Disclaimer: Desde las profundidades del lago, hemos osado revivir al último descendiente de la más antigua y pura familia mágica, un hombre que murió corrigiendo sus errores, porque un Black no debe morir…
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El último vástago de los Black
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
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Reacciones...
Al llegar los miembros de la Orden, Dumbledore ya los esperaba en un Salón, mientras Regulus y Hermione se encontraban en otro, donde la luz que entraba por un ventanal apenas iluminaba la habitación. Ahí entre las sombras se encontraba el pelinegro ausente de la realidad, simplemente contemplando la oscuridad que el conocía de tantas formas.
Hermione se encontraba sentada en un mullido sillón, jugando nerviosamente con sus dedos, no podía mantenerse tranquila a pesar de saber que Albus Percival, no permitiría que llegara a las celdas de Azkaban. Miraba al pelinegro tan tranquilo, tan frío, tan ausente… parecía más una estatua que un humano.
‹‹ ¿Qué fueron esas palabras? ¿De verdad me ayudará?... sonaba tan convincente, tan seguro de lo que decía, pero ¿y si no puede hacer nada?... ¡Por Merlín! ¿Por qué tuvo que pasar esto?, él que debía volver era Sirius, no su hermano. ››
Se pasó las manos por su rostro tratando de alejar sus remordimientos, pero era inútil seguían ahí asechándola. ‹‹Los chicos no me perdonarán, no entenderán las razones por las cuales lo hice… los decepcionare por haber usado esa magia y no decirles ¡Por los fundadores! ¿Qué va a pasar conmigo? Terminaré en esa prisión, la cual Sirius describía con tanta amargura, no se si podré sobrevivir ahí. ››
Unas inevitables ganas de llorar se apoderaron de ella, todo se le venía encima y no sabía cómo enfrentarlo.
Respiró profundamente, tratando de controlarse, volvió a posar sus pupilas chocolate en el vástago, notando como la poca luz que entraba contrastaba en su rostro, resaltando su blanca piel, dándole un toque de elegancia y solemnidad.
Por su parte Regulus se encontraba sereno para cualquiera que lo viera, pero en su interior se desataba una batalla interna, por todo lo que estaba ocurriendo a raíz de su regresó a la vida, y no podía ignorar esas sensaciones y sentimientos que eran ajenos a él. Además de que no toleraba verla así, eso alteraba sus nervios y comenzaba a exasperarlo.
Giró su rostro, observando el lugar curvó sus labios mostrando una sonrisa al ocurrírsele algo, caminó unos pasos seguido atentamente por las pupilas de la leona, hasta el viejo piano que adornaba esa Sala.
Arcturus tocó la tapa que cubría las teclas, pasó sus dedos notando el polvo en el piano, levantó la cubierta y se sentó en el banquillo elegantemente. Inhaló suavemente y colocó sus finos y largos dedos en las teclas, estaba consciente de que ella lo miraba y eso era lo que quería, tener su atención para que se olvidará por un minuto de eso que tanto la atormentaba.
Sin más comenzó a tocar "piano nocturnes in Emb".
La prefecta lo miraba asombrada tocar el piano con suavidad y rapidez, dejando oír una melodía que ella había escuchado antes, pero no recordaba su nombre, el sonido era tan agradable, que hacía que sus pensamientos se disiparan momentáneamente, simplemente estaba hipnotizada por la notas de esa sublime sonata.
*º*º*º
En otro Salón…
Los miembros de la Orden, estaban ansiosos por escuchar que tenía que decir el Director.
— ¿Qué esta pasando? — cuestionó demandante Alastor.
— Alguien ha utilizado la magia prohibida en este lugar — mencionó perspicaz McGonagall.
— Tranquilos… ha pasado algo inesperado — mencionó con calma — digamos que tendremos un nuevo aliado.
— ¿Un nuevo aliado? — preguntó desconcertado Remus.
— Si, alguien que casi todos conocimos — musitó enigmáticamente el hombre.
— ¿Quién? — interrogó el profesor de pociones.
— Regulus Arcturus Black — profirió con una sonrisa misteriosa.
Un silencio sepulcral se hizo en la habitación, las caras sorprendidas y aterrorizadas no se hicieron esperara y justo en ese momento se dejo oír la melodía que tocaba el vástago de la familia Black.
