Disclaimer: Desde las profundidades del un lago lleno de inferis, hemos osado revivir al último descendiente de la más antigua y pura familia mágica, un hombre que murió corrigiendo sus errores, porque un Black no debe morir. Aunque sabemos que le pertenece Rowling.
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El último vástago de los Black
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
Para ustedes que están en el cielo
Siempre vivirán en nuestros corazones
D.B.M
*º*º*º
Sentimientos mezclados.
Mione lo agradeció en silencio, aunque de cualquier forma no habría sabido qué decir. Se había quedado sin palabras, él le había succionado todo pensamiento racional con ese simple beso.
Lo imitó acostándose a su lado, dejando que sus cuerpos se rozaran ligeramente. Cuando pasaron los segundos y el silencio creció, su mente se llenó de todo aquello que la abrumaba y cómo si él lo percibiera habló atrayendo su atención.
—¿Sabías qué mi nombre forma parte de una constelación?
—Si, de León o Leo.
—Así es, es esa que se encuentra allá —señaló—, la estrella más brillante es Regulus.
—Es hermosa.
—Lo sé.
Él le dio un breve recorrido de las constelaciones que chispeaban en el cielo, manteniendo entretenida a Hermione y no es que ella no las conociera, pero por esta vez dejó que él dominara la conversación; no sólo se debía a su enorme ego, al parecer eso de dar clases se le estaba volviendo un hábito.
—Pudiste haber dado clases de Astronomía.
—Si iba a pasar mis noches en una torre o en los terrenos, preferiría hacerlo en presencia de sólo una alumna justo como ahora. —Ladeó su rostro para mirarla con aquellos ojos grises que hacían que Hermione dejara de respirar, justo lo que estaba ocurriendo en ese momento. —Y mis clases teóricas no se compararían en nada a las prácticas —concluyó en un tono más bajo, algo parecido a un ronroneo. Se giró posándose sobre Hermione, sosteniéndose con sus brazos colocados estratégicamente a cada lado de su cuerpo.
Ella lo miraba atónita, aún bajo el hechizo de sus anteriores palabras que había logrado subirle la temperatura, su corazón hacia segundos que había emprendido una loca carrera y no ayudaba en nada que él estuviera sobre ella con esa sonrisa marca Black.
Regulus fue descendiendo lentamente como si deseara eternizar el momento, la recorrió con sus ojos notando el intenso rubor en sus mejillas. Su sonrisa se ensanchó, al saber que había logrado silenciarla nuevamente, aunque casi podía escuchar sus ruidosos pensamientos que siempre la atacaban cuando estaban juntos.
Tal vez si se concentraba un poco más, lograría entrar en conexión con ella, pero sólo lo debilitaría y por ende no quería que aquello concluyera de esa penosa manera, con él seminconsciente, luchando por recuperarse. Dejó que su nariz se deslizara por sus mejillas, sus labios acariciaron la línea de su mentón, inhalando el perfume característico de su alumna que él conocía bien.
—Respira, no quiero besar un cadáver —dijo divertido.
Hermione así lo hizo, ahora más consciente de lo que estaba ocurriendo, del calor y el peso del vástago.
—No…
—¿No? ¿No qué? ¿Sabes qué no eres muy congruente por la noche o se debe a mí?
Ella se sintió enrojecer aún más debido a la indignación que sentía. Llevó sus manos a los hombros de Régulus, buscando alejarlo. —Tal vez es porque me estas aplastando y robando el aire…
—¿En serio? —Levantó su ceja escéptico, sin borrar aquella sonrisa de comercial. —Eres pésima para mentir, si quieres también puedo instruirte en ese arte.
Rozó sus labios de forma tentativa, mirando con atención sus reacciones. Entonces cuando menos lo esperaba, los mordió suavemente logrando robarle un jadeo.
—No pienses —ordenó, notando las dudas y temores en sus pupilas.
Asaltó su boca sin sutilezas, devorándola, sometiéndola a sus deseos con cada roce, dejándole en claro quién era él que estaba ahí, su cuerpo se recargó completamente en el de ella, amoldándose como dos piezas de un rompecabezas, logrando que el calor subiera un par de grados al igual que la intensidad.
Hermione se sintió flotar mientras aquellos labios la saboreaban sin restricciones, enredó sus dedos en el fino cabello negro. Las sensaciones electrizantes que iban y volvían por su vínculo los hundía cada vez más en una nube de placer.
Para cuando aquel desglose de pasión terminó, Hermione estaba sin aliento, aturdida con la boca ligeramente hinchada.
—No estuvo mal —musitó con voz sedosa, él sonrió contra sus labios con satisfacción, sus ojos chispearon pícaros, logrando revivir parte del incendio que él había despertado con ese ósculo.
El momento se vio empañado por el resplandor en sus muñecas, pero él se resistió a separarse, unió sus frentes, aún recuperando su aliento. Ambos estaban preocupados eso era más que obvio, pero él no quería que la noche se volviera tensa por ello.
—¿Una copa?
Ella sonrió tibiamente, el ardor de la marca la había regresado a la realidad, comprendía lo que él estaba tratando de hacer. Miles de pensamientos burbujeantes y confusos la envolvían pero no era algo que él no supiera y aún así estaba haciendo esto por ella.
—¿Insistes en emborracharme?
—Tal vez —repuso liberándola de su peso, quedándose sentado en la manta—, no pongas esa cara. —Soltó una risa. —No me interesa verte en ese estado, aunque supongo que sería algo memorable pero no para esta noche, en la cual quiero que recuerdes lo afortunada que eres por tener mi compañía.
Hermione en otro momento se hubiera quejado, pero no podía estar más de acuerdo con él. Era afortunada por haber logrado salir con vida de aquel hechizo y aunque en el no estaba contemplada la aparición de Regulus, pero valía la pena por ver como él se estaba ganando día a día su lugar nuevamente en el mundo, redimiendo sus acciones del pasado.
Regulus seguía aprendiendo de sus errores y ella con él.
—Lo sé.
