Disclaimer: Desde las profundidades del un lago lleno de inferis, hemos osado revivir al último descendiente de la más antigua y pura familia mágica, un hombre que murió corrigiendo sus errores, porque un Black no debe morir.

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El último vástago de los Black

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The Darkness Princess & Lady Muerte


*º*º*º

Sensaciones ajenas.

Regulus respiraba agitadamente, aún confundido entre lo que era realidad y sus recuerdos, sondeó el lugar temeroso, tratando de tranquilizarse, bañado en sudor.

— ¡El medallón! —gritó buscando entre sus ropas, al encontrarlo lo sostuvo con fuerza. Tembloroso trató de avanzar al baño, cuando la puerta de su cuarto se abrió abruptamente, asustándolo, aún no lograba recuperase de su pesadilla.

— ¿Estas bien? —cuestionó apresurada Nymphadora con varita en mano.

— ¿Q-qué haces aquí?... yo… claro que estoy bien —contestó disimulando el temor que aún recorría su cuerpo.

—Pues no te creo —ignoró sus palabras y avanzó hasta el chico, notando el sudor que perlaba su frente, estaba tan pálido como cadáver y por si fuera poco olía a whiskey.

— ¿Qué haces? Vete, déjame solo —espetó brusco, alejándose unos pasos de ella.

—No lo haré, así que guárdate tus palabras o sigue diciéndolas, de todas formas no me iré —alegó firme, acercándose a él posando su mano en su frente—. Estas sudando frío.

— ¿En serio? No me había dado cuenta —ironizó tratando de alejarla, ahora lo único que quería era estar solo. A demás de que no le gustaba la forma en que ella lo hacia sentir, era como si de verdad se preocupara por él y no estaba preparado para saber cómo reaccionar ante eso.

—Espera aquí, creo que se lo que tienes y ni se te ocurra cerrar la puerta eso no funcionara —sentenció saliendo rápidamente de la habitación topándose en el pasillo con la figura del licántropo.

— ¿Qué pasa? ¿Está bien? —cuestionó intrigado. En ese momento un trueno, retumbó haciendo que los muros de la mansión se estremecieran, desatándose una tormenta.

—Sólo esto nos faltaba, no se si esta bien… creo que fue una pesadilla, pero vaya que es un Black, testarudo.

—Mmm ¿y a dónde ibas? —inquirió evitando comentar sobre lo que ella había dicho. Sus experiencias con los Black le habían ayudado a comprender cuando era mejor no decir nada.

— A buscar una poción para la cruda de las de Sirius —divulgó dando unos pasos hacia le cuarto de su tío.

—Espera, iré yo, tu regresa con él —comentó tomándola del brazo.

—No, es mejor que tu vayas con él, quizás contigo se abra un poco más y te cuente lo que tiene —mencionó retomando su camino.

Remus la vio alejarse, respiró profundamente y entró a la habitación, buscando rápidamente la figura del chico, al cual no encontró. Extrañado dirigió su vista a la puerta del baño, de donde provenía el sonido del agua corriendo.

«Mmmm debí imaginarme que no sería fácil para él volver. Si no lo fue para Sirius que sólo estuvo en Azkaban, no lo será para su hermano que estuvo muerto y del lado equivocado.»

*º*º*º

En la Madriguera, Hermione no podía reaccionar del todo, aún seguía sumergida en aquel sueño, en esas imágenes que trataba de comprender, unas lágrimas recorrieron sus mejillas acompañadas del sudor que la bañaba.

— Hermione ¿qué pasa? —cuestionó Ginny asustada, aventó sus mantas y corriendo hacia la cama de su amiga.

La castaña reaccionó al escuchar al voz de su amiga, la miró confundida, entreabrió sus labios tratando de pronunciar palabra, pero estaba aún demasiado atemorizada.

— ¡Hermione, háblame! —pidió Ginny, zarandeándola ligeramente — ¿Quién es Regulus?

En ese momento la puerta del pequeño cuarto se abrió dando paso a Ron y Harry, los cuales fueron aventados por los gemelos.

— ¿Qué pasa aquí? —preguntó Fred revisando el cuarto con su varita en mano.

—No hay nadie. Entonces ¿qué ocurre?, ¿por qué los gritos? —agregó desconcertado el otro gemelo.

