Disclaimer: Desde las profundidades del un lago lleno de inferis, hemos osado revivir al último descendiente de la más antigua y pura familia mágica, un hombre que murió corrigiendo sus errores, porque un Black no debe morir. Aunque sabemos que le pertenece Rowling.
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El último vástago de los Black
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
Para ustedes que están en el cielo
Siempre vivirán en nuestros corazones
D.B.M
*º*º*º
Cumpleaños.
1:30 am.
En la Biblioteca, específicamente en la Sección Prohibida se encontraba el respetable profesor Rigel Knightley, y su alumna destacada Hermione Granger. Cualquier persona que no conociera la razón por la que se encontraban ahí, pensaría que estaban llevando a cabo algún acto indebido que conllevaba a romper varias reglas.
Estaban espalda contra espalda, sentados en el suelo. Revisando varios libros cada uno, ayudados de su varita y el hechizo Lumus, aunque ambos estaban estresados cuidando cada ruido pues temían que en cualquier momento el gruñón celador, acompañado de la señora Norris apareciera.
Hermione pasaba con rapidez sus ojos entre las líneas de los textos, aferrando su varita y la capa de invisibilidad que Harry le había prestado con un poco de renuncia al no saber con exactitud las razones que tenía para usarla, no fue hasta que ella mencionó: «Regulus» «Biblioteca» «Sección prohibida» en una misma oración que él aceptó, deduciendo de que se trataba.
Incluso se había ofrecido a ayudarles en la búsqueda, pero de último momento no había podido acompañarlos debido a Ron, al cual Hermione seguía ocultándole los detalles jugosos de cómo Regulus había vuelto del inframundo y su verdadero motivo para realizar ese hechizo: su amor por Sirius Black y ahora las consecuencias de ese acto: su conexión con el vástago.
Le había estado dando vueltas intentando encontrar las palabras para contárselo, pues se sentía mal ocultándoselo, después de todo también era su amigo, pero con todo lo que había sucedido, había estado postergando el momento más por sus continuos desacuerdos con Regulus, pero sabía que tarde o temprano debía saberlo.
Black exhaló un largo suspiro, estaba cansado y comenzaba a ver todo doble. Ser profesor era un trabajo cansando incluso más de lo que él creía en un principio, revisar tantos pergaminos con pésima caligrafía comenzaba a causarle estragos a su vista. Se echó a un lado recostándose en el suelo, dejando a un lado el pesado libro que tenía entre sus manos.
—Es inútil no encontraremos nada aquí…
—No podemos rendirnos —murmuró dirigiendo sus ojos al rostro de su profesor, que se destacaba por sus ojos azules y su ligera barba, algunos mechones castaños caían en su frente de forma desordenada.
—Lo peor es que no he podido hablar con Dumbledore.
— ¿Qué es lo qué hace cuando sale del Colegio? —preguntó meditabunda.
—No lo sé con seguridad…
—Pero tienes sospechas.
—Estoy seguro que tiene que ver con Voldemort y con su mano ennegrecida —comunicó serio—. Él no me ha querido decir nada…
— ¿Crees qué este realizando alguna misión con La Orden...?
—Mmm puede ser, pero no me han informado nada —manifestó adusto, sus cejas se encontraron entre sí—. Tal vez sigan desconfiando de mí y no los culparía.
—Tú no los traicionarías…
— ¿Cómo lo sabes? —inquirió veloz, mostrándose receloso.
—Por que lo siento aquí —señaló su corazón—. Además lo sabría… —agregó con una tibia sonrisa.
Él no pudo evitar acompañarla en su gesto, la comisura izquierda de sus labios se levantó elegantemente. Esa niña lo desconcertaba tanto, sabía tantas cosas de él y no por gusto tenía que admitir y a pesar de conocer el monstruo que se escondía en su interior, su pasado oscuro, seguía viéndolo con los mismos ojos llenos de calidez, incluso tal vez comenzaba a ver de otra forma más interesante…
En esos días su conexión se había fortalecido, varias veces la había sorprendido pensando en él, poniéndolo en grandes apuros pues al no controlar aquellos enlaces, a veces se había visto obligado a interrumpir sus clases para tomar un respiro, no sólo para recuperarse físicamente, si no también emocionalmente.
Todo lo que recibía de su vínculo, solía tomar más de él de lo que le gustaría. Lo dejaba débil, no tanto como en un principio pero aún seguía siendo tedioso. Estar cerca de la veintena y ser un debilucho, que se desmayaba cada dos por tres no alimentaba para nada su ego, ni lo hacia sentirse con la confianza para enfrentar algún duelo con los mortifagos.
Estaba desesperado por encontrar una solución, sin duda echaría de menos su conexión cuando esta desapareciera, si es que eso ocurría. Aunque con todo lo que estaba ocurriendo entre ellos, toda esa revolución de emociones y sentimientos, presentía que la unión que tenían no desparecería del todo aún realizando un ritual de separación de mentes y de alguna forma extraña quería que así fuera, quería seguir sintiendo que le importaba, que había alguien que podía verlo como una persona y no como el mortifago que había sido y tal vez incluso ¿amarlo?
¡Merlín! eso sonaba tan extraño. ¿Ahora se había convertido en un sensiblero al que le importaba el amor? ¿Acaso no tenía los suficientes problemas como para ahora estar necesitado de ese estúpido sentimiento?
Seguramente su madre se revolcaría en su tumba, de sólo saber que él había estado relacionándose con Hermione y lo que le faltaba, porque él no sólo quería un par de besos. No, él estaba empezando a querer todo si es que podía aspirar a eso.
Un Black poniendo sus ojos en una sangre sucia, eso era inconcebible. Si su madre siguiera con vida seguramente ya lo hubiera borrado del tapiz familiar, volviéndose una mancha borrosa entre todos los «respetables» nombres de la antigua y prestigiosa familia.
*º*º*º
Se miraron fijamente, tan intensamente que las mejillas de Hermione se tornaron rosadas, apartó su mirada regresando su atención a los libros. Regulus enarcó su ceja, mientras su sonrisa se agrandaba, adoraba cuando ella se avergonzaba y más saberse el causante de eso.
No habían tenido oportunidad de estar solos, desde aquella vez que la había encontrado en su sala y echaba de menos esos momentos.
Se sentó nuevamente, acomodándose detrás de ella con una idea fija en su mente. Un brillo pícaro se adueñó de sus ojos. Apartó con cuidado los rizos de su hombro, dejando al descubierto la cremosa piel de su cuello, se inclinó ligeramente para fingir que se interesaba en el libro que ella tenía en sus manos.
Hermione se tensó automáticamente al sentirlo tan cerca, tragó en seco, apretando con fuerza el ejemplar. Su corazón se agitó sin explicación alguna, la cálida respiración de Regulus acarició su piel, logrando que ella contuviera el aliento, apretando sus labios con fuerza.
— ¿Hay algo que nos sirva en ese libro?
—A-apenas lo estoy revisando —barbotó nerviosa, le había hablado al oído con su media voz causándole un agradable escalofrío.
—Tomate un descanso, pareces tensa…
—Estoy cansada…
—Permíteme ayudarte con eso —tomó con facilidad el libro, haciéndolo a un lado. La tomó de los hombros haciéndola girarse lentamente. La dejó que se recargara en el estante, antes de acortar la distancia entre ellos.
—Regulus… —pronunció con voz temblorosa. No sabía si buscando alejarlo o como una suplica, pidiéndole que terminara lo que había comenzado.
Sus bocas estaban a un suspiro de distancia, sus respiraciones se entre mezclaron. —Schhh…
Ni siquiera le dio tiempo de dudar, ni de prepararse para el embate de sensaciones. Él atrapó sus labios, besándolos con maestría, haciéndola jadear al instante.
Siempre sus besos terminaban por hacerla perder la noción de todo a su alrededor, tentativamente comenzó a responder, con sólo un pensamiento en su mente.