Él la miró intrigado y sorprendido, no esperaba esa respuesta, pensaba que saldría a relucir su carácter de leona con lo poco que le toleraba comentarios así. Se detuvo a analizar las emociones que le enviaba a través del vínculo. —Te estas poniendo sentimental como un Hufflepuff.
—Es tu culpa.
Régulus estrechó sus ojos y dejó escapas una risa seductora. —Bien, no me molesta, puedo con eso.
—Creído, eres imposible.
—Sólo bebe Granger —musitó pasándole su copa, mientras él servía la propia.
Hermione dibujó una ligera sonrisa, se llevó la copa a los labios, apenas probándolo.
—¿Qué harías en tu cumpleaños si no estuvieras en Hogwarts? —curioseó.
—Probablemente mi madre me hubiera hecho un pastel, tal vez hubiéramos salido a comer a un restaurante… no sé, hace mucho que no lo festejo con ellos, tengo recuerdos de cumpleaños antes de Hogwarts —expuso con una sonrisa flotando en sus labios—. ¿Qué hacías tú?
Regulus dejó escapar el aire que contenían sus pulmones, el pasado lo envolvió en un parpadeó, música de viajes lejanos llenaron su mente, recuerdos, demasiados recuerdos que parecían tan palpables y a la vez tan lejanos.
—¿Estás bien?
—Ya me contagiaste tu sentimentalismo —espetó con una mueca de desagrado—. Mi madre solía organizar grandes reuniones con personas de nuestro círculo social, entre ellas estaban mis primas Narcissa, Bellatrix y Andromeda antes de que fuera repelida.
—Suena a algo que no es muy divertido. —Le costaba pensar en las dos primeras mujeres, por todo lo que habían vivido esos años; con Andrómeda era algo completamente distinto, además Sirius hablaba bien de ella, solía decir que era su prima favorita.
—Es porque no estas acostumbrada a ese tipo de reuniones, son muy comunes en familias de sangre pura y en esa época era así, las cosas no eran como son ahora, simplemente cada quién sabía cuál era su lugar en el status de sangre pero siempre hay quién quiere subir y quién quiere descender. Ahí está mi hermano que renunció a sus responsabilidades con la familia y prefirió irse de la casa para vivir con los Potter. Supongo que conoces la historia —mencionó sin querer hondar mucho en eso, la miró de reojo notando al instante su tensión.
Hermione apretó un poco la copa, seguía siendo incomodo hablar con él de Sirius, pero él lo sabía no tenía que fingir que no era así. —Si, él hablo un par de veces de eso.
—Ya veo. —Le dio un gran trago de vino que le supo a vinagre. —¿Qué dijo él de mí?
—Casi no hablaba de ti.
—No me sorprende.
—Él no sabía muchas cosas de ti, no estaba enterado de lo que hiciste.
—Conmigo no necesitas defenderlo —chasqueó su lengua, ladeando su rostro con amargura.
—No lo hago, es la verdad.
—No importa —zanjo súbitamente.
—Regulus…
—Siempre fuimos distintos y eso no es algo que cambie, somos como la luz y la oscuridad, aunque tengamos los mismos padres —repuso como si fuera algo que le pesara mucho—. No puedo decir lo de la sangre, porque ahora soy un tipo mestizo, —Su labio se torció un poco. —quizás por eso me estoy volviendo rarito.
Hermione le lanzó una mirada seria.
—No lo digo como insulto —añadió tratando de suavizarla—, sé que no es por tu sangre.
—Al menos lo admites —dijo cruzándose de brazos—, tal vez tu eres el que ha cambiado, don sangre pura —agregó con un tono burlón, haciendo que él levantara la comisura izquierda de su labio.
—Eso no suena bien, daña mi reputación no lo comentes.
—No lo haré —prometió pasando su dedo índice por sus labios, gesto que él siguió con atención.
Ella apartó su mirada asintiendo sus mejillas calientes, sentía perfectamente lo que él quería hacer. —Creo que es mejor irnos.
—Sí, te llevare.
—¿Seguro?
Él rodó sus ojos. —¿Ves por qué digo que no eres precisamente una damisela en apuros?
Hermione negó con su cabeza, realizando un mohín. —No es por eso que lo decía, no quiero quitarte tus aires de caballero ingles, pero no vienes como el profesor Rigel Knightley y si alguien te ve, pensara que eres un intruso o algo peor.
—No seas tan fatalista, no pasará nada —replicó confiado, para después acercarse a ella y susurrarle al oído—. ¿A menos de qué quieras acompañarme a mi sala? Está más cerca y así no correría el riesgo de que alguien me viera al volver solo de Gryffindor.
Hermione cerró sus ojos al sentir el aliento cálido de Regulus, su media voz podía llegar a ser demasiado persuasiva cuando él quería. Y la propuesta implícita en sus palabras la llenaba de un calor que crecía en su interior tan rápido que casi la hacia derretirse.
—¿Tomó tu silencio como un sí? —le preguntó divertido.
—¡Regulus! —se quejó al percibir por el vínculo su regocijo— ¡Es injusto que hagas eso!
—No lo es —comentó riendo—. ¿Entonces no aceptas mi hospitalidad? ¿Qué tan mal dormiste ayer?
Ella se sintió enrojecer hasta las raíces, deseó que en ese momento el tentáculo del calamar gigante saliera, se enredara en su tobillo y se la llevara al fondo del lago. Odiaba que él jugara así con ella, se aprovechaba de que podía leerla con facilidad, sin necesidad del vínculo.
—No y ya vámonos —murmuró abochornada.
La risa de Regulus aumentó. —Bien, espera.
En silencio recogieron todo, dejando el lugar como si nada hubiera ocurrido ahí, lo cual ella agradeció, no sabría si podía con más insinuaciones del tipo Black. El camino hacia la Casa de los leones fue tranquilo con una plática relajada, aunque la mayoría del tiempo era en susurros pues estaban atentos a cualquier sonido que les indicara que el celador estaba cerca de ellos.
