Disclaimer: Todos los personajes y la Saga Sookie Stackhouse no me pertenecen; pertenecen solo y únicamente a Charlaine Harris.

Esta es un fic original de la genial DeeDeeINFJ.

CAPITULO 12: En blanco

"Una de las chicas de Hallow ha venido a verte."

Eric se dio la vuelta hacia la puerta de su oficina para ver a Pam parada junto a su escritorio con los brazos cruzados a través de su pecho. Vestía jeans, pero estaba descalzo y la camisa que había escogido para ponerse se balanceaba en su mano. Era la noche de año nuevo, una de las noches más ocupadas de Fangtasia, cuando los humanos celebraban otro año de vida y los vampiros celebraban otro año sin ella. El bar estaba cubierto con carteles de"¡Comienza El Año Nuevo Con Una Mordida!". Ciertamente no le quedaba tiempo para más de la mierda de Hallow.

Ella se había presentado hace algunas noches demandando la mitad de su negocio y él no tenía idea de cómo librarse de esta situación. Juntos, con Pam y Chow, habían considerado las opciones: en resumen, no tenían ninguna. Las amenazas de sabotaje con su brujería eran algo que no debía tomar a la ligera; de cualquier forma, al parecer, perdería gran cantidad de dinero. Había sido lo único en lo que podía pensar últimamente.

Exhalo una maldición con impaciencia. "Déjala pasar," dijo. Dejando la camisa a un lado.

La joven bruja entro en la oficina, seguida de Pam y Chow. Ella miró a su alrededor por un momento, después tomo asiento. Los tres vampiros se apoyaron contra el escritorio de Eric. A pesar de que deberían verse intimidantes para cualquier otra persona, a la bruja parecía no molestarle.

"Habla," dijo Eric. Si se tenía que ver forzado a doblegarse ante una mera musaraña, al menos empezaría la reunión con la mano más alta.

"Vengo a ofrecerte un trato en nombre de Hallow," dijo ella con calma.

Eric intercambio breves miradas con sus compañeros. Esto era inesperado. "Continua."

"Mi ama dice que si el Sr. Northman accede a… entretenerla por siete noches, nos daremos por satisfechos con una quinta parte de sus posesiones." Ella les dedico una sonrisa serena. "Creo que estarán de acuerdo en que esta es una buena oferta, una que requiere mucho menos sacrificio de vuestra parte."

"No."

El silencio envolvió la oficina, y por algunos segundos, Eric no se dio cuenta que era él quien había dado tan ridícula respuesta. La boca de Pam cayó abierta en desconcierto. ¿No? En su mente visualizo el rostro de Sookie y supo que, de hecho, fue él quien rechazo la generosa – si bien, insultante- oferta de Hallow.

La bruja conservo la calma. "¿No?" repitió ella, como si fuera una maestra hablándole a un niño que había dado la respuesta equivocada en la escuela.

"No soy una puta," dijo él con voz amenazante. "Especialmente no para una bruja."

"Eric, no conseguiremos una mejor oferta que esta," dijo Pam. Hablaba en voz baja, muy consciente que estaba pisando territorio peligroso.

Chow no tomo tales consideraciones. "¡Estamos hablando de millones de dólares!" exclamo él con furia.

Cada sensible parte de pragmatismo en su mente estaba ahora en abierta rebelión con cualquier parte de él que repetía NO como un mantra. "Incluso si acceso a hacer esto," dijo, "¿Qué le impediría a la bruja cambiar las condiciones en el futuro?"

"Podemos lidiar con eso después, cuando se presente, si es que lo hace."Pam aun lo estaba mirando con completa incredulidad en el rostro. "Maestro, no entiendo porque está rehusando esta oferta."

Tampoco yo, quería decirle.

La bruja se puso de pie. Su sonrisa se transformo en una mueca de desdén mientras los miraba. "Me doy cuenta que ustedes vampiros resguardan su virtud como un precioso regalo," reprochó. "Mi ama estará tan decepcionaba cuando se entere de que el famoso Eric Northman es, en realidad, un mojigato. Esperamos, entonces, recibir la mitad de su pequeño negocio."