— ¿Estas bien Hermione? —preguntó Harry, notando que lucía demasiado afligida. Se acercó a ella sin esperar su respuesta.

—Yo… yo… estoy bien, sólo fue pesadilla —comunicó aligerando la situación, no quería que todos se preocuparan, aún no al menos, mañana quizás se enterarían de la verdad.

— ¿Una pesadilla? ¿Cómo las de Harry? —cuestionó sin entender Ron.

—No, no… lo siento —dijo apenada, levantándose y avanzando al baño dejando atrás miradas de confusión; cerró la puerta, recargándose en ella, se dejó caer hasta quedar sentada en el frió suelo, pasó sus manos por su cara, lágrimas calientes salían de sus ojos.

—Regulus, esa debió ser la forma en que moriste, de seguro estabas soñando eso… fue horrible, nadie debería pasar por el sacrificio que tu hiciste —tomó una pequeña toalla y se limpió lentamente el rostro, observando la marca en su brazo.

—Quisiera poder estar en la mansión, de seguro también debes estar asustado. Después de todo no sólo compartimos la sangre, sino también parte de las sensaciones y ahora los sueños, esto debe se consecuencia del hechizo y la marca sólo es el principio debo averiguar más, necesito el libro. Debo detener esto cuanto antes mejor —murmuró dejando que sus pensamientos volaran hasta el pelinegro.

*º*º*º

El desconcierto aún era presente en la habitación de Ginny, ninguno lograba entender el raro comportamiento de Hermione.

— ¿Qué le pasa? —interrogó Ronald.

—Ha estado extraña desde que llegó —comentó Ginevra, mirando con preocupación la puerta del baño.

—Yo me voy a la cama —manifestó Fred bostezando.

—Si, yo también —agregó el otro siguiendo a su hermano.

— ¿No se despertaron mis papás? —cuestionó la chica, esperando que no fuera así.

—No lo creo, sino ya estarían aquí —comunicó lógico Ron—. Harry, mejor vámonos a dormir, de seguro no fue nada.

— ¿Nada? No puedo creer que digas eso, tu la viste no esta bien —evidenció ligeramente molesta su hermana.

Harry por su parte miraba la puerta con interrogación, no era nada bueno que su amiga estuviera así, caminó hasta el baño y tocó ligeramente. —Eh… Hermy ¿estas bien?

*º*º*º

Nymphadora llegó al cuarto de su tío, la puerta permanecía cerrada desde su fallecimiento, lentamente giró lentamente la perilla. Un trueno retumbo iluminando momentáneamente la habitación con paso dudoso entró, una aire de dolor y nostalgia la invadió haciendo que sus ojos se llenaran de gotitas salinas.

—Sirius…

Observó el lugar dejando que las memorias se adueñaran de ella, otro relámpago la sacó de sus pensamientos. —No es momento para esto —caminó hasta el tocador donde removió algunos frascos, en busca de la poción, algunos cayeron al suelo—. ¡Maldición!, tendré que recoger después esto— siguió buscando hasta que encontró lo que necesitaba

*º*º*º

Regulus encontraba tratando de controlarse, dejó que el agua sobre su cara lo relajara lentamente. Aunque esos recuerdos no dejaban de atormentarlo, a pesar de querer alejarlos, cerró la llave y recargó sus brazos en el lavabo alzó sus pupilas posándolas en su reflejo en el espejo.

La luz de un nuevo relámpago iluminó su cuerpo, dejando ver parte de su perfil, en sus pupilas pudo notar el temor que aún lo recorría.

«¿Cómo puedo temerle aún?... no es más que un mestizo.»

— ¡Maldición! —gritó y golpeó su puño contra el espejo, rompiéndolo, al instante un hilo de sangre cayó en el suelo, observó su mano bañada en ese liquido vital que compartía con la castaña, evocó su imagen tan cerca de él, así como la cacheta que se había atrevido a darle.

Cerró su puño en un auto reflejo de ira sintiendo el inevitable dolor. — ¡Ahhggg rayos! —sondeó el lugar en busca de una toalla limpia, pero al parecer todo estaba sucio, abrió la puerta en busca de un trapo que pudiera amarrarse, encontrándose con el amigo de su hermano.

