes lo duro que es no inclinarme y lamer." Le dijo en voz baja.

Los ojos de Sookie estaban llenos de dolor y miedo. "Si lo haces, todos los demás lo harán. Y ellos no solo lamerán, morderán."

"Eso es lo único que me detiene."

Russell Edgington había aparecido para este momento y se inclino hacia sookie. "¿Quién eres?" preguntó a Eric.

Eric se mantuvo en calma con la práctica y habilidad de ser un sobreviviente por siglos. "Soy amigo de Alcide," podía dejar el "buen" a este punto; se mantuvo coherente. "Me invitó aquí esta noche para conocer a su nueva novia. Mi nombre es Leif." No me preguntes porque no fui a reportarme con el Sheriff local. No me preguntes nada.

Edgington estrecho lo ojos. "A Alcide no le agradan muchos vampiros."

"Soy uno de los pocos."

Afortunadamente para ambos, Edgington parecía más interesado en salvar a Sookie que detectar los agujeros en la endeble historia de Eric. "Tenemos que sacar a esta joven dama de aquí,"ordenó.

"Tenemos que ser cuidadosos acerca de moverla," dijo Eric, hablando sobre el estruendo de los Weres yendo tras el cuerpo del atacante muerto. "puede que la estaca no haya dañado ningún órgano vital, pero no podemos estar seguros. Y necesita un doctor. Es posible que haya perjudicado un riñón."

Russell asintió. "Le llevaremos a mi casa. La limosina ya está de camino." Encontró los ojos de Eric y los mantuvo con firmeza. "Estoy seguro que una cara familiar la haría sentir mas cómoda. ¿No estás de acuerdo?"

Lo que él quería decir era, Aun no he terminado de cuestionarte.

"La acompañare a tu casa. Es lo menos que puedo hacer por Alcide." Después de decir ese pedazo de mierda, regresó su atención a Sookie. "Esta sudando mucho," ella también tenía un feo corte en el brazo, posiblemente de uno de los cristales de los vasos que se rompieron durante la pelea. Le quito los tacones y tironeo de sus pantimedias, doblo el material obtenido y lo utilizo para hacer presión en el corte. Poniéndose a pensar mejor, podría haber usado otra cosa, pero eso hubiera requerido dejar su lado. Y eso hubiera significado no ver las sexys bragas negras que vislumbro mientras removía las pantimedias. Concéntrate.

"Hablando de tu amigo Were. ¿Dónde está?" preguntó Edgington mirando alrededor. "No creía que dejaría desamparada a su novia de esta manera."

No creerías la cantidad de hombres que han dejado desamparada a esta mujer cuando más les necesitaba. "Alcide se convirtió en lobo y fue a cazar al compañero del asesino."

"Leif…" murmuro Sookie. Movió ligeramente una de sus piernas desnudas. "Leif… creo que mis bragas se están mostrando. ¿Eso quiere decir…?"

Estaba siendo incoherente. "¿Si, Sookie?" le dijo con voz calmante. Pero ya se había desmayado.

"Vamos," dijo Edgington, cerrando su móvil. "Mi limosina esta justo afuera."

Eric deslizo un brazo bajo el cuello de Sookie y la levanto ligeramente, acunando su cabeza contra su pecho. Esto le dolería como el infierno si estuviera consiente. Luego deslizo su otro brazo bajo sus rodillas para levantarla. Fue cuidadoso de poner su brazo encima de la parte trasera de su vestido y no contra sus piernas desnudas. A pesar de estar desmayada y con una estaca levantándose en uno de sus lados, Sookie hubiera querido ser una señorita. Y Eric no quería que docenas de cambia-formas vieran los atributos de su futura amante antes que el mismo. Se levanto de sus rodillas con muy poca gracia en su esfuerzo por moverla lo menor posible, después siguió a Russell afuera.

El conductor de la limosina le abrió la puerta y recostó a Sookie sobre el asiento del coche. Rodeo el coche hacia la otra puerta, mientras el rey y dos de sus hombres tomaban el asiento de enfrente de Sookie. Levanto su cabeza y la recostó en su regazo usando la punta de sus dedos para alizar y alejar los desordenados mechones de su cabello fuera de su rostro. La sangre estaba filtrándose en las fibras de la estaca de madera y se obligo a sí mismo a no mirarla.

El viaje fue tranquilo, aunque Eric sabía que Edgington le observaba. Fue cuidadoso de no encontrar su mirada.

"Que suerte que nadie este afuera en el centro de Jackson una noche de fin de semana en Diciembre." Dijo uno de los hombres.

Eric dio una risa corta, como si supiera bien de las noches de Diciembre en Jackson. Había gotas de sudor en la frente de Sookie, pero estaba temblando y su respiración era superficial. Se aseguro que su falda cubriera sus piernas como ella hubiera querido y que el escote de su vestido siguiera sobre sus pechos con toda la modestia que fue posible. Esta noche le daría más de su sangre –una cantidad sustancial esta vez. Pondría más de si mismo dentro de esta frágil y testaruda mujer. ¿Por qué?

Mientras conducían, Sookie abrió los ojos unas cuantas veces, para cerrarlos de nuevo segundos después. Bien. Ella no debería estar sintiendo nada de esto.

"¿Cómo supo ella lo que iba a hacer?" se pregunto en voz alta el hablador.

