Disclaimer: Desde las profundidades del un lago lleno de inferis, hemos osado revivir al último descendiente de la más antigua y pura familia mágica, un hombre que murió corrigiendo sus errores, porque un Black no debe morir. Aunque sabemos que le pertenece Rowling.

¤°.¸¸.•´¯»«´¯•.¸¸ o .¸¸.•´¯»«´¯•.¸¸.°¤

El último vástago de los Black

By

The Darkness Princess & Lady Muerte


Para ustedes que están en el cielo

Siempre vivirán en nuestros corazones

D.B.M

OoOoOoOoO

(N/as: Contiene spoilers xD)

El inicio…

Regulus se encontraba sentado en el último vagón del tren, acostado a lo largo del sillón con los brazos cruzados detrás de su cabeza. Su mirada estaba perdida en el tiempo afuera de las ventanas era tan desigual como había sido todo el verano, pasaron por los períodos de niebla glacial, luego salió la débil luz del sol.

El tiempo a solas le había servido para serenarse, llegar a King´s Cross había sido aún peor que su salida al Callejón Diagon; había tenido que soportar viajar en un coche lleno de aurores y después de eso estar oculto bajo el disfraz de cualquier alumno para poder abordar el expresso. Ya seguro dentro de un compartimiento se había cambiado y adoptado su nueva identidad como profesor del Colegio de magia y hechicería.

Estaba harto de ser tratado de esa forma, de tener que ocultarse como una rata. Sabía que había cometido actos atroces en su vida pasada pero había pagado caro por cada uno de ellos, y seguía haciéndolo porque lamentablemente tenía una consciencia que le recordaba cada mal paso que osaba dar.

Parpadeó varias veces tratando de alejar aquellas imágenes, distintos rostros, lamentos, suplicas… lugares destrozados, el fuego consumiendo casas, la marca oscura alzándose gloriosamente en el cielo. Una punzada de intenso dolor atravesó el corazón, quizás nunca lograría redimirse por infligir aquel sufrimiento a personas inocentes.

Necesitaba bajar de ese maldito tren y respirar aire puro, tomar nuevamente el control de sus sentimientos. No quería que Hermione se presentara con sus constantes interrogatorios, aunque una parte de él resentía su ausencia, desde que había vuelto a la vida ella siempre había estado a su lado.

Sabía que eso debía cambiar pues estaba comenzando a afectarle de formas que ni él sabía que existían y ya era bastante malo que lo perturbara estando presente como para que ahora lo hiciera cuando no lo estaba.

Curvó sus labios en una mueca sardónica. ‹‹Si tan solo eso lo hubiese pensado antes.››

Se incorporó al sentir que su viaje había llegado a su fin, el tren comenzó a parar escuchó los ruidos de la gente sacando sus equipajes y sus mascotas, preparados para salir. Esperó un par de minutos a que el pasillo se despejara, no le gustaban las multitudes.

Se acomodó su atuendo era oscuro de pies a cabeza, lo hacía ver tan sobrio sin dejar atrás su elegancia natural. Tomó su equipaje y se dispuso a salir, no esperaba que Hermione lo estuviese esperando sería muy extraño que una alumna por muy prefecta que fuera hablara confiadamente con el nuevo profesor.

Salió del compartimiento al parecer todos habían bajado, pero si eso fuera verdad no hubiese escuchado un sonoro ruido que recorrió el pasillo, sigilosamente se acercó al compartimiento que tenía las persianas corridas ocultando de sus ojos ávidos lo que ocurría en su interior, pero no le impedían escuchar la mordaz voz que dominaba la conversación.

— Eso creí — dijo jubiloso — escuche que el baúl de Goyle te golpeó. Pensé haber visto algo blanco en el aire por un instante cuando entró Zabinni…

Regulus abrió el compartimiento topándose con una escena que lo perturbó de primer momento, su sobrino estaba apuntándole a Potter que tenía sus piernas aún dobladas absurdamente en una ceñida posición de cuclillas con su Capa de Invisibilidad atrapada bajo él.

Pasó sus pupilas de un chico a otro, enarcó sus cejas acentuando su expresión de seriedad.

— ¿Y tú quién rayos eres?

El vástago sacó su varita retirando el hechizo que mantenía congelado al Elegido. — Es mejor que deje su tono mordaz, soy profesor y no querrá que lo amoneste cuando ni si quiera a tocado el Colegio — comentó con frialdad, manteniendo su postura altiva —. Ahora tomen sus cosas y bajen del tren.

Draco estaba encolerizado por haber sido tratado así, incluso su rostro se había coloreado. Le lanzó una mirada cargada de odio a Potter, para después salir con una mueca despectiva.

Regulus ni si quiera se inmuto ante la actitud insolente de su sobrinito, de sobra conocía la actitud de los Black. Clavó sus pupilas plateadas en el león, se había permitido una mirada de curiosidad que estropeaba su aspecto impávido.

— Estuvo hablando del Señor Oscuro — mencionó como si tratara de responder ante las preguntas que el pelinegro aún no había formulado.

— Salgamos de aquí, no es lugar para hablar de eso — salió del compartimiento — y Potter la próxima vez espero que Malfoy sea el que este en el suelo.

Harry se descolocó por sus palabras, lo siguió aún sobándose discretamente el golpe en su cabeza que le había propinado Goyle con su baúl.

