Notas: No quiero violar ningún derecho de autor solo hacer un fanfic.

Aviso: este fic tiene la categoría de "M" por contener escenas un tanto subidas de tono además de violencia.

Una vida.

Viejos hábitos.

Por: Luna "El Sol Nocturno"

Amelia suspiro cuando Laila le puso la bandeja del desayuno delante, tenía todo aquello que la gustaba y algún que otro capricho que los cocineros se empeñaban en darla puesto que aún permanecía en cama.

Si ellos supieran.

Las dos semanas que llevaba de reposo por los consejos de un asustado y convencido médico real le estaban pasando factura; comer el equivalente a Lina tenía ese efecto, no la importaba si viajaba puesto que lo quemaba todo y lo poco que acumulaba se convertía en masa muscular. Pero con sus movimientos limitados al Nido del Fénix y la biblioteca real apenas podía bajar el desayuno cuando se le presentaba la comida delante.

-¿Tengo que comérmelo todo?

-Sabes que no.

Levanto la mirada de la bandeja y se encontró con la expresión divertida del quimérico mago.

Laila estalló en carcajadas. Sabía que sus servicios eran muy valorados por los herederos y ella les tenía mucho aprecio, pero en ciertos momentos era como si siempre los hubiera conocido; por lo que no se contenía como el resto del servicio.

-Perdón, perdón- se limpio unas lágrimas traicioneras de los ojos y se llevo la bandeja a la sala que hacía de zona común.

A sus espaldas escucho la voz levemente molesta de La Guardiana y la divertida de El Portador, la última semana todos los desayunos habían sido así: Llevaba la bandeja hasta arriba de comida, preparada por el cocinero jefe en persona, su alteza se irritaba ligeramente puesto que no quería tirar la comida y terminarse ella sola una bandeja con una cantidad considerable de alimentos podía acarrear ciertos "detalles estéticos"; en cambio el señor Zelgadis era muy capaz de comerse todo lo que había en la bandeja de marras, mas la suya, y no se apreciaban signos evidentes de una "curva de la felicidad".

-¿Vuelven a discutir?- murmuro una voz a su espalda.

-Es la hora del desayuno- dijo tras girarse y ver al fénix tras ella.

Ignus la miro y los dos estallaron en carcajadas.

-U-N-A-V-I-D-A-

El pelirrojo corrió escaleras arriba, a su lado un rayo era lento; la rubia tampoco se quedaba atrás. Los dos llevaban sabanas limpias.

Los dos tenían muy presente la noticia que les habían dado esta mañana: sus padrinos, o tíos como ellos los llamaban cariñosamente, vendrían a verlos en poco tiempo; eso, por tanto, solo podía significar una cosa: tenían que arreglar la habitación de invitados ellos solos. No era una tarea especialmente difícil, ellos mismos se hacían las camas desde los cuatro años y las tareas de la casa no les eran ningún misterio desde los tres.

Además de que el trato propuesto por sus padres a su insistencia había sido imposible de negar: hoy no iban a la escuela para así ver llegar sus padrinos y pasar más rato con ellos si, a cambio, ellos se encargaban de dejar limpio el cuarto grande de invitados.

-¿No hay edredón ni mantas?- dijo el chico al ver la cama desnuda.

-Pues vaya faena-murmuro la chica con una sonrisa-habrá que ir a buscarlas al trastero-cosa que les encantaba, puesto que normalmente era un lugar al que no los dejaban ir mucho.

Ya estaban poniéndose cara a cara para jugárselo cuando la manta y el edredón se materializaron encima de la cama y cayeron, levantando en el proceso una nube de polvo del colchón y obligándoles a abrir la ventana. Ahora tendrían que ir a por trapos, la escoba y la fregona, que estaban en el armario situado debajo de la escalera del dojo, zona explorada a conciencia y por tanto aburrida.

-Gracias…

-…mama.

Una hora después habían terminado de limpiar todo el polvo de los muebles, faltaban el marco de la ventana y los cajones del armario, pero eso lo harían después de comer; la parte importante como seria el suelo, las mesillas y las baldas del armario ya estaban listas para usarse.

