Disclaimer: Desde las profundidades del un lago lleno de inferís, hemos osado revivir al último descendiente de la más antigua y pura familia mágica, un hombre que murió corrigiendo sus errores, porque un Black no debe morir…

Hi

¿Cómo están?

Hemos vuelto con un nuevo capítulo. Sentimos la tardanza ya saben la Universidad nos absorbe, pero nuevamente ¡Gracias a Merlín y los Fundadores! ya estamos de vuelta. Las dejamos con el capítulo esperamos no decepcionarlas y nos veremos al final.

Aclaraciones: Este capítulo contiene spoilers del libro 5 de HP.


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El último vástago de los Black

By

The Darkness Princess & Lady Muerte


OoOoOoOoOoO

Audiencia.

Hermione al separarse de Regulus, enfrentó a aquellas figuras oscuras que los miraban desde los bancos superiores, hablaban en voz baja, escrutándolos sin inhibiciones, su corazón dio un salto cuando la pesada puerta se cerró detrás de ellos, el silencio colmó el recinto, de una manera que incluso podía lastimar los oídos.

— Es hora de comenzar —anunció una fría voz, a través de la Sala — tomen asiento.

Regulus les lanzó una mirada furibunda, para después curvar sus labios con mofa al ver las sillas que estaba en el centro de la habitación, una era como cualquier otra silla, mientras que la otra, que suponía estaba destinada para él, tenía los brazos llenos de cadenas.

‹‹Vaya, vaya, con qué si piensan que soy todo un criminal… ¿qué diría mi madre si viviera para verme así?››

La leona no podía creer que colocaran esa silla para Regulus y no para ella, si alguien había hecho magia oscura era ella. Frunció el ceño en clara muestra de molestia.

‹‹Pero recuerda Hermione: uno, ellos creen que es un zombi emergido desde el mismísimo infierno y dos, que en el tiempo que vivió se sospechaba que era un mortifago ¿no son razones suficientes como para que lo quieran tener controlado?›› —le recordó esa voz dentro de su cabeza.

Avanzó detrás del pelinegro, aún con la sensación del miedo carcomiendo su cuerpo, pero con la determinación de demostrar la inocencia de su protegido.

Sus pasos iban haciendo eco mientras andaban por el suelo de piedra. Cuando por fin se sentaron, Hermione lo hizo recelosamente, mientras que Regulus despreocupado ocupó el otro lugar, sin aviso las cadenas se ciñeron a su cuerpo dejándolo totalmente inmovilizado y con un punzante dolor debido a la presión que ejercían sobre él.

Furibundo tensó su mandíbula y miró hacia arriba, a la gente sentada en los bancos superiores.

Había aproximadamente cincuenta, todos, por lo que podía ver, vestían ropas color ciruela con una W bordada en tono plata en la mano izquierda de la silla y todos apuntaban sus narices hacia él, la mayoría con expresiones austeras aunque otros parecían sinceramente curiosos.

— Pero ¿cómo se atreven a tratarlo así? —amonestó la castaña, tratando de liberarlo.

— ¿De verdad creen qué esto es necesario? —indagó Albus, dirigiéndose a Rufus Scrimgeour.

Rufus mantuvo su expresión adusta. —Solo es una medida de seguridad, entiende Dumbledore que es una audiencia por mágica prohibida.

— Aún así, esto no es justo… él no es un criminal, allá afuera están los verdaderos, los seguidores de Voldemort libres.

— Pero que manera de comportarse —se quejó una mujer que se encontraba al lado derecho del ministro.

— Déjalo, a mi no me importa —respondió Regulus, mordiendo las palabras con recelo, sin despegar sus heladas pupilas de aquellas personas, demostrándoles que no se inmutaría ante sus acciones. Además estar frente a ellos era nada si lo comparaba con estar frente a Voldemort, eso si le producía escalofríos.

— Pero… — calló al sentir la mano de Albus sobre su hombro, aunque no podía dejar de sentirse impotente.

— Podemos empezar. La acusada está presente y también —calló al no saber cómo referirse a Regulus —el… — se aclaró la garganta, tosiendo ligeramente, las palabras se le atoraban en la garganta más al pesar que lo que esta frente a él sin duda parecía humano pero ¿de verdad lo era? —el… Señor Black.

— Audiencia disciplinaria del 26 de julio de 1996 — dijo con voz tintineante — dentro del Comité de Delitos del Decreto para la Moderada Limitación de la Brujería en Menores de edad y de la Confederación Internacional del Estatuto del uso de magia prohibida, por Hermione Jean Granger, residente en el número 3 de… Interrogan: Rufus Scrimgeour, Ministro de Magia; Amelia Susan Bones, Directora del Departamento de Cumplimiento de la Magia; Bob Ogden Director del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica, copista del tribunal, Adelaide Marcelle Preagnat.

— Y testigos para la defensa, Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore y el elfo domestico de la familia Black quien presenció lo ocurrido — dijo una voz tranquila detrás de ambos chicos, llamando al elfo quien se encontraba detrás de él. Kreacher había estado en su última reunión donde lo habían preparado para la audiencia, depositando en su testimonio la posibilidad de salir librados.

Los miembros del Wizengamot se quedaron mudos, sus ojos se pasaban con la rapidez de una bala de Dumbledore a Regulus Black y de ahí al anciano elfo. Algunos miraban molestos la situación, otros simplemente helados contemplaban a Hermione cuchichiando entre ellos, sin embargo Rufus levantó su mano y la agitó señal de bienvenida, obligando a los demás a hacerlo, a pesar de estar en desacuerdo con la situación.

Dumbledore tomó asiento cerca de los enjuiciados, manteniendo esa sonrisa calmada que hacia parecer toda esta audiencia un juego de niños, rompía con la clara tensión que reinaba en el lugar. Además de las caras largas y las miradas de escrutamiento y horror hacia Regulus.

— Bien, entonces, pues… los cargos, sí… — nuevamente la voz del ministro resonó logrando que las manos de Hermione sudaran, sabía lo que continuaba. Rufus desenredó un trozo de pergamino de un montón que tenía a su lado, suspiró profundamente — los cargos contra la acusada son los siguientes: Con deliberación y en plena conciencia de la ilegalidad de su acción, practicó magia oscura y prohibida Necromancia, como resultado de esto devolvió la vida al señor Regulus Black. Esto ocurrió el 21 de julio de 1996, lo que constituye un delito registrado en el articulo décimo de la Legislación, así como en la sección vigésimo primera de la Confederación Internacional del Estatuto del Uso de Magia Prohibida —las palabras golpeaban a cada segundo la estabilidad emocional de Hermione, sentía como todas esas miradas la taladraban, no sabía cómo Harry había logrado aguantar esa audiencia, ahora más que nunca lo comprendía y admiraba.

Regulus en cambio prefería mantener su mascara de serenidad, dejando que sus labios nuevamente se curvearan en una sonrisa confiada. Claro que sentía todos los miedos de Hermione pero había comprendido que debía bloquearlos, no sabía cómo pero al menos eso trataba de hacer.

Ladeó ligeramente su rostro para mirarla, parecía estar a punto de desquebrajarse, era como una flor que no podía aguantar más la tormenta.

‹‹Ahora sería un buen momento para entrar en su mente y decirle que se calme… pero maldición esto no viene con un instructivo.››

Sintiéndose frustrado cerró su puño con fuerza, aún inmovilizado estos movimientos si le eran permitidos.

Hermione que escuchaba atenta o al menos eso trataba, repitiéndose mentalmente lo que debía hacer una y otra vez, como si fuera una lección había tenido que aprender que no deja de repasar en su cabeza. Repentinamente sintió como el tatuaje resultado de su hechizo comenzaba a producirle una sensación de calor, sin querer verse obvia se tomó la muñeca con la otra mano presionando. Volteó a ver a Regulus esperando que él no fuese presa de lo mismo, sin esperárselo se encontró con su profunda mirada plateada, que dejaba leer un mensaje oculto, lo vio apenas mover sus labios en una frase que la dejó sin aliento por un momento: "Confío en ti".

— Señorita repetiré la pregunta ¿es o no usted Hermione Jean Granger, residente del número 3 de…? —inquirió con rigidez alzando su tono de voz, logrando que la leona regresara su atención a aquellos perspicaces ojos amarillentos detrás de las gafas de alambre.

Hermione sintió que su garganta estaba más seca que nunca. —S-sí, lo soy —siseó tomando valor conforme lo decía, aunque su voz estaba al borde de quebrarse.

