Notas: No quiero violar ningún derecho de autor solo hacer un fanfic.
Aviso: este fic tiene la categoría de "M" por contener escenas un tanto subidas de tono además de violencia.
Una vida.
Desvelos.
Por: Luna "El Sol Nocturno"
-Llevamos horas así-Dijo mirando el mapa-, empiezo a tener hambre… y los echo de menos.
El espadachín rubio la puso una mano en la hombrera tratando de tranquilizarla, no era la única que tenía ganas de volver, pero eso pasaba por llegar al pueblo primero y comprobar si la Espada de Luz que tenían allí era la suya, decir eso era más fácil que hacerlo, llevaban horas en un camino que se extendía de forma recta ante ellos, envuelto en niebla y flanqueado por árboles guardaba un enorme parecido con millones de caminos que ya habían recorrido antes; lo que no era tan igual era la sensación de que algo mas los observaba desde los blanquecinos jirones que se arremolinaban a su paso.
-¿Cuanto falta?
-Deberíamos haber llegado ya-Respondió cerrando el mapa-, ese es el problema. Pero mientras que el mapa indica un recodo hacia la derecha nosotros solo andamos en línea recta… ¡Y me estoy hartando!
La hechicera cogió aire en un intento por serenarse, normalmente funcionaba con sus hijos, pero ahora… ahora solo tenía ganas de lanzar magia a los mazoku que habían organizado la encerrona donde estaban. Porque podía notarlos, no cuantos eran pero si su energía y en cómo esta trabajaba según avanzaban por el "camino"; algo en su marca la hizo intentar mirar más allá de los árboles, con un impulso repentino agarró a Gaudy del brazo y se internaron, como ya habían hecho varias veces, en el bosque. La maleza empezó a engancharse en sus ropas evitando que avanzaran con soltura, el terreno se hizo más irregular a cada paso y la niebla más espesa, llegaron a un punto en el que tenían que sujetarse de las manos para saber que el otro estaba allí; al cabo de un rato empezaron a sentirse cada vez mas cansados.
"Esto no puede seguir así"-Pensó la hechicera conjurando-"no sabemos si es algo temporal o no" ¡Matadragones!
El espacio alrededor del hechizo se combó mostrando sus sospechas, en un momento dado la presión de su magia fue superior a lo que la magia de los mazoku podía soportar y se rompió. Al caer la barrera se les mostró que era de noche y que más abajo de su posición estaba la iluminada Capital de Seilloon.
-Nosotros tendríamos que haber ido al norte, no al sur…
-Ya que estamos aquí ¿Por qué no vamos a visitar a Zelgadiss y Amelia?-Concluyó el espadachín, para él no había otra lógica si estaban en la Capital de la Magia Blanca sus amigos se alegrarían de verlos.
La hechicera pelirroja asintió, no solo estaba interesada en ver a sus amigos, y por supuesto a sus hijos, sino también en descubrir cuanto tiempo habían pasado dentro de esa barrera; ambos se pusieron en camino descendiendo la empinada loma con cuidado, aunque Seilloon parecía estar cerca les llevo varias horas solo llegar a sus puertas pero por suerte al ser conocidos en la ciudad, salvarla tres veces de la destrucción tenia sus ventajas, apenas tardaron en ser conducidos al palacio y mas concretamente a las dependencias donde estaban sus hijos. Los niños se negaron a separarse de ellos mientras cenaban y se cambiaban de ropa por una que no estuviera sucia y llena de rotos.
-¡Lina, Gaudy!
La Heredera los abrazó a ambos según entró por la puerta, acababa de ser despertada por Ignus con la noticia de que sus amigos habían llegado a palacio de forma repentina y no había perdido tiempo en cambiarse, solo había cogido una de sus batas y había corrido por los pasillos hasta llegar allí.
-¿Dónde habéis estado? Llevábamos días preocupados.
-¿Dónde esta Zelgadiss?-Pregunto el espadachín mientras llevaba de nuevo a los pequeños a la cama.
-Salió a buscaros, lleváis casi una semana desaparecidos.
-¡¿Una semana?! ¿Nos han robado una semana con esa maldita barrera?
