Disclaimer: Hetalia no es mío. No me jodan.
Sucesos históricos relacionados con este fic: ¡Ninguno!
Parejas: FrUK (obviamente); insinuaciones al Spamano; insinuaciones al... ¿Framano? Bah, FranciaxRomano.
N/A: Les juro que haría un remake completo de este fic. Lo detesto. Pero sólo lo seguiré publicando si ustedes siguen con los reviews... Vamos, sólo uno, ¿please? Si tengo algunos reviews en este fic, publicaré el ScotlandxUK que terminé ayer. Un spoiler: Es sobre la Independencia de Estados Unidos. Allistor llora. ¿No suena genial? :D
Dedicatorias: Las de siempre, a Luli; a MPaRu; y a Sabri (Sí, Sabri, tienes tu primera dedicatoria!) que ella se ofreció a ayudarme con los fics. Le pediré ayuda alguna vez de estas, cuando tenga que empezar uno nuevo.
Advertencia: Posiblemente se asusten, aclaraciones al final. Algo de cudding.
Otro día comenzaba. Al fin. Se sentía mucho mejor luego de los cuidados de Francis – por supuesto que al pensar esto se ruborizó y sonrió-. Arthur estaba completamente hundido en sus pervertidos pensamientos, cuando de repente…
-Ahhh~ Qué lindo te ves cuando sonríes, Iggy.
-¿WHAT THE…? – Gritó, aterrado. ¿Qué diablos hacía en su cama el francés? – ¿Qu-qué haces aquí, frog?
-Me quedé dormido junto a ti, cuando intentaba que te sintieras mejor, mon ami. Quise levantarme para ir a dormir a mi cuarto, pero justo me abrazaste… y me tuve que quedar.
Las mejillas de Arthur se encendieron, y al verlas, Francis rió nerviosamente. Ambos se dieron vuelta para romper la tensión. Pero no duraría mucho, porque luego se acercaron lentamente… y un apasionado beso terminó con el silencio. El francés lo cortó.
-Debes ir a trabajar, y yo a comprar algo para el almuerzo – dijo avergonzado, viendo la cara del inglés que mostraba decepción – Vamos.
Los dos tomaron sus sacos, y se dirigieron al exterior del departamento. Cuando estaba por cerrar, Francis abrió la puerta de un golpe y tomó una bufanda.
-¿Para qué la quieres? El cuello de tu traje es lar…
Pero se vio interrumpido, ya que el mayor enredó la bufanda en el cuello de Arthur, no sin antes depositarle un suave beso.
-No quiero que empeores.
Dicho y hecho esto, Francis se fue, dejando solo al menor, que se quedó mirándolo con una boba sonrisa. Eran felices así, como una extraña... pareja.
.
Arthur abrió la puerta de la pizzería donde trabajaba, y Lovino se sorprendió por verlo.
-No me avisaste que vendrías…
-Oh, lo lamento, olvidé avisarte. Es que Fr… - decidió cambiar el argumento – no sabía si iba a estar bien para venir…
-Sí, entiendo.
El mayor de los hermanos Vargas estaba sorprendentemente compresivo, lo cual era extraño.
-¿Estás bien? – preguntó Arthur, aunque sabía la respuesta.
-Si te digo que sí, ¿me creerías?
-No.
-Entonces no lo estoy – dijo Lovino irritado. La paz en su mente no duraba mucho que digamos.
-Cuéntame – respondió el rubio, haciéndole una seña para que se siente, la cual fue obedecida.
- M-mira… n-no quiero hablar esto con-contigo… pero es que… bueno… Francis… es decir, Antonio… y bueno… el beso… y lo de anoche… y… quiero decir… estem… bueno… estoy confundido – dijo el castaño, luego de diez minutos seguidos de "esteeem… buenooo…"
-S-si… yo también estoy algo confundido… - analizó lo que dijo, y se corrigió al ver la cara confundida de Lovino – No es que haya pasado nada con Antonio, sino que… estoy confundido con Francis, no sé qué ME pasa, ni qué LE pasa, ni qué NOS pasa.
-E-entiendo…
-Perdona, estábamos hablando de ti, pero le tenía que decir eso a alguien – sonrió – y creo que ya estoy mejor. ¿Quieres que hable con Antonio?
Se produjo un silencio, y Lovino negó suavemente con la cabeza.
-¿Sabes qué me parece idiota? Que nunca podamos arreglar nada solos. Siempre tú tienes que estar yendo y viniendo como paloma mensajera, o Francis a veces – Arthur se sonrojó de golpe -. Y eso me parece una estupidez – Lovino frunció el ceño -. Pero bueno, si total, ni siquiera le importo.
Entonces, a Arthur se le pasaron millones de recuerdos por la cabeza, y de repente comenzó a sentirse mareado.
-¿T-te sientes bien, tío? – preguntó Lovino, que se asustó cuando el rubio palideció de golpe.
-Pues n… - pero su frase fue interrumpida por él mismo, ya que cayó - con silla y todo - al piso, golpeándose fuertemente la cabeza, quedando inconsciente.
Lovino se levantó, alarmadísimo.
-¡ARTHUR! – gritó desesperado - ¡ALGUIEN QUE LLAME A UNA AMBULANCIA! ¡MANTENTE DESPIERTO! ¡LLAMARÉ A FRANCIS, QUÉDATE TRANQUILO!
Tranquilas, Arthur no muere. No puedo matar a un personaje, si luego me siento culpable...
¿Reviews a esta mala autora con pésima autoestima de escritura? :c