— Conoces la Legislación, así como en la sección vigésimo primera de la Confederación Internacional del Estatuto del uso de magia prohibida ¿es así?

— Sí —afirmó esta vez con mayor seguridad que incluso provocó la molestia de algunos integrantes del Wizengamot, que lo tomaban como altivez.

— Entonces ¿sabes las consecuencias de realizarla?

— Así es, pero…

— Y aún así ¿realizaste Necromancia la noche del 21 de julio de 1996? — preguntó Rufus con voz tenebrosa, acomodando sus gafas para poder ver cada expresión que hiciera aquella joven excepcional de la cual solo había escuchado maravillas, poseía uno de los mejores promedios en la historia de Hogwarts, había estado involucrada en las batallas contra Voldemort de las cuales ya era todo un milagro haber salido con vida y debía de reconocérsele porque la verdad era que pocos se atreverían a enfrentar a semejante ser.

— Sí —respondió sin titubear —pero…

—¿Sabiendo qué no te estaba permitido hacer esa clase de magia?

— Sí, pero no fue así…

Una bruja con monóculo le cortó con un estallido de voz. —Por favor, ¿cómo qué no fue así?

— Les pido que guarden silencio, aún el interrogatorio no ha terminado a su tiempo todos hablaran —pidió el ministro tranquilizando al Wizangamot, aunque los murmullos apenas desparecieron —. Retomemos, ¿estabas completamente consciente de lo qué provocaría esa magia?

— Yo no, es que las cosas no sucedieron así… — trató de dar su versión, pero parecía que era lo que menos querían que hiciera.

— ¿Te enseñaron a usar esa magia en Hogwarts, colegio de Hechicería y Magia?

— No, claro que no… — bramó molesta, ¿qué tontería era esa?

Regulus que no estaba para nada cómodo, los fulminaba con la mirada, si esperaba que fueran rudos pero parecía que solo deseaban juzgarlos y no dejarlos defenderse. Desvió su vista hacia Dumbledore, quién seguía calmado y sereno observando la situación.

— ¿Dónde lo aprendiste?

— Pues yo… no fue así… yo estaba bajo un i-imperius —completó alzando su voz lo suficiente como para que no volvieran a ignorar lo que les trataba de decir.

La sala se quedó totalmente en silencio, como si hubiesen quedado petrificados por las palabras de la castaña, quien los miraba expectante, estaba demasiado nerviosa después de soltar tal mentira.

— Señorita Granger ¿puede repetir lo que dijo? —demandó Rufus, aún descolocado por aquella confesión, se acomodó sus gafas de alambre sin siquiera parpadear.

— Sí —su voz tembló, se sentía como bicho de laboratorio bajo la lupa de tantas personas — fui victima de una maldición imperdonable, imperius —esta vez sonó fluido aunque con el suficiente dramatismo para que los presentes creyeran en ella.

— ¿Imperius? — gruñó Madam Bones — ¿esta segura de lo que dice? —agregó con incredulidad.

— Claro que si — aseveró firme —se lo que es eso y también que fui victima de esa maldición, yo jamás hubiese hecho ese hechizo por mi voluntad… — exhaló exaltada.

—¿Estas segura que no lo hiciste por tu propia voluntad? ¿Acaso lo aprendiste en la escuela?

— Es qué no me esta escuchando, ya lo he dicho no lo hice por mi propia voluntad —insistió con desesperación, es qué nunca iban a casarse de esa misma pregunta — y no en Hogwarts no nos enseñan a hacer eso —defendió arduamente, casi incorporándose de su asiento.

— Esto es inaudito — dijo Madam Bones mirándolo —lo que usted está diciendo es inconcebible, pero si desea que le creamos díganos el nombre de la persona que la tuvo bajo esa maldición —exigió de forma retadora, cómo si no creyera nada de lo que había dicho, su mirada era tan penetrante, era como si tratara de hurgar en su persona buscando las ansiadas respuestas.

Muchos de los magos y brujas volvieron a murmurar; algunos asentían con la cabeza, pero otros estaban frunciendo el entrecejo y sacudiendo sus cabezas. Regulus la miraba con una ceja alzada, podía sentir por su vinculo el esfuerzo que estaba haciendo y él a su vez trataba de mantenerse frio y de transmitirle eso, si tan solo pudieran comunicarse mentalmente quizás eso sería mas de ayuda en ese momento, el hechizo debería poder hacer eso en lugar de lo que esta ese momento hacia.

— Señorita Granger, estamos esperando su respuesta —presionó Rufus, el ambiente se tensaba más conforme pasaban los segundos.

— Eh… eso, no lo sé… no recuerdo casi nada de lo que sucedió —expresó Hermione, logrando que la miraran con incredulidad, mientras que otros lanzaban exclamaciones de su culpabilidad, parecía que fuera un monstruo o realmente una mortifaga.

— ¿A qué se refiere con eso? Vamos cuente lo que recuerda… — instó Bones, mirándola con dureza.

— Yo… como ya lo he dicho no recuerdo mucho, solo recuerdo haber estado en la antigua mansión Black, había ido en busca de un libro... cuando alguien me atacó, no pude ver su rostro llevaba una marcara que lo cubría e iba con una túnica negra… — su voz se quebró y no sabía si era por la mentira o porque la tensión la iba a vencer antes de terminar de decirla.

— ¿Qué trata de decirnos…? ¿Qué había mortifagos?— dijo Madam Bones después de un momento, con sus ojos marrones mirando acusadoramente — ¿qué quieres decir, niña?

— ¡Quiero decir que había un mortifago y fueron por mi por una razón que desconozco!

— Ah — dijo Rufus, con una sonrisa complacida mientras miraba al Wizengamot, como si les invitara a compartir la broma —. Sí, sí, creo que ya hemos oído algo como eso.

— ¿Mortifagos en Grimmauld Place? —pronunció con sorna Madam Bones con tono de sorpresa — no lo entiendo, creo que puede inventar algo más creíble señorita Granger.

—¡No estoy mintiendo! — chilló Hermione levantándose, por encima de todos los cuchicheos y miradas ponzoñosas — ¡Entonces ¿qué es lo que quieren escuchar? ¿Qué si lo hice? Soy solo una estudiante que apenas va a cursar el sexto año de Hogwarts ¿cómo podría hacer uso de esa magia sola? ¡No es como si fuera la próxima maga oscura que asechara al mundo mágico! ¡El verdadero loco es Voldemort! y ustedes permiten que este allá afuera cometiendo atrocidades mientras ustedes me enjuician por algo que claramente no pude hacer y matan a un ser inocente. Regulus Arcturus Black, no es un zombi… ¿acaso no ven que es humano?

— Señorita Granger, le pido que se calme y vuelva a su lugar o me veré obligado a…

— Ella dice la verdad, ¿acaso cree que una hija de muggles es capaz de utilizar esa clase de magia? Si yo estoy aquí es por la magia y el poder de alguien más ¡y por supuesto que no soy un zombi! — profirió Regulus, intentando soltarse de las ataduras.

—¡Es suficiente!— acalló Rufus, con una mirada desdeñosa — Siento interrumpir lo que estoy seguro será una historia muy bien ensayada.

—¿De verdad crees eso, Amelia? —intervino finalmente Dumbledore, manteniendo su expresión de calma — déjame que te explique. Usted cree que la señorita Granger solo les esta haciendo perder el tiempo con una mentira de adolescentes, recordemos Wizengamot que aquí se esta hablando de magia muy poderosa y de mortifagos, ustedes ¿creen qué ella pudo haberlo hecho?

Las palabras del anciano dejaron el reciento en un total silencio, mientras las miradas del Wizengamot viajaban de Albus a Hermione.

— Todo indica que así fue Dumbledore —objetó Rufus, mirándolo con dureza.

— No olvides que las apariencias engañan, tenemos un testigo el elfo domestico de la familia Black.

El perturbado elfo se acercó al sentir la mirada de Regulus, había recibido estrictas instrucciones sobre lo que debía decir.

Rufus frunció su ceño, sin separar su vista de Dumbledore, tanto Hermione como Regulus creyeron que se negaría su expresión entonces se suavizo dejando salir un suspiro cansino. — No tenemos tiempo para escuchar más historias con todo lo que esta sucediendo, pero aún no podemos deliberar con lo que sabemos.

— ¿Acaso estas pensando en escucharlos? —chilló Charles Mallois — es claro lo que aquí sucede.