— ¿Él esta aquí, Dumbledore? — incurrió uno de los presentes, atreviéndose a hablar.
— ¿Qué? ¿Cómo? ¿Quién lo trajo de vuelta? — gritaron algunos.
— Pero… puede ser un zombi — manifestó horrorizada otra aurora.
— O un monstruo… ¿qué clase de adefesio es? — bramó otro.
Varias exclamaciones de esa clase se dejaron escuchar, pero el anciano no se inmuto.
— Nadie que sea un zombi, puede tocar así — comentó alzando su voz Nymphadora.
— ¿Qué?... ¿cómo el Ministerio permitió esto? — se dejaron oír reclamaciones.
— Tranquilos, a su tiempo sabrán todo, por ahora necesito que confíen en mi, esto ha sido un agradable accidente — comentó divertido —. Además solicitó su apoyo y su protección para él — hubo controversia después de tal solicitud, pero ante las miradas y palabras del viejo nadie dijo más.
La junta continuó un poco más tocando otros asuntos, hasta que varios de los miembros se fueron, quedando solo los necesarios.
*º*º*º
En otra Sala…
Hermione escuchaba sorprendida la sinfonía, la cual era tan sentimental y tan profunda, de pronto sintió la necesidad de avanzar hacia él.
Él la sintió acercarse, abriendo sus ojos mirándola de reojo con sus frías pupilas, aún tocando sus últimos compases, al tenerla a menos de un metro, terminó su melodía, sonriendo irónicamente.
— ¿Sabes? a mi madre le gustaba escucharme tocar el piano…
— Fue hermoso… — logró articular la castaña, ya que no sabía como dirigirse a él.
— No, fue horrible.
— ¿Cómo?... pero si…— trató de alegar confundida.
— El tiempo también a dejado estragos en el piano — espetó retirando sus dedos de las teclas y levantándose elegantemente, cerrando la cubierta.
— Aún así… creo que tu… — intentó comentar pero él la interrumpió.
— ¿Al parecer aún hay mucha controversia por mi regresó del valle de los muertos? — espetó con ironía y cierta amargura, volviendo al ventanal desde donde percibió el reflejo de la castaña sobre el cristal, mirando la expresión contrariada de su acompañante — incluso tu ¿no?
— Yo... — no sabía qué decir, todo era aún tan confuso.
— No tienes que decir nada, yo se que tu no me querías revivir a mi — agregó con una sonrisa sardónica.
— Yo… bueno, no te voy a mentir, eso es verdad, pero creo que ya no lo podemos remediar, y yo no voy a permitir que te pase nada, después de todo me costaste muchas horas de estudio, desvelo, esfuerzo, energía… y muchas reglas y leyes rotas.
— Y tu sangre — añadió sarcástico, girándose y observando sus pupilas miel.
— Si… eh… respecto a eso, yo… bueno — no sabía cómo agradecerle sus atenciones y cuidados cuando estuvo inconsciente.
— ¿Qué? — preguntó desconcertado, al verla dudar.
— Bueno… gracias por cuidarme, no tenías que hacerlo — replicó nerviosa por la mirada que le propinaba el pelinegro.
— ¿Me temes? ¿Crees qué te haré daño? — cuestionó firme, analizándola.
Hermione se estremeció al sentir esa mirada tan parecida y a la vez tan diferente de la del padrino de su amigo.
— Ya…
Hermione tragó saliva nerviosa, observándolo. — No — interrumpió, avanzando hacia él, sorprendiéndolo, por un momento él hubiera jurado que ella le temía, pero ahora sus pupilas mostraban una valentía excepcional.
Llegó hasta él quedando poca distancia entre los dos, levantó su mano y la colocó en su pecho, justo donde se encontraba su corazón. — No, porque tu corazón late igual que el mío — bajó su mano y tomó la de él — no porque tu sangre corre igual que la mía debajo de tu piel…
Regulus la miraba totalmente extrañado y desconcertado ¿qué le pasaba a esa chica?, cuando ella tomó su mano, ambos sintieron una corriente extraña de energía, pero no era desagradable, simplemente era diferente al toque con cualquier persona.
Hermione pensaba retirar su mano, cuando él la estrechó. — Y no olvides que compartimos esto — aseguró alzando la prenda de la leona mostrando su herida casi repuesta y el extraño símbolo en su piel.
