Disclaimer: Desde las profundidades del un lago lleno de inferis, hemos osado revivir al último descendiente de la más antigua y pura familia mágica, un hombre que murió corrigiendo sus errores, porque un Black no debe morir. Aunque sabemos que le pertenece Rowling.
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El último vástago de los Black
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
Para ustedes que están en el cielo
Siempre vivirán en nuestros corazones
D.B.M
OoOoOoOoO
Redención…
(n/as: Contiene spoilers HP6 xD)
Durante el resto de las clases de Pociones de esa semana, Harry continuó siguiendo las instrucciones del Príncipe Mestizo, siempre que se desviaran de las de Libatius Borage, con el resultado de que en la cuarta clase Slughorn no paraba de hablar sobre las habilidades de Harry, diciendo que rara vez le había enseñado a alguien con tanto talento.
Ni Ron ni Hermione estaban muy contentos con esto. Aunque Harry les había ofrecido compartir el libro con ellos, Ron tenía más dificultades descifrando la letra que Harry y no podía pedirle continuamente a Harry que le leyera las instrucciones en voz alta porque se vería sospechoso. Hermione, mientras tanto, estaba completamente decidida a adherirse a lo que ella llamaba las instrucciones "oficiales". Pero estaba cada vez de peor humor a medida que le daban resultados más pobres que las del Príncipe.
Harry se preguntaba vagamente quién había sido el Príncipe Mestizo. Aunque la cantidad de tarea que les habían dado no le dejaba tiempo para leer la copia entera de Preparación Avanzada de Pociones, la había examinado lo suficiente como para ver que no había casi ninguna página en la que el Príncipe no hubiera hecho notas adicionales, no todas relacionadas con la preparación de pociones. En muchos lugares había instrucciones para lo que parecían hechizos que el Príncipe había inventado él mismo.
— O ella misma — dijo Hermione irritada, escuchando que Harry le mostraba algunos de estos hechizos a Ron en la Sala común el sábado a la noche — podría haber sido una chica. Creo que la letra parece más de una chica que de un chico.
— Se llamaba el Príncipe Mestizo — señaló Harry — ¿Cuántas chicas han sido príncipes?
Pareció que Hermione no tenía ninguna respuesta para esto. Simplemente frunció el ceño y alejó su ensayo sobre Los Principios de la Rematerialización de un tirón, porque Ron estaba intentando leerlo al revés.
Harry miró su reloj y rápidamente metió su vieja copia de Preparación Avanzada de Pociones de nuevo en la mochila.
— Son las ocho menos cinco, mejor me voy, voy a llegar tarde con Dumbledore.
— ¡Oh! — jadeó Hermione, levantando la vista en seguida — ¡Buena suerte! ¡Te esperaremos despiertos, queremos escuchar qué te enseña!
— Espero que te vaya bien — deseó Ron, y los dos vieron a Harry salir por el agujero del retrato.
*:*:*:*:*:* H&R *:*:*:*:*:*
Hermione salió de la Sala común en un momento en el que Ronald se había enfrascado en una conversación con Dean.
Habían pasado varios días sin que tuviera una charla con Regulus y cuando lo veía en la clase de Runas Antiguas sentía como su pulso se aceleraba no podía evitar que su mente trajera de regresó — y mucho menos cuando él hablaba y ella mirada su boca —, aquellos besos que habían compartido. Por momentos pensaba que eso no había ocurrido y todo había sido producto de su retorcida mente, claro no porque fuese su culpa si no de aquel vinculo que los unía de formas inexplicables.
De cualquier forma él se comportaba frío y distante, en una relación estrictamente profesor—alumno pero no solo con ella había adoptado esa actitud, lo había hecho con el resto de la clase, incluso con Pansy. Tal vez era su forma de aceptar que se había equivocado.
Con cada clase que pasaba se sorprendía de todo lo que el vástago sabía sobre Runas, incluso parecía un especialista. No sabía en que momento él se había preparado, si la mayoría del tiempo él leía libros de otra temática o El Profeta, no solo el actual si no ediciones anteriores para estar informado y entender todo lo que había ocurrido en aquellos años en los que él había estado muerto.
Y es que si no se había preparado durante el verano, solo quedaba la opción de que él recordara todo de su vida pasada.
Dio vuelta en el pasillo, cada vez se estaba acercando más al aula de Runas, su corazón comenzó a latir desbocado dentro de su pecho, sus manos comenzaron a sudarle. Si no fuera porque necesitaba hablar con él sobre el tatuaje o eso se decía pues no quería admitir que la verdad lo extrañaba y no aguantaba un día más aquella situación.
Sabía que estaba bien por su vinculo, lamentablemente no habían entrado en conexión o al menos ella no, quizás él si, no lo sabría hasta hablar con él. Entró al aula y recorrió el camino con los nervios tensándole el estómago, al llegar a la puerta inhaló y exhalo varias veces, esperando calmarse un poco aunque de nada servía, ya que aunque aparentara estar calmada, él se daría cuenta de su verdadero estado.
Alzó su mano y llamó a la puerta, pero al no recibir respuesta. Intentó pasar, incluso utilizó Alohomora, pero nada había ocurrido.
— El profesor no se encuentra —informó una mujer, en cuanto llegó a su cuadro.
Genial. Finalmente se decidía a hacer las pases con él y resultaba que él no se encontraba ¿acaso esto era una mala pasada del destino, de la vida, de Merlín?
— ¿Sabes dónde puede estar?
— No — contestó brusca — además no son horas para buscar al profesor, es mejor que se retire y no intente entrar por la fuerza nuevamente, solo podrá ingresar si sabe la contraseña.
‹‹Rayos, cómo pudo ponerle una contraseña y no informármelo. ››
‹‹Tal vez porque no se hablan›› —acusó la vocecilla en su cabeza.
‹‹Pero esto es importante, ¿y dónde estará?. ››
Regresó sobre sus pasos, con la esperanza de arreglarse con él, echa añ de preguntas saltaron a su mente, llegó al retrato de la Dama Gorda, sin poder contestar ninguna de éstas.