-Espera… ¿Habéis estado dentro de una barrera demoníaca?
La hechicera se sentó en el sofá pensando seriamente lo que había pasado, ellos habían salido de casa hacia una semana camino de un pueblo donde se rumoreaba que podía estar la Espada de Luz, el viaje era corto por lo que decidieron pedir ayuda a su amiga para que controlara a sus hijos en lo que ellos estaban fuera, sus pequeños estarían en la capital y protegidos por el hechizo que era el trazado de la ciudad, contra ella no se atrevían la mayoría de los mazokus por ser obviamente la Dra-Mata, Amelia y Zelgadiss como buenos miembros de la Familia Real estaban casi siempre en la capital de Seilloon y Gaudy, bueno siempre la acompañaba… ¿Pero entonces?
-Van a por Zel…-Dijo dándose cuenta de que habían sido tratados como un cebo.
-Creo que me estoy perdiendo-Aventuró el rubio desde la cama.
-No… no es un ataque a la Familia Real, quieren algo de Zelgadiss y no se que es ¡Espera!
Amelia se había levantado del sillón y había salido corriendo, siendo frenada en seco cuando Ignus apareció con su otro brazal de chalzen.
-No he dejado de sentirle desde hace horas, deberías confiar un poco más en sus habilidades.
-Confió en ellas-Agarró el brazal y se sentó en el sillón mas próximo, al cabo de unos segundos concentrada en el hechizo de Visión que portaba el amuleto pudo sentirle, estaba dormido por lo que podría comunicarse con él por medio del Espacio Astral-. Esta dormido.
-Podemos salir a buscarle-Se ofreció igualmente la hechicera pelirroja mientras recogía sus amuletos.
-No, si salís y os vuelven a atrapar los mazoku estaremos como al principio-Sentenció el fénix-. Aquí en la capital estáis seguros.
-No podemos pasarnos todo el tiempo dentro de la ciudad-Discutió poniéndose las botas, agradecía la previsión de Amelia por tener varios conjuntos de su ropa de viaje guardados para ocasiones como aquella.
Mientras sus amigos discutían si era buena idea o no el salir en busca de la quimera la joven Guardiana se concentro en si misma abriendo los ojos en su espacio astral; nunca en esos cinco años de convivencia había acudido al de Zelgadiss, siempre había sido él el que había entrado en el suyo aunque siendo sinceros jamás había preguntado si podía acudir al de la quimera. Con cautela se acerco al embarcadero, los cisnes nadaban tranquilamente uno al lado del otro pero aunque no buscaba esa visión se tranquilizó con ella, respiro profundamente antes de imaginar que Zelgadiss la abrazaba, entonces de dejo caer al agua.
Dos brazos la sujetaron atrayéndola a un cuerpo blando y caliente, sintió el impulso que necesitó para ayudarla a subir del todo al embarcadero que sabría que había en el otro espacio astral y rápidamente se vio envuelta en un beso. Cuando toco el rostro de su compañero se dio cuenta de que era piel humana y no la pétrea a la que se había acostumbrado.
-¡Zelgadiss!-Dijo apartándose-Eres humano.
-Solo aquí.
Su compañero se puso en movimiento mostrándola en el proceso su espacio astral, mientras que el suyo era iluminado y soleado el de la quimera parecía estar estancado en una eterna noche de luna nueva, por encima de ellos solo brillaban las estrellas mostrando la silueta de una diminuta casa semi iluminada.
-Hay dos almas mas dentro de mí-Explicó mientras recorría los últimos metros-, el terreno es demasiado pedregoso para lo que no llevas puesto y el cielo siempre esta así, creo que tiene que ver con las preferencias del golem y del brownei.
-Pero entonces ¿Tu preferencia…?
-Aquí-Abrió la puerta mostrando lo que serian las habitaciones de ambos en el Nido del Fénix-, el único lugar donde he sido feliz.
La princesa se sonrojo, ella había sido participe de esa felicidad sin pretenderlo, simplemente siendo quien era y aceptando cualquier cosa que el hiciera o dijera sin necesidad de cambiarla. Giro el rostro y se maravillo en poder verle en lo que seria su aspecto como humano: ojos grises, piel pálida y pelo violáceo, unas cejas algo delgadas pero que con su estructura facial solo destacaban sus ojos y labios rosados, por supuesto no había ningún rastro de vello en su mandíbula.
