Notas: No quiero violar ningún derecho del autor ni nada parecido, Aoshi & Misao principalmente.
Delante
de una reina hay un rey
Por:
Luna "El sol nocturno"
Prologo.
-Acaba de salir... muy bien.
-¿Ya viene hacia aquí?
-Aja, date prisa.
-¿Por qué no nos han dicho nada a nosotros? Somos sus amigos.
-Quizás por que no querían que les organizásemos nada como lo que hacemos ahora.
-Di toda esa frase con un polvorón en la boca y quizás me lo crea.
-¡Quietos insensatos!
Las manos femeninas les cogieron del cuello de las camisas y les lanzaron hacia atrás, las nueces se les hundieron hasta la nuca pero evitaron que la joven que esperaba frente al juzgado les viese.
-Sois idiotas-dejo escapar Kaoru sin quitarle la vista de encima a Misao, la joven leía un libro sin percatarse de nada mas.
-Idiotas ahogados-repuso Kenshin mientras su traquea volvía a dejar entrar el aire-pero no descubiertos.
-¿Cuándo vienen los demás? Si seguimos así Tae habrá cocinado durante toda la mañana para nada-Sanosuke atrajo al pelirrojo hacia él consiguiendo que su traquea se hundiese de nuevo-Aoshi esta aquí.
-Mierda-susurro el Hitokiri cuando vio que el Jaguar color marino del guerrero se dirigía a la entrada del parking. Justo el único lugar en el cual Misao no les veía desde la plaza.
-Si no nos vamos de aquí nos pilla-dijo la kendoka con cara de pánico-larguémonos.
-¿Hacia donde?-susurro Sano.
-La derecha.
-¿La tuya o la mía?
-La de Saito, corre.
Los tres se agacharon y corrieron de esa guisa hasta llegar al coche negro de el Lobo, Kaoru abrió la puerta y se metieron como pudieron en el reducido espacio que quedaba al lado del porta-bebes. El pequeño Kiba gorjeo feliz y levanto las manos pidiendo atención.
-¿Y bien?
-Aoshi acaba de llegar, Misao lleva cerca de un cuarto de hora aquí-informo el luchador.
-¿Todos están avisados?
-Sí, pero hemos notado que alguien vigila a Misao-levanto la barbilla indicando un puesto de flores al otro lado de la plaza, lo que seria catalogado como un jugador de la NBA hablaba con la dependienta-mas de media hora aquí.
-¿Esta fichado?
-No, Tsubame esta que trina por que dice que falta información en los archivos.
-Que algún adulto me diga por que estamos en esta situación-imploro Kenshin.
-¿De verdad tenemos que decirlo otra vez?-dijo Sanosuke extendiendo una mano hasta rozar los dedos de Kiba-ocultan algo, desde que vinieron de Kyoto no se han separado ni una sola vez y apenas pasan tiempo con nosotros. El día de año nuevo quedamos con ellos en el templo y solo vinieron el tiempo justo para decir hola, rezar y despedirse.
-Cierto, ese día Misao estaba preciosa con el kimono... y tendrán mucho que discutir. Dejémosles en paz por favor.
-Tu ocultas algo-dijo la kendoka.
-¿Yo? Ni de broma-muy bien Kenshin, sigue cavando tu propia tumba-he pasado tanto tiempo con ellos como vosotros-trato de despistar.
-Sonsacádselo-ordeno Saito desde la parte delantera del coche.
Por el retrovisor vio que Kenshin se quedaba pálido y que trataba de salir saltando por encima de sus compañeros, Sanosuke le sujeto contra el asiento mientras que Kaoru le saco la camisa haciéndole cosquillas; el espadachín soltó una carcajada histérica y se retorció tratando de aguantar.
Kiba grito feliz contagiándose de las risas nerviosas del pelirrojo, su padre sonrió abiertamente y alargo una mano para acariciarle.
-R-E-I-N-A/R-E-Y-
Misao cerro el libro y se levanto justo cuando Aoshi llegaba hasta ella, iba vestido con los pantalones grises que le había visto por la mañana pero la parte superior había cambiado drásticamente de un jersey más cazadora a una camisa negra, corbata blanca y chaqueta; miro su sencillo atuendo, falda larga, camisa a juego y abrigo de entre tiempo, todo en blanco. Los dos vestían ropa que no mostraba sus verdaderas intenciones, y en la concurrida plaza eran una de las demás parejas que se habían arreglado para una cita; se metió el libro en la bandolera y le beso cuando paro ante el banco. Su compañero la envolvió con los brazos hasta que el beso termino.
-¿Nerviosa?
-Mucho.
-Solo es firmar un papel-rozo su nariz con la de ella-no esperar a que un sacerdote oficie toda una ceremonia.
-Da igual, estoy nerviosa y tener a Shikijo conmigo no me termina de relajar.
-¿Me prefieres a mí?
-Sí-volvió a besarle.
-Muy halagador, vamos, casi es la hora.
-
-Sabes-empezó una vez estuvieron dentro de la mole de cemento y cristal que era el juzgado-Saito y los demás llevan un buen rato aquí.
-Lo sé, Kenshin y Tokio han tratado de despistarlos sin conseguirlo.
Misao sonrió, ellos dos eran los únicos de todo DEI que sabían lo que iban a hacer, les había gustado que todos sus compañeros estuviesen al tanto pero preferían algo tranquilo y sencillo, ir al registro, firmar y volver a casa para disfrutar de un fin de semana sin guardias ni informes, la funcionaria les indico que ya podían pasar y se sentaron tras estrecharle las manos al juez. Una sencilla insignia con el rostro de un demonio brillaba en la solapa del traje.
-Bienvenidos, yo soy el señor Tokade.
-Lo sabemos, Okina nos hablo de ti.
-El viejo jovenzuelo-dijo con una sonrisa-muy bien, estos son los papeles-los dejo delante de ellos-como vais a ser pareja de hecho y no se trata de una ceremonia civil la señorita Makimachi no tiene por que adoptar el apellido del cónyuge, se tiene los mismos derechos que en un matrimonio con la diferencia de que sois vosotros los que decidís que apellido llevaran vuestros hijos, solo una cosa ¿Bienes separados?
-Sí.
-Entonces tenéis que firmar, un momentito por favor, aquí. La otra es la cláusula de compartidos.
Los dos firmaron y le devolvieron las hojas, el juez las firmo a su vez, las sello y les dio las copias oficiales que figurarían en el registro. Luego saco una caja y la dejo sobre la mesa.
-Esto es un regalo de parte de todo el Onniwabanshuu hacia nuestros Okashiras.
-Muchas gracias.
¿POR QUE EL REY ESTA ANTE LA REINA?
PARA PROTEGERLA
Lo prometido es deuda: Uno de Abril a las cinco de la tarde (Hora española) la segunda parte de Detras de un rey hay una reina.
Sore wa himitsu desu.
