Notas: No quiero violar ningún derecho del autor ni nada parecido, Aoshi & Misao principalmente.

Delante de una reina hay un rey
Por: Luna "El sol nocturno"

Primer capítulo: Sorpresas.

-Mirad... ya salen-dijo Kenshin, había aguantado pero le dolía todo el cuerpo de retorcerse en los intentos por escapar, necesitaba un respiro.

-A por ellos.

Todos, menos el Hitokiri, salieron del coche y cruzaron la plaza hasta llegar a la pareja; ellos no se sorprendieron de verlos allí por lo que sonrieron cuando sus compañeros les rodearon con mala cara.

-Hola-empezó la última Reina Makimachi.

-¿Se puede saber que hacéis aquí?-corto Saito.

-Solo hemos venido a mirar unas cosas en el registro-trato de despistar el Rey de las Kodachi.

-Mirar en el registro no es concertar una cita con el juez Tokade, tardar una hora y arreglarse como si fuese algo importante-siguió Sanosuke.

-¿Arreglados?-intento despistar Misao mientras se aguantaba las ganas de reír-no vamos arreglados, solo nos hemos cambiado de ropa al venir.

-Aoshi esta más guapo de lo normal y tu pareces una cándida novia-señalo Kaoru-Qué ha sido.

-Nada, y nos están esperando-Aoshi la mano por detrás de Misao dispuesto a salir corriendo hacia el aparcamiento con ella en brazos.

-Shinomori, si corres para escapar-comenzó el Lobo tras ver su movimiento-llamare de madrugada a tu casa con una "emergencia" y te tendré en la oficina hasta dos días después.

-El reglamento...-trato de defender Misao.

-Soy el jefe, y se tratara de una situación de seguridad nacional-termino sonriendo.

Pillados, los dos se miraron con una sonrisa y el guerrero termino por envolverla los hombros con un brazo mientras la kunoichi se sonrojaba.

-Acabamos de... hacer oficial el que somos pareja de hecho, y estamos embarazados.

Kaoru se llevo las manos a la boca sofocando una exclamación, cuando al fin se repuso se lanzo sobre su amiga para abrazarla al tiempo que sus dos compañeros de armas hacían lo propio con el guerrero, Kenshin se les unió con el Cachorro y asintiendo con una sonrisa. Ninguno vio que el hombre del puesto levantaba un ramo de flores y sonreía antes de irse.

-¿Cuándo pensabais decirlo? Okina debería haberlo aprobado y tendríais que haber ido al templo para recibir las bendiciones.

-Lo hicimos todo en año nuevo, salvo lo de mi abuelo, eso fue en Kyoto, unos días antes de venir.

-Un momento-dijo Kaoru tras hacer cálculos-¿Cuándo te quedaste embarazada?

-El día que volvimos a vernos nosotros dos, cuando nació Kiba-se sonrojo aun más y busco apoyo en su pareja, este batallaba para que la lluvia de "cariñosas" collejas de sus compañeros no le diesen

-Dos semanas antes de vernos todos en el templo, tres meses-trago saliva al comprobar el resultado de su cálculo-¿Por qué lo habéis ocultado tanto tiempo?

-Por esto-extendió la mano señalando a los chicos-el embarazo hace que me duelan las articulaciones si hago demasiado esfuerzo.

-Por ejemplo...-Kaoru trago saliva, esa misma mañana había visto a la joven madre llevando unas cuantas carpetas de más a la reunión que toda la Camada tenia una vez al mes.

-Una carrera o levantar mucho peso, pero la doctora dice que se me pasara tras el cuarto mes, mientras tanto tengo la sensación de que un autobús me ha pasado por encima a todas horas.

-Eres un listo Aoshi-dijo Sanosuke tratando de alcanzarle en la nuca-Te vas de vacaciones y te vienes con un pequeño en camino.

-Ninguno de los dos lo planeamos-se defendió, lo cierto era que la noticia les había cogido desprevenidos pero rápidamente la ilusión de tener con ellos a su hijo les había hecho estar mas unidos aun.

-Ya claro... ¿Y por eso no se lo decís a vuestros amigos?