— ¡¿Qué? — preguntó asustada — enséñamelo por favor — Pidió suplicante.
Arcturus la miró extrañado por su reacción, pero obedeció, se levantó la manga de su camisa, mostrando el tatuaje y mirándola con expectación.
Ella tomó su mano, observando con temor eso, quizás esto confirmaba sus deducciones, pasó las yemas de sus dedos por la marca, provocándole un agradable cosquilleo a Regulus.
— ¿Qué? — incurrió con la intención de retirar su mano, pero no lo hizo.
Justo en ese momento la puerta se abrió dejando entrar la luz, iluminándolos al instante Mione soltó su mano.
— Vengan — mencionó Albus, observándolos analíticamente.
Regulus avanzó dirigiéndose a la puerta, acomodándose su camisa, mientras ella lo observaba alejarse estupefacta por su descubrimiento, poco después reaccionó caminando detrás de él.
— ¿Y bien? ¿Ya decidieron mi destino? — preguntó irónico Regulus.
— Veo que tampoco has perdido tu personalidad — comentó el anciano, con una sonrisa, dejando pasar primero al chico.
La Gryffindor entró poco después de ellos, encontrando un ambiente demasiado tenso.
Regulus observó con una mirada helada, la cara todos los presentes, realmente no tenía idea de quienes eran.
—¡Hermione! — exclamó la Señora Weasley, mirándola extrañada — ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar con tus padres?
La castaña se quedó pasmada ante el grito de la mujer ¿cómo le iba a explicar lo que había ocurrido? ¿O acaso Dumbledore ya lo había hecho? pero y si no, giró su rostro hacia el hombre, clavando sus pupilas temerosas en él, pidiéndole ayuda en silencio.
— ¿Tú… fuiste la que usó magia prohibida? — soltó acercándose a ella.
— No, ella no fue… y preferiría que si tienen algo que cuestionar sea a mí — aseveró firme Arcturus.
Molly clavó su vista en él, observándolo con temor. — Veo que eres igual que tu hermano — espetó llegando con Hermione — ¿estas bien cariño? ¿Qué haces aquí?
— Yo bueno… si, estoy bien — contestó observando a Regulus, lo frío que se había vuelto, la mascara que había colocado, no lo conocía bien, pero ahora él parecía estar tan rígido como un maniquí.
— Bueno, Regulus ellos son Molly y Arthue Weasley, su hijo Bill — señaló el Director, mientras los hombres asentían con la cabeza mirándolo analíticamente.
— Nymphadora Tonks… la cual se te debe hacer familiar ya que es la hija de tu prima Andrómeda — divulgó Percival.
Al escuchar eso Regulus le prestó una especial atención a ella, mirándola como si no creyera en las palabras del anciano, observó su cabello rosado lo cual se le hizo muy extraño, pero divertido, después de todo, si él hubiera considerado pintarse el cabello así, su madre se infartaría, pero la realidad era que él no había tenido tiempo para eso.
No podía negar que la chica era extraña, pero era su familia después de todo, aunque así como su hermano había sido repelido y borrado del tapiz, su prima lo había sido, así que probablemente la pelirrosa no era pura. Pero había algo en ella que no podía explicarse.
— Hola — saludó sonriente, a pesar de la mirada de su tío.
— Remus Lupín, debes recordarlo es un gran amigo de tu hermano — evidenció el anciano.
Regulus lo miró evocando la imagen del hombre, cuando iban en el Colegio, siempre al lado de su hermano, una sensación extraña lo invadió al igual que a Hermione.
Remus lo observaba estudiándolo, era como regresar a su niñez, cuando conoció al hermano de Sirius, tan diferentes y tan parecidos.
— Y por último de seguro recordaras a la profesora McGonagall — él sonrió irónico, era una persona que no era fácil de olvidar.
— Seré objetivo, no soy un zombi, no me controla nadie, estoy tan vivo como la mayoría de ustedes — ironizó —. Ahora lo que me importa es destruir a Voldemort y no voy a descansar hasta lograrlo, con o sin ustedes.
Todos lo miraron con sorpresa, por la crudeza de sus palabras, intercambiando miradas entre ellos.
— Creo que eso lo podremos ver mañana, por ahora es mejor cenar y descansar — aconsejo el Director.