Ingresó al lugar y fue entonces que la loca idea de que él pudiera estar con Pansy la atravesó como una flecha certera.
… H&R …
Regulus no la había pasado tan bien como le hubiese gustado, había tratado de mantener su mente ocupada, porque no deseaba tener tiempo para pensar en su alumna. No había vuelto a intentar hablar con ella, no porque no deseara arreglar las cosas con ella. Si no porque estaba esperando que ella estuviese más calmada y así poder tener una conversación civilizada.
Por lo pronto lo único que le había quedado era comportarse como el profesor que era, demostrándole a Hermione que no solo era el docente nuevo y sexy con el look entre intelectual y rockero, que atraía a la población estudiantil, en su mayoría femenina.
Si Dumbledore le había confiado una materia no había sido solo por protegerlo y mantenerlo alejado de los mortifagos, si no porque sabía que era muy capaz en ese terreno.
Y con el correr de los días, había tenido que aceptar que se sentía solo y que echaba de menos a la castaña más de lo que quería admitir. Si Pansy sin duda lo perturbaba, pero había aceptado que aunque fuera hija de su gran amor, no era ella y jamás lo sería.
Además no era ningún tonto, para no darse cuenta que su querido sobrino, tenía una relación con ella. Le había costado no caer en el juego del coqueteo que la Slytherin había iniciado, pero no deseaba agravar su problema con Hermione, ni tampoco atraer la atención de otros profesores sobre él.
Por eso esa tarde cuando recibió una carta de Dumbledore pidiéndole que asistiera a las ocho a su Despacho, había creído que el anciano quería hablar con él sobre su desempeño como profesor y la actitud de sus alumnas y sus alocadas hormonas, pero al llegar comprendió que nada tenía que ver con eso.
— Buenas noches — profirió, anunciando su presencia.
— Por fin llega profesor Knightley, lo estábamos esperando — espetó Dumbledore, sonriendo.
Regulus contrajo su expresión, enarcó ligeramente su ceja tratando de entender qué era lo qué estaba pasando y qué hacia Potter ahí.
Los ojos de Harry se extendieron al doble al ver aparecer al vástago. ‹‹¿Qué es lo qué tiene que ver Regulus con lo que el profesor me enseñara?. ››
— Espero que hayas tenido una buena primera semana de trabajo. He escuchado buenos comentarios sobre tus clases, espero que no hayas tenido mucho problema con las alumnas.
— Todo esta en orden —comentó llegando hasta la silla vacía que esperaba por él. Ladeó ligeramente su rostro para encontrar los intrigados del Gryffindor —Potter.
— Harry espero no te moleste compartir estas lecciones con el profesor Knightley…
— ¿Lecciones? —interrumpió Regulus contrariado.
— ¡Oh si! — profirió con una tibia sonrisa. Disfrutando de las expresiones de los dos jóvenes — Serán lecciones por falta de un término mejor, así que eso es lo que pasara en esta oficina cada que nos reunamos
— ¿Qué es lo qué esta pasando?
— Calma profesor —pidió apenas realizando un ademán con su mano ennegrecida —, supongo que se preguntan ¿por qué están los dos en estas lecciones? Y lo más importante ¿qué es lo que les enseñaré?
— Sí, profesor —respondió Harry, más intrigado que antes.
— Bueno, he decidido que es hora, ahora que sabes qué es lo que incitó a Lord Voldemort a tratar de matarte hace quince años, que te sea dada cierta información, que compartiremos sin duda con el profesor.
Hubo una pausa, que ambos jóvenes utilizaron para profesar la información.
— Usted dijo, al final del último año, que me iba a contar todo — dijo Harry. Le resultaba difícil ocultar una nota de acusación en su voz —, profesor — añadió.
— Y así lo hice — repuso Dumbledore plácidamente —. Te conté todo lo que se. Desde este momento en adelante, dejaremos las firmes bases de los hechos y viajaremos juntos a través de los tenebrosos pantanos de la memoria, hacia los matorrales de las conjeturas más salvajes. De ahora en adelante, Harry, puedo estar tan miserablemente equivocado como Humphrey Belcher, que pensaba que era el momento perfecto para fabricar un caldero con queso.
— ¿Pero usted piensa que está en lo cierto? —indagó Harry.
— Naturalmente sí, pero como ya te he probado, cometo errores como cualquier hombre. De hecho, siendo, perdóname, bastante más inteligente que la mayoría de los hombres, mis errores tienden a ser como corresponde mucho mayores.
Regulus se quedó callado, escuchando atentamente las palabras de Dumbledore. Una extrema seriedad había bañado su rostro y su mirada había adquirido un brillo analítico.
Él en su vida anterior —por decirle de alguna forma—, había averiguado por su cuenta parte del pasado de Voldemort, habían sido datos aislados pero le habían permitido ver la verdad más allá de ese ser.
Y sin duda le interesaba conocer lo que Albus tenía para mostrarle, toda información era bienvenida más si se podía utilizar para acabar con Voldemort.
—Profesor — espetó Harry tanteando — lo que va a contarme ¿Tiene algo que ver con la profecía? ¿Va a ayudarme a… sobrevivir?
—Tiene mucho que ver con la profecía — expresó Dumbledore, tan despreocupadamente como si Harry le hubiera preguntado sobre el clima de los días siguientes — y ciertamente espero que les ayude a sobrevivir —añadió pasando su mirada del Gryffindor al vástago.
Se levantó y caminó alrededor del escritorio, pasando a los dos chicos, los cuales se giraron para seguir con la mirada a Dumbledore, observándolo inclinado sobre el armario junto a la puerta. Cuando se irguió, estaba sosteniendo una familiar vasija de piedra poco profunda con marcas extrañas talladas alrededor de su borde. Colocó el pensadero en el escritorio frente a los dos.
— No ha dicho nada profesor.
— Solo estoy interesado en saber lo que nos mostraras...
— Tú debes conocer parte de esto.
— Así es… si no lo hubiera averiguado y vivido lo que viví al lado de ese ser, probablemente seguiría pensando como todos los que lo siguen —explicó fúnebre, con los ojos cubiertos de imágenes atroces.