Finalmente sin contratiempos lograron llegar, ella se detuvo a unos metros del cuadro de la Dama Gorda. Hermione dio un paso al frente y se giró frente a él, se veía tan guapo con sus ojos grises brillando y esa sonrisa pícara. Su corazón había pasado por varias alteraciones ya ese día, y no sabía si estaba comenzando a tener problemas cardiacos pero en ese momento sentía que saldría rebotando de su boca.
—Gracias —profirió abrazándolo.
Él correspondió apenas salió de la sorpresa, la estrechó con suavidad respirando su aroma a vainilla. Hermione separó sus brazos del cuerpo de Regulus, buscando alejarse pero él no la dejó, le gustaba tener así de cerca.
Sus rostros estaban a un suspiro de distancia, él dejó que una sonrisa marca Black crispara sus labios.
—Debo entrar.
Él cabeceó asintiendo, pero no la iba a dejar ir así con una despedida tan seca después de lo que había hecho para ella, esta noche merecía ser cerrada como Merlín mandaba. Ni siquiera le dio tiempo de respirar, la besó melodiosamente como si deseara eternizar el momento.
Inevitablemente el tatuaje los obligó a separarse, él dejó que ella se deslizara de entre sus brazos. Tal vez aún no conseguía que ella aceptara del todo lo que pasaba entre ellos y que se sintiera bien con eso, pero había conquistado mucho terreno esa noche.
La observó caminar como si estuviera entre las nubes hacia el cuadro, se regocijo por el ser el autor de eso.
—Hermione —la llamó, ella se detuvo, giró su rostro buscándolo aún con una expresión boba en su rostro.
—Feliz cumpleaños.
Ella le sonrió de forma genuina, logrando que su corazón se calentara.
No se fue del lugar hasta que la vio atravesar el cuadro y aún después se quedó unos minutos. Se sentía demasiado bien compartir con ella esas horas, aunque eso lo dejara como un sensiblero.
Ella era todo un respiro en cuanto a su historial en mujeres se refería.
Hermione podía ser el tipo de mujer que su familia jamás hubiera aceptado, no sólo por su origen si no por su pensamiento tan moderno y liberal para la sociedad de magos, pero ella compensaba con todas sus cualidades su falta de sangre pura.
*º*º*º
Al siguiente día, el trío caminaba hacia el Gran comedor. Hermione se notaba visiblemente cansada, parecía que había tenido una mala noche pero esa teoría se veía refutada por la sonrisa que adornaba su rostro.
Ron la miraba cómo si deseara resolver el secreto de su alegría, pero no se atrevía a preguntárselo. No quería si quiera imaginar que tuviera que ver algo con ese zombi. Harry, había intuido que tenía que ver con Regulus, después de que le contara que era su cumpleaños seguramente le había dado algo o al menos no la había hecho pasar corajes.
Esos dos se habían vuelto demasiado unidos y era lógico con todo lo que estaban atravesando.
—¿Cuándo creen que sea la salida a Hogsmeade? —exteriorizó Harry, deseaba poder ir al pueblo mágico. Sólo esperaba que no se lo impidieran, además había aurores custodiando el lugar, eso lo hacía seguro, bueno tal vez no tanto pero no quería quedarse encerrado en el castillo, eso lo haría tomar medidas y utilizar los pasadizos secretos.
—Es difícil decirlo con todas las medidas que se están dando —respondió Hermione, frunciendo sus cejas.
—Espero que sea pronto, la dotación de dulces y bromas se me está acabando.
—Ron, eres un Prefecto ahora, no se supone que traigas bromas al colegio, tienes que ser ejemplo para los chicos de todos los cursos —refunfuñó con desaprobación.
Él soltó un ruidito de molestia. —Unas cuantas bromas no hacen mal, además soy Prefecto no Premio Anual.
Harry sólo sonrió, así eran sus amigos. De repente observó pasar a Malfoy, su cuerpo se tensó, a él nadie le quitaría la idea de que estaba metido en un lío gordo. Debía volver a hablar con Regulus.
*º*º*º
En la mesa de profesores Rigel, se encontraba desayunando tranquilamente. No había tenido pesadillas, ni un sueño intranquilo así que eso lo había puesto aún de mejor humor. Sus ojos pasaban de la puerta a su desayuno.
—Profesor Knightley, a la hora del té habrá una reunión en mi oficina —anunció Minerva, mirándolo con cierto aire de análisis por la sonrisa que tenía.
—Ahí estaré —respondió, de seguro sería algo muy aburrido sobre las asignaturas, hablar de los alumnos y su desempeño, peleas entre las Casas y otras tonterías tediosas, pero no tenía opción debía ir.
—Nosotros podríamos tomar una copa, tengo licor de hadas o whiskey —señaló Slughorn palmeando su espalda—. Deberías venir a una de mis reuniones.
—Gracias, lo consideraré.
Y claro que lo haría, pues a esas fiestas asistía Hermione, aunque sabía que no podía esperar mucho de ella, el viejo solía vivir en el pasado y le gustaba repasar la genealogía de cada uno de sus alumnos favoritos y detenerse en los parientes famosos que tenían, a los que él había llegado a conocer.
Alzó su mirada topándose con su querido sobrino, parecía más delgado y ojeroso con cada día que pasaba. No había quitado el ojo de encima desde que Harry soltara su sospecha, parecía que Malfoy cargaba el peso del mundo sobre sus hombros. Justo como él lo había hecho hacía años, así era como él se veía a sí mismo después de entrar a las filas de Voldemort.
«¿A quién querrá muerto ese maldito?».
*º*º*º
Hermione entró al Gran comedor con una ligera taquicardia, buscó a Regulus en la mesa de los profesores encontrando su mirada posada en ella, un chispazo de alegría desmedida explotó en su pecho poniéndola ligeramente nerviosa.
Se mordió su labio inferior y caminó hasta la mesa, entreteniéndose en una plática con sus demás compañeros, aunque no dejó de sentir los ojos del vástago cosquilleando en su nuca.
—¿No me contaras lo qué te sucede? —preguntó Ginny, codeándola.
—No me sucede nada —respondió con toda la seriedad que fue capaz. No deseaba comentar nada de lo que estaba sucediendo porqué era complicado incluso para ella.
—No me quieres contar —dijo resentida.