— Pensé que querían regresar a Londres — los abordó Nym mientras andaban por el andén — deben apurarse o no alcanzaran carruaje. Yo aún debo revisar el expresso pero iré detrás de ustedes.

— ¿Has visto a Hermione o a Ron? — indagó Harry con la esperanza que sus amigos lo hubiesen esperado.

— Creo que ellos ya tomaron un carruaje — comentó hundiendo ligeramente sus hombros.

Para ambos chicos fue notaria la falta de chispa en la metamorfaga, aunque claro para Harry que llevaba un tiempo más conociéndola fue más evidente. Lo que lo llevó a mirarla con aire de análisis, desde la muerte de su padrino se comportaba de forma extraña, había dejado de usar su cabello en colores extravagantes y su actitud divertida parecía apagarse con cada día.

Tonks los escoltó hasta uno de los últimos carruajes. Harry esta vez no se sorprendió al ver los Thestral, miró de hiato a su profesor esperando deducir si podía o no verlos, pero al notar sus cejas enarcadas, su mandíbula tensada y aquella mirada que parecía fuego. Dejó de lado ese pensamiento, al parecer había molestado de sobremanera a Regulus, dudo entre preguntarle o no lo qué le sucedía, finalmente optó por no hacerlo.

— Tengan cuidado, mantengan sus varitas listas — aconsejó la mujer apenas con una mueca que podía pasar por el fantasma de la que alguna vez fuera una gran sonrisa.

Rechinado y tambaleándose, el carruaje se movió sobre el camino. Black se llevó una mano a su sien sobándola con insistencia como si tratara con esa simple acción borrar lo que acaba de presenciar gracias a su estúpido vínculo con la castaña.

Odiaba que eso sucediera y más aún el no encontrar la forma de detenerlo, pero aborrecía más los idiotas intentos del pelirrojo por llamar la atención de Hermione, y justo él tenía que haber hecho contacto cuando él protagonizaba uno de esos momentos.

— ¿Qué te pasa? — se atrevió a preguntar Harry después de unos minutos.

— Solo es un dolor de cabeza — minimizó con un gesto —, ahora dime ¿por qué estabas con Malfoy?

— Pensé que podría investigar por mi cuenta y conseguir las pruebas para desenmascararlo — resopló crispando sus puños al recordar la humillación que le había hecho pasar esa maldita serpiente —. Ahora más que nunca estoy seguro que tiene la marca oscura.

— Dime todo lo que escuchaste — exhortó tratando de concentrarse aunque su mente se negaba a abandonar aquella imagen de Hermione riendo al lado de ese. Era tan absurdo lo que le estaba pasando.

Potter tomó una gran bocanada y procedió a contarle todo.

Regulus torció su gesto. — No es suficiente, debemos averiguar qué es lo que el maldito de Voldemort espera de él.

Harry asintió sin despegar la vista del vástago, le sorprendía enormemente saber que él de entre todos era el que apoyaba sus sospechas. Al menos ya no se sentía como un tonto hablando de algo que parecía una chifladura.

— ¿Crees qué tenga que ver con el collar?

— Puede ser… pero la pregunta importante aquí es ¿a quién quieren muerto aparte de ti? — clavó su mirada en él.

Cada fibra del cuerpo de Harry se tensó, su cara palideció parcialmente. No era que le asustara la idea de que ese ser lo quisiera muerto, vamos se lo había dejado claro cada vez que podía.

— Voldemort no lo elegiría a él para matarte, estate tranquilo — agregó sardónico al ver su reacción.

— Ya lo sé, pero puede que ataque a Ron o Hermione. Ellos son los más cercanos a mí, los que me han ayudado a derrotarlo en estos años.

El pulso de Black se aceleró, su expresión pasó de sereno a alarmado. Si algo llegara a pasarle a Hermione, su garganta se secó y su aliento se cortó incapaz siquiera de completar aquel pensamiento.

— Eso no pasará — aseguró contundente. Tratando de convencerse a sí mismo de que eso no ocurría jamás, pero el terror que había acompañado ese pensamiento seguía haciendo mella en él. Sabía de lo que era capaz Voldemort, ni siquiera quería concebir lo que le haría a Hermione, más por ser hija de muggles.

Harry quiso creerle pero no le pasó desapercibido el atisbo de miedo que atravesó el rostro de Regulus.

— Aunque tal vez pueda ir por Dumbledore, a los mortífagos les encantaría que desapareciera, debe ser uno de sus objetivos principales. O Slughorn, Dumbledore sabe que Voldemort lo necesitaba y no le puede haber caído bien que se alineara con Dumbledore.

— Es posible — respondió después de unos minutos en los que logró enfocarse nuevamente en la conversación.

El carruaje tintineó al parar cerca del escalón de piedra que conducía a la puerta de roble de la entrada. Descendieron del carruaje topándose con un aparente reten.

— Están controlando todo lo que entra — informó Tonks, al llegar a su lado.

— ¿Solo tú estás aquí? — cuestionó con curiosidad Harry, pensando que se encontraba ahí por el vástago.

— No, Proudfoot, Savage, y Dawlish. Estamos dándole protección extra a Hogwarts, estaré una temporada en Hogsmeade.

Harry le lanzó una mirada confundida.

— Nadie quiere que les suceda algo a sus hijos mientras estén en el Colegio, Dumbledore ha encantado las rejas, además de conjuros anti—intrusos en todos los muros. La seguridad se ha reforzado demasiado este verano.