Harry escuchó con atención la conversación, cuando Regulus hablaba de esa forma, no parecía ser un chico apenas años mayor que él, parecía un hombre que había sufrido y que había tenido una segunda oportunidad para redimirse. Y finalmente si Albus confiaba en él, él podría arriesgarse a hacerlo.
Regresó su atención a la vasija frente a ellos, mirando el pensadero con cierta aprehensión. Sus experiencias anteriores con el extraño dispositivo que almacenaba y revelaba pensamientos y recuerdos, aunque habían sido altamente instructivas, también habían sido incómodas. La última vez que había mirado su contenido, había visto mucho más de los que hubiera querido. Pero Dumbledore estaba sonriendo.
— Te ves preocupado Harry —mencionó Percival, regresando su atención a él.
— Esta vez, vas a entrar al pensadero conmigo… y aún mucho más inusual, con mi permiso.
— ¿A dónde vamos, profesor?
— De viaje por el camino de los recuerdos de Bob Ogden —dijo Dumbledore, sacando de su bolsillo una botella de cristal que contenía una sustancia de color blanco–plateado que se arremolinaba.
— ¿Quién fue Bob Ogden?
—Era un empleado del Departamento de Seguridad Mágica — informó Dumbledore — murió hace un tiempo, pero no antes de que lo hubiera rastreado y persuadido de que me confiara estas memorias. Estamos a punto de acompañarlo en una visita que hizo en el transcurso de su carrera.
Pero Dumbledore estaba teniendo dificultades para quitar el corcho de la botella de cristal. Su mano herida parecía rígida y dolorosa. Regulus colocó su atención en eso, lo que le había causado esa herida, debía ser magia muy poderosa y oscura. ¿Cómo había sido que había terminado así? Pero la verdadera pregunta era ¿Quién se lo había hecho?
— ¿Quiere que… quiere que yo lo haga, profesor?
— No te preocupes, Harry.
Dumbledore apuntó su varita a la botella y el corcho salió volando.
— Profesor, ¿que le pasó en la mano?— Harry volvió a preguntar, mirando los dedos ennegrecidos con una mezcla de repulsión y pena. Logrando que Regulus enarcara su ceja en espera de la respuesta.
—Ahora no es el momento para esa historia, Harry. Y tus preguntas tendrán respuesta profesor Knightley pero no aún —añadió logrando que el vástago, se interesara más en saberlo. — Ahora tenemos una cita con Bob Ogden.
Dumbledore vertió el contenido plateado de la botella en el pensadero, donde se arremolinó y brilló tenuemente, ni líquido ni gas.
—Después de ustedes — profirió Dumbledore, señalando la vasija.
·*·*·*· H&R ·*·*·*·
Salieron del pensadero, después de su corta visita al pueblo de Little Hangleton, específicamente a la casa de los Gaunt.
— ¿Que pasó con la muchacha de la choza? — preguntó Harry de inmediato, mientras Dumbledore encendía más lámparas con su varita — ¿Merope o como fuera que se llamara?
—Oh, sobrevivió — comentó Dumbledore, volviendo a sentarse detrás de su escritorio e indicando a Regulus y a Harry que también debían sentarse — Ogden se apareció en el ministerio y volvió con refuerzos en quince minutos. Morfin y su padre intentaron resistirse, pero ambos fueron vencidos, sacados de la choza y luego juzgados por el Wizengamot. Morfin, quien ya tenía antecedentes de ataques a muggles, fue sentenciado a tres años en Azkaban. Sorvolo, que había herido a varios empleados del ministerio además de Ogden, recibió seis meses.
— ¿Sorvolo? –Harry repitió extrañado.
—Así es — habló Dumbledore, sonriendo con aprobación — me alegra ver que te estás manteniendo al tanto.
— ¿Ese hombre era…?
— El abuelo de Voldemort —intervino el vástago. Su cuerpo estaba totalmente tenso, había reconocido el relicario que portaba Merope, era el que ahora él tenía en su poder. Su mirada se deslizo por el director de la institución posándola en su mano ennegrecida, el anillo que portaba semanas antes cuando él había regresado del valle de los muertos era sin duda la misma joya que Sorvolo Gaunt le mostró a Ogden, por consecuente se trataba de Horcrux. Y entonces reafirmó que su elfo tenía razón, esa maldita cosa no era fácil de destruir, incluso era más fácil que acabara contigo antes.
— ¿Es eso cierto? —cuestionó Harry aún trastocado por todo lo que habían visto ene se recuerdo.
— Así es Harry, Sorvolo, su hijo, Morfin y su hija Merope, fueron los últimos Gaunt, una familia de magos muy antigua caracterizada por una veta de inestabilidad y violencia que apareció a través de las generaciones a causa de su hábito de casarse entre primos. Falta de sentido común, junto con un gran gusto por la grandeza significaron que el oro de la familia fuera derrochado varias generaciones antes de que Sorvolo naciera. Como viste, él quedó en la miseria y la pobreza, con muy mal humor, una cantidad fantástica de arrogancia y orgullo, y un par de reliquias familiares que atesoraba tanto como a su hijo y bastante más que a su hija.
—Entonces Merope —mencionó Harry, inclinándose hacia delante en su silla y mirando fijamente a Dumbledore —, así que Merope… profesor, ¿Eso significa que era… la madre de Voldemort?
— Así es —dijo Dumbledore — y también parece que pudimos dar una mirada al padre de Voldemort. Me pregunto si lo notaste.
— ¿El muggle al que Morfin atacó? ¿El hombre a caballo?
— Muy bien — aseveró Dumbledore, contento — Sí, ese era Tom Ryddle padre, el apuesto muggle que solía salir a caballo y pasar cerca de la choza de los Gaunt, y aquel por el que Merope Gaunt sentía una pasión ardiente y secreta.
— ¿Y terminaron casados? — inquirió Harry incrédulo incapaz de imaginar a dos personas entre las que fuera más improbable que surgiera amor.
