Notas: No quiero violar ningún derecho del autor ni nada parecido, Aoshi & Misao principalmente.

Delante de una reina hay un rey
Por: Luna "El sol nocturno"

Capítulo dos: Mensaje.

-¡Kenshin!

El espadachín siguió andando por el pasillo del hospital e ignorando a la kendoka que le perseguía al trote.

-¡Battousai!

En esta ocasión ocurrió el efecto deseado, el pelirrojo de ojos dorados paró en seco y espero a que llegase a su altura, la mirada de absoluta fiereza por encima del hombro no la refrenó. Se acercó y le sujetó de la mano.

-No vayas a por él.

-Trató de matarte.

-Lo sé, pero todo lo que pueda decirle a Saito es bueno para poder dar con aquel que ha tratado de matarnos.

-Shishio no ha tenido nada que ver en esto, es Tomoe quien si lo ha hecho.

-Tomoe no me preocupa demasiado.

-Deberías hacerlo. Esta loca.

-Loca porque tú has rehecho tu vida, lo que tiene es un ataque de celos-concluyo.

-El mismo que tengo yo cada vez que me llamas Kenshin en vez de Battousai.

La oscura nube con rayitos, síntoma de un cabreo monumental, sobre la cabeza de Kaoru resultó tan visible que el Hitokiri estuvo tentado de dar un paso atrás, en vez de eso la atrapó contra una de las puertas de los módulos de la UCI, abriéndola en el proceso, y cercándola contra la camilla mientras bajaba el rostro hasta su cuello; los dos primeros segundos de miedo por una providencial pillada en fragante delito se esfumaron cuando el espadachín pelirrojo apoyo la frente sobre su hombro con un suspiro.

-¿Tan similares somos?

-La única diferencia son vuestros ojos, es muy difícil verlos cuando galopo a tu espalda.

-Ya-deslizó los labios por el desprotegido cuello.

Kaoru cerró los ojos, entre los besos y las caricias que se colaban bajo su camiseta perdió la realidad del lugar en el que se encontraban. Hasta que una camilla pasó por el pasillo a toda velocidad, y la hizo abrir los ojos. En vez del acostumbrado techo blanco de la habitación de su compañero, o el de madera de la suya en el dojo Kamiya, descubrió una lámpara fluorescente; apretó las manos sobre el pecho de él pero fue en el momento en que trató de subirla a la camilla cuando encontró su oportunidad, le hizo girar hasta sentarle y después se alejo. La miraba con necesidad.

-¿Sabes una cosa?

-No hasta que la digas.

-Eres un pervertido-dijo antes de escapar por la puerta.

-Somos unos pervertidos-susurro Kenshin al techo del módulo-que necesitan una ducha fría.

-R-E-I-N-A/R-E-Y-

-No termino de entender el por qué de vuestra decisión-metió los pañales sobrantes en el bolso-¿Acaso figurar en el registro de parejas de hecho no es como estar casados?

-No. La diferencia más notoria es que yo no he cambiado de apellido… y que no necesito una ceremonia para que los demás sepan que le quiero. Me parece una tontería ¿Para qué una boda y todos esos pequeños detalles si después se acaba la pasión?

-Formas de pensar-por suerte para ella esa "pasión" de la que hablaba Misao aún seguía haciendo de las suyas en su matrimonio-pero me alegro por vosotros. Cógele-se refirió a su hijo-el bolso con las cosas pesa casi tanto como él.

-Será un placer ¿A que sí Kiba?

Aoshi sonrió levemente cuando la puerta del baño de señoras se abrió y Misao salió con Kiba en brazos y seguida de Tokio, el pequeño "trasto" de ojos dorados reía tratando de coger el largo final de la trenza para poder llevársela a la boca mientras su madre buscaba su peluche favorito, y muy destrozado tras las atenciones del pequeño, para evitar que el pelo de la joven terminase igual.

-Tengo que irme.

-¿Y quién nos lleva a nosotras?

-Yo, pero para mí será llegar, ir a casa a cambiarme e ir a la comisaría.

