Disclaimer: Desde las profundidades del un lago lleno de inferís, hemos osado revivir al último descendiente de la más antigua y pura familia mágica, un hombre que murió corrigiendo sus errores, porque un Black no debe morir…

Hi

¿Cómo están?

Si hemos tardado, pero ya estamos aquí con un nuevo capitulo, para saciar su curiosidad y dejar un poco más de dudas.


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El último vástago de los Black

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The Darkness Princess & Lady Muerte


OoOoOoOoOoO

Acercamientos y complicaciones...

En la Sala de Grimmauld Place, Harry clavaba sus pupilas en las de su antiguo profesor. — ¿De qué me tienes que poner al tanto? ¿Qué esta pasando aquí? ¿A dónde fue Hermione? ¿De quién hablan? —se apresuró a cuestionar.

— Calma Harry, todo tiene una respuesta, pero creo que es mejor que te sientes —señaló el sofá, guiándolo hasta él, para después caminar hasta la mesa y ofrecerle una taza de té, la cual el chico aceptó, entregándosela él tomó asiento a su lado.

— ¿Qué esta pasando? —repreguntó ansioso de respuestas.

— Tú sabes bien que no hay ninguna magia que pueda revivir a las personas —explicó con seriedad.

El buscador notó como las pupilas del licántropo se tornaban oscuras. — Lo sé, Dumbledore me lo dijo —subió su mano acomodándose sus gafas, concentrando así mejor su vista en el hombre, frunciendo ligeramente el ceño.

— Pues, es así… y también sabes que si alguien reviviera sería por obra de magia prohibida, mejor conocida por ser oscura, lo cual esta penado por el Ministerio y que incluso se paga con una condena en Azkaban —prorrumpió tratando de encontrar las mejores palabras para explicar lo que sucedía.

— Si, pero ¿qué tiene qué ver eso? —inquirió confundido.

— Alguien revivió a una persona en esta Casa —confesó sin más.

— ¡¿Qué? ¡¿Cómo? Pero… ¿Quién es? ¿A quién revivieron? —indagó rápidamente, mientras en su cabeza la imagen de su padrino aparecía, incluso su corazón se aceleró momentáneamente.

— Harry, no es quién tu crees, sabes que desafortunadamente Sirius cayó en el Velo —agregó con pesar y dolor, rompiendo las esperanzas del joven

— Lo sé —murmuró con amargura, cerrando su puño en un gesto de impotencia —pero… entonces ¿a quién revivieron?

— A Regulus Black —notificó endureciendo sus expresiones, analizando la sorpresa y confusión en el rostro de su ex alumno.

*º*º*º

En la Biblioteca…

Hermione retiró su mano al percatarse de que el pelinegro estaba volviendo de su viaje por el mundo de los sueños, Regulus abrió lentamente sus parpados mostrando sus hermosas pupilas color tormenta, sorprendiéndose al encontrar a la castaña frente a él.

— ¿Tú? —inquirió aún adormilado, tratando de descifrar si no era una alucinación, ya que últimamente ella estaba muy presente en sus pensamientos, aún en contra de sus deseos — ¿Qué haces aquí…?

Ella permaneció callada, mientras se perdía en las profundidades de ese mar plateado, sintiendo como el miedo invadía su sistema y sabía que esa sensación no solo era suya algo le decía que él también estaba presentando esos síntomas.

Regulus se fue incorporando sin romper su conexión con la leona, con esas pupilas que mostraban una valentía excepcional, que parecían no perder su brillo, ese brillo que nunca había visto en una mujer, por un momento sintió miedo de ser examinado de tal forma, incluso por alguna extraña razón sentía que la presencia de ella le imponía respeto, respeto que él solía tener por pocas personas.

‹‹¿Qué hace ella aquí? Pero ¿qué me pasa? ¿Por qué me siento así? ¿Por qué siento que le debo respeto?... ¿Acaso es por qué me trajo de la muerte? ¿O qué diablos es?, ella no es más que una sangre sucia… pero… ¿por qué me mira así? ¿Qué tiene su mirada? ¿Por qué me siento tan extraño cuando estoy con ella?››

Los segundos seguían corriendo así como el silencio que no era desagradable, ya que para ellos el tiempo no parecía correr, sus miradas aún estaban conectadas al igual que desde el mismo instante en que el hechizo se completó lo estaban su cuerpo y su mente.