— ¿Qué haces tu aquí?... ¿Acaso ya nadie respeta la privacidad? —reclamó tomando entre su mano su puño lastimado, dejando a su paso gotas de sangre.

Remus lo analizó comprendiendo de donde había provenido el sonido de un espejo roto. —Temo decirte que no y dadas las circunstancias, tendrás que acostumbrarte —exclamó firme.

—Mmm no necesito una niñera que nadie me cuide —replicó con una mueca de dolor.

—Eres igual de testarudo que Sirius —dijo recordando a su amigo cuando eran compañeros de colegio—, pero si no quieres que te cuiden, deja de comportarte como un crío.

— ¿A sí?, pues no soy él… y no soy ningún crío. Así que lárgate y déjame solo — gritó, alejándose de él yendo a su closet, trató de encontrar algo que ponerse en la mano, pero no había ahí algo que le sirviera—. ¡Demonios!

—Déjame ver —sin darle tiempo a reaccionar tomó su brazo examinando su herida—, para saberte cuidarte, has perdido mucho, en una ocasión tu vida… esta vez piensa bien lo que haces —reprendió localizando las heridas.

En ese momento entró apresurada Tonks, quedándose estática al mirar el cuadro. — ¿Qué pasa?

Regulus le arrebató su mano al castaño mirándolo con severidad. —No pasa nada, ahora déjenme solo —ordenó señalando con su mano sana la puerta.

—Nymphadora, ve a descansar yo me encargo de esto —pidió Remus, tomando suavemente de las manos de la joven el frasco.

—Pero… —trató de discutir, pero al mirar al chico, entendió que era lo mejor—. ¡Ah esta bien! —con pasos resignados abandonó la habitación, dejándolos solos.

—Tomate esto, te quitara el dolor de cabeza —depositó el frasco en su mano—. Espera aquí —salió del cuarto, dejando al chico confundido.

— ¿Cómo sabe que tengo dolor de cabeza? —se interrogó, observando la pequeña botella verde, intentó mover los dedos de su mano lacerada, pero al parecer comenzaban a adormecérsele, trató de cerrar su puño, pero esto sólo le causó más dolor— ¡Diablos! —destapó el frasco, aspirando su aroma por alguna razón se le hacía familiar, bebió el contenido, sintiendo un repentino asco al saborearla, corrió al baño, donde devolvió al menos la mitad del vino que horas antes había ingerido.

—Tienes que empezar a controlar tu forma de beber, nunca había visto esa reacción con una poción para la cruda —comentó Lupin con una media sonrisa, recargado en el marco de la puerta—. ¿Comiste? —inquirió ofreciéndole una toalla.

Acturus le arrebató la tela, incorporándose lentamente aún sintiendo nauseas, se dirigió al lavabo, con dificultad abrió la llave, se enjuagó la boca varias veces hasta que el desagradable sabor desapareció.

—Mmmm tomaré tu silencio como un no —murmuró negando con la cabeza, debatir con el hermano de su amigo no era algo que estaba en sus planes—. No olvides lavarte la herida y ten cuidado de no lastimarte nuevamente —mandó, advirtiéndole sobre los vidrios que aún seguían esparcidos por el cuarto de baño—. Te espero afuera —cerró la puerta, dejando a Regulus con un enojo más que notorio.

— ¿Qué carajos le pasa a ese? ¿Cómo se atreve a hablarme así?... Es un idiota —bramó metiendo lentamente su mano bajo el chorro de agua—. ¡Arrrggggg! —con muecas de dolor fue lavando su herida, retirando los pequeños vidrios que se habían encajado en su piel— No podré tocar el piano por un tiempo —murmuró irónico.

Mantuvo su mano bajo el líquido transparente que se teñía con el color de la sangre, fue entonces que su mente viajó a los momentos en los que vio por primera vez a la castaña con la muñeca cortada, tan frágil…

—Hermione… —murmuró en un acto inconsciente, al caer en cuenta de lo que había dicho, sacudió su cabeza— eres idiota —cerró la llave malhumorado y salió del cuarto encontrándose aún con el amigo de su hermano.

— ¿Tú aquí todavía? —cuestionó incrédulo, avanzó hacia el closet siendo detenido por el licántropo.

—Siéntate —ordenó obligándolo a tomar asiento en su cama.