«Se siente tan bien…».
Fue entonces que se dio cuenta de cuánto había echado de menos los arrebatos pasionales de su querido profesor. Sus labios se sentían tan distintos por su transformación y a la vez tan familiares, él estaba succionando su racionalidad con cada segundo que pasaba, cuando él pidió acceso a su boca no se lo negó y fue una sensación tan placentera que quiso escurrirse por el estante hasta quedar acostada.
Lentamente fue cediendo a lo que su cuerpo le exigía. «Quiero más… más de él, de sus besos, de sus caricias…». Subió lentamente sus manos aún dudosa, hasta llegar a los hombros de Regulus, aferrándose a él, buscando que cerrara la brecha entre ellos.
Él sonrió dentro del ósculo al recibir lentamente su respuesta, tan tímidas al inició y decididas conforme corrían los segundos. Le encantaba la forma en que sus bocas se amoldaban, como dos piezas de puzzle, la descarga de sensaciones no se hizo esperar, sacudiéndolo haciendo que se separara jadeando.
Hermione ni siquiera quería abrir sus ojos, sus labios resentían la ausencia de los de él, trató de recuperar el aliento con pequeñas bocanadas, cuando fue sorprendida nuevamente por él.
Regulus inhaló profusamente llevando oxigeno a sus pulmones, la observó por unos segundos notando su rubor, su pequeña boca entreabierta invitándolo a besarla de nuevo y eso fue lo que hizo, cedió ante su deseo tomando el labio inferior, mordisqueándolo suavemente. Llevó su mano a la mejilla de Hermione acariciándola suavemente, mientras se perdía en el laberinto de emociones con cada roce, sintiendo como los dedos de ella se enredaban en su cabello.
Saboreó a consciencia cada rincón de su boca, Hermione se dejó hacer, respondiendo a las exigencias de Regulus, enredando su lengua con la suya, lo tenía prácticamente encima de ella y a pesar de ser un tanto incomodo en cuanto a la postura, no deseaba que se alejara, bajó sus manos a su espalda, apretando con fuerza su túnica.
Se besaron sin pausas, dejando atrás sus temores, sus fantasmas, sus diferencias. Olvidándose del resto del mundo, de lo que sucedía con sus tatuajes, sin darse cuenta de que su magia estaba comenzando a salirse de control, los libros a su alrededor flotaban, algunos estantes comenzaron a sacudirse.
Finalmente rompieron el broche de sus bocas. Regulus recargó su rostro en la curva del cuello de Hermione, respirando y jadeando. Mientras ella soltaba lentamente la túnica, se recargó nuevamente en el estante, se sentía tan lánguida, no podía creer lo que había pasado entre ellos, de no ser por el hormigueo que aún persistía en su boca y el hecho que estaba sin aliento y evidentemente sonrojada hasta las raíces.
Después de algunos segundos solamente respirando y jadeando, Mione sintió la sonrisa del vástago contra su piel y notó que también sonreía de una forma un tanto tonta.
Black sabía que si ella no estaba quejándose o huyendo de él, era porque se encontraba sin palabras, superada por sus emociones, sin la capacidad de describir completamente lo que les sucedía. Depositó un beso en su cuello, aspirando nuevamente su dulce perfume, antes de echarse hacia atrás y fue entonces que notó todo el desorden que había causado.
Su tatuaje hizo lo que mejor sabía hacer resplandecer.
— ¿Qué diablos…?
Su magia se disipó y los libros cayeron. Hermione respingó ante el sonido llevándose su mano a su muñeca, mirando todo con los ojos desorbitados.
—Salgamos de aquí… —se levantó ágilmente— toma tus cosas, ese viejo metiche de Filch no tardará en aparecerse…
Regresó en si, se apuró a tomar todo, tratando de colocar los libros en su lugar, pero él la tomó del brazo impidiéndole seguir.
—No hay tiempo.
—Pero…
—Vámonos —le echó encima la capa de invisibilidad, mientras él se desvanecía con su ya conocido hechizo.
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Desaparecieron entre las sombras, haciéndose uno con ellas, habían estado lo suficientemente cerca de ser descubiertos, pues se habían casi topado con el celador en la entrada y por un pelo de centauro casi los delataba la señora Norris y sus maullidos.
Llegaron ciertamente agotados a la Sala de Regulus, donde él se dejó caer en el mullido sillón tratando de recuperarse de aquella carrera, misma cosa que hizo ella. Se quedaron en silencio cada uno sumido en sus pensamientos, hasta que Hermione se incorporó, anunciando su partida.
—Te veré en clase —murmuró sin siquiera mirarlo.
—No te puedes ir… aún Filch debe estar merodeando los pasillos —mencionó, no como una opinión si no como una orden.
—Debo ir, tal vez revisen las camas y si yo no estoy…
—Tranquilízate…
Justo en ese momento la voz del cuadro que custodiaba la entrada a su Sala retumbó en las paredes anunciando la presencia de la profesora McGonagall…
— ¡Qué! Me va a descubrir…
Él se incorporó tomó el rostro de Hermione entre sus manos. —Escúchame bien, esto es lo que harás… ve a mi cuarto y quédate en él. Resolveré todo…
—Pero…
—Sólo hazlo—la apuró llevándola hasta su habitación, cuando estuvo seguro de que no la descubrirían avanzó hacia la entrada, se acomodó su ropa y un poco el cabello antes de darle la bienvenida a la mujer.
—Profesora ¿a qué debo su visita?
—Profesor Knightley, ha sucedido algo inaceptable: alguien ha estado en la Sección Prohibida de la Biblioteca, creemos que se trata de algún alumno y lo necesitamos para que nos ayude a revisar todo el Castillo.
Rigel colocó su mejor expresión de asombró mezclada de consternación. —Claro… pero ¿creen qué aún este merodeando el Castillo?
—No lo sabemos, pero queremos estar seguros.
— ¿Dumbledore lo sabe?
—No quise molestarlo, debemos solucionar esto entre nosotros, por la mañana se lo haré saber…
—Entiendo.
Eso fue todo lo que Hermione alcanzó a escuchar, a través de la perilla de la puerta. Finalmente todo se había quedado en silencio, se tronó los dedos nerviosa, caminando de un lado a otro por la habitación.
—Debo volver a Gryffindor…
La idea deambuló por su mente hasta que la descarto, alguien podría descubrirla aún usando la capa de invisibilidad o peor aún, tendría que enfrentar el enojo de Regulus y no estaban como para no hablarse en días. Tenía que aceptar que lo mejor era calmarse y esperar a que él volviera.
*º*º*º
3:45 am.
Black entró por fin a su Sala, estaba cansado y ciertamente irritado. No le había hecho ninguna gracia buscar a alguien que no aparecería, por obvias razones. La piel de su rostro estaba ligeramente enrojecida por el frío nocturno. Tiró su túnica y caminó hacia su habitación, esperaba que Hermione le hubiese hecho caso y si efectivamente lo había hecho.
Su alumna se encontraba plácidamente durmiendo en su cama, se recargó en el marco de la puerta, simplemente mirándola.
«Si la despierto querrá irse, es tan testaruda…».
Optando por dejarla dormir, se quitó su ropa hasta quedar en bóxers, internándose en el baño, de donde poco después el sonido de la ducha se escuchó.
*º*º*º
Hermione se removió incomoda, aún perdida en el mundo de los sueños o eso era lo que ella quería creer. El sonido del agua llenó el lugar donde se encontraba, había vapor por doquier, podía sentir aquel líquido caliente recorriendo su piel, su espalda, su torso y más allá… fue entonces que se dio cuenta de que no era su cuerpo precisamente, si no el del vástago de los Black.
Gritó sentándose de golpe, con el sudor perlando su frente.