—Es que no hay nada que decir, he estado estudiando y en las rondas —espetó enlistando sus actividades—. ¿Y tu cómo vas con Dean?
—A veces bien, a veces no tanto —resopló con una sonrisa de lado. Su plática se vio interrumpida por la risa escandalosa de Lavender, que miraba a Ron como si quisiera comérselo.
—¿Qué fue eso? —cuestionó, sus cejas se unieron.
—Tiene sus miras puestas en mi hermano —susurró divertida—, y Ron sólo se pavonea pero no creo que sepa que se ve ridículo.
Ella no esperaba eso, pero si se detenía a analizarlo todo cuadraba, las actitudes exageradas de Lavender —alguien debería decirle que se moderara— y la respuesta de Ron. La sensación que la invadió fue un poco de celos de amistad, Ron podía ser difícil cuando estaban en desacuerdo pero seguía siendo su amigo tanto como Harry, no sabía cómo terminaría aquello.
Brown no era precisamente su persona favorita, ahora entendía porqué últimamente la miraba con ese odio cada vez que estaba cerca de Ron, aunque quizás había más de Lavender que le faltaba conocer, pero no era a ella a la que tenía que convencer.
El profesor Knightley recorrió el pasillo hacia la salida, levantando un par de suspiros a su paso, notando como Hermione volteaba la mirada molesta, aunque eso no evitó que él viera su sonrisa.
—¿Cómo van las cosas con él?
—Lo mejor que se puede con un Black —musitó cuidando que nadie escuchara.
—Pues mi hermano por lo visto sigue sin llevarse bien con él.
—Lo sé, no logró que dejen esta tonta enemistad —manifestó frustrada.
—Déjalos, que lo solucionen solos.
*º*º*º
Pansy Parkinson salió cuidadosamente del Comedor, siguiendo los pasos del profesor Rigel, asechando el momento indicado para interceptarlo, pero no contaba con que él también se sabía esas tácticas, también era Slytherin después de todo. Dio vuelta en el corredor y esperó hasta que ella se acercara, la tomó del brazo justo cuando iba a girar.
—¿Se le ofrece algo señorita Parkinson?
Ella respingó asustada, abriendo los ojos desmesuradamente. —Oh… yo…
—¿Usted qué? —preguntó soltándola, dejando que se recobrara.
—Yo sólo quería hablar con usted. —Logró decir de una sola vez sin tartamudeos, para su buena suerte.
Sus ojos lapislázuli se estrecharon con suspicacia. —No son maneras señorita, no necesitaba perseguirme, pudo haberme buscado en el aula.
—Es difícil hablar con usted ahí, siempre está ocupado con alguna de mis compañeras — repuso con habilidad.
—Ya veo, ¿quiere decir qué no le pongo suficiente atención a usted? —interpeló divertido, aunque exteriormente se mostrase serio como su papel lo requería.
La boca de Pansy se abrió por la poca sutilidad en su respuesta. —Si quiere verlo de esa forma, siento que le presta más atención a Granger.
Ok. Eso no se lo esperaba.
¿Acaso había sido demasiado obvio?
No podía permitirse tener otro error así, no se suponía que los ligaran de esa manera, no sería bien visto. Podría caérsele el teatro de Rigel Knightley, lo que menos tenía que hacer era llamar la atención.
—No es exclusivo de la señorita Granger, lo hago con alumnos que si prestan atención a mis lecciones y no sólo están ocupando un lugar en mi salón.
Ella le lanzó una mirada de indignación, sus labios carnosos se torcieron con desagrado. —Si usted me ayudara, yo alzaría mi puntaje.
—Podría asignarle un tutor, buscare el adecuado para usted —avisó, notando como la molestia se elevaba en ella.
En verdad se parecía mucho a su madre, pero no era ella y no podía darse el lujo de olvidarlo.
—No quiero un tutor —dijo con un mohín—, ¿no puede ayudarme usted?
—Tal vez lo suyo no sean las runas.
—Sí lo es —afirmó torciendo sus labios—, ¿no me ayudará? —añadió con ojos suplicantes.
—Se hace tarde — dijo revisando su reloj de bolsillo—, tengo que ir a una clase. Resolveremos esto después, con permiso. —Se adelantó unos pasos. —No intente volver a seguirme —agregó sin girarse.
Pansy realizó una rabieta magistral cuando él se alejó por completo, no podía creer la forma en que se había dado el lujo de tratarla.
*º*º*º
Era media mañana Hermione se encontraba en clase de Slughorn, tratando de realizar bien la poción. No podía decirse que estaba muy feliz, una vez más se había molestado con Harry por estar usando ese libro y con Ron por seguirle la corriente.
Estaba concentrada moviendo la poción en el sentido de las manecillas del reloj, cuando sintió un golpe de emociones provenientes de su vínculo con Régulus. Se quedó sin aliento por la intensidad, confundida soltó la cuchara y se agarró de la mesa, casi estaba segura de que entraría en la mente de él pero no fue así.
—¿Estás bien? —inquirió Neville a su lado, llamando la atención de sus dos amigos.
Ella tomó una gran bocanada de aire, esbozó una mueca parecida a una sonrisa. —Si, fueron los vapores de la poción.
Harry la miró con preocupación, podía notar que estaba mintiendo y más al notar que se llevaba su mano a su muñeca.
«Es por el símbolo.»
—¿Qué es lo que ocurre? —le preguntó en cuanto sus compañeros volvieron a sus pociones y ella pareció más completa.
—No lo sé.
—¿Él está bien, no?
—Sí, eso creo.
Estaba confundida, no entendía que había puesto así a Regulus, no sentía que él estuviera mal pero evidentemente algo lo había alterado.
—Hablaré con él más tarde —anunció Harry.
—Puedo ir yo.
—Como quieras, aún así quiero verlo.
Unas arrugas aparecieron en su frente. —¿No es ese asunto de Malfoy? —murmuró con cuidado, mirando a su alrededor.
—Tal vez… —balbuceó.
—Harry.
—Él me cree —dijo certero.