-

Lina observo desde la trastienda que sus hijos bajaban todos los materiales de limpieza antes de dedicarse a poner la mesa para poder comer todos; agradecía que estuvieran tan unidos a sus padrinos, pero ahora que sabía por lo que estaban pasando sus amigos no estaba tan segura de que tuvieran que estar por aquí correteando. Amelia adoraba a los niños y no sabía si la visión de sus hijos la podía poner celosa de que ella empezara a crear una familia, mientras que la de ella, se iba reduciendo cada vez más. Sacudió la cabeza ¿Pero en qué narices estaba pensando? Su compañera de aventuras jamás se sentiría celosa, al contrario estaba feliz por ellos cuatro, y más aún de que la pesadilla de Aneletos estuviera ya por fin lejos de sus vidas.

Una idea tomo forma en el fondo de su mente y llamo a sus hijos.

-¿Queréis hacer una cosita mas por los "tíos"?

-¡Por supuesto!-dijeron con los ojos brillantes.

-

La mañana paso tranquila, aunque Ignus se negara a pensar lo contrario: no paraba de recibir mensajes para Su Alteza; las recomendaciones del médico real consistían en reposo y tranquilidad para la enferma, lo que había provocado que nadie, salvo contadas excepciones, pasara más allá del recibidor del Nido del Fénix.

La correspondencia con los protocolarios mensajes de ánimo se acumulaba en una bandeja.

-¿Cómo vas?-pregunto a Laila.

-Terminando, solo falta que el Señor Greywords se lo cargue al hombro.

-La que ha liado para que Amelia este un tiempo tranquila.

-Bueno, me parece algo lógico-dijo la joven antes de seguir con sus tareas-los rumores que corren entre el servicio no son algo para tomar a la ligera.

-¿Rumores?-el fénix se materializo en la habitación donde estaba la encubierta guardaespaldas para hablar más seriamente-¿Qué tipo de rumores?

-Se comenta entre el servicio que el Señor Greywords es estéril dada su condición.

Ignus la miro con los ojos como platos antes de llevarse las alas a la cabeza, sus carcajadas evitaron que se escuchase a una persona acercarse hasta allí.

-Hay que saber quien ha propagado ese rumor-dijo la Suma Sacerdotisa de Cephid desde la puerta-lo único que está consiguiendo con ello es generar una situación insostenible.

-Las chicas que me lo comentaron son las destinadas a las habitaciones de los embajadores-recordó-pero que yo sepa ningún embajador pasa tiempo suficiente en palacio como para poder sacar algo de beneficio en semejante rumor.

-No, a menos de que un noble empezara el rumor de forma intencionada para así forzar la situación con el resto de los reinos.

-Exacto, jamás admitirán un hijo adoptivo de una pareja real como dirigente de un reino- señalo con acierto Ignus

-La próxima vez preguntarnos directamente y no hagáis conjeturas.

Los pares de manos y unas alas se levantaron en señal de rendición.

-

Zelgadis no parecía contrariado pero en cambio Amelia tenía una mirada triste por lo que había escuchado, sus amigos habían dado con el fin del rumor que corría por todas las cortes del interior de la barrera. Para ellos las alarmas habían saltado cuando recibieron una carta de Martina preguntando por el rumor de forma clara y directa, y dando su apoyo en caso de que decidieran adoptar; la quimera había hecho un poco de memoria pero no sabía exactamente que embajador era el que había empezado con la campaña, Graders había prometido estar ojo avizor en caso de escuchar algo nuevo pero por ahora no había descubierto nada nuevo.

Todo se reducía a una sola frase: jamás podrán tener hijos, puesto que una quimera es estéril.

Eso había conllevado todo tipo de situaciones para ella y a algún enfrentamiento de Zelgadis con los nobles, momento que aprovechaban para dejarle en ridículo de una manera un tanto vengativa. Los dos habían respondido de la mejor manera que podían pero, todavía así, el cuerpo de Amelia había comenzado a acusar el estrés que las situaciones provocaban; el diagnostico del médico real había sido claro y conciso: nada de estrés.