Regulus no se sorprendió pues estaba al tanto de eso y más debido a que ahora pertenecía a la Orden, claro que con su nueva identidad, solo la gente más cercana sabía quién era él en realidad, no querían que hubiese alguna filtración de información.

Se despidió con un gesto e ingresó al castillo, debía estar a tiempo para la cena. Un profesor nuevo e impuntual no daba buena impresión. No pudo evitar que cierta melancolía se apoderara de él, eran demasiados fantasmas y recuerdos, que ingenuo e iluso había sido en esa época. Si solo se hubiese creado su propio criterio hubiese tomado otras decisiones.

I* *I* *I R&H I* *I* *I

Hermione miraba con ansiedad la puerta del Comedor en cuanto Harry apareció no dudo en abordarlo con preguntas. Se había sentido extraña todo el camino a Hogwarts, y el no ver a Regulus en todo ese tiempo la hacía estar más nerviosa de lo normal. No sabía si se acostumbraría a tenerlo tan lejos, a no poder conversar con él tan a menudo.

Sería muy extraño que una alumna fuera tan apegada al nuevo profesor, aunque estaba segura que no le faltaría compañía femenina, solo bastaba con mirar las caras de sus compañeras estaban babeando por él.

— Es guapo — musitó una de sus compañeras, causando que Hermione le lanzara una mirada hostil.

— Tienes que aceptar que tendrás que compartirlo — molestó Ginn dándole un pequeño codazo amistoso.

Mione resopló sin ocultar su molestia. — No digas tonterías.

Ginny le sonrió con picardía. — ¡Oh vamos!

Hermione ignoró los comentarios fuera de lugar de su amiga. Dirigió sus pupilas hacia la mesa de profesores buscando a Regulus, quien se encontraba sentado cerca de Slughorn, sin duda destacaba de entre todos los hombres y mujeres de esa mesa. No solo por ser uno de los nuevos profesores, sino porque era el más joven y sin duda el más atractivo.

Su cabello se había vuelto castaño oscuro ligeramente corto, sus ojos ahora eran lapislázuli, además de una ligera barba y aunque había adoptado un look común que nada tenía que ver con los Black, seguía manteniendo su elegancia natural y sus rastros aristocráticos.

Cuando sus miradas se encontraron sintió un extraño escalofrío recorrerla.

El discurso de Dumbledore no se hizo esperar y aunque ella trataba de concentrarse le era difícil hacerlo. La charla y las risas que hacían eco en el Salón desaparecieron casi instantáneamente.

— ¡La mejor de las noches para todos ustedes! — dijo, sonriendo ampliamente, sus brazos extendidos para abrazar la habitación completa.

— Pensé que su mano ya estaría curada — susurró Hermione con un atisbo de preocupación.

No fue la única que lo había notado. La mano derecha de Dumbledore estaba tan ennegrecida y muerta como había lucido la noche en que había ido a buscarlo a la casa de los Dursley. Murmullos en todo el salón, Dumbledore, interpretándolos correctamente, sonrió vagamente y estiró la manga dorada y morada de su túnica sobre la herida.

— Nada de qué preocuparse — profirió confiadamente — ahora… a nuestros nuevos estudiantes, bienvenidos, a nuestros antiguos estudiantes, ¡bienvenidos de regreso! Otro año lleno de educación mágica los espera…

— Yo también — susurró Harry a Hermione — pensé que Madame Pomfrey lo habría curado.

— Luce como si estuviera muerta — opinó Hermione, con una expresión nauseabunda — pero existen algunas heridas que no puedes curar… embrujos antiguos, y hay pociones sin antídotos.

— … Y el Sr. Filch, nuestro conserje, me ha pedido que les diga que habrá castigo a todo poseedor de cualquier artículo adquirido en una tienda llamada Sortilegios Weasley. Aquellos que deseen jugar en los equipos de Quidditch de sus casas, deberán dar sus nombres al Jefe de su Casa como de costumbre. También estamos buscando un nuevo comentarista de Quidditch, quien debería hacer lo mismo. Estamos muy complacidos de recibir dos hombres que se unirán al equipo de maestros, el Profesor Horace Slughorn — el viejo se puso de pie, su calva brillaba con la luz de las velas, su gran barriga formaba una sombra sobre la mesa — es un colega mío que ha accedido a reasumir su puesto de Maestro en Pociones.

— ¿Pociones?

La palabra causaba eco por todo el Comedor, cuando los alumnos se preguntaban si habían escuchado bien.

— ¿Pociones?— dijeron Ron y Hermione al mismo tiempo, volteando a ver a Harry — pero tú dijiste…

— El Profesor Snape, mientras tanto — siguió Dumbledore, alzando su voz para acallar los rumores — tomará el puesto de Maestro de Defensa contra las Artes Oscuras.

— ¡No! — dijo Harry tan alto que muchas cabezas voltearon hacia donde estaba. No le importó, estaba mirando fijamente a la mesa de los maestros, furioso. ¿Cómo pudo haber logrado obtener después de todo este tiempo la clase de Defensa contra las Artes Oscuras? ¿Acaso no era bien sabido que Dumbledore no confiaba en él para hacer este trabajo?

— ¡Pero Harry, tu dijiste que Slughorn iba a enseñar Defensa contra las Artes Oscuras! — reprochó Hermione.