— Me parece que estás olvidando —lo detuvo — que Merope era una bruja. No creo que sus poderes mágicos aparecieran para su beneficio cuando era aterrorizada por su padre. Una vez que Sorvolo y Morfin estuvieron seguros en Azkaban, una vez que estuvo sola y que fue capaz de dar rienda suelta a sus habilidades y de tramar su escape de la vida desesperada que había llevado por dieciocho años. ¿Puedes pensar en alguna medida que Merope podría haber tomado para que Tom Ryddle olvidara a su compañera muggle y se enamorara de ella en cambio?
— ¿La maldición Imperius? — sugirió Harry —¿O una poción de amor?
— Muy bien. Personalmente, me inclino a pensar que usó una poción de amor. Estoy seguro de que le habría parecido más romántico y no creo que le hubiera sido muy difícil, persuadirlo de que tomara un vaso de agua, algún día caluroso en el que Ryddle estuviera montando solo.
— ¿Y Merope? Ella… murió, ¿No es cierto? ¿Voldemort no creció en un orfanato?
— Sí así es — dijo Dumbledore — debemos hacer bastantes conjeturas aquí, Harry, aunque no creo que sea difícil deducir que sucedió. Verás, unos meses después de su casamiento y huida, Tom Riddle volvió a aparecer en la mansión en Little Hangleton sin su esposa. Hubo rumores en todo el vecindario de que había dicho haber sido "engañado" y "vendado". Lo que quiso decir, estoy seguro, es que había estado bajo un hechizo que ahora había terminado, aunque me atrevo a decir que no se arriesgó a usar esas palabras en particular por miedo a que pensaran que estaba loco. Cuando escucharon lo que estaba diciendo, sin embargo, la gente del pueblo llegó a la conclusión de que Merope le había mentido a Tom Riddle, pretendiendo que iba a tener a su hijo y que él se había casado con ella por esta razón.
— Pero sí tuvo a su hijo.
—Pero no hasta un año después de que se casaran. Tom Ryddle la dejó mientras estaba embarazada — dedujo Regulus con los brazos cruzados, escuchando con atención el relato que si bien no conocía por completo, ahora podía llenar los huecos.
— ¿Qué salió mal? — preguntó Harry —¿Por qué dejó de funcionar la poción de amor?
— Otra vez, son conjeturas, pero creo que Merope, que estaba profundamente enamorada de su marido, no podía continuar esclavizándolo por medios mágicos. Creo que eligió dejar de darle la poción. Tal vez, atontada como estaba, se había convencido a sí misma de que para ese entonces él ya se habría enamorado de ella. Tal vez pensó que se quedaría por el bien de su bebé. En ese caso, estaba equivocada en ambas cosas. Él la dejó, nunca la volvió a ver y nunca se preocupó por descubrir qué había sido de su hijo.
El cielo afuera estaba negro como la tinta y las lámparas en la oficina de Dumbledore parecían brillar más que antes.
— Creo que eso es todo por esta noche — murmuró Dumbledore después de un momento o dos.
— Sí, profesor asintió Harry, aún con la cabeza trabajando a miles de revoluciones.
Regulus se incorporó meditabundo, esperaba poder intercambiar unas palabras con el anciano después de que Potter abandonará la oficina pero eso no ocurrió.
— Profesor… ¿es importante saber todo esto sobre el pasado de Voldemort?
— Muy importante, según mi opinión — contestó Dumbledore.
— Y… ¿tiene algo que ver con la profecía?
— Tiene mucho que ver con la profecía.
— Está bien — dijo Harry, un poco confundido, pero tranquilo a la vez.
Se dio vuelta para irse, pero se le ocurrió otra pregunta, y volvió a darse vuelta.
— Profesor, ¿puedo contarle a Ron y Hermione todo lo que me ha dicho?
Dumbledore lo consideró por un momento. —Sí, creo que el señor Weasley y la señorita Granger han probado ser dignos de confianza. Pero Harry, te voy a pedir que no le repitas nada de esto a nadie más. No creo que sea buena idea que se sepa cuánto sé, o sospecho, de los secretos de Lord Voldemort.
— No señor, me aseguraré de que sean sólo Ron y Hermione. Buenas noches.
Se dio vuelta otra vez, y estaba justo ante la puerta cuando lo vio. Reposando en una de las mesas de patas largas y delgadas en las que había tantos instrumentos delicados de plata, había un feo anillo de oro con una piedra negra, grande y partida.
— Profesor — llamó, mirándolo fijamente —, ese anillo…
Regulus clavo si mirada en la mesa que Harry había estado viendo minutos antes, y entonces comprendió que Harry también se había dado cuenta. Regresó su mirada a Albus esperando su intervención.
— ¿Sí? — profirió Dumbledore, aguardando con una pequeña sonrisa escondida en la comisura de sus labios.
— Estaba usándolo cuando visitamos al profesor Slughorn esa noche.
— Así es.
— Pero no es… profesor, ¿No es el mismo anillo que Sorvolo Gaunt le mostró a Ogden?
Dumbledore inclinó la cabeza.
— El mismo —confirmó adusto.
— ¿Pero cómo puede ser…? ¿Siempre lo tuvo usted?
— No, lo conseguí muy recientemente, unos días antes de que fuera a buscarte a la casa de tus tíos, de hecho.
— ¿Eso sería cerca del momento en que se lastimó la mano, entonces, profesor?
— Si, bastante cerca, sí, Harry.
Regulus enarcó su ceja, mirando con interés a Harry. Al parecer el chico cuando deseaba podía ser muy perspicaz.
Harry dudó en seguir pero Dumbledore estaba sonriendo, así que se ánimo a buscar más respuestas.
— Profesor, ¿Cómo fue exactamente qué…?
— ¡Es muy tarde Harry! Escucharás la historia en otro momento. Buenas noches.
— Buenas noches, profesor — respondió condescendiente, dejando para otro momento el mar de preguntas que estaban surgiendo en su mente. Avanzó hacia la salida esperando escuchar los pasos de Regulus detrás de él, pero eso no sucedió, extrañado se detuvo en seco, girándose levemente para buscarlo.
— Dumbledore ¿ese anillo es…?