-U-N-A-V-I-D-A-

-¿Así que por eso no podéis tener hijos? ¿Por el estrés de la situación?

Amelia asintió-como ha dicho Ignus el cuerpo de Zelgadis es como el de una persona normal, salvo que si se siente amenazado no se le puede herir.

-Esa parte la sabemos-dijo Zelgadis con dulzura.

-Lo sé, el problema está en que el rumor esta provocándome ansiedad y según el doctor debido a eso no podemos… tener descendencia.

-Hasta cierto punto es comprensible que hayan decidido a hacer este movimiento-murmuro la Suma Sacerdotisa.

-¿Quienes?-Laila dejo la bandeja en la mesa y sirvió té frío para todos-Aneletos fue destruido y Kaos no ha dado señales de vida desde hace años.

-Recordemos cuando dije que él era inocente de todo lo que pretendían cargarle-el fénix metió el pico en la taza, no necesitaba comer pero lo hacía por el detalle que había tenido Laila al servirle a él también-en ese momento las esperanzas de llegar al trono de muchos se arruinaron. No me extrañaría que esto fuera una intentona de recuperarlas, pero en modo desesperado.

-Pues ahora que lo dices… tiene toda la pinta.

-Todo el mundo esperaba que tuviéramos un hijo al cabo de un año juntos-puntualizó Zelgadis -pero entonces murió Eldran y tú poco tiempo libre se vio invadido aún más, si a eso le añadimos que apenas nos veíamos por culpa del cansancio y las reuniones las posibilidades se reducen, pero sigue habiéndolas.

-Por eso lo del rumor-termino Amelia-así las pocas que hay se eliminan centrando la atención en ello. Todo el mundo está pendiente de si pasamos tiempo juntos o no, de nuestro estado de ánimo…

La Guardiana se silencio, había sido muy reconfortante hablar de ello con más gente que no solo su padre y el médico, ahora que tenían esa situación delante no se sabía muy bien con quien tratarlo por lo que el reducido grupo de gente que normalmente consideraba como aliados eran los únicos con los que hablaba libremente. Zelgadis había asumido que la paternidad no se sabía desde el primer momento y cuando la amenaza de Kaos había desaparecido parecía más dispuesto a permitir que sus genes se propagasen. Por desgracia había gente que estaba interesada en que eso no ocurriera.

-Lo que no termino de entender es que medidas suplementarias habéis tomado, por mucho que no estés presente en las reuniones y que tu contacto con el resto de la Corte sea limitado sigues aquí, al alcance de los comentarios.

-En realidad las vamos a poner ahora en marcha-puntualizó Amelia sonrojada.

-Nos vamos a ir con Lina, yo unos días pero Amelia más tiempo. Lo de las termas es de cara a la Corte

-¿Cuánto es más tiempo?-Ignus los miraba con las plumas blancas-Lo digo porque no puedo vigilar dos sitios a la vez.

-Solo tendrás que vigilar uno, para dar la sensación de que yo al menos sigo haciendo vida aquí cuando en realidad solo vendré por asuntos oficiales.

-Hace siglos se me ordeno proteger a Las Guardianas del Sello ¡No me puedes pedir que ahora me dedique a hacer algo que no tiene nada que ver!

-Ignus voy a estar con Lina y Gaudy, no te vas a tener que preocupar por mi seguridad. Su casa está cerca de la frontera con Zefiria por lo que su familia también está cerca.

-¿Me estas dejando de lado por una panda de humanos?

-No-dijo Islandri-técnicamente te está dando unas vacaciones.

-¡Yo no necesito vacaciones!-dijo agitando las alas con desesperación.

-Tengo una duda-murmuro la guardaespaldas-en volver de casa de la Señora Invers se tardan unas horas y el Señor Greywords está diciendo que solo vendrá aquí por asuntos oficiales ¿Vais a utilizar un portal?

-Sí.

-Ahora entiendo porque necesitáis a Ignus aquí-ver al Guardián desesperado por quedarse sin compañía la divertía, como se iba a reír Lina al enterarse-alguien que vigile el portal para evitar intrusos.