— Debemos hacerlo, esta estipulado en el capitulo de derechos del Wizengamot, el acusado puede presentar un testigo para su caso. Es política del Departamento de Cumplimiento de la Ley Mágica — continuó Bones acomodando su monóculo.

— Pero es claro lo que sucede aquí, la señorita Granger realizó magia oscura y el resultado es ese monstruo que esta sentado ahí —señaló a Regulus, quién solo dejó que sus dientes rechinaran por el enojo.

— Completamente cierto, debemos estar seguros que no sean ayudantes de quien-no-debe ser-nombrado —agregó un hombre de cabello cano y penetrante mirada detrás del ministro.

— Sugiero que se revisemos sus brazos —soltó Alppheca Kiggsty —, recordemos que Regulus Arcturus Black era sospechoso de haberse unido a las filas de quien no debe ser nombrado y se pensaba que había muerto por ello.

Regulus apretó con fuerza su mandíbula, fulminando con su mirada a aquel que había dicho eso, él estaba consiente de sus errores, murió estándolo, lo peor es que no podía gritárselo o sabrían que él poseía algo valioso para Voldemort y no lo hacia porque podía haber infiltrados en el Ministerio y si eso se llegaba a saber se lo quitarían y el relicario jamás debía volver a manos de ese ser.

Hermione por un momento sintió que el alma abandonaba su cuerpo, inmediatamente volvió su mirada al pelinegro, sentía que ni siquiera el aire le alcazaba, un frío se apoderó de su estómago, tenía todas las razones para temer, ella sabía que Regulus tenía aquella horrible marca en su brazo, pero lo único que le daba calma era saber que habían realizado un hechizo con anterioridad para ocultarla, aunque no estaban completamente seguros de que el Ministerio no contaba con otros métodos para averiguarlo.

— Debemos tranquilizarnos, no hay que adelantarnos, escucharemos a su testigo, después analizaremos la situación del joven Black —manifestó Rufus, acallando cualquier otra exclamación —pues que hable el elfo.

Kreacher miraba a todos los del consejo, murmurando por lo bajo lo que su ama pensaría de que estuvieran ahí y todo por culpa de la sangre sucia, pero solo le basto una mirada de su amo para mantenerse callado.

— Estamos esperando…

— Kreacher habla de una buena vez —mandó Regulus, la situación ya de por si era tensa como para que le fallara su elfo, había hecho cosas más peligrosas que estar frente al consejo de Wizengamot.

— Kreacher esta solo en la mansión de su ama… por fin todos los intrusos se habían ido, mi ama estaría feliz y Kreacher estaba solo pero fue requerido por la señora Bellatrix, ella me pidió que llevase a uno de sus amigos a la antigua mansión de los Black, Kreacher la obedeció porque eso hubiese querido su ama… ella jamás le perdonaría desobedecer a un Black, solo a los indecibles como su hijo que tanta decepción le causo…

Regulus aclaró su garganta, sin separar sus pupilas tormenta del elfo que refulgían de disgusto, le había ordenado que no se detuviera a hacer comentarios como ese, pero suponía que después de tantos años de muerto no podía exigirle tanto, después de todo el tiempo también había hecho mella en él, pero en ese momento eso no lo justificaba, o los hundía o los ayudaba, no había más.

Kreacher se agachó con las manos en su cabeza, sacudiéndola… sabía que no debía meter en más problemas a su amo. — Kreacher llevó a ese hombre, siguiendo las instrucciones de la señorita Bellatrix y entonces… ahí estaba esa sangre sucia en la Biblioteca —señaló con su delgaducha mano a Hermione, quién frunció el ceño ante aquella expresión — y ese hombre le lanzó un hechizo… una… una maldición.

— ¿Qué clase de maldición? —intervino Mallois, quién los miraba con altivez, realmente no creía nada de lo que se estaba diciendo ahí.

— Eh… él susurró imperius y la sangre sucia parecía estar bajo sus ordenes dejó caer los amados libros de amo Regulus…

— ¿Y qué sucedió después? —indagó Rufus, analizando cada palabra que el desquiciado elfo pronunciaba, aunque no perdía de vista al que decían que era un zombi, era sin duda todo un misterio averiguar que tan bien había resultado ese hechizo, era sabido por la comunidad mágica antigua que el menor de los hijos de Walburga Black y Orión Black había muerto aunque en realidad la causa se la habían atribuido a que se había unido a las filas de Lord Voldemort, nadie lo sabía con certeza.

— La sangre sucia pasó días en la casa de mi señora ayudando a ese hombre que trajo consigo ingredientes y un libro… cosas terribles pasaron, ese hombre buscó por todos lados decía que buscaba algo que mi amo Regulus tenía, pero eso no existe… los intrusos sacaron todas las cosas que eran de la familia… ellos tiraron las reliquias de mi ama…

— ¿Qué cosas terribles pasaron? ¿Qué era lo que buscaba ese hombre? ¿Quiénes son los intrusos? —indagó Doge con su voz carrasposa.

El viejo elfo dejó caer sus orejas mientras atisbaba su mirada entre su amo y los hombres con túnicas ciruela, pero no necesitaba de un nuevo gesto de su amo para saber que se molestaría si cometía algún error. Además no quería que su joven amo lo abandonara o que terminara en Azkaban, no quería quedarse a merced de las decisiones de un mestizo como lo era Harry Potter.

— Los intrusos son gente que vivía en la casa de mi ama, su hijo Sirius Black quien hizo sufrir a mi señora… era un mal hijo, no como el señorito Regulus, ella siempre lo dijo…

— Si, comprendemos… — comentó Rufus, percatándose que el peligroso asesino había estado oculto en su casa, siempre lo estuvo y no lo detuvieron —habla de lo que sucedió ¿qué cosas terribles?

— Ese hombre… realizo magia muy poderosa y de la nada, apareció el señorito Regulus y la sangre sucia cayó al suelo desangrándose… Kreacher vio como el hombre le cortaba la muñeca —expresó con aquella voz sombría de sapo que hacían juego con su viejo rostro.

— ¿Eso es verdad? —Rufus se dirigió a la castaña, quien asintió con una leve agitación de su cabeza — ¿puede mostrarnos la herida?

— Yo ya no tengo la herida solo la cicatriz —subió la manga exponiendo su piel y aquella rosada marca, confiando en que el hechizo que había utilizado para ocultar la marca hiciera lo suyo.

— ¿Y qué pasó después elfo?

— Kreacher vio como la señora Bellatrix llegaba y discutía con el hombre, pelearon pero desaparecieron cuando notaron que Dumbledore había llegado, pero ella juro volver por el amo Regulus y Kreacher.

— ¿Así fue como ocurrió Dumbledore? —todas las miradas regresaron al venerable anciano.

— Así es, tuve un pequeño enfrentamiento con ellos, pero lo único que logre fue desarmarlos… y aquí tengo la prueba de ello —de su túnica sacó una larga varita de fresno, levito la varita hacia el ministro dejando caer suavemente en las palmas del hombre, aunque para nadie pasó desapercibido el oscuro color que poseía una de sus manos —pueden verificar que los últimos hechizos que salieron de ella fueron maldiciones, la dejó en sus manos para que averigüen quién es el dueño.

Scrimgeour estudió la varita con detenimiento, para después pasársela al hombre que tenía al lado.

— Dumbledore debo decir que toda esta situación no termina de esclarecerse, pero lo que me perturba es saber por qué no entregaste a Regulus Black cuando llegaron los agentes del Ministerio, ¿cómo es qué confías en él?

Albus dejó salir de sus labios una suave risa. — Porque a pesar de que ustedes se empeñan en creer que es un zombi o alguien que no tiene voluntad, un cuerpo sin vida, sin mente… sin alma… no es así, es solo un chico y no hay nada malo en él, es tan humano como cualquiera de los presentes, por sus venas corre sangre, necesita del aire para vivir… así como de comer, no veo cuál es el peligro en él —repentinamente su voz se tornó seria —. Lo que debería preocuparles señores es que aquel que-no-debe-ser-nombrado lo desea vivo, no sabemos que tenga planeado para él, pero la pregunta es si es solo a él a quién ha regresado de la muerte o busca recurrir a eso para tener más aliados.

Varios susurros ahogados se dejaron escuchar. —Debo decir que espero consideren proteger a este chico, no deben permitir que lo encuentre.

— Quizás lo busca porque sigue siendo un mortifago —aseveró con dureza Mulstrange.