—P-pero… —alcanzó a pronunciar antes de que el castaño dejara caer sobre su mano una poción que hizo que sintiera que la vida se le iba de nuevo— ¡Ah! ¿Qué diablos… es eso?

—Algo que te curara, siento lo poco ortodoxo de la curación… pero no creo que te importe, lo único que quieres es que salga de aquí, así que lo hago lo más rápido que puedo —comunicó, comenzando a vendarlo, percatándose de su marca oscura.

El último vástago de los Black, se aguantó las ganas de contestar a esa frase, así como se tragó las ganas de gritar por el dolor que sentía.

—Es todo —se levantó, recogiendo los frascos—, es mejor que comas algo por la mañana —con eso último se dirigió a la puerta.

—Y-yo…

—Lo sé, de nada y Regulus… yo se que no eres Sirius —con esto último salió de la habitación cerrando tras de si la puerta, sonrió nostálgicamente por un par de minutos más hasta que se animó a caminar hacia la habitación de la pelirrosa.

«Seguramente esta despierta… debe seguir preocupada por él, es mejor que le diga que ya esta mejor.»

Respiró un par de veces hasta que por fin tocó suavemente la puerta, la cual se abrió inmediatamente.

— ¿Cómo esta? ¿Le sirvió la poción? ¿Te dijo algo? —lanzó preguntas, logrando únicamente marearlo.

—Tranquila… esta bien, pero no me dijo nada, quizás con un poco más de tiempo tenga la confianza de decirnos lo qué pasa, pero por hoy es mejor dejarlo solo… simplemente estemos pendientes —explicó esbozando un pequeña sonrisa, sonrojándose ligeramente al notar la pijama de Tonks.

Nym respiró aliviada, cuando un trueno la hizo saltar de miedo, tomando un brazo del hombre.

—Tranquila, solo es un trueno, es mejor que vuelvas a la cama —prorrumpió divertido.

—Eh… si claro, descansa —mencionó apenada, entrando a su habitación. Remus elevó sus comisuras y caminó hacia su recamara.

*º*º*º

En la Madriguera, Hermione no la estaba pasando mejor.

— Regulus — murmuró inquieta sin saber realmente lo que ahora estaba ocurriendo en la mansión, tomó con fuerza la toalla, sintiendo toda una gama de emociones sin saber cuáles realmente le pertenecían y cuáles eran ajenas. Inesperadamente un dolor apareció en su mano, inmediatamente su tatuaje comenzó lastimarle.

— Ah… —gimió tocando su brazo con premura, cuando la voz de Harry atrajo su atención— Harry —susurró confundida, quizás era mejor que se lo dijera, que le dijera que había revivido a Regulus en lugar de Sirius, pero cómo decirlo, de todas las formas sonaba a algo que no hubiera hecho ella nunca, a varias reglas rotas y aún delito que la podría llevar a Azkaban por varios años.

Se levantó quedamente y giró el picaporte, logrando así ver la figura de su consternado amigo. Sin dejarlo hablar se lanzó a sus brazos, desequilibrándolo ligeramente.

—H-hermione —pronunció confundido, respondiendo lentamente al abrazo, mientras los hermanos Weasley contemplaban la escena sin comprender nada.

Hermione simplemente dejó que el buscador la estrujara, necesitaba sentirse protegida, hundió su rostro en su hombro, donde unas ligeras lágrimas humedecieron su pijama. Después de algunos minutos se separó, limpiando su rostro.

—Lo siento, creo que estoy…

— ¿Estas bien? —cuestionó cortando su frase, posando su pupilas esmeralda en ella.

—Si… —respondió escuetamente.

—Es mejor que vuelvas a la cama entonces, ya mañana me contaras de qué se trata esa pesadilla —señaló brindándole seguridad y tranquilidad.

—Eh… si —aceptó—, chicos lo siento… sólo fue una pesadilla —comentó apenada.

—Ron, vámonos —pidió Potter, tomándolo del brazo y guiándolo hacia la puerta, mientras que éste miraba a la castaña aún sin captar lo que sucedía.

Cuando la puerta se cerró la pelirroja avanzó hacia Mione. —Cuéntame lo qué pasa —demando.

—Mmmm es algo complejo… pero se resume ahora a que tuve una pesadilla, mañana les contaré —concluyó, dirigiéndose a su cama.