‹‹¿Qué debo decirle?... creo que no debí venir… ¿y si me voy?, ¡Por Merlín! ¿Qué me pasa?, no es un momento para dudar.››

— Estaba preocupada por ti —logró expresar con una rigidez que incluso en su voz se denotó siendo más gruesa.

Arcturus salió de su trance, al escuchar esa frase que solo logró confundirlo más ‹‹¿Preocupada?››

— ¿Por qué habrías de estar preocupada por mi? —cuestionó sin pensarlo mucho.

— Ya te lo dije, tu eres muy importante para mi —exclamó firme, dejando de lado los nervios que aún seguían pero al notar como sus palabras tenían efecto en el pelinegro, ya que su semblante parecía cambiar su rigidez, logró controlarse incluso podía sentir como él se sentía vulnerable, esto gracias al símbolo en sus muñecas.

Regulus no daba crédito a las palabras que habían salido de la boca de la joven, su mente estaba confundida por tantas cosas, no quería creer en ella. ‹‹¿Preocupada? ¿Importante?, pero ¿de qué me habla? No lo puedo creer, debe estar mintiendo.›› — ambos sabemos que no es a mí a quién querías revivir, así que no digas estupideces.

— No voy a negarte eso, no eras tu al que quería traer de regreso pero sin embargo fuiste tu y te lo dije ayer, no voy a permitir que te pase nada, después de todo me costaste muchas horas de estudio, desvelo, esfuerzo, energía y muchas reglas y leyes rotas, incluso puedo ir a Azkaban —exclamó elevando un poco su tono de voz, mientras fruncía ligeramente su ceño.

— Tú no vas a tocar Azkaban, yo te dije que no lo voy a permitir y con eso queda saldado lo que hiciste, traerme de vuelta, pero no esperes…

— Lo sé, pero eso no quita que me preocupe por ti —recalcó con una pequeña sonrisa.

Regulus detestaba que ella tuviera esa mirada, ese fulgor que conjugado con su palabras, era imposible no creerle, demasiado sincera… y si, él detestaba las mentiras, pero en este caso ella no fingía y eso lo hacía más complicado, porque no sabía cómo lidiar con ella, más sabiendo que era una sangre sucia.

— No te creo, pero aún así no tienes por qué preocuparte por mi, sigo aquí y se cuidarme solo —expuso con frialdad.

— Mmm —murmuró levantando su castaña ceja, dirigiendo su vista hacia el brazo herido del pelinegro —se nota, entonces ¿quieres decirme qué te pasó? —preguntó tomando la mano del chico sin pensarlo, lo cual causó que ambos sintieran una shock de electricidad.

— No me pasó nada —logró decir, confundido por lo que había sentido, incluso trató de zafar su brazo, pero ella no lo permitió.

— Vamos Regulus, deja de fingir, es obvio que te pasó algo — murmuró ignorando los intentos de él por zafarse — ¿Quieres quedarte quieto? —regañó, aún analizándolo con minuciosidad — Al menos esta mejorando.

— ¿Quieres soltarme ya? No tengo por qué dejar que tu me toques más aún cuando eres una sangre su… — calló al sentir el dedo de la castaña en su labios —pero ¿qué diablos haces? —articuló quitando la mano de Hermione.

La prefecta zafó su mano, sin soltar con la otra el brazo herido del ex Slytherin, mirándolo con severidad y con cierto dolor reflejado en sus orbes. —No digas esas palabras por favor, yo se que te va a costar pero me debes tu vida y exijo tu respeto —clamó regresando su vista a la herida de él.

— ¿Cómo te atreves…? —volvió a ser callado por el dedo de la castaña.

— Regulus ¿acaso de todo quieres hacer una discusión?, solo no lo digas en mi presencia ¿es tan difícil de cumplir? —replicó cansada de la actitud de él, lentamente recorrió su dedo por sus labios.

Él sintió como ella deslizaba su dedo provocándole un ligero cosquilleo, que incluso poco le importó lo que ella le decía. Pasó su vista por ella, analizándola, estudiando como examinaba su brazo con delicadeza, notó sus evidentes ojeras debajo de sus bellos ojos, lo qué decía que ella tampoco había tenido una buena noche.