-¿Es muy grave?-Aoshi vio la preocupación en los ojos verdes.

-Demasiado-reconoció, si Shishio estaba en Kyoto ¿Cómo había logrado aparecer Enishi en Tokio?-Megumi y Genzai están en quirófano, Sanosuke y Shojô coordinando a la policía mientras tratan de que la prensa no se entere de los detalles más sórdidos… Tsubame y Yahiko están con las cintas de una cámara de video en el laboratorio.

-Un momento ¿Y las declaraciones?

-Eso me toca a mí.

-Saito y Tokio están recién llegados de la baja y controlando DEI, Hiko en sus misiones de alto secreto que solo sabe Saito… ¿Kenshin y Kaoru donde están?-saltó tras terminar el recuento.

-En el hospital-abrió la puerta trasera del coche y puso la sillita del bebé que le había dado Saito momentos antes, vigilando que no haya nada extraño durante la convalecencia de Enishi.

-Trató de matarlos y ahora le tienen que proteger, eso es ironía-dijo Tokio desde atrás.

-Solo hay alguien que no está bajo las directrices de DEI-dejo escapar Misao pensativa.

-¿Quién?-Tokio no pudo evitar que la pregunta se le escapase, ella era quien se encargaba de controlar al personal de DEI al completo, imposible que se le hubiese pasado alguien-¿Cuál de todos los locos que vigilo se me escapa, Okashira?

-Battousai.

-Te odio-dejó escapar antes de abrir el móvil y llamar.

-

-¿Eso es una mano?-se acercó a la foto esperando ver las huellas dactilares perfectamente dibujadas en la quemadura.

-Sí-respondió Megumi con una cierta indiferencia y quitándose la bata de operaciones para sustituirla por la blanca que siempre llevaba en el hospital.

-Pero… ¿Cómo se lo han hecho?

-Personalmente no me interesaría si ha tratado de matarme. De acuerdo-dijo al ver la expresión de la kendoka, tras ellas unos ojos dorados volvían a observar todo-mi teoría principal es que lo hicieron con un hierro candente en forma de mano. Pero por desgracia eso no coincide con ningún tipo de marca que indique rechazo entre la yakuza, no me mires así, siempre se ha usado con forma de dragón y en la espalda. No una mano en el pecho.

-¿Una falsificación?

-No lo sé. Soy medico y salvo vidas, no la experta en mafias.

-Eso somos nosotros pero es… increíble.

-¿Dónde está?-las dos mujeres dieron un respingo al oír por primera vez la voz del espadachín.

-En aislamiento, le hemos extraído las balas pero los de quemados se están encargando de la herida de su tórax, si sobrevive es vuestro, dentro de dos meses-sacó una carpeta donde tenía las fotos y las radiografías para el forense-voy abajo, tengo que darle esto a Katô.

-Nosotros nos pasaremos por quemados para ver si ha dicho algo.

-¿Con la cantidad de sedantes que le hemos puesto? Ni de coña, nos vemos mañana-dejó la luz encendida para que ellos la apagasen.

-¿Y ahora qué hacemos?-se giró hacia la pared donde estaba apoyado el espadachín, mejor dicho había estado apoyado.

Suspiró y dio un respingo cuando el móvil empezó a sonar con fuerza, se llevó la mano al pecho para comprobar que aún tenía el corazón en la caja torácica y no le había saltado por la boca del susto; en la pantalla del móvil destacaba el nombre de uno de sus superiores.

-Esta vez no puedo hacerte de niñera Tokio-contestó de forma automática.

-No se trata de eso. Battousai.

-¿Qué ocurre con él?-el nombre la devolvió a la realidad.

-¿Dónde está?-un leve toque de terror también recorrió a la kendoka.

-Hace unos minutos aquí.

-Enishi trató de matarte…

-No hace falta que me lo digas.

-…y Battousai es extremadamente vengativo y protector en lo que se respecta a ti.

-Si llamo en diez minutos es que Enishi está muerto-declaró.