—Hey… estoy aquí. Tranquila—pidió tomándola por los hombros, minutos atrás había salido del baño —siendo él y no él profesor Knightley—, la había visto retorcerse en la cama, quejándose como si se encontrara en medio de una pesadilla. Se sentó a su lado buscando despertarla, hablándole suavemente…
Lo primero que ella vio frente a ella, fue a un Regulus lo suficientemente desnudo como para pervertir a cualquier puritana. Era claro que había estado en la regadera, imágenes de lo que había estado soñando volvieron, aunque en realidad lo que había ocurrido era que inconscientemente había entrando en conexión.
Y lo peor era que tenerlo así no la hacía tranquilizarse para nada. ¿Cómo demonios quería que se calmara si él estaba sólo con una toalla frente a ella? Las gotas resbalaban por su cuerpo lanzándole el pulso hasta las nubes.
Cerró con fuerza sus ojos, tratando de enlistar cada uno de los títulos de los libros que había leído a lo largo de su vida y así olvidar que él estaba esta frente a ella sin ropa. —Si, si, estoy bien…
—No parece…
—Sólo dame un minuto.
Él se alejó aunque su mirada permaneció en ella.
«¿Qué es lo qué habrá soñado?»
Comenzó a vestirse y con la camiseta negra en la mano regresó con ella.
— ¿Qué… qué fue lo que pasó con la profesora? —preguntó sin atreverse a mirarlo.
—Nada, buscamos no encontramos nada, como era de esperarse y finalmente los convencí de que no tenía caso revisar cama por cama pues quién había estado en la Biblioteca seguramente ya se encontraba ahí.
—Debo irme —intentó levantarse pero él la detuvo, al colocar su mano en su hombro.
—Es tarde y aún con la capa, puede que te descubran. Todos estarán alerta por el resto de la noche, lo mejor es que te quedes —anunció dejándola totalmente conmocionada.
Hermione recordó la noche en que ella se había quedado en su Sala y la forma en que él la había terminado de despertar. Una inusitada oleada de calor la recorrió dejándola totalmente sonrojada.
—No creo que sea buena idea —balbuceó evitando la mirada del vástago—. Tendré cuidado…
—Por lo que resta de la noche no saldrás de esta Sala y específicamente de este cuarto —declaró con una firmeza que no daba lugar a interpelaciones.
— ¿Qué? Tu no puedes impedirme salir…
—Si puedo y lo haré.
—Esto es absurdo, yo no puedo quedarme aquí —exclamó exaltada. No sólo lo decía porque era totalmente inapropiado, si no porque era su forma de huir de lo que estaba sucediendo entre ellos y no se sentía capaz de enfrentar en ese momento.
La dejó hablar sin darle importancia a lo que decía, mientras se alejaba a su closet, tomó un pijama de seda color gris. —Estarás más cómoda con esto.
Se levantó como impulsada por un resorte. — ¿No has escuchado nada de lo que dije? —incurrió exasperada.
—En realidad… no.
—Eres… arggh —se mordió la lengua para no soltar alguna estupidez de la cual se arrepintiera después —. Me voy…
—No —se colocó frente a la puerta.
—Regulus…
—Hermione no quiero hacer de esto una discusión, sólo se racional, entiende que no puedes irte ahora.
—Déjame salir…
—Quédate —pidió haciendo un esfuerzo sobre humano para no sonar imperioso.
Lo miró detenidamente, como si estuviera dudando de su decisión.
«¿Qué estoy haciendo considerándolo? Debo irme ahora… quedarme es una locura. Oh no ¿por qué me tiene que mirar de esa forma?».
Su corazón se agitó de forma violenta en su pecho. Merlín, deberían prohibirle mirarla así y más cuando sus pupilas habían vuelto a su color original, hipnotizándola, desarmándola, haciéndola olvidarse de todo.
— ¿Te quedarás? —repreguntó con su voz sedosa.
Ella sacudió su cabeza, tratando de alejarse del hechizo de su mirada. Psaron varios minutos en silencio, con el mirándola suplicante y ella tratando de tomar una resolución sobre lo que debía hacer. Finalmente comprendió que él no la dejaría salir por más que ella lo deseara, así que se rindió a la realidad.
—Bien, pero me iré temprano —regresó sobre sus pasos tomó la pijama que el le había ofrecido antes y se refundió en el baño, donde se dejó escurrir por la puerta.
— Esto es una mala, muy mala idea… ni siquiera podre dormir.
*º*º*º
Regulus la vio desaparecer tras de la puerta con una sonrisa triunfante, que lo hacia ver sumamente atractivo. Se colocó su camiseta sintiéndose extrañamente alegre al saber que ella se quedaría con él.
«¿Dejara que compartamos la cama? Eso sería…». Su imaginación se echó a volar, mientras su cuerpo respondía ante su erótica fantasía.
—Diablos… tengo que controlarme o ella se dará cuenta, me dirá pervertido lanzándome todo a su paso y se irá….
Se revolvió su cabello y salió del cuarto, iría a revisar los libros que usaría mañana en su clase y claro ordenar los pergaminos que entregaría, esa labor le bajaría la temperatura.
—Seguro que me manda al sillón —se dijo volviendo a la realidad.
*º*º*º
Hermione se lavó su rostro y trenzó su cabello, no quería que por la mañana pareciera un arbusto y Regulus se asustara con su apariencia, ninguna chica quería aparecer frente al chico que le gustaba así, como un monstruo.
—En verdad me gusta… —murmuró confundida, tocando sus labios recordando la sesión de besos de la Biblioteca.
Ya no podía negar más, pero por alguna razón su cuerpo se llenó de una sensación agridulce.
«¿Por qué tenía que gustarme precisamente él?»
Acongojada por la realidad y lo que significaba. El problema no era su descubrimiento, evidentemente quedaba claro que aunque ella no asumiera del todo la realidad, varias cosas ya habían pasado entre ellos que dejaban en claro que ambos se sentían atraídos, el conflicto era que no sabía qué hacer con lo que sentía y cómo proceder.
Lo peor era que aún no había olvidado a Sirius, aún se encontraba asimilando que él no estaría más con ellos.
Se sentía tremendamente confundida, llena de pensamientos contrastantes.
(·,·,·,·, Flashback ,·,·,·,·)
En el 12 de Grimmauld place…
Hermione se encontraba leyendo en la mullida sala junto al fuego acogedor de la chimenea, había pasado todo el día limpiando en compañía de los Weasley, lo cual debería haber hecho que estuviera cansada, pero lo cierto era que no podía dormir sabiendo que su amigo se encontraba con sus terribles tíos, sin noticias.
Así que había dejado la comodidad de su cama, para tener una buena lectura y así lograr relajarse, esperando que el sueño se adueñara de ella para poder volver a su cuarto.
Estaba tan concentrada leyendo que no percibió que alguien más se encontraba en la habitación, observándola minuciosamente. Ella movió su cuello sintiendo los vellos de su nuca erizarse, no fue hasta que hizo eso que su visión periférica captó la presencia de Sirius, respingó del susto logrando que su libro cayera, sintiendo que el corazón se le saldría del pecho a brincos.
«¿Cuánto tiempo lleva ahí?».
De repente se sintió cohibida y totalmente indispuesta para ser vista por el Merodeador, porque tenía que haber sido él precisamente, el que la encontrara en sala. Sus mejillas se encendieron bajó la mirada observando su pijama, un short y una playera. Su madre le había comprado ese conjunto debido a que se encontraban en verano, haciéndola que lo empacara mientras le compraban otros conjuntos para dormir para cuando entrara a Hogwarts, ya que los que tenía ya lo le quedaban, su cuerpo se estaba desarrollando y había crecido un poco, no tanto como Ron pero si lo suficiente para atraer las miradas masculinas.
—Lo siento… te he asustado —comentó con una sonrisa de lado que le quedaba tan bien, pero que no llegaba a iluminar sus hermosos ojos.