"Incluso como humano"-Pensó reprimiendo un suspiro-"destaca entre todos los jóvenes que alguna vez me cortejaron"
-¿Ha ocurrido algo?
-Lina y Gaudy han aparecido-Resumió con un rápido parpadeo-, han estado dentro de una barrera demoníaca todo este tiempo. Y creemos… Lina cree que los mismos mazokus van a por ti.
-Despertare a todos, nos pondremos en camino ahora mismo.
Volvió a cogerla en brazos, aunque le habría gustado estar mas tiempo con ella allí corría más prisa el volver a Seilloon y aclarar la situación. La dio un nuevo beso cuando la dejo en el embarcadero observando como se quedaba impresionada al ver que lo que había en el lago no era el vacio que había en el suyo, sino su espacio astral refulgiendo en la oscuridad, dando luz al suyo.
La ayudo a bajar al agua que hacia de conexión entre ambos antes de obligar a su cuerpo a despertarse.
-U-N-A-V-I-D-A-
Amelia sonrió al volver a su cuerpo, no había esperado que una parte de ella estuviera en el espacio astral del mago de forma tan vivida, parpadeo confusa al no escuchar nada en la habitación, no podía haber pasado tanto tiempo desde que se había puesto en contacto con Zelgadiss como para que sus compañeros se hubieran ido sin esperarla.
-Y así es como nos quitas la diversión de la aventura-Termino la hechicera con las manos en caderas.
-U-N-A-V-I-D-A-
Zelgadiss despertó con un fuerte dolor de cabeza, recordaba la conversación con Amelia en su espacio astral pero nada mas después de eso; escucho un quejido reverberando a su alrededor y al momento sus sentidos se pusieron a trabajar descubriendo una fuente de calor a su derecha, al mirar descubrió un montón formado por restos de cuerpos humanos vestidos con las ropas de los guardias, su propio demonio interior le aviso de que delante de él había dos mazokus de alto nivel. Intento mover los brazos para conjurar un La-Tilt pero descubrió que estaba inmovilizado por cadenas… orihalcon a juzgar por su resistencia.
-Solo has tenido más suerte que los demás por que el Rey Demonio esta en tu linaje.
Miró al frente descubriendo a una pareja que se parecía enormemente a sus desaparecidos amigos en las características más básicas: estatura, color del pelo y tamaño físico, pero los ojos de ambos eran morados y parecían estar bastante satisfechos con la "comida" de la que habían disfrutado.
-De todas formas tú has resultado ser una aberración-La mujer se acercó hasta poder tocarle, estaba vestida con un conjunto de túnica y pantalones de tono oscuro-, toda quimera con una parte demoníaca termina doblegada a ella. Y en cambio tú sigues teniendo a tu conciencia humana como dominante.
-Te estás desviando-Su compañero se acerco permitiéndole ver que llevaba una armadura-. No podemos usarle para traer al Rey Demonio por culpa de ese trozo de alma ajeno que tiene dentro, no por lo que le domine como quimera.
-¿Y entonces qué hacemos con él? Su descendiente está protegido por lo que es la madre, y tampoco lo podemos usar-Se apoyó sobre él como si fuera una pared, eso hizo que las cadenas rasparan y su piel sangró como si fuera humano.
-Lo que investigó esa Guardiana es factible-Con horror vio como el mazoku sacaba cierto diario de Amelia de los pliegues de la capa-¿Lo ponemos a prueba?
La mujer sonrió excitada y cogiendo desprevenida a la quimera la arranco la parte superior de la ropa-Vas a ser todo un banquete… humano.
La quimera solo apretó los dientes al ver como el mazoku abría el libro con las investigaciones que su compañera había hecho a lo largo de los años, el siguiente pensamiento no fue por el dolor que sufriría.
Solo fue un ruego para sobrevivir y conocer a su hijo.
DOS PERSONAS QUE COMPARTEN SU VIDA: CREAN UNA NUEVA
Breve pero intenso, nos vemos en el siguiente ;)