Los colmillos de Eric se extendieron y un bajo gruñido se formo en su garganta, pero fue Chow quien salto sobre la bruja.

No sabía que fuerza lo obligaba a correr en la dirección en que lo hacía; no sabía ni siquiera su propio nombre. Solo tenía consciencia del frio, de los pinchazos de la grava en las plantas de los pies mientras corría y del hecho de que algo a lo que no podía identificar estrujaba su interior y tiraba de él hacia adelante. La desesperación y el dolor que le producía lo habrían incapacitado si no fuera porque también le demandaba que corriera, como un hombre que se zambulle en espinas porque tiene que, quiere, debe.

Un coche se estaciono a su lado, las luces iluminando en un poco del camino por recorrer. "¿Puedo ayudarle?" pregunto la voz de una mujer.

En el momento en que miro su cara, el dolor en su pecho se incremento hasta lo insoportable, y le compelió a avanzar aun más fuerte. El continúo corriendo hacia adelante. Detrás de él, se cerró la puerta de un coche y la voz de la mujer le llamó, "¡Eric, soy yo!"

¿El dolor era su culpa, entonces? La mataría, la desgarraría extremidad por extremidad. Soy un vampiro, se dio cuenta cuando sus colmillos se extendieron. Se dio vuelta para encararla en postura de ataque, mostrándole los colmillos. Y después, tan repentina e inexplicablemente como había venido a él, la compulsión –el dolor- se desvanecieron, dejando solo vacio en su interior. De alguna manera el vacio era peor.

La observo por un momento mientras ella se quedaba de pie a algunos metros de él. Estaba asustaba. También estaba confundida. Sabía esto como si fueran sus propios sentimientos. Tal vez eran sus propios sentimientos.

"Quédate donde estas, mujer."

Ella le obedeció. "¿Qué estás haciendo aquí fuera?" le preguntó.

¿Qué clase de criatura controla a un vampiro con agonizante necesidad, solo para desecharlo después en un océano de nada? Ella no parecía sobrenatural, aunque olía bien. De alguna manera eso le relajó.

"¿Quién eres?" le preguntó a ella.

"Tú sabes malditamente bien quién soy," respondió. "¿Qué pasa contigo? ¿Qué haces aquí sin tu coche?"

No, él no tenía idea de quién era ella. Por mucho que quisiera saber la respuesta a esa pregunta, estaba mucho más interesado en el hecho de que parecía conocerlo. Ella le llamo Eric hace un rato, aunque no conocía ese nombre.

"¿Me conoces? ¿Quién soy?"

"Por supuesto que te conozco, Eric," dijo ella, usando el nombre de nuevo. ¿No debería saber él si ese era su nombre? "A menos que tuvieras un hermano gemelo. ¿No lo tienes, verdad?"

Parientes. Si, hace mucho tiempo. No podía recordarlos, pero tenía la sensación de que si los tenía. Pero ellos ya no estaban más, a menos que también sean vampiros. "No lo sé," le dijo. Se enderezo en toda su altura y sintió como sus colmillos se retraían. La mujer también se relajó; sintió y vio ambas acciones.

"¿No sabes si tienes un hermano?"

"No, no lo sé." Repentinamente temió que escapara, llevándose con ella el conocimiento de quien era él. Hasta que el velo se levantara, ella era su única ancla. "¿Eric, ese es mi nombre?" pregunto inseguro.

"Wow," dijo. Ella esta temblando de frio. "Eric Northman es el nombre que utilizas en estos días. ¿Qué haces aquí fuera?"

El miro a su alrededor, al oscuro camino, iluminado solo por las luces del coche. En ambas direcciones solo se veía oscuridad. Todo lo que conocía estaba justo aquí, en este pedazo de carretera de luz amarilla. "No se eso, tampoco."

"¿De verdad?" pregunto ella. "¿No recuerdas nada?"