Le preocupaba que los hombres de Edgington pensaran que Sookie sabía lo que los demás iban a hacer, en vez de asumir lo obvio: que ella vio la estaca. ¿Sabían perfectamente que estaban llevando a la telepata de Bill a su mansión? Eric mintió rápida y fácilmente. "Le vio sacar la estaca, me dijo. Estaba yendo al bar a por otra bebida."

"Afortunado para Betty Joe," respondió Russell. "Supongo que sigue cazando al que se escapó."

Pasaron a través de la caseta de seguridad de la puerta de la mansión y siguieron hasta detenerse en frente de la casa. Sookie estaba consiente ahora y Eric levanto uno de sus brazos y lo puso alrededor de su cuello mientras la levantaba del auto lo mas amablemente posible. Ella recostó su cabeza pesadamente en su hombro mientras la cargaba dentro.

Fueron rodeados por los residentes y visitantes de la mansión, en su mayoría hombres muy jóvenes y casi todos en distintas etapas de desnudez. La mujer herida en sus brazos era ciertamente una curiosidad y una tentación, pero Eric descubrió que la mayoría de las miradas se las llevaba el mismo. Fue generoso con las sonrisas y los guiños. Leif no tenía nada que esconder.

"Este es uno de los doctores que mantengo disponibles," dijo Edgington, señalando a un viejo humano. "El no hará la actual curación. Tengo a un vampiro sanador escaleras arriba para eso."

Eric asintió. Sin duda el sanador de Edgington tenía el mismo don que el mismo. No del todo extraño –como un ser humano súper dotado.

El doctor se acerco a Sookie con una jeringa y Eric le miro con recelo. "Para el dolor," dijo el doctor. Desinfecto una pequeña área en el antebrazo de Sookie e inserto la aguja.

Un minuto después, Sookie abrió los ojos y Eric la observo mientras ella mirada a su alrededor. "Agua, agua por todas partes y ni una gota para beber." Murmuro. El se rio buena gana y ella le dio una lenta y drogada sonrisa.

El doctor lucia complacido. "Bien, la dosis está haciendo efecto." Se giro hacia Edgington. "Me necesitara, señor."

Mientras el rey hacia algunos arreglos con el doctor, le indico a Eric que suba al siguiente piso. Eric estaba demasiado aliviado de poder irse. Si Sookie estaba drogada, no se podía decir que podría dejar escapar.

"Rhett y Scarlett," balbuceó ella.

Parecía incoherente otra vez. O eso, o estaba fallando en ver Lo que el viento se llevó tenía que ver con su situación actual. Además, el protagonista estaba a la persecución de encantar a una mujer quien obstinadamente se rehusaba a regresar –o incluso a aceptar- su afecto. "No entiendo." Dijo mientras seguía a la gente de Edgington escaleras arriba.

"¿¡No viste Lo que viento se llevó! Tienes que verla en video." Frunció el ceño. "¿Por qué estoy siendo tan estúpida? ¿Por qué no estoy asustada?"

Sonrió. "Ese doctor humano te dio una gran dosis de droga para el dolor. Ahora estoy cargándote a una habitación para que te puedan curar."

Cargándola a una habitación…ah, esa era la referencia a Lo que el viento se llevó estaba pensando ella. Quizás podría venir a él más pronto de lo que pensó, si los estaba asociando con un momento tan romántico. Él era conocido por dejar a las mujeres sonriendo y vibrando con satisfacción sexual. Lucho contra una sonrisa.

"Él está aquí," ella dijo de repente.

Le dio una mirada de advertencia y espero que no estuviera demasiado drogada para entenderla. "Russell, si. Pero me temo, que Alcide escogió un rol menos protagónico, Sookie. Él corrió hacia la noche tras el otro atacante. Debió haberse quedado contigo." Así como Bill te abandonó después del ataque de la Comunidad en Dallas.

"¡Que le jodan!"

Eric sonrió de nuevo. "Lo está deseando, créeme. Especialmente después de verte bailar."Así como yo también.

"Darme drogas, quizás no fue tan buena idea," dijo. Sus parpados se veían pesados.

"Estoy de acuerdo," le dijo con sinceridad. Con el mismo grado de honestidad, le dijo, "pero estoy contento que ya no te duela."

Les mostraron una gran habitación que le recordaba a la habitación de Pam en Londres, hace mucho tiempo. Recostó a Sookie en el hermoso canapé sobre la cama y puso su boca cerca de su oreja. "Se cuidadosa."

"–debería no ser tan malo ," estaba diciendo Edgington a uno de los fascinados morbosos mirones. "Puede utilizar su glamour en ella y eso ayudará. Esta es la única cama que usualmente utilizamos para las curaciones, desde que es tan alta y bonita. "El rey acaricio la mejilla del joven hombre con un dedo.

"¿Qué es lo que va a pasar?" dijo Sookie con voz temerosa, arrastrando su atención de regreso a ella.

Antes de poder responder, Edgington introdujo a un semidesnudo vampiro con pantalones de látex. "Señorita Stackhouse, este es Ray Don."

"Encantada," dijo grogi Sookie, siempre educada.

"Encantado de conocerte," respondió Ray Don, "no voy a preguntare como estas, porque puedo ver que conseguiste un gran agujero en el costado."

Sookie sonrió un poco, "Que irónico ¿No? Que fuera el humano a quien estacaron."

Ray Don parecía no saber qué hacer con Sookie, así que miro a Eric por ayuda.