Hermione no pudo agregar nada más pues Slughorn se acercó a ver cómo iban con los procedimientos de sus pociones. El resto de la clase estuvo desconcentrada, tenía la cabeza en lados distintos, entre Regulus y Harry.
*º*º*º
Regulus se encontraba en un lugar donde no debería estar pero no había encontrado otro momento para escabullirse en Slytherin, estar en ese lugar lo había devuelto al pasado, a esos años en los que sólo era un estudiante. Tenía tantos recuerdos de ese lugar, muchos de ellos al lado de Heder.
«¡Joder! No puedo ponerme sentimental como un Hufflic.»
Dejó de lado la sensiblería y se concentró en lo que había ido a hacer, gracias al encantamiento desilusionador no podía ser visto. Había logrado conseguir en la oficina de Slughorn con ayuda de Kreacher una lista de la repartición de habitaciones, así se había evitado el tener que ir de una por una. Llegó a la indicada y no le costó trabajo entrar.
No pudo evitar la oleada de melancolía que lo había envuelto y ese era un mal momento, pero casi se podía ver a él en ese lugar con sus compañeros; con Harper, su amigo que ahora estaba en el Wizengamot.
Sacudió su cabeza, enfocándose en lo que había ido a hacer. Deambuló buscando algo extraño o fuera de lugar al no encontrar nada sospechoso, fue al baúl de Malfoy, antes de abrirlo lanzó un par de hechizos pues no se confiaba, cuando estuvo seguro de que nada le ocurriría se hincó y comenzó a hurgar. Había muchas cosas ahí dentro pero nada de su interés, no había rastro del collar, ni de ningún artefacto oscuro.
Lo que si encontró y le pareció raro, fueron varias vendas, pero no entendía para que las usaba, no parecía tener una herida. De repente su mente hizo clic, estaba aquel incidente que habían tenido con él en el local de la señora Malkin.
«La marca… eso es lo que trata de ocultar.»
Seguro que le era más difícil hacerlo ahora que se encontraba en el colegio, pero necesitaba comprobarlo, echarle una mirada a ese tatuaje. Instintivamente se llevó una mano al suyo, aún recordaba lo que había sufrido, afortunadamente ahora estaba seca, muerta; había logrado evadir la invocación de Voldemort y esperaba seguir haciéndolo.
No pudo evitar la oleada de miedo que lo recorrió, pero no podía dejarse vencer por sus miedos.
Al no haber nada más que hacer ahí, salió de ahí con rapidez, aún debía llegar a su clase con los de quinto y no quería que alguien lo encontrara.
*º*º*º
Hermione trató de hablar con Regulus entre clase y clase pero le fue imposible encontrarlo, finalmente fueron a comer y ahí tuvo oportunidad de verlo. Parecía tranquilo, como si nada le hubiera ocurrido, aunque podía sentir un cosquilleo en el fondo de su vínculo aún ahí estaban todas las emociones que él había sentido aunque tratara de mantenerlas a raya para que ella no lo notara. Dejó escapar un suspiro y se concentró en su comida.
Regulus había notado la persistente mirada de Hermione sobre él, pero había decidido no devolvérsela pues después de su plática con Pansy, era mejor ser más cuidadoso en público. Aunque le estaba costando hacerlo, podía sentir su preocupación y quería calmarla pero ya lo haría después, esa era una desventaja del vínculo no podía ponerse melancólico o cualquier otra cosa intensa porque pasaba a ella.
Al menos aún no había ocurrido cuando había tenido un momento íntimo con su mano o uno de esos sueños eróticos, demasiado reales y esperaba que no sucediera, no sólo porque quería preservar eso para él, si no porque no sabía cómo ella reaccionaria y más cuando algunas veces ella era la protagonista y causante de su estado alterado. Aunque quizás debería preocuparse más cuando ella no lo era y el pasado volvía a él, si ella se daba cuenta probablemente perdería puntos y eso que apenas los estaba ganando.
Mejor ni siquiera pensar en eso y cerrar su mente.
La Oclumancia sin duda se volvería su mejor amiga hasta que lograran solucionar lo del vínculo o hasta que sus fantasías se realizaran cosa que no creía que sucediera pronto, no con ese símbolo molestándolos cada que se volvían intensos entre ellos.
«Eso es extraño, siempre que nos besamos ocurre y en contadas veces lo ha hecho en otras ocasiones. ¿Por qué? Pareciera que deseara que nos mantuviéramos separados.»
Aquellos pensamientos no lo dejaron en paz por el resto de la comida.
*º*º*º
Regulus llevó sus informes a la hora del té con McGonagall y cómo lo previó la reunión había girado en torno a los alumnos, calificaciones, desempeño, la Copa interna de Quidditch y finalmente les habían dicho que 12 de octubre sería la salida a Hogsmeade.
Les habían pedido que asistieran al pueblo mágico, para respaldar la seguridad de los alumnos, de cualquier forma él no se perdería la salida. Necesita libros, información de lo que sucedía en exterior que no obtendría ahí.
Miembro de la Orden o no, aún desconfiaban de él y comenzaba a cansarse de eso.
Regresaba a su aula cuando percibió por los ventanales, al equipo de Quidditch de Slytherin practicando en el estadio, la adrenalina de los partidos era algo que siempre extrañaría.
Hoy había sido un día demasiado difícil pues estaba recordando mucho su vida anterior, vida que ya no le pertenecía, era como si fuera otra persona y tal vez lo era.
Decidió tomarse un descanso, necesitaba aire y justo cuando estaba por llegar al campo de Quididtch fue que notó a su sobrinito preferido alejándose del lugar parecía alma en pena y como buen profesor que era, fue a ver qué le ocurría, claro no sin una segunda intención.
—Señor Malfoy.
El rubio se detuvo, estrechando sus ojos al ver al hombre, desde su encuentro en el Expresso no lo toleraba.
—¿Qué quiere? —rumió sin intentar ser cortés, valiéndole poco que fuera profesor.
—Sólo quiero tener una charla amena con usted —dijo curvando sus labios en una sonrisa viperina.
—No tenemos nada que hablar.
—Pienso que sí, así que es mejor que coopere.