"De verdad," Las palabras tenían un sabor extraño en su boca, un idioma que debió aprender en algún punto, hace mucho tiempo. Él dio un paso tentativamente en su dirección.

"¿Sabes que eres un vampiro, no?"

Eso si lo sabía. Los dientes… el hecho de que no respiraba… "Si," asintió. "Y tú no lo eres."

"No, soy una humana de verdad, y tengo que saber que no me lastimaras." Ella le miro por un momento. "Aunque ya pudiste haberlo hecho. Pero créeme, a pesar de que no lo recuerdas, somos algún tipo de amigos."

Incluso si no fueron amigos antes, ella era su única amiga ahora, y la necesitaba. Encontró su mirada. "No te lastimaré."De alguna manera sabía que aunque quisiera hacerlo, no sería capaz.

Ella doblo los brazos a través de su pecho, aun temblando. "Ven, entra en el coche antes de que te congeles."

"¿Te conozco?" le pregunto después de dudarlo un poco.

Sintió su molestia como si corriera por su propia sangre. "Si," dijo. "Ahora, ven Eric. Me estoy congelando y tu también." Ella le recorrió con los ojos de la cabeza a los pies. "Oh Dios mío, Eric, estas descalzo."

Con evidentemente cualquier rastro de aprensión desvanecido, ella camino directamente hacia él y tomo su mano. El calor de su piel se sentía reconfortante contra su palma y la siguió hasta su coche. Le abrió la puerta y le indico que entrara, lo cual hizo.

"Sube tu ventanilla," le dijo, apuntando al manubrio de la puerta antes de cerrarla. Observó el mecanismo por un segundo, después hizo lo que le dijo.

Ella abrió la puerta del lado opuesto del coche y se reunió con él en el interior. Cada vez que exhalaba, podía verlo, una pequeña nube de aire se desvanecía en niebla y observarle le fascinaba. Del asiento trasero, ella cogió una cálida manta y le abrigó con ella, deslizándola por detrás de sus hombros. Después encendió un par de botones que tenía en frente y aire tibio comenzó a volar hacia ellos.

Estaban conduciendo por un minuto o dos cuando descubrió,con algo de sorpresa, que ella estaba sintiendo lujuria. Un segundo después, ella se rio, y se giro a mirarla con interés, confundido.

"Eres la última persona que esperé ver," dijo a modo de explicación. Tal vez ella no era consciente de que era capaz de sentir sus pensamientos sexuales. Estos usualmente eran privados, después de todo. "¿Venias por aquí para ver a Bill?" pregunto. "Porque él no está."

Ese nombre no significaba nada para él. "¿Bill?"

"¿El vampiro que vive cerca de aquí?" propuso. "¿Mi ex novio?"

No estaba contento de saber que había otro vampiro cerca de aquí. Si fueran enemigos, y este vampiro decidía atacarle en este estado tan vulnerable… Le respondió con una tentativa sacudida de cabeza.

"¿No sabes cómo llegaste aquí?" le preguntó de nuevo.

Sacudió la cabeza de nuevo. Ya le había dicho que no sabía. ¿Por qué no le creía?

Se sentaron en silencio mientras ella los conducía el resto del camino hacia una bonita casa blanca. "Ya estamos aquí," le dijo. Estacionó el coche y lo apagó. Había luces encendidas afuera de la casa, aun así, el bosque que los rodeaba se veía oscuro y ominoso. Esta mujer no debería vivir aquí sola.

"¿Aquí es donde vives?" le preguntó.

"Si," ella debió ver la duda dibujarse en su cara porque agrego con impaciencia, "Oh, vamos."

Salió del coche y el siguió su ejemplo, aunque se quedo de pie cerca del vehículo y se envolvió mejor en la manta mientras ella subía las escaleras del porche. Confortado por la tibia luz que vio cuando se abrió la puerta, se reunió con ella en el porche.

"Puedes entrar," dijo ella mientras entraba, y él la siguió. Después cerró y aseguro la puerta detrás de él. "Oh, Eric."