"Te diré que es lo que va a pasar, Sookie" le dijo en respuesta a su pregunta original. Hablo despacio, como si fuera a explicar a un niño. "¿Sabes que cuando nos comenzamos a alimentar y nuestros colmillos se alargan, esos liberan un poco de anticoagulante?" ella hizo un sonido que sonó como afirmativo. "Y cuando estamos listos para terminar de alimentarnos, los colmillos liberan un poco de coagulante y un poco de…el…" busco una palabra que ella pudiera entender.

"¿La cosa que les ayuda a todos ustedes a sanar tan rápido?" ofreció.

"Si, exacto."

"Entonces. ¿Qué hará Ray Don?"

"Ray Don, dicen sus compañeros de nido, tiene un suministro extra de todos estos químicos en sus cuerpo. Este es su talento. Entonces, el empezará el proceso con un voluntario y cuando este alimentado comenzara a limpiar y a curar tu herida."

"Está bien, que comience el show," dijo con determinación.

Eric observo pacientemente como Ray Don besaba descaradamente a su voluntario, le mordía y se apartaba con una respetable erección que estiraba sus delgados pantalones y –más importante- con una boca lista con los fluidos que Sookie necesitaba.

Ahora a "hipnotizar" a Sookie con su glamour, así nadie sabría que es especial. Se sentó detrás de ella y la sostuvo por los hombros. "Mírame," dijo firmemente. "Mírame, Sookie." Si ellos iban a tirar de la estaca con algo de cuidado, ella tenía que mantener los ojos en él, y tendría que ser al menos estoica ante el dolor que estaba a punto de sentir. Incluso aunque no sintiera su dolor venir en olas sobre ella a través de su conexion, sus ojos le hubieran dicho todo. No dejes a ninguno de ellos verlo excepto a mí, le rogo silenciosamente.

Ray Don se inclino a su lado y probó a tirar de la estaca, la mueca en su cara confirmo lo que Eric ya sabía: la habían enterrado muy hondo. Incluso este pequeño movimiento hizo drenar la sangre del ya pálido rostro de Sookie y pudo ver que el pánico la comenzaba a embargar a un ritmo alarmante.

"¡No lo hagas, Sookie!" la miro a los ojos con toda la intensidad que pudo convocar, como si pudiera hipnotizarla por pura fuerza de voluntad. "¡Mírame!"

Pero ella no lo hizo, miro a su costado, donde Ray Don estaba sacando la estaca. Grito y el sonido le perturbo hasta que se sintió como la carne de su lado. Ray Don estaba ahora atendiendo la herida y Eric mantuvo los ojos trabados en los suyos, mientras ella clavaba las uñas en su mano hasta que brotara sangre. Estaba luchando contra el dolor, como si se rehusara a sentirlo.

"Déjale ir," le dijo suavemente. Sintió como las pequeñas heridas en su palma sanaban mientras liberaba la presión de sus uñas. Sonrió con todo el afecto que sentía. "No, a mí no. Puedes sostenerte de mi tanto como quieras." Para su sorpresa sintió una gran confianza venir de ella que le hizo retroceder. "Deja ir el dolor, Sookie," dijo con voz calmante. "Déjale ir. Necesitas alejarte de él."

Y así lo hizo.

"Ya casi termino," dijo Ray Don, mirándole desde su lado con la boca ensangrentada. La dulce sangre de Sookie, desperdiciada en él. "Creo que no daño ningún órgano. Que mal que no pudiera mantener los ojos en ti, le habría ahorrado algo de dolor."

"Si, una pena."

Los otros vampiros que habían dejado la habitación para la parte desagradable del proceso, regresaron gradualmente. Estaban alrededor de la cama en un semicírculo de hambre y lujuria. Eric no alejo las manos de Sookie.

"Mejor le quitas ese vestido," dijo Edgington, cuando Ray Don se levanto y anuncio que había terminado. "Esta desgarrado y lleno de sangre."

"Me hare cargo de ella." Dijo Eric rápidamente, pero no con tanto entusiasmo de desvestir a la novia de su "amigo" Alcide. "¿Alguien aquí tiene ropa que le pueda quedar?"

"Yo," dijo uno de los hombres que les había acompañado en la limosina.

"Gracias, ¿quizás puedas traerlas más tarde o solo dejarlas afuera de la puerta?" miro a Edgington, "creo que ella debería descansar ahora."

"Muy bien," dijo Edgington, que nunca había dejado de mirarle con sospecha. Le alcanzo una navaja de bolsillo que estaba en la cama y Eric la atrapo con una mano. "Servirá para cortar el vestido. Mi forma de colaborar." El rey señalo a los demás que debían irse.

Eric les observo irse, hasta que el último de ellos cerró la puerta detrás de él. Dejo el lado de Sookie y trabó la puerta, luego regreso con ella. Qué triste perdida es este vestido, pensó mientras enderezaba la parte del frente. Cortó los tirantes para liberan sus brazos y con cuidado saco todo el vestido fuera. Ella no se removió. Hizo una bola con el vestido destruido y lo tiro a un lado.

Y ahí estaba Sookie, recostada sobre la cama en solo su pequeño sujetador de encaje y bragas negras. Agua, agua por todas partes y ni una gota par beber, pensó con una sonrisa torcida. Dedico unos minutos para venerar con los ojos cada deliciosa pulgada; no hacerlo hubiera sido como darle de bofetadas a la naturaleza. Ella podía pertenecerle ahora que Bill estaba muerto. Había visto la confianza en sus ojos más temprano mientras la observaba y antes de eso, su atracción hacia él. Pero aunque tomara un poco más de tiempo, ella sería suya un día.