— ¡Eso creí! — aseveró buscando en su cerebro el recuerdo en el que Dumbledore le había dicho esto, pero ahora que lo pensaba, no podía recordar a Dumbledore diciéndole qué materia enseñaría Slughorn.

Snape, quien estaba sentado a la derecha de Dumbledore, no se paró cuando mencionaron su nombre, apenas levantó su mano con el reconocimiento de un vago aplauso de la mesa de Slytherin, aun así Harry podía detectar una mirada de triunfo en esos rasgos que odiaba tanto.

— Bueno, hay una cosa buena de todo esto — dijo fieramente — Snape se irá al final del año.

— ¿A qué te refieres? — preguntó confuso Ron.

— Ese puesto está maldito. Nadie dura más que un año… de hecho, Quirrel murió haciendo ese trabajo… Personalmente, voy a cruzar mis dedos para que ocurra otra muerte…

— ¡Harry!— exclamó Hermione impresionada y reprochándole.

— Quizá sólo regrese a enseñar Pociones al final del año — dijo Ron razonándolo. Ese Slughorn puede no quedarse mucho tiempo. Moody no lo hizo.

Dumbledore aclaró su garganta. Harry, Ron y Hermione no eran los únicos que habían empezado a hablar, el Comedor completo había explotado en un embrollo de conversaciones con la noticia de que Snape había obtenido por fin el puesto que deseaba con todo su corazón — …y el Profesor Rigel Knightley, quien tomara el lugar de la Profesora Bathsheba Babbling durante este curso, será su nuevo Maestro de Runas Antiguas — Rigel se incorporó con un movimiento elegante, provocando revuelo entre las chicas.

Ron dejó salir un bufido. — Ni que fuera para tanto.

Hermione rodó sus ojos no entendía el odio que había desarrollado Ron por Regulus, sus razones eran verdaderamente absurdas, al menos Harry lo había tomado de mejor forma, incluso podría decirse que habían desarrollado ya una relación parecida a la amistad.

Albus esperó unos segundos más antes de continuar. — Ahora, como todos en este Salón sabemos, Lord Voldemort y sus seguidores están una vez más ganando fuerzas.

El silencio pareció afianzarse mientras Dumbledore hablaba. Harry miró a Malfoy, quien no miraba a Dumbledore, pero suspendía su tenedor en el aire con su varita, como si las palabras del Director no fueran dignas de su atención.

— No puedo enfatizar lo suficientemente fuerte qué tan peligrosa es la situación presente, y qué tanto cuidado debemos de tener cada uno de nosotros en Hogwarts para mantenernos a salvo. Las protecciones mágicas del castillo han sido reforzadas durante el verano, estamos protegidos de formas nuevas y más poderosas, pero aún así debemos cuidar escrupulosamente el descuido por parte de cualquier estudiante o miembro del equipo docente. Los instamos por tal motivo, a obedecer cualquier restricción de seguridad que sus maestros les impongan, por más irritante que parezca… en particular, la regla de que no deben estar fuera a deshoras. Les ruego, si se percatan de cualquier cosa extraña o sospechosa dentro o fuera del castillo, repórtenlo a un miembro del personal inmediatamente. Confío en que se conducirán siempre de la mejor manera para su seguridad y la de los demás.

Los ojos azules de Dumbledore miraron a sus estudiantes antes de que volviera a sonreír — Pero ahora, sus camas los esperan, tan cálidas y confortables como las podrían desear, y yo sé que su máxima prioridad es el estar bien descansados para sus lecciones de mañana. Entonces, permitámonos decir buenas noches. ¡Pip pip!

Las bancas se movieron hacia atrás con el usual rechinido ensordecedor y cientos de estudiantes se enfilaron para salir del Gran Comedor hacia sus dormitorios.

Harry, quien no tenía prisa alguna de salir con la multitud, se quedó atrás, pretendiendo amarrar el lazo de su zapato, permitiendo que la mayoría de los de Gryffindor pasara delante de él.

— ¿Por qué se te hizo tarde?

Potter les contó lo que había sucedido en el tren con Malfoy y como el Profesor Knightley lo había auxiliado.

— ¿Eso hizo? — inquirió Ronald incrédulo, como si no le bastara con escucharlo una vez Harry se lo repitió.

Hermione en cambio se dedicó a buscar con la mirada a Regulus, le sorprendió gratamente la forma en que había actuado, pero así era él, solía sorprenderla con sus acciones. Regresó la vista a sus amigos puesto que entre la multitud no había logrado vislumbrar al Profesor.

— Deja les cuento lo que estaba diciendo antes de que se enterara que estaba ahí…

Harry había esperado que Ron se sorprendiera de los alardes de Malfoy. Sin embargo, ninguno de los dos lo hizo, lo cual Harry había considerado una completa terquedad.

— Vamos Harry, sólo estaba presumiendo por Parkinson… ¿Qué tipo de misión podría haberle asignado Quien-Tu-Sabes a él?

— ¿Cómo sabes que Voldemort no necesita a alguien en Hogwarts? No sería la primera…

— Pues bien — musitó ella dudando —, no sé... sería como que Malfoy quisiera verse más importante de lo que es... pero eso sería decir una gran mentira...

— Exactamente — dijo Harry pero no podía ahondar más en el tema, porque muchas personas estaban tratando de escuchar su conversación, sin mencionar que se les quedaban mirando y cuchicheando.