Sintió su compasión. Debió hacerlo sentir avergonzado –una humano sintiendo pena por un vampiro- pero no lo hizo.

Mientras el observaba cada uno de sus movimientos, ella cogió un recipiente y lo puso a llenar en el lavabo. Se tardo un poco, pero eventualmente el vapor comenzó a levantarse desde el agua. Cuando el recipiente estuvo lleno, ella cerró el caño y puso el recipiente sobre la mesa. Se giro hacia él de nuevo y apunto hacia sus jeans.

"Quítatelos."

Hizo lo que le pidió, pateando los sucios jeans y rápidamente envolviéndose en la manta. Otra vez sintió lujuria venir de ella y se dio cuenta que el debía ser la causa. ¿Eran, entonces, más que amigos, él y esta mujer? Ella apunto a una de las sillas. Se sentó obedientemente y observo mientras ella ubicaba el recipiente en el piso e introducía sus pies en el agua caliente. Se sintió mejor que cualquier cosa que recordara nunca sentir, y dejo escapar un gemido en apreciación. La mujer tomo el jabón y un paño, después se giro hacia él y lavo sus pies. Sus manos eran suaves y gentiles… amorosas, aunque, no estaba seguro de lo que eso significaba. Repentinamente se sintió muy protector con ella.

"Estabas fuera en la noche," dijo.

"Estaba regresando a casa del trabajo," le explico, levantando una mano mojada para apuntar al logo en su camiseta, "como puedes ver por mi ropa."

"Las mujeres no deberían estar solas tan tarde en la noche."

Ella sonrió. "Dímelo a mí."

¿Seguramente alguien en la vida de esta mujer se había preocupado lo suficiente como para explicarle los peligros? Si no lo habían hecho, lo haría él. "Bien," comenzó, "Las mujeres son más vulnerables en ser doblegadas en un ataque que los hombres, así que ellas deberían estar más protegidas-"

"No, no lo dije literalmente," le interrumpió, mirándole con otra sonrisa. "Quiero decir, que estoy de acuerdo. Estas predicando al coro. No quiero tener que trabajar tan tarde en la noche."

No entendió a cual coro estaba predicando, pero se sentía confuso por demasiadas cosas como para preguntar. "Entonces, ¿Qué hacías fuera?" presiono.

"Necesito el dinero." Secó una de sus manos en el paño que descansaba sobre una de sus rodillas, y extrajo un puñado de billetes de sus bolsillos. Los lanzó sobre la mesa con descuido. "Conseguí esta casa para mantener," continuo, "mi auto es viejo y tengo impuestos y seguros que pagar, como cualquier otra persona."

Le enfureció saber que nadie se había preocupado por cuidar a alguien tan bello y bueno. Su vida era un gran blanco para él, pero estaba seguro que tal generosidad no era la regla general en los humanos… o en su propia especie, viniendo al caso.

"¿No hay hombres en tu familia?" le pregunto.

"Tengo un hermano," dijo. Volteo uno de sus pies y paso un dedo gentil por un profundo corte. "No puedo recordar, si alguna vez llegaste a conocer a Jason."

Él no podía recordarlo, tampoco. La observo mientras tomaba el recipiente y lo llevaba de vuelta al lavabo para agregarle más agua. Le empezó a limpiar el profundo corte del pie con un paño limpio y él hizo una mueca de dolor.

"¿Tu hermano te permite hacer este trabajo?" le pregunto a través de dientes apretados.

Ella le frunció el ceño. ¿Qué había dicho de malo? "Oh, por Dios santo, Eric. Jason tiene sus propios problemas."

Cuidar de su hermana evidentemente no era uno de ellos.

Le seco los pies y se enderezo, apretando la parte baja de su espalda. Estaba cansada. Tal vez podía quedarse y cuidar de ella. Se necesitaban el uno al otro, después de todo, y él no tenia adonde ir.