— En otro momento tendremos esa conversación profesor Knightley, se que usted tiene mucho que contarnos, pero todo a su tiempo, espero que no olvide que dos veces no ocurren las cosas de la misma forma, tenga cuidado.
Black estrechó sus ojos, tratando de leer entre líneas, era claro que Dumbledore le estaba dando un mensaje más allá de lo evidente, quizás sospechaba lo que tenía en su poder.
— Buenas noches profesor.
Se quedaron mirándose por un par de segundos más, hasta que Regulus finalmente asintió y avanzó hacia la salida, pasando de largo a Harry, quién trataba de entender aún lo que había ocurrido.
.·.·.·.·.·.·.·.·.· H&R ·.·.·.·.·.·.·.·.·.
— Profesor Knightley — llamó Harry, corriendo detrás de él al salir de la oficina del director. Vaya que caminaba rápido por un momento pensó que no lo alcanzaría.
Black no se detuvo, siguió su paso con las manos en las bolsas, pensando aún en las palabras de Albus. — ¿Qué es lo que quieres Potter?
— Tenemos que hablar — espetó caminando a su pasó, colocándose frente a él.
— ¿Ah si? ¿Sobre qué?
— ¿Por qué Dumbledore te dijo eso? ¿Qué es lo que tienes que contar?
— Ya lo oíste Potter, a su tiempo —respondió pasándolo. Harry se quedó quieto, sintiendo una tremenda frustración. Tomó una profunda bocanada de aire y fue tras él.
— Escucha Potter deja de seguirme, si no tienes más que decirme, puedes irte a tu Sala o deseas que te baje puntos.
— Quieres dejar de comportarte como un estúpido, ahora entiendo porque Hermione esta enojada contigo —masculló molesto.
Las palabras de Harry dieron en el clavo, Regulus se mantuvo en silencio y aunque no le había agradado la forma en que le había hablado, finalmente aceptó que necesitaba de él.
— Sígueme — fue lo único que dijo en todo el camino hacia su Sala.
—Profesor, alguien estuvo… — Regulus realizó una señal, indicándole con su mirada que no estaban solos.
— Toujurus pur… — había colocado esa contraseña como un recordatorio a lo que podía llevar el fanatismo de la sangre. Para que no olvidara su pasado, de donde venía y a donde pretendía llegar.
Harry entró en el lugar con sus reservas, se acomodó sus lentes para ver el lugar con claridad. Para él bastaba con ver los colores en las paredes para que no le agradara.
— Siéntete como en casa —dijo sardónico, caminó hasta un extrema de la sala, llegando a la mesa de vinos — ¿whiskey?
Potter lo pensó por un momento pero finalmente asintió. Ambos estaban muy tensos y no les vendría mal tomar algo fuerte después de lo que habían visto en ese pensadero. Además era mejor eso a quedarse con la garganta agarrotada y seca.
— ¿De qué quieres hablar? —preguntó hosco, entregándole el vaso de whiskey — ¿de Malfoy?
— No, ¿por qué no me dices qué es lo que sabes?
— Potter, se que eres inteligente no me hagas creer que estoy equivocado —contestó con una mueca, logrando que Harry le echara una dura mirada —, así que piensa, no te quedes solo en lo evidente…
El buscador quedó en silencio, pensando en las palabras de Dumbledore, en el anillo y en la mano lastimada de su profesor. Frunció ligeramente su frente en un gesto de concentración y entonces lo tuvo. Sus cejas se enarcaron, turbado alzó su mirada posándola en los ojos azules del hombre.
— ¿Y bien…? — cuestionó Regulus esperando su deducción. Definitivamente le estaba afectando ser profesor, comenzaba a de verdad comportarse como uno, incluso fuera de las aulas.
— Es el anillo el que le causó eso a la mano de Dumbledore. Es como lo que dijiste sobre el collar tal vez tenga una maldición…
— Esa es la teoría…— concordó, lanzándole una mirada de admiración — ahora junta todo, ¿A quién pertenecía ese anillo? ¿Quién colocó la maldición?
— ¿Estas diciendo que Voldemort maldijo el anillo que perteneció a su familia?
— Tal vez es más que una maldición, recuerda que Voldemort utiliza una magia oscura muy poderosa — comentó con una escalofrío recorriéndole la columna, al recordar algunas muestras de ese poder —, no tengo todas las respuestas aún Potter, pero espero que resolvamos esto con la ayuda de Dumbledore.
Harry se quedó callado, su expresión perturbada lo decía todo.
— ¿Aún tienes? —preguntó alzando la botella.
Potter salió de su estupor y asintió, aún contrariado por todo lo que estaba pensando bebió un tragó de whiskey, sintiendo como el alcohol dejaba un rastro de fuego a su paso por su garganta.
El vástago rellenó su vaso, llevándose la botella consigo al sillón. — Te van a salir raíces a los pies, o te sientas o te vas…
Harry miró la puerta y después al mago, finalmente optó por dejarse caer en el sillón, que estaba más cómodo de lo que parecía en un principio.
— ¿Me contarás algo sobre Malfoy? —cuestionó rompiendo la afonía del lugar.
— Aún no tengo nada, pero eso no quiere decir que no piense que es un mortifago.
— Lo sé, lo estado observando. No se como era su comportamiento antes de este año pero parece disperso, a veces preocupado, pero tarde o temprano su petulancia y esa gran bocota que tiene lo traicionara.
Potter asintió dándole uno trago a su bebida, mientras Regulus iba por el tercer vaso y no parecía afectado en lo más mínimo.
— Mucho tiempo de práctica —respondió con una sonrisa torcida.
— Sirius decía lo mismo…
— Supongo que es de familia —manifestó sarcástico —, Sirius solía robarse las botellas de la reserva de vinos y traerlas de contrabando al Colegio.
Harry percibió el deje de amarguro y dolor en la voz de su profesor. Por un momento lo compadeció, hasta que se dio cuenta que compartían el mismo sufrimiento. Al parecer después de todo Regulus si quería a Sirius.
— ¿Qué fue lo que pasó entre Hermione y tu? —se atrevió a preguntar después de un rato, colocando su atención en el vástago, escrudiñando cada reacción a través de sus lentes y sabía que Regulus, no se esperaba eso.