— ¡Él no lo es! él es solo un chico normal que murió por estar en el lugar equivocado, nunca se comprobó que él verdaderamente se hubiese unido a esas filas —reclamó Hermione alzando su voz lo suficiente como para que la atención volviera a recaer en ella.

Regulus sintió un horrible agujero en la boca del estómago, su pupilas estaban fijas en ella con una clara muestra de sentimientos encontrados, nuevamente ella sacaba a la luz esa actitud tan bragada que tanto le atraía, sentía que su corazón estaba latiendo tan rápido que su cuerpo no lo resistiría, sentía que el aire se escapaba de sus pulmones y ni siquiera podía aflojarse la corbata.

— ¿Y bien señor Regulus Arcturus Black? — dijo un hombre con prominente bigote, en un tono que hizo que sus redondos ojos parecieran muy fríos comparados con los de cualquier integrante de la familia Black — ¿Es usted o fue un mortifago?

Esas palabras hicieron eco en la cabeza de Regulus, quién posó su mirada en aquel hombre, de pronto sentía demasiado tenso el ambiente, con aquel ultimo respiro que había podido dar ordenó sus pensamientos, era la hora de la verdad, miles de imágenes de aquellas terribles ordenes que le habían dado cuando había estado al servicio de Voldemort pasaron delante de él como una terrible visión que repercutió en él causando un escalofrío que baño su frente de sudor, bajó su mirada cerrando con fuerza sus ojos, desearía nunca haber recordado eso.

— ¿Lo es o no? —repreguntó el ministro con una voz severa.

Hermione apretó con fuerza los brazos de su silla, mirando con desesperación a Regulus, ¿acaso esa audiencia nunca iba a acabar? Sentía que el corazón le estaba llegando a la garganta de la preocupación que sentía, en ese momento podía sentir como una marea de confusión, dolor, desolación, desesperación, frustración emanaba de él, sabía que no lo podía hacer pero estaba a punto de levantarse y correr a su lado.

‹‹Vamos Regulus contesta… hazlo.›› Estaba deseando tanto que pudiera escucharla.

El último vástago se estaba hundiendo en aquellos tormentos y lúgubres recuerdos, las culpas y los remordimientos resurgían de lo más profundo de su alma, las caras de personas inocentes, sus gritos, sus lamentos… todo volvía. Parecía que todo estaba perdido pero una nueva punzada proveniente de aquel tatuaje lo regresó de aquel trance, le quemaba como nunca, apretó su mandíbula para evitar dejar salir alguna exclamación, deseaba poder apretarlo con su mano, pero esas malditas cadenas lo hacían imposible, pero lo que jamás espero fue escuchar aquella voz femenina silbar en su mente, era totalmente desconcertante.

Abrió los ojos de golpe observando a Hermione con aquella expresión de agonía.

‹‹Regulus contesta... hazlo… hazlo por ti, no puedes dejarte vencer. Vamos tu puedes, recuerda que dijiste que saldrías victorioso ¿qué te pasa? Reacciona ¡Por Merlín! ¡Ayúdalo a contestar!››

Eso fue como una descarga eléctrica para su cerebro, que logró despejar su mente de aquellos recuerdos.

— ¿Contestara o no? — Rufus contrajo su expresión endureciendo su gesto.

Black alzó la vista hacia el ministro con los ojos pesados, ella tenía razón debía hacerlo, no podía terminar el resto de sus días en Azkaban, no había vuelto para tener ese fin, esta vez viviría su vida de una forma diferente; una sonrisa arrogante y desdeñosa jugueteó en su delgado rostro como si retara a los miembros de Wizengamot.

— No soy un zombi y no tengo nada que ver con los mortifagos, ni con ese sujeto… que se dice llamar Lord Voldemort —su afirmación alarmó a más de uno, varios rostros se desencajaron, el miedo a aquel nombre cubrió la sala.

Madam Bones miró a Rufus, quien seguía en silencio. Finalmente tosió recuperando la compostura. — ¿Si eso es verdad nos dejaras ver tu brazo izquierdo?

Hermione tembló sus manos estaban sudando frío, no estaba segura que pudiera pasar esa prueba después de todo para ocultar esa marca Dumbledore había hecho un hechizo complicado podía fallar y sabía que Regulus tendría un plan, pero cada segundo que pasaba sentía que se alejaban de la salida y a pesar de eso debía mantenerse fuerte.

Arcturus sin separar la mirada, ni borrar su sonrisa airada señaló con su cabeza las ataduras que lo mantenían encadenado, con un rápido movimiento de la varita del ministro, las cadenas soltaron los brazos casi adormecidos del pelinegro, cerró sus puños tratando de que la sangre corriera a su ritmo, pero cada movimiento que hacia estaba siendo monitoreado por los magos.

Sin más se quitó el saco que portaba y soltó el botón del puño de su camisa remangándosela exponiendo por completo su pálida piel, donde solamente se dejaban ver sus venas, no había ningún rastro de lo que los ojos ávidos buscaban.

Regulus dejó que su sonrisa se extendiera. — ¿Y bien?

— Eso no es prueba de nada, hagamos el hechizo de invocus marvalis, si es verdad que no posee la Marca Tenebrosa, no le causara más que un cosquilleo —informó Mulstrange, quién lo miraba con una desconfianza que se plasmaba en las expresiones de su rostro.

Hermione trató de calmar los escalofríos que rondaban su cuerpo, rogaba silenciosamente porque todo saliera bien.

El vástago de los Black a pesar de sentir que tenía el peso del mundo en sus hombros, no dejó que pudieran notarlo aquellos hombres, ni se amilanó ante expresión seria de muchos de ellos, sin bien era cierto no sabía cuál sería la resolución, aún así puso un semblante de valentía, ocultando su miedo.

En el completo silencio con el que fueron acogidas esas palabras, la bruja de la derecha de Rufus caminó hasta él, se inclinó tomando el brazo sin mucha delicadeza, clavando ligeramente las uñas en la piel del chico, percibiendo su calidez y su convulso pulso que la tomó por sorpresa, logrando que el llevar a cabo esa prueba se llevase un poco más del tiempo previsto, pero eso no le impidió posar la punta de su varita en él.

Invocus marvalis— pronunció firme, esperando el resultado. La piel nívea del pelinegro comenzó a quemar pero no encontró otra forma de acallar su dolor que apretar con fuerza su mandíbula pero no se sentía amedrentado, sabía que eso iba a ser doloroso se lo había advertido Albus, lo que para ellos iba a ser una muestra de que solo le había causado cosquilleo para él iba a ser un martirio —. ¡Oh! —pronunció con cierto desencanto, esperaba encontrar aquella marca, pero ahí no había nada fuera de lo normal.

— ¿Quiere soltarme ya? —exclamó Regulus casi dejando salir un sonido de dolor que se convino con su tono de reproche, sin pedírselo dos veces le arrebató su brazo — ¿Qué otra prueba quieren? —desafió estaba ya esta el tope de eso, además que las malditas punzadas de aquella marca lo estaban desgastando como nunca, le hervía la sangre — ¿Quizás veritaserum?

La castaña tenía su mano en su brazo izquierdo, podía sentir cada pinchazo que atacaba sus terminales nerviosas, era horrible el dolor que estaba aguantando Regulus, pero su actitud no iba a ayudarlos a salir. —Regulus… — susurró suplicante esperando que él captara la indirecta.

— Haz salido libre de la prueba de la marca pero eso no te redime de la sospecha, aunque eso puedo esperar —dijo con voz agria el ministro —, no estamos aquí para enjuiciarte por ese cargo —nuevamente las ataduras de la silla cubrieron los brazos del chico, logrando que él se agitara.

— Pero ¿qué…? —replicó lanzándoles una mirada envenenada, que mostraba la confusión y impotencia, creía que estaba más que claro que él no era un zombi, ni un peligro para la sociedad mágica.

— Calmase señor Black… — pidió el ministro con un gesto impasible que fastidió aún más al vástago —se que esto puede ser incomodo para usted pero así es el proceso de la audiencia.

— ¿De verdad es necesario? ¡Esto es inconcebible, él no es un criminal ya se los he dicho! —se incorporó yendo directamente a la silla del chico, estaba a punto de sacar su varita para liberarlo, ya no le importaba lo que pensara basta de normas estúpidas, ella sabía que él estaba sintiendo dolor.

— Señorita Granger deténgase o complicara y alargara el proceso —pidió Bones con un gritillo agudo que le hizo pensar a Hermione que si le volvía a decir algo así le lanzaría algún hechizo del cual después se arrepentiría estaba segura de ello.