El vástago de los Black comprendió el mensaje, así que no forzó la situación y simplemente salió de la Sala dirigiéndose a su habitación, sumido en todas las sensaciones y pensamientos que lo invadieron al ver a gente tan conocida, aunque estos nunca hubieran sido tan importantes para él.
Hermione lo siguió con la vista, por un momento sintió que debía ir tras él, no parecía estar bien, pero no lo hizo, ya que la señora Weasley la tenía agarrada de un hombro.
—¿Querida, qué haces aquí? — cuestionó Molly, rompiendo el silencio.
— Yo… pues llegue por casualidad aquí, venía de casa y necesitaba un libro que había visto aquí… y... — mintió respetando las palabras del pelinegro.
— Te encontraste con esta sorpresa ¿no? — interrogó el licántropo.
— Si… — respondió mirando a Dumbledore, el cual asintió.
— ¿Sabes quién lo hizo? ¿Viste algo? ¿Alguien conocido? — interrogó apresurado Bill.
— Es poco probable Bill, después de todo, ella llegó cuando los hechos ya habían ocurrido ¿no es así Señorita Granger?
— Si yo… bueno… — tartamudeó la castaña nerviosa, siendo interrumpida por la madre de los pelirrojos.
— Pero… es igual que su hermano, un grosero ¿acaso su madre no los educó? — manifestó molesta la Señora.
— Tranquila madre — pidió Hill tocando su hombro.
— No puedo creer que él este vivo — exclamó Nym aún presa del asombro.
— Pero lo esta… — afirmó nostálgico Lupín, recordando a sus amigos.
— Pero también esta lleno de resentimientos y más contra Voldemort — arguyó Arthur.
— Si… eso parece — afirmó serena McGonagall, mirando al Director.
— Bueno pero ¿confiaremos en él?, no sabemos si puede volver a servirle a Voldemort — interpeló con desconfianza Molly Weasley.
— No lo creo, él joven solo quiere vencer a Voldemort, como todos, además se nota que se siente solo, después de todo sus padres están muertos, su hermano también y la mayoría de su familia con excepciones, de las que quizás él ya no pueda confiar — explicó la profesora de transformaciones.
— Bueno, prepararé algo de cenar, después vendrás con nosotros Hermione — señaló Molly, dirigiéndose a la cocina.
La Sala se fue quedando sola, así que la leona se sentó junto al fuego, cansada y fatigada por los acontecimientos que habían ocurrido, no había sido uno de lo mejores días de su vida.
Mirando el fuego crispar, se hundió en sus cavilaciones. ‹‹¿Habré hecho bien? todo esto se esta complicando demasiado, yo no pedí que él volviera, yo quería traer a Sirius… ¿cómo responderé si me preguntan? ¿Qué diré?... vamos Hermione, tu sabes que no solo hiciste por Harry y los demás, por lo que ellos sufrían, hubo algo más, pero ¿cómo vas a explicar eso? si ni siquiera tu lo entiendes. ››
Respiró profundamente, mientras unas lagrimas silenciosas recorrían sus mejillas, tomó un cojín y lo abrazó contra su pecho.
‹‹¿Por qué?... y ahora Sirius jamás regresará y encima se viene todo esto y de Regulus… no se qué pensar —se limpió las gotas salinas para evitar que alguien la encontrara así —, pero lo más importante por ahora es tener ese libro, encontrar que significa ese símbolo, cuanto antes mejor. ››
En ese momento entró Molly avisándole que fuera a cenar.
Al llegar al Comedor una controversia sobre todo lo que estaba ocurriendo se desató, Hermione se quedó callada escuchando cuando notó que el pelinegro no pensaba cenar con ellos.
— ¿Qué Regulus no cenara? — preguntó con curiosidad.
— No, yo le avisé pero no quiso — comentó Tonks con una mueca.
La cena simplemente se desenvolvió entre comentarios sin importancia, noticias y demás cosas que simplemente la castaña ignoró, su mente no estaba ahí, terminó de cenar y se levantó excusándose, caminó hacia la cocina tomando una bandeja y colocando platos de comida, sin más salió discretamente, subiendo hasta llegar a la habitación del buscador.
Observó el letrero raspado en la entrada. "No entrar sin el expresó permiso de R.A.B.".
‹‹Vaya este chico si que esta algo dañado ¿qué puede esconder en su cuarto?.›› Tocó suavemente, esperando que el pelinegro abriera, pero solo escucho su voz.