‹‹¿Por qué dejo que me trate así?... ¿Qué me pasa con ella? ¿Es por qué me trajo del Valle de los Muertos? ¿Y diablos qué demonios hago al mirarla así?... creo que me esta afectando el solo verla a ella, necesito salir… ver a otras chicas.››

— Es suficiente deja de tocar mi brazo, me lastimas —farfulló mintiéndole, arrebatándole su brazo.

— Como quieras, debes tomar otra poción y tu brazo estará bien, además debes descansar, necesitas dormir —informó dándole su análisis.

Arcturus curvó su ceja, escuchando incrédulo las palabras. — No me des ordenes y aquí la única que necesita descansar eres tu… parece que no dormiste, te ves pésima —aseveró con una sonrisa sardónica.

— Ha, claro que no me veo bien, ¿qué esperabas? Revivirte me costó mucho ¡eh!, además tú te ves peor — respondió devolviéndole la sonrisa, claro con su mejor gesto de molestia.

Regulus chasqueó su lengua pasando nuevamente su mirada por la frágil leona. — Eso no lo creo —se puso de pie dejándola ahí.

— Espera, aún quiero hablar contigo de otra cosa —mencionó alcanzándolo y tomándolo de la mano.

Regulus se giró resoplando, encontrándose con el rostro de Mione, lo recorrió analizando cada detalle femenino, hasta que clavó su vista en sus labios cereza entre abiertos, de pronto sintió como en su estomago se desataba una explosión de sensaciones que no recordaba haber sentido con alguna otra chica.

Por su parte Hermione aún no soltaba su mano, alzó su vista esperando que él dijera algo, pero al notar que la mirada de él era diferente, se desconcertó, levantó sus cejas en un gestó de interrogación, entre abrió sus labios, pero de ellos no salió ningún sonido, de repente su corazón comenzó a acelerarse, era como si esperara que algo ocurriera, nuevamente se sentía atraída por él.

Regulus sin querer analizar lo que iba hacer, simplemente dejándose llevar por sus instintos, inundado por ese aroma que ella despedía, por ese aire de valentía, en ese momento poco le importaba que fuera una hija de muggles… inclinó su rostro lentamente hacia ella, sintiendo como esa explosión se combinaba con una taquicardia, lo cual solo lograba hacerlo sentirse más vivo y eso era lo que más deseaba ahora.

Hermy notó que él se iba acercando más a ella, era como si estuvieran hipnotizados el uno con el otro, como si un imán los obligara a atraerse, por un momento dudo queriendo hacerle caso a el último gramo de racionalidad que no había invadido ese raro deseo que se estaba apoderando de ella, soltó su mano, alejándose un paso, cosa que solo le facilitó a él las cosas, ya con su mano libre, la tomó por la espalda acercándola o más bien estrechándola contra sí, mientras su otra mano subía lentamente por su espalda, en tanto su rostro buscaba los labios de la castaña, rozando su nariz con la piel de ella, causándoles a ambos un ligero hueco en el estomago ante la proximidad de sus bocas.

Mione dejó caer toda resistencia, sintiendo esos extraños pero deleitantes escalofríos que él le provocaba, claro que esto era como sentirlo al doble, ya que ambos compartían parte de las sensaciones, cerró sus ojos y elevó ligeramente su rostro, dejando que él buscará sus labios.

Black inhalaba suavemente su perfume, su mano había llegado al final de su recorrido se encontraba en la nuca de Mione, la acercó un poco más y por fin rozó sus labios suavemente contra los de ella, apenas en un ligero contacto que solo logró estremecerlos y desear más, volvió a rozar sus labios, pero esta vez con más seguridad, presionándolos gradualmente, sintiendo como ella lo aceptaba y subía sus manos por su espalda, la estrechó un poco más fuerte, mientras dejaba que sus labios se unieran en movimientos acompasados.