Estaban lo suficientemente lejos del estadio, los terrenos les darían la privacidad que el vástago necesitaba para interrogarlo.
Malfoy le lanzó una mirada de desdén y siguió caminando, mientras murmuraba una sarta de improperios.
—Aún no he dicho que puedes retirarte. —Lo jaló de su brazo izquierdo, logrando que de inmediato Draco reaccionara tironeando tratando de soltarse.
—Suélteme —gruñó.
—Te he estado observando Malfoy, sé que escondes algo y apuesto a que si levantó la manga de tu túnica comenzaremos a hablar en serio.
—¿Qué diablos? ¡Suélteme! —Asustado por ser descubierto, sacó su varita apuntándole.
—Yo no haría eso si fuera tú, ¿qué pretendías hacer con lo que le compraste a Borgin? — interrogó, sabía que se estaba arriesgando mucho al soltarle de sopetón las cosas, pero no estaba para sutilizas y al parecer estaba logrando atemorizar a su sobrino pues estaba seguro que estaba cerca de hacer que se hiciera en sus pantalones.
—Depul…
—Protego. —Rechazó el ataque pero inminentemente tuvo que soltarlo, por el golpe de su magia.
Malfoy tardó en reaccionar, se levantó del suelo e hizo lo que mejor sabía hacer, salir corriendo, viendo a su profesor cómo si se tratara de un basilisco.
—Maldición… —soltó, esto no había resultado bien para nada, tal vez si había sido un poco impulsivo, era lógico que Malfoy huyera de él, seguramente estaba preguntándose cómo tenía conocimiento de todo eso.
Sabía que se había puesto en peligro pero tarde o temprano le sacaría las cosas, y esperaba que el idiota fuera lo suficientemente inteligente para no abrir su boca y contarles a los mortifagos lo que él sabía o se vería envuelto en una gran bronca. No sólo con Hermione, si no con la Orden y seguramente esta vez sí harían que estuviera encerrado en un lugar de cuatro paredes en el Ministerio.
Miró a su alrededor, al menos seguía solo. Ya no tenía ganas de quedarse a la práctica de Quididtch, regresó a su aula cargando un gran peso sobre sus hombros con la mente hecha un nudo, encontrándose con una visita inesperada.
—Severus.
—No sabes cuánto me recuerdas a tu hermano siempre metido en problemas, creyéndose superior, molestando a los demás —declaró con desprecio—. Te aconsejo que no te inmiscuyas donde no te requieren. Recuerda que la curiosidad puede traer la muerte —concluyó pasando a su lado como una sombra y saliendo de la habitación dejándolo con la sangre hirviendo.
—¿Cómo se atreve?
No tuvo que darle muchas vueltas a sus palabras, la amenaza era clara y sabía que era resultado de su encuentro con Malfoy, se había enterado hace poco que su sobrinito era su ahijado.
—¿Qué diablos están escondiendo?
Esto comenzaba a volverse más y más peligroso, sin duda había un gran secreto que envolvía a esos dos. Se pasó las manos por el rostro tallándoselo, tenía que andarse con cuidado y Potter también.
Descargó su molestia con el mueble cercano.
*º*º*º
Horas después cerca de la cena, Harry se escapó de sus amigos para poder ir a ver a Regulus y lo encontró en su sala, recostado en el sillón con una toalla en la frente y una copa en su mano.
—Eh… ¿te sientes mal?
—¡Que inteligente! —repuso con sarcasmo, quitándose la toalla—. Sírvete una copa.
—Yo no…
—La vas a necesitar si esperas que hablemos de Malfoy.
Harry frunció y desfrunció su ceño, se acomodó sus lentes, pero Regulus no agregó más. Entonces supo que era serio y que no estaba fingiendo, pues toda su expresión facial gritaba a kilómetros que algo andaba mal.
Él tragó saliva tratando de deshacer el nudo que había comenzado a formarse en su garganta. Se sirvió una copa y se giró hacia él.
—Siéntate. —Le señaló el sillón del extremo.
—¿Qué pasó?
Regulus tomó un largo tragó. —Tuve un encuentro con él, estoy seguro que tiene la marca, trate de hacer que confesara, pero no funcionó sólo logre que el maldito se escabullera.
—¿Qué? ¿Qué le dijiste? —inquirió apresurado, casi escupiendo el vino.
—Esos modeles Potter, es vino del mejor lo que está ahora en mi alfombra —refunfuñó con disgusto.
Potter se limpió con su suéter su cara, cosa que hizo bufar al vástago, era mucho pedir que se disculpara lo sabía.
—Estuve en su habitación y ahí no había nada que lo incriminara. Después nos encontramos, lo acuse de tener la marca y lo cuestione sobre lo qué pensaba hacer con lo que estaba en la tienda de Borgin. Es un maldito crío escurridizo, tiene demasiado miedo y no lo culpo, si no cumple con lo que le ordenó Voldemort no vivirá para contarlo.
—¡Joder! —Se levantó exaltado. —Yo lo enfrentare, a mí me lo dirá…
—No, no lo harás —sentenció.
—¿Por qué?
—Porque esto está mal en demasiados grados y si te implicas ahora sólo empeorara. Escucha Malfoy no está solo.
—Tiene a los mortifagos, lo sé…
—No, Snape lo está protegiendo —reveló.
—¡Qué! ¡Lo sabía, siempre desconfíe de él! Debemos decírselo a Dumbledore. —Se encaminó a la puerta, pero Regulus le impidió salir.
—¿Estás loco? Sin pruebas no llegaremos lejos —reprendió aventándolo—. Ellos saben que sospecho lo que sucede, no puedo permitir que te pongas en peligro por esto. Si alguien más se entera me sacaran del colegio y Malfoy posiblemente se salga con la suya. Debemos buscar la forma de desenmascáralos —informó, deambulando por la habitación. Alzó su copa que había aventado al intentar detener a Harry.
—¡No puedes pedirme que no haga nada!
—No lo hago, te lo estoy exigiendo —bramó mirándolo con fiereza—. Por ahora sólo podemos vigilar a Malfoy en lo que pensamos cómo solucionar todo esto.