— Adelante…
Abrió la puerta difícilmente, pero al entrar se quedó pasmada al ver la imagen del vástago luciendo solo una toalla negra a las caderas, que le llegaba hasta las rodillas, subió su vista clavando sus pupilas en su abdomen el cual no era tan marcado, pero aún así era un deleite a la vista, siguió su recorrido encontrando el rostro del joven y su sonrisa altanera, al llegar hasta sus ojos sintió un extraño estremecimiento que recorrió todo su cuerpo, como si una descarga eléctrica recorriera su columna.
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Regulus no tenía ganas de seguir entre los presentes, de pronto se sentía abrumado, pero a pesar de eso, seguía sintiendo que no era su estado de ánimo, como si él no fuera el que sintiera eso, como si fuera ajeno a él, pero comenzaba cansarlo. Se sentía tan fuera de tiempo, como si no perteneciera a ese momento, todo lo que conocía había desaparecido, sus amigos, o los que alguna vez había considerado como tales, ya eran mucho mayores, muchos habían muerto, su familia había desaparecido, además que de seguro la chica que le gustaba estaría casada, con hijos o muerta.
Llegó a su habitación y encendió la chimenea, se dejó caer en su cama, mirando el techo, todo le parecía tan extraño, tan ajeno a pesar de ser suyo, de pronto una fragancia invadió sus sentidos. ‹‹¿Qué es esto? ¿A qué huele?››
Se movió un poco pero el aroma persistía.
— ¿Manzanas y vainilla? — murmuró, de pronto recordó donde había inhalado un olor similar — Hermione… — susurró sintiéndose extraño por decirle por su nombre, aspiró profundamente pensando en ella.
En se momento alguien tocó su puerta, perezosamente se levantó. — Ahora ¿qué? ¿Vendrán a lincharme? ¿O a decirme qué me aprecian?— abrió la puerta encontrándose con la figura de la metamorfaga.
— Venía a avisarte que la cena esta casi lista — anunció Tonks, clavando su vista en él, evocando el recuerdo de su tío.
— Mmm no bajaré, gracias — con eso cerró su puerta, dejando a Nym, pasmada.
Regresó a su cama, queriendo olvidarse de todo, cenar con extraños, preferiría comer solo. Además no era precisamente alguien que entablaría una conversación en ese momento, él solo tenía claro algo su obsesión por terminar lo que había comenzado, su venganza.
Respiró suavemente, llenándose de esa fragancia. ‹‹¿Qué pasa contigo Hermione? ¿Por qué te sorprendiste al saber que compartimos el tatuaje?... él cual no me gusta… ¿qué clase de símbolo es ese?... pero esa mirada de valor puro, es de admirase, pero ¿realmente cuál es tu razón para traer de vuelta a Sirius? ››
Cerró sus ojos simplemente queriendo perderse, olvidar todo eso, lo que era una ironía ya que era por lo cual quería vivir, aún inhalando el perfume recordó la primera imagen que vio al regresar a la vida, a Hermione tirada en el suelo, cuando sintió su cuerpo en sus brazos, cuando cuido de ella, sus labios que tomaron color conforme mejoraba, cuando la vio de pie, su voz…
Aún pensando en ella se permitió divagar, después de todo era la primera chica de su edad que veía en 16 años y tenía que reconocer que no era como las típicas chicas que el recordaba, era diferente, quizás un poco descuidada en su arreglo, pero sin duda linda, eso debía aceptarlo.
Abrió sus ojos al razonar lo que estaba haciendo, se levantó sintiendo un extraño calor. — ¡Demonios…! — murmuró abriendo su ventana, dejando entrar el viento, pero aún así él no podía alejar esos pensamientos, así que decidió tomar una ducha.
Después de dejar que el agua se llevara sus divagaciones y de relajarse un poco, alejando esa tensión que lo carcomía, ese vacío, esa soledad y el dolor.
Salió de la ducha, se amarró una toalla a las caderas y caminó por la habitación sintiendo la fría brisa proveniente de la ventana, que hizo que un escalofrío recorriera su cuerpo, sonrió irónicamente, al menos esa reacción de su ser lo hacía sentirse vivo, caminó unos pasos, observando la oscuridad de la noche, cuando nuevamente un sonido en su puerta llamó su atención, se pensaba cambiar, pero no pensaba que quien fuera tuviera intención de quedarse.