"Escucha, creo que lo mejor que podemos hacer es llamar a Pam," dijo. "Ella probablemente sepa que fue lo que paso contigo."

Trató de recordar y ubicar el nombre, pero fue inútil. "¿Pam?"

"Tu segundo al mando," explico. ¿Era él una persona importante? Estaba a punto de preguntarle cuando levanto una mano para detenerlo. "Espera un poco. Déjame llamarle y averiguar qué es lo que pasa."

Bajo estas circunstancias, no podía confiar en nada ni en nadie. Nadie a excepción de esta mujer, cuya presencia se sentía increíblemente natural y calmante. No sabía nada de esa Pam. "Pero, ¿Qué pasa si ella está en mi contra?" apuntó él.

"Entonces, necesitamos saber eso, también. Mientras más pronto, mejor."

Se sentó en silencio mientras ella hacia la llamada. Podía escuchar ambos lados de la conversación. Le había calentado una botella de True Blood y la bebió agradecido mientras escuchaba. Al parecer, su segundo en comando, esta Pam, era leal y estaba preocupada por él. Quería creer en sus palabras, pero no confiaría todavía. La mujer se refirió a él como mentalmente dañado, lo que le ofendió, aunque difícilmente podía negarlo. La mujer también prometió cuidarle esta noche, y él se sintió muy aliviado por ello. Si ella le dejaba quedarse, podría hablarle acerca de su plan para quedarse y cuidar de ella.

"Sera mejor que estés aquí cuando caiga la noche ¿Me oyes?" estaba diciendo la mujer. "No quiero verme envuelta en vuestra mierda de vampiros nuevamente."

Eso no sonó prometedor. Se pregunto si él era la causa de esta ira hacia los de su clase. Ella colgó el teléfono y le miro directamente.

"Está bien," dijo, "aquí está el trato. Te puedes quedar lo que resta de la noche y mañana, luego Pam y los demás vendrán para llevarte mañana por la noche y te dirán que es lo que está pasando."

El de verdad, no quería ver a "Pam y los demás", o a cualquiera, de hecho, hasta que averiguara qué fue lo que paso con él. Al menos estaría seguro por esta noche. "¿No dejaras entrar a nadie?" le pregunto.

Su voz fue amable cuando le respondió. "Eric, hare lo que esté en mi mano para mantenerte a salvo." Ella deslizo sus manos a través de su rostro y le miro de nuevo a través de pesados parpados. Cansada, su sangre decía, y tenía que recordarse a sí mismo que era ella, aun cuando el mismo se sentía así. Ella tomo su mano como lo hizo más temprano, y esta vez se sostuvo más apretadamente.

La siguió hasta una tibia y confortable habitación que olía fuertemente a ella. En silencio, se quedo a un lado, mientras ella abría el armario, removía algunas cajas y levantaba una alfombra que inteligentemente disfrazaba una trampilla. "Aquí es donde puedes dormir," le dijo. "Cuando me levante, pondré las cosas en su sitio de nuevo, así parecerá natural." le sonrió.

El agujero en el armario se veía frio y oscuro, y se encontró a sí mismo sin deseos de dejarla. Ella era todo lo que tenía en este momento. Era demasiado pronto como para dejarla ir. "¿Tengo que entrar ahora?" pregunto.

Ella dudo. "No." Dijo despacio. "No tienes que hacerlo. Solo entra antes de que amanezca." Ella frunció el ceño y se vio preocupada por un momento. "¿No hay forma de que lo olvides, no? Quiero decir, ¿No puedes dormirte y despertar en el sol?"

Algo instintivo le dio la respuesta. "No, sé que eso no puede pasar," le dijo. "¿Puedo quedarme en la habitación contigo mientras tanto?"

Después de una pequeña risa, que efectivamente abolió cualquier rastro de orgullo que le quedó, ella suspiro. "Ven."