—Pero Malfoy podría lograr su cometido, matar a alguien…
—¡Demonios, lo sé! Tendremos que correr ese riesgo —aseveró exasperado—. Él será más cuidadoso ahora que sabe que sospecho de él, pero cometerá errores lo sé y es ahí donde podremos hacer algo.
Potter definitivamente no estaba convencido de acatar lo que el vástago le había dicho y se lo hizo saber, compartieron una plática acalorada hasta que finalmente salió de la sala, al final había tenido que ceder pero no sería por mucho.
*º*º*º
Hermione se encontraba en el Gran Comedor junto a Ron, pero aún no había ni rastro de Harry ni de Regulus, lo que la hizo deducir que estaban juntos. Al menos la tranquilizaba como nunca pensó ver a Malfoy en su mesa, eso quería decir que ese par no había atentado aún contra él.
—¿Segura qué esta con ese monstruo?
—Ron, por favor no le digas así —cuchicheó.
—¿Por qué te molesta tanto?
—No comencemos de nuevo, ya lo sabes.
—Bien, pero yo no confió en él, sé que nos traicionara.
—Dejemos esto aquí, no deberíamos estar hablando de eso —zanjó ceñuda.
De repente Lavender apareció al lado de ellos, sonriendo tontamente, al parecer era lo único que sabía hacer esos días.
—Provecho Ron —dijo con una voz extremadamente melosa.
—Eh… gracias —murmuró ligeramente sonrojado.
Mione rodó sus ojos, estaba por darles la espalda cuando vio entrando al lugar a Harry, alzó su mano haciéndole una señal.
—¿Qué ocurrió? —preguntó en cuanto él tomó asiento a su lado. Lucía molesto y no quería pensar qué había tenido un desacuerdo con Regulus, no podía soportar que él también estuviera en pleito con él, ya tenía suficiente con Ron.
—Te lo diré después.
Ella se quedó callada, soportando un mar de incertidumbre y lo peor es que el profesor Knightley no aparecía, esto iba a ser un infierno para ella hasta que pudiera ir a verlo más tarde.
*º*º*º
Al salir del Comedor, Harry los había puesto al tanto de lo que había ocurrido, omitiendo la parte en que involucraba a Snape, se lo había prometido al vástago y por alguna razón él estaba de acuerdo. Sus amigos seguían sin apoyarlo mucho al respecto como para agregar que un profesor estaba envuelto en esto eso y no cualquiera si no alguien en quién confiaba Dumbledore.
Hermione tuvo que ir a su ronda con Ron, afortunadamente le había pedido a Harry su capa y él sabiendo a dónde iría se la había prestado. Llegó a la sala con la respiración alterada apenas y pudo pronunciar la contraseña, ingresó al lugar esperando encontrarlo en la sala pero no estaba ahí.
—Regulus —llamó entrando a la habitación, él estaba en su cama con sólo el pantalón de pijama puesto.
Él se levantó ligeramente, apoyando su peso en sus antebrazos. —¿Vienes a darme las buenas noches o a pasar la noche conmigo? —cuestionó con una espléndida sonrisa de su repertorio de seducción. En realidad él se imaginaba porqué estaba ahí, pero era divertido hacerla ruborizarse y olvidarse un momento de los problemas.
Ella negó con su cabeza abochornada, la noche que había pasado a su lado volvió a su cabecita y el que él estuviera así de expuesto no ayuda.
«Estúpido y sensual Regulus.»
Respiró y sacudió su cabeza, recordando porqué estaba ahí. —Pensé que estarías como un Cola cuerno o algo parecido. Harry no estaba de muy buen humor.
—Vienes a eso —profirió con extrema decepción, dejándose caer en su cama.
—En parte, no debiste hacer eso, ¿lo sabes?
—Lo sé, madre.
Hermione lo reprendió con la mirada. —Sabes lo serio que puede resultar esto, no quiero que…
—Que me alejen de ti —concluyó por ella.
—No era eso lo que iba a decir —balbuceó en un intento por mentir.
—Mentirosa, lo estás pensando —dijo riendo, amaba esos momentos de su conexión y más cuando la captaba pensando en él.
—¡Sal de mi cabeza! —exclamó roja hasta las orejas.
—Ya lo hice —afirmó divertido, riendo de forma desenfada.
—Es imposible hablar contigo —manifestó tratando de sonar molesta, pero estaba más apenada y sonrojada que cualquier otra cosa y era verdad lo que él había dicho. No quería que los separaran.
Salió de la habitación dispuesta a irse y volver en otro momento, cuando sintió los brazos de Regulus envolviéndola, su cuerpo chocó contra el torso de él.
—Tendré cuidado —susurró hablándole al oído, logrando que ella soltara un suspiro y cerrara sus ojos—. Debo hacer esto, no se trata de si Potter tiene una obsesión con mi sobrino, en verdad está pasando algo.
—No tienen manera de sostenerlo —susurró relajándose, dejando que su peso recayera en él. De alguna forma se sentía tan bien estar en ese abrazo, al final de un largo día.
—Las tendremos.
—Debes dejar de ser tan impulsivo.
—Yo haré lo que tenga que hacer, siéntete en libertad de hacer lo mismo.
Mione se escapó de su abrazo, aunque no se alejó de él simplemente lo miró de frente. Él estaba sin su disfraz lo que le complicaba las cosas, pues tenía más repercusiones en ella que su apariencia de profesor.
—¿Qué más ocurrió? Sentí tus emociones.
—Sólo mi pasado que no entiende que debe quedarse donde esta —bromeó, no quería ponerse serio con eso, ya había tenido suficiente por ese día.
Necesitaba volver a su coraza y alejarse de tanto sentimentalismo, comenzaba no sólo a desconocerse si no a sentir nauseas de sí mismo. Tal vez era resultado de relacionarse tanto con una Gryffindor demasiado sensible, pero de ella no pensaba alejarse.
—No me contarás —asumió.
—No hoy al menos.
—Entiendo, pero con alguien debes hacerlo.
—No me confundas con Weasley o Potter, yo no tengo porque contarle mi vida a cualquiera —replicó torciendo su boca.