Mione hacía mucho que había dejado este planeta, las sensaciones que estaba viviendo definitivamente eran otro nivel, diferente a todo, nunca había experimentado un beso así que provocara tantas cosas, y vamos realmente ella no tenía tanta vivencia en ese ámbito. Se levantó de puntillas para poder alcanzarlo más, apoyándose ligeramente de los hombros de él, todo iba muy bien, hasta que él pidió profundizar su beso, lo cual la asustó momentáneamente haciéndola reaccionar, trató de alejarlo, pero él no se lo permitió, continuó con su incursión en la boca femenina hasta sentir como ella dejaba a atrás su temor y se relajaba aceptando lo que él hacia, al sentir su respuesta, ambos experimentaron una extraña sensación cálida invadirlos.

Pasaron varios segundos más así, hasta que la necesidad del aire fue más que obvia, su contacto se fue rompiendo, no sin antes que Regulus atrapará con sus dientes el labio inferior de ella jalándolo suavemente sin hacerle daño, produciéndole un cosquillo de placer que subió por su columna.

Regulus no era ajeno a ese placer, sentía que su cuerpo deseaba sentirla ¿más cerca?, terminó su contacto brindándole un suave beso.

*º*º*º

En la Madriguera…

— Arthur, ¿por qué Dumbledore habrá querido que esperemos? —indagó confundida.

— Mmm no lo se con certeza, pero pienso que él sabe todo lo que ocurrió en Grimmauld Place…

— Tienes razón, aunque preferiría que nos lo dijera —prorrumpió inconforme.

— Lo hará, pero a su tiempo, por ahora iremos a esa junta… hay que llevar a los chicos —divulgó el pelirrojo.

En tanto…

Ginny se despertaba, ladeó su rostro en busca de la figura de su amiga, pero solo encontró su cama vacía, al instante se incorporó, colocándose la bata y las pantuflas, bajó la escalera entrando a la cocina, sondeando el lugar en busca de su amiga. — ¿y Hermione?

— Salió con Harry, ¿pasa algo? —preguntó su padre bajando el periódico.

— No… nada —repuso confundida.

— Bueno, entonces ve arriba y cámbiate para desayunar —comunicó su madre, la cual tenían un semblante serio, como si estuviera ocurriendo algo.

La pelirroja subió lentamente la escalera. ‹‹¿Qué esta pasando? ¿Por qué saldría Hermione con Harry? ¿Tendrá que ver con lo de anoche?››

Repentinamente chocó contra su adormilado hermano.

— Ginny, fíjate por donde vas —reclamó, sobándose el hombro.

— Ron, ¿te dijo Harry a dónde iba? —inquirió ignorando el quejido de su hermano.

— No, ¿no esta abajo? —respondió desconcertado, por la expresión en el rostro de su hermana, era de total preocupación.

— No, no esta… salió con Hermione —repuso, terminando de subir los escalones, dejando a su hermano sin comprender lo qué pasaba.

*º*º*º

En el 12 de Grimmauld Place…

En la Sala un desconcertado Harry no podía terminar de comprender lo que su ex profesor había dicho. — ¿R-regulus… Black? —tartamudeó por lo irreal que sonaba.

— Así es, ¿sabes quién es? —indagó sereno, moviendo con la pequeña cuchara su té.

— Es… el hermano de Sirius, pero… yo sabía que él había muerto hace muchos años, entonces ¿por qué revivirlo?, ¿y quién lo hizo? —musitó confundido.

— Eso aún no lo sabemos, pero la Orden lo averiguará…

— Entonces ¿Dumbledore lo sabe? —cuestionó interrumpiéndolo.

— Si, de hecho fue de los primeros en enterarse —replicó con una media sonrisa —, temo que no es único, el Ministerio investigará esto también.

— ¿Y él… es humano? —inquirió con preocupación, después de todo recordaba que el ritual de Voldemort y él si que ya no era humano.

— Como tú y como yo —respondió categórico.

— Pero ¿cómo es posible?, además Sirius dijo que él era seguidor de Voldemort —expuso ligeramente alterado.

— Tranquilo, eso es verdad, pero hay cosas que no sabemos, por lo que se, él murió por rebelarse a Voldemort, además ese chico esta llenó de resentimiento hacia él —comunicó tranquilizadoramente.

— ¿Tu le crees? ¿Y si solo es un plan de Voldemort? —interpeló desconfiado.

— Eso no lo sabemos, pero él ahora esta de nuestro lado —profirió colocando su mano sobre el hombro del león.

Harry trató de encontrarle lógica a todo lo que se había enterado, pero había algo que no terminaba de encajar en esto, ¿qué tenía que ver su amiga?