-Sí-admitió a riesgo de llevarse más collejas.

Saito sonrió aun más y por fin pudo acertarle en la nuca, se aparto un poco para hablar con Misao al tiempo que Kaoru cambio posiciones con él y le daba su merecido al guerrero. Kiba emitió un gorjeo tratando de llegar a la joven de ojos verdes.

-¿Cómo estas?-dijo sujetando mas firmemente al bebe.

-Bien, cansada pero impaciente. Hola Kiba.

-¿Impaciente por que?

-No solo habéis venido siguiéndonos, según Tokio también habéis montado una fiesta en el Akarakebo.

-Sí, creo que con lo que acaba de pasar a llegado en buen momento ¿Tokio os lo ha comentado?

-Ella y Kenshin son nuestros "topos" entre vosotros. Al parecer ya sabe distinguir entre una embarazada y alguien que no lo esta, y Kenshin... Aoshi le cambio el turno para poder ir conmigo al ginecólogo.

-Ese día que nadie estaba en su puesto-recordó muy bien el momento, Henia e Iwambo habían sido vistos en Kobe y tuvieron que movilizarse para llegar hasta allí en unos helicópteros del ejercito, solo él, Shojô y Kenshin estaban disponibles.

-Jefe, tenemos cierta prisa, tenemos que ir a ver como le va Mai en Aoiya y luego hemos quedado con unos amigos de Aoshi.

-A las diez en el Akarakebo, o cumplo la amenaza de la emergencia.

-Allí estaremos, hasta luego Kiba.

Saito le enseño a su hijo, de nuevo, como decir adiós con la mano, el pequeño sonrió por la aparente carantoña y volvió a gritar feliz cuando su padre le beso.



-R-E-I-N-A/R-E-Y-

-¿Estas bien?

-Sí, no me duele nada.

La joven empezó a reír mientras observaba donde habían ido a parar el jersey y la cazadora que llevaba por la mañana, en los asientos traseros y hechas un gurruño; entro en el coche y le beso divertida.

-Lastima, me he perdido tu momento striper.

-Puedo repetirlo en casa.

-Ya he tenido unos cuantos en casa, y en directo-sonrió levantando las cejas-pero en el coche seria la primera vez.

Aoshi sonrió poniéndose el cinturón, arranco el coche y salió por la puerta del parking, tras pagar el importe de la estancia un coche oscuro dio un frenazo justo delante y reacciono llevando las manos bajo el asiento, a donde estaban las kodachi de repuesto; el conductor del otro vehículo le hizo una señal en disculpa y continuo su camino. La pareja exhalo un suspiro de alivio y continuaron con la ronda de visitas obligadas.

Misao comprobó de primera mano que Mai era una buena encargada y que llevaba el lugar como la seda; la joven de ojos pardos aprovecho para entregar un informe completo de todas las actividades, cuentas, gastos y beneficios del primer y segundo mes tras la apretura, todo incluía unas notas personales de cada trabajador para hacer ciertas mejoras en el local como por ejemplo el cambiar las pinturas de las paredes cuando la estación así lo requiriese o poner candados en las taquillas del vestuario. Observo que varios de los trabajadores llevaban un diminuto "pin" con la conocida cabeza de demonio.

-Jamás se nos ocurriría dejar que nuestros Okashiras sufriesen algún daño-susurro una camarera cuando paso a su lado.

Aoshi levanto una ceja ante el comentario, por lo que él tenia entendido Misao y Tokio en persona se habían encargado de hacer la selección de personal durante largas y aburridas tardes; quizá Okina tuviera razón, un onni jamás daba su rostro a conocer hasta el momento en que era necesario, y ahora que lo era no dejaban de ver como muchos y variados miembros de los Onniwabanshuu los habían estado protegiendo sin que se percatasen. La lejana reunión con Matsukari Katsû, heredera de Matsukari Kikú, había resultado muy esclarecedora en ese punto, los dos no debían saber quienes componían al Onniwabanshuu hasta que se decidiese quien seria el nuevo Okashira; semejante cargo solo podía ser ocupado por un guerrero hasta que el siguiente hubiera recibido la formación adecuada. Por desgracia ellos la habían recibido y por ello se verían obligados a pelear uno contra otro para decidir quien seria el dirigente. Un día antes de tomar la decisión de cuando seria tan importante combate Misao había recibido la carta del hospital y tan extraña ceremonia se había cancelado; aun le sorprendía la entereza de Misao al negarse a luchar contra él desde un principio.