Toco su pie y deslizo sus dedos hacia su tobillo y rodilla, de su muslo a su cadera. No es suficiente. Impaciente, puso las gafas a un lado y se quito la banda elástica que sostenía la trenza que ella había admirado más temprano esa noche. Se deshizo de su chaqueta, se libro de su camisa, piso sus zapatos para quitárselos, se sacó a tirones los calcetines y alejó a patadas los pantalones.

Todo esto lo hizo con prisa, pero se unió a ella en la cama con lentitud y cuidado, tratando de no despertarla. Notando la piel de gallina en su piel descubierta, tiro de los cobertores, cubriéndoles a ambos, después engancho una pierna con una de la suyas y se movió tan cerca de ella como pudo. Con los ojos cerrados, toco su hombro con la nariz e inhalo. Pudo oler su sangre con más fuerza, mezclado con su no tan desagradable sudor y por debajo de todo, un leve rastro de perfume que debió haberse puesto antes de ir al bar. Besó su hombro, tocando su piel son la punta de la lengua por un momento. Trazo con la punta de los dedos bajando por su cuello, cruzando el anillo de su clavícula, abajo entre sus pechos, de los cuales delineo sus finas curvas junto con el borde de encaje del sujetador. Recostó la mano sobre su estomago, después enrollo su brazo completamente a su alrededor.

No se dio cuenta que había caído en "tiempo fuera" hasta que Sookie levanto los cobertores y él abrió los ojos. Sookie estaba inspeccionando su costado, donde su mano descansaba a pulgadas de la herida.

"Está mucho mejor," le aseguro.

Ella jadeo con sorpresa y después le miro. "Gracias, Eric."

Deslizo la mano de vuelta a su estomago, frotando círculos ausentes. "¿Por qué?"

"Por quedarte conmigo en el Club," dijo, su labio inferior tembló. "Por venir aquí conmigo. Por no dejarme sola con toda esa gente."

Cambio un poco de posición, así podría mirarla directamente. Sus labios estaban a solo pulgadas de los suyos. Cuando recordó los besos de la noche de la orgia, le tomo de toda su fuerza de voluntad el contenerse."¿Cuán agradecida estas?"

Cuando respondió, su voz era suave y relajada, aunque podía escuchar a su corazón golpeando. "Eso te arruina, cuando dices algo como eso. No deberías querer tener sexo conmigo solo porque este en deuda contigo."

Pero esa no sería su única razón; estaba engañándose a sí misma si creía eso. Lo averiguaría muy pronto. "En realidad, no me importa porque tengas sexo conmigo," murmuro, cerniéndose sobre su boca, "siempre y cuando lo tengas."

No, no fue gratitud lo que la impulso a encontrar su lengua con la suya del modo en que lo hizo, o deslizar las manos hacia sus hombros mientras se movía sobre ella, o gemir suavemente bajo él. Él le gustaba y en este momento ella le deseaba. Cubrió uno de sus pechos con una mano a través del suave material del sujetador y sus colmillos se extendieron mientras se arqueaba ante su toque. Sus manos querían tocar cada pulgada de su cuerpo, y las envió por su camino. Ella estaba no menos ocupada con sus manos mientras le exploraba el pecho y la espalda, luego levanto una de sus piernas y la engancho en su cadera. Estaba contento de haberse quedado en bóxers, porque los pantalones no hubieran sido cómodos en este momento. La besó sin contener nada de la pasión y hambre que sintió.

Se dio cuenta que se removió un poco mientras acariciaba con los dedos su camino a sus caderas. No la tomaría esta noche, no en su condición tan débil. Pero le daría algo para recordar su…algo para anticipar la noche cuando finalmente tengan sexo. Tenía la mayoría de su peso todavía apoyado en la cama al lado de ella, así que se apoyo en un codo mientras deslizaba una mano entre ellos. El trozo de material entre sus piernas estaba caliente y húmedo, deslizo un dedo por de un lado hacia su suavidad. No rompieron su beso, pero ella gimió con aprobación cuando encontró su punto más sensible y lo estimulo rítmicamente como lo hacían sus lenguas. Darle placer fue casi tan poderoso como experimentarlo el mismo. Casi. Cuando le diera su sangre, seria incluso mejor.

El sonido de la ventana abriéndose, fue como un baldazo de agua fría. La visión de Bubba trepando a través de la ventana, fue aun peor. Joder, joder, joder, joder, ¡JODER!

"¡Señorita Sookie! ¡Señor Eric!" exclamo alegremente. "Les he rastreado hasta aquí."

Eric separo sus labios de los de Sookie y trago su intensa ira y desilusión. Aun así, su voz salió tensa. "Oh, bien por ti, Bubba."

La mano de Sookie se cerró en su muñeca para guiarla de vuelta a su estomago. Podía oler sus fluidos en su mano y eso solo le hizo sentirse mas frustrado.

"Bubba, ¿Has estado aquí todo el tiempo?" pregunto Sookie dudosamente. "Aquí ¿En Jackson?" todo su cuerpo vibraba de deseo y tenia pequeñas gotas de sudor salpicándole la frente. Mierda.

"El Sr. Eric me dijo que me pegara a usted," Bubba se sentó en una silla en frente de la cama y parecía no tener prisa en dejarlos estar. "¿Le hicieron mucho daño en el club, señorita Sookie?"

"Estoy mucho mejor ahora."