Caminó hasta ella, alzando el libro, enarcando su ceja al leer el titulo en silencio.
—Me recuerdas tanto a Lily, ella solía leer en las noches esperando a que James volviera a la Sala que compartían —enunció perdiéndose en los recuerdos de su pasado, su voz estaba llena de dolor y amargura, que logró que ella sintiera un nudo en su pecho.
Le entregó el texto, dejando que su mirada cayera sobre la desnudes de las piernas de Hermione. —Deberías haber traído una manta contigo, puede ser verano pero la noche es fresca y la chimenea ardera sólo un rato más…
Su mirada electrizante casi había hecho que se derritiera. —Me iré pronto —barbotó.
—Bien, yo estaré aquí… no necesitas hablarme.
Ella tragó saliva, sintiendo los nervios cosquillar en la base de su estómago. — ¿Y si quiero hacerlo? —soltó en un acto de valentía, haciéndole honor a su Casa Gryffindor.
Él le brindo una sonrisa ladina, mientras encendía un cigarrillo. — ¿Te interesa escuchar unas historias? —inquirió más animado, incluso su rostro parecía a ver rejuvenecido en un par de segundos.
—Soy toda oídos…
(·,·,·,·, Fin Flashback ,·,·,·,·)
Cerró los ojos buscando contener las lágrimas, sacudió su cabeza, dejando que su mente se aparatara del pasado. Su corazón había resentido revivir aquella memoria, respiró lentamente dejando que el sentimiento de dolor comenzara a disolverse, no quería que Regulus experimentara eso y si no salía pronto de cualquier forma él comenzaría a preocuparse.
Abandonó el cuarto de baño, caminando con un poco de dificultad la ropa que él le había dado le quedaba un tanto grande, aunque sin duda sería más cómodo para dormir que la vestimenta que llevaba puesta.
Lo buscó en la habitación pero no había ni rastro de él, antes de salir a la sala, hizo varias respiraciones, necesitaba estar calmada aunque eso fuese imposible de hacer al menos en ese momento.
—Debiste hacer eso antes de que saliéramos —reprendió, acercándose a ayudarlo.
—Sólo estaba ordenando —la miró con detenimiento, una sonrisa burlona onduló sus labios—, te ves muy guapa.
Hermione entornó sus ojos. —Claro, sobre todo por como visto —respondió, para después sonreírle.
— Lo digo enserio.
Ella se quedó en silenció, se giró sin querer dejarle ver lo que sus palabras le causaban. Regulus sabía que se estaba descontrolando, pero no podía evitarlo al verla con su pijama volvía al mundo de las fantasías, donde ella usaría esa ropa después de que ellos dos estuvieran juntos o tal vez antes para seducirlo, sin sus pantalones, manteniendo sólo la camisa abierta con un escote que lo dejaría hambriento de más.
«¡Demonios! ¿Qué me pasa? Debo dejar de pensar en ella de esa forma.»
El silenció llenó la sala, ambos sin atreverse a mirarse.
—Es tarde es mejor que vayas a dormir, yo me quedaré en el sillón —indicó, su primera idea había sido compartir la cama pero en el estado que se encontraba y con todas esas fantasías rondándolo, le sería muy difícil no saltarle encima.
El asombro relampagueó en el rostro de Hermione, no esperaba que él fuera tan caballeroso, bueno después de todo ellos ya habían dormido juntos en el sillón, tal vez era que no deseaba compartir la cama con ella.
—No es eso —le dijo de inmediato al darse cuenta de sus pensamientos y de las emociones que le estaba transmitiendo.
—Pero si lo prefieres…
Ella entornó sus ojos tratando de enmascarar su reacción real, aunque su corazón hiciera todo lo contraria y latiera emocionado.
—Duerme donde quieras… yo me iré a la cama —soltó sin esperar que él la siguiera, tomaría un lado y dejaría que él decidiera si se quedaba con ella o si se dormía en el sillón.
Él la miró alejarse con una ceja alzada, ella tenía una marejada de emociones en su interior y él no podía descifrar que la había puesto así. Esta era una de esas veces en la que deseaba que el maldito tatuaje le permitiera entrar a su mente a placer, así ella no podría ocultarle lo que le estaba pasando.
Lamentablemente la conexión no funcionaba de esa forma.
Y ahora estaba ahí sin saber si ir con ella al cuarto o quedarse en la sala.
«¿Qué sería lo peor que podría pasar?».
Sus pies se movieron y así dio por sentada su decisión, al entrar observó que ella se metía en el lado derecho de la cama, al menos le había dejado el lugar que le gustaba. Levantó las mantas, apagó las velas dejándolos sumidos en la oscuridad, ya que las ventanas tenían corridas las cortinas, afortunadamente no era del que le gustaba cerrar los doseles, ya tenían suficiente intimidad como para agregar otro agravante a sus deseos.
—Buenas noches…
Él onduló sus labios, era tan extraño y emocionante tenerla ahí, se había acostumbrado ya a dormir solo, sin escuchar ni una sola palabra. Ambos estuvieron sin pegar el ojo por un buen rato, pero fingían estar dormidos cuando alguno hacia algún movimiento para comprobar si ya habían caído en manos de Morfeo, pero inevitablemente el sueño fue más fuerte y Hermione no pudo mantener más los ojos abiertos.
Regulus se apoyó en sus codos y se elevó ligeramente para ver el semblante de su alumna, completamente sereno, lleno de tranquilidad como si nada le preocupara más que dormir. Respiró su aroma a manzana y vainilla que tanto lo había atormentado en el pasado y que ahora realmente le fascinaba, no dejaría que los elfos cambiaran las sábanas tan pronto, quería conservar su perfume lo más posible, aunque eso fuera un pensamiento poco racional.
La observó por largo rato hasta que la posición le cansó, se recostó nuevamente pero en lugar de girarse y darle la espalda, se quedó boca arriba con la cabeza ladeada para poder mirarla, esa noche sería lo último que vería y eso lo hacía sentir demasiado bien, llenó de una calidez que lo había acompañado las últimas semanas.
Quizás y sólo quizás, esa noche no tuviera pesadillas.
*º*º*º
La mañana llegó demasiado pronto, pero era de esperarse después de la hora en que se habían ido a la cama. Como si fuera un reloj exacto Hermione despertó, parpadeó un par de veces, asustándose sólo un instante al no reconocer donde se encontraba, poco después los recuerdos llegaron a ella, calmándola, aunque sólo ligeramente, ahora recordaba que se encontraba en la misma cama que Regulus.
Cerró sus ojos de nuevo, sintiendo ese subidon de emociones, lentamente volvió a abrir sus ojos, se fijó en el reloj que se encontraba a su lado, era temprano aún, pero apenas y tenía el tiempo suficiente para marcharse, llegar a Gryffindor, tomar una ducha, colocarse su uniforme, recoger su bolsa y reunirse con sus amigos para ir al Gran comedor.
Y aunque una parte de ella hubiese preferido quedarse en la calidez de esa cama que tenía el olor más embriagante que había conocido, donde estaba él, tenía que salir de ella por su bien y el de su salud mental. Se movió retirando las mantas y estaba a punto de salir de ella, cuando escuchó un suspiro y entonces Regulus se movió jalando un poco las mantas, ella lo miró expectante sin atreverse a moverse si quiera un centímetro, pero él siguió en el mundo de los sueños.
Desde que lo había encontrado en el sillón de la Biblioteca de Grimmauld place, no había podido olvidar lo que era verlo dormir. En verdad era atractivo, su piel pálida encontraste con sus mechones oscuros que caían sobre sus ojos y Merlín su boca rosada que sabía hacer maravillas.
Todo él gritaba que era un aristócrata, sangre pura.
Ella dejó escapar el aire que contenían sus pulmones y como abeja que vuela hacia los campos llenos de flores silvestres, se acercó a él hipnotizada por la visión.