— Adelante — pronunció con fastidió sin molestarse en girarse.
Un sonido fuerte se escuchó cuando abrieron la puerta con poca delicadeza. Esto hizo que él se volteara molesto por el ruido, encontrándose con la figura de Hermione estupefacta, mirándolo casi con la boca abierta. Sonrió con autosuficiencia al saber que era por él.
— Yo… eh creo que soy… inoportuna — titubeó con la intención de salir, girando su rostro para ya no verlo.
Regulus sonrió divertido y caminó hacia ella pero de último momento cambió de dirección, dirigiéndose a la puerta, la cual cerró bajo la atenta mirada de Mione.
— No eres inoportuna — mencionó con una sonrisa que podía pasar por una mueca malévola, tomó la bandeja de las manos de Hermione.
La castaña aún no podía terminar de su shock, dejó que él le quitara a charola y fue en ese momento que notó en su brazo el símbolo que compartían y en el izquierdo la marca del Señor tenebroso. Un profundo escalofrío de miedo le recorrió la espina dorsal.
Esto no pasó desapercibido para Regulus, era consciente de lo que provocaba esa marca a las personas que la miraban y no seguían a Voldemort. Dejó la bandeja en el escritorio cercano, pera después girarse hacia ella, se echó su cabello húmedo hacia atrás despejando su frente y sus ojos.
Ella lo miraba aturdida, por una parte él así, semidesnudo, gotas de agua caían de su desordenado cabello, recorriendo su pecho, eso era algo que distraería a cualquiera, además de producir un natural acaloramiento, más al sentir esa penetrante mirada y ni hablar de esa sonrisa coqueta y altanera, pero todo esa ilusión se rompía al volver a mirar la marca oscura.
— ¿Te gusta? — preguntó clavando su vista en sus pupilas chocolate.
Hermione lo miró con interrogación, no sabía exactamente a qué se refería. — ¿Qué? — barbotó.
Él sonrió más ampliamente al notar como la ponía en apuros, aunque había una parte de él que se sentía nervioso, pero él estaba seguro que no lo estaba, esa era otra de esas sensaciones que no eran suyas, la ignoró y avanzó hacia ella, quedando a centímetros escasos, lo cual hizo que ella diera un paso hacia atrás.
— ¿Si te gusta lo qué ves… — realizó una pausa divertido de ver como Mione se sonrojaba ligeramente y giraba sus pupilas — la marca en mi brazo? ¿A qué pensabas qué me refería? ¿A mi?
— No, bueno… yo… claro que ¡no! — respondió apresurada tratando de controlarse.
Regulus rió suavemente, Hermione volvió a posar sus pupilas en él, sorprendiéndose de escucharlo reír, se veía tan relajado, lo admiró por unos segundos para después sonreír.
— ¿Qué pasa? — preguntó al notar como ella lo miraba.
— Nada… — comentó con complicidad, para después regresar la vista a la marca, sin pensarlo se acercó a él y tomó su brazo, sorprendiéndolo.
La prefecta estudiaba el tatuaje en su blanca piel, podía recordar esa marca en el cielo, cuando fue la copa Mundial de Quidditch, pero nunca había tenido la oportunidad de verla en una persona, con su otra mano, tocó suavemente la piel del moreno, haciendo que este se estremeciera ante el toque.
— ¿Te duele? — inquirió al percatarse su reacción, clavando su vista en él.
— Claro que no — respondió, se sentía como si fuera un objeto siendo examinado, tenía la intención de zafar su brazo de las manos de ella, pero su toque era tan cálido… que lo hacia sentir bien.
— ¿Nunca? — cuestionó mirándolo con un sentimiento mezclado que Arcturus no sabía cómo interpretar.
Le arrebató su brazo y se giró abruptamente. — Algunas veces, pero no lo entenderías — mencionó con amargura.
Hermy se sorprendió por su acción y miró su espalda por un momento sintió el impulso de abrazarlo y sentir su suave y húmeda piel, que aumentó al sentir esa amargura y tristeza dentro de ella, la cual sabía provenía de él.
— Bueno… es mejor que me vaya — divulgó con la intención de irse, tomó la perilla y la giró, cuando la mano de Regulus en la puerta impidió que abriera.
— Espera… — pronunció haciendo que la castaña lo mirará con confusión.