Su habitación se sintió familiar, pero no tenía idea del por qué. Quizás era el fuerte aroma a ella. Se sentó y observo cada uno de sus movimientos hasta que desapareció en el cuarto de baño con un puñado de ropa. A parte del agua correr, no escucho nada más. Ella emergió después de un rato vestida con una bata que se veía tan suave e invitante como nada que haya visto nunca. Antes de meterse en la cama, se soltó el cabello y este cayó sobre sus hombros en hermosas ondas.

Sin esperar por una invitación, se reunió con ella en la cama. Quería tocarla, acurrucarse contra ella y su calidez, pero no lo hizo. Se dio cuenta entonces, que con todos los nombres extraños que había oído esa noche, incluido el suyo, no sabía el de ella.

"¿Mujer?" le pregunto en voz baja. Ella dio un pequeño murmullo en respuesta. "¿Cuál es tu nombre?"

"Sookie," dijo. "Sookie Stackhouse."

Pam, Chow, Jason, Bill… esos nombres no significaban nada. Incluso "Eric" significa poco. Su nombre era el único que podía asociar con alguien real y tangible, y se aferro a él. "Gracias, Sookie."

"De nada, Eric."

Eric. Cuando ella lo decía, sonaba real.

Para su sorpresa, ella busco su mano bajo las mantas y él deslizo sus dedos contra los suyos mientras sus palmas se encontraban.

Cuando despertó la noche siguiente, escucho voces. Una era la de Sookie, la otra de un hombre. Empujo la trampilla con cuidado, estirándose hacia un lado para deslizar las cosas que Sookie había puesto encima, y después abrió la trampilla totalmente para poder salir. Mirándose a sí mismo, se dio cuenta que aun vestía solo su ropa interior roja –difícilmente apropiada si estaba a punto de conocer a un invitado de Sookie. Miro alrededor de la pequeña habitación y encontró una bata marrón sobre la cama. Era un poco pequeña, pero serviría. Se la puso y se encamino con cautela hacia las voces. Ellos estaban hablando de él.

"¿Qué tipo de ropa?" la voz del hombre pregunto.

"Ropa de trabajo," respondió Sookie.

"¿Alguien a quien conozca?"

Eric entro en la habitación, sosteniendo apretadamente la bata a su alrededor. "Yo."

El hombre lo miro fijamente por un momento, después miro a Sookie. "¿Este es tu nuevo hombre, Sookie?" le pregunto. "No dejaste crecer nada de pasto bajo tus pies. ¿Y, necesito conseguirle ropa a él?"

A Eric no le gusto la forma en la que este hombre le hablaba a Sookie, como si ella fuera una prostituta cualquiera. Pero no dijo nada. El hombre tenía rasgos que le recordaban un poco a ella y se preguntó si este era el hermano.

"Si," Sookie le dijo al visitante. "Su camisa se arruino anoche, y sus jeans aun están sucios."

El hombre miro a Eric otra vez. "¿Me presentaras?"

"Mejor no," dijo ella.

Eso le ofendió; puede que este mentalmente dañado, pero él no era nada de lo que avergonzarse. Extendió su mano al visitante. "Eric." Dijo simplemente. ¿Qué más podía decir? Era todo lo que sabía.

"Jason Stackhouse, el hermano de esta ruda señorita." Así que estaba estado en lo correcto acerca de los rasgos, pensó,mientras Jason aceptaba su apretón de manos. Este era el hombre que no prestaba suficiente atención a la seguridad y cuidado de su hermana. "Asumo que existe una razón por la que ustedes no pueden salir y comprar la ropa."

Sookie arreglo algunos mechones de su cabello detrás de su oreja y miro a su hermano severamente. "Hay una buena razón y hay cerca de veinte buenas razones para que olvides que alguna vez viste a este hombre."

Eric abrió la boca para protestar, pero Jason hablo primero. "¿Estas en peligro?" le pregunto. "No, todavía." Respondió, dándole a Eric una mirada cautelosa.

Jason se acerco un poco más a él. Eric estuvo a punto de retroceder, antes de darse cuenta que era un buen palmo más alto y fuerte de lo que este hombre humano jamás llegaría nunca a ser.