— Señorita Granger —musitó con tranquilidad Albus, señalándole nuevamente su asiento.

Regulus la miraba de cierta forma perplejo, no espera esa reacción de su parte o de verdad actuaba bien o era verdad que él le importaba, aunque sus sentidos no lo engañaban lo que esta transmitiéndole manipulaba incluso su estado de alteración, no le estaba ayudando.

El problema aquí era que Hermione ya no estaba dispuesta a pasar esta audiencia de forma pasiva, sentada y callada mientras veía como Regulus sufría y era rechazado, era verdad él no tenía la culpa de haber vuelto y pareciera que eso era lo que ellos creían, él no había pedido volver. Pero la manera en que lo estaban tratando le daba ganas de arrancarles la cabeza a algunos, él no era ningún experimento, ni una animal de atracción, era una persona con la suerte de que la magia hubiese funcionado, todos los presentes sabían que este caso era casi único, porque revivir a una persona no era posible.

— No, entiendan que no están tratando con un zombi, él realmente esta vivo… no es justo que lo traten así, él no ha hecho nada malo… de qué forma quieren que se los diga, la audiencia es para mi él no tiene por qué estar sujeto, él no tratara de matarlos o algo así, aquí la que realizó esa magia fui yo… ¡por culpa de ese imperius! Si quieren tratar a alguien así háganlo conmigo —declamó con los ojos anegados de lagrimas, incluso su garganta reclamó el hacer aquel esfuerzo.

El Wizegamot estaba mudo, él lugar parecía ser ahora un mausoleo preso de un silencio que pasaría por ser ensordecedor de no ser que se podía percibir la respiración agitada de la castaña.

— Señorita es mejor que se tranquilice —enunció Talasis —, yo tuve ya la oportunidad de estar al lado del señor Black y he comprobado que respira y que tiene pulso, no es necesario que haga nada más.

— Es verdad, además parece tener la mente suficiente para ser cabal, ya que no ha perdido ni un solo rasgo de su carácter según recuerdo sigue siendo tan airado como en sus tiempos de estudiante — apoyó Harper, quién fuera compañero de él ya que había estado en la casa de Slytherin al mismo tiempo.

Regulus estaba anonadado después de aquel tormentoso discurso que lo había llevado a sentir un profundo nudo en su garganta que le había impedido incluso quejarse o detener a la joven, no sabía ni siquiera por qué pero en la base de su estómago sentía un revoloteó que lo confundía, pero en aquel momento no tenía cabeza siquiera para pensar con lógica, entre las emociones suyas que contrastaban con las de ellas, el dolor que sentía en sus brazos y ahora lidiar con aquel nuevo chistecito del conjuro que lo llevaba a escuchar parte de los hilarantes pensamientos de la joven, estaba a punto verdaderamente de volverse loco.

Pero entre todo esa confusión aquellas palabras del hombre lo hicieron dirigir su mirada a él, buscando respuestas, ¿por qué era que le habla con esa familiaridad? Estudió sin miramientos sus rasgos buscando entre su pasado aquella cara por la cual el tiempo ya había pasado, pero no necesito más de un minuto para que el nombre de aquel sujeto golpeara su mente dejando en el shock incluso su boca se abrió tratando de pronunciar palabras que no terminaban de pasar de su garganta, pero solo atinó a cerrar su boca dejando que sus dientes chocaran entre si.

No podía ser verdad… ese hombre había sido unos de las pocas personas que había llegado a estimar en Slytherin, lo más cercano a un amigo que había tenido, una profunda ola de nostalgia lo golpeó acompañada de un tumulto de viejos recuerdos.

— Bueno… no perdamos el rumbo de audiencia — amonestó el ministro.

— Rufus es claro que aquel hechizo que realizo aquel desconocido realmente trajo de vuelta al señor Black sin falla alguna, ya has hecho las pruebas necesarias para darte cuenta que no es ningún zombi… debo pedir que por favor tomen una decisión respecto a la señorita Granger —intervino Albus, quien a veces solo tomaba el papel de espectador, pero las cosas parecía estar dándose de manera favorecedora, de tal forma que no había necesitad de intervenir, tomando un papel protagónico.

— Dumbledore veo que confías en tus alumnos y en la inocencia de la joven —Rufus curvó sus labios con sabiduría, sin apartar la vista del honorable director de Hogwarts — ¿Quién está a favor de que la acusada quede limpia de cargos?

La sangre se le heló a Hermione, incluso contuvo una vez más esa mañana el aire dentro de su cuerpo, mientras temblaba de temor, pero esta vez la tortura tardo mucho más; cada que una persona levantaba su mano la paz se adentraba en su cuerpo, no necesitaba contarlas para darse cuenta que era ¡más de la mitad! Incluso el ministro había levantado su mano, su corazón saltó de emoción disparando nuevamente su pulso.

—¿Quién a favor de la condena? —inquirió Mulstrange, unas cuantas manos se levantaron, pero la decisión ya estaba más que clara.

Rufus dio un respiro profundo y aclaró su garganta, permitiéndose tomar unos minutos para dar la resolución. — Muy bien, señorita Granger queda limpia de todos los cargos.

— Excelente — dijo Dumbledore enérgicamente, saltando sobre sus pies. Hermione sintió que el alma le había vuelto al cuerpo, por fin la tensión descendió, ya no tenía porque estar a la defensiva esta libre de cargos ¡libre! Pronto notó como las cadenas mágicas de la silla de Regulus cedían. No necesitaba mirarlo para saber que él estaba igual de alegre por su triunfo, estaba a punto de echarse a los brazos de chico en un merecido abrazo, cuando la voz de ministro volvió a retumbar en el lugar.

— Pero no debemos olvidar que aún se abrirá un proceso de investigación para encontrar al dueño de la varita y otro más para averiguar el motivo de traer del valle de los muertos al señor Black y no podemos ignorar el hecho de que ese joven será buscado por los seguidores de-quien-no-debe-ser-nombrado, por lo cual tendrá que permanecer bajo la vigilancia constante del Ministerio quién se hará cargo de él.

— ¿Q-qué? —logró decir Regulus con el rostro desencajado, no había ni saboreado un minuto de su victoria cuando nuevamente la tensión tomaba su cuerpo.

— Rufus no creo que sea necesario tomar esa medida, el señor Black estará en un lugar seguro, volverá a Hogwarts, bajó otro nombre, espero comprendas que como has dicho personas peligrosas lo buscan y su identidad debe resguardarse, no deseamos que vuelva a perder la vida por algún rumor, aunque no me negare a que personas del Ministerio lo vigilen de manera profesional y con discreción en el castillo, así mismo considero que la señorita Hermione también debe ser vigilada, si bien quizás aquel hombre desee su muerte…

— ¿Volver a Hogwarts? —clamó confundido, porque discutían su destino como si él no estuviera presente, ya no era un niño… en el mundo mágico él ya había cumplido la mayoría de edad, no necesitaba de tutores.

— ¿Vigilancia? —chilló Hermione, imaginando en lo que se convertiría su vida. Entendía que quisieran proteger a Regulus, pero ¿a ella? No le agradaba para nada tener a una sombra vigilando cada paso que daba, ya ni siquiera se sentiría cómoda en la Biblioteca mucho menos en el Baño de prefectos. Eso deberían mejor tomarlo en cuenta pero para Harry, ella no tenía ningún papel importante, no era ni el elegido, ni el ex mortifago que había revivido… vamos solo era una chica más, quizás si una prefecta y la mejor alumna en Hogwarts y la mejor hechicera de su edad incluso la mejor amiga de Harry Potter, pero eso no ameritaba todas esas medidas ¿qué estaba pasándole al mundo?

— Claro que la señorita Granger tendrá protección, pero en cuanto al señor Black no estoy de acuerdo en que vuelva a tu colegio, según entiendo él ya concluyó sus estudios y estaría mejor bajo el resguardo del Ministerio y los aurores —objetó Scrimgeou, frunciendo su entrecejo.

Regulus aclaró su garganta esperando obtener la atención de aquellos hombre. — Disculpen pero yo ya no soy un niño, ni un objeto para que decidan por mi… soy mayor de edad y yo decidiré como voy a seguir mi vida, y no me interesa la "oferta" del Ministerio —disintió firme —. Por otra parte volver a Hogwarts es…

Albus lo miró dejando entre ver en su mirada cuales eran sus intenciones, le había insinuado al ojiplata que si la audiencia salía como planeaban, debían tener una larga conversación sobre lo que haría.