En ese momento Hermione notó la figura de Regulus, sin dudarlo fue tras él. Dejando a su amigos con Hagrid. Caminó por un par de pasillos, alejándose de la multitud cuando de pronto una mano la jaló azotándola contra el muro, dejó salir un gritillo que fue silenciado por la misma mano.

Alzó sus pupilas alarmadas buscando la identidad de su captor topándose con la mirada azulada de Regulus. No sabía en qué momento lo había perdido de vista, se relajó respirando con tranquilidad, él la soltó colocando sus brazos en la pared semejando una jaula.

— Eres una mala chica, ¿sabías que puedo bajarte puntos por seguir a un Profesor? — indagó acercando su rostro peligrosamente al de ella. Black se sorprendió al saber que ella había ido detrás de él, no esperaba que lo hiciera y menos cuando la había visto salir con Potter y el patético de Weasley. Aunque debía admitir que le agradaba saber que no podía estar sin él.

— No lo harías.

— ¿Y por qué no? — indagó seductor, enarcando su ceja.

— Porque no sería correcto, ese sería un mal uso de tu autoridad como Profesor — reprendió sosteniéndole la mirada, aunque debía admitir que sus ojos azules no tenían el mismo efecto que su tonó iris plateado pero cumplían bien la función de alterar su estado de serenidad, sus mejillas se habían coloreado ligeramente y su corazón palpitaba con fuerza dentro de su pecho.

— Eso me tiene sin cuidado — minimizó colocando su mejor sonrisa desenfadada. Rozó con su nariz la mejilla de Hermione, provocándole un agradable cosquilleo — y dime ¿qué es lo que hace una alumna siguiendo a un Profesor?

Mione hizo acopió del poco autocontrol que le quedaba y de esa parte racional que no sucumbía ante los encantos de los hombres. — Basta — escapó de sus brazos y lo miró con reprobación —. No deberías hacer eso, recuerda que eres un Profesor…

Regulus chasqueó su lengua, bajó sus brazos mientras entornaba sus ojos sin darle mucha importancia a sus palabras.

— …y no quiero pensar que así vas a actuar con las demás chicas.

Ahora la conversación tomaba un rumbo interesante para el vástago, curvó sus labios en una sonrisa lobuna. — ¿Eso te molestaría?

La castaña se cruzó de brazos, fulminándolo con su mirada. — Claro porque no es una acti…

— Eres demasiado celosa para tu bien — comentó divertido.

Hermione abrió su boca y la cerró furibunda. Su rostro había adquirido un tono que desafiaba al escarlata. — Por favor… no lo digo porque no estás aquí para volverte el sex symbol del Colegio, además… bueno… no sería nada agradable que entremos en conexión cuando tu estés coqueteando o algo más.

Él enarcó su ceja, divertido con sus balbuceos, pocas veces podía verla perder su seguridad al hablar y aquel tono de sabelotodo. — Ya que tocamos ese tema, presencie tu escena patética con Weasley…

El calor de la conversación se rompió cuando escucharon pasos acercándose junto con murmullos.

— Debo volver a Gryffindor.

— Sígueme — tomó su mano y la obligó a caminar, no estaba dispuesto a dejarla ir sin terminar su plática.

Cruzaron unos cuantos pasillos y finalmente llegaron a donde era el aula de Runas mágicas, atravesaron el aula encontrándose con su despacho para finalmente llegar a su Sala privada.

El lugar se iluminó en cuanto sus pies cruzaron el umbral.

Black finalmente la soltó. — ¿Y qué te parece?

Ella miró alrededor parecía un lugar agradable, aunque los colores no eran sus preferidos: verde y plata. — Muy Slytherin.

Regulus hundió ligeramente sus hombros. — Me hubiese gustado algo más grande pero supongo que estaré bien.

Hermione puso sus ojos en blanco, algunas cosas nunca iban a cambiar. Aunque no pudo ocultar una sonrisa, le agradaba saber que estaba tomando ese desafió con ese buen humor.

Entendía que a él le hubiese gustado más estar afuera peleando con los mortifagos, teniendo una participación más activa. Sin embargo eso no había sido posible y le agradecía a Dumbledore que lo comprometiera a ser Profesor aunque no fuese de la asignatura que él quería impartir.

— Aún hay cosas que arreglar pero supongo que lo haré después.

— Bueno ahora que estas aquí quizás puedas pedirle a Kreacher que te ayude — comentó sentándose en el sofá frente al fuego.

— Si, quizás le diga a Dumbledore que lo ponga a mi servicio — se acomodó al lado de ella mirando el fuego crispar. Sabía que en el elfo tenía a alguien de su entera confianza, además lo necesitaría para espiar a Malfoy.

— Estoy segura que estará feliz de hacerlo — comentó pensando en el demente elfo.

Hermione ladeó su rostro observando la apariencia del vástago, sintiendo ese extraño cosquilleó en su estómago.

— No te cansas de admírame — profirió girándose para enfrentar su mirada, adoraba hacerla sonrojarse.

— Tonto… — le dio un pequeño golpe en su hombro — no te creas tan guapo, es solo que aún no me acostumbro a tu cambio.

Regulus sacó su varita y lanzó un par de hechizos que terminaron con su apariencia ficticia, en unos cuantos minutos el hombre que perturbaba tanto a Hermione había regresado junto con aquellas tormentosas pupilas.