-Kaoru…

Colgó sin terminar de escuchar y salió corriendo por el pasillo para desagrado de las enfermeras, paró frente a los ascensores el tiempo justo de comprobar que ambos bajaban y término por correr escaleras abajo a riesgo de romperse el cuello por la velocidad; las salas de quemados estaban cerca de los quirófanos por si resultaba imprescindible alguna operación de urgencia, y los quirófanos en el ala de cirugía, el edificio de al lado. Estaba atravesando la parte trasera del hospital, un enorme jardín donde los pacientes podían relajarse dando un paseo, cuando escuchó un golpe contra una de las columnas de la zona cubierta.

Una conocida melena roja estaba apenas iluminada por culpa de la destrozada farola.

Se acerco sin creerse la buena suerte que Enishi Kyosato iba a tener esa noche.

-¿Cuál de los dos eres?

-El sádico-respondió mientras reprimía una sonrisa.

-Bien ¿Y que hace un sádico como tu aquí?

-Digerir informaciones.

-¿Qué tipo de informaciones?-dijo quedándose delante de él, que estuviera sentado no le daba el voto de confianza necesario.

-Aoshi acaba de llamar, el primer testigo que encontró a Enishi ha hecho su declaración.

-¿Y?

-Tomoe le ha torturado, Shishio le marcó. Con las manos desnudas.

-R-E-I-N-A/R-E-Y-

-Ésa ha sido la declaración más fantástica que he oído nunca-soltó el policía.

-Un hombre que te quema con las manos ¡Mucho HEROES han visto esos jóvenes!

Aoshi solo tuvo que levantar la vista de los informes que le tendían para acallarlos de golpe; esos hombres tenían mucha suerte, de haber sido un mercenario más habrían recibido algo más que no solo una mirada que les había cortado la respiración, de hecho ya no tendrían que haberse preocupado de esa función vital. Firmó en el impreso y puso su número identificativo como DAE para saber que agente había estado allí y había recogido las copias de las declaraciones. Por suerte para ese tipo de gente, listillos con trabajos importantes, sólo había una posible salida, que por listos no supieran en verdad que la marca de la mano sí se podía hacer con otra extremidad humana; en un grupo muy reducido de gente era sabido que Shishio había sufrido graves quemaduras en un accidente, por ello, sus glándulas sudoríparas habían resultado destruidas y se veía obligado a tomar baños de agua helada para mantener su extremado calor corporal bajo control. Así como otros de aguas termales para calmar el escozor constante de unas quemaduras que jamás terminarían de cicatrizar.

Parecía increíble que Ayumi amase a semejante bestia, pero lo cierto era que ella, como excelente geisha trepadora, también tenía sus trapos sucios; el menos conocido consistía en que, en su etapa de aprendiz, había llegado a empujar a una compañera de okiya por unas escaleras ocasionando que al romperse una pierna ya no pudiera seguir bailando, los rumores que se habían difundido apuntaban a los celos por atreverse a sobresalir en una materia en la que las demás compañeras cometían pequeños fallos para así no despertar su furia destructiva. Una bonita y venenosa rosa.

Bueno, con esa información extra ya entendía el refrán.

Dios los cría y ellos se juntan.

En un impulso cogió el móvil y tecleó con rapidez al tiempo que el ascensor llegaba al garaje de la central de policía y las puertas se abrían, sonrió cuando el aparato encontró un poco de cobertura y el mensaje se envió.

-No parece una sonrisa de felicidad.

-Lo es-respondió a su interlocutor-¿Ha pasado algo?

-No-dijo Shikijo saliendo de las sombras-pero Misao nos pidió que alguno viniera, esta muy preocupada.

-Yo también lo estaría, hace tres meses que hemos vuelto y durante todo ese tiempo hemos descubierto que Shishio no ha estado precisamente ocioso-con esas palabras recordó el incidente de la pandilla callejera que había atacado el Akarakebo, todos habían aparecido muertos por aparentes paros cardiacos en los distintos escondrijos que tenían.

-Por lo menos ahora contáis con protección extra.

-No termina de tranquilizar-el tono helado volvió a surgir-si vosotros estáis de forma invisible a nuestro alrededor, Shishio también lo puede estar.

