Disclaimer: Hetalia y los personajes no me pertenecen, blablablá, la historia sí, blablablá... Lo de siempre.

Sucesos históricos relacionados con este fic: ¡Ninguno!

Parejas: FrUK (obviamente); creo que insinuaciones al PruCan, no sabría decirles si son insinuaciones o sólo es nombrado xD

N/A: Wi, otro capi. Actualización por mi cumpleaños /o/ (?)

Si no tuviera tanta cantidad de views no lo seguiría. No me maten los que esperan por mi long ArgChi... Es que no tengo inspiración estos días, y tuve la loca idea de hacerlo manuscrito, así que luego lo voy a tener que pasar, y corregir cuando lo paso... :I

Dedicatorias: ¿Tengo que escribir esto en cada capi? A MPaRu (ya actualicé, maledizione, y no te pienso dar el cuaderno ) y a Luli... con la que ya no hablo tanto, por alguna razón D:

Y eso.

Advertencia: Pésimo intento de hard que me quedó de una oración :D

Lean. Punto ~ ~


Unas horas más tarde, Arthur despertó. Abrió lentamente los ojos, ya que el lugar era completamente blanco y sus ojos no estaban acostumbrados a la luz. Luego de unos segundos, reaccionó. ¿Dónde estaba? Lo último que recordaba era haber estado hablando con Lovino.

-Ah, así que despertaste, mon amour. – el comentario lo sacó de sus pensamientos… otra vez – ¿Cómo te sientes?

Que Francis le haya hablado al rubio completamente calmado, no significa que lo estaba. Justamente, había estado dando vueltas por la habitación como loco, viendo si su amado reaccionaba. Lovino estuvo siempre a su lado, intentando calmarlo (por supuesto, él se había ido un rato después de que el rubio de larga cabellera se calmara, ya que no quería poner nervioso a Arthur si lo veía allí)

-¿Q-qué? ¿Qué ocurrió? – intentó levantarse, pero el francés lo detuvo – ¿Qué pasa?

-Tranquilo, mon petit. Te desmayaste cuando estabas hablando con Lovino, éste me llamó a mí y a una ambulancia – Francis se sentó en la camilla, junto a Arthur -. Parece que fue por una sobre exigencia mental, o algo así. En realidad, lo único que me importaba era que estuvieras bien. Y lo estás, estoy muy contento. Estaba muy asustado.

El francés le mostró una gran sonrisa que demostraba felicidad, tranquilidad, amor. No pudo no sonreírle de vuelta, a lo que Bonnefroy no pudo resistirse, besándolo con pasión. Fue completamente correspondido.

-¿Me llevas a casa? – preguntó el menor, desviando la mirada.

Francis sonrió con malicia. A Arthur, un escalofrío le recorrió el cuerpo.

-Claro, mon petit. Vamos a casa – ronroneó el mayor, tomándole la mano para llevárselo.

Corrieron varias cuadras, completamente alegres, hasta llegar a su casa.

Cerraron la puerta, y el francés tiró al británico sobre ella. Besó todo su cuello hasta llegar hasta detrás de su oreja, el punto débil de su amante. Arthur no pudo evitar suspirar y gemir. Sus ojos se cruzaron: verdes y azules en una combinación perfecta de amor, pasión y lujuria descontrolada.

Francis disfrutaba cada minúsculo momento. Después de un año, no se puede esperar menos.

El de ojos verdes tiró a su amante al piso, y lo besó mientras le quitaba la camisa, y se quitaba la suya. Pero fueron interrumpidos por un golpe en la puerta.

Los dos se quedaron paralizados unos minutos. Volvieron a tocar la puerta. Se levantaron, asustados. Arthur abrió la puerta, Francis se escondió en el baño.

Era nadie más ni nadie menos que Gilbert Weillshmidt.

-Oh, Hello Gilbert – saludó el inglés, intentando que no se notara lo que acababa de pasar. Pero claro, estaba sin camisa, con el cabello despeinado y todo marcado por los besos de Francis. El peligris se sonrojó un poco al verlo, pero no lo hizo notar – ¿What do you need?

-Hallo, Arthur – saludó el deprimido alemán -Necesito… hablar con Francis. Supongo que está aquí – agregó, volviendo a mirar el estado del rubio, el cual se sonrojó a más no poder – ¿Puedo hablar con él?

-Of course, pasa.

Unos ojos verdes recorrieron el cuerpo de Gilbert. Parecía muy deprimido, y para que apareciera en la casa a las 2 de la mañana tenía que ser algo muy importante.

-¡Oh, mon dieu, Gilbert! – exclamó Francis. Se notaba que estaba preocupado por su amigo – ¿Qué ha ocurrido? ¿Problemas con Matthew?

El alemán asintió, y unas lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos. El francés lo abrazó, dejando que llorara en su hombro. Le hizo señas disimuladas a Arthur, para hacerle saber que iba para largo.

-Los dejo tranquilos, para que puedan hablar – el inglés sonrió – Good night.

-Bonnenuit, mon ami – respondió Francis. Le guiñó el ojo y le lanzó un beso, el cual hizo que el rubor en las mejillas de Arthur aumentara notablemente, a lo que el francés rió.

-Bueno, ahora que estamos solos, dime... ¿qué ha ocurrido para que tengas que venir a estas horas? – preguntó el rubio.

-¡Me ha echado de la casa, hermano! – sollozó el peligris

Mon dieu! ¿Qué le hiciste?

-¡Yo nada! ¡Le dije que pasábamos demasiado tiempo juntos, pero en broma! ¡Y me ha echado! ¡Me dijo que no regresara!

-Oh… - Francis recordó que una vez, Arthur se había enojado tanto que le dijo que no regresara jamás, tanto que tuvo que pasar una semana en la casa de Gilbert para que se calme –. Sabes que me ha pasado.

-Lo sé, por eso vine a buscarte a ti y no a mi bruder – respondió el alemán, intentando calmarse un poco -. Necesito ayuda, Francis, y la necesito ahora. Nunca me dolió tanto una pelea con Matthew.

El francés suspiró. Es cierto que Gilbert había arruinado una de las mejores noches que tuvo en toda su vida con Arthur, pero era su amigo y no podía dejarlo solo en estas circunstancias. Volvió a suspirar, derrotado, y tomó una de las peores decisiones que podría haber tomado:

-Duerme aquí. Yo le avisaré a mon petit Arthur que te quedarás.

-¿¡Lo dices en serio!? ¡Danke! –sollozó el peligris, a lo que el rubio intentó calmarlo. Luego de un rato, se separaron.

-Ahora duerme, que lo necesitas. Voy con Arthur y luego me iré yo también. Despiértame si necesitas algo.

-Okay – dijo el alemán, pero luego recordó algo – ¡Ni se te ocurra hacer perversiones con el otro, que los mato!

El francés le guiñó un ojo, intentando decirle "No te prometo nada". Gilbert suspiró.

.

Luego de cambiarse, Francis fue a avisarle a Arthur que su amigo se quedaría en la casa.

Entró a la habitación del inglés. Éste estaba completamente dormido, no había manera de despertarlo. El francés le dejó un beso en la frente, lo arropó, le dejó una nota en la lámpara de su mesa de luz y se fue. Otro día sería, uno en el que no estuviera Gilbert.


En el próximo capi hay PrussiaxFrancia / GilbertxFrancis. Se podría decir que Gilbert es seme. SE PODRÍA DECIR. Ya están avisados, no jodan después :D

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