"Lo siento, no hice mi trabajo," dijo Bubba tristemente. "Pero ese pequeño mounstro guardián de la puerta no me dejo entrar. Parecía no saber quién era yo, su puede creerlo. Pero vi al Sr. Eric cargándola afuera, así que les seguí."

Sookie sonrió, algo que Eric no podía siquiera comenzar a convocar la buena voluntad de hacer. "Gracias, Bubba. Eso fue muy inteligente."

"Señorita Sookie, ¿Qué hace en la cama con el Sr. Eric, si Bill es su novio?"

Bien, este interludio estaba ahora jodido por un lado y bien jodido por el otro.

"Esa es de verdad una buena pregunta, Bubba," Sookie respondió mientras trataba –y fallaba- de cambiar a una posición más digna.

"Jävla idiot," juro bajo su aliento. "Le daré mi sangre, Bubba. Déjame decirte lo que necesito que hagas."

"Seguro."

"Desde que trepaste por la pared y entraste en la casa sin que te atraparan, necesito que busques en las instalaciones. Creemos que Bill esta aquí en alguna parte. Le están manteniendo prisionero." Si está vivo, lo cual dudo. "No trates de liberarle. Esta es una orden. Regresa aquí y dinos donde le encontraste. Si te ven, no corras. Solo no digas nada. Nada. Nada sobre mi o Sookie o Bill. Nada más que 'Hola, mi nombre es Bubba.'"

Bubba asintió a través de las instrucciones y repitió. "Hola, mi nombre es Bubba."

"Correcto."

"Hola, mi nombre es Bubba," dijo de nuevo.

"Si, esta bien," respondió Eric impaciente. "Ahora, ve a buscar y se silencioso e invisible." Era como hablarle a un niño. Un niño estúpido, en realidad. Pero maldita sea si Bubba no era bueno en su trabajo.

"Si, Sr. Eric. Pero después de eso, iré a conseguir algo de comida, toy muy hambriento."

"Está bien, Bubba. Ve a buscar ahora." Era mucho más fácil ser considerado con el idiota cuando finalmente se fue y los dejo solos. Aclaro su cabeza, algo difícil de hacer con el fuerte aroma de sangre y sexo – la sangre de Sookie y el… No ahora. "Sookie, podemos tener una larga discusión acerca de ti tomando mi sangre y se todo lo que vas a decir. Pero el hecho es que, el amanecer se acerca. Y no sé si te permitirán quedarte o no. Yo tendré que buscar refugio, aquí o en otro sitio. Te quiero fuerte y capaz de defenderte, al menos capaz de moverte rápido."

Sookie considero esto y asintió. "Sé que Bill esta aquí. Y no importa lo que casi hacemos –Gracias a Dios por Bubba-" ¿Cómo puedes arquear tu cuerpo en mis manos un minuto y darme de bofetadas al siguiente? "Necesito encontrar a Bill. El mejor momento para sacarle de aquí es cuando todos ustedes vampiros estén dormidos. ¿Podrá moverse durante el día?"

"Si sabe que está en grave peligro, tal vez pueda tambalearse," Si está vivo. "Ahora estoy aun más seguro que necesitas mi sangre, porque necesitaras fuerza. Deberás cubrirle muy bien. Tendrás que tomar la manta de esta cama, es gruesa. ¿Cómo le sacaras de aquí?"

Ella lucia mas y mas segura de si misma y su plan con cada minuto que pasaba. "Ahí es donde entras tu. Después de hacer esta cosa de la sangre, tienes que ir a conseguirme un coche –un coche con un gran maletero, como un Lincoln o un Caddy. Y debes dejarme las llaves. Necesitas dormir en algún otro sitio. No quieres estar aquí cuando ellos despierten y descubran que su prisionero se ha ido."

Considero esto, impresionado que pudiera pensar tan claramente en un momento como este. ¿Podría deberse a que sus sentimientos ya no fueran para Bill, o solo era lo que deseaba creer? "Sookie ¿Dónde le llevaras?" pregunto.

"A un lugar subterráneo," pensó por un momento. "Hey, ¡quizás el estacionamiento de Alcide! Eso es mejor que no estar a cubierto."

Entonces, solo quedaba una cosa por hacer. Tiro de sí mismo para levantarse y se recostó contra el grueso cabecero de madera, separando las piernas, así ella podía recostarse contra él. Ella aparentemente vio más de lo que quería, porque sus mejillas se tiñeron de un brillante rojo y cerró los ojos. No pudo evitar reírse ante su recato después de lo que habían compartido solo minutos antes.

"Siéntate con la espalda contra mi pecho, Sookie," le dijo. "Será mas cómodo de esa manera," le ayudo a cumplir esto y puso ambos brazos a su alrededor. Luego llevo su muñeca derecha a su boca y mordió fuerte con sus colmillos. Se la ofreció a ella y reclino la cabeza hacia atrás. "Esto te curará de todo." Excepto de tus dudas respecto a mí.

Lo que no había esperado fue su reacción ante ella bebiendo su sangre. Esto no era como succionar una bala. Esta era Sookie alimentándose de su sangre, sosteniendo su muñeca contra su boca y bebiendo libremente.