Black carraspeó tratando de retomar el control de la situación. — ¿Qué te contó? —preguntó a la defensiva.
— Lo sé todo.
Regulus abrió sus ojos desmesuradamente ante la alusión de "todo". Tragó saliva con dificultad. ‹‹Se lo contó.››
Alzó su cara enfrentando las pupilas esmeralda que refulgían perspicaces. — ¿Y?
— Escucha Hermione me contó lo del tatuaje, pero no se por qué esta tan molesta contigo. He tratado de que me lo diga pero no quiere hacerlo. Tienes que hablar con ella, de verdad creo que quiere arreglar las cosas, aunque es muy orgullosa para admitirlo, pero a veces la veo mirarte en las comidas, se preocupa por ti. Ella tal vez sea un poco enojona y mandona, pero es sorprendente porque logró lo que nadie quizás… te trajo de vuelta.
— No ella quería traer de regreso a Sirius, porque estaba enamorada de él —gruñó dejando salir su sentir, por primera vez estaba hablando de cómo sentía con otra persona.
Harry no esperaba ese tipo de reacción, enarcó su ceja perturbado, tratando de entender exactamente qué era lo que estaba ocurriendo.
— Crees qué no se que desearían que Sirius estuviese en mi lugar —profirió sulfurado.
— Yo no lo niego, pero tampoco desearía que estuvieses muerto —aclaró firme.
— No tienes ni la menor idea de lo que es sentirse fuera de lugar, que todo lo que conocías se esfumó, no esta… que tu familia esta muerta, que lo único que te queda es la sed de vengarte —bramó parándose frente a Harry —, todos me miran como si fuera un fenómeno… alguien que no debería estar vivo.
Potter percibió en todo momento la sufrimiento en su voz, pero finalmente no se sentía ajeno a lo el vástago contaba, él también se había llegado a sentir así. Lo dejó desahogarse, después de todo él no estaba tan solo, quizás sus padres estaban muertos pero afortunadamente estaba rodeado de gente valiosa, que lo apreciaba por ser él, no por ser el niño que sobrevivió y ahora El elegido.
Black tardó de controlarse, no sabía qué demonios hacia diciéndole todo eso al ahijado de su hermano. Tomó su botella y le dio la espalda, sirviéndose una generosa cantidad de whiskey, que bebió de un solo trago.
— Se que te importa y no lo niegues —le advirtió al ver el intento de gesto de antipatía en el rostro del vástago —, lo mejor es que aclaren las cosas…
— Eso intente el otro día pero solo conseguí que se enojara más.
— Pues inténtalo nuevamente —aconsejó hundiéndose en el sillón.
— Cómo si fuera fácil —resopló regresando al sillón.
— Ella no la estaba pasando bien — comentó recordando que Hermione había llegado varias veces al desayuno con unas profundas ojeras y los ojos irritados tal vez de no dormir y llorar —pero tu lo sabes ¿no? por ese extraño tatuaje…
Regulus apretó sus labios, lanzándole una dura mirada al león, sentía una opresión en el pecho y un dolor agudo cerca del corazón, sabía que en parte él era el causante del estado de la chica.
— ¿Crees qué encuentren la forma de desaparecer ese tatuaje?
— Eso es lo que queremos hacer —repuso aún inmerso en ese malestar se emociones.
— Los ayudare en lo que pueda…
— No se lo cuentes a nadie más y con eso me refiero a ese cabeza de calabaza —soltó con desagrado.
Harry no se molestó en advertirle que no le dijera de esa forma, era casi imposible que dejara de hacerlo al igual que Ron no dejaba de sentir antipatía por el vástago. Sin duda esa era una rencilla que ellos debían arreglar y él no quería quedar atrapado en medio.
— No se lo diré.
— Es tarde Potter, es mejor que te vayas no querrás encontrarte con Filch.
— No lo haré, tengo mis métodos para evadirlo — comentó con una sonrisa traviesa, pensando en el Mapa del Merodeador que yacía seguro en la bolsa de su pantalón. Se incorporó y dejando el vaso en una pequeña mesa.
— Buenas noches profesor Knightley.
— Potter —lo detuvo, Harry se giró mirándolo con interrogación —esta platica se queda entre nosotros.
Potter asintió, aunque no supo a cuáles de las dos conversaciones que tuvieron se refería. De cualquier forma ya era hora de regresar a su Sala común, Hermione y Ron estarían esperándolo ansiosos.
— Potter, no olvides la contraseña la vas necesitar —le gritó el vástago antes de que saliera completamente del lugar. Harry no pudo evitar sonreír, si tal vez Regulus no era Sirius, y no lo sería jamás pero no estaba mal, estaba comenzando a sentir que en él encontraría un gran aliado.
(º·* º·* º·* H&R º·* º·* º·*)
Más tarde Hermione ya se encontraba en su cama, apenas y había logrado conciliar el sueño después de todo lo que les había contado Harry y el que Regulus también asistiera a esas reuniones la había inquietaba y más porque no podía hablar con él. Aunque ahora entendía que su enojo cuando lo había ido a buscar a su Sala había sido injustificado, el hombre se encontraba con Dumbledore y no con una alumna.
Todo iba muy bien hasta ahí, hasta que comenzó a vivir la pesadilla que Regulus estaba teniendo. En ella veía una aldea invadida por el fuego, se escuchaban gritos aterradores por todo el lugar y de pronto la marca tenebrosa se levantó en el cielo.
— Mátala, es una squib —manifestó una voz detrás de ella, refiriéndose a una pequeña que se encontraba arrastrándose en la tierra tratando de huir.
Hermione despertó en ese momento totalmente asustada. Su corazón parecía querer saltar de su boca, el cuerpo le temblaba y aún estaba ese tremendo dolor en su pecho tan espantoso que no podía respirar. Estaba empapada en sudor y su pijama se pegaba a su cuerpo, de una forma un tanto asquerosa.
Respingó al escuchar un relámpago, corrió el dosel de su cama, sentía las rodillas débiles pero aún así logró asomarse por la ventana. Afuera había una gran tormenta.
