Disclaimer: Hetalia y los personajes no me pertenecen, blablablá, la historia sí, blablablá... Lo de siempre.
Sucesos históricos relacionados con este fic: ¡Ninguno!
Parejas: FrUK (obviamente), y algo de Spamano... sin menciones :c .
N/A: Awwww, hola. No me maten por lo corto que es el capi. Mañana subo el siguiente, pero es que esta historia ya se termina... se me pasó volando el tiempo... En fin. Queda otro capi, y el epílogo. Estoy dispuesta a hacer la continuación, pero no la haré si no me lo piden... Me cuesta escribir ese tipo de situaciones (no, nada de spoilers). No quiero que termine, mierda.
Dedicatorias: A Luli, que sin ella esto no se hubiera hecho divertido, y nunca hubiera disfrutado tanto esto. A MPaRu, porque lo lee... creo xD. A todos ustedes, por seguir esta historia hasta acá, y espero que lean lo demás.
Advertencia: Horriblemente corto. Perdón, Pilar, pero es que me da ternura ver a Francis llorar...
Francis abrió los ojos. Desde hacía una semana que Antonio estaba viviendo con él, prometió hacerlo hasta que las cosas con Arthur se calmaran. Pero bueno, él estaba con Alfred, y eso significaba que se encontraba en buenas manos… ¿Verdad?
Nunca le había dicho al británico que el americano lo amaba, y que varias veces había peleado con él por su amor, y finalmente ese idiota había perdido. Y de un día para el otro, las cosas se habían dado vuelta: Arthur se había enojado con él y se había ido con el dueño de Texas.
Se levantó, un poco deprimido, y miró la hora. Eran las 11, la noche anterior se había quedado con el español viendo películas de terror hasta las 4 de la mañana, así que había avisado que no iría a trabajar. Se dirigió a la cocina para tomar un desayuno rápido, y encontró una nota de Antonio:
"Francis:
Me fui a buscar a Lovino al aeropuerto, volveré luego de llevarlo a casa. Puede que tarde, ya que le debo explicar lo de que estoy viviendo contigo… Espérame con la cena, ¿sí?
Antonio :)
Oh, bien, entonces estaba solo. Bueno, como no tenía trabajo, podía tomarse ese día como libre, y arreglar el departamento.
Lavó su ropa, la de Antonio y la poca que había quedado de Arthur. La última no la había lavado hasta ese momento debido a que siempre terminaba abrazándola y llamando a su dueño a los llantos en el sillón, hasta que tenía que presentarse el español a calmarlo. La colgó en el balcón para que se seque, y se dispuso a aspirar.
De repente, sintió algo debajo del sillón. Con mucho cuidado lo sacó, y las manos le temblaron al ver el objeto. Era un peluche. Pero no cualquier peluche, era su peluche de Flying Mint Bunny. Cuando eran pequeños, Francis se lo había hecho al británico luego de ver sus millones de dibujos explicando exactamente cómo era. De hecho, era igual.
-Oh, mon petit… Pensé que el crétin de Artie te había perdido…
Abrazó al peluche como si su vida dependiera de ello. Sus ojos se llenaron de lágrimas que amenazaban con salir. Dejó al conejito en el cuarto del inglés y se fue a la computadora, para lograr calmarse un poco.
Se puso a ver un capítulo de la serie que estaba viendo, Doctor Who. Sentía sueño… pero las pesadillas lo atormentaban desde la pelea. Finalmente, decidió tomarse unas pastillas somníferas, y a los cinco minutos estaba dormido sobre el teclado.
¿Reviews? No me decepcionen esta vez...
