Disclaimer: Hetalia no me pertenece, los personajes tampoco, la historia sí.
Sucesos históricos relacionados con este fic: Ninguno, ¡yaaay! (?)
Parejas: FrUK (obviamente)... Y nada más.
N/A: ¡Ciao a tutti! Sí, ya sé, lo tenía que publicar mañana, pero salió el segundo capi de Hetalia: The Beautiful World y me emocioné y así... :I Perdonen si es muy corto, me di cuenta recién D: No me maten :I
Dedicatorias: Bueno, las de siempre, a Luli, que me dio el empujón que necesitaba para publicar el fic; a PaRu, que quiere leerlo desde que lo empecé a escribir... y a todos los que están leyendo esto, a los que lo ponen como fav y a los que dejan un review. Los amo a todos c:
Advertencia: Adivinen... ¡MÁS CURSILERÍA! :D
Y sin más, ¡a leer se ha dicho!
Arthur se despertó por la mañana, notando que no respiraba bien. Fuck. El día anterior habían caminado muchas cuadras, él, sin abrigo. Una serie de estornudos terminó con sus pensamientos. Miró el reloj. Eran las 2:50 de la tarde. No podía levantarse del mareo y la fiebre. Intentó hablar, pero no tenía voz, por lo tanto no podía llamar a Francis, así que solo le quedaba esperar. Pero, como todas las mañanas de sábado, éste iría a despertar al pelicorto en 10 minutos.
Pasado ese tiempo, Francis tocó la puerta.
-¿Arthur? ¿Estás despierto, mon ami? – susurró. A Arthur le subió el calor al cuerpo, ya sin saber si era culpa de la fiebre o de su compañero. No podía hablar, así que le dio un golpe a la cama, afirmándolo. Francis abrió la puerta con cuidado.
-¿Qué te ocurre? No me digas que te enfermaste de nuevo – suspiró – Es mi culpa, ¿verdad?
Arthur negó con la cabeza.
-Sí lo es, pero no voy a discutirte ahora. No hasta lograr que te baje la fiebre – Francis sabía que el broncoespasmo en Arthur podía llegar a ser muy grave, así que preparó todo para curarlo.
Aspirinas, un paño con agua helada, el termómetro… Hacía unas dos semanas a él le había tocado enfermarse, debía devolverle el favor de esta manera… o de otra.
-Hoy iba a ver justamente a Lovino… le avisaré que no iré – Arthur lo miró, confundido - ¿Qué? ¿Te piensas que te voy a dejar así de enfermo, solo? Claro que no, no te ilusiones.
Arthur sonrió, y se sonrojó cuando Francis le dio un beso rápido, esta vez en los labios.
-Duerme un rato más – le dijo – Te despertaré para el almuerzo.
Dicho eso, se fue, no sin antes guiñarle un ojo a su compañero de manera seductora. Arthur se quedó dormido al poco tiempo, sin poder borrar la sonrisa de sus labios… ni el sonrojo de su cara.
.
Luego de almorzar, el móvil de Arthur sonó. Se levantó sonriéndole a Francis, y atendió.
-¿Hello? … Ah, hola Antonio. No, no estoy ocupado. ¿Que haga qué? ¿Ir a tu casa? ¿Ahora? Ah, entiendo. Ya salgo para allá.
Cortó, y miró con seguridad a Francis, para que notara que no era nada grave, pero que debía ir.
-Problemas con Lovino. No sé qué será ahora, pero debo ir antes de que se ponga peor – tosió un poco.
-Pe… pero… estás enfermo…
-Lo sé, pero debo ir… Amigos son amigos. En las buenas o en las malas… literalmente – estornudó dos o tres veces.
-No te dejaré salir así.
-Pues tendrás que hacerlo.
-Oblígame.
Arthur subió a las piernas del mayor, y lo abrazó, disfrutando cada instante hasta el cansancio. El francés quedó en estado de shock, sonrojado. Si Kiku o Elizabeta hubieran estado ahí, hubieran tenido unas fotos bastante vendibles...
Lo soltó. En ese preciso momento, Francis lo besó, sin importar que se vaya a contagiar de la enfermedad de Arthur. Éste se sonrojó al máximo.
-M-me… iré por un… rato. Sólo eso. No será… demasiado – dijo, y tras unos estornudos, tomó una bufanda, un saco abrigado y se fue.
Sí, es una mierda. Pero bueno. Sigo odiando este fic.
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