"Si haces algo que haga que lastimen a mi hermana," dijo Jason en voz amenazante, "Estarás en un mundo de problemas conmigo."

Tal vez se equivoco; tal vez este hombre si se preocupaba por su hermana. Pero no lo suficiente. Eric asintió. "No esperaría menos. Pero desde que estas siendo franco conmigo. Seré franco contigo, creo que debes mantener a tu hermana y resguardarla en tu casa, así ella estará mejor protegida."

Jason boqueo como pez fuera del agua, como si nunca hubiera oído el concepto de mantener a las mujeres de su familia. Finalmente, se aclaro la garganta y se volteo hacia su hermana. "¿Diez botellas de sangre y un cambio de ropa?"

"Correcto," asintió ella. "La licorería tiene la sangre. Puedes conseguir la ropa en Walt-Mart." Ella le dio una rápida mirada de arriba abajo. "Oh, necesitara algunos zapatos, también."

Se sintió avergonzado de sí mismo, parado allí como un niño incompetente, pero mantuvo la barbilla alta. Jason se acerco de nuevo y comparo la talla de sus pies. Su agudo silbido fue sorprendente.

Jason le sonrió a Sookie. "Pies grandes. ¿Es el viejo dicho cierto?"

Eric trato de recordar un dicho acerca de los pies, pero no consiguió nada.

"Puede que no me creas," le dijo Sookie con una sonrisa, "pero no lo sé."

"Difícil de tragar." Jason se rio. "Sin doble sentido. Bien, me voy."

Eric cruzo los brazos y se paro cerca a la ventana, observando el camión de Jason hasta que desapareció. Sookie estaba de pie frente al fuego, balanceando un peine ausentemente en una mano y él se acerco. Ella estaba pensando en algo. La tibia luz del fuego hacia brillar su piel. Se veía encantadora.

La miro con cuidado. "Siento haber salido mientras él estaba aquí. Creo que no querías que le conociera."

"No es que me avergüence de tenerte aquí," dijo, sonriéndole. "Es que tengo el presentimiento de que estas metido en graves problemas y no quiero que mi hermano se vea arrastrado en ellos."

En cualquier problema en el que este metido, no tenía la intención de arrastrar a nadie, mucho menos a Sookie y su familia. Especialmente no a ella. "¿El es tu único hermano?" Eric le pregunto.

"Si." Ella barrió su mirada hacia el fuego y se quedo mirándolo fijamente. "Y mi padres están muertos, mi abuela, también." Suspiro. "El es todo lo que tengo, excepto por una prima que ha estado en drogas por años. Ella está perdida, supongo."

Su tristeza y soledad se sintió como la suya, viajando a través de su sangre a cada pulgada de su cuerpo. Quería decirle que su hermano no era todo lo que tenia, porque ahora lo tenía a él también –Eric. El se dedicaría a protegerla y hacerla feliz como nunca lo hizo su hermano. Yo no tengo a nadie, tampoco, casi le dijo. En su lugar, le dijo simplemente, "No estés triste."

"Estoy bien."

Repentinamente se dio cuenta de algo de su naturaleza. Algo que repentinamente sabía acerca de ella. "Tú has tenido mi sangre." Su cuerpo se tenso como el de un animal en una trampa, sintió su desconfianza, fuerte e imprevista. "No sería capaz de decir cómo te sientes si no tuvieras mi sangre. ¿Somos…?" se acerco a ella y absorbió su aroma. "¿Hemos sido amantes?"

Tal vez eso explicaría porque su presencia parecía calmarle, la razón por la que confiaba en ella, el deseo que tenia de sostenerse a ella como un hombre que se ahoga se agarra a un trozo de madera.

Ella dudo y su cara se sonrojo. "No," dijo. Sabía que estaba diciendo la verdad.

"Este no es la bata de tu hermano," le dijo, mirándose y luego mirándole a ella. Ella sacudió la cabeza. "¿De quién, entonces?"

"De Bill."