Caminó hasta el baño y cuando estaba a punto de mojarse el rostro. Entró en conexión con Regulus, de repente sintió un frío espantoso. Y al parecer estaba corriendo bajo la lluvia incesante, podía sentirla opacando su vista, recorriendo todo su cuerpo.
*— H&R—*
Regulus había recordado después de un rato, que el retrato había hablado sobre alguien que lo había ido a buscar, en cuanto le mencionó la descripción de la chica, comprendió que se trataba de Hermione.
No supo exactamente cuál fue la primera sensación que lo invadió, pero lo que siguió fue un bálsamo para su atormentado corazón. Mañana después de la clase de Runas, le pediría que se quedara y así poder de una buena vez en contentarse.
Finalmente había terminado de calificar algunas tareas que tenía pendientes. Se quedó un rato más pensando en lo que había pasado en la oficina de Dumbledore y mucha más en lo que escondía celosamente y cuando menos lo pensó se había quedado dormido en el sillón.
Lo peor comenzó cuando el sueño que estaba teniendo se vio invadido por un recuerdo de lo que había sucedido a finales de setenta cuando él aún era mortifago. El ataque a un pequeño poblado.
Al despertar con la mente impregnada de aquel desastre y muerte, trató de controlarse pero le era tan difícil dejar de escuchar el llanto de esa niña, su último grito, la mirada de horror que le había propinado.
Asfixiado por los tormentos de su pasado. Salió de su sala inhalando desesperado aquel elemento vital, corrió sin detenerse hasta llegar a los terrenos. Llorando sin poder controlarse, se dejó caer de rodillas cerca del lago.
Su vida había estado marcada por la muerte, tal vez lo mejor hubiera sido no regresar. Debía estar muerto por todo el daño que había hecho.
— Regulus… — Hermione gritó llegando hasta él, se arrodilló junto a él, buscando su mirada, pero era difícil hacerlo, no solo por la lluvia que los cubría si no porque estaba cabizbajo, casi era como si su alma no estuviera ahí, como si su cuerpo estuviese vacío como una cascara — Regulus… — lo llamó desesperada, agitándolo de los hombros.
Realmente estaba asustada, la conexión no le estaba enviando nada, no sentía la energía de Regulus rodeándola, recordándole que estaba ahí.
Estuvo así por un tiempo incontable, su garganta dolía de tanto llamarlo, difícilmente lograba respirar, pero él finalmente volvió levantó sus ojos turbado encontrando la mirada preocupada de Hermione. En ese revoltijo de sentimientos, pensamientos y emociones, no le era fácil averiguar qué era lo que ella pensaba sobre él, después de de todo si ella se encontraba ahí era porque habían entrado en conexión y por ende se había dado cuenta de lo que pasaba por su mente.
No había podido evitar que ella se diera cuenta del monstruo que era, de las horribles cosas que había hecho.
— ¿Lo viste no es así?
Hermione apenas y logró escuchar su murmuro entre la tormenta, su gesto se volvió una mezcla de emociones.
— Ahora sabes lo que hecho en el pasado.
Fue entones que Hermione comprendió a lo que se refería, a aquella pesadilla que tenía mucho de verdad, él había matado a esa niña. Helada por la deducción con la imagen de aquella pequeña palpitándole en la mente, dejó caer sus manos.
— Soy un criminal, un monstruo… ¿eso es lo qué piensas, no? Todo lo contrario a lo que era Sirius ¡Ahora te arrepientes de haberme regresado del infierno!
Ella no podía creer que él dijera eso. — Nunca repitas eso de nuevo —reprendió sellando sus palabras con una cachetada —. No eres un monstruo…— comentó con los ojos llenos de lágrimas y un dolor desgarrador arañándole el alma.
— He matado…
La confesión dejó sin aire a Hermione, Regulus pensó que ella se levantaría dejándolo solo, atemorizada de lo que él era capaz de hacer, pero lo sorprendió el sentir sus brazos rodeándolo, acercándolo a ella. Con cierto temor, levantó sus brazos temblorosos, dudando entre responder o no, finalmente lograron posarse en la espalda de la leona. Ocultó su rostro en el hueco su cuello, no podía creer que ella no saliera corriendo después de lo que le había confesado.
Disfrutó de la calidez y del confort que aquellos brazos le ofrecían. La escuchó susurrarle palabras conciliadores, mientras acariciaba su espalda, incluso había sentido sus labios besar la coronilla de sus cabellos. Y en ese momento fue que supo cuanto la necesitaba en realidad.
La prefecta lo dejó desahogarse, no tenía corazón para alejarlo y tampoco quería hacerlo. Estuvo para él sin importarle el frío que calaba su cuerpo, que sus piernas estuvieran entumidas.
Ella no era quién para juzgarlo y sabía que él tampoco había pedido volver.
Él simplemente era un humano que había errado en su vida pasada, que había tratado de redimirse. Y aunque lo que había hecho, no podía borrarse, él estaba tratando de ayudar a mejorar el futuro, colaborando con la Orden del Fénix.
I* *I* *I R&H I* *I* *I
Tiempo después cuando él estuvo más calmado, ingresaron al castillo. La tormenta había cesado un poco aunque la lluvia seguía cayendo.
— Debo irme, ambos necesitamos una muda de ropa y un par de pociones para no enfermarnos. Hablaremos por la mañana…
— Quédate conmigo —interrumpió tomando su mano.
*º*º*º*º*º
Si ustedes lo piden continuará...
¿Reviews? ¿Avadas? ¿Algo?
¤°.¸¸.·´¯» ¿Qué pasará?
Hola, si somos malas, crueles y viles por no actualizar antes, pero ya saben la vida se nos complica.
*Estamos editando los capítulos anteriores, por si ven cosas raras. Y cambiamos la forma de escritura para bien suponemos.
Sobre el capítulo, bueno un poco largo por la escena de Albus pero era necesaria. Recuerden que hay spoilers nosotras solo los adaptamos a lo necesario para la trama. Ahora Regulus le tocó sufrir muy triste. Es un capítulo de transición necesario para la historia, los siguientes estarán más movidos y por supuesto habrá más H&R love. Aunque estamos abiertas a escuchar teorías y sugerencias.