— ¿Y por qué Hermione, estaba enterada de esto?, ¿qué tiene que ver ella aquí? —lanzó sus preguntas, mirando expectante al licántropo.

— Mmm solo sabemos que ella estuvo aquí cuando realizaron el hechizo, fue una de las primeras personas que vio Regulus, pero no sabemos con certeza qué pasó, aunque Dumbledore si lo sabe —puntualizó dejando su taza en la mesa de centro.

— Debo verlo —comunicó firme levantándose y avanzando hacia la puerta dispuesto a encontrar las respuestas que le hacían falta.

Remus lo vio salir, pero no realizó ningún intento por detenerlo, sabía que él ya no podía responderle lo que quería. Aunque tenía sus sospechas, pero para comprobarlas tenía que hablar con alguno de los dos que estuvieron en el momento en que se llevó acabo.

Harry se encaminó hasta la Biblioteca donde la puerta se encontraba semiabierta, conforme se acercaba sus dudas crecían, igual que su incertidumbre, al entrar no supo cómo interpretar la escena, pero ahora sus pupilas solo se dirigieron al hermano de su padrino.

*º*º*º

De regreso a la Sala…

El licántropo respiró profundamente, se levantó con intención de ver lo que iba a suceder, Harry se había mantenido calmado pero todo podía cambiar de un segundo a otro. En ese momento en la habitación apareció el Director del antiguo Colegio.

— Dumbledore —pronunció extrañado de su presencia.

— Buenos días, querido amigo —saludó —necesito hablar con Regulus, ¿esta despierto? —comunicó serio.

— Supongo que si, Hermione esta con él en la Biblioteca y ahora Harry sabe la verdad y fue a hablar con él —informó el castaño, percibiendo que algo sucedía.

— Esto es más importante, debo ir donde él esta, el Ministerio no tardara en hacer publico su caso, debemos evitar que eso suceda —manifestó determinante.

— Entiendo, veré lo que puedo hacer —objetó extrañado —antes de qué hables con él, tienes que saber que él parece estar atormentado por su pasado, tiene pesadillas, no puede seguir así, tampoco podemos mantenerlo encerrado o empeorará —expuso consternado el Merodeador.

— Ya veo, claro que no lo mantendremos encerrado, he pensado en algunas opciones —exclamó esbozando apenas un gesto que podía interpretarse como una sonrisa.

*º*º*º

En la Biblioteca…

Sus miradas se cruzaron como tratando de explicarse lo que había sucedido, el tumulto sensaciones que sentían, sus sonrojos dejaban ver lo intenso que había resultado su ósculo, pero de lo que ambos no se habían percatado es que su símbolo resplandecía, hasta que el mismo les provocó un calor extremo, haciendo que se separan tomando su respectivos brazos, notando como el tatuaje se iba apagando.

En ese momento Harry entraba a la habitación extrañándose de la actitud de ambos, pero poco le importó ya que su vista esmeralda se clavó en el último vástago de los Black.

— Harry —murmuró asustada la castaña, esperando que él no los hubiera visto.

Regulus respondió a la mirada del joven, dejando atrás aquel momento que había vivido con la castaña, pasó su mirada por la silueta de Potter, analizándolo, sintiendo una extraña sensación, como si estuviera viendo a alguien de su pasado, no tardó en dar de quién se trataba, más bien era una copia fiel de su padre James Potter y esa mirada tan brillante, heredada de Lily Evans.

‹‹¡Él debe ser!… el ahijado de mi hermano, ¡él… él es el elegido para matar a Voldemort!… por fin ante mi esta, pero… parece tan débil, tan insignificante, ¿cómo es que él vencerá a ese maldito?››

Harry observaba con detenimiento al pelinegro, buscando algún detalle que le dijera que no era humano, que tenía razón en desconfiar.

Lo primero que atrajo su atención fue el tatuaje de mano izquierda, la marca oscura, la marca de los seguidores de su enemigo, de Lord Voldemort; esto no hizo que confiará en él, al contrario solo lo condenaba más. En seguida notó su complestura, tan diferente a la de su padrino, incluso su mirada era distinta, a pesar del mismo tono de orbes, esta era sombría llena de frialdad, profunda, penetrante, llena de oscuridad. Su herida fue lo ultimó que llamó su atención.