Le había mencionado ese nombre anoche. Bill era el vampiro que vivía cerca. "¿El es tu amante?"

Ella asintió un poco. "Lo era."

Anoche le había preguntado si iba a visitar a Bill. "¿El es mi amigo?"

"Bueno, no exactamente," dijo despacio. "El vive en el área en la que tu eres Sheriff." Ella busco en su rostro, aparentemente buscando alguna señal de que el sabia de lo que estaba hablando. "¿El área cinco?" propuso.

Nada de eso significaba algo para él, así que no respondió. Sookie comenzó a cepillar su cabello y la estática en su seco cabello causo que mechones amarillos se levanten como algún tipo de halo a su alrededor. Si él podía sentirle, ¿Eso significaba también que ella podía saber sus sentimientos? ¿Ella sabía en este momento que quería ser su amante? Ella se sonrió a sí misma y encontró su mirada en el espejo. Deseo, su sangre cantaba; era ella.

No estaba seguro de cómo proceder. No sería apropiado hacer avances. Ella conocía su relación mejor que él y ella era una mujer, así que era su lugar el decir que harían. "¿Necesitas algo?" Le pregunto.

Sus mejillas estaban rosadas ahora. Era consciente de que había tenido su sangre antes, y deseo poder recordar a que sabía. No podía ser posible que sepa mejor de lo que huele ¿Podía? Se convenció a si mismo que era lo último.

"Tus amigos estarán aquí pronto," le dijo ligeramente. "Tus jeans están en la secadora, y espero que Jason regrese pronto con algo de ropa."

"¿Mis amigos?" pregunto.

"Bueno, los vampiros que trabajan para ti. Supongo que Pam cuenta como amiga." Se encogió de hombros. "No sé sobre Chow."

Pam y Chow. Mas nombres de la noche anterior, y empezaban a significar un poco más de lo que lo hacían entonces. "Sookie, ¿En donde trabajo? ¿Quién es Pam?" Si él era un sheriff, debía tener una oficina en algún sitio.

"Pam trabaja para ti en Fangtasia. Ese es el bar que tienes en Shereveport. Chow trabaja ahí, también. Y como dije antes, eres un Sheriff. Estas a cargo de toda esta área. Esa es una de las razones del porque Pam y Chow estas preocupados por ti."

"No sabes mucho acerca de lo que hago."

"Bueno, solo voy a Fangtasia cuando Bill me lleva, y él me lleva cuando tu quieres que haga algo."

No le gusto como sonó eso. En su ordinario estado mental ¿Había tratado mal a Sookie? ¿La convocaba y le ordenaba y esperaba que ella le obedeciera sin protestas? Esto explicaría su reluctancia a actuar ante el deseo que sentía por él. Pero entonces, ella era humana, y no estaba bajo su cargo, no importa en qué posición esté.

"¿Cómo puedo hacer que hagas cualquier cosa?" pregunto. Ella dejo de cepillar su cabello, y el vio en el espejo que el suyo estaba hecho un desastre. "¿Puedes prestarme el cepillo?"

"Seguro."

Se lo dio y le observo cepillar su cabello por un rato. Su deseo por él era más fuerte que antes, pero ella aun no decía nada. Después de unos minutos. Se fue abruptamente. Esperando que ella esperara que le siguiera a la habitación, lo hizo. Se quedo de pie unos metros más allá y la observo tirar de su cabello, atarlo y después cómo se estudiaba en el espejo.

"Estas tensa." Observo, moviéndose más cerca. Ella dejo escapar grito de sorpresa, y el retrocedió un poco. "¡Lo siento, lo siento!"

Ella le miro con ojos entrecerrados a través de su furia. El no sabía que decir. Afortunadamente, su rostro se suavizo y sacudió la cabeza. Antes de que el largo silencio se volviera mas incomodo, escucharon que llamaban a la puerta.

reviews?... que tal Eric, os gusto? se pone mejor... =)

lentitos pero seguros, seguire actualizando ahora que la marea del liceo bajo. gracias por leer.