—P-pero… —pronunció, pero fue inútil Hermione volvió a su cama y ahora le daba la espalda.

Suspiró resignada, caminó hasta su cama donde diviso por la ventana como unos rayos eléctricos anunciaban una tormenta, se cobijo aún pensando en lo extraño de la situación.

Por su parte Hermione, temblaba ligeramente bajo las mantas.

«Regulus… no debí aceptar venir, debí quedarme en la mansión… ahora sabría lo qué esta pasando, quizás necesite mi ayuda… pero él… no me dejaría acercarme ahora que sabe que soy hija de muggles. Aunque no es momento para eso, debo encontrar el libro y parar esta locura.»

En ese momento evocó el recuerdo de la mirada que le había propinado después de las palabras del viejo elfo, un escalofrío recorrió su cuerpo, haciendo que los temblores aumentaran.

Se arrebujó entre las mantas tratando de controlar las reacciones de su cuerpo. «Su mirada fue tan elocuente… no esperaba tal noticia, me miró como si esperara que yo lo contradijera, pero no puedo… esa es la realidad, una muggle con poderes mágicos lo revivió ¿es tan terrible eso? Bueno quizás para Sirius no lo hubiera sido… pero para él, sí. Después de todo siempre fuiste de esas creencias.»

— Regulus… —cerró sus ojos, deseando que su mente se pusiera en blanco, pero sólo lograba ver la imagen del vástago tragado por los inferís. Metió su cabeza bajo el cobertor, ocultándose de todo queriendo borrar los últimos acontecimientos, hasta que finalmente se quedó dormida.

*º*º*º

Acturus se encontraba sentado en suelo de su cuarto, escuchando el sonido de la lluvia acompañado de los relámpagos, su mente viajaba entre el pasado y el presente agobiándolo.

Se levantó y salió de su habitación, notando que el pasillo se encontraba en silencio, lo cual indicaba que los demás estarían ya descansando, como los envidiaba ahora. Avanzó lentamente hasta llegar a los escalones, bajó sin mucho ánimo, se dirigió a donde sabía encontraría algo con lo que se distraería lo que quedaba de horas para amanecer, la Biblioteca.

Entró observando los estantes llenos de polvo y telarañas, deslizó sus dedos sobre las viejas pastas, sintiendo lo rasposo de su textura. Tenía tantos recuerdos de ese lugar, cuántas veces él había entrado a leer, mientras su madre discutía con su hermano o en fiestas, pero ahí todo era tan silencio, tan perfecto, era su mundo aparte.

Los recorrió lentamente, hasta que escogió uno, caminó hasta el sillón donde lo dejó momentáneamente para encaminarse fastidiado hacia la chimenea. —Odio no tener una varita… —con algo de dificultad logró prender el fuego, sacudió sus manos molesto.

Ya por fin con iluminación se sentó en el amplió sillón y abrió el libro, del cual cayó un separador, extrañado lo tomó delicadamente. Percibiendo el inconfundible perfume de la castaña.

«¿Hermione?, si, siempre fue bienvenida, de hecho es quien frecuentaba más la Biblioteca… es una chica muy inteligente y una gran maga.»

Sacudió su cabeza, lo único que le falta en serio era recordar las palabras de Lupin. — Hasta en los libros… —se quejó, observó el separador, notando que era una imagen de algún lugar que el desconocía— el mundo muggle —pronunció con desdén aventando el papel hacia el suelo, para después comenzar a ojear el libro, encontrando la parte que más le gustaba de él.

Mientras leía percibía aún el aroma de ella, lo cual le causaba problemas de concentración, aunque debía admitir que no le desagradaba del todo.

La noche fue cayendo igual que la tormenta, Regulus sentía la vista pesada pero no quería cerrar sus ojos, no quería recordar las escenas que lo atormentaban, se talló los ojos tratando de mantenerse despierto, pero todos sus intentos fueron inútiles, después de un tiempo se quedó dormido inevitablemente.

*º*º*º

Hermione no podía esperar más, aunque se sentía cansada, se levantó cuidadosamente para no despertar a Ginevra, tomó su ropa y se dirigió al baño, se duchó rápidamente, se arregló y cuidadosamente salió, tomó algunas cosas del baúl antes de salir del cuarto.