Nadie había hecho esto a menos que planeara convertir a esa persona en vampiro. La pequeña conexión que compartían estaba siendo ampliada incluso más. Eso, también, alimento su placer. No pudo impedirse gemir y moverse contra su cuerpo, demandando su propia liberación. El olor a sexo todavía flotaba alrededor de ella y la presión de su cuerpo contra el suyo, mientras se alimentaba de él, era demasiado. A pesar que Sookie permaneció muy quieta, él pudo sentir su excitación y eso solo alimento la suya a través de su conexion fortalecida. Fuera apropósito o no, ella había sincronizado rítmicamente los tragos que tomaba de su sangre con sus movimientos. Ella estaba disfrutando esto.

Finalmente, no pudo contenerse más. Se presiono a si mismo contra ella una última vez y gruño mientras el orgasmo desgarraba su interior. Algo de humedad se filtro de sus bóxers a la espalda baja de Sookie, pero en vez de apartarse de él, succionó más fuerte de su muñeca. Ella le deseaba, se dio cuenta con otro gemido y beso su camino a su cuello.

Pero no, todavía parecía obstinadamente determinada a resistirse a él. Aparto la muñeca de su boca y dijo con voz afectada. "No me muerdas."

El permitió a sus colmillos arañar la suave piel de su hombro y mientras estaba a punto de deslizar su mano para darle la liberación interrumpida más temprano, se apartó de él casi a velocidad vampírica. Diablos, acababa de tomar su sangre. Bien podría ser velocidad vampírica.

Antes de poder detenerla, abrió la puerta de la habitación y ahí estaba el vampiro que había accedido a proveerla de ropa. Éste levanto una ceja y corrió los ojos apreciativamente por el cuerpo apenas vestido de Sookie. "Bien, mírate."

Sabiamente recordando que tenía un papel que interpretar, Sookie se apoyo contra el umbral. Eric estaba complacido. "¿Necesita hablar conmigo?"

"Si," respondió el otro vampiro. "Después que cortamos tu hermoso vestido, Russell supuso que necesitarías ropa. Resulta que tenia estos en mi armario y desde que somos de la misma altura…"

"Oh, bien, muchas gracias. Es muy considerado de su parte."

"Pareces estar mejor," dijo, estudiándola.

"Estoy muy débil…me puse de pie porque estaba de camino al cuarto de baño."

Pero el vampiro no escuchaba más sus palabras. Sus ojos habían encontrado a Eric, y estaban llenos de lujuria. "Leif, ¿Te gustaría compartir mi ataúd hoy?"

"Tengo que hacer un encargo para Sookie. No estoy seguro de poder volver antes de que rompa el día pero si lo hago…" Lleno su voz con promesas y salpico con sexo casa palabra. "Puedes estar seguro que te buscaré."

El joven vampiro miró a Sookie, quien se había vestido con una bata de la pila de ropa que le había traído. "Yum," dijo y Eric no supo si era un cumplido para él mismo o para Sookie. A juzgar por la forma en que su cuerpo llenaba la bata, podía imaginar que fue lo último.

"De nuevo, gracias." Dijo Sookie mientras indicaba la bata y la ropa en su brazo. "¿Podría decirme donde está el cuarto de baño más cercano?" el vampiro señalo bajando el pasillo y Sookie se excusó silenciosamente.

"Que delicia," sonrió el vampiro. "Luce como si la hubieras tenido, huele como si lo fuera, también."

El bastardo ya habría estado muerto si esto hubiera pasado en otro momento. Como no lo era, Eric sonrió un poco, "No podría hacer eso con la chica de mi amigo. Además, quiero guardar mi energía para alguien más de mi gusto." Lamio sus labios.

"Bernard," el vampiro balbuceo. "Pregunta por Bernard."

Eric le dio una mirada caliente con tanto deseo como pudo. "Créeme, lo hare."

Cuando finalmente se fue, Eric se dispuso a la tarea de buscar la ropa que tan descuidadamente desecho la noche anterior. Después de los siguientes cinco minutos, era nuevamente Leif, con gafas y cabello bien arreglado. Aunque, no había tiempo para rehacer la trenza. Sus bóxers estaban incómodamente mojados, pero no se podía evitar.

Hubo un ruido desde la ventana, seguido del retorno sin gracia de Bubba. "Peiné todo el terreno, Sr. Eric." Dijo orgullosamente.

"Muy bien, Bubba, ¿Es…?"

Antes que pudiera terminar de preguntar, Sookie estaba de regreso. Olía encantadora y fresca después de la ducha y la bata de verdad entonaba con ella. Su sangre estaba haciendo efecto ya, a juzgar por el ligero brillo en su piel.

"Bubba ha peinado el terreno, Sookie," le dijo con una ligera sonrisa.

"Señorita Sookie,¡Encontré a Bill! No está en buena forma que digamos, pero está vivo."

Eric la miro mientras se dejaba caer directamente en una silla detrás de ella, con la boca ligeramente abierta.

Trato de leer su expresión, pero parecía en blanco. Él mismo se sintió en blanco. Por un lado esto era un gran alivio. No había necesidad de arrastrarse y rogar por el muy improbable perdón de Sophie-Anne. Por el otro, Bill estaría de regreso en la vida de Sookie. En qué capacidad, no se podía saber, pero seguramente ella perdonaría a su amante, especialmente desde que la deserción de Bill no fue culpa suya. En ese caso, él sintió que la había perdido en ese momento.

"¿Dónde está?" ella pregunto después de un silencio que parecía interminable.

Bubba movió las manos mientras explicaba la ubicación. "Hay un edificio en la parte de atrás, como un garaje para cuatro coches, pero tiene apartamentos encima y un cuarto en un lado."

"¿Hay otros edificios, puedo confundirme?"