...-Me sigo negando Okina ¡No pienso luchar contra mi pareja!

-Misao, esta ceremonia lleva haciéndose siglos, no puedes llegar y por que tu lo digas negarte. El Onniwabanshuu debe ser dirigido por un guerrero, da igual el sexo, pero solo debe ser uno.

-¿Cabe la posibilidad de que pueda abandonar el Onniwabanshuu?

-No una vez estas dentro o sabes de su existencia-respondió Katsû mientras encendía de nuevo su larga pipa.

-¿Y si yo la doy el puesto?-era la primera vez que hablaba en las largas horas de discusión y sus palabras crearon un breve silencio bien justificado.

-Jamás. No es que no se pueda hacer, es que no se debe-explico un hombre al lado de Okina-nuestros dos clanes impusieron esa norma como acuerdo formal en la sucesión del Onniwabanshuu.

-¡.¿Y que pasa si resulta que estoy embarazada del último miembro del clan Shinomori?.!...

Todos en la abarrotada habitación habían dejado de cuchichear y murmurar al instante, la noticia de la unión de los dos clanes a través de algo tan sencillo como un embarazo había resuelto el problema de inmediato; saltándose todo tipo de tradiciones Misao era la Okashira, tal y como Aoshi había pedido desde un principio, mientras que él la ayudaría; el consejo solo había pedido una cosa: que desde el principio su descendiente fuese plenamente consciente del destino que le aguardaba como unificador de los clanes Shinomori y Makimachi con su nombramiento.

No tenían ningún tipo de problema en ello, que su hijo supiera quien estaba destinado a ser era algo que le explicarían llegado el momento, otra cosa era la protección que podían ofrecerle antes de llegar al mundo; con Shishio suelto y en paradero desconocido hasta que se le estrechase el cerco en Kyoto era muy probable que Misao solo pudiese ser atendida por onnis durante la gestación y el parto, además de que todas sus salidas debían ser vigiladas por sus amigos o él mismo. Si Makoto le cogía a él como rehén jamás permitiría que amenazase a su familia. Bajo ningún concepto.

-Aoshi.

-¿Ya?-salió de sus meditaciones al instante.

-Sí, Mai es buena. Me gusta la nueva forma que tiene de llevar el Aoiya, es distinta pero más limpia.

-

Una vez en casa, y con tiempo de sobra para relajarse antes de ir al Akarakebo, se puso a repasar ciertas cosas que aun no tenia muy claras sobre el incidente de su padres y Makoto, termino soltándose la corbata y remangándose la camisa. Cuando las manos de Misao se hicieron notorias en su espalda sonrió.

-¿Estas seguro de que no te arrepientes?

-Mucho-la rodeo las caderas con las manos mientras ella se sentaba sobre él-¿Y tú?

-No puedo hacerlo, si tú fueses el Okashira apenas podríamos verte.

-Ahora en cambio no nos perdemos de vista, lo prefiero así. Se que estas bien, que Kisaragi no me tendrá que llamar por alguna emergencia extraña y no me volveré loco hasta verte.

-La única emergencia que deseo darte es: cariño, acabo de romper aguas.

-Ahora mismo también es la única que deseo.

La joven apoyo la cabeza en el hueco bajo la barbilla, inconscientemente la mano masculina se quedo sobre su vientre aun liso. Dejo escapar varias carcajadas cuando el murmullo de su compañero fue secundado por el sonido del telefonillo exigiendo atención inmediata.

-Si les digo que se vayan será toda un incorrección ¿Verdad?

-A mí no me mires, ya hice de las mías en la elección del Okashira.

Aoshi suspiro resignado, mas aun, cuando Misao le beso de esa forma tan lenta y dulce que conseguía romper todos sus esquemas; sin esperanza de poder deshacerse de ellos la dejo sobre la silla y fue a abrir.