—Creo que te falta comunicación.
—Bueno pienso lo mismo de ti, deberías hablar con alguien de lo de mi hermano.
Hermione estaba paralizada, no había tomado nada bien esa indirecta. Sabía que él quería que lo dejara ir, eso era más que obvio pero no se sentía preparada.
—Regulus… yo no…
La lengua le cosquilleaba deseaba soltar un comentario mordaz, rotundo, definitivo; pero sabía que era injusto y que lo que quería no ocurriría de un día a otro sólo porque había decidido arrancarla del recuerdo de su hermano.
Ella intentó irse, pero él no se lo permitió.
—No soy bueno con esto de ser paciente.
Era su forma de disculparse, no era muy tradicional pero esperaba que funcionara.
Unió sus frentes, volviendo a abrazarla. No quería sentir que se le escurría como agua entre sus manos, esa sensación lo había acompañado a lo largo de su vida y no quería seguir sintiéndola.
—No puedo asegurarte nada —confesó finalmente en un hilo de voz, con el corazón compungido.
—Ni yo tampoco.
—Debo irme.
Black deseaba retenerla, pero por mucho que quisiera era mejor así. Él tenía muchas cosas que pensar y ella también. Se inclinó, dándole un beso de esos que lograban marearla por su intensidad antes de dejarla ir.
*º*º*º
Continuará…
¡Gracias por leer!
.
¿Reviews? ¿Si? ¿No? Algo para saber que siguen leyendo la historia.
*º*º*º
Hola, sentimos la demora en verdad. Sobre el capítulo debido a que muchas pensaron que la cita estaba incompleta decidimos agregarle más sabor al asunto. Las cosas van avanzando entre ellos pero al final no todo muy bien, aún hay muchas cosas en medio que los separan. Sirius entre otras cosas, pondremos más recuerdos de Hermione. Pansy no se quedara quieta tiene planes para su querido maestro. Malfoy andará con más cuidado pero Harry siempre sobre él. En el siguiente volvemos a la trama del libro, salida a Hogsmeade ya más o menos deben saber lo que ocurrirá pero con sorpresas agregadas.
Editaremos unos capítulos de la historia, pero será con calma.
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Esperamos sus opiniones, quejas y demás.
Ahora los agradecimientos, que claro son los más importantes.
Ladycat: Hola, ¿cómo estás? Millones de gracias por tus palabras, nosotras nunca creímos que nos gustaría escribir tanto sobre esta pareja pero así es, y nos alegra más que haya personas que compartan nuestro gusto. Esperamos que te guste la continuación. Saludos.
Tamarabvillar: Hola, ¿cómo estás? Muchas gracias por escribirnos. Ya estamos de nuevo aquí como te comentamos con un nuevo capítulo, esperamos que sea de tu agrado. y nos regales un review. Saludos.
Valery Granger Potter: Hola, ¿cómo estás? Mil gracias por dejarnos un comentario, en verdad lo apreciamos. Nos alegra que te gusten las escenas entre Regulus y Hermione, esto apenas comienza, si tendrá un final pero aún esta muy lejano. Por mientras traemos un nuevo capítulo ojala te guste. Saludos.
Niobe Malfoy: Hola, ¿cómo estás? De verdad agradecemos mucho el apoyo que le has dado a la historia. Nosotras amamos cada momento de Regulus & Hermione cuando su relación avanza, aunque no siempre sea miel sobre hojuelas. Walpurga se volvería a morir al ver a su hijo Regulus con una sangre sucia, pero lo bueno es que ya no esta para ponerse loca aunque su cuadro si. Bien, aquí esta ya la actualización y esperamos que te guste. Saludos.
Sakura Tachi: Hola, ¿cómo estás? Millones de gracias por tu review y por seguir apoyando la historia. Pansy tiene un poco de villana pero esperamos que no de mucha lata. Aquí esta el capítulo prometido ojala te agrade. Saludos.
Perse BJ: Hola, ¿cómo estás? Muchas muchas gracias por seguir leyendo, que bien que te guste ver celoso a Regulus porque se acerca mucho de eso. Esperamos que el capítulo nuevo te guste. Saludos.
Faneses: Hola, ¿cómo estás? Millones de gracias por comentar, gracias por seguirnos por twitter aunque casi no andamos ahí. Esperamos que te guste este capítulo, el complemento de la cita. Saludos.
Smithback: Hola, ¿cómo estás? Mil gracias por comentarnos, si el pasado capítulo fue lindo y calmado, al igual que este, pero si tienes razón es la calma antes de la tormenta. Se vienen cosas interesantes. Ojala te guste la actualización. Saludos.
Tentación prohibida: Hola, ¿cómo estás? Muchas muchas muchas gracias por seguir leyéndonos y comentarnos. Nos animan mucho tus palabras, lentamente vamos avanzando en la historia. Regulus es un encanto es fácil escribir de él, nos gusta escribir momentos tiernos y seductores con Hermione nos alegra saber que lo hemos logrado. En este nuevo capítulo algo más de esos dos, ojala te guste. Saludos.
Cora: Hola, ¿cómo estás? Muchísimas gracias por tus comentarios, lamentamos haberlo dejado en la parte de la cita pero aquí ya esta la continuación, ojala te guste. Saludos.
Rosie Malfoy: Hola, ¿cómo estás? Mil gracias por tomarte el tiempo de escribirnos. Si bueno lo dejamos en un mal momento cortamos el romance pero ya esta aquí la continuación, pasaran cosas malas si, no podemos decir que no, pero todo tendrá solución. Aquí el nuevo capítulo, ojala te guste. Saludos.
Luna lovengood: Hola, ¿cómo estás? Muchas muchas gracias por escribirnos, Pansy planea muchas cosas pero de ahí a que se vuelvan realidad es otra cosa, pero no quitara el dedo del renglón. Esperamos que te guste el capítulo. Saludos.
Muchas gracias a todos los que se dan el tiempo de leer la historia y nos tienen en favoritos y alertas esperamos que se animen a comentar.
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(´¸.·*´¯`*»— — The darkness princess & Lady Muerte