Mientras Bubba explicaba más de los edificios de alrededor, Eric uso los pocos segundos para recuperarse. Esto era por lo que habían venido. Él era primero y más importante un Sheriff, no un cachorrito enfermo de amor. Había trabajo que hacer, y por Dios Santo, que lo vería hecho.

"¿En qué parte del garaje le tienen?" pregunto a Bubba.

"La habitación del lado derecho. Creo que utilizan el garaje como establo y la habitación es donde guardan las sillas de montar y esas cosas. No es tan grande."

Eric asintió con satisfacción. "¿Cuántos están con él?"

"Hay tres ahora mismo, Sr. Eric, dos hombres y una mujer. Los tres son vampiros. Ella es la que está con el cuchillo."

Y sin duda ella era Lorena.

"Cuchillo," murmuro Sookie.

"Si, señora," respondió Bubba con una mueca, "Ella le ha cortado bastante mal."

Sookie mantuvo la cabeza alta y parecía con más confianza en sí misma "El ha aguantado todo este tiempo."

Eric asintió. "Lo ha hecho. Sookie, iré a conseguirte el coche. Tratare de estacionarlo cerca de los establos," ya sabía de dónde podría conseguir un coche, un anterior residente del área 5 –un fiel súbdito- que ahora vivía en Jackson y tenía un lote de coches. Aun mejor, le debía a Eric varios favores.

"¿Crees que te dejaran entrar otra vez?" pregunto con el ceño fruncido.

"Si llevo a Bernard conmigo."

"¿Bernard?"

Sonrió a pesar de sí mismo. "El pequeño."

"Quieres decir…" la realización cruzo su rostro y se vio un poco avergonzada. "Oh, ¿si llevas a risitos contigo te dejaran volver porque él vive aquí?"

"Si, pero quizás tenga que quedarme aquí con él," se pregunto como ella se tomaría eso.

"¿No puedes…librarte de eso?"

"Tal vez, tal vez no." Le dijo encogiéndose de hombros. "No quiero ser atrapado aquí, levantarme cuando descubran que Bill se ha ido y tú con él."

Bubba había estado callado por un rato, escuchando su intercambio, pero ahora hablo de nuevo. "Señorita Sookie, ellos pusieron a hombres lobo para vigilarle durante el día. Eran esos los hombres lobo que estaban detrás de usted. Ellos estarán vigilando a Bill cuando los vampiros se vayan a dormir."

Mierda.

"Pero esta noche hay luna llena," señalo Sookie. "Ellos estarán exhaustos cuando tengan que tomar su turno. Si aparecen, de todas formas."

Ella nunca fallaba en impresionarle. "Eso es cierto, Sookie." Dijo con aprobación. "Esta será la mejor oportunidad que podamos obtener."

"Quizás deba fingir que aun estoy muy débil. Eso me daría un día extra y suficiente tiempo para que alguien de Shreveport venga a ayudarme."

"Cuando vaya por el coche, llamaré. Quiero estar seguro de estar muy lejos de la mansión cuando lo haga, por si acaso. Pero tú sabes que quizás Alcide pueda darte una mano por la mañana."

Sookie pensó esto, luego sacudió la cabeza. "No creo que debamos hacer eso, Eric. Ya ha hecho demasiado y tiene que trabajar con esta gente todo el tiempo. Le pondría en una mala situación."

"Cierto," dijo Eric con fastidio. "Suficiente charla. El amanecer esta casi encima de nosotros y hay mucho que hacer. Iré a buscar a Bernard y le llevaré conmigo para conseguir el coche. Bubba, tú necesitas irte de la propiedad y buscar un lugar para dormir hoy. A una distancia segura de aquí, ¿entiendes?" Bubba asintió. "Fuiste afortunado de que hoy hay luna llena. Es probablemente la única razón del porque estás vivo. Sookie, tú debes continuar pareciendo débil y desvalida hasta que los vampiros se vayan a sus ataúdes. Luego… de alguna manera, rescataras a Bill y le meterás en el maletero del coche que yo obtendré. Nadie sospecha de ti y nadie sabe quién eres, así que no les deberá importar si te vas." Se detuvo, sonrió y sacudió la cabeza. "Este es tal vez el peor plan que he oído nunca."

Sookie devolvió su sonrisa poco entusiasta con una de las suyas. "Eso es cierto, pero es todo lo que tenemos."

"Lo hará muy bien, Señorita Sookie." Bubba tenía la ventaja de todas las personas estúpidas, que nunca comprendían completamente la situación en la que estaban.

"Gracias, Bubba" dijo Sookie, parecía demasiado confiada para su propio bien…por lo cual, de hecho, estaba.

"Sookie," dijo Eric, "mi sangre te hará seguir haciendo sentir mas y mas poderosa. No dejes que te sobrepase. Eso pasa mucho cuando las personas beben nuestra sangre. Ellos subestiman sus habilidades y pueden conseguir acabar muertos. Conoces las historias. Y mi sangre es potente."

Fueron interrumpidos por el toque en la puerta y Bubba solo necesito medio segundo para desaparecer por la ventana que había entrado. Sookie salto dentro de la cama y lucio débil, mientras Eric se sentaba a su lado y aparentaba ser una cuidadosa enfermera. "Pase," dijo en voz baja.

Y ahí apareció el vampiro que estuvo seduciendo. "¿Cómo esta ella?" preguntó Bernard, "tiene mejor color."