— ¿A dónde vas? —cuestionó una voz detrás de ella, haciéndola saltar del susto.

—Y-yo… —calló sin saber cómo explicar su actitud, pero no podría seguir ocultando su secreto… ya que este era demasiado grande y autónomo— tengo que ir a Grimmauld Place —confesó dejando caer sus hombros, sin querer alzar su vista para ver a Harry.

— ¿A Grimmauld Place? —inquirió desconcertado, notando como su amiga evitaba su mirada— ¿Esto tiene que ver con tus pesadillas?

Hermione suspiró afligida aún no sabía cómo explicar lo que había sucedido. —Es mejor que vengas conmigo… prometo que entenderás todo al llegar.

Potter no comprendía del todo la actitud de Hermione pero asintió. —Sólo déjame cambiar —murmuró saliendo después semi arreglado, lo estrictamente posible en el poco tiempo que ella le había dado.

Poco después estaban frente a la chimenea tomando polvos flu.

—Se han levantado temprano, ¿a dónde van? —cuestionó Arthur, impidiendo así su huída.

—Eh… —tartamudeó sin saber qué contestar.

—Sólo vamos a… al Callejón Diagon —improvisó el buscador, sabía que su amiga no quería dar explicaciones.

—Si, eh perdí varias cosas por lo que sucedió y Harry se ofreció a acompañarme a comprarlas —pronunció nerviosa, sintiéndose apenada por mentirle al padre de sus amigos.

—Pero ¿no creen qué es muy temprano?, ¿y por qué no va Ron? —dijo sonriéndoles.

—Pues… es que él…

— ¡Arthur! —se escuchó por toda la Madriguera.

—Mmm tengan cuidado y no tarden demasiado —manifestó, dejando inmediatamente la habitación, acudiendo al grito de su mujer.

Los chicos respiraron aliviados, aunque el grito de la señora Molly no había sido muy común.

—Gracias, Harry —susurró Hermione.

—No me lo agradezcas —replicó con seriedad, después todo no le agradaba del todo haber mentido.

Hermione entendió el mensaje tras esas palabras, respiró, sintiéndose molesta consigo misma por lo que estaba pasando, pero ya no había tiempo para las dudas, ni los reproches. — Al 12 de Grimmauld Place —soltó el polvo, minutos después ambos se encontraban en la sala de la antigua mansión.

Se sacudieron el polvo, sondeando el tan conocido lugar, al momento una figura apareció en la habitación.

— ¿Harry? ¿Hermione? —cuestionó extrañado Remus.

— Remus —ambos avanzaron hacia el encuentro del licántropo. Siendo Hermione la primera en saludarlo con un pequeño abrazo que utilizó para preguntarle en un susurro por el vástago de los Black.

Al separarse, la miró con interrogación extrañado por la pregunta, además de señalar con sus pupilas ámbar a Harry.

—Eh podrías ponerlo al tanto, necesito saber dónde esta… ayer presentí que no fue una buena noche para él —divulgó ciertamente apenada, pero tenía que cumplir su meta.

— ¿Ponerme al tanto de qué? ¿Él, quién? ¿De qué hablan? —interrumpió Harry, sin comprender lo que sucedía.

— Lo siento Harry, ahora te explico… y Hermione no tuvimos una buena noche, pero al parecer tú ya sabes eso. Acabo de pasar por la Biblioteca y él esta ahí —comunicó comenzando a sospechar y ligar los hechos pasados.

Sin esperar más abandonó la sala, dejándolos solos. Claro a Remus con un gran problema, ya que explicarle lo sucedido al ahijado de su amigo no iba a ser sencillo.

*º*º*º

Hermione caminó por el pasillo llegando por fin a donde Regulus reposaba, tomó aire varias veces antes de darse valor y empujar la puerta, lentamente pasó comenzando a divisar el lugar, sus ojos rápidamente viajaron a la figura que yacía en el sillón con un libro sobre su pecho.

Sin saber porqué siguió avanzando cautelosamente, observando cada detalle del ahora calmado chico. Sabía que pocas veces iba a tener la oportunidad de verlo así, incluso podía decir que se veía guapo, con sus mechones negros esparcidos en el cojín, su blanca piel que hacía resaltar su rosados labios, la manera en que su pecho se levantaba con cada respiración.

No pudo evitar que en su mente se colara la imagen de él en toalla.