— Es que no es una oferta, no estarás controlado podrás hacer tu vida relativamente normal, incluso podrías conseguir un trabajo aquí… además si llegaras a comenzar a actuar extraño lo detectaríamos de inmediato, ¿o acaso deseas dañar a inocentes? ¿A los alumnos de Hogwarts acaso?

Regulus se quedó perplejo ante aquella afirmación, era verdad que no tenían ninguna certeza de que en algún momento el hechizo comenzara a fallar o que él no perdiera la mente, después de todo ya había consecuencias, incluso el estómago se le revolvió.

— No nos precipitemos, estando en Hogwarts él podrá recurrir a mi o cualquier profesor, tomaríamos las metidas necesarias chequeos constantes, pruebas… el profesor Snape podría utilizar Oclumancia, también podrías mandar a alguien de tu confianza a verificar los exámenes —propuso insistente.

— Acepto —casi gritó Regulus con los hombros ligeramente caídos y una expresión que dejaba ver que no estaba nada animado con su regreso al antiguo castillo. Ambos hombres lo miraron ligeramente sorprendidos.

Rufus que estaba a punto de intervenir, cerró sus labios formando una línea de recelo. — Entonces no me queda más que aceptar su decisión, pero el Ministerio tomará las medidas necesarias, por otra parte aún no hemos decidido cuál será el destino del elfo, después de todo él se alió con peligrosos prófugos de Azkaban —retomó ni siquiera los había dejado respirar cuando ya tenían encima otro problema.

— No pensara matar al elfo —musitó con temor Hermione. Mientras que Regulus miraba a su viejo sirviente chillar al escuchar aquella frase.

— No lo permitiré —dijo Regulus, después de todo el elfo siempre le había servido fielmente incluso arriesgando su vida —es que no ven que solo fue servicial con los últimos Black que había, era su deber obedecerlos.

— Tranquilícense, no pasara eso… lo mandaremos a trabajar a un lugar, pensaba pues en las cocinas de Hogwarts o en alguna institución donde pueda servir.

— Amo Regulus, usted no me alejara, yo estoy para servirle —gimoteó el elfo, agarrándose a los pantalones del chico, mirándolo con sus grandes ojos.

— Pero…

— Regulus estará bien en las cocinas de Hogwarts —calmó Hermione —, además tu también estarás ahí no es como si lo dejaras de ver.

El pelinegro miró al elfo y después a Dumbledore, leyendo en su mirada que así sería. —Esta bien —Kreacher dejó salir horribles chillidos, mientras mencionaba que prefería que le cortaran la cabeza como a sus padres y lo colocaran en una placa en la mansión Black, lo cual horrorizaba a cualquiera.

— Por favor, dile que no harás eso —pidió Hermione, lanzándole una mirada severa.

— Kreacher, cállate después hablaremos tu y yo… por ahora deberás irte con Dumbledore —ordenó sintiéndose mal por su sirviente, pero en su timbre de voz ni en sus expresiones dejaba ver lo afectado que estaba.

— Bueno, los miembros del consejo de Wizegamot prometerán silencio sobre lo ocurrido en esta audiencia, señor Regulus, Dumbledore les haremos saber las medidas que tomaremos, de la misma forma espero saber cuál será la nueva identidad del señor Regulus —prorrumpió incorporándose — tengan todos un buen día.

Dumbledore inclinó su cabeza en una pequeña reverencia. Los jueces iban abandonando la sala, fue entonces que se dieron cuenta que por fin aquel tormento había finalizado.

Hermione regresó su vista a Regulus, quien se tomó él brazo izquierdo con un gesto de dolor. — ¿Estás bien? —preguntó deseando poder tocarlo, antes se hubiese lanzado a sus brazos sin pensarlo, pero ahora parecía que él nuevamente había colocado su barrera más cuando levantó la vista para mirarla, enarcando ligeramente sus cejas.

— Si… ¿y tú? —regresó la pregunta, sin apartar sus pupilas de aquel rostro que poco a poco se estaba recuperando de aquella palidez, aunque por sus mejillas había rastros de lágrimas.

— Creo que si —murmuró quedamente, sin saber como interpretar la mirada del ojiplata. Por ahora ambos eran un caos en cuanto a emociones, ella no sabía ni cuáles provenían de él ni cuáles eran las propias.

— Es hora de irnos —anunció Albus —felicidades señorita Granger.

Hermione no se atrevió a contestar, puesto que no sabía qué decir, le sonrió tímidamente dejando salir un gran suspiro.

— Dumbledore en cuánto lleguemos a la mansión quiero hablar contigo —sentenció Black sin importarle haber sonado brusco.

— Esta bien…

I* *I* *I R&H I* *I* *I

En el 12 de Grimmauld Place…

La mayoría de los Weasley seguían en espera de tener noticias sobre lo que había ocurrido en la audiencia. Mientras que Ron no hacía más que pasearse sin cansancio por la de por si vieja alfombra del Estudio.

— ¡Cálmate ya! —gritó exasperado Harry, lo estaba volviendo loco con todo lo que decía.

Ron se detuvo en seco. —Es que…

— ¡Ron yo también estoy preocupado! —le recordó pasando su mano por su ya de por si alborotado cabello.

— Ya han pasado casi tres horas, ya deberían estar aquí —señaló mirando el polviento reloj de pared.

— Es que no es tan fácil Ron, solo espero que salga librada…

— Y yo que el Ministerio se encargue de desaparecer a ese… tal Regulus Black, que solo vino a causar más problemas —bramó el pelirrojo, apretando sus puños con fuerza.

Harry solo lo miró confundido, si no le caía muy bien el hermano de Sirius, pero tampoco deseaba que le ocurriese algo, no se podía imaginar como sería si el Ministerio decidiera desaparecerlo, después de todo él creía que si era humano, además Remus confiaba en él y Dumbledore eso debía valer algo ¿no?

— No se Ron, creo que no es tan malo… — dejó caer sus hombros ligeramente, aunque la mirada furica de su amigo le dio a entender que no quería escuchar comentarios como ese.

— No lo sabemos… era mortifago, ¡Mortifago, Harry! Eso no es una buena referencia —recalcó entre gruñidos.

— Ron creo que lo estas tomando personal, lo mejor es que te calmes…

Repentinamente la puerta principal se abrió logrando que todos arribaran al hall.

Hermione miraba con preocupación a Regulus, desde que habían abandonado la sala lo notaba cansado, además de que no había pronunciado palabra alguna. Al ver a todos sus amigos reunidos con esas caras pálidas que no escondían la aprehensión que sentían, se sintió mejor, ese si era un ambiente agradable, al menos ahí si la querían.

— ¿Qué ha pasado? —preguntó Molly, acercándose a la castaña.

— Todo ha salido bien, la señorita Granger esta limpia de cualquier cargo y Regulus seguirá entre nosotros —resumió Albus con una sonrisa bailando en su rostro.

— ¡¿Qué? —rugió Ronald, lanzándole una mirada envenenada al pelinegro.

Molly abrazó a la castaña, con algunas lágrimas corriendo por su rostro, logrando que Hermione se conmoviera.

— Te espero en la Biblioteca Dumbledore —anunció Regulus, sintiéndose fuera de lugar, avanzó sin siquiera tomarle atención a la rabieta de Ronald.

Harry dejó a Ron para acercarse a Hermione, a la cual ya azoraban con preguntas que apenas y se daba abasto para responder.

Albus se retiró silenciosamente siguiendo los pasos del vástago hasta llegar al recinto, encontrándolo en el mullido sillón con la cabeza echada hacia atrás y los ojos cerrados. No aguantaba su cabeza, deseaba poder irse a su habitación, además no quería estar cerca de esa gente a la cual no sentía ni como su familia, ni como sus amigos.

— Deberías descansar —exclamó Dumbledore, tomando asiento en el otro sofá.

— Mmm ahora no, ¿quieres decirme qué es esa patraña de que estaré en Hogwarts? —soltó sin preámbulos — No he vuelto para ir a encerrarme en tu Colegio, esperaba estar en la Orden… tengo muchas cosas que hacer.

— Tranquilízate. Harás todo eso… y estarás en la Orden, pero tendrás que hacerlo desde el Castillo no puedes arriesgarte a que Voldemort te encuentre —explicó el anciano, apareciendo una jarra de té, de donde sirvió dos tazas, ofreciéndole una al chico.