No tenía mejor color. Estaba resplandeciente. Bernard parecía tan observador como un tablón. "Todavía le duele," dijo Eric en su voz mas simpática, "pero sanando gracias a la generosidad de tu rey."

"Estuvo complacido de hacerlo, pero él estaría…uhm…aun mas complacido si ella puede irse por la mañana. Él está seguro que para entonces su novio estará de regreso en su apartamento después de haber disfrutado la noche de luna llena." Bernard parecía genuinamente preocupado, pero más porque no quería arruinar sus planes con Eric. "Espero que esto no sea demasiado brusco."

"No, puedo entender su preocupación," le dio a Bernard una brillante sonrisa. "Entonces iré a conseguirle un coche y lo estacionare cerca de la casa, así ella podrá conducir por si misma mañana. Si puedes arreglar para que pase sin problemas las puertas del frente -¿Asumo que hay guardias durante el día?" se detuvo y Bernard asintió. "Así habré terminado en mi obligación con mi amigo Alcide."

"Suena muy razonable," Bernard miro a Sookie y sonrió. "Hablaré con los de la puerta cuando nos vayamos. ¿En mi auto está bien?" Perfecto. El joven vampiro estaba ofreciéndose de voluntario para ir con él sin haber preguntado. "Es solo un pequeña escarabajo, pero nos llevara a… ¿Dónde quieres ir?"

"Te lo diré cuando estemos en la carretera. Es cerca a la casa de un amigo mío. Él conoce a un hombre que puede prestarme un coche por un día o dos." Puras mentiras, pero Bernard no tenía razones para dudar.

Eric asintió hacia Sookie, de quien los ojos estaban aun cerrados y Bernard asintió y retrocedió educadamente. La sangre parecía cantar en sus venas mientras se acercaba a ella y se pregunto si su conexion era lo suficientemente fuerte para que ella pueda sentirlo. Beso su mejilla.

"Sookie ¿Puedes escucharme?" ella dio un pequeño asentimiento. "Bien, escucha. Iré a conseguirte un coche. Dejaré las llaves aquí, cerca de la cama, cuando regrese. En la mañana necesitas irte, conducir de vuelta con Alcide, ¿Entiendes?"

De nuevo asintió. "Adiós. Gracias." Murmuró.

"Fue un placer." Al menos una parte del proceso fue placentera.

Hank Danos vivía en el suburbio de Pearl en Jackson, lo que le dio a Eric más tiempo del que quería con Bernard. El joven vampiro era aburrido y tedioso, cuando menos, pero flirtear fue fácil y no le costó nada, así que interpreto su plan con aplomo. Bernard nunca dudó de él ni por un segundo. Habló con Hank él solo, no sea que su anterior súbdito fuera a llamarle "Eric" o "Sheriff" y Bernard les oiga. El coche fue obtenido en cuestión de minutos y estaba complacido de poder conducir el solo de vuelta a la mansión.

Estaciono el Lincoln blanco lo más cerca posible de los edificios que describió Bubba, después siguió a Bernard de regreso a la casa. Era hora de recompensar a su tedioso compañero con algo por sus molestias. Antes de abrir las puertas, empujo a Bernard contra una de las altas columnas blancas y le besó por todo lo que él valía. Había besado hombres antes y era bueno en ello. Para cuando rompieron el beso, Bernard estaba duro en su mano y Eric estaba seguro de tener un chupetón en el cuello.

"Mi habitación," dijo ofuscado Bernard.

"Le daré las buenas noches a Sookie y me aseguraré que este bien," Eric le dio su mejor mirada caliente. "después seré todo tuyo."

Dejó que Bernard le mostrara donde estaba su habitación, luego regreso a la habitación de Sookie, que estaba oscura y silenciosa, como debería estar. Dejó las llaves del Lincoln en la mesita de noche y Sookie dio un pequeño jadeo de sorpresa. Oído y reflejos mejorados, todo gracias a su sangre.

"Estoy de regreso," mantuvo la voz baja, desde que muchos de los vampiros ya deberían estar durmiendo. "es un Lincoln blanco. Lo estacione cerca de los establos, no había espacio adentro, lo que es una verdadera pena. No me permitirían acercarme más para confirmar lo que dijo Bubba." Ella no había abierto los ojos, pero sabía que estaba despierta. "¿Estas escuchándome?" solo asintió. "Buena suerte," se quedo de pie en silencio esperando alguna reacción, pero ella parecía raramente desinteresada. "Si puedo liberarme de esto, me encontrare contigo en el estacionamiento de Alcide apenas anochezca. Si no estás ahí, regresare a Shreveport," al menos abrió los ojos y le miró hacia arriba. Con el regreso de Bill –si tenían éxito- venia otra pregunta y ambos lo sabían. "Hablaremos después."

"Gracias por el coche," parecía querer decir algo mas, pero decidió no hacerlo.

¿Por qué me preocupa tanto lo que diga o lo que no?

"No me gusta tener sentimientos," era más para sí mismo que para ella, dicho esto se giró y la dejó en la oscuridad. En una noche de varias decepciones, al menos una estaba yendo por buen camino: el amanecer estaba demasiado cerca para que Bernard espere un carajo.

::::: un cap mas y nos vamos con eric "ojos de cahocrrito"….XD ::::

Aquí un pick de lo que hablo – es de la 4º de true blood:

http : / / true – blood . net / 2011/06/16/ photo- new- sookie- eric- photo- from- true-blood- season-4/

borradle los espacios.

:::: reviews please:::::