La sonrisa de la futura madre se borro cuando su vista se dirigió a la pantalla del ordenador, en ella figuraba un escaneado de la primera plana de un periódico: "Un coche bomba deja a un huérfano como el mas rico del país", acompañando semejante titular salía una foto de Aoshi cuando solo contaba con unos once años de edad y otra de lo que había quedado del coche donde sus padres había subido antes que él; la noticia ponía de manifiesto el que el único hijo de la familia se había salvado por que había vuelto a la casa en busca de un objeto cuando su padre arranco el coche y la bomba estallo. El objeto que no llego a darla en semejante ocasión era el regalo que la había dado hacia unos días: un kimono levemente rosado con unos delicados bordados de sakuras en un tono algo más fuerte. A ella le quedaba un poco pequeño pero no evitaba que quizá se pudiese usar en unos meses.

Pulso sobre el icono de siguiente y la imagen cambio a otra primera plana del mismo periódico: "En una noche desaparece una familia de mas de cien miembros", misao vio de nuevo las ruinas de lo que había sido su hogar durante sus seis primeros años de vida, las ramas retorcidas y calcinadas de su cerezo favorito asomaban por encima de una de las murallas, todavía colgaban de ellas las cintas de seda que ella y su madre ponían todas las primaveras para evitar que las piezas de fruta rompiesen las ramas nuevas por el peso. En esta ocasión o había foto familiar o del único superviviente de la tragedia, sólo una larga lista con los nombres de los fallecidos, el parentesco que poseían y su ocupación.

Makimachi Toranaga (31) Cabeza de familia –empresario-

Tachibana Mariko (27) Esposa del cabeza de familia -maestra de baile tradicional-

Makimachi Misao (6) Hija –estudiante de ultimo grado de primaria-

Misao toco la pulsera que llevaba en la muñeca derecha, el lado contrario a donde la llevaba Aoshi, la reconfortaba saber que sus abuelos la habían llevado antes que ella y que los padres de su compañero lo habían hecho antes que ellos, por lo que les había explicado Tokade eran muy antiguas y se habían hecho cuando el primer Okashira se había casado, casualidades de la vida, con una joven onni del otro clan; las dos tenían la mismas inscripciones grabadas en el interior: "Jamás permitiré que las sombras lleguen al Trono del Dragón pues yo soy las sombras". Y en el exterior: "Protegeré a aquellos que me rodean y me rodearan con su luz".

-No es bueno que una embarazada lea cosas sobre el pasado-la amortiguada voz indico que uno de sus invitados había venido a buscarla-más aun si son tan nefastas-se inclino sobre el redondeado hombro y la beso en la mejilla.

-Lo sé Hannya-dijo devolviendo el saludo al ponerse en pie por fin-pero Aoshi parece obsesionado con este tema. Tienes que tener en cuenta que a él no le han contado nada, es justo que sepa por que murieron sus padres.

-Pensé que Tsubame os lo había contado.

-Apenas la hemos visto.

-Entonces pregunta a Hiko sobre este expediente-la dio un papelito con el número 1.879 escrito en él.

-¿Cuando nos contaras la relación que tienes con Seijuro? En Kyoto no dejabas de tranquilizarme con noticias sobre el estado de Aoshi y ahora me das esto-levanto la nota y la agito frente a la mascara del demonio que siempre llevaba puesta, varias risas ahogadas escaparon de ella-y no es una broma.

En esta ocasión el hombre estallo en carcajadas.

-Sore wa himitsu desu-y volvió a reírse con ganas.

-¡No me seas como Zeros de Slayers!

-Lo siento era una tentación-se disculpo-conozco a Hiko de hace mucho, pero llegara el día en que pueda contarlo todo sin correr peligro.

-Misao-dijo un hombre de más de dos metros de altura desde la puerta, una fea cicatriz le recorría desde la frente a la mandíbula-¿Podrías ayudarnos?

-Con que-dijo sonriendo, Shikijo solía tener las ideas mas descabelladas en el mejor de los momentos.