La prefecta por su parte, contemplaba expectante de alguna acción, por una parte su mejor amigo, Harry, que parecía estar desconcertado y desconfiado, Regulus, al que había revivido, con el que nada tenía en común y sin embargo sus vidas estaban más unidas que nunca, no solo por el símbolo, habían compartido un beso y no había sido cualquier beso, estaban marcados por el destino, un destino que ambos desconocían.

— Si ya dejaste de analizarme, quiero hablar contigo a solas —demandó firme el vástago de los Black, ignorando a Mione y avanzando hacia el buscador.

— Temo que eso tendrá que esperar, ahora necesito hablar contigo y con la señorita Granger —manifestó, interrumpiéndolos. Por un momento Granger se sintió aliviada de que el Director hubiera arribado, pero la mirada del anciano, no presagiaba nada bueno.

— Pero yo… — exclamó Harry, perturbado.

— Ya habrá tiempo para las respuestas —repuso el jefe de la Orden.

Potter salió de habitación, nada convencido de lo que sucedía, lo que había visto no le agradaba nada, quizás era por su experiencia con la gente que pertenecía a los seguidores del Señor Oscuro, volvió a la Sala con su cabeza gacha, en busca del licántropo, el cual se encontraba mandando una lechuza.

— ¿Qué pasa Harry? ¿Lograste hablar con él? —preguntó confundido, al ver la expresión en el rostro del moreno.

— No, pero él es tan diferente a Sirius —confesó dejándose caer en el sofá —tiene la marca oscura en su brazo —exclamó con despreció.

— Lo sé Harry, pero no te dejes guiar por las apariencias —aconsejó sabiamente.

— Pero ¿confías en él? —inquirió desconfiado.

— Mmm yo puedo confiar en él, pero aquí el que tiene que crearse un criterio sobre Regulus eres tu —expuso lógico — no es como crees —añadió en su defensa, aunque decía confesar que jamás pensó verse defendiendo al hermano de su amigo.

En ese momento Tonks hizo su acto de aparición. —Harry ¿qué haces aquí? —preguntó sorprendida.

— Yo… ¡ah! ya no se —replicó abrumado —, necesito aire —se levantó y salió de la habitación.

— ¿Qué pasó? ¿Fui yo? ¿Dije algo impropio? —inquirió desconcertada, mirando al castaño.

— No, no fuiste tú, es solo que Harry se acaba de enterar de que Regulus esta vivo —notificó preocupado.

— Mmm entiendo, ¿y dónde esta él? —curioseó, deseaba verlo, para saber cómo se encontraba.

— En la Biblioteca con Dumbledore y Hermione, al parecer tenía algo importante que hablar con ellos —comentó sentándose en el sillón frente a la metamorfaga — ¿no te encontrabas en la casa? —dedujo al notar su atuendo.

— No, decidí salir, fui a St. Mungo a ver a Yan, debía distraerme y saber cómo estaba ella, además por más que trate de dormir me despertaba una y otra vez —divulgó bostezando.

— Ya veo, ¿y cómo esta? —indagó serio.

— Pues mejor, pero… nada —calló sin querer divulgar la intimidad de su amiga, cosa que captó el licántropo.

— Es mejor que preparemos el desayuno, aunque no creo que muchos deseen comer —espetó racional, ya que el aire de tensión que se respiraba en esa mansión podía ser cortado con un cuchillo, incluso se deslizaría con más facilidad que en la mantequilla.

*º*º*º

En la Biblioteca...

Los jóvenes miraban al Director con curiosidad y temor por lo que estaba por venir, Hermione tomó asiento ya que sus piernas estaban temblorosas, su corazón latía rápidamente, aún no había logrado recuperado del impacto de los últimos eventos y sabía que la visita de Dumbledore tenía que ver con sus acciones.

Regulus por su parte fingía mantenerse controlado, pero con el corazón exaltado en su pecho, con cierto temor ajeno estrujándole el tórax, avanzó hasta la pared recargándose en ella, cruzando sus brazos, posando sus orbes plateadas solo en el anciano, ya que si miraba a la castaña sabía que esas sensaciones lo volverían a embargar y todavía no estaba preparado para enfrentarla.