— No deberías retirar los hechizos, alguien podría descubrirte.

— Eso no pasara, le colocare un hechizo a la puerta para que solo puedan ingresar los que conozcan la contraseña — espetó pasando su mano por su cabello desordenándolo — incluidas ciertas chicas — añadió solo por molestar a la castaña.

Mione curvó los labios en una expresión de desagrado. Se incorporó de golpe lanzándole una mirada asesina. — ¿Cómo puedes ser tan descarado? No puedes traerlas aquí, ni siquiera deberías involucrarte con alumnas eso te traerá problemas.

Black soltó una carcajada, un sonido gutural y seductor que turbó a Mione, tardó unos segundos en reaccionar pues pocas veces lo había escuchado reír así. — ¿Qué es lo gracioso?

— Tú…— respondió cabeceando negativamente — ¿Cómo crees que haré algo así? Creí que me conocías al menos un poco.

— Eres imposible — manifestó dirigiéndose a la puerta.

Él la detuvo tomándola del brazo. — No lo haré si tú me aseguras que no te pondrás cariñosa con ese Weslette — habló con una mueca desdeñosa al ver su expresión se apresuró a agregar —, solo lo digo por mi salud mental, a mí no me importa con quien te relaciones pero mientras estemos conectados es bastante molesto sentir tus altibajos emocionales y si me cuelo en tu mente sería horrible que ese te estuviese besando o algo así… — calló antes de enredarse más con las palabras. Se sentía como un reverendo estúpido.

‹‹Por Merlín… ¿qué diablos me pasa? Ahora estoy actuando como un idiota eso de besarse con él… ¿de dónde saque eso?››

‹‹No finjas sabes que no te agrada para nada la idea de que ella pueda interesarse en él››— acotó una silvina voz que lo molesto de sobremanera.

‹‹No a mí no me importa.››

‹‹Ja, ja… a otro con ese cuento, si te encanta tenerla cerca, has estado soñando despierto todos estos días con volver a besar sus labios. No logras olvidar su perfume de vainilla… y no olvidas aquella vez que te colaste cuando se encontraba bañándose, su figura… sus curvas…››

‹‹Cállate.››

— Eso no pasara, Ron es solo mi amigo.

Regulus regresó su mirada a ella, observando su gesto de seriedad y fue como si el alivió bañara su alma. No sabía por qué pero ahora se sentía más tranquilo, una extraña alegría creció dentro de él.

— Y en serio espero que no te relaciones con tus alumnas.

— Ya te dije que no lo haré — regresó sobre sus pasos al sillón —, solo tu entraras aquí y solo porque aún no hemos solucionado el problema que tenemos.

— Gracias — exclamó con tono satírico.

— No finjas, sé que te encanta invadir la intimidad de mi habitación — exclamó aprovechándose de la situación se acercó de forma intimidante a ella.

Hermione resopló negando —. Por favor…

— Me vas a decir qué no te agrada verme cuando despierto, mientras me cambió, cuando salgo de un ducha — añadió rozando con su aliento el lóbulo del oído de Hermione, causándole un agradable escalofrío que recorrió su columna.

Ella se alejó de él, tratando de controlarse. — Por favor… no digas tonterías, yo no estaba en tu cuarto por admirarte y bien lo sabes, cada una de esas veces tiene una explicación muy alejada de lo que tú estás diciendo.

— ¿Por qué no lo aceptas?

— Yo no tengo nada que aceptar, además tú también has invadido mi intimidad.

— Bueno tienes que ser racional, si tu podías estar en mi habitación yo tenía el mismo derecho — interpeló con un brillo pícaro en sus oscuras pupilas.

Hermione puso sus ojos en blanco, era claro que no iban a llegar a ningún lado con esa conversación. — Por eso agradezco haber vuelto a Hogwarts, es un alivio que no puedas entrar a Gryffindor y menos a las habitaciones de las chicas.

— ¿Estas segura qué no puedo hacerlo?

Ella frunció su ceño confundida. — Claro, eso está prohibido hay un hechizo que lo impide.

— Mmmm — murmuró sin querer agregar más, aunque su sonrisa inquieto a la leona.

‹‹Tranquila, solo quiere sacarte de tus casillas… recuerda que disfruta con molestarte.››

— Traeré los libros en cuanto pueda — añadió cambiando por completo de tema, regresando a lo que era importante.

— Yo seguiré leyendo el libro que tengo, espero encontrar algo.

— Esta bien, debo irme se ha hecho tarde y debería estar en mi cuarto — murmuró a manera de despedida —. Espero que te vaya bien con tu clase — se giró con la intención de irse, pero se detuvo —. Regulus gracias por lo que hiciste por Harry.

— No hice nada en realidad — caminó hacia ella acortando la distancia entre ellos — te acompañare por si te topas con Flich.

— No es necesario — estaba sorprendida por su ofrecimiento cortes. No es que lo creyera un patán o algo parecido, solo que siempre que salía a relucir el caballero que llevaba por dentro la desconcertaba, pocos hombres en su vida mantenían esos detalles. Uno de ellos sin duda era su padre y el otro había sido Krum. Porque Ronald estaba muy lejos de eso.

— Aún así lo haré — se mantuvo en su punto.