— ¿Qué pasa? — interrogó desconfiada, soltando la perilla.
— Quiero que me contestes algo…
— ¿Qué? — incurrió clavando su vista en sus ojos, aunque sin duda saber que él seguía sin ropa solo con una toalla, la distraía.
— ¿Por qué te impacto tanto saber que compartimos el símbolo? — indagó firme.
— Eh bueno, yo solo… no esperaba que eso pasará — respondió sin querer decirle, lo que ocurría.
— ¿No lo sabías? ¿Qué significa eso? — inquirió desconfiado.
— Nada — replicó escuetamente.
— Mmmm — murmuró analizándola, queriendo averiguar que le estaba escondiendo.
— ¿Es todo? — preguntó incomoda, al sentir esa penetrante mirada.
— No ¿cuál es tu verdadera razón para querer revivir a Sirius? — cuestionó mostrando más interés en esto que en su anterior pregunta.
Mione sintió que un escalofrío recorría su columna, no esperaba esa pregunta. — Eh… pues porque… todos lo extrañábamos, por Harry…
— No, a mi no me des esa estúpida respuesta… la verdad — exigió demandante, acercándose más a ella, haciéndola pegarse más a la puerta.
— Esa es la verdad y no me importa si me crees — prorrumpió tratando de sonar convincente y firme, no podía responderle la verdad.
— Mmm… es mejor que te vayas, a mi no me agrada la gente que miente — abrió la puerta, haciendo que la chica se moviera de ella, para después hacer una señal que le indicaba la salida.
Hermione lo miró con molestia por un segundo, al siguiente instante estaba saliendo del cuarto.
Arcturus cerró la puerta y recargó su frente en ella, sintiendo una suma de emociones complicadas.
La castaña al ver la puerta cerrada, la acarició suavemente .— ¿Regulus? — murmuró confundida.
OoOoOoOo
Continuará si ustedes lo piden...
Aclaraciones:
···· ) Ojala puedan escuchar esa canción, es de Chopin.
Ahora las preguntas:
¤°.¸¸.·´¯» ¿Qué pasará?
¤°.¸¸.·´¯» ¿Qué harán con Regulus? Lo apoyarán?
¤°.¸¸.·´¯» ¿Hermione lo defenderá hasta el final?
¿Cómo están?
Hemos vuelto con el siguiente capitulo.
Gracias a todos los que lo leyeron y por su apoyo, esperamos seguir contando con él, y que aumenten los reviews, para que nosotras actualicemos.
Now the moments of the Gratefulnesses:
Los cuales van a ser dados por el mismísimo Regulus Arcturus Black.
Hola... ¿Cómo están?, si yo soy el invitado, me tome un tiempo para venir a decir unas cuantas frases.
¿Qué tal noeliaaa?, me agrada tenerte en los comentarios de mi historia, claro a estas chicas les gusta lo anormal, pero bueno qué puedo hacer, espero tu apoyo siempre, besos.
Hola floh black¿cómo estas?, es un placer conocerte, gracias por apoyar esta idea, mira aún ellas no me dicen con quien me van a poner, espero que sea alguien decente, en fin solo te pido que sigas apoyando este fic, te mando muchos besos.
¿Cómo te va Ely Potter Black?, gracias por los besos, que bueno que te guste, pero espero que hables de mi, no te olvides que yo soy el protagonista eh, te mando muchos besos y no olvides seguir apoyándome.
Hola Hay Moon Black, si suena raro, pero gracias a eso estoy aquí, contestando tu comentario, así que síguenos apoyando, no te dejes ir por lo extraño, te mando besos y abrazos.
¿Qué tal Luna lovengood?, siempre apoyando a las chicas eh, gracias tu tienes un lugar especial, y no dejes de hacerlo, un beso.
¿Cómo te va adolfo89?, gracias por apoyarlas, siempre te toman en cuenta en sus agradecimientos, ellas te mandan besos yo no.
Hola Helen Kurt, gracias por apoyar esto nena, y aquí esta la actualización, un beso.
¿Cómo estas petalos—de—rosa?, me agrada que te encante, pero te refieres a mi ¿no?, te mando muchos besos no olvides responder mi pregunta.
Adiós nenas muchos besos y no olviden apoyarme...
Agradecemos a todos y esperamos su aceptación. También a ti Regulus, un beso cariño.
Saludox y Abraxos…