— ¿Qué pasa Dumbledore? — interrogó el ex Slytherin.

— Traigo noticias, el Ministerio a enviado un citatorio solicitando la presencia de la señorita Granger y por supuesto tu tienes que estar presente, ya que no se considera que tu cuentes con voluntad propia — expresó, con cierto tono divertido escapándose de sus palabras al ver la indagación en el rostro de el ojiplata.

— ¿Cómo qué no se me considera pensante? ¡No soy un maldito zombi! — alegó colérico, ya que no se ponía en duda a un Black.

— Tómalo con calma Regulus, no es necesario que te exaltes, a decir vedad es una ventaja que consideren el que estés ahí — manifestó el anciano, clavando sus mirada en la del chico, por arriba de sus anteojos de media luna — ¿ya han pensado en lo que van a decir?

— Yo ya lo pensé, pero necesito que esto se haga a mi manera — prorrumpió orgulloso — incluyendo lo que ella va a decir.

— ¿Disculpa? Recuerda que aquí el ser pensante soy yo, la que decide qué decir soy yo. Y hasta no saber lo que planeas no pienso consentir nada — arguyó molesta por el tono superior que estaba manejando.

— Tranquilícese Señorita Granger, le recuerdo que no estamos en posición de discutir, aquí se esta definiendo el futuro de los dos y si quieren salir adelante de esto, tendrán que cooperar uno con otro — los amonestó con seriedad Albus.

— Para empezar, necesito dos varitas, una con la que engañaremos al ministerio y otra para mi, un Black no puede estar sin protección — arguyó, sin expresar su plan.

— ¿Y qué planeas hacer con la otra varita? — indagó Mione, mirándolo de frente por primera vez.

— Lanzar algunas maldiciones, pero nada que me condene más de lo que ya lo estoy — se ufanó sarcástico, sonriendo divertido del gesto de desaprobación de la castaña.

— Claro que no, ¿estás loco? Además te recuerdo que el Ministerio creía que eras un mortífago, si haces eso solo les darás la razón y jamás veras la luz del sol nuevamente y eso no lo voy a permitir — se levantó furiosa, caminando hacia él y clavando su dedo índice en el pecho de joven para reafirmar sus palabras, dejándolo estupefacto.

— Por una parte la Señorita Granger tiene razón, no podemos arriesgarte, tendremos que ocultar tu marca — acordó Percival, presenciando la escena con serenidad.

— Dumbledore, no puedes apoyar esta idea, si lo atrapan no lo enviarán a Azkaban, sino que lo mataran — exclamó temerosa, girando para ver al Director, liberando a Regulus de su mirada.

— Aún así lo haré, ¿quieres salvarte, no? — cuestionó molesto, tomando la mano que aún apuntaba a su pecho y bajándola rápidamente.

— Pero no a costa tuya, buscaremos otra forma — alegó, tratando de ordenar sus pensamientos e idear una mejor solución, llevándose una mano a la sien.

— No habrá mejor idea que la mía, confíen en mi — puntualizo mirándola severamente — y tu harás lo que yo diga, no hay tiempo para tus estúpidos temores, tu debiste prevenir que esto pasaría, pero la diferencia es que pensabas revivir a mi hermano y que el solucionaría todo ¿no?, lastima, despierta, este no es tu sueñito tonto, esta es la realidad y tu rompiste las reglas, así que ahora no me vengas con miedos — concluyó con cierto recelo mientras sus pupilas se tornaban más oscuras.

Hermione sintió como una ola de resentimiento invadía su ser, transmitido con cada palabra que salía de la boca del vástago de los Black, sabía que muchas de sus expresiones eran ciertas, pero aun así no dejaban de dolerle, pero ella sabía que compartían y no quería dejarle ver ese sentimiento que solo le pertenecía a ella, no quería compartir con él algo tan personal, tan intimo, así que controló sus emociones, evitando el sentimiento.

— Señorita Granger, tenga confianza en él — pidió el jefe de la Orden, poniéndose de pie y avanzando hasta ellos.

Arcturus retiró su vista de ella, para después seguir explicando las cosas que necesitaba y que debían hacer. — Lo demás déjenmelo a mí…

— Entiendo lo que planeas, solo ten cuidado… la asamblea será mañana por la tarde, tienes que tener listo todo para esa hora —finalizó Albus.