— Pero… yo ya no tengo edad para ser un estudiante —comunicó perturbado, aceptando la taza, sintiendo el aroma familiar de la valeriana, pero la verdad era que tenía el estómago revuelto y no soportaría el líquido en ese momento, dejó la taza aún lado en espera de la ansiada respuesta.

— Yo no dije que serías alumno, regresaras a Hogwarts como profesor —resolvió dejando a Regulus anonadado.

— ¿Q-qué? ¿Profesor? ¿De qué…? —inquirió atropelladamente.

— Aún no he decido cual será la materia que darás, pero a algún maestro le pediré que se tome unas vacaciones, de seguro entenderá si le explico lo delicado de la situación…

— Pero yo… ¿profesor? No sé si sea buena idea —repuso sin creérselo aún, jamás pensó que llegaría a ser eso, pero lo que estaba claro es que no le agradaba nada.

— Lo harás bien, según recuerdo eras uno de los mejores de tu generación, no tendrás problemas… además eso solo será la pantalla, en cuanto a tu nueva identidad, pensé que al menos te gustaría escoger el nombre y tu apariencia, espero entiendas que debes cambiar.

Regulus se hundió en el sillón, bufando eso era lo último que le faltaba que hasta por culpa de ese maldito mestizo perdiera su identidad, su apellido. De verdad que eso lo pagaría caro.

— Tomate unos días para pensarlo, por ahora tengo asuntos que atender… — concluyó Albus, levantándose. Regulus lo miró partir esto era una pesadilla —y tendremos otra platica aún hay cosas que debemos tratar —avisó con seriedad.

Arcturus ni siquiera prestó oídos a eso, se incorporó y con pasos rápidos atravesó el lugar encontrándose con la multitud aún entrevistando a la castaña, chasqueó su lengua con fastidio más al notar a ese pelirrojo quién hablaba con un tono de voz elevado al parecer tratando de obtener la atención de ella.

— Regulus espera —lo detuvo Nym tocando ligeramente su hombro —, me alegra que haya salido todo bien —no le dio ni tiempo de reaccionar cuando ya lo estaba abrazando afectuosamente, demasiado para su gusto. Sintió una extraña calidez pero no respondió al gesto, estaba demasiado confundido.

Remus se acercó dándole una palmada en la espalda estaba a punto de decirle algo cuando notaron que un furioso Ronald se acercaba al chico tomándolo de la solapas de su saco.

— No se cómo pudieron liberarte, se que escondes algo y lo descubriré… — amenazó Ronald.

— Suéltame —siseó sombrío, colocando sus manos sobre las del pelirrojo intentando alejarlo de él.

— ¡Ronald! —regañó su madre.

— Ron… — pidió Nym, tratando de separarlo.

— Eres un maldito mortifago… y un hijo de…

— ¡Basta! —grito Hermione metiéndose entre los dos, colocándose frente a Regulus —Nunca más te atrevas a decirle eso, él es humano ¿de qué manera quieres qué te lo explique?.

— Déjalo… no me importa lo que piense —expuso Regulus, acomodando su ropa, mirándolo despectivamente —, nunca te me vuelvas a acercar —advirtió con frialdad, avanzando hacia la escalinata.

— ¿O qué me harás? Anda no seas cobarde…

— ¡Ronald Bilius Weasley! — llamó la atención su madre, jalándole una oreja y llevándolo hasta el comedor.

— Ya sabes como es mi hermano, no lo tomes enserio —murmuró Ginny, tratando de aligerar el ambiente.

— Lo sé, pero debería pensar antes de actuar… — espetó la castaña, molesta por tal escena.

— Entiéndelo Hermione, tienes que hablar con él —indicó Harry, quién se encontraba entre la espada y la pared, era difícil estar entre sus dos amigos.

— Yo pienso lo mismo que Harry, habla con él —apoyó Remus, notando como Hermione miraba ansiosamente la escalera —, pero ahora creo que es mejor que descanses, te ves cansada.

— Pero ¿descansar? Es temprano para eso… — habló Tonks.

— Si lo es, pero esa audiencia me agoto —aprovechó ese comentario para acercarse al primer escalón —, iré a refrescarme un poco, los veré después y Ginny se que quieres hablar conmigo pero lo haremos más tarde —agregó antes de comenzar a subir, dejando a la pelirroja con la boca abierta estaba a punto de decirle que hablaran. ¿Qué le sucedía a su amiga?

°*°*°*°*°*°(R&H)*°*°*°*°*°

Hermione se paró justo en la puerta tocó y no esperó a que Regulus le permitiera la entrada, al ingresar notó que la habitación yacía entre las penumbras había cerrado las cortinas.

— Si vas a estar aquí cierra la puerta al menos —aventó su corbata en la cama mientras se quitaba el saco — ¿a qué viniste?

La castaña realizó lo que él deseaba, pero no pudo evitar sacar su varita. —Lumus —logrando alumbrar el lúgubre lugar.

— No hagas eso — exclamó frunciendo su ceño.

Hermione avanzó hasta la mesa de noche, tomó lo que quedaba de una vela y la encendió. —Se que no quieres luz, pero no podemos estar en la oscuridad.

Regulus chasqueó su lengua y se dejó caer en su cama. —Haz lo que quieras —pronunció con desdén, no tenía ganas de discutir solo quería dormir, solo así dejaría de sentir todas esas cosas que lo estaban matando.

— ¿Qué fue lo qué te dijo Dumbledore? —preguntó sentándose en la cama al lado del pelinegro, quién giró su rostro evitando de ser posible que le llegara aquel aroma a vainilla que despedía la leona, no quería volver a alucinar con eso.

— Mmmm lo que dijo en la audiencia iré a Hogwarts, pero como profesor…

—¡Como profesor!

— Puedes bajar el tono de tu voz, si eso dije —recalcó con fastidió.

— ¿Qué clase darás?

— Aún no se, hablaremos después de eso…

— Pensé que volverías como alumno o que solo estarías ahí escondido —confesó asombrada.

— ¿Alumno? Por supuesto que no… yo me gradué de Hogwarts, además tengo 18 años ya no podría estar como alumno, pienso que Dumbledore desea que este ocupado, es su manera de prevenir que cumpla mis planes, de retrasarlos… al menos me dejara entrar a la Orden.

— Tiene toda la razón, no vayas a hacer alguna estupidez —advirtió Mione con un tono que molestó de sobremanera a Regulus, odiaba ese tono que adoptaba como si fuera su madre.

Se incorporó, mirándola directo a los ojos. — Mira niña yo ya hice mi parte, salimos librados de esa audiencia ahora no creas que tienes el derecho de meterte en mi vida, no eres nadie…

Hermione dejó de escuchar la voz del vástago cuando se percató que en sus manos comenzaban a parecer marcas rojas, sin dudarlo tomó su mano sorprendiéndolo.

—¿Q-qué haces? —tartamudeó al sentir en suave roce de su mano, podía sentir su cálido aliento rozar su piel, comenzaba a ponerse nervioso.

— ¡Schhhh! Son unos brutos, no debieron amarrarte —gruñó enfada, analizando minuciosamente la zona, hasta que tomó el brazo izquierdo el hechizo que le había hecho Dumbledore había terminado, mostrando nuevamente su tatuaje pero su piel estaba roja con algunas marcas de quemaduras — ¿Esto te pasó durante la audiencia?

— Suéltame —le arrebató su brazo, ligeramente sonrojado, evitando su mirada.

— Fue cuando esa bruja se acercó a comprobar que no tenías la marca tenebrosa ¡Por Merlín! Ahora entiendo porqué estas de ese humor, entre ese terrible dolor de cabeza y esas marcas es entendible.

Regulus abrió su boca, no podía negar que ella sabía exactamente lo que le pasaba, aunque cómo no iba a saberlo si estaban unidos por ese hechizo. —Debemos buscar los libros para terminar con este vínculo.

Hermione esbozó una tímida sonrisa. —Preparare algunas pociones.

— No, déjalo… le diré a Krea… — se detuvo al caer en cuenta que el elfo ya no estaba.

— Es mejor que las haga — la castaña se incorporó de golpe era tenso ese momento, pero Regulus le tomó la mano logrando que volviera a tomar asiento — siento lo Kreacher —pronunció bajito al no saber qué mas decir.

Él la miró sin decir nada y sin soltar su mano. — Lo hiciste bien allá —admitió con cierta dificultad.