«Sólo lo mirare unos segundos y me iré.»
Se acercó lentamente, inclinándose sobre él, tentada a alzar su mano y pasarla por las líneas de su rostro. Incluso cuando dormía era perfecto, como un príncipe de cuentos de hadas, aunque hubiese errado el camino y se hubiera vuelto en parte de los esbirros del villano —miró su marca oscura que se destacaba en su brazo—, había regresado para redimirse y tal vez conseguir el corazón de una princesa.
Era agradable verlo así de relajado, eso quería decir que había tenido una buena noche y que los malos sueños que lo acosaban no lo habían sorprendido.
Trazó con la mirada cada centímetro de su rostro, sintiéndose tremendamente atraída por sus labios, a los que sus ojos volvían una y otra vez recordando los besos que habían compartido, sintiendo un hormigueo en su propia boca que se regó por todo su cuerpo. Se sentía tan tentada a robarle uno en ese momento, tal vez él ni siquiera se daría cuenta si lo hiciera, sería sólo un roce…
«¿Qué estoy pensando? Es una tontería… pero quiero hacerlo.»
—Hazlo… —murmuró con voz sedosa, sus parpados se deslizaron mostrando sus hermosos ojos grises— bésame.
Hermione se quedó helada al descubrir que él se encontraba despierto y para su mala suerte había leído sus pensamientos. Su rostro se tiñó de una variedad de tonos de rosa, su interior se agitó, ahí estaba él totalmente disponible pidiéndole que lo besara y ella siempre se le antojaba quedarse como tonta con los ojos abiertos.
Regulus disfrutó de su aturdimiento, la verdad es que se había despertado instantes después que ella lo hiciera, pero había decidido permanecer con los ojos cerrados y ahí había sido cuando inesperadamente había entrado en su mente leyendo la línea de sus pensamientos.
Al ver que ella estaba demasiado conflictuada para huir o para actuar, tomó la iniciativa. Se enderezó, tomó entre sus manos el rostro de Hermione y posó sus labios en los de ella, dejándola aún más anonadada y mientras la besaba magistralmente esperando su respuesta, dejó que su cuerpo cayera nuevamente en el colchón llevándosela consigo.
Hermione apenas estaba registrando lo que sucedía, todo había sido muy rápido, primero se encontraba pensando en besarlo y ahora él la estaba besando de una forma que la dejaba lánguida, imposibilitada para realizar otra cosa que disfrutar de eso.
Bajó sus barreras y su cuerpo comenzó a relajarse, sus labios se movieron tímidamente para después responder con la misma pasión. Él sonrió dentro del ósculo, sus manos se apartaron de la cara de Hermione bajando suavemente por su espalda, sintiendo la fina tela de su pijama al paso, pero él quería algo más, deseaba sentir su piel tibia bajo sus manos y aún así no realizó ningún movimiento por hacerlo, no deseaba incomodarla como la ocasión anterior en el sillón.
La leona dejó que sus manos descansaran el torso de Regulus, sintiendo como su caja torácica se expandía y contraía al ritmo de su respiración, así como su corazón latir desbocado bajo la palma de su mano. Y saberse la acusante de esas reacciones en su cuerpo la hizo sentirse poderosa, como nunca antes, todo era tan nuevo, inesperado y excitante.
Su conexión los hacia sentirse aún más mareados por la cantidad de emociones que se transmitían. Era besar a la persona por la cual tenías sentimientos y que por ello ya lo hacía ser una explosión de emociones, pero entre ellos las sensaciones eran llevadas a la decima potencia, lo cual sin duda tenía mayores repercusiones en sus cuerpos.
Después de un intenso rato se separaron lentamente, él la recorrió con su mirada observando su sonrojo, sus labios hinchados y sus ojos aún cerrados, tenía la más dulce expresión de placer, le gustaba verla así y saberse el responsable.
—Buenos días —dijo con voz enronquecida.
Granger abrió sus ojos de golpe, encontrándolo con esa sonrisa tan suya cargada de arrogancia, que le queda tan bien. Su mente estaba vacía de pensamientos, sólo sabía que él besaba realmente bien y que boca estaba ansiosa por más de esos besos.
Él volvió a rozar sus labios en un beso corto, esperando que ella volviera en si. En ese momento el reloj del Castillo sonó penetrando las paredes de la habitación y la mente de Hermione.
— ¿Ya es tan tarde? —preguntó sorprendida, dando un brinco para salir de la cama cuando sintió un ardor proveniente de su muñeca, pero no sólo ella sufría por ello.
Sus miradas se encontraron y la preocupación ensombreció lo que había sido un buen momento entre ellos.
—Seguiremos buscando.
Ella asintió, se movió por todo el lugar como loca buscando sus cosas, sin darle tiempo siquiera de levantarse y ayudarla o de hacer cualquier otra cosa.
—Debo irme… estoy retrasada.
—Te veré en clase —le gritó cuando ella cruzó la puerta de la habitación.
Él se recostó de nuevo y aunque seguía dándole vueltas a lo que les ocurría con ese maldito signo, dejó que aquello se esfumara volviendo a los besos que habían compartido, una sonrisa bonachona se adueñó de sus labios.
Jamás un beso había sido así con Heder, ni con ninguna otra. Podría haber sentido deseo, lujuria e infinidad de sensaciones, pero con Hermione era distinto tal vez se debía al lazo que los unía y por ello era sentirlo todo al doble, por él y por ella.
Inevitablemente dejó que un largo suspiro escapara de sus labios, prometía ser un buen día.
*º*º*º
El vástago llegó al Gran Comedor ligeramente retrasado, pero a pesar de eso todos los profesores notaron su cambio de humor, más cuando él no podía quitar esa sonrisa de su rostro.
—Knightley ¿qué te tiene de tan buen humor? —mencionó Flitwick.
—Tal vez sea que este día aplicare un examen sorpresa a mis alumnos —comentó degustando su desayuno, aunque no dejaba de estar al pendiente de la entrada en espera de que su alumna arribara con Potter y el cabeza de calabaza. Aunque se le hacía extraño que aún no llegaran, pero era probable que estuvieran retrasados.
—Es de los de Snape —señaló Hagrid, medio riendo.
—Y yo que pensé que sería más flexible con sus estudiantes debido a su edad —comentó Pomona.
—Tengo claro que se debe ser estricto, además esto es una escuela de alto rendimiento se espera mucho de nuestros alumnos, no hay tiempo para ser flexibles si queremos cubrir todo el programa.
—Me sorprende profesor —señaló Minerva.
Él le sonrió, esa mujer era de las pocas que sabían en Hogwarts de su verdadera identidad y que no dejaba de tener un ojo sobre él, tal vez por indicación de Dumbledore, dirigió su mirada al asiento vacio del director, dejando que sus pensamientos volaran hacia lo que sucedía afuera, no se necesitaba ser genio para saber que Voldemort estaba avanzando día con día.
Si tan sólo encontrara una forma de destruir ese relicario…
*º*º*º
Después de que ninguno de los tres Gryffindor apareciera en el Comedor, comenzó a preocuparse quizás algo les había sucedido, pero de ser así tendría que haberlo sabido por su vinculo con Hermione y todo lo que podía sentir en ese momento, es que ella se encontraba bien y alegre.
Realizó su primera clase sin muchos contratiempos, tenía un tiempo libre antes de la clase con los de sexto, donde vería a su alumna y eso lo tenía más tranquilo, porque comenzaba a hacerse ideas que no iban con él.
«Ella no les contaría a esos lo que pasó… y no creo que me este evitando ¿o será eso?».
Se encontraba caminando por los pasillos cuando visualizó al trío, riendo. Todo parecía estar como siempre, nada parecía estar fuera de lugar. Cuando su mirada se encontró con la de Hermione pudo notar como ella se sonrojaba, una sensación de satisfacción se coló en su cuerpo, esa era la señal que necesitaba para estar más tranquilo. Al parecer él sólo se había estado complicando la vida con esos pensamientos y la realidad era que todo seguía su curso normal.