Por otra parte, quienes quieran hablar con nosotros, en facebook, la dirección es facebook . com / nenasfashion(Ya saben sin espacios).
En twitter es (arroba)NenasFashion
Y como siempre nuestro correo esta disponible: nenas . fashion (arroba) hotmail . com
Ahora si ¿Qué les pareció la película?
Esperamos sus opiniones, quejas y demás.
Ahora los agradecimientos:
Sakura Tachi: Hola ¿cómo estás? Agradecemos infinitamente el apoyo que le has dado a la historia y a nosotras. Por todos esos comentarios que nos dieron animo para seguir. Aún estamos considerando lo del antagonista, pero tomaremos en cuenta tus propuestas de chicas. Estamos en contacto. Saludos.
Tentacion Prohibida: Hola ¿cómo estás? Millones de gracias por tus comentarios, nos alegra leerlos porque son tan largos y explícitos. Si ese beso aún nos causa emoción pero habrá más de esos en otros capítulos. En cuanto a los celos de Hermione, es que realmente ni ella sabe lo qué siente por Regulus, sabe que se siente atraída pero le causa conflicto porque es el hermano de Sirius y a veces piensa que todo se acabará cuando encuentren la solución para deshacerse del vinculo.
La idea del antagonista sigue en nuestras mentes pero si hay uno en sí, pero habrá sorpresas. Ron si lo tomamos en cuenta porque Regulus no lo traga porque ya se dio cuenta de lo que siente por Hermione y si en su momento se sentirá más que celoso del buen pelirrojo. De chicas si va a ser Pansy, causara muchos problemas.
Sentimos la tardanza, pero aquí esta el capítulo no hay pasión, si un poco de celos pero hay más que eso. Es un capítulo más que nada de transición que era necesario.
Ojala te guste y no te decepcionemos.
Saludos de mortifagas. Siempre fieles a Voldemort.
Bonnie: Hola, ¿cómo estás? Muchas gracias por comentar y leernos. Y si tomaremos en cuenta tu propuesta, aunque dalo por hecho. Esperamos que te guste el capítulo y nos comentes. Saludos.
Smithback: Hola ¿cómo estás? Mil gracias por seguir la historia y comentar. Si estamos reconsiderando lo de la antagonista, porque nos haríamos muchas bolas pero si con Voldemort ya tienen demasiado. Esperamos que te guste el capítulo y no te decepcionemos. Saludos.
remmy-ro: Hola ¿cómo estás? Muchas muchas gracias por seguir leyendo la historia. Si todos andamos cortas de tiempo, pero esperamos que puedas leer el siguiente capítulo, ojala te guste y nos comentes. Saludos.
Perse B.J: Hola ¿Cómo estás? Muchísimas gracias por leer y comentar. Si Regulus fue muy cruel pero ya esta sufriendo con el alejamiento de la chica. Esperamos que te guste el capítulo, por cierto sentimos la demora. Saludos.
Luna Lovengood: Hola ¿cómo estás? Es bueno saber de ti, sentimos la tardanza, pero gracias por apoyarnos tanto. Esperamos que te guste el nuevo capítulo. Saludos.
Diosa Luna: Hola ¿Cómo estás? Perdona nuestra tardanza, pero ya estamos aquí y muchas gracias por leer la historia y lo que mencionaste en tu review es lo que esta próximo a pasar así que si, Regulus la pasara muy mal jajaja. Ojala te guste el capítulo y no te decepcionemos. Saludos.
Maru: Hola ¿cómo estás? Muchas gracias por leer y si tienes razón nadie se compara con el vástago, pero todo puede pasar. Ojala te guste este capítulo que aunque no hay tanta pasión ni conflicto es significativo. No olvides comentar al final xD. Saludos.
Toriself: Hola ¿cómo estás? Mil gracias por seguir la historia y por animarte a comentar. Sentimos tardar pero no es la única historia que tenemos y para colmo la Uni nos quita tiempo, esos profesores crueles. Esperamos que no quieras lanzarnos un avada o algo por el estilo, pero ya estamos ojala el capítulo no te decepcione tal vez es un poco tedioso pero es necesario porque vienen cosas muy buenas… la adrenalina al mil. Saludos.
claudia potter-black: Hola ¿cómo estás? Millones de gracias por leer y comentar. Nos alegra que te guste la historia. Si es una pena que Regulus este enamorado de la madre de Parkinson eso suena muy mal, pero bueno en ese entonces no era su madre pero pues ahora no puede existir nada entre ellos, porque la mujer esta casada y bastante mayor para él y para colmo ella cree que él esta muerto. Ahora si es una pareja rara la de Hermione-Regulus pero se nos ocurrió después de encontrar una historia de ellos en ingles y con un poco de creatividad surgió este proyecto. Esperamos que puedas leer el nuevo capítulo y sea de tu agrado. Saludos.
yuky16: Hola ¿cómo estás? Muchas Muchas gracias por leer la historia, sentimos la demora pero aquí ya esta la continuación, ojala te guste y nos comentes. Saludos.
Anksunamun2391: Hola ¿cómo estás? Mil gracias por tomarte el tiempo de leer la historia. Lamentamos la tardanza pero ya hemos vuelto, ojala te guste el capitulo y nos dejes un comentario. Saludos.
Mariana Masen: Hola ¿cómo estás? Sentimos la demora pero ya estamos aquí con otro capítulo, te agradecemos infinitamente tu comentario y que hayas leído la historia. Ojala no te decepcione la actualización y esperamos que nos dejes comentario. Saludos.
loverBlackMalfoy: Hola ¿cómo estás? Tus deseos son ordenes, aquí esta la continuación ojala sea de tu agrado y nos dejes un comentario. Por cierto gracias por leer la historia. Saludos.
Muchas gracias a todos los que se dan el tiempo de leer la historia y nos tienen en favoritos y alertas esperamos que se animen a comentar.
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(´¸.·*´¯`*»- - The darkness princess & Lady Muerte