-Hemos traído una botella, del mejor sake que hemos podido encontrar, pero Aoshi se niega a beber tu parte-sonrió cuando la joven se llevo las manos a la cara para tapar la sonrisa divertida que amenazaba con asomar-la excusa es que estas embarazada y él no pero aun así se niega.

Misao empezó a reír con ganas, les sujeto a cada uno de un brazo y volvieron al salón donde Aoshi se negaba a terminar borracho a manos de Hokô y Ashimi.

-R-E-I-N-A/R-E-Y-

Por suerte aun le quedaba la suficiente paciencia como para soportar las miradas de alucinación de sus subordinados, pero por suerte toda su atención estaba en el pequeño que tenia en brazos y mamaba con fruición del biberón; solo tenía tres meses de vida y ya era un torbellino, reclamaba toda la atención que sus padres le daban gustosos y pedía carantoñas a todo aquel que pasase cerca.

-Pareces todo un padrazo-dijo Sanosuke, era muy raro que Saito y Kiba se viesen juntos en una habitación con tanta gente.

-Kiba es todo un niño mimado, y me gusta mimarle ¿Qué tal con Takani?

-Muy bien.

-Me gusta-susurro tranquilo, levanto al bebe por encima del hombro para que soltase los gases.

-¿Sabes que paso en Kyoto con Misao y Aoshi?

-No.

-¿Y no podemos tratar de enterarnos?

-No, es algo que solo ellos tienen derecho a comentar con nosotros. Shinomori-llamó.

El guerrero se acerco pero bajo ningún concepto perdió de vista a Misao.

-Jefe-saludo con una sonrisa divertida.

-

-Misao-llamo Tokio desde una de las mesas-ven corre, tienes que probarte esto, es monísimo.

-No pienso cambiarme hasta que tenga que ir a la cama.

-Lo sabemos-dijo sabiendo que se refería a la picante ropa interior que la había regalado Tae-¿Pero dime que no es bonito?

-Es precioso.

Extendió el vestido premamá, era de tela muy veraniega y para los meses medios del embarazo, las mangas eran acampanadas y a la altura del antebrazo mientas que la falda no trataba de esconder el abultado vientre que tendría en unos meses; el color azul cielo lo hacia aun mas fresco.

-Quiero que estrenes el conjunto cuanto antes, cumple los siete meses y dos segundos después se la leona que Aoshi no espera.

-Lo siento-se disculpo la madre-me pillaron cuando te fui a comprar el vestido.

-A estas alturas lo sabrá todo DEI-dijo quitándole importancia.

-¿Quién es tu ginecólogo?-pregunto Megumi.

-Se llama Kisaragi Yuffie.

-Es muy buena, y te dará más opciones que una cesárea o epidural.

-Masako solo me pidió que empujase y me lo tomase con tranquilidad.

-Por que pediste específicamente que fuese una matrona la que te ayudase en el parto-explico antes de beber un poco de sake-tu ginecólogo te habría atado a la mesa de operaciones en cuanto las contracciones se hubiesen acelerado.

-Lo último que yo quiero es una cicatriz por culpa de un inepto.

-Si me disculpáis-cerro el busca y cogió el abrigo mientras salía por la puerta-el trabajo me reclama.

-Que no te expriman.

-

-¿Cariño?

Saito abrió la puerta del baño y descubrió que Tokio no había ido totalmente sola al baño, Misao también estaba con ella mientras le cambiaban el pañal a Kiba.

-Danos un momento, enseguida salimos.

-Estaré en DEI, los demás lo saben ya.

-¿A ocurrido algo?

-Sí-se acerco para besarla y despedirse del pequeño-Enishi Kyosato ha sido encontrado en un callejón de Shinjuku.

-Le pediré a alguno de los chicos que me lleven a casa, no te preocupes por ello-le tranquilizo.

-Tu no me preocupas mucho, es Misao quien si lo hace.

-¿Y eso?

-Shishio aun va a por ella, tu estas siempre vigilada.

La beso acariciando a su primogénito y salio dejando que Aoshi controlase la puerta del baño hasta que salieron.

¿POR QUE EL REY ESTA ANTE LA REINA?

PARA PROTEGERLA

Sabeis cual la mejor recompensa, los reviews.

Sore wa himitsu desu.