—Ahí viene otra vez ese zombi —murmuró con desagrado Ron —, ¿ahora qué querrá?
—Ron no le digas así, es un profesor — amonestó Hermione, mirándolo con severidad.
—Potter, podemos hablar…
Harry asintió caminando unos metros lejos de sus amigos. Hermione los miró con atención, no entendía por qué Regulus había preferido hablar con él. ¿Acaso no quería hablar con ella?, sería por lo que había pasado en su habitación.
— ¿Por qué se lo llevó? ¿Qué no puede hablar frente a nosotros? Ya debería saber que Harry nos contara lo que le dijo… —refunfuñó Ron, al no escuchar la voz de Hermione se giró a mirarla, crispando sus cejas con sospecha — ¿Qué te pasa? Estas muy roja-
— ¿Si? Debe ser el clima… tu también lo estas —respondió ella hábilmente.
— ¿Enserio? —su entrecejo se contrajo, se llevó una mano a su mejilla como queriendo comprobar que eso fuera verdad.
*º*º*º
— ¿Qué pasa? —preguntó Harry después de unos minutos en los que su profesor no dijera nada.
— ¿Por qué no estuvieron en el Comedor? Pensé que algo había ocurrido…
— ¿No lo sabes?
— ¿No se qué, Potter? —preguntó apremiante.
Harry escuchó su arrastre palabras tan similar al de Draco, a veces olvidaba que eran familia y más si se presentaba con la imagen de profesor.
—Es el cumpleaños de Hermione, estuvimos en las cocinas —informó finalmente con una pequeña sonrisa.
Toda molestia se borró del rostro del vástago, dejando sólo una mueca de asombro.
—No lo sabía —barbotó.
—Pensé que te lo había dicho anoche Hermione —musitó disfrutando de estupor del vástago.
—No se si lo sepas pero anoche casi fuimos atrapados por Filch—contó recomponiéndose, volviendo a su mascara de indiferencia.
—Algo me contó, debí haberlos acompañado.
—Ya da igual, pero ahora habrá más vigilancia y no podremos entrar nuevamente a la Sección prohibida por un tiempo —manifestó serio.
—Podrías decirle a Dumbledore que te conceda un permiso.
—Que más quisiera, pero él sigue ausente.
— ¿Crees qué se olvido de nuestras clases?
—Lo dudo, pero es mejor que no hablemos más de eso aquí —espetó mirando con desconfianza a su alrededor.
—Bien.
Regulus siguió su caminó apenas mirando de reojo a la castaña, que tenía la mirada puesta en él, haciéndolo sonreír.
«¿Con qué tu cumpleaños?».
Mientras su mente maquinaba sobre ello, escuchó la voz irritante del cabeza de zanahoria a su espalda.
— ¿Qué es lo que quería?
A veces deseaba poner de una buena vez en su lugar a ese, más por la forma tan posesiva con la que trataba a veces a Hermione, detestaba pensar que él quería más que su amistad, a leguas se notaba que babeaba por ella. Si no es porque ella le había dejado claro que no quería nada con él, sin duda desconfiaría del tiempo que pasaban juntos.
*º*º*º
Todo el camino de regreso hacia el aula se lo llevó pensando en por qué ella no se lo había contado y en que ella no había podido empezar mejor el día, que a su lado. Aunque todavía quería darle algo después de todo ella le había devuelto su vida y aunque él le había dicho que su deuda quedaba saldada al salvarla de Azkaban, lo cierto era que aún se sentía comprometido con ella.
El problema era que no sabía qué darle, para colmo faltaban casi tres semanas y media para la salida a Hogsmeade y dudaba que lo dejaran abandonar antes las instalaciones, pero qué podría hacer o regalarle en ese mugriento Colegio y sin que lo deseara su mente se perdió en una memoria que latió en su mente, indicándole que había mucho que hacer y dar en ese lugar.
(·,·,·,·, Flashback ,·,·,·,·)
Se encontraba paseando de la mano con Heder por los pasillos de Hogwarts, haciendo pequeñas paradas entre risas y besos robados, hasta que él la llevó a recargarse contra una columna, en un minuto todo se había vuelto apasionado, caricias iban y venían, ambos con respiraciones aceleradas, sintiendo el calor adueñarse de sus cuerpos.
—Ven —le dijo ella guiándolo a un salón aislado, cerrando la puerta con hechizo para que nadie pudiera abrir desde afuera.
Él se recargó en el escritorio maltratado cruzándose de brazos en espera de lo que ella hiciera. Heder se giró logrando que su cabello negro y lacio hasta la mitad de su espalda se moviera, sus ojos relucieron al verlo.
—Aquí tendremos privacidad —comentó con picardía, desanudándose su corbata dejándola caer al suelo. El suéter tuvo el mismo destino y cuando estaba a unos pasos de él, se desabrochó un par de botones de su camisa dejando ver el sostén de encaje que había debajo.
— ¿Estás tratando de seducirme?
—Tal vez —murmuró con inocencia fingida—, ¿funciona?
— ¿Por qué no lo averiguas?
Ella esbozó una sonrisa maligna, como si supiera algo que él no, antes de echarse a sus brazos y apretarse contra él, haciéndolo jadear…
(·,·,·,·, Fin Flashback ,·,·,·,·)
Parpadeó dejando que el pasado se fuera a donde pertenecía, su corazón se oprimió dolorosamente.
«Eso pasó hace tanto… la chica que conocí ya no existe.»
Respiró profusamente dejando que el oxigeno lo tranquilizara, llegó a su aula vacía aún mucho más tranquilo y entonces volvió al inicio que era lo que importaba en ese momento.
Estaba totalmente descartado realizar algo así con Hermione en las instalaciones del viejo Castillo, aún ni siquiera sabía a donde iba a desembocar todo lo que estaba ocurriendo entre ellos y dudaba que ella lo dejara llegar tan lejos con lo mojigata que era, aunque eso era algo que a él le gustaba mucho, porque así podía corromperla a su gusto.
*º*º*º
Hermione se aferró a su bolsa mientras caminaba hacia el aula de Runas, con el corazón revoloteándole de emoción, ansiedad y Merlín sabrá qué más. Sus manos ligeramente humedecidas sólo eran un indicativo más de su nerviosismo. Él ver a Regulus hacia unas horas únicamente le había alborotado más las emociones y los pensamientos.
Tanto Ron como ella habían tratado de sonsacarle a Harry que era lo que había hablado con Regulus, pero él sólo se había hundido sus hombros diciéndoles que ambos esperaban que Dumbledore apareciera pronto.
Por supuesto Hermione no se había tragado eso, pero tampoco es como si pudiera haberle sacado algo más a su amigo y menos en presencia de Ronald que sólo se dedicaba a hablar mal de Regulus. Esos dos tenían que arreglar su enemistad o terminarían volviéndola loca.
Y por si fuera poco había olvidado por completo su cumpleaños con todo lo que había pasado, al bajar a la Sala común de Gryffindor y recibir las felicitaciones y abrazos de sus amigos, lo había recordado.
El tiempo que habían pasado desayunando en las cocinas, la había hecho olvidarse al menos momentáneamente de todo lo que le estaba ocurriendo y la verdad era que le había agradado mucho tener ese momento de relajación y esparcimiento.
*º*º*º
Al llegar al aula de Runas se detuvo cerrando sus ojos, consciente de que su corazón deseaba salir expulsado de su pecho. Respiró una y dos veces más, antes de tener el valor necesario para enfrentar a su profesor. Al ingresar sus ojos volaron hacia el pizarrón donde él se encontraba colocando algunas palabras. Caminó despacio hacia su mesa de estudio, sintiendo su rostro enrojecer cuando inesperadamente la imagen de ellos dos en la cama besándose apasionadamente la asaltó, rompiendo así su intento de control sobre si misma.