-¡Pienso quejarme a mi jefe!-soltó como último recurso.

-Creo que Cephid coincidirá con nosotros-fulmino Zelgadis -es más importante que la estirpe continúe.

Ignus le miro con expresión de reconocimiento, le estaba cantando las cuarenta; justo cuando Zelgadis sonrió de forma malvada lo pillo del todo.

-¡Eres un maldito rencoroso!-acusó.

-Ahora mismo estoy velando por algo que nos concierne a nosotros dos-dijo refiriéndose a Amelia y a él-no saques la conversación de contexto.

Ignus le fulminó con la mirada mientras sus plumas se volvían rojas.

Las chicas cogieron sus tazas para disimular las risas.

-

La Creadora tenía razón, Zelgadis es pesado para algunas cosas, le importa muchísimo que nadie me importune, que este bien. Por lo que en ocasiones se pasa de protector.

Como ahora mismo: le oigo en el baño, se que está recogiendo mis jabones, pero hasta que no le he dicho tres veces que estaba bien no se ha atrevido a dejarme sola en la habitación, entiendo un poco por lo que está pasando ahora que al fin se había convencido de que nadie tiene un manual sobre hijos y que las acciones que haga con ellos jamás serán perfectas porque nadie lo es.

Me alegra mucho que al fin se halla dado cuenta de eso y que su vida empiece a avanzar como lo tenía que haber hecho desde hacía años, pero ahora con su nueva obsesión de ser padre no sé si lograre descansar y relajarme todo lo que el médico me ha recomendado.

Supongo que si me dejara dormir hasta tarde.

¡Yo no tengo su resistencia!

Amelia cerró el diario con una sonrisa y lo metió en la mochila que tenía a su lado, dentro había más materiales de escritura y algún que otro libro que tenía pensado llevarse pero la bolsa verdaderamente importante era la que tenia la quimera con parte de su ropa y el neceser, sonrió cuando le vio aparecer con sus acostumbradas ropas color beige, por supuesto que su forma de vestir se había vuelto un poco mas concordada con la usada en La Corte pero eso no evitaba que en comparación con la que se veía normalmente la suya fuera más espartana y sencilla, pero al igual que ella no perdía jamás la oportunidad de vestir sus antiguas ropas de viaje.

-¿Ya está todo?

-Sí, espero que los caballos estén ensillados ya.

-Por supuesto.

Zelgadis la levanto de la silla con un suave tirón y la beso, ahora por lo menos pasarían más tiempo con mayor grado de tranquilidad. Por supuesto que estaba nervioso, una cosa era ser padre por propia voluntad y otra muy distinta producir un heredero por lo que se sentía como un semental al que obligaban a copular y eso no sabía a quién humillaba mas si a su orgullo o a su compañera, pero ahora que había tomado la decisión de no obsesionarse con su pasado y empezar a pensar en un futuro que de otra forma le estaría negado sentía la necesidad de seguir adelante en todos los aspectos, y si ese era traer un pequeño al mundo lo haría.

Era algo natural que cuando un hombre y una mujer estaban juntos tuvieran descendencia y el no iba a ser menos.

-En que piensas.

-Ya no me siento como un mísero caballo.

Amelia rio y le beso antes de coger la mochila y echársela al hombro-vamos, Lina nos está esperando desde hace rato.

DOS PERSONAS QUE COMPARTEN SU VIDA: CREAN UNA NUEVA

Sigrid: Muchas gracias por los animos, y espero que te siga gustando ^^

Abril: Casi pero no, recordemos que la pareja principal en este son Zelgadiss y Amelia, en el anterior era todo el grupo con ligera predominancia de estos dos XD No te preocupes seguire actualizando, con cierta regularidad ahora que dispongo de mas tiempo ;)

LinaInverse40: Aqui tienes tu continuacion XD y si respondo a esa pregunta.... Sore wa himitsu desu XDDDDDDD

Shadir: Sip mi cabezoneria alcanza cotas muy muy altas, pero en el otro no puse FIN por lo que me extraña que pensaras que abandonara XD

Sore wa himitsu desu.