— Pero tienes que colocarte los hechizos o desaparecer — esperaba que él se retractara pero no fue así, observó como el utilizaba conjuro y después desaparecía. Francamente hubiese preferido que él optara por volver a su apariencia de Profesor, la ponía nerviosa no saber dónde se encontraba.

— Sigo a tu lado, anda…

Caminaron hablando sobre trivialidades, finalmente llegaron a la entrada de la Casa de Gryffindor, donde yacía el cuadro de la Dama Gorda.

— Gracias por acompañarme — murmuró a la nada, no sabía exactamente a donde hablar.

Regulus miró con interés el lugar, grabándose el camino por si se necesitaba ir algún día. Posó su mirada en ella, curvó sus labios al notar que no tenía la menor idea de dónde se encontraba él. Su sonrisa se tornó maliciosa, se acercó suavemente a ella, solo el aire separaba sus cuerpos.

— Regulus ¿q—qué haces? — indagó al sentirlo tan cerca, su aliento golpeaba su mejilla. Sus rodillas comenzaron a flaquear, su corazón palpitaba con fuerza, podía sentir como el deseo bullía del cuerpo de él.

— Schhh rompes el momento — musitó respirando el aroma de su perfume en su cuello, pasó sus manos por debajo de la túnica rodeando su estrecha cintura.

— No… — pidió en suspiro colocando sus manos en el pecho del chico, tratando de alejarlo.

Él se aferró a ella, cerrando por completo el espacio entre sus cuerpos, observó su rostro un tenue rubor se había esparcido por el tabique de su nariz y sus mejillas, sus labios rosados ejercían en él una especie de magnetismo que solo pensaba en besarlos para calmar esas ansias locas, esperaba que esta vez no los interrumpieran.

No sabía qué era con exactitud lo que le estaba pasando con ella, pero tampoco quería dejar de sentir aquel fuego interno que despertaba el mar de sensaciones que lo hacían sentirse más vivo que nunca. Buscando una justificación a sus absurdos pensamientos y extraños deseos, se había dicho así mismo que esto era otra consecuencia del hechizo que los mantenía unidos.

— Regulus esto no está bien, déjame ir — se removió pero era imposible zafarse de ese abrazo. Aparte era muy extraño estar sujeta a alguien que era invisible. Pero no podía negar que una parte de ella había entrado en estado de frenesí, esperando su siguiente movimiento. Ansiosa por volver a sentir aquel golpe de pasión que corría por su cuerpo cuando sus bocas se unían.

— ¿De verdad quieres eso? Te has vuelto una chica mala y mentirosa — comentó besando suavemente la piel de su cuello donde se encontraba su trémulo pulso —, te olvidas que no podemos ocultarnos nada el uno al otro — una sonrisa se extendió en sus labios al sentir como Hermione temblaba en sus brazos por aquella pequeña acción.

Mione sintió como una oleada de calor comenzaba a invadirla, no podía negar las palabras del vástago, había tanta verdad en ellas que no se atrevía a negarlas en voz alta, su corazón parecía avivarse con el aumento de su temperatura, creía que en cualquier momento saldría por su boca saltando.

Él tomó su silencio como una forma de aceptación, atrapó sus labios besándola con lentitud, recreándose con su forma, su textura, su sabor, embriagándose de ellos, quería grabar en su mente cada detalle. Mordisqueó su labio inferior con suavidad provocando un suspiro ahogado en Hermione.

Ella trató de permanecer estancada, pero con él tan cerca su fuerza de voluntad y el poder de racionalidad se esfumo, por un momento la castaña no logró pensar en nada que no fueran aquellos labios que estaban provocando que sus sentidos se embotaran y su cuerpo se estremeciera de placer. Se aferró a sus hombros sintiéndose extrañamente lánguida.

Black disfrutó de aquel disparó de sensaciones electrizantes que recorrían sus terminaciones nerviosas partiendo de sus labios y regándose a lo largo de su cuerpo.

Su ósculo con cada segundo que corría se volvía más exigente, Regulus la persuadió a separar sus labios deslizó su lengua en la boca de la castaña con gran destreza, haciéndola gemir involuntariamente.

Hermione literalmente se estaba derritiendo como chocolate entre sus brazos, su respiración se había vuelto agitada pero se negaba a separarse, sus labios respondían con igual pasión, siguiendo el ritmo que le marcaba.

Si alguien hubiese estado en ese pasillo, hubiese reafirmado su teoría de que Hermione era una persona extraña, pues ante cualquiera que pasara ella estaba actuando como loca, besando la nada.

Finalmente él rompió el devastador contacto que los había dejado sin aire, deslizó sus parpados topándose con aquel rostro ruborizado y con aquellos ojos cafés centellando de una manera que él jamás había visto. Su corazón latía en una taquicardia que no le daba tregua, inundándolo de algo cálido que no comprendía.

La castaña trató de recuperarse, tenía la mirada fija en donde suponía estaban sus ojos, era una lástima que no pudiera ver la expresión que enmarcaba aquel rostro, poco a poco la racionalidad volvía a su lugar activando su cerebro. Hizo un intento por separarse pero sus piernas parecían negarse a sostenerla, obligándola a permanecer unos segundos más en aquellos brazos.

Ambos estaban hechos un caos respecto al tormento de sensaciones que abarcaban sus cuerpos y a la maraña de pensamientos que comenzaban a destarase en sus mentes. Y ni hablar del peculiar ardor en sus muñecas recordándoles el vínculo que los unía.