— Lo estaré, si es todo, me retiro —dijo, avanzando hacia la puerta, abandonando la habitación.

La castaña sintió como poco apoco la tensión bajaba, no era fácil estar en misma habitación con ese chico y menos después de las cosas por las que estaban pasando y claro no podía faltar el gran final ¡se habían besado!, ¡Por los fundadores! Al recordar eso sus piernas temblaron como una hoja mientras ese extraño calor producido por su contacto se apoderaba de su cuerpo.

— Señorita Granger —llamó el mago, haciendo notar aún su presencia.

La joven despegó su vista de la puerta para dirigirla al hombre. — Discúlpeme ¿qué pasa?

— Debe entregarme el libro —pidió el Director.

— Yo… esta en mi casa, de hecho pensaba ir por él, hoy —anunció con un hilo de voz.

— Esta bien, pero usted no puede ir sola, le pediré a alguien que vaya con usted —repuso, saliendo de la Biblioteca.

OoOoOoOoOoO

Continuará...

Now, the moments of the Gratefulnesses:

Los cuales en esta ocasión están a cargo de Remus Lupin (aplausos).

— Buen día, tarde o noche, ¿cómo están?, hoy ha sido mi turno para dar las gracias por el apoyo que se muestra en esta historia.

— Comencemos con erini, ¿Cómo estás? Es un honor conocerte, gracias por tomarte la atención y el tiempo de dejar tu opinión, espero que ahora que leas el nuevo segmento, nos brindes un nuevo comentario. Cuídate y saludos.

— Hola floh black,es para mi una gran satisfacción, agradecerte tu constancia en cada capitulo, a pesar del tiempo que las chicas tardan en actualizar, pero con este capitulo esperan saciar tu ansia de lectura, gracias por tu opinión que hace que las autoras se esfuercen. Cuídate mucho, te mando un beso.

— Hola Kambrin Potter, es un placer conocerte y bienvenida a los agradecimientos, bueno en respuesta a tu sugerencia del romance en opinión creo que eso no tardara en presentarse, aunque los dos tienen su carácter, ya veremos qué sucede, gracias por considerar una de tus favoritas esta historia, aquí esta la actualización y esperamos nos dejes saber qué opinas, te mando un abrazo. Cuídate.

— ¿Qué tal Ann Black?, me agrada tu nombre, claro más tu apellido que pertenece a un gran amigo mío, después de una larga espera esta la actualización, gracias por tu opinión, esperamos volver a contar con ella, te mando un abrazo y un beso, cuídate.

— Hola,¿qué tal Veronica Kaulitz? Me agrada tener la oportunidad de leer comentarios como el tuyo, porque son las interrogantes que mcuhos tienen, claro espero que puedas responder algunas con este capitulo, cuídate, te mando un gran abrazo.

— Hola Luna lovengood, es para mi un encanto agradecerte, gracias por tu constante apoyar a las chicas, espero que este capitulo te guste, se esforzaron por actualizar, ojala te guste y dejes tu opinión, ¿ok? te mando un gran abrazo, cuídate.

— ¿Cómo te va adolfo de la torre aguilera? gracias por seguir leyendo las locuras de estas chicas, aquí esta la actualización, espero que te des tiempo de leerla y les dejes tu review, cuídate, las chica este mandan sus saludos.

— Hola Bella, tu nombre me recuerda al de una prima de Sirius, en fin… muchas gracias por leer, aunque eso del avada… bueno, no nos apresuremos, aquí esta el nuevo capitulo y ojala no quieras enviarnos otra maldición o solo que sea para ellas, cuídate.

Esos fueron la respuesta a los comentarios del capitulo anterior, ahora les daré las gracias a otras personas que anteriormente nos han dejado su opinión, remmy—ro, Sucubos, Alana Black Potter, Noelia, Ely Potter Black, Helen Kurt, chocokiss, Hay Moon Black, Hermlils, choconinia y petalos—de—rosa y también son importantes las personas que leen el fic y no dejan su comentario, ojala se animen y hagan felices a las chicas con unas palabras, bueno eso es todo, me retiro hay asuntos que me esperan, nos leemos pronto.

Remus John Lupin