Se sentó notando como él seguía en lo suyo, por un momento sintió un pinchazo de decepción. No es que esperara una gran bienvenida, eso sería raro y más porque ahí no era el chico con el que se había besado, era su profesor y debía comportarse como tal, eso era lo que ella había querido desde un inicio y ahora que él lo hacía, no podía esperar que él hiciera excepciones.
Lentamente fueron desapareciendo sus nervios, así como el calor que la había abrasado al llegar y todos sus pensamientos comenzaron a centrarse en la clase que comenzaría. Sacó un pergamino, la tinta y los textos que utilizaban.
—Buenos días —recorrió con su mirada a todos su alumnos, sin detenerse en ningún lugar en especial—, hoy no habrá clase porque tendrán una prueba.
Los sonidos de estupefacción, reclamos y murmullos de nerviosismo, no se hicieron esperar.
—Silencio, espero que se esfuercen ya que cuenta para su calificación.
Los pergaminos que se encontraban en su escritorio volaron a las mesas de cada uno de sus alumnos, a veces disfrutaba realmente de ser profesor, más en esos momentos.
—Al finalizar, dejaran el pergamino en mi escritorio y yo les devolveré sus trabajos.
Se sentó en su silla y cuando todos estuvieron con la cabeza metida en sus pruebas, entonces si, se permitió ver a Hermione, la cual tenía ese gesto de concentración tan característico en ella. Sonrió, al saber que él estaba comenzando a conocer su otro lado, el de una chica que como cualquiera podía derretirse por una caricia o un beso.
*º*º*º
Pansy Parkinson se encontraba frente a una prueba que para nada le interesaba, alzó su mirada observando a su atractivo profesor, ese era su verdadero interés en esa clase, no esos signos extraños.
Lo había estado estudiando en cada clase, esperando el momento para actuar. Al principio ella había notado que despertaba cierto interés en él, pero poco después parecía que se había esfumado así sin más y eso era sumamente extraño, más porque no encontraba razón alguna para que eso hubiera ocurrido.
Y entonces ahí mientras las plumas de sus compañeros raspaban los pergaminos al escribir, encontró la respuesta a ello, notó como él desviaba su mirada de forma discreta hacia una de las mesas de enfrente.
«¿Hermione Granger?».
Sus ojos se volvieron dos rendijas de recelo, apretó su pluma con fuerza.
«No, eso no puede ser —pensó con horror— ¿Qué tiene esa? No es más que una corriente sangre-sucia sin gracia.»
—Señorita Parkinson, concéntrese.
Ella lo miró como si esperara que notara toda su indignación y todas las preguntas que ahora saltaban a su mente.
—Es mejor que vuelva a su prueba u obtendrá una mala nota.
Suavizó su expresión, se pasó la punta de su lengua por sus labios rosados de forma sensual, notando que él se tensaba. Una dulce y malévola sonrisa onduló su boca, su mente ya se encontraba trabajando en sus nuevos planes que incluían poner atención en la relación profesor-alumno que él tenía con esa.
Sus ojos se clavaron en la Gryffindor que parecía no tener dificultad alguna para resolver su prueba, de ninguna forma se dejaría ganar por alguien tan insignificante.
*º*º*º
Hermione concluyó su prueba con un suspiro, le había costado traducir algunas partes pero estaba satisfecha con el resultado. Tomó sus cosas y se dirigió hacia el escritorio, conteniendo ligeramente el aliento.
—Aquí esta.
—Déjelo aquí —señaló un lado descubierto del escritorio—, estos son sus trabajos.
—Gracias —murmuró decepcionada, él ni siquiera la había mirado ni una sola vez.
Salió del salón con sus tareas aún en las manos, apenas y las miró lo que menos le interesaba en ese momento era revisarlas, deseaba saber por qué él ni siquiera la había mirado, estaba por guardarlas cuando una nota cayó de ellas. Intrigada se agachó para recogerla, la desdobló con interés, sabiendo que provenía de él.
Encuéntrame a las 11:45 en los terrenos
cerca del lago en las formaciones rocosas.
R.A.B.
La nota se comenzó a incendiar en sus manos logrando que ella la soltara cayendo al suelo prácticamente echa cenizas. Hermione parpadeó aturdida, regresó su mirada al aula sintiéndose totalmente intrigada.
«¿Por qué querrá que nos veamos en ese lugar?».
Su corazón revoloteó emocionado sin que pudiera evitarlo alimentando su emoción, después de todo él tenía extrañas formas de mostrar su intereses, jamás actuaba como ella esperaba.
*º*º*º
11:40 pm.
El resto del día se le había hecho sumamente largo, ni siquiera sus clases habían hecho que se distrajera lo suficiente. Observó lo que había preparado para Hermione mientras frotaba sus manos tratando de calentarlas, miró nuevamente su reloj comprobando que aún faltaban unos minutos para la hora en que la había citado.
Caminó un poco buscando relajar sus músculos y calmar su ansiedad, sintiendo la brisa helada raspar su piel, haciéndola enrojecer, tener piel delicada a veces era una molestia. Cuando llegara Hermione, realizaría un hechizo para que ambos mantuvieran una temperatura adecuada y no tener que sufrir con el frío.
— ¿Regulus? —musitó tratando de encontrarlo entre las sombras y las formaciones rocosas.
—Da la vuelta —indicó volvió sobre sus pasos esperándola.
— ¿Qué hacemos aquí? —inquirió confundida.
Él le sonrió concienzudamente, se movió dejando que sus ojos notaran lo que había detrás, la manta extendida sobre la tierra, con algunos cojines, la canasta de comida y la botella de vino.
Hermione se quedó sin palabras, su boca formaba una perfecta "o".
—Espero que el que no digas nada sea buena señal…
—Lo es… —pausó— pero ¿qué es todo esto? —preguntó regresando sus ojos a él.
—Pensé que eras lista…
Así que esto era por su cumpleaños. — ¿Lo sabías?
Él dejó caer un poco sus hombros. — Tal vez tuve un poco de ayuda.
—Harry.
—Pudiste decírmelo —murmuró con un deje de reproche.
—Ni siquiera lo recordaba.
—Lo imagine, no eres de esas chicas que cuentan los días para su cumpleaños.
Una pequeña sonrisa levantó las esquinas de sus labios. —No, no lo soy.
—Vamos —tomó su mano enfundada en un guante, guiándola hacia la manta.
—No tenías que hacer esto —comentó cuando él la soltó para que se sentara.
—Quise hacerlo.
—Te estas exponiendo demasiado más al venir sin tu disfraz.
—Pensé que te gustaría verme así, le resta formalidad a nuestro trato —comentó pícaro, tomando asiento a su lado.
Su media sonrisa se ensanchó lenta y deliciosamente, al notar aún en la oscuridad como sus mejillas se sonrojaban.
—Siempre te he tratado igual, simplemente que debo fingir cuando estamos en presencia de los demás.
—Si, claro… —profirió incrédulo— ahora me dirás que me prefieres como Rigel Knightley.
—No contestare eso.
Él soltó una ronca carcajada. —Lo sabía.
Hermione casi mordió su lengua, por esta vez lo dejaría ganar y sólo porque él parecía estar divirtiéndose con todo esto y ella prefería verlo reír a verlo sufrir por el pasado.
— ¿Y qué hay en la canasta?
—Bocadillos —indicó acercándola, sacando el plato.
—Kreacher te ayudo —supuso.
—Si —asintió, sirviendo las copas.
—Creo que no debería tomar vino.
—Sólo será un brindis, no pretendo emborracharte —bromeó.
—Espero que eso sea verdad.
—Soy un caballero.
—Pensé que esos ya no existían.
—Tienes junto a ti a uno.
—No siempre lo has sido.