-Daremos con él.

-Hasta luego-terminó al dirigirse al coche.

-Por cierto, Aoshi.

El guerrero sólo levanto una ceja mientras miraba por encima del hombro.

-Tengo esto para ti-dijo tendiéndole una bolsa con algo de forma cuadrada dentro-de Misao.

-El obento se hace para la comida del mediodía.

-Ya lo sé-empezó con una sonrisa divertida-pero Misao te quiere muchísimo.

Shinomori lo cogió y reanudo el camino al coche, cuando tenía el cinturón puesto la curiosidad fue mas fuerte y terminó sacando la caja lacada de debajo de su gabardina, un peculiar aroma a té y carne se escapaba de ella. Comida casera; y eso era raro, Misao no solía cocinar, vale que la limpieza la hiciera la asistenta pero la colada, plancha y comida eran cosas suyas, mejor dicho, la comida era cosa suya y la colada de Misao, la plancha se la repartían.

Se puso la caja sobre las piernas y la abrió llenando el coche del aroma de su té favorito así como de bollos de carne; un termo y un taper con la comida todavía caliente. En la tapa había una nota pegada.

No soy tu amorcito ;)
Te fuiste sin avisar y seguro que no has cenado.
He notado burbujas.

Misao.

En esta ocasión sonrió con ternura, de los dos la experta en comida tradicional era ella, y los bollos de carne que su compañera preparaba eran de lejos los bocados culinarios más exquisitos que había probado nunca, gracias a ellos no echaba de menos las sopas de miso de su madre. Guardó la caja bajo la gabardina y arrancó al fin.

-No hay matriculas… furgoneta alquilada… nombre falso… transformación física del sujeto… estas cintas de video no sirven de nada.

-¿No puedes hacer tu magia?-dejo escapar Saito al otro lado de la mesa.

-No-contestó Tsubame con rabia-el tipo que fue allí era bueno, no se puso de cara a la cámara en ningún momento y camuflo su contorno físico con cojines muy bien colocados, además anda de tal forma que no puedo usar las cintas de otros sospechosos para saber quien es ¡Y las cámaras de la agencia no tienen para capturar sonidos!

Yahiko se asomó a la puerta con cara de sorpresa, que su novia perdiese los estribos de tal manera sólo quería decir que estaba desesperada y que no tenía ninguna pista.

-¿Y las cámaras de tráfico?

-Cristales tintados. Detalle principal que le dio una pista a Misao y que la llevó hasta la agencia de alquiler-remató.

-¿De dónde?

-Prefectura de Tokio.

-¿Trabajadores?

-Todos limpios.

-¿Jefe?

-Limpio, como los trabajadores.

-Tengo las declaraciones-anuncio Aoshi-¿Qué tal vosotros?

-La cinta la podemos usar para papel del váter-concluyo Tsubame-no aporta nada a la investigación.

El guerrero de ojos dorados abrió la carpeta con los informes y dio un primer vistazo a toda la información allí recogida, releyó varias veces los mismos párrafos de todas las declaraciones.

-¿Son todos los que le encontraron?

-Sí, dos chicas, un señor y los paramédicos a los que avisaron, la policía también a dado los informes de los agentes que se acercaron. Todos coinciden en lo mismo.

-Mi hermana, mi hermana, y esto sólo es el principio.

-Extraño rezo-puntualizó el aprendiz.

-Es lo que le han oído decir a Enishi cuando fue encontrado.

-Si es cierto que le han encontrado con una herida con forma de mano en el pecho, no me fiaría demasiado de él.

-Los locos no mienten-meditó-son confusos en la forma de hablar.

-

-¡Saito!

Misao entro a la carrera en el despacho del Lobo, al darse cuenta de que Aoshi estaba allí se sonrojó notablemente y terminó tendiéndole a su jefe un possit con una dirección web escrita en él.

-¿Y?

Tsubame y Yahiko estallaron en carcajadas, ellos sí sabían que ocurría allí. La habían ayudado con el obento para Aoshi.