La Gryffindor contuvo la respiración. —Lo hicimos —agregó con una gran sonrisa e hizo lo que había deseado hacer desde que el Ministro había dado el veredicto, sin previó aviso pasó sus brazos por el cuello de chico, pegando sus cuerpos, dándole un abrazo.

Regulus automáticamente se tenso, no lograba acostumbrarse a los ataques sentimentales de la castaña y mucho menos a sus muestras cariñosas, pero aunque no lo admitiera estaba necesitando de ese abrazo, no había sido una mañana fácil. Hermione hizo el ademán de separarse sabía que a él no le agradaría que lo tocara, pero no lo había podido evitar, repentinamente sintió los brazos de él en su espalda estrechándola, obligándola a permanecer en aquella posición.

Arcturus acomodó su rostro primero en el hombro de la castaña, cerró sus ojos dejando que aquella calidez que ella desprendía lo llenara, disfrutando de ese aroma manzanas y vainilla que lo estaba embriagando, siguiéndolo llegó a su cuello, podía percibir como la respiración de Hermione se volvía agitada, rozó con la punta de su nariz aquella piel, sintiendo como se tensaba, ignoró eso y llegó a donde sentía su trémulo pulso, dejando que sus labios acariciaran ese punto.

Hermione contuvo la respiración, en su interior algo se removía. —R-regulus… — suspiró soltando el aire que sus pulmones habían retenido, sus manos trataron de alejarlo pero a la vez deseaban retenerlo, más cuando evocó aquel beso que habían compartido, la sensación de sus labios sobre los suyos, el cosquilleo…

Era la primera vez que él se había detenido al escuchar su nombre, pero lo había hecho porque la voz de ella había sonado como un débil ronroneo, sonrió complacido, comenzaba a gustarle como se escuchaba su nombre pronunciado por ella.

La castaña se quedó quieta como si fuese una estatua, en espera de que él hiciera un nuevo movimiento, la verdad era que estaba ansiosa de sentir otra caricia, ni siquiera lograba respirar con normalidad, el aleteó de esas pequeñas mariposas desatadas en su estómago no le permitía pensar con claridad, todo era tan extraño, tan nuevo, tan… imposible…

Regulus no era ajeno a lo que ella estaba sintiendo, pero más que disfrutar lo físico en ese momento, quería sentir que le importaba a alguien aunque no lo admitiese, desde que había resucitado y se había dado cuenta de como eran las cosas, se sentía perdido… ya nada era como lo que conocía excepto sus enemigos, ya no estaba su madre para complacerla, ya no tenía un hermano del cuál quejarse, ya no tenía familia… ¿amigos? Ahora no sabía ni quién en ese época lo había sido, quizás alguno que no hubiese tenido que ver con Voldemort…y ahora hasta su elfo domestico se había ido, esa sensación de abandono y temor crecía conforme pasaban los días, sentía que no pertenecía más a ese lugar.

OoOoOoOoO

Si ustedes lo piden continuará...

¿Reviews? ¿Avadas? ¿Algo?

¤°.¸¸.·´¯» ¿Qué pasará?

o — O — (R&H)—O — o

Es hora de los agradecimientos, en esta ocasión los daremos nosotras para no demorar la publicación, pero nos gustaría que nos sugirieran en su próximo review a quien les gustaría tener por estos lados para que los de. Bueno comencemos.

KrnBlackGranger: Hola, muchas gracias por tu comentario y lo de la audiencia ya te podrás haber dado cuenta de cómo les fue, y lo de Ron bueno es Ron es difícil que no quiera matar a Regulus por estar cerca de Hermione, siente que él tiene demasiada atención de parte de ella para su gusto y además agreguémosle que lo cree un zombi y todo eso, pues le será muy difícil adaptarse a la existencia del vástago. Esperemos que no le colme la paciencia y le enseñe como se defienden los Black jajaja. Ojala leas el capítulo y nos dejes un review. Saludox.

Karlita: Hola, bienvenida a los agradecimientos, pues debemos darte las gracias por tomarte el tiempo de leer el fic y dejar un comentario, aquí está la continuación ojala no te decepcionemos y nos digas qué te pareció. Saludox.

mar 90: Hola, ¿cómo te va?. Gracias por leer el capítulo, nos alegra que te haya gustado ojala pase lo mismo con este nuevo capítulo. Esperamos contar con tu comentario. Saludox.

Pabaji: Hola, ¿Cómo estás? Gracias por seguir todo este tiempo el fic y sentimos la tardanza, no dejaremos el fic inconcluso eso es seguro aunque puede que tardemos. Si es una situación lamentable el hecho de que nos hayan plagiado, no comprendemos cómo es que algunas personas hacen ese tipo de cosas, pero pues creemos que ya acabo y pues esta persona se niega a aceptarlo pero pues ya. Gracias por tus comentarios y ojala puedas leer el capítulo y decirnos qué te pareció. Saludox, que estés bien.

Evigtt: Hola, gracias por leer el fic y por tenernos paciencia, sabemos que no tenemos perdón al tardarnos en publicar pero como ya hemos dicho no hemos abandonado el fic, ni lo haremos… Bueno si Ron es arrggrg como tú dices, pero sus dos amigos fungirán en momentos como los terceros en discordia, indirectamente por su puesto ya que él que si lo es, pues está muerto y aún así dará mucha lata jajaja… quién sabe en el camino quién más se nos ocurra poner, aunque aceptamos sugerencias. Gracias por tu apoyo ojala leas este capítulo y nos dejes un gran review que nos anime a seguir. Saludox.

Hay Moon Black: Hola, gracias por tu comentario, si pobre Regulus tiene muchos enemigos pero Ron no es eso, solo le gusta molestar. Y bueno lo de la audiencia lo puedes leer en este nuevo capítulo, ojala te guste y nos dejes un review. Saludox.

jesica—haruzuchia: Hola, bienvenida a los agradecimientos, nos alegra que te haya gustado. Gracias por tomarte el tiempo de leerlo y dejarnos un comentario, sentimos la demora y aquí está ya la continuación. Esperamos que puedas dejarnos un nuevo comentario. Saludox.

Floh_black: Hola, ¿Cómo estás? Muchas gracias por todo el apoyo que le has dado al fic con tus comentarios, sentimos la tardanza, pero aquí estamos de nuevo dando lata con un nuevo capítulo. Jajaja nosotras también queremos que Regulus se quede encerrado con Hermione en algún lugar de la mansión jajaja, pero ya será en uno de estos capítulos que se dejen llevar por lo que están empezando a sentir. Y nos halaga mucho que nos digas que mantenemos el cannon de los personajes, la verdad es que eso tratamos de hacer y a veces no estamos muy convencidas de lograrlo, solo plasmamos las cosas como nos gustan y nos divertimos. Tratamos de no decepcionar a quien se da el tiempo de leer estos escritos. Muchas gracias. Ojala estés bien. Saludox. Esperamos tu opinión de esta actualización. Sentimos que los agradecimientos no los diera Draco te lo debemos será para el próximo.

Disastro: Hola, ¿cómo te va? Mil gracias por seguir el fic, sentimos desaparecernos de esta manera pero es que quisiéramos tiempo pero los estudios y la vida nos absorben, pero aquí estamos nuevamente con un capítulo. Si nosotras también sentimos lo del plagio, pero bueno no hablaremos de cosas tristes. Ojala y te guste como quedo la audiencia jajaja y no te decepcionemos. Esperamos que estés bien. Saludox.

Mar: Hola, gracias por tus comentarios y lo sentimos nos hemos tardado, pero ya esperamos adoptar un régimen rápido para las actualizaciones. Ojala sigues el fic y este nuevo capítulo te guste. Saludox.

Smithback: Hola, gracias por leer el fic y por tu review. Esperamos puedas leer este capítulo y nos dejes un nuevo comentario. Saludox.

Luna lovengood: Hey ¿cómo estás? Gracias por apoyarnos de verdad nos alegras la vida jaja sabemos que nos tardamos en actualizar en muchos de nuestros fics, pero tú siempre estas dejándonos tus reviews. Ojala si te pases por Desleal. Esperamos que estés bien. Saludox.

Finalmente no nos queda más que decir ¡GRACIAS! A todos los que leen este fic, a los que nos tienen en alertas y favoritos, ojala nos dejen un comentario eso nos haría muy felices.

Besos & Abrazos

("****" )_)¨¨/..—_The Darkness Princess & Lady Muerte _—../¨¨)_("****")