Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a LyricalKris, yo solo la traduzco.
THE ROOKIE
Capitulo diez – Por los pelos
Edward había sido un buen niño. No les había dado muchos problemas a sus padres de adolescente. Bueno, claro, estaban las típicas discusiones sobre salir hasta más tarde algunas veces, pero él había sido relativamente tranquilo.
Y nunca en sus años de adolescente se había encontrado Edward en la posición en que estaba en ese momento: escondido en los confines del armario de una chica, intentando con todas sus fuerzas no respirar siquiera.
Se suponía que Charlie iba de camino a la Reserva para una larga visita que duraría todo el fin de semana. Milagrosamente, Edward tenía el fin de semana libre. Bella había estado encantada – los dos lo habían estado. Todo un fin de semana que podían pasar juntos...
Así que casi tan pronto como Charlie se marchó, Edward apareció en la casa y Bella estaba en sus brazos. Tras estar separados más de una semana, se sentían hambrientos el uno del otro. Tanto que tras un meticuloso beso de saludo, Edward se la había echado sobre el hombro y subido las escaleras con ella, sonriendo ampliamente por sus risitas.
Parecía tan inmaduro – esconderse en el armario de su novia. Inmaduro e irrespetuoso. Edward jugó brevemente con la idea de soltarlo todo, pero cuando el jefe volvió a casa inesperadamente le pilló con los pantalones bajados. Literalmente. No había forma de que pudiera volver a ponerse los pantalones sin que Charlie lo oyera.
Se quedó teniendo que escuchar a Charlie hablar con Bella. Aparentemente, se había olvidado algo. Un regalo importante. ― ¿Ahora el aniversario de tres meses también se celebra? ― gruñó.
― Um. Tal vez con las chicas que requieren alto mantenimiento. Creo que Sue solo te está tomando el pelo.
― Hmm. ¿Entonces debería dejar el regalo?
― ¡No! ― chilló Bella. ― Yo, um... creo que deberías llevarlo. De otra manera, simplemente vas a terminar volviendo cuando cambies de opinión.
― ¿Por qué iba a cambiar de opinión? ― preguntó Charlie.
― Bueno, llévatelo de todas formas. Por si acaso. Sue pensará que es lindo, ― dijo ella rápidamente.
Edward tuvo que detenerse de golpearse la cabeza contra la pared del fondo del armario. Su Bella no era muy buena actriz.
Aparentemente, Charlie captó ese titubeo. ― Bella... ¿por qué estás en la cama? Ni siquiera está oscuro fuera.
El corazón de Edward casi se detuvo.
― Estaba leyendo, papá.
Hubo una pausa. ― ¿Estás segura, Bells?
― ¿Sí?
Edward sentía todo el cuerpo tenso. La cosa estaba a punto de no ir bien.
― Porque pareces un poco... excitada para estar leyendo.
Estaban muy jodidos.
― Es un buen libro, ― dijo Bella con una voz que salió notablemente calmada.
― Isabella, ¿estás segura de que si abro este armario...?
― Oh Dios mío. Papá. Es un... libro sexy, ¿vale? ― soltó Bella. ― ¿Entiendes?
Edward abrió los ojos como platos.
Hubo otra larga pausa. Edward rezó porque Charlie se lo tragara.
― Que tengas un buen fin de semana. ― La voz del jefe salió apresurada, igual que sonaron sus pasos escaleras abajo.
El alivio hizo a Edward jadear.
Paso otro minuto más o menos antes de que la puerta del armario se abriera. La cara de Bella todavía estaba roja como un tomate. ― Hey, ― dijo en voz baja, extendiendo la mano.
Edward la tomó, dejando que le ayudara. ― Eso ha estado cerca.
― Sí, ― dijo ella de acuerdo, envolviendo los brazos alrededor de su cintura.
― Ha estado muy cerca, ― murmuró él. ― Esto es... Lo que estamos haciendo...
― Oh, por favor no hagas eso. ¿Por favor? ― Se puso de puntillas y le besó lentamente por la línea de la barbilla.
Él suspiró, cerrando los ojos y apretando los brazos alrededor de ella. ― Es solo... ― rió. ― Tengo veintitrés años y me escondo del padre de mi novia en un armario.
― Y yo tengo dieciocho y acabo de dejar que mi padre crea que me ha pillado masturbándome. ― Se estremeció, sonrojándose de nuevo. ― Edward, por favor. No dejes que esto arruine nuestro fin de semana, ― suplicó. ― Ya se ha ido.
Los besos que le dejaba alrededor de la boca eran muy convincentes. Demasiado convincentes.
Sin embargo, tenía razón. No había nada que se pudiera hacer a ese punto. ― No crees que se haya olvidado nada más, ¿verdad?
Sonriendo, le besó finalmente en los labios. ― Creo que la imagen que he puesto en su cabeza le mantendrá alejado una semana.
― Oh, Dios. ― La besó, tirando de ella contra él y pasando las manos por su espalda. Dejó un camino de besos hasta su oreja. ― Pero es una imagen tan atrayente.
Besándole vorazmente, retorció las manos en su camisa, tirando de él y haciéndole caer en la cama, encima de ella.
Hola!
Bueno, he dicho en fb que este capitulo prometía ser caliente y me he equivocado, es el siguiente. Aun así espero que os haya gustado.
En un momento subiré el adelanto del proximo capitulo en el blog.
Muchas gracias por leer, comentar y añadir la historia a alertas y favoritos.
-Bells, :)