-Se trata de una página donde hay un video colgado, hace apenas una hora que está colgada y… ya ha recibido más de un millón de visitas.

Saito levantó una ceja, eso no aclaraba nada.

-En el video se ve como han torturado a Enishi.

-¿Y el servidor?-siguió de forma fría.

-Extranjero, de Costa de marfil en África, casi todas las páginas de ese mismo servidor apenas tienen unas horas de vida. Descargué el video.

-Me pondré con él para identificar donde están.

-Estás tardando-la amenazó antes de que saliera por la puerta-mantén esa página vigilada-se refirió a Misao-cuando ocurra algo significativo avísame, y pásame una copia del video. La reunión es a las nueve de la mañana si no hay cambios.

-¿En caso contrario?-dejó escapar Aoshi.

-Vigilad el móvil.

-Una última cosa-o lo hacia ahora o no se atrevería jamás-¿Sabes cuando vuelve Hiko?

-Lo sabe él.

-Vale-dijo con fastidio.

-¿Algún problema?

-No, sólo quería preguntarle por una cosa.

-¿El expediente mil ochocientos setenta y nueve?

-Sí-¿Acaso había algo que ocurriese sin que Saito no se enterase?

-Todavía esta en curso, pero si averiguamos por qué Shishio va a por tí se cerrara.

-¿Podría…?

-¿Podríamos compararlo con mi teoría?-cortó el hombre de ojos azules.

-Por mí ningún problema-luego les "interrogaría" para hacerse con un informe completo de sus averiguaciones.

-Gracias.

Los dos se giraron hacia la puerta para irse a sus puestos.

-Y Misao, esa frase es de mis favoritas para atormentar a los novatos.

-Lo sé jefe.

Saito bajo la vista y siguió revisando la nueva información que Shinomori había llevado. Misao y Aoshi salieron por fin de allí para encontrarse con Yahiko esperándoles, no tenia muy buena cara. Lo primero que hizo fue tenderles un fotograma congelado del "famoso" video de Enishi.

-¿No deberías dárselo a Saito primero?

-No cuando amenazan a Misao.

La joven levantó la hoja sintiendo como el corazón la latía en las sienes por el nerviosismo, alcanzó a ver una parte del fondo resaltada mediante un programa de rebajes; rodeada con un rotulador rojo había una frase que estaba puesta en una de las paredes. Había visto el video entero, dos horas enteras en las que Tomoe Kyosato mostraba como de cruel podía llegar a ser con su propia sangre.

En ese momento dejó de ver la hoja y todo se volvió negro.

-¡Misao!

-

Saito salió del despacho al oír el grito, delante de su puerta Aoshi sujetaba a la joven mientras Yahiko controlaba sus constantes vitales y uno de los empleados llamaba al hospital. Todos los demás, enterados del estado de la joven, se habían detenido en sus labores.

-¿Qué ha pasado?

-Tsubame empezó a limpiar el fondo para ver donde estaban y si el lugar era reconocible… encontró un mensaje en una de las paredes.

-Se la ha enseñado y entonces se ha desmayado.

-¿Esas cosas no tenían que pasar por mí primero?

-Sí, pero…

-Ahora ya sabes por qué doy una orden y espero que se cumpla-regañó.

-La señorita Takani está en camino-avisó la ayudante.

-

La hoja, olvidada en el suelo, era muy explicita.

¿Cuánto aguantarás tú, Misao?
Mis felicitaciones por tu estado.

Makoto Shishio.

¿POR QUÉ EL REY ESTA ANTE LA REINA?

PARA PROTEGERLA

Lo sé, dos meses sin actualizar no tiene perdón de nadie pero como siempre voy con un torpedo pegado a la espalda y tarde a todos lados.

Gabyhyatt: Me gusta eso de lobito, de hecho era uno de los apodos que tenia pensados; y como ves Enishi no esta muerto, el papel que tiene que cumplir es todavia largo.

Silvia-chan: Aqui nos vemos, y siento el retraso, solo espero tardar aún menos con el tercero... Pero no es sano hacer tantas cosas y tener otras tantas en la reserva.

Sore wa himitsu desu.