«Hermione ¿qué diablos estas haciendo?... es sólo Regulus… pero entonces ¿por qué me pongo así? Además bueno… él esta tan tranquilo, aunque Remus confirmó mi teoría no tuvo una buena noche, él de seguro no pudo dormir después de revivir ese espantoso momento, si yo tarde en hacerlo, él de seguro lo evitó por eso vino aquí, a leer un libro para dormir.»

Al llegar junto a él notó un vendaje en su mano, lo cual le extrañó totalmente, recordaba perfectamente que no tenía ningún rasguño, fue entonces que notó las pequeñas gotas rojas o más bien marrones que yacían en su ropa.

«¿Qué te pasó?, esto debió pasar después de la pesadilla.»

En ese momento cayó en cuenta que minutos después del horrible sueño, cuando estaba recostada había sentido una dolorosa punzada en su mano.

«Regulus ¿qué hiciste? A veces eres tan… debió ser difícil para ti revivir ese momento.»

Se acercó más y lentamente le quitó el libro que tenía entre sus manos, al tomarlo se percató de que era uno de su favoritos. «No puede ser… ¿acaso también nos gustan los mismos libros?».

Levantó una ceja en una claro gesto irónico, sonrió sin saber exactamente porqué lo hacia.

Cerró el libro, depositándolo suavemente en la mesa, por alguna razón no quería despertarlo aún… quizás era por el miedo que sentía, sabía que después de las palabras del elfo. Él jamás la volvería a ver igual, incluso se cerraría más, si eso era posible… porque tampoco había sido muy sociable antes.

Negó con su cabeza, y volvió a dirigir su vista al chico, cuando notó que en el suelo se encontraba su separador de Paris, que había comprado en sus vacaciones del 94.

«Pero… ¿por qué estaba en suelo? De seguro se cayó del libro.» Lentamente lo dejó sobre la mesa, se giró nuevamente a verlo, él aún seguía profundamente dormido, pero ella no había simplemente ido para observarlo dormir aunque eso fuera todo un espectáculo, espectáculo que no le desagradaba para nada.

Lo contempló por un par de minutos más, hasta que sin pensarlo su mano acarició su pálido rostro, despejándolo de un par de mechones azabaches, al sentir su piel rozar contra la suya, una extraña corriente eléctrica la recorrió, logrando que se estremeciera. En ese momento él comenzó a despertar al sentir un suave roce en su piel, podía percibir ese aroma a vainilla y manzana que lo había acompañado toda la noche.

Hermione retiró su mano al percatarse de que él estaba volviendo de su viaje por le mundo de los sueños. Regulus abrió lentamente sus parpados mostrando sus hermosas pupilas color tormenta, sorprendiéndose al encontrarla frente a él.

— ¿Tú? —inquirió aún adormilado, tratando de descifrar sino era una alucinación, ya que últimamente ella estaba muy presente en sus pensamientos, aún en contra de sus deseos — ¿Qué haces aquí…?

*º*º*º

En la Madriguera, Arthur llegó a la cocina al lado de su mujer, intrigado por la forma en que lo había estado llamando.

— ¿Qué pasa? —incurrió sereno, notando el gesto de aflicción en el rostro de Molly — ¿Qué pasa? —volvió a preguntar, comenzando a pensar que algo andaba muy mal.

—Llegó esta carta para Hermione —informó con un nudo en la garganta—es del Ministerio.

— ¿Del Ministerio? —cuestionó extrañado.

—Si, al parecer viene del Departamento Aplicación de la Ley Mágica —agregó preocupada—. ¿Crees qué tenga que ver con lo que sucedió ayer?

—Temo que si… pero es muy pronto para sacar conclusiones, es mejor que se lo digamos y veamos de qué se trata —manifestó con seriedad, su rostro expresaba su preocupación.

—Iré a despertarla —anunció encaminándose a la salida.

—No, ella salió con Harry…

— ¿Qué? ¿A dónde? —preguntó apresurada.

—Hace unos minutos dijeron que iban al Callejón Diagon —explicó, acercándose a la mujer—, es mejor que en lo que vuelven le avisemos a Dumbledore.

—Esta bien —asintió, caminando hacia la sala al lado de su esposo.

*º*º*º

Y si ustedes quieren continuará...

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