El vástago de los Black rozó nuevamente sus labios, besándola con suavidad. Poco después se separó completamente dejando a Hermione totalmente confundida y como una masa gelatinosa apoyándose en el muro para evitar caer derretida al suelo.

*º*º*º*º

Rigel Knightley.

Posible origen: Árabe

Significado: Rigel es una estrella azul de primera magnitud que marca el cazador del pie izquierdo en la constelación de Orión.

Fuente: www . significadodelosnombres . org

*º*º*º*º*º

Si ustedes lo piden continuará...

¿Reviews con deseos buenos para el año? ¿Avadas? ¿Algo?

¤°.¸¸.·´¯» ¿Qué pasará?

*º*º*º*º*

Bueno empezamos el año un poquito tarde con un nuevo capítulo. Ojala nos sigan apoyando que vienen cosas interesantes para la historia.

Ahora los agradecimientos:

Tentacion Prohibida: Hola ¿cómo estás? Gracias por comentar. Nosotras también amamos a Regulus, es por eso que existe esta historia. No sabemos si pronto aparezca otra escena de toalla, pero en este capítulo hay otras que igual te pueden gustar. Te prometemos no abandonar el fic, seguirá habiendo capítulos larguitos para compensar el tiempo que tardemos. Disculpa si no pudimos actualizar en las fiestas pero tenemos otras historias que también demandan nuestra atención. En verdad esperamos que te guste el capítulo. Saludos de unas seguidoras fieles de Voldemort.

Pabaji: Hola ¿cómo estás? Muchas gracias por escribir y seguir la historia. Hemos vuelto con un capítulo ojala puedas leerlo. Saludos.

Erini: Hola ¿cómo estás? Mil gracias por leer y dejar un comentario. Seguimos tu consejo respecto a que asignatura dará el querido Regulus. Tienes razón teníamos que mantener a Slughorn por las fiestas. Si quieres leer algo en el siguiente capítulo solo escríbelo. Esperemos que te guste el capítulo. Saludos.

Hay moon black: Hola ¿cómo estás? Gracias por comentar, aquí esta el siguiente capítulo ojala te guste. Saludos.

Samii: Hola ¿cómo estás? Muchas gracias por tomarte el tiempo de leer y comentar. Sentimos si tardamos un poco, nos alegra saber que consideras la historia una de tus favoritas. Y bueno en cuanto a la historia la amada de Regulus no causara tantos líos como otra personita que aparecerá pronto. Esperamos que te guste el capítulo. Saludos.

Sofia: Hola ¿cómo estás? Gracias por tus comentarios y por leer la historia. Nosotras también amamos a Regulus, en cuanto a lo que nos dices todavía falta un poquito para que Regulus y Hermione estén juntos pero van por el camino. Sentimos la tardanza. Esperamos que te guste el capítulo. Saludos.

Luna Lovengood: Hola ¿cómo estás? Muchas gracias por comentar, nos alegra que te haya gustado el capítulo, esperamos que este también sea de tu agrado. Saludos.

jesica—haruzuchia: Hola ¿cómo estás? Mil gracias por leer y apoyar la historia con tus comentarios, nos hacen muy felices. Pues hemos vuelto con un nuevo capítulo que tiene lo que pediste un poco de acción y algo de celos. Esperamos que te guste. Saludos.

Bonnie: Hola ¿cómo estás? Muchas gracias por comentar, ojala te guste el capítulo. Saludos.

Julie Black: Hola ¿cómo estás? Mil gracias por leer la historia y comentar. Saludos.

Evigtt: Hola ¿cómo estás? Muchas gracias por leer nuestra historia y comentarla. Perdónanos por ser malvadas pero ya estamos aquí con un nuevo capítulo que esperamos que te parezca igual de interesante que el anterior. Si Regulus le encanta dejar a Hermione dando vueltas, así es él. Y bueno en este capítulo Remus no esta de metiche así cosas interesantes pasan. A veces a nosotras también nos dan ganas de hacerle eso a Ronald por se malo con Regulus. Esas malas ideas han cruzado nuestras malévolas mentes. Si tienes razón respecto a Harry su obsesión por Draco raya en lo malsano, jaja. Es que no puede evitarlo él quiere ser el centro de atención y siente celos de que las miradas se coloquen en Draco. A nosotras tampoco nos molesta el slash pero no habrá en esta historia lamentablemente. Aún no entramos a Hogwarts pero pronto aún así seguirá habiendo capítulos esperamos avanzar ya más rápido. Ojala te guste el capítulo. Saludos.

fior aquarium: Hola ¿cómo estás? Mil gracias por leer y comentar. Esperamos que te guste el nuevo capítulo. Saludos.

Smithback: Hola ¿cómo estás? Muchas gracias por leer la historia y dejarnos un comentario. Este capítulo también es largo ojala te guste. Saludos esperamos leerte en un review.

Javiera8: Hola ¿cómo estás? Lo prometido es deuda aquí estamos con otro capítulo de la historia como te habíamos dicho, ojala te guste y nos dejes un comentario. Saludos.

Muchas gracias a todos los que se dan el tiempo de leer la historia y nos tienen en favoritos y alertas esperamos que este año se animen a comentar.

* ¨ )¸.·´¸.·´¨)
(´¸.·*´¯`*»— — The darkness princess & Lady Muerte