Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a LyricalKris, yo solo la traduzco.
THE ROOKIE
Capitulo catorce – Sí, Señor
Eran casi las siete de la mañana. Casi el momento de irse a casa.
Edward bostezó, adormilado. Había sido un turno muy largo y muy aburrido. Estaba deseando meterse en la cama para poder dormir.
Y cuando se despertara, vería a Bella.
Charlie les estaba poniendo las cosas difíciles, pero no imposibles. De repente, los días libres de Edward coincidían con los días en que Bella tenía escuela y trabajo, rebajando el tiempo que podían verse. También había reglas que antes no existían: horas de llegada a casa y fichajes. Nada era poco razonable y, mientras Charlie hacía todo lo que podía para limitar la cantidad de tiempo en que estaban sin supervisión, tampoco podía prevenirlo completamente. Sue había dejado claro que si creía que iba a limitar el tiempo a solas entre Edward y Bella limitando el tiempo que ellos pasaban solos, se quedaría solo.
Entraba en los derechos parentales de Charlie, así que Edward no se quejó. Después de todo, el hombre tenía un punto. Edward había estado meses mintiéndole en la cara, traicionándole en su propia casa. Tenía que haber algunas repercusiones.
Así que Edward se sintió receloso pero resignado cuando el Jefe entró en el trabajo esa mañana y fue directo al escritorio de Edward. No miró a Edward, sino alrededor de la oficina de forma casual, bebiendo su café matutino.
Edward esperó.
― Oficial Cullen, ¿sabe que hay una cámara justo ahí arriba? ― Apuntó a una esquina de la sala. ― Y ahí. ― Apuntó a otra.
― Um. ― Edward se puso blanco. ― Uh. No, señor. No lo sabía. ― De repente sentía que el cuello de la camisa le apretaba demasiado.
Charlie gruñó mientras tomaba un largo sorbo. ― Si me pusiera a mirar las grabaciones...
― No le recomendaría esa acción en particular, señor, ― dijo Edward, con la mirada fija en su mesa. Podía sentir sus mejillas calentarse hasta la punta de las orejas.
Charlie se quedó en silencio durante un largo y tenso minuto. ― Creo que voy a coger el hábito de revisarlas. Parece un buen hábito.
― Sí, señor, ― dijo Edward, sintiéndose miserable.
Afortunadamente, antes de que el incómodo momento pudiera ponerse incluso peor, Emmett dobló la esquina, poniéndose la chaqueta.
― La Sra. Cope ha llamado de nuevo por los "olores sospechosos" del jardín de su vecino, ― explicó, rodando los ojos. La Sra. Cope llamaba a la policía por uno de sus vecinos al menos dos veces por semana.
― ¿Por qué no dejas que el Oficial Cullen se encargue de eso, McCarty? ― dijo Charlie. Era una orden.
Emmett pareció confuso. ― Jefe, a Cullen le quedan unos... diez minutos de turno.
― ¿Vas a discutir conmigo? ― retó Charlie.
― No, señor. ― Emmett se echó atrás instantáneamente.
Charlie asintió con mirada dura y entró con paso firme en su oficina.
― Vaaaaaaale, chico dorado, ― dijo Emmett, girándose hacia Edward. ― Creí que eran imaginaciones mías, pero aparentemente no. ¿Qué demonios has hecho para que el jefe se enfade contigo?
Edward bajó la mirada a su mesa durante un segundo pero sonrió satisfecho un poco cuando levantó la cabeza. ― Bueno, ¿recuerdas cuando creíste que tenía una chica?
― Sí.
― Tenías razón.
Emmett se quedó perplejo un momento antes de sonreír ampliamente. ― No le has quitado la novia al jefe, ¿verdad?
― Oh. No. ― Edward se echó hacia atrás en su asiento. ― Pero salgo con su hija.
La cara de Emmett no tenía precio. Su mandíbula tocó el suelo. ― Te estás quedando conmigo. ― Rió. ― Oh, habría pagado mucho dinero por haber presenciado esa conversación por un agujero.
Edward hizo una cara, recordando. ― No fue una conversación, ― murmuró.
― ¿De verdad? ― Emmett se sentó en el borde de su mesa, todo oídos. ― No pares ahí, novato.
― Bueno. Tal vez nos pillara desayunando en su cocina cuando se suponía que iba a estar fuera todo el fin de semana.
Edward prácticamente podía ver las ruedas girando en la cabeza de Emmett. ― Desayuno...
― En ropa interior, ― terminó Edward.
Los ojos de Emmett estaban a punto de salirse de sus órbitas. ― ¡Jesús! ¿Cómo es que todavía estás vivo? Y asumo que con todos los miembros intactos. ― Resopló con una risita. ― Debes correr horriblemente rápido. ― De repente empezó a soltar risotadas; altos, largos y estruendosos sonidos que le hicieron doblarse por la cintura y apoyar las manos en las rodillas.
Poniéndose de pie, Emmett cogió la mano de Edward y la levantó en el aire. ― Justo ahí, novato. Tienes oficialmente el par más grande en... bueno... ¡en todo Forks!
Edward intentó hacerle a Emmett un gesto para que bajara la voz, pero el daño ya estaba hecho.
― ¡McCarty! ― ladró el jefe.
Estremeciéndose, Emmett se giró lentamente. ― ¿Sí, señor?
― Parece que no puedo ponerme con mi papeleo hoy, ― dijo Charlie lentamente. ― De hecho, no creo que vaya a tener tiempo en toda la semana. Así que hazlo tú.
Emmett se estremeció. Odiaba el papeleo. Con pasión. ― Sí, señor, ― dijo a regañadientes.
Emmett y Edward se pusieron a hacer sus tareas rápidamente, antes de que el jefe pudiera encontrar otro doloroso encargo mientras estaba de tan mal humor.
Hola!
Parece que Charlie se está divirtiendo haciendo sufrir a Edward...
Bueno, pues esto ya se acaba. El proximo capitulo es el último.
La fecha de actualización está en mi perfil y en un momento voy a subir un adelanto al blog.
Muchas gracias por leer, comentar y añadir la historia a alertas y favoritos.
-Bells, :)