—Si… bueno, tu tampoco has sido precisamente una damisela en apuros.
— ¿Ahora hay excepciones?
—No… tal vez he sido un barbaján algunas veces y lo siento, pero eso no quiere decir que tengas que golpearme cada dos por tres—dijo recordando las veces que había sentido la palma de Hermione contra su mejilla.
—Me sorprendes… —embromó— no será qué comenzaste a beber antes que llegara, eso explicaría porque la botella estaba abierta y tu de buen humor.
—Tal vez mi buen humor se deba a una alumna.
Hermione dejó su bocadillo a medio comer, sus cejas se encontraron y su boca se apretó. La primera imagen que cruzó su mente fue la de Pansy Parkinson, su pecho se oprimió y su garganta se cerró de sólo pensar en que ellos dos pudieran estar viéndose a escondidas, más por lo que ella representaba para él, no tanto por ser Pansy si no por su parecido con su madre.
—Sólo estoy bromeando—aclaró al verla tan descolocada, con el rostro desencajado.
—Si, claro… —profirió poco después, recomponiendo su expresión por una más alegre.
—Aunque no del todo —su seriedad volvió y sus miradas se encontraron—, digamos que mi día inició muy bien, una alumna decidió que soy irresistible y quiso tener un beso de buenos días.
Ella sintió una oleada de calor en la piel, aquella sensación se extendió por todo su cuerpo, subiendo por su cuello y extendiéndose por su rostro. Avergonzada no sólo por sus pensamientos, si no por su comportamiento en su cuarto, apartó la mirada.
Él no le estaba ayudando con su confusión y menos si se comportaba así, sólo estaba logrando hacerla sentir miserable, por él y por Sirius.
—Regulus…
—No tienes que decir nada.
—Pero yo…
—Lo sé —repuso serio.
Él tomó su mentón obligándola a regresar su mirada a él. —A su tiempo, pero por ahora brindemos por tu cumpleaños, desearía haber estado en Hogsmeade, te hubiese llevado a…
—Esto es perfecto.
—Esta muy lejos de serlo, estamos a la intemperie con este frío, la comida esta lejos de ser un manjar; todo sería distinto si estuviéramos en un buen restaurante…
—Lo que a mi me importa es saber que hiciste esto por mi y… también tu compañía.
Él se quedó en silencio, a veces ella lo sorprendía tanto. No era de esas chicas que quería ser llevaba a los mejores lugares, ni recibir regalos ostentosos y aunque ella no lo hiciera con esa intención siempre terminaba dándole lecciones y recordándole que todo lo que él conocía sobre complacer a las chicas, con ella no se aplicaba.
Y dándose cuenta de eso, inesperadamente la besó así sin más, respondiendo al impulso que había nacido en su interior.
Hermione se quedó con los ojos muy abiertos, los labios de Regulus eran perfectos y su beso, tan suave como una pluma, tan distinto a los otros besos que habían compartido, pero no por eso menos devastador, cerró sus ojos disfrutando de la caricia. Segundos después él se separó y en la opinión de ella, se apartó demasiado rápido.
—No digas nada —le indicó recostándose en la manta.
*º*º*º
Continuará…
¡Gracias por leer!
¿Reviews? ¿Si? ¿No? Algo para saber que siguen leyendo la historia.
*º*º*º
Hola hemos vuelto con un capítulo un tanto distinto menos tristeza y más evolución en cuanto a la relación incipiente de Regulus x Hermione, pero no se crean esto no será rosa por lo que resta de la historia, ellos avanzaran un paso y retrocederán dos, pero prometemos un intenso romance. Tomen esto como una pausa en el camino antes de que todo se vuelva un caos.
Por otra parte, quienes quieran hablar con nosotros, en facebook, la dirección es facebook nenasfashion(Ya saben sin espacios).
En twitter es (arroba)NenasFashion
Y como siempre nuestro correo esta disponible. nenas . fashion (arroba) hotmail . com
Esperamos sus opiniones, quejas y demás.
Ahora los agradecimientos, que claro son los más importantes.
Smithback: Hola, ¿cómo estás? Muchas gracias por comentar y leer, nos alivia saber que no te molesta la espera por nuevos capítulos, aunque en verdad sentimos tardar. En fin aquí esta el nuevo capítulo, ojala te guste. Saludos.
MarianaMasen: Hola ¿cómo estás? Mil gracias por tomarte el tiempo de leer nuestros capítulos y dejar un comentario. Sentimos la demora, siempre se nos complica la vida pero volvimos con este largo capítulo, ojala te guste. Saludos.
Saga-adry-kanon: Hola ¿cómo estás? Muchísimas gracias por leer la historia, que bien que te guste y esperes las actualizaciones, nos apena tardar tanto en publicar pero aquí estamos de nuevo ojala te guste el capítulo.
Sakura Tachi: Hola, millones de gracias por todo el apoyo que nos das, nos alegra que te guste tanto esta historia y por fin el capítulo saldrá a la luz xD, ojala te guste, esperamos tus comentarios y sugerencias. Saludos.
Rouse Malfoy: Hola ¿cómo estás? Muchas muchas gracias por leer y por comentar, que bien que Regulus te guste tanto, celoso muy pronto lo veras en los siguientes capítulos cosas inesperadas están por pasar y declaración tal vez eso tenga que esperar un poquito más pero ya todo esta implícito ¿no crees? De que hay chispa entre esos dos la hay. Ojala te guste el capítulo y nos comentes. Saludos.
Toriself: Hola ¿cómo estás? Mil gracias de verdad por leer la historia, nos anima saber que hay personas que leen esta historia y nos brindan comentarios como el tuyo, esperamos que esta vez también la espera valga la pena, la historia dará un giro en cuanto al romance estamos avanzando ojala te guste, cualquier sugerencia puedes dejárnosla en un review. Saludos.
Maru: Hola ¿cómo estás? Muchas gracias por leer aquí ya esta el nuevo capítulo, disfrútalo. Saludos.
Nells Culls: Hola ¿cómo estas? Muchas muchas muchas gracias por tus comentarios y por seguir leyendo la historia, ojala te guste este capítulo hay de todo pero más romance jaja, Esperamos tu comentario y disculpa la demora. Saludos.
Perse B.J: Hola ¿cómo estás? Millones de gracias por leer la historia y tomarte el tiempo de comentar. Regulus estará muy celoso en los siguientes capítulos, pero aún no queremos revelar nada y en este capítulo vaya que se arreglan xD. Ojala te guste y nos comentes. Saludos.
Rosie Malfoy: Hola ¿cómo estás? Mil gracias por leer y comentar, al fin hemos vuelto con un nuevo capítulo. Ojala te guste. Saludos.
Saibor00: Hola ¿cómo estás? Muchísimas gracias por tus comentarios, nos alegra que te haya gustado la historia. Al fin colocamos un nuevo capítulo, ojala te guste tanto como los anteriores. Saludos.
Luna Lovengood: Hola ¿cómo estás? Muchas muchas gracias por el apoyo y todos los comentarios, esperamos que te guste el capítulo hay mucho RegulusxMione. Saludos.
Anis: Hola ¿cómo estás? Disculpa nuestra tardanza sabíamos que llevábamos mucho sin actualizar pero la vida se nos complico y tenemos muchas historias, pero aquí ya estamos de vuelta con un capítulo, ojala te guste y muchas gracias por leer la historia. Saludos.
Hermi-SsS: Hola ¿cómo estás? Mil gracias por leer la historia y que bien que te gusto tanto, claro que seguimos escribiendo, de ninguna forma la dejaremos aunque tardemos un poco. Esperamos que te guste el nuevo capítulo y nos dones un comentario. Saludos.
Muchas gracias a todos los que se dan el tiempo de leer la historia y nos tienen en favoritos y alertas esperamos que se animen a comentar.
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(´¸.·*´¯`*»— — The darkness princess